miércoles, 22 de abril de 2009

Pat Tillman


Hoy hablaban de él en la prensa. Hace un par de años que alguien cercano me contó su historia. Ahora, han pasado ya cinco años desde su muerte. Tillman era un jugador de fútbol de los Arizona Cardinals que rechazó una oferta de renovación por una suma millonaria para alistarse en los Rangers y viajar a Irak primero y a Afganistán después. Siempre he desconfiado de los héroes, y Tillman fue considerado un verdadero héroe americano cuando decidió terminar con su carrera profesional para luchar por su país. Tenía menos de treinta años y según sus allegados, los ataques contra las Torres Gemelas le afectaron tanto que decidió alistarse junto con su hermano Kevin.
Mucho se ha hablado de él tras su muerte. Keith Olbermann, un periodista tachado de izquierdista por algunos, destapó la polémica cuando anunció que los mandos del Ejercito Norteamericano habían escondido la verdad tanto a la familia como a los medios. Tillman cayó en combate, pero fue asesinado por fuego amigo. Estudios posteriores de los médicos forenses llegaron a señalar que los disparos debieron realizarse desde muy cerca. Unos dicen que sus últimas palabras fueron de reproche para un compañero al que le gritaba que dejara de lloriquear, otros dicen que fueron: "No dispares, soy Tillman." Su madre confesó recientemente que su hijo consideraba la guerra de Irak, una guerra ilegal y que tenía amistad con Noam Chomsky, linguista de renombre y analista político. Se dice que hizo campaña a favor de Kerry y en contra de Bush. Se graduó summa cum laude y hoy en día una fundación en su nombre otorga becas para que jóvenes puedan tener acceso a la universidad. No era una persona religiosa, según confesión propia, pero había leído textos sagrados del Catolicismo, el Budhismo y la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días o Iglesia Mormona. Su hermano, ranger como él, confesó durante el proceso judicial sobre la muerte de Tillman, que todo había sido manipulado y conspirado de manera premeditada. Hoy en día, su muerte sigue siendo un misterio, pero cinco soldados fueron expulsados del ejército por quemar su uniforme y otro tipo de acciones dirigidas a tapar la verdad: que fue asesinado en el frente, pero por fuego amigo, sin que aún se sepa si fue cruzado o directo.

martes, 21 de abril de 2009

Juan José Rojo

Alias Pacheta. Cuando puedo, como se ha podido observar a lo largo del tiempo que llevo escribiendo este blog, intento evitar hablar del Athletic, supongo que ya es evidente que éste y no otro (junto con el Baraka, claro) es el equipo que irracionalmente me causa más penas que alegrías, en tiempo presente y desde una perspectiva realista (queriendo decir por realista, fuera a parte de chistes fáciles sobre el eterno rival, que evito hablar de lo que sucede en tiempo presente). Lo hice cuando el 3-0 ante el Sevilla, porque no pude evitarlo, son muchos años desde la última vez, eso ya lo sabe todo el mundo, aficionado o no. Sin embargo, nunca he hecho referencia a las penurias clasificatorias de los últimos años, polémicas sobre pasados presidentes y actuales repartos de entrada, ni he hablado de jugadores que sigan en activo si no ha sido en temas transversales o con un enfoque pretendidamente melancólico o secundario. Así que, tampoco hoy voy a hablar del duelo de esta noche ante el Numancia, más que nada, porque odio cuando me pongo dramático y tremendista, es decir, odio cuando confieso mis pecados más veniales y mis pasiones más superficiales.
Juan José Rojo, alias Pacheta, es el entrenador accidental del Numancia, rival que tendremos enfrente esta noche en ese partido de cuya hora de inicio no quiero acordarme. Hoy le entrevistaban en un periódico local (o nacional, quién sabe) y, aunque me remuerde la conciencia que últimamente no hago nada más que refritos de noticias y entrevistas que leo el mismo día que escribo, no he podido evitar hablar de él, y, por extensión, del Numancia. Porque la entrevista a Pacheta, y no porque nos dore la píldora a los bilbaínos, es todo un dechado de lo que se echa de menos en el mundo del fútbol: franqueza, humildad, rigor y mucho amor por el fútbol, que es amar al fútbol en sí mismo, sin las prendas barrocas con las que el negocio y el espectáculo disfrazan a un deporte tan sencillo y apasionante como éste.
Pacheta, de 41 años, jugó en Burgos, Marbella, Mérida, Espanyol y Numancia; es natural de Salas de los Infantes, en Burgos, y secretario técnico del club de Soria hasta que se ha visto obligado a tomar el mando del club después de que éste cesara al entrenador Sergio Kresic, decisión cuestionable, es cierto, pero tomada al fin y al cabo. A lo largo de la entrevista, Pacheta no duda en contestar con naturalidad y sinceridad a preguntas que generalmente se evitan con subterfugios y palabras vacías (alguien podría escribir un diccionario de expresiones sin contenido y tan manidas que el mundo del fúbtol las ha convertido en silogismos sin premisas ni conclusión). Pero por detrás de todo lo que dice, lo que late es una aceptación orgullosa de uno mismo, de su trabajo y de su lugar que aporta a todo lo que dice el valor propio de los esfuerzos más humanos, algo de lo que el fúbtol ha ido desprendiéndose casi sin percatarse. No quiero dar una visión tan crítica y negativa, pero cuando oyes a hablar a gente como él, te das cuenta de lo que falta y de lo que sobra.
Así que, con toda sinceridad, espero que Juan José Rojo se acueste hoy con un disgusto y que mañana, de esto estoy seguro, siga trabajando para cosechar éxitos. Si es al revés, espero que nosotros, implique lo que implique la primera persona del plural, sepamos reaccionar como seguro lo haría Pacheta.

lunes, 20 de abril de 2009

Diego Souza

Pues aquí andamos, ya ves. Pasó la medianoche y en la televisión están dando el concierto de Mando Diao en Bilbao. Mientras tanto, leo la prensa del día en Internet. Los suecos andan cantando una canción un poco peñazo y yo enredo en youtube para colgaros dos videos que he visto en sendas noticias en la prensa deportiva del día de hoy. Las dos son de la liga brasileña y si las cosas andan así no me extraña que Ronaldo y Adriano hayan acabado como han acabado.
Una de las historias transcurre en el partido Palmeiras-Santos. El jugador protagonista por parte del Palmeiras se llama Diego Souza y el del Santos, que acaba de entrar sustituyendo a un compañero, se llama Domingos. ¿No os parece que los brasileños se llaman todos iguales? El susodicho Domingos no pierde un segundo en acercarse a Diego Souza y decirle algo, se supone que cariñoso, al oído. Luego no está muy claro si la agresión (la primera agresión) se produce antes o después de la expulsión. Pero vaya agresión, ¿a nadie le entran ganas de darle de verdad al señor Domingos, supuestamente el agredido? De la segunda, ya no digo nada. Vaya por delante que no conozco las circunstancias del partido, no sé qué pasó antes de que Domingos entrara a la cancha ni lo que pasó después, pero, en este caso, yo tengo claro, al menos yo, lo digo otra vez, tengo claro que la víctima me parece muy culpable.
El segundo es peor aún. A Thiago Neves, que era, y supongo que aún está en edad de serlo, un jugador con un futuro prometedor, se le cruzan los cables y no se le ocurre nada mejor que hacer que darle un balonazo al recogepelotas. Y la madre de Neves me dirá: pero es que aquel niño no le daba la pelota a mi hijo. Pues sí, ¿otra víctima culpable? Aquí no lo tengo tan claro, pero ya lo decía el refrán, eso de tirar la piedra o no sé cómo. Oye, que lo dejo, que cuelgo los vídeos y se acabó, ahora, así, los suecos le están dando caña a las guitarras, ¡con trompeta y todo! ¡y coritos souls! ¡Lo mayor que se ha hecho el garaje rock!

Daryl Impey

Tiene 24 años, es sudáfricano y corre en el Team Barloworld. El equipo británico que nació con aspiraciones de Pro-Tour se fundó, en parte, como un proyecto importante para el ciclismo sudafricano. Lo encabezaba, de alguna manera, John Robertson, que ahora hace las veces de mánager del Team Konica Minolta, un modesto equipo sudafricano de categoría continental. Ya solo quedan tres corredores sudafricanos en el Barloworld, Robert Hunter, John Lee Augustyn y Daryl Impey. El primero, de 31 años, ha sido probablemente el mejor corredor del país, al menos, en los últimos tiempos. Un corredor rápido, que a menudo se ha metido en las grandes volatas. Augustyn solo tiene veintidós años y un par de ellos de experiencia profesional, pero ya ha tenido destellos de buen escalador. El último, Daryl Impey, es considerado una de las joyas del ciclismo de Sudáfrica.
Como muchos otros, primero le dio por el fútbol hasta que se fue a andar en mountain-bike con su padre y su hermano y se empeñó en ser ciclista. No le costó mucho ser profesional en su país y luego intentó, con resultados desiguales, ser amateur en Francia, pero volvió a su país, empeñado en demostrarse a si mismo que algún día podría competir en Europa. Hace poco que fichó por el Barloworld y de ahí a hoy.
Hasta ahora, había ganado una etapa en el Herald Sun Tour australiano, dos victorias en el Giro di Capo, 1 etapa en el Tour d'Morco o la clásica Moerbeke – Geraardsbergen, además de buenas actuaciones en el Tour del Mediterráneo, el Giro del Trentino, la Vuelta a Portugal, la Vuelta a Gran Bretaña o el Tour de Langkawi.
Este fin de semana, consiguió su victoria más importante al imponerse en la General final del Presidential Tour of Turkey, lo que viene a ser la Vuelta a Turquía, donde, además, había ganado una etapa. La Vuelta a Turquía suena a poca cosa, pero no tiene mal nivel de participación. Impey se ha impuesto por delante del prometedor italiano del Quick Step, Davide Malacarne, y del gran rodador español del Xacobeo Galicia, David García Dapena, que se llevó una etapa y fue el vencedor final del año pasado. Aparte del Quick Step, el Barloworld y el Xacobeo, también participaban equipos de la talla del Lampre, Fuji-Servetto, Silence-Lotto, Milram o Rabobank. Las victorias de etapa, además de para Impey y David García Dapena, han contado como vencedores con Andre Schulze, Olivier Kaisen, Sebastian Siedler y Mauro Finetto.
El caso es que la victoria de Impey contó con un desenlace épico que apunto estuvo en convertirse en drama. Impey se fue al suelo en el sprint final, dicen que porque el holandés Theo Bos se apoyó en su hombro para esprintar y permaneció durante 20 minutos en el suelo. Entró ayudado por su compañero Calcagni, lleno de sangre y con collarín y no pudo subir al pódium para los agasajos. Al final, el parte indicó que Impey solo (solo) tenía contusiones varias y demás heridas menores, sin rotura alguna o lesión grave. Sin embargo, las imagenes del vencedor final, no fueron precisamente felices, y dejaron una nueva estampa de la vertiente épica de este deporte.
Cuelgo un video en el que se ve la locura de los últimos cuatro kilómetros. Si os cansáis, podéis avanzar hasta los tres minutos cincuenta segundos, para ver claramente, como el holandés prácticamente le hace un placaje y el golpe de Impey contra las vallas es tremendo. A veces, no entiendo como pueden jugarse la vida así y a esa velocidad. Porque antes de la de Impey, hay otra caída, y poco después, una tercera. Vaya espectáculo.

jueves, 16 de abril de 2009

Jesús Gómez Peña

De vez en cuando, te fijas en los nombres de los que firman las noticias. Tendría que dedicar más tiempo a esta entrada si quisiera ser rigurosa y correcta, pero no lo voy a hacer, porque tampoco tengo tan altas pretensiones. Sin embargo, me voy a permitir soltar la rajada: el periodismo deportivo, en general, está en horas bajas. Tampoco creo que haya sido para tanto, ¿no? Más aún, cuando, hoy en día, todo está en horas bajas, que es una expresión muy socorrida... a la par que distinguida (esta broma solo la entenderá uno y no funciona mucho fuera del Carrefour, pero bueno).
Hay unos pocos nombres que saltan a la palestra en cuanto quieres hacer una lista con lo mejor del periodismo deportivo escrito (estoy hablando todo el rato del escrito, apenas escucho la radio y de la televisión tengo por costumbre no hablar, como los entrenadores de fútbol con los árbitros, ya me entendéis) Otro paréntesis, va: (se podría dedicar todo un blog a los periodistas deportivos de la cadena Cuatro, que creo que también son los de la SER, ¿no?, pero no creo que sea el más apropiado para hacerlo). Quizás, como decía, de todos esos nombres recurrentes, el más que requeterecurrente es el de Santiago Segurola quien, tampoco, merece ser reseñado con una simple entrada y hablar de él daría lo mismo para alegrías que para penas. Además, parece ser que es del pueblo.
En fin, periodistas buenos, los hay, y muy buenos, con criterio, ética, ingenio, cierta dosis de rebeldía y buena prosa. Hoy quería hablar de eso mismo, y como, generalmente, las únicas crónicas que leo son las de ciclismo, los cronistas a los que me gustaría alabar son periodistas deportivos que escriben sobre ciclismo. Los hay que saben de qué escriben, como Iñaki Benito o Josu Garai, también Alain Laiseka, de DEIA, a quien además se le nota que le gusta escribir de ello, y, en especial, el que escribía antes de él, Unai Larrea, que escribía desde dentro, subido a la bicicleta. Inigualable toda la crónica de aquella Vuelta al País Vasco que Mayo le robó a Frigo en un descenso espeluznante. Pero, para mí, en mi modesta opinión, que además de componerse de curiosidad y afición por el deporte, se complementa con mi oficio, por ahora, y hasta que se acabe el contrato, unido por naturaleza a la literatura, el mejor de todos ellos es Jesús Gómez Peña.
No he realizado la investigación suficiente como para ser concluyente en mis afirmaciones. Ni leo tantos periódicos, ni leí los de hace años, cuando, cuentan, los cronistas prestaban más atención a la forma, que no quiere decir que no lo prestaran también al contenido.
Jesús Gómez Peña es un periodista que, generalmente, se encarga de las noticias ciclistas de El Correo, periódico que antes era vizcaíno, ahora, ya, con todo esto del Grupo Correo y de las grandes empresas de comunicación, uno no sabe qué queda de aquel periódico. Gómez Peña, además de escribir unas deliciosas crónicas semanales ( o casi semanales) sobre las rutas de entrenamiento de los ciclistas profesionales, periodismo de investigación, porque Gómez Peña escribe después de correr la ruta acompañado del protagonista, tiene un estilo especial y literario a la hora de escribir sus crónicas. Un estilo con un imaginario especial, que va más allá del ciclismo pero siempre vuelve a él. Le gustan las frases cortas, los sintagmas, la expresividad del lenguaje materializado en gotas de lluvia, en ruido de piñones, en sudor o en carreteras escarpadas que descollan hacia el cielo. Yo no soy bueno, ya se ve claramente, pero él sí. No he conseguido ningún ejemplo en internet, así que tendréis que esperar a que vuelva a escribir. Quizás lo hace para todos los periódicos de El Grupo Correo, no lo sé. Si tenéis la oportunidad y casualmente está inspirado, disfrutaréis, porque aunque es barroco a veces, no es pedante ni se regodea, y siempre abusa, con salud, de metáforas socorridas que con precisión dibujan lo que Gómez Peña vio, lo que va más allá de los brazos en alto bajo la pancarta de meta, la belleza del ciclismo y el deporte en general.
Y ya está. De Patxi Alonso, nuevamente, ya hablaré cuando haya comido ligero y esté descansado.

Ricardo Abad

Hoy hablan de él en un periódico de tirada nacional. Y lo voy a tener chupado para escribir esta entrada, porque solo tengo que copiar un enlace: porMaratones. ¿Fácil, no? Si enredáis, además de conocer a Ricardo Abad, podréis conocer a Dean Karnazes y a otros locos del atletismo, incluido al tío que lo escribe, aunque a otro nivel.
Yo solo hago un pequeñísimo resumen: Ricardo Abad es un navarro que se ha propuesto correr 150 maratones durante 150 días consecutivos. Y no se queda en proponérselo, ya lo está cumpliendo: va más de cien. En PorMaratones os lo cuentan bien y con un ligero humor envidioso, así que... pincha en el link y a correr.

lunes, 13 de abril de 2009

Nikos Pappas

Qué ganas de que termine ya la temporada para el Bilbao Basket. Hasta que matemáticamente no se consume, se seguirá luchando por alcanzar los play-offs pero prácticamente quedan descartados. Matemáticamente, prácticamente: en mente la temporada que viene. El éxito del equipo de Vidorreta se ha basado hasta ahora en una planificación sin excentricidades y reposada. Sin embargo, soy de los que piensa que el equipo necesita más de un retoque para el año que viene. Aún así, es solo mi opinión, que no deja de ser la de un aficionado. Un aficionado que, además, no deja de confiar en el trabajo y el conocimiento de Txus Bidorreta y sus ayudantes. La temporada, pase lo que pase, ha sido un nuevo éxito. Está bien, el juego no ha sido el mismo que el de la temporada pasada, pero nunca se debe perder la perspectiva, hay que mirar las cosas desde la distancia adecuada. Muchos quieren ya codearse con el TAU y lo único que nos acerca al TAU es la A-68. Un dato: los de Vitoria cumplen esta temporada 50 años, ¿cuántos lleva el Bilbao Basket en ACB?
De todas formas, ya me he vuelto a ir por las ramas. Solo quería escribir una pequeña reseña sobre un par de jugadores jóvenes que tienen contrato con el equipo de La Casilla. Por un lado, Asier García Zengotitabengoa, que volvió a Bilbao después de que en Italia le marearan y se marchó cedido a Huesca, donde querían formar un equipo de garantías y no llegan a la mitad de la tabla. He intentado seguir a Zengotita esta temporada, aunque solo fuera echándole un vistazo a sus estadísticas en la web de la FEB, y me ha parecido que ha mantenido una línea irregular, normal, al llegar a un equipo ya formado. Al menos, esta última jornada consiguió 19 puntos, con 5 de 8 en triples. Su equipo perdió, pero aún tengo esperanzas de que el alero alavés demuestre lo que apuntó en la cantera de varios equipos ACB.
Y el otro es el griego Pappas, al que el club fichó a principio de temporada, llegando con la vitola de perla de la cantera griega, para ceder, en un movimiento un poco extraño, al filial del Real Madrid que juega en la LEB Bronce. Allí coincide con otra perla del baloncesto nacional, Nikola Mirotic, y este si que ha tenido una temporada irregular. Regular en cuanto a minutos en cancha y participaciones en el quintento titular, pero no tanto en cuanto a su aportación. Por lo que puedo intuir, ya que lo único que hago es sacar conclusiones particulares después de echarle un vistazo a sus estadísticas, es que le gusta más meter que pasar. Pero debe meter. Por lo menos, de vez en cuando. Este fin de semana ha jugado el Nike Summit Hoop, prestigioso partido en el que los mejores jugadores americanos de High School se enfrentan a las promesas del baloncesto internacional. En este último bando, a parte de Pappas, viejos conocidos como el "vitoriano" Nocedal, el "culé" Samb o el mejor jugador joven del año en la Copa ULEB, Milan Macvan, quien, por cierto, fue el mejor del partido. Pappas tuvo una actuación remarcable saliendo de titular y consiguiendo 10 puntos, 3 asistencias y 2 rebotes en 24 minutos. ¿Qué pasará el año que viene con él? Quién sabe. Podría estar de tercer base con los bilbaínos, de segundo parece una apuesta demasiado arriesgada, pero para eso habría que jugar con el número de jugadores seleccionables en el resto de fichas.
Por cierto, mientras Pappas jugaba en Portland este partido, sus compañeros disputaban un partido más de liga en la LEB Bronce, y Pappas se perdió un buen duelo. Sus compañeros perdieron por cuatro puntos ante el Sant Josep Girona, lo que queda del fallido Akasvayu (¡el Valvi Girona, qué lástima!), y Pappas no pudo enfrentarse, ojo al dato, ante Darryl Middleton, Jaume Comas, Cesc Cabeza o ¡Anthony Goldwire! Vaya plantilla.