Siempre me culpo de que apenas hay chicas en mi blog. Supongo que es por cuestiones laborales, en mi trabajo, el enfoque feminista es fundamental, si no lo usas, estás prácticamente perdido. Bueno, pues hoy he leído la noticia sobre el buen puesto en el draft que ha conseguido Alba Torrens, a la que en tal noticia, calificaban como la Ricky Rubio femenina. ¿Es entonces Ricky Rubio el Alba Torrens del baloncesto masculino? Pues no, en este caso, el orden de los factores si altera el producto. El caso es que, en el draft de la WNBA, Alba Torrens ha sido elegida en el puesto 36 por los Conneticut Sun. Es la segunda española elegida en el draft, anteriormente, y en el mismo puesto, el equipo de Minnesota eligió a Nuria Martínez. Torrens, que apenas cuenta con 20 años, es una de las más firmes promesas del baloncesto español. En cualquier caso, que el año que viene pueda jugar en la WNBA no es un acontecimiento extraordinario si nos atenemos a la historia. Porque, aunque ella y Nuria Martínez hayan sido las únicas españolas seleccionadas vía draft, hasta nueve españolas han jugado ya en la que se supone es la mejor liga de baloncesto del mundo. Nueve contándolas a ellas dos, las otras siete, jugaron en Estados Unidos, sin pasar por el draft: Isabel Sánchez, Marina Ferragut, Betty Cebrián, Begoña García, Elisa Aguilar, Marta Fernández (hermana de Rudy) y Amaya Valdemoro.
¿No es suficiente mérito como para que hayan tenido un poco más de reconocimiento del que tienen? Ahora que las secciones de los periódicos deportivos nacionales siempre abren con Pau Gasol o llenan sus columnas de especialistas con reprimendas a Nate McMillan por no darle más minutos al Chacho, sin acordarse de que seguimos jugando la Liga ACB, de que los equipos españoles siguen dando juego en Europa y sin darle importancia a que el baloncesto de verdad, y esto ya es una opinión personal, se sigue jugando en Europa, ahora, como decía, que el foco se va a las americas porque vende más y vende mejor, ¿no se merecen las chicas la repercusión que sus logros denuncian?
Un detalle más: ¿alguien se ha parado a mirar el bagaje de Amaya Valdemoro?
Ha jugado en Estados Unidos, Rusia y Brasil. Y, en esos países, así como con la selección estatal, ha conseguido el siguiente palmarés:
6 Ligas en España, 5 Copas de la Reina, 2 Supercopas de España, 1 Euroliga, 3 anillos de la WNBA, 1 Superliga y 1 Copa en Rusia, un Subcampeonato Paulista en Brasil, 1 medalla de plata y 2 de bronce en Europeos con España, 1 Mundial de Clubs, amén de decenas de títulos individuales, tanto en el apartado de anotación, como en reconocimiento a su valoración individual, tales como mejor jugadora extranjera de la Liga Rusa, quintentos titulares de Europeos y demás competiciones y agasajos generales a nivel de deportista en el ámbito nacional.
Lo dicho, y dicho de mala manera: que si no tienes p..o, parece que no vale.
Fanzine deportivo literario. Crónicas caprichosas sobre héroes y villanos del mundo del deporte
sábado, 11 de abril de 2009
jueves, 9 de abril de 2009
Marco Giovanetti
¿Y cuánta gente dijo aquello de me cago en la madre de Giovanetti en 1990? Perdón. Qué Vuelta. No ganó una sola etapa, se metió en una escapada camino de Ubrique y a partir de ahí, aguantó. Aguantó hasta chafarle el año a Perico Delgado, dejando un poco más atrás a Anselmo Fuerte, a Peio Ruiz Cabestany y a Fabio Parra. Todavía le recuerdo sufriendo en Cerler. Una vuelta la de 1990 que tuvo a Gorospe de lider, tres victorias vascas, dos para Cabestany y una para Echave y una buena actuación extranjera con victorias para Uwe Raab, Nijboer, Esnault, Worre, Van Brabant, Pedersen o Edmonds entre otros. Y entre otros, dos grandes que prefiero nombrar a parte: Martín Farfán y Asiate Saitov. Y una victoria más en las metas volantes para el eterno Miguel Ángel Iglesias.
Giovanetti ganó aquella edición de la mano de Maximino Pérez en el histórico Seur, un equipo con grandes pretensiones y una colonia rusa, que acabó deveniendo en un modesto equipo del extrarradio madrileño. Kelme, Lotus, Alfa Lum, Banesto, ONCE, BH-Amaya, Chateau D'Ax, Teka, Café de Colombia, Clas-Cajastur, PDM, Jolly-Componibili, Toshiba, Sicasal, Ryalcao-Postobón... palabras que ahora suenan a melancolía incomprensible.
Giovanetti dio el golpe de su vida. Siempre fue un corredor de chepa, sufridor, a remolque, de tres semanas y apuradas. Su palmarés no tiene muchas victorias, pero todas ajustadas para dejar entrever una carrera de esfuerzo contínuo y reposado. Una etapa de la Vuelta a Suiza, Campeón de Italia en ruta... Poco más. Sus últimas lecciones las dio en los años dorados de Indurain en Italia. Después de lo que parecía la cima en la que no se mantendría, consiguió superar el golpe del éxito de la Vuelta a España. Fue 3º en el 90, 4º en el 92 cuando ganó Indurain. En aquellos años de los Franco Vona, Andrew Hampsten, con Indurain secundado por Philipot y De las Cuevas, luchando a brazo partido contra Chioccioli, Chiappucci, Lelli, Conti, Furlan, Paolo Viberti hizo una crónica para El País de su victoria en la cima de Monviso de 1992 y que terminó con el siguiente párrafo que no tiene nada que ver con Giovanetti pero a mí me llega a la patata, que diría aquel tipo de perilla de Madrid:
Las 'hormigas azules'
Juan Tomás Martínez y Ramon González Arrieta, las hormigas azules del Festina, estuvieron, un día más, junto a los favoritos hasta casi el final. Su tarea es aguantar y conservar su buena clasificación en la general. Martínez, veterano, con un apodo tan épico como el Volcán de Baracaldo, repite su buena actuación de otros años en la ronda italiana. González, otro vizacaíno, está aprendiendo. Miguel Moreno, su director, no quiere que se desgaste en vano. Desea que aguante todo lo que pueda para que saque enseñanzas de los buenos: "Sólo atacan a la desesperada los malos. Ramón tiene futuro y debe aprender. Si veo que no vale, ya le diré que ataque".
Giovanetti ganó aquella edición de la mano de Maximino Pérez en el histórico Seur, un equipo con grandes pretensiones y una colonia rusa, que acabó deveniendo en un modesto equipo del extrarradio madrileño. Kelme, Lotus, Alfa Lum, Banesto, ONCE, BH-Amaya, Chateau D'Ax, Teka, Café de Colombia, Clas-Cajastur, PDM, Jolly-Componibili, Toshiba, Sicasal, Ryalcao-Postobón... palabras que ahora suenan a melancolía incomprensible.
Giovanetti dio el golpe de su vida. Siempre fue un corredor de chepa, sufridor, a remolque, de tres semanas y apuradas. Su palmarés no tiene muchas victorias, pero todas ajustadas para dejar entrever una carrera de esfuerzo contínuo y reposado. Una etapa de la Vuelta a Suiza, Campeón de Italia en ruta... Poco más. Sus últimas lecciones las dio en los años dorados de Indurain en Italia. Después de lo que parecía la cima en la que no se mantendría, consiguió superar el golpe del éxito de la Vuelta a España. Fue 3º en el 90, 4º en el 92 cuando ganó Indurain. En aquellos años de los Franco Vona, Andrew Hampsten, con Indurain secundado por Philipot y De las Cuevas, luchando a brazo partido contra Chioccioli, Chiappucci, Lelli, Conti, Furlan, Paolo Viberti hizo una crónica para El País de su victoria en la cima de Monviso de 1992 y que terminó con el siguiente párrafo que no tiene nada que ver con Giovanetti pero a mí me llega a la patata, que diría aquel tipo de perilla de Madrid:
Las 'hormigas azules'
Juan Tomás Martínez y Ramon González Arrieta, las hormigas azules del Festina, estuvieron, un día más, junto a los favoritos hasta casi el final. Su tarea es aguantar y conservar su buena clasificación en la general. Martínez, veterano, con un apodo tan épico como el Volcán de Baracaldo, repite su buena actuación de otros años en la ronda italiana. González, otro vizacaíno, está aprendiendo. Miguel Moreno, su director, no quiere que se desgaste en vano. Desea que aguante todo lo que pueda para que saque enseñanzas de los buenos: "Sólo atacan a la desesperada los malos. Ramón tiene futuro y debe aprender. Si veo que no vale, ya le diré que ataque".
martes, 7 de abril de 2009
Ty Lawson

Ando ocupado y me había olvidado del blog, pero como he andado tanto tiempo dando la tabarra con la NCAA, me veo obligado a hacer un esfuerzo y hablar de la final, porque ya tenemos ganadores y no han sido Goran Suton y los chicos de Michigan State. Los Spartans perdieron la final ante los Tar Heels de North Carolina, sin duda alguna, los grandes favoritos. Se puede hacer otra lectura: Michael Jordan le ganó a Magic Johnson una vez más, pero no me gusta. Ganaron los de Chapel Hill y Roy Williams consigue así su segundo título como entrenador y continua intentando superar la alargada sombra del gran Dean Smith que se retiró en 1997, después de 36 años como entrenador de los Tar Heels.
Primero, empezaré con los derrotados, que aunque lo hicieron por 17, no cabe otro adjetivo que el de magnífico para calificar su temporada, incluida la final. Goran Suton, 17 puntos y 11 rebotes, reivindicó su talento como pívot con buena mano y Kalin Lucas, con 14 puntos y 7 asistencias, no se amilanó ante los grandes jugadores exteriores de los de North Carolina. Vaticino que el año que viene volveremos a oír hablar de los chicos de Izzo.
Y los ganadores se apoyaron, una vez más, en el gran número de jugadores que le ofrecen a Roy Williams múltiples opciones tanto de ataque como de defensa. Hansbrough, con quien quizá debí titular la entrada porque para muchos ha sido el mejor del equipo, consiguió 18 puntos, además de 7 rebotes. Ty Lawson hizo 21 puntos, dio 6 asistencias, pero, además, y por eso le elegí, robó 8 balones. Wayne Ellignton aportó 19 puntos y desde el banquillo, 11 añadió Ed Davis más 8 rebotes. Danny Green, que también ha hecho una buena temporada, se quedó esta vez en 6 puntos, aunque también cogió 3 rebotes y dio 4 asistencias. Ante tanta diversidad, poco se puede hacer. Dicen los cronistas que North Carolina ha sido el mejor a lo largo de toda la temporada, así que no queda más que darles la enhorabuena.
Hasta que llegue el draft, les toca disfrutar y celebrar. Hansborough estará seguro en él, aunque muchos pronostican que no tan alto como sus méritos deportivos le hacen merecedor. Me da la sensación de que algunos expertos ven en él al típico jugador de gran rendimiento en la NCAA pero que no triunfa en la NBA. ¿Por qué? Quizás por la altura, porque es un ala-pivot blanco y pocos que basen su juego en la fuerza más que en el tiro triunfan en la NBA... no sé. Por si acaso, os cuelgo el vídeo en el que Tyler Hansborough machaca en la cara del bueno de Kenny George, el gigante de 2'30 que machaca sin saltar. Juzgar vosotros. También cuelgo un vídeo sobre la victoria de los Tar Heels y... nada, enhorabuena a los de Chape Hill y esperemos que a nuestro amigo Casey Harriman le vaya mejor la temporada que viene. Cuando se acerque el draft intentaré dar noticia de los amigos que hemos ido haciendo por el camino, los Booker Woodfox, Goran Suton... y demás. Espero que estas entradas sobre la NCAA no hayan sido un peñazo. Vaya por delante esto: odio como juegan al baloncesto los americanos, y en el college es peor, pero la intensidad, el espectáculo, la afición y la repercusión de esta competición es increíble. Espero que se haya podido entender aunque sea un poco.
viernes, 3 de abril de 2009
Fernando Hierro
Qué guapo está ahora con corbata. Y qué bien sabe pronunciar las palabras. Con ese dulce, ligero, tímidamente andaluz acento que macera con su pose de hombre de negocios y buenos modales. Que también tenía elegancia en el campo, decían. Y digo yo que la tenía. También mala leche y una mala costumbre de llegar tarde a las segadas. No siempre, pero a veces. Una vez le hice un corte de mangas, y él me lo devolvió. Nunca me he sentido más gilipollas y tengo la imagen grabada en la cabeza. No sé si había cumplido la mayoría de edad y si lo había hecho poco tiempo tuvo que pasar. Era verano, un torneo veraniego y el Real Madrid visitaba San Mamés. Mi padre se tiró el largo, y los cuatro, que éramos la familia al completo, nos fuimos a ver el partido. Nos fuimos, primero, a ver a los jugadores llegar por la puerta que da a la que pronto ya no será la feria de muestras. Y mi hermano y yo nos pusimos estratégicamente en el sitio adecuado para ver a los jugadores que a la derecha miraban sin sorpresa por la ventana del autobús. Recuerdo a Manolo Sanchís, a Guti, y mi hermano y yo mirábamos con una sonrisa que no era de alegría pero sí de excitación. Cuando ya creía que el autobús pasaba y nadie me iba a ver hice un corte de mangas estúpido, un estúpido juego de niños, una chiquillada que acompañé con una risilla patética y ya de antemano avergonzada.
No habían pasado todos los jugadores. En el último asiento, Fernando Hierro, mirándome a los ojos, diciendo que no con ellos y devolviéndome el corte de mangas sin hacerlo, solo con aquel gesto de resignación que asomaba también un ascendente moral. Y era un puto crío. Y aquello había sido una chiquillada. Pero yo lo sentí. No lo entendí, pero lo sentí.
Creo que perdieron.
Creo que durante todo el partido sentí un runrún, una acidez de estómago. Sobre todo, cuando Fernando Hierro tocaba la pelota.
Grande Fernando, qué guapo con su corbata y su traje bien planchado y sus maneras de tertuliano mañanero. Una imagen: Butragueño, Hierro, Michel y Pardeza echando una partida al mus. Butragueño dice: Efectivamente, me veo en la obligación de lanzar órdago a pequeña, si me lo permiten. Hierro contesta: ozumilio que me fuerzas a ver tu órdago como eztipulan los eztatuto de ete juego tan ibérico como é el mú. Michel, a su bola, tiene la risa tonta y le dice a Pardeza: ¿queda algo de Licor 43? Y el maño, muy suyo, le contesta: por cierto, me estoy leyendo la última lección de maestría publicada por el gran escritor checo Milan Kundera. Por sorpresa, Patxi Alonso aparece de debajo de la mesa y grita: ¡chicos!, como dijo en su día Milan Kundera...
No habían pasado todos los jugadores. En el último asiento, Fernando Hierro, mirándome a los ojos, diciendo que no con ellos y devolviéndome el corte de mangas sin hacerlo, solo con aquel gesto de resignación que asomaba también un ascendente moral. Y era un puto crío. Y aquello había sido una chiquillada. Pero yo lo sentí. No lo entendí, pero lo sentí.
Creo que perdieron.
Creo que durante todo el partido sentí un runrún, una acidez de estómago. Sobre todo, cuando Fernando Hierro tocaba la pelota.
Grande Fernando, qué guapo con su corbata y su traje bien planchado y sus maneras de tertuliano mañanero. Una imagen: Butragueño, Hierro, Michel y Pardeza echando una partida al mus. Butragueño dice: Efectivamente, me veo en la obligación de lanzar órdago a pequeña, si me lo permiten. Hierro contesta: ozumilio que me fuerzas a ver tu órdago como eztipulan los eztatuto de ete juego tan ibérico como é el mú. Michel, a su bola, tiene la risa tonta y le dice a Pardeza: ¿queda algo de Licor 43? Y el maño, muy suyo, le contesta: por cierto, me estoy leyendo la última lección de maestría publicada por el gran escritor checo Milan Kundera. Por sorpresa, Patxi Alonso aparece de debajo de la mesa y grita: ¡chicos!, como dijo en su día Milan Kundera...
jueves, 2 de abril de 2009
Kirk Snyder
¿A quién le sorprende? Cuando me preguntan por cómo fue mi experiencia en los Estados Unidos, mucha gente siempre tiene clara cuál debe ser mi respuesta: violencia, caos, una dieta insana, mucha televisión y americanos obesos. Si tu respuesta era ambigua, si hablabas lo mismo de cosas buenas que de malas, de contrastes, el otro insistía, "ya pero..." Pues nada, siempre tenías que acabar diciendo que sí. Pero, queramos o no queramos, los Estados Unidos es un país de contrastes, y ésta es una afirmación tan absurdamente obvia que me siento estúpido cada vez que la utilizó. Estados Unidos es un país sugerente, atractivo, increíblemente agradable para vivir, para experimentar y para ambicionar nuevos horizontes. Está lleno de literatura subyugante. Manejan como ninguno su mitología y su imaginería. Es un país de una belleza natural, de recursos, de talento, de posibilidades y de grandes jugadores de baloncesto. Vale, sí, el Club del Rifle, George W. Bush, la comida basura, los reality shows, la política exterior, McCarthy, Nixon, la sanidad pública y la obsesión por el mate, pero todo eso ya lo sabemos y no podemos reducirlo a lo malo. Nos encanta destacar lo malo, porque así nos es más fácil convencernos de nuestras pocas virtudes. Todas las civilizaciones lo han hecho. Los propios americanos buscaron construir su identidad a base de distorsionar la de todos aquellos a los que se podía tachar de distintos: los indios, los afro americanos, los mormones, los mejicanos o los chinos.
¿A qué viene todo esto?
Noticia del día: Corie Blount, antigua estrella de la Universidad de Cincinnati y ex jugador de los Bulls entre otros, puede irse diez años a la carcel por posesión de marihuana. Hace poco, salió Charles Barkley. Isaiah Rider, detenido y encarcelado por retener forzosamente a una joven. Allan Iverson, Gilbert Arenas, Kobe Bryant y Jason Richardson también tuvieron problemas con la policía. Lloyd Daniels debutó en la NBA con una bala incrustada en su cuerpo. A Carl Landry le disparan. Dicen que Marko Jaric es el presunto jugador de los Grizzlies acusado de propasarse con una mujer. A Olowakandi también le detuvo la policía. Stephen Jackson la armó al pegarse con el público y ése no ha sido su único problema. Por lo mismo, Ron Artest recibió la sanción más dura de la historia. ¿Qué decir de Dennis Rodman? Casi el mismo palmarés delictivo que Zach Randolph. Eddie Griffin tuvo un accidente de tráfico mientras se masturbaba viendo un video porno. Art Long derribó a un caballo, con policía y todo, de un puñetazo. Lonny Baxter disparando al aire junto a la Casa Blanca. DeShawn Stevenson abusando de una niña de 14 años cuando el tenía 20. Ruben Patterson lo intentó con su niñera y pegaba a su mujer. Tony Allen ejerció de Al Capone y Alan Henderson no quería abandonar su arma cuando volaba en avión.
¿Y qué decir de los Portland Jail (Cárcel) Blazers? En unas pocas temporadas, se labraron una reputación de la que aún hoy intenta librarse. El gran Bonzie Wells al que creo que echaron hasta de su equipo en China, Damon Stoudamire y Rasheed Wallace diciéndole a la poli que no buscaran la marihuana porque ya se la habían fumado, los ya comentados Patterson o Randolph o el inigualable Qyntel Woods que se presentaba enseñando un cromo a la policía.
Y el último ha sido Kirk Snyder. Su vecina le desenmascaró (literalmente, le arrancó el pasamontañas) cuando intentaba robar en su casa. También se había ido a jugar a China.
¿Tanto te sorprende que en un país en el que solo en la competición de la NBA puede haber más de 400 jugadores profesionales? Si contar contratos temporales y las otras ligas comerciales y los miles (diría que millones si no sonara exagerado) de americanos que juegan en otros países, y la competitiva liga universitaria y y y y. ¿Cómo no va a haber criminales entre todos ellos? Hay criminales, lo mismo que casi seguro que habrá poetas, y no me refiero solo a las canciones de Shaquille O'Neal ni a los poemas de Rashard McCants, si no al trabajo de Josh Moore, Etan Thomas, Tom Meschery, Alex English... Y no solo poesía. Kevin Johnson, aquel magnífico base de los Phoenix Suns que estuvo en el Dream Team de Barcelona 92 es el actual alcalde de Sacramento; Dikembe Mutombo graduado por Georgetown en linguística y diplomacia habla nueve idiomas; Chris Bosh se graduó con honores y es miembro de la Sociedad Nacional de Ingenieros Afro-Americanos... etcétera, etcétera, etcétera. En resumen: un país de contrastes y una liga de contrastes, ¿no?
¿A qué viene todo esto?
Noticia del día: Corie Blount, antigua estrella de la Universidad de Cincinnati y ex jugador de los Bulls entre otros, puede irse diez años a la carcel por posesión de marihuana. Hace poco, salió Charles Barkley. Isaiah Rider, detenido y encarcelado por retener forzosamente a una joven. Allan Iverson, Gilbert Arenas, Kobe Bryant y Jason Richardson también tuvieron problemas con la policía. Lloyd Daniels debutó en la NBA con una bala incrustada en su cuerpo. A Carl Landry le disparan. Dicen que Marko Jaric es el presunto jugador de los Grizzlies acusado de propasarse con una mujer. A Olowakandi también le detuvo la policía. Stephen Jackson la armó al pegarse con el público y ése no ha sido su único problema. Por lo mismo, Ron Artest recibió la sanción más dura de la historia. ¿Qué decir de Dennis Rodman? Casi el mismo palmarés delictivo que Zach Randolph. Eddie Griffin tuvo un accidente de tráfico mientras se masturbaba viendo un video porno. Art Long derribó a un caballo, con policía y todo, de un puñetazo. Lonny Baxter disparando al aire junto a la Casa Blanca. DeShawn Stevenson abusando de una niña de 14 años cuando el tenía 20. Ruben Patterson lo intentó con su niñera y pegaba a su mujer. Tony Allen ejerció de Al Capone y Alan Henderson no quería abandonar su arma cuando volaba en avión.
¿Y qué decir de los Portland Jail (Cárcel) Blazers? En unas pocas temporadas, se labraron una reputación de la que aún hoy intenta librarse. El gran Bonzie Wells al que creo que echaron hasta de su equipo en China, Damon Stoudamire y Rasheed Wallace diciéndole a la poli que no buscaran la marihuana porque ya se la habían fumado, los ya comentados Patterson o Randolph o el inigualable Qyntel Woods que se presentaba enseñando un cromo a la policía.
Y el último ha sido Kirk Snyder. Su vecina le desenmascaró (literalmente, le arrancó el pasamontañas) cuando intentaba robar en su casa. También se había ido a jugar a China.
¿Tanto te sorprende que en un país en el que solo en la competición de la NBA puede haber más de 400 jugadores profesionales? Si contar contratos temporales y las otras ligas comerciales y los miles (diría que millones si no sonara exagerado) de americanos que juegan en otros países, y la competitiva liga universitaria y y y y. ¿Cómo no va a haber criminales entre todos ellos? Hay criminales, lo mismo que casi seguro que habrá poetas, y no me refiero solo a las canciones de Shaquille O'Neal ni a los poemas de Rashard McCants, si no al trabajo de Josh Moore, Etan Thomas, Tom Meschery, Alex English... Y no solo poesía. Kevin Johnson, aquel magnífico base de los Phoenix Suns que estuvo en el Dream Team de Barcelona 92 es el actual alcalde de Sacramento; Dikembe Mutombo graduado por Georgetown en linguística y diplomacia habla nueve idiomas; Chris Bosh se graduó con honores y es miembro de la Sociedad Nacional de Ingenieros Afro-Americanos... etcétera, etcétera, etcétera. En resumen: un país de contrastes y una liga de contrastes, ¿no?
miércoles, 1 de abril de 2009
Edurne Pasaban

Discusión típica de poteo: ¿por qué sube esa gente a esas cumbres jugándose la vida? "Esa gente"... como si fueran extraterrestres. Aunque, bien es cierto que, a veces, están muy cerca de estos. Yo he subido a 1482 metros de altura, los del Gorbea, y eso desde Pagomakurre. El resto de las cumbres que he pisado, algunas a las que subo con asiduidad: Paga, Apuko, Sasiburu, Cerredo, Arroletza, Kolitza, Ganeran, Gasteran, Pico La Cruz, Eretza, Montaño... no llegan a los mil metros. Lo que yo siento cuando estoy en lo alto del Eretza supongo que no se puede ni comparar con lo que Edurne Pasaban sentirá dentro de unos días cuando consiga hollar el Kachenjunga. Con ése, ya tendrá doce y solo le quedarán dos en su carrera para llegar a los catorce, carrera en la que también están otras dos mujeres: Gerlinde Kaltenbrunner y Nives Meroi. Un logro que no consiguió Wanda Rutkiewicz, la que se consideraba la mejor alpinista del mundo y que falleció, si no me equivoco, cuando intentaba su noveno ocho mil, el Kachenjunga. La buena noticia para nosotros es que estos retos serán cubiertos por una nueva edición de "Al filo de lo imposible". Edurne Pasaban es una ingeniera de 35 que reside ahora en Barcelona y a parte de regentar el restaurante-casa rural que tiene en Zizurkil y colaborar con la ONG Mountaineers for Himalaya, vive dando conferencias sobre sus experiencias en las montañas más altas del mundo. Hace unos años leí una entrevista donde mostraba su cara más oculta, hablaba de las dudas que la atraparon hace unos años y la llevaron a una fuerte depresión, dudas sobre su futuro, sobre el camino que había elegido, sobre la vida que llevaban los demás y la que tenía ella... Dudas que al final acabaron en la certeza de que su vida era la que ella quería. Cuando la preguntan por su profesión, siempre habla de que la reporta vitalidad, determinación y motivación. Es feliz. Su felicidad es el esfuerzo por conseguir un reto que no produce ningún beneficio material visible. ¿Tan difícil es imaginárselo? ¿Tan difícil es imaginarse la plenitud que se tiene que sentir a casi nueve mil metros de altura después de un esfuerzo en el que sientes el vértigo del límite? ¿De qué sirve? ¿Por qué todo tiene que servir de algo? ¿Qué significa servir? ¿Te tienen que dar un diploma? ¿Tienes que recibir un cheque al llegar? Las medidas son distintas pero si corres, aprendes que sudar no solo reconforta físicamente. Las medidas son distintas, pero si los sábados subes al monte, aprendes que ver es suficiente para que todo tenga sentido. Los valles, los ríos, las cumbres, el cielo, las veredas, las laderas, los collados, las grutas, los taludes, los macizos, los arroyos, los bosques, el valle que se abre inmenso y al fondo más montañas nevedas se asoman como si te dieran la enhorabuena. No hace falta buscarle un sentido, no necesitas que hagan un merendero, una nueva carretera para que la gente suba a pasar el domingo: es naturaleza, sin presencia humana, bella en sí misma, sin que sirva para nada porque sirve para todo, para todo y todo se reduce a ser feliz, y se puede ser feliz solo con mirar. Solo con imaginarme lo que ve Edurne allá arriba, puedo ser capaz de saber cómo ser feliz. Mucha suerte.
Jens Voigt

Después de escribir la de Rebellin, parece como si estuviera empezando una nueva serie de biografías de ciclistas, ¿verdad? Quizás me ponga a ello, a reivindicar la carrera de esos ciclistas que puede que no aparezcan en los almanaques pero que, para aquellos a los que nos gusta el ciclismo, deberían aparecer con sus nombres rotulados en negrita. Ahora me apetece hablar de un alemán.
Jens Voigt fue antes militar que ciclista y quizás de ahí le viene las que él considera sus principales características: es un todoterreno y resiste el dolor. Yo simplemente diría que es una fuerza de la naturaleza. Tuve la suerte de verle pasar a toda velocidad por el alto de Lazkaomendi como si fuera en moto. Un día frío, desagradable, con una contrarreloj a la tarde, el alemán pasó por delante nuestro por aquella colina desde la que se veía todo el valle. La contrarreloj la ganó Julich y la Vuelta al País Vasco, Menchov, pero ver a Voigt recto como la tabla de una mesa, moviendo el desarrollo con dos columnas de músculo y gemelos fue una de esas imágenes que aún salvan el ciclismo.
Tiene unas cincuenta victorias en su palmarés. La última este año en el Critérium Internacional, una prestigiosa prueba francesa que podríamos considerar como el campeonato de los corredores completos: tres días de competición, una etapa llana, otra llena de puertos y una contrarreloj. Voigt la ha vencido, con esta última a los 38 años, en cinco ocasiones. Su especialidad han sido las vueltas de una semana: Vuelta a Baviera, Vuelta a Polonia, Vuelta a Alemania y Tour del Mediterráneo. Y etapas en muchas otras, como la Vuelta al País Vasco donde prácticamente tomó por costumbre dar un recital de año en año. A parte de eso, ha ganado dos etapas del Tour y una del Giro, pero lo que realmente brilla en este caso no son las victorias, si no cómo las ha logrado, porque la mayoría de ellas, han sido recitales de fuerza, en escapadas duras, con puertos y llanos donde la fuerza de los buenos rodadores remonta kilómetros y viento.
Quizás el año que viene se retire también, igual que Rebellin, y habrá que esperar a que otros corredores teutones que apuntan su fuerza y su predisposición al esfuerzo, le tomen el relevo. Siempre ocurre, más tarde o más temprano.
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