lunes, 7 de septiembre de 2009

Christian Bonilla


Nos amargó la noche el tío, pero mereció la pena. Al final, nos animamos y M, A y un servidor, al que podríamos llamar Barracus, M, A, Barracus, nos animos a marchar a Sestao. Lo admito, estaba excitado, volver a Las Llanas era todo un acontecimiento. Todo en ese estadio indica que es posible parar el tiempo. Para empezar, en taquillas, veinte euros la entrada sin distinción, una entrada única y puedes pasearte líbremente, como en los viejos tiempos. Antes incluso de entrar, tomando una cerveza en Mendieta, ya se me llenaba la cabeza con imágenes del viejo Lasesarre. Imágenes, muchas de ellas, emotivas y sentimentales porque me recordaban a gente que ya no está. Al entrar, fue peor. Nos colocamos con la afición del Barakaldo, que había ido en masa, y empecé a saludar a gente que no veía desde que tenía 20 años y lo mejor que podíamos hacer era beber y fumar porros. Algunos siguen igual. Vi el partido como si no lo viera hasta que quedaban veinte minutos. Mientras tanto, todo fue luchar por concentrarse en el juego, que no invitaba a ello. La vista se te iba a todos los sitios, a las torres de iluminación, a los viejos carteles de publicidad, al graderío de pie, a las coloridas pancartas, a la gente que pululaba de un lado para otro como si hubieran regresado del pasado, al bar que da al frontón, a las columnas de hierro forjado, al marcador escondido, al perfil de las viviendas, al cielo postizo por donde iban y venían los aviones, al césped recortado como si fuera una postal en blanco y negro, a los banquillos de cemento, a la boca del túnel, a las porterias incrustadas en los fondos, a la tribuna descolorida... Las Llanas es una pieza de museo, un espejo sentimental en el que me parecía ver al viejo estadio de Lasesarre y ver aquello, por verlo en la memoria, era ver tantas otras imágenes veladas que casi no pude atender al partido. Al final, Bonilla, que llevaba un minuto sobre el campo, nos amargó el día, pero había merecido la pena. La rivalidad aguardará para buscar revancha. Mientras tanto, queda el sentimiento romántico que, por un día, devolvió al fútbol el valor de las cosas intangibles. No valdrá de mucho, pero a mí la derrota me supo más dulce que agria, sin que la pelota tuviera nada que ver.

Andrea Iannone


Iannone, tío, qué fácil es pegar cabezazos con casco, no te jode. Yo me iría de fiesta con Iannone y con Simoncelli. Me iría de fiesta, de ruta macarra, por bares que ya ni existen. Iríamos a AZ, al Ipotx, al C-mento, a la Coja y al JB, a la Cosa, a La Pela, al Txibiri, al Roadhouse, al Don Pepe y al Kubil, e iríamos en moto por la vieja carretera de Sestao, derrapando al final de la Avenida Kaiku. De Rossi, pasaríamos, es demasiado educado, pasamos de la Nutella. También de Lorenzo y de sus fiestas guays con patatas de sobre y ketchup. Pedrosa que se quede con su playstation. Paso, tío, me dice Andrea, vámonos de juerga, y Marco se anima: ¿por qué no invitamos a Stoner? Más que nada por el apellido. Al final de la noche, al principio de la madrugada, haciendo caballitos camino del Trinkete, haríamos una lucha a cabezazos, sin casco. Qué noche más jodidamente loca sería ésa, ¡qué no?

viernes, 4 de septiembre de 2009

Michael Rasmussen


Otro que vuelve. Parecía que iba a fichar por el Flaminia de Petito y cierta polémica obligó a la UCI a redactar un escrito en el que negaba la existencia de una lista negra de corredores y afirmaban, ya de paso, que no se negaban al regreso de Rasmussen al ciclismo profesional. Y ha vuelto. Ahora mismo, está corriendo en México. Enrolado en el Tecos Trek, Michael Rasmussen venció en la tercera etapa de la Vuelta a Puebla San Marcos que discurría entre Zacatlán y Zacapoaxtla. Dos compañeros suyos, el mexicano Bernardo Colex y el colombiano Gregorio Ladino, fueron segundo y tercero. Colex llegó a casi diez minutos de Rasmussen y Ladino, a unos once del ganador. Rasmussen sigue líder, claro.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Gary Lineker


Felicidades, Gary.
En los años ochenta del siglo pasado, se convirtió en uno de los mejores delanteros del mundo. Medía solo 1'80, pero destacaba en el remate de cabeza y en un instinto especial para acertar delante del portero. Después, llegó Cruyff, le pegó a la banda, y abandonó el Barcelona para fichar por los Spurs. Se retiró en Japón con un contrato millonario. Antes había jugado en el Leicester City y el Everton y había sido el máximo goleador y una de las grandes figuras del Mundial de México 1986. Recuerdo que tenía el álbum y me flipaban los cromos de Amorós y Pfaff. ¿Por qué? No sé.
Por cierto, antes de seguir con su carrera tras abandonar el fútbol, dos datos. Primero, Lineker recibió el premio Juego Limpio, en reconocimiento a una extensa carrera en el fútbol profesional sin recibir ni una sola tarjeta amarilla. Segundo, Gary fue quien se inventó esa frase que todo aficionado al balompié conoce: el fútbol es un deporte que inventaron los ingleses y siempre ganan los alemanes.
De hecho, esos dos datos son pistas que nos ayudan a entender por qué Lineker se ha convertido en un personaje mediático en Inglaterra. Se le aprecia por dos valores fundamentales, quizás dos valores que brillan más en conjunto: su don para la comunicación (siempre fue muy extrovertido y además aún maneja el español en un país bastante monolingüe) y su fama de hombre caballeroso y con principios, un gentleman. Cuando abandonó el fútbol, pasó a las cabinas y los platós. Actualmente, comenta partidos para la BBC y para una cadena de retrasmisiones deportivas privada en Holanda, donde también trabaja Pierre Van Hooijdonk. También fue comentarista de golf, gracias a que, al parecer, como muchos otros futbolistas y entrenadores, tiene dotes para este deporte. Participó en la película Quiero ser como David Beckham y es la imagen publicitaria de las patatas Walkers, las Lay's en la Pérfida Albión. Su nombre es portada últimamente, porque tras separarse en 2006 de su mujer durante veinte años, Lineker se casó hace unos días con Danielle Bux, famosa modelo de lencería y participante en el programa La Cocina del Infierno durante la cuarta temporada, programa que inventó Gordon Ramsay, famoso cheff que asegura que jugó en los Glasgow Rangers cuando era un chaval. Bux, antes de conocer a Lineker, también mantuvo relaciones con Adam Willis, que jugaba en el Coventry City y tuvo como compañero de programa a Bruce Grobelaar. La foto de arriba son ellos dos, y las patatas Walkers. ¡A que es chulo el coche!

lunes, 31 de agosto de 2009

Sergio Jáuregui

No pretendo crear morbo, ni tampoco dar lecciones de ética. No sé lo que hizo antes Leonardo Medina ni a dónde creía que iba Axel Witsel. Creo que son dos jugadas que deberían quedar en la retina. Ninguna de las dos deberían repetirse. No creo que la competitividad del deporte profesional deba servir como disculpa para justificar, aunque sea tan solo parcialmente, este tipo de jugadas. Hoy le toca a las ligas boliviana y belga, pero ejemplos ha habido por doquier en distintas ligas.

domingo, 30 de agosto de 2009

Ricardo Páez


Ya se sabe que me gustan estas chorradas. Y lo leí hace unas semanas en algún periódico, pero no recuerdo muy bien el nombre. Así que igual hay otro jugador en la Segunda División (me resisto a llamarla como se debe de llamar ahora) más trotamundos que él, pero el caso de Ricardo Páez, centrocampista ofensivo venezolano que ha fichado por el Castellón es bastante mareante, si eres de los que necesitas la biodramina cuando viajas.
El hijo del ex-seleccionador de Venezuela, Richard Páez, ha jugado, a sus treinta años, en 11 países diferentes: Venezuela, Bélgica, Perú, Colombia, Grecia, México, Argentina, Emiratos Árabes Unidos, Ecuador, Rumania y el último, España. Y lo que es más sorprendente, en 22 equipos distintos. Solo en Venezuela, ha jugado en 7 equipos distintos: ULA Mérida, Estudiantes de Mérida, Deportivo Tachira, Nacional Tachira, UA Maracaibo, Deportivo Italmaracaibo y Mineros de Guayana. Además de todos esos, ha jugado en el Standard de Lieja, en la Boca Juniors y Lanús, en los equipos mexicanos de San Luis y América, en el Beni Yas Club de EAU, en el Barcelona ecuatoriense, en el América de Cali y el Deportivo Pereira, ambos de Colombia, la Politécnica Timisoara, en los equipo griegos del PAS Giannina y el Veria FC y los peruanos del Universidad César Vallejo y el Alianza de Lima. Por supuesto, el Castellón termina la lista. Pero seguro que Páez no se ha cansado. Veremos como le va en Castellón de La Plana. En el primer partido de liga, debutó en el minuto 90 sustituyendo a Guzmán. Su equipo empató a cero ante el Hércules. Si no le va bien, siempre le queda volver a coger la mochila. A sus treinta años, aún le queda tiempo para jugar en África y Oceanía, o para ampliar su lista de equipos venezolanos y completar toda la liga, o quizás tenga unos objetivos aún más ambiciosos. Al menos, tendrá bien de anécdotas y sabiduría (siempre se aprende mucho viajando, si quieres) para decirles a sus hijos, nietos, o a los hijos y nietos de sus amigos, si es que no los tiene. Veremos como le va en la Segunda División.

Marco Marzano


Empezó la Vuelta a España en Holanda, con una demostración de velocidad a cargo del bueno de Fabian Cancellara. 54 kilómetros a la hora durante poco menos de cinco kilómetros y sin despeinarse. Las piernas más espectaculares del pelotón desde aquel esprinter tan estruendoso llamado Djamolidine Abdoujaparov,el califa uzbeko. Marco Marzano fue el último. El italiano de 29 años perdió más de un minuto y medio.
La fiesta acaba de empezar. Aún quedan otras dos contrarreloj, el Alto de Aitana, el Xorret del Catí, el Alto de Velefique, Navacerrada antes de La Granja, las murallas de Ávila, La Pandera o Sierra Nevada. Además de las encerronas del norte, empezando con los 600 metros de pavés de hoy y terminando con la etapa de Lieja. Los protagonistas son una incógnita. Quitando a Alejandro Valverde, todos los demás me traen dudas: la presión de Samuel Sánchez, los años de Cadel Evans, la juventud de Gesink, los kilómetros de los Schleck, la irregularidad de Antón, la ambición de Mosquera, la humildad de Tondo, la fragilidad de Zubeldia, la redención de Vinokourov y Basso, la inconsistencia de Cunego... Hay otros nombres que no salen en las principales quinielas y que siempre pueden sorprender: José Ángel Gómez Marchante, David Moncoutie, Juanjo Cobo, Tom Danielson, Roman Kreuzinger... Y alguno más con el que seguro no contaba nadie. Quizás así, la vuelta resulte más disputada y atractiva. Esperemos que haya muchos protagonismas, decenas de ataques, cambios de líderes y emoción hasta el final. El Tour de Francia dejó un sabor agridulce y el Giro está ya muy lejos. En su lucha por volver a abril, la Vuelta necesita demostrar que es una competición bien organizada y generadora de espectáculo y beneficios económicos. A falta de que los corredores lo endurezcan, soy de la opinión de que el recorrido ofrece suficientes alicientes para crear una carrera disputada y combativa.
No tengo favoritos, aunque sí deseos de que ganen ciertos corredores. Aún así, aún a pesar de cierto vínculo afectivo con determinados corredores o equipos, lo bueno del ciclismo es que siempre existe un amor incondicional por el deporte en sí. Una vez disfrutada ya la exhibición de Cancellara, y a la espera de que los anteriores ofrezcan una bonita lucha por la victoria final, esperemos que los Bennati, Ciolek, Freire, Boonen, Farrar y compañía nos den espectáculo en la volata y los grandes rodadores y aventureros como Egoi, Txurruka, Nocentini, el malagueta, Fedrigo, Joaquim, Florencio, Duque, Casar, Millar, Ballan, Szmyd, Barredo, Gárate, Gilbert, Kirchen, Albasini, Arvesen, David de la Fuente, Kroon o Herrero nos hagan disfrutar con la belleza plástica del ciclismo. A partir de ahora, los que no puedan acercarse al asfalto, a disfrutar del tornillo que le falta a Perico Delgado.