Tenía 44 años y tras dos de lucha contra un cáncer que le descubrieron al lesionarse la rodilla, ayer falleció Wayman Tisdale. Había creado su propia fundación para ayudar a gente con la misma enfermedad y amputados. Nunca perdió su sonrisa. En Oklahoma, los senadores, al conocer su muerte, rezaron juntos. Todo el que le recuerda, le recuerda como un gigantón sonriente que siempre animaba a los que agachaban la cabeza.
Fue una estrella de los sooners en la Universidad de Oklahoma, con medias de 25 puntos y 10 rebotes. Jugó 4 años en los Pacers, 5 en los Kings y 3 en los Suns para un total de doce años en la NBA con un porcentaje final de casi 13 puntos por partido. Medía poco más de 2'05 y jugaba por dentro, de pívot o de ala-pívot. Estaba en el equipo con el que Bobby Knight y Michael Jordan se sumaron a la fiesta del baloncesto español en Los Ángeles 1984.
Tras retirarse, Tisdale se dedicó a su gran pasión: la música. Entre 1995 y 2008 publicó 8 discos. Su mayor éxito fue "Face to Face" que en 2001 alcanzó el primer puesto en las listas dentro del apartado de jazz contemporáneo. También le gustaba el soul y el funk. Principalmente bajista, tocó con los mejores músicos de jazz de la actualidad y se ganó una reputación como músico. En una entrevista, contaba que la música le envolvía, le gravitaba por el cuerpo.
Este primer vídeo que cuelgo es para los que puedan saber inglés, en él se explica un poco de su carrera deportiva y de su pasión por la música. El segundo es lo que he encontrado en youtube sobre el Tisdale que jugaba al baloncesto. El tercero, sobre el Tisdale músico.
Fanzine deportivo literario. Crónicas caprichosas sobre héroes y villanos del mundo del deporte
sábado, 16 de mayo de 2009
miércoles, 13 de mayo de 2009
Xavi Hernández
Vamos allá, lo voy a hacer en caliente porque mañana no me va a apetecer nada y pasado menos. Enhorabuena al que juega mejor y al que gana porque se lo merece. Eso sí, como he dicho en uno de los muchos mensajes que he mandado en noventa minutos, algunos de alegría, otros de pena, todos de emoción: aunque perdieran 1-8 merece la pena ser del Athletic. No puedo remediarlo y, aún con crítica y con sangre fría, me siento orgulloso de ello. Al que ha hecho lo que no debía hacer, espero que te arrepientas el resto de tu vida, porque no mereces ser aficionado del Athletic ni de ningún club si haces eso. A los demás aficionados del Athletic, enhorabuena porque habéis dado una buena imagen. Seguiré siendo de este club, pase lo que pase, y ojalá algún día, mi generación y las que vienen luego, sepan lo dulce que debe saber la victoria. Mientras tanto, en la vida, como en el deporte, lo importante nunca es ganar, digan lo que digan. Que viva el fútbol y la poesía.
Richard Gasquet
En 2006, el Informe Mundial de Drogas elaborado por la oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito señalaba que España ocupaba el segundo puesto en el ránking de consumo de cocaína solo por detrás de Estados Unidos. España lideraba la clasificación en cannabis por delante de Reino Unido con un 11'3% de la población adicta al cannabis. Al año siguiente, en 2007, España superó a Estados Unidos en el ránking de consumo de cocaína: 3 de cada 100 españoles de entre 15 y 64 años consumía cocaína.
En Francia están revolucionados por el prometedor tenista Richard Gasquet con su reciente caso de positivo por metabolito de cocaína. Él ha dicho que está preparando su defensa. También negó el consumo Martina Hingis cuando dio positivo por lo mismo en Wimbledon. Y no era la primera, antes que ella, en 1995, al alimón, Mats Wilander y Karel Novacek dieron positivo por cocaína en Roland Garros. La española ganadora de este último torneo en categoría junior, Lourdes Domínguez, dio positivo por la misma sustancia en el Torneo de Acapulco en 2002. Confesó haberlo consumido en una fiesta ajena al deporte y señaló que la sanción le parecía injusta porque no tenía nada que ver con el deporte.
Algo parecido ha dicho David Kopp, ciclista alemán que ha dado positivo por lo mismo unos pocos días después de que Tom Boonen repitiera por tercera vez. El belga, cabizbajo, también se arrepintió. Kopp ha dicho que pasaba por problemas personales y que se desfasó en una fiesta pero que jamás se ha dopado. Gilberto Simoni no lo confesó, primero adujo que era por un anestésico que le había proporcionado su odontólogo después de ponerle unas fundas y rizó el rizo al decir, más tarde, que era por unos caramelos peruanos que le había traído su tía monja.
En el fútbol, ciertos casos que se me escapan en latinoamérica más, en Italia, según he podido saber, Mark Iuliano, ex del Mallorca y de la Juventus, que dio positivo jugando con el Rávena en la Segunda División. Otro, el histórico jugador boliviano Julio César Baldivieso, que militó en las ligas de Ecuador, Argentina, Bolivia, Arabia Saudí y Japón, también dio positivo. Por último, los casos más recientes de los jugadores del Chelsea Adrian Mutu y Mark Bosnich y el italiano del Palermo, Morris Carrozzieri.
Para terminar, la atleta búlgara Antonoeta Boneva, tiradora que estaba en el equipo para los juegos olímpicos, se los perdió por igual motivo.
Si alguno de los casos que he expuesto se quedó en agua de borrajas o los implicados fueron absueltos, pido perdón porque no tengo toda la información. Sin embargo, creo que es significativo que en el último mes hasta tres deportistas de alto nivel hayan dado positivo por la misma sustancia. Si han de ser sancionados, entra dentro de las materias a discutir, no sé si lo que se pone en duda es tanto su ética deportiva como su dimensión de modelos sociales. Los índices de consumo de cocaína son igualmente preocupantes. Bonito debate se podría plantear. Pero ya está, lo único que quería era dejar de pensar un ratito en la dichosa final.
En Francia están revolucionados por el prometedor tenista Richard Gasquet con su reciente caso de positivo por metabolito de cocaína. Él ha dicho que está preparando su defensa. También negó el consumo Martina Hingis cuando dio positivo por lo mismo en Wimbledon. Y no era la primera, antes que ella, en 1995, al alimón, Mats Wilander y Karel Novacek dieron positivo por cocaína en Roland Garros. La española ganadora de este último torneo en categoría junior, Lourdes Domínguez, dio positivo por la misma sustancia en el Torneo de Acapulco en 2002. Confesó haberlo consumido en una fiesta ajena al deporte y señaló que la sanción le parecía injusta porque no tenía nada que ver con el deporte.
Algo parecido ha dicho David Kopp, ciclista alemán que ha dado positivo por lo mismo unos pocos días después de que Tom Boonen repitiera por tercera vez. El belga, cabizbajo, también se arrepintió. Kopp ha dicho que pasaba por problemas personales y que se desfasó en una fiesta pero que jamás se ha dopado. Gilberto Simoni no lo confesó, primero adujo que era por un anestésico que le había proporcionado su odontólogo después de ponerle unas fundas y rizó el rizo al decir, más tarde, que era por unos caramelos peruanos que le había traído su tía monja.
En el fútbol, ciertos casos que se me escapan en latinoamérica más, en Italia, según he podido saber, Mark Iuliano, ex del Mallorca y de la Juventus, que dio positivo jugando con el Rávena en la Segunda División. Otro, el histórico jugador boliviano Julio César Baldivieso, que militó en las ligas de Ecuador, Argentina, Bolivia, Arabia Saudí y Japón, también dio positivo. Por último, los casos más recientes de los jugadores del Chelsea Adrian Mutu y Mark Bosnich y el italiano del Palermo, Morris Carrozzieri.
Para terminar, la atleta búlgara Antonoeta Boneva, tiradora que estaba en el equipo para los juegos olímpicos, se los perdió por igual motivo.
Si alguno de los casos que he expuesto se quedó en agua de borrajas o los implicados fueron absueltos, pido perdón porque no tengo toda la información. Sin embargo, creo que es significativo que en el último mes hasta tres deportistas de alto nivel hayan dado positivo por la misma sustancia. Si han de ser sancionados, entra dentro de las materias a discutir, no sé si lo que se pone en duda es tanto su ética deportiva como su dimensión de modelos sociales. Los índices de consumo de cocaína son igualmente preocupantes. Bonito debate se podría plantear. Pero ya está, lo único que quería era dejar de pensar un ratito en la dichosa final.
martes, 12 de mayo de 2009
Andrés Iniesta
Bueno, pues nada, mañana es el gran día, y él de ahí arriba se lo va a perder. ¿Qué lugar ocupa la Copa del Rey en la realidad de un mundo en crisis, con lugares remotos, y no tan remotos, en guerra, y con gente que sufre lo mismo a la vuelta de la esquina que en el último rincón del mundo? Para muchos, mañana a las diez de la noche el mundo se detendrá para condensarse en una pantalla de televisión, en noventa minutos que en la historia de nuestro planeta serán ridículos. Sin embargo, para muchos será un día que no olvidarán jamás. Porque nosotros estamos hechos de agua (o de polvo) y de memoria, y la memoria somos nosotros. Memoria de días que ya pasaron y otros que están por venir. De cosas que compartimos y de la gente con quien lo hicimos. Memoria de días de sol y días de lluvia. Memoria de días de fútbol también. Es solo un partido de fútbol. No es nada más. Es solo un día veinticinco años después.
Yo no soy capaz de explicarlo. Soy un hombre de letras, con una mente científica, que, accidentalmente, no practica religión ninguna. Soy un hombre del montón, con pasiones tan humanas como las del resto, con vicios confesables y con virtudes que, según se dé el día, a veces, aparecen y me sorprende hasta a mí. Todo es arbitrario y a mí me tocó ser aficionado del Athletic Club de Bilbao. Quizás seamos más que un club. Quizás es verdad que el Athletic nos pertenece a todos. Quizás es verdad que estamos exagerando y que todo esto no tiene sentido. Pero las multitudes, además de ser groseras y peligrosas, a veces también son gratificantes y paliativas. Todos juntos, olvidando las diferencias, unidos por una pasión tan irracional como el amor o la amistad.
Mañana solo pueden ocurrir dos cosas, las mismas dos cosas que, una de ellas, cualquiera, habrá ocurrido cuando el árbitro pite el final del partido: disgusto o alegría. Las dos posibilidades serán relativas, no puede ser de otra manera. No podré evitarlo. Ya he empezado a no poder evitarlo: nervios, recuerdos, expectación, emoción, sentimientos tan primitivos y tan naturales que es saludable, ¡ya era hora!, volver a sentirlos sin reparo ni tapujos. Sé que es solo fútbol. Sé que intento convencerme de que con todo lo que hemos ido viviendo estos últimos días ya tengo suficiente. El camino ha merecido la pena más incluso que el destino final. Sé que me gustaría vivir lo mismo, el mismo espíritu, la misma tenacidad, el mismo interés, por razones distintas. Sé que me gustaría que el lugar de los futbolistas lo ocuparan los poetas. Si me apuras, hasta los políticos. Si me pinchas, hasta la gente llana de la calle.
Hoy subía a casa y en un portal se apilaban sacos de cemento para una obra particular. Los sacos llevaban el escudo del Athletic y una leyenda que decía: beti zurekin! ¡Siempre contigo! Las ventanas están engalanadas, los periódicos coloreados, ya no queda tela bicolor, se han suspendido citas médicas, mi novia tiene problemas para poner exámenes en el instituto, desde ayer había vecinos con bufandas por la calle, la gente habla de ello aunque sea solo como antes hablaba del tiempo. Todo el mundo cuenta y calcula qué va a hacer, dónde estará, cómo piensa vivirlo. Nos anticipamos a los recuerdos que tendremos a eso de las doce de la noche. Es la excitación. La ocasión de una oportunidad única porque la próxima no será igual, será muy tarde, igual que la última fue muy pronto.
Siempre, hasta ahora, he hecho todo en mi vida en silencio. Si me pica, me rasco, pero nunca lo digo. Hoy, te lo digo: tú, Andrés, te lo vas a perder, pero lo verás en el campo o en la tele como yo, y, te lo digo ahora, no puedo evitar desear con todas mis fuerzas que no os vaya bonito, que os ganemos mañana. El mundo no cambiará. El fútbol seguirá mediatizado por los mismos. La vida seguirá siendo igual de bella como puta. Yo mismo seguiré siendo el mismo al terminar el partido. Pero, la alegría (o el disgusto) pasará a formar parte de mi memoria, de mí, del poco espacio que me guarda la vida en mi ridícula porción de historia. Quizás es verdad que exageramos. Quizás me sienta estúpido si lloro mañana, pero, como hasta los sacos de cemento dicen: Beti zurekin Athletic!
Yo no soy capaz de explicarlo. Soy un hombre de letras, con una mente científica, que, accidentalmente, no practica religión ninguna. Soy un hombre del montón, con pasiones tan humanas como las del resto, con vicios confesables y con virtudes que, según se dé el día, a veces, aparecen y me sorprende hasta a mí. Todo es arbitrario y a mí me tocó ser aficionado del Athletic Club de Bilbao. Quizás seamos más que un club. Quizás es verdad que el Athletic nos pertenece a todos. Quizás es verdad que estamos exagerando y que todo esto no tiene sentido. Pero las multitudes, además de ser groseras y peligrosas, a veces también son gratificantes y paliativas. Todos juntos, olvidando las diferencias, unidos por una pasión tan irracional como el amor o la amistad.
Mañana solo pueden ocurrir dos cosas, las mismas dos cosas que, una de ellas, cualquiera, habrá ocurrido cuando el árbitro pite el final del partido: disgusto o alegría. Las dos posibilidades serán relativas, no puede ser de otra manera. No podré evitarlo. Ya he empezado a no poder evitarlo: nervios, recuerdos, expectación, emoción, sentimientos tan primitivos y tan naturales que es saludable, ¡ya era hora!, volver a sentirlos sin reparo ni tapujos. Sé que es solo fútbol. Sé que intento convencerme de que con todo lo que hemos ido viviendo estos últimos días ya tengo suficiente. El camino ha merecido la pena más incluso que el destino final. Sé que me gustaría vivir lo mismo, el mismo espíritu, la misma tenacidad, el mismo interés, por razones distintas. Sé que me gustaría que el lugar de los futbolistas lo ocuparan los poetas. Si me apuras, hasta los políticos. Si me pinchas, hasta la gente llana de la calle.
Hoy subía a casa y en un portal se apilaban sacos de cemento para una obra particular. Los sacos llevaban el escudo del Athletic y una leyenda que decía: beti zurekin! ¡Siempre contigo! Las ventanas están engalanadas, los periódicos coloreados, ya no queda tela bicolor, se han suspendido citas médicas, mi novia tiene problemas para poner exámenes en el instituto, desde ayer había vecinos con bufandas por la calle, la gente habla de ello aunque sea solo como antes hablaba del tiempo. Todo el mundo cuenta y calcula qué va a hacer, dónde estará, cómo piensa vivirlo. Nos anticipamos a los recuerdos que tendremos a eso de las doce de la noche. Es la excitación. La ocasión de una oportunidad única porque la próxima no será igual, será muy tarde, igual que la última fue muy pronto.
Siempre, hasta ahora, he hecho todo en mi vida en silencio. Si me pica, me rasco, pero nunca lo digo. Hoy, te lo digo: tú, Andrés, te lo vas a perder, pero lo verás en el campo o en la tele como yo, y, te lo digo ahora, no puedo evitar desear con todas mis fuerzas que no os vaya bonito, que os ganemos mañana. El mundo no cambiará. El fútbol seguirá mediatizado por los mismos. La vida seguirá siendo igual de bella como puta. Yo mismo seguiré siendo el mismo al terminar el partido. Pero, la alegría (o el disgusto) pasará a formar parte de mi memoria, de mí, del poco espacio que me guarda la vida en mi ridícula porción de historia. Quizás es verdad que exageramos. Quizás me sienta estúpido si lloro mañana, pero, como hasta los sacos de cemento dicen: Beti zurekin Athletic!
lunes, 11 de mayo de 2009
José Antonio Marco Gaona
Solo he visto dos partidos de temporada regular este año: contra el Murcia y contra el Fuenlabrada, dos victorias prácticamente consecutivas que le sirvieron al Bilbao Basket para clasificarse para los play-offs de la liga ACB. Siempre que llegamos al estadio, antes de subir a la fila que nos corresponde, José y yo nos quedamos un rato a la salida del vomitorio, viendo a los jugadores calentar de cerca. El día del Murcia, apuntábamos a un jugador apocado, rubio y delgado que hacía estiramientos en silencio. ¿Qué poca cosa, no? Yo dije que sí con la cabeza.
Jugó poco más de cinco minutos para dar descanso a un Chris Thomas que hizo un buen partido.
El sábado por la tarde me proponía seguir el partido del Bilbao Basket en Barcelona por La 2. Luego resultó ser un maratón de conexiones que aprovecharon magníficamente para colarnos anuncios sin ton ni son. Todavía tengo en la cabeza la jodida musiquilla del anuncio de Fiat, la vergüenza ajena de "... y pronto serán los mejores de Europa" o algo así, ¡impagable Haislip! ¡o él aficionado que mira al infinito! ¿a dónde mira?, etecé, etecé. Al final, el partido que menos retrasmitieron fue el de Barcelona, pero casi que mejor. De infarto fue el de Zaragoza, y ahí, la "poca cosa" dio un recital digno de enmarcar y colgar en la pared. José Antonio Marco Gaona es un base de la generación de Ricky Rubio, menudo, delgado, rubio, de Murcia y que juega en Murcia, y que también ha jugado en las categorías inferiores del Cajasol. Supongo que en su día, Murcia lo fichó para ocupar la tercera posición de base y la decimosegunda ficha, la que corresponde a un jugador en edad júnior, o algo así. Esta temporada, finalmente, ha jugado 24 partidos con una media de 1'5 puntos por partido, 1'3 asistencias y 2'8 de valoración. Por delante tuvo primero a Gonzalo Martínez, hasta que se retiró, a Nenad Mijatovic, al que ficharon con la temporada ya más que mediada y a Chris Thomas, titular y entre los mejores de la temporada en asistencias, hasta que dio la espantada unos días antes del dramático encuentro en el que Murcia se jugaba su continuidad en la categoría. Y Hussein se la jugó con Marco que acaparó 37 minutos de juego y aportó 11 puntos, con solo tres tiros fallados, cuatro rebotes, tres asistencias, un balón robado para un trece de valoración que no da la medida de su trabajo en la cancha. Llevo el juego de su equipo con determinación y sangre fría, una sangre fría que sorprendía, no tanto por sus 20 años, si no por su rol en el equipo a lo largo de la temporada y tamañana responsabilidad como la que se encontró el sábado. Creo que nunca jugaré un partido con tanta tensión, ha dicho en una entrevista posterior, y fue increíble como se comportó.
Por lo tanto, que nos clasificamos para los play-offs, pero en lugar de ver el partido de Barcelona, acabé prometiendo que el lunes escribiría sobre este chaval, y aquí está la entrada. Y el vídeo del partido:
Jugó poco más de cinco minutos para dar descanso a un Chris Thomas que hizo un buen partido.
El sábado por la tarde me proponía seguir el partido del Bilbao Basket en Barcelona por La 2. Luego resultó ser un maratón de conexiones que aprovecharon magníficamente para colarnos anuncios sin ton ni son. Todavía tengo en la cabeza la jodida musiquilla del anuncio de Fiat, la vergüenza ajena de "... y pronto serán los mejores de Europa" o algo así, ¡impagable Haislip! ¡o él aficionado que mira al infinito! ¿a dónde mira?, etecé, etecé. Al final, el partido que menos retrasmitieron fue el de Barcelona, pero casi que mejor. De infarto fue el de Zaragoza, y ahí, la "poca cosa" dio un recital digno de enmarcar y colgar en la pared. José Antonio Marco Gaona es un base de la generación de Ricky Rubio, menudo, delgado, rubio, de Murcia y que juega en Murcia, y que también ha jugado en las categorías inferiores del Cajasol. Supongo que en su día, Murcia lo fichó para ocupar la tercera posición de base y la decimosegunda ficha, la que corresponde a un jugador en edad júnior, o algo así. Esta temporada, finalmente, ha jugado 24 partidos con una media de 1'5 puntos por partido, 1'3 asistencias y 2'8 de valoración. Por delante tuvo primero a Gonzalo Martínez, hasta que se retiró, a Nenad Mijatovic, al que ficharon con la temporada ya más que mediada y a Chris Thomas, titular y entre los mejores de la temporada en asistencias, hasta que dio la espantada unos días antes del dramático encuentro en el que Murcia se jugaba su continuidad en la categoría. Y Hussein se la jugó con Marco que acaparó 37 minutos de juego y aportó 11 puntos, con solo tres tiros fallados, cuatro rebotes, tres asistencias, un balón robado para un trece de valoración que no da la medida de su trabajo en la cancha. Llevo el juego de su equipo con determinación y sangre fría, una sangre fría que sorprendía, no tanto por sus 20 años, si no por su rol en el equipo a lo largo de la temporada y tamañana responsabilidad como la que se encontró el sábado. Creo que nunca jugaré un partido con tanta tensión, ha dicho en una entrevista posterior, y fue increíble como se comportó.
Por lo tanto, que nos clasificamos para los play-offs, pero en lugar de ver el partido de Barcelona, acabé prometiendo que el lunes escribiría sobre este chaval, y aquí está la entrada. Y el vídeo del partido:
Chuck Daily
Me enteré el sábado, justo después de publicar la entrada de Fellaini, y me sentí un poco estúpido, pero no me quedaron ganas de escribir sobre su fallecimiento. Siempre me cayó mal, muy mal, como caían sus Detroit Pistons y quizás eso precisamente era una parte de la estrategia general del equipo, la misma estrategia que les llevó al éxito con todo merecimiento, ya hablé de ello en una lejana entrada sobre Billy Laimbeer, creo. Me cayó mal incluso después del Dream Team, que también dirigió él. Disfruté de ver jugando juntos a todos aquellos jugadores, pero tanta superioridad, tanto espectáculo... no sé cómo explicarlo. Sentimientos encontrados. En fin, me cayó mal hasta que le leí una entrevista. Creo que fue en una revista especializada. A partir de aquello, me cayó bien, y aprendí una lección muy valiosa que sigo aprendiendo cada día, porque siempre se me olvida, y que tiene su propio refrán. En fin, ha muerto uno de los mejores entrenadores de baloncesto del mundo, y qué puedo decir yo. Descanse en paz y muchas gracias por los Bad Boys. Un saludo.
sábado, 9 de mayo de 2009
Marouane Fellaini
Otro futbolista joven y desconocido en España. Relativamente desconocido, digo yo, porque seguro que hay fanáticos de la Liga Inglesa, o de la Liga Belga, o del peinado de Maldini que saben de sobra quién es. Y hablando de peinados, por eso estamos aquí. Porque, oye, Fellaini está jugando ahora mismo en la televisión, porque en La 2 retrasmiten el Everton contra los Spurs. Y, a parte de que al tío se le ve muy bien porque mide 1'94 y juega en el centro del campo y lleva muy bien la pelota y tal y cual... a parte de todo eso, ¡vaya pelos!
Estos:

Y luego decían de Iván Campo. Mira que les gusta a los futbolistas marcar tendencias. ¿Y no le molestará para rematar de cabeza? Me está saliendo una entrada un poco frívola, ¿verdad? Pero es sábado. Y Fellaini ha lucido otros estilos.
Estos:


Incluso, a algún avispado, le ha dado tiempo de buscar parecidos razonables y humorísticos.
Estos:


Marouane Fellaini es un belga de 21 años que juega de centrocampista ofensivo para el Everton, antes jugó con el Standard de Lieja. Mide 1'94 y ya ha sido internacional con Bélgica, selección con la que decidió jugar, rechazando la posibilidad de hacerlo con la de Marruecos, de donde desciende su familia. El resto son cosas de peluqueros.
Estos:

Y luego decían de Iván Campo. Mira que les gusta a los futbolistas marcar tendencias. ¿Y no le molestará para rematar de cabeza? Me está saliendo una entrada un poco frívola, ¿verdad? Pero es sábado. Y Fellaini ha lucido otros estilos.
Estos:


Incluso, a algún avispado, le ha dado tiempo de buscar parecidos razonables y humorísticos.
Estos:


Marouane Fellaini es un belga de 21 años que juega de centrocampista ofensivo para el Everton, antes jugó con el Standard de Lieja. Mide 1'94 y ya ha sido internacional con Bélgica, selección con la que decidió jugar, rechazando la posibilidad de hacerlo con la de Marruecos, de donde desciende su familia. El resto son cosas de peluqueros.
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