lunes, 11 de enero de 2010

Pablo González Fuertes


E se quedó dormido. Con razón, pero se quedó dormido el cabrón, calentito en la cama. Yo no me rajé y A se hizo de rogar pero M estaba convencido y los tres nos fuimos para Lezama. ¿Por qué no?, que decía aquel francés mientras conducía un R5 con el equipo de música conectado a unos speakers de ordenador por París y yo le ofrecía un bocadillo de chorizo. ¿Por qué no? Por la carretera vieja, hablando de la nochevieja, sin prisa hasta Lezama y tras comprar las entradas, a calentarnos y hacer tiempo en el asador de fuera.
Pero la cosa no duró más de cuarenta y cinco minutos.
Fue pitar el árbitro y empezar a cubrir la niebla el monte, apagando, ya de paso, y poco a poco, la velocidad y la inspiración de las piernas de los futbolistas. Los tres pegados, nos enfriábamos por el cogote, donde nos golpeaba la nieve que venía a traición, por la espalda. El viento cortaba y ya no me arrepentía de que los guantes que llevaba eran de mi madre.
Pero la cosa no duró más de cuarenta y cinco minutos.
En el descanso, puestos de pie y taconeando, ya nos íbamos haciendo a la idea: esto no se juega, ya verás, el de atrás decía lo mismo. La gente pasó de hablar del tiempo a jurar contra él. Mientras, nos divertíamos siguiendo el rastro inexpicable de las huellas del único empleado que con un rastrillo parecía jugar a la pizarra mágica de Mickey. Salen los jugadores. Aketxe se aburre. El árbitro se asoma pero se me queda frío. La gente silba porque contra lo inevitable solo se puede silbar. Y sí: la cosa no duró más de cuarenta y cinco minutos.
Lentamente y entre comentarios jocosos, todos resoplando para casa. Congestión para salir del aparcamiento y M y A y yo mismo coincidimos en que todo ha sido una broma pesada. Para cuando dejamos Lezama, ya no nieva. Nos acordamos del rastrillo solitario y nos preguntamos, mientras Abellán en la radio del coche nos convence de que el periodismo deportivo es una broma de mal gusto, quién en aquel campo de fútbol quería jugar precisamente a eso mismo.
Cuando llego a casa tengo los pies congelados. E nace de sus cenizas y me llama por teléfono: ¿dónde estáis? Flipa cuando le digo que han suspendido el partido por la nieve. Y me dice, creo que el árbitro (efectivamente, el señor Pablo González Fuertes) era de Asturias. ¿Qué me quieres decir? Aaaaaah, pero luego leo que todos parecían estar de acuerdo, así que... Como nosotros solo estábamos en la grada y llevábamos bufanda y guantes (de mujer algunos) pues no podemos quejarnos.
Lo dicho, que la cosa duró 45 minutos, nos quedamos sin resultado y con los pies congelados pero al menos colaboramos con 10 euros que esperemos que utilicen para comprar más rastrillos.
Por cierto, la frase del partido fue dicha por un aficionado del equipo local y fue tal que: ¡vamos Ramalhito que hoy con la nieve se te ve mejor! De premio, de verdad, y mira que hay frases para competir. Por cierto, un aparte para los dos detalles de Ander Iturraspe. Y, por cierto, eso, que estaba hablando del empate a cero entre el Bilbao Athletic y el Barakaldo antes de que el partido se suspendiera en el descanso, que casi se me olvida explicarlo. ¿Hacía falta?

domingo, 10 de enero de 2010

Txus Bidorreta


Yo tengo como unos treinta años, digamos. No sé muy bien cuál es mi deporte favorito: ¿el ciclismo?, ¿el fútbol?, ¿el baloncesto? Lo que tengo muy claro es que ninguno he sido capaz de practicarlo como dios manda. Ni siquiera acercarme. Últimamente me ha dado por correr, primero, porque me sienta bien aunque sufra, o precisamente por eso me sienta bien. Segundo, porque me está dando gratificantes experiencias. Cuando era chaval, lo que mejor se me daba era el baloncesto. Quizás hubo un tiempo en el que hasta fui un solvente jugador del montón dentro de un abarrotado patio de colegio con niños empeñados en sudar, pero poco más. Eso sí, baloncesto he visto un poco. No entiendo mucho, pero he visto unos cuantos partidos. No sé si eso me da capacidad moral para opinar pero intento hacerlo tanto con conocimiento de causa como con educación.
Hoy mismo ha finalizado la relación contractual entre el entrenador bilbaíno Txus Bidorreta y el club de baloncesto Bizkaia Bilbao Basket. Aún no hay declaraciones, y lo único que se sabe es que el próximo partido lo preparará Rafa Pueyo, hasta ahora segundo entrenador del equipo. La verdad es que me sorprende que no me haya sorprendido ni que me afecte en lo más mínimo, porque mi sentimentalismo deportivo es terco y muchas veces me afectan cosas que resultan ridículas si las confiesas. Me da la sensación de que la inevitabilidad se respiraba en el ambiente, así que debería hablar de resignación. Yo voy a ser ante todo sincero, como siempre: a mí me da pena. No una pena conmiserativa y patética, si no una pena racional y agradecida. Para mí, Txus Bidorreta, al que tampoco es que le tenga un aprecio especial (excepto por el maravilloso y doloroso recuerdo de su primera etapa), es un gran entrenador que ha dejado un bagaje respetable y significativo. No he sido asiduo a La Casilla ni al BEC, pero he visto en torno a media docena de partidos por temporada, muchos más en realidad, y sin contar los de televisión. Mi opinión, acertada o no, es que en esos partidos, con derrotas o victorias, con aciertos y fallos, Bidorreta fue parte responsable de un equipo que funcionaba en conjunción, con un acento especial en el hilvanaje de la relación base-jugador interior y la elaboración de estrategias para gestionar el tiro de tres, y un talento especial para la interpretación de los últimos segundos de cada jugada. Bidorreta, en mi opinión, acertada o no, ha sabido hacer a sus jugadores mejores de lo que puede que sean, fomentando una ética de equipo que ha sido, en gran medida, el secreto de su éxito. Errores habrá tenido, y muchos, y se los he visto, y los podría decir pero no me apetece porque no es de buena educación hacerlo ahora. Cuando alguien que ha comprometido (supongo, o lo creo así) con un proyecto como lo ha hecho él, solo queda agradecérselo y desearle que le vaya bien allá donde quiera que vaya ahora.
En lo que respecta al club, les queda ahora actuar en una situación en la que hasta ahora no se han visto nunca, y espero que acierten. Cuando he llamado por teléfono a alguien que no tiene internet para darle la noticia, me ha preguntado, ¿y ahora?, ¿quién anda por ahí sin nada que hacer? De coña, le he dicho que Lolo Sainz. Después rápido ha salido Pepu. Ninguno de los dos estará con casi total seguridad en Bilbao. ¿Quién pues? No lo sé, ¿el mismo Pueyo? ¿Maljkovic? Yo tengo un candidato. No lo está haciendo bien en Palencia, pero mientras tuvo la oportunidad de entrenar al TAU a mí me dejó un buen sabor de boca, Natxo Lezkano sería mi candidato, pero no ahora mismo y en esta situación, así que... ¿tendrá ganas de cambiar de aires Phil Jackson?
De verdad, (y me sigue sorprendiendo lo poco que me afecta), gracias y suerte para Txus Bidorreta.

jueves, 7 de enero de 2010

Steve Demetriou


Por cierto, que el grandísisimo (sí, hay ironía) Booker Woodfox finalmente tiene equipo. No tenía ni idea de dónde andaba pero por fin veo que los Erie Bayhawks, un equipo de la liga de desarrollo afiliado al alimón con los Cavaliers y los Raptors acaba de hacerse con sus servicios. El equipo es propiedad de Steve J. Demetriou, principal gestor de Aleris International Inc, uno de las empresas más importantes de reciclaje de zinc y aluminio que tiene su sede central en Ohio. Con más de cien mil empleados, la empresa tuvo problemas con el gobierno federal por emisión de productos contaminantes, pero Demetriou ha conseguido que los beneficios se multipliquen y ahora juega a hacer equipos de baloncesto en Pennsylvania junto con Ron Sertz que ya tenía experiencia en gestionar equipos deportivos, aunque fueran de hockey. Woodfox pasará a jugar ahora en un pabellón para poco más de cinco mil espectadores en la ciudad de Erie, Pennsylvania, una ciudad industrial de unos cien mil habitantes junto al Lago Erie que bien podía haber usado Adrian Lyne para rodar la historia de Alex Owens, la soldadora bailarina en Flashdance si no fuera porque un poco más al sur Pittsburgh era más grande y aún más industrial.
Woodfox tendrá como principales compañeros al joven pivot de 2'11 John Bryant, el veterano escolta Mike Gansey, antigua estrella de West Virginia y que ha hecho toda su carrera en la D-League y Jackie Manuel, un base que ganó la NCAA con North Carolina y que no consiguió hacerse un hueco con los Celtics.
¿Mi opinión? Ojalá le vaya bien y Cavs o Raptors le den una oportunidad en sus plantillas a lo largo de la temporada, pero, de verdad, yo no lo entiendo. Que cada uno haga lo que quiera y Woodfox tendrá sus razones, pero yo no lo entiendo. La foto de la entrada es para él, de regalo de enhorabuena, ya ves tú.

Kenny Lawson Jr.


Vuelve la vieja guardia a tiempo. Durante las Navidades los arrendajos han jugado hasta 5 partidos y si olvidamos la victoria ante Houston Baptists al principio de esta ronda de partidos, fácil (83-56), los resultados no parecía que fueran a ser muy buenos, igual que la temporada en general. Harriman no jugó ante los de Houston, no me preguntéis por qué, pero Altman repartió minutos y destacaron hasta cinco jugadores que pasaron de los diez puntos, Darryl Ashford, Kenny Lawson Jr, Wayne Runnels, Ethan Wragge y, sobre todo, Cavel Witter, con 18 puntos y 3 asistencias.
Como decía, después empezaba una ronda de cuatro partidos muy importantes para los de Omaha, visto como iba la temporada. Empezaban a enfrentarse con equipos de su conferencia y era necesario mostrarse fuertes y sólidos. Y no fue así. Dos derrotas. Ante Northern Iowa e Indiana State. En la primera, el mejor fue Cavel Witter con 17 puntos que mantuvo un duelo anotador con Ali Farokhmanesh. Ganó el duelo, pero no el partido. En la otra derrota, destacaron P'Allen Stinnett, con 19 puntos y muy irregular toda la temporada y Kenny Lawson Jr., con 13 puntos y 14 rebotes. El pivot está siendo una de las sensaciones de la temporada. Nuestro amigo Harriman volvió al equipo con 17 minutos en la primera derrota y anotando 4 puntos y dando una asistencia. En la segunda, atención, Harriman ¡fue titular! aunque jugó prácticamente los mismos minutos, no anotó, cogió 3 rebotes, dio una asistencia y no pudo ayudar a parar a un Rashad Reed que consiguió con sus 18 puntos su mejor marca anotadora esta temporada.
Así las cosas, los partidos ante Evansville y Drake eran ya casi finales, para ponernos dramáticos desde el principio.Y aquí fue donde apareció la vieja guardia. Quizás Altman ha dado un golpe en la mesa o puede que por fin el equipo esté cogiendo ritmo. El caso es que 72-64 ante Evansville y 73-69 ante Drake. Los mejores, los jugadores senior Cavel Witter y Justin Carter, especialmente el alero de último año y 1'93, Carter, que hizo 14 puntos en el primero y 17 puntos y 7 rebotes en el segundo. Además de ellos, el gran Kenny Lawson Jr, que empieza a coger números y galones de líder en su tercer año de universidad, con 2'06 se está convirtiendo en un pivot eficaz y regular, 18 puntos y 11 rebotes ante Evansville y 17 y 6 ante Drake.
Por último, Harriman volvió a ser titular en estos dos partidos y colaboró en las victorias con sus mejores números de la temporada. 7 puntos y 5 rebotes en 17 minutos ante Evansville y 10 puntos, 2 rebotes y 2 asistencias ante Drake. Parece que Harriman cuenta con la confianza de Altman y que su irregular comienzo empieza a tornarse en buenas expectativas. Ojalá que siga así y así siga también el equipo, a ver si este año volvemos a tener que contar partidos emocionantes y se enfrentan a jugadores como Meeks, que lucha por hacerse un hueco con los Bucks, 13 minutos y 4 puntos en 26 partidos para su primer año no está mal o Nivins que no lo estaba haciendo mal en Manresa hasta lesionarse.

Luca Manca


No conozco ni un detalle, solo lo superficial. A) Que ayer su nombre salía en prensa por un gesto desprendido y noble. Sin ser del mismo equipo se detuvo y le dejó su rueda a Marc Coma para que éste no perdiera tanto tiempo y pudiera luchar por el pódium (hablamos del Dakar que ya se debe llamar Dakar porque lo patrocina la colonia o algo así). B) Que hoy su nombre vuelve a aparecer en prensa porque ha sufrido un accidente y se encuentra hospitalizado en estado muy grave. No conozco los detalles, pero, ¿no es cruel el destino si es que el destino existe y tiene algo que ver en esto?

lunes, 4 de enero de 2010

Javi Salgado


Abramos la polémica. A estas alturas, habrá furibundos a favor y furibundos en contra, como decía un amigo mío. Y la crítica siempre es buena. ¡Siempre es buena! Que lo he dicho más de una vez, pero con cabeza. ¡Pero con cabeza! Que lo he dicho más de una vez. Yo siempre he sido muy poco amigo de los ídolos, pero siempre he pecado de creer en profetas de mi tierra. Es decir, es cierto que a veces quizás sea demasiado condescendiente o transigente, complaciente, tolerante... usa un buscador de sinónimos y llámalo como quieras, pero es cierto que a veces intenté ver más los aciertos que los errores de los profesionales que han nacido y crecido y juegan aún en los equipos de mi ciudad. Llámalo romanticismo, ingenuidad o fantasía, me da igual. Igual que yo peco de eso, muchos pecan de lo contrario.
En tiempos de tormentan, todos reman hacia ella, joder.
Si nos atenemos a los números, seguimos perdiendo y quizás yo los leo mal, pero para mí demuestran lo contrario. Si somos específicos y llamamos a las cosas por su nombre, tenemos que el base bilbaíno del Bizkaia Bilbao Basket, cuenta en sus promedios globales a lo largo de su carrera con un total de 9'5 puntos por partidos, 3'6 asistencias por partido y 2'2 balones perdidos por partido, que es una de las cosas que más se le achacan. Comparado con los dos mejores bases de la liga muy probablemente, Prigioni y Ricky Rubio, vemos que a los dos les gana en puntos, 6'8 el primero y 7'1 el segundo, y que solo el argentino es mejor pasador que él, 3'7 asistencias por partido, por 3'5 el catalán. Los dos pierden menos balones que Salgado, eso sí, 1'6 el del Real Madrid y 1'8 el del Barcelona. Comparado con un tercero que aquí llegó a convertirse en ídolo y casi hasta en profeta, Marcelinho Huertas, las estadísticas nos dicen que el carioca mete menos puntos (8'3), da menos asistencias (2'6) y pierde menos balones (1'9). Es decir, yo lo leo como me da la gana porque probablemente Salgado salga perdiendo de cualquiera de las maneras, pero a mí me parece que sus datos le acercan tanto como le alejan. ¿Solo lo veo yo?
Pero no quería escribir esta entrada para celebrar sus promedios. Eso es muy frío para un blog como éste. El juego de Salgado tiene sus puntos flacos, y lo malo de estos, es que son tremendamente visibles, pero tiene muchos puntos gordos, pero a pesar del tamaño no se deben apreciar tan fácilmente. Sin embargo, a nadie le debería costar ver que Salgado, hasta ahora, ha sabido siempre comportarse con una profesionalidad (y me refiero al trabajo y al acento en el valor del grupo) que yo no me canso de alabar. Y valga para ello sus declaraciones que publicaba hoy un diario local, declaraciones en los peores momentos de la historia de un club que es tan joven que aún no sabe perder:
«Los que han estado siempre en mi contra ahora tienen más motivos. Pero después de nueve años a un buen nivel y superando los objetivos, en una mala primera vuelta de todos, que se nos eche el marrón a Txus (Vidorreta) y a mí no me parece justo. Como el equipo, la afición tiene que estar más unida que nunca. Es fácil sacar pecho cuando las cosas van bien, sobre todo los de Bilbao que nos vanagloriamos de serlo. Necesitamos comprensión y ayuda para salir de esta situación, lo que estoy seguro que haremos pronto».
Sin medias tintas, siendo sincero, con verdades que incluso superan lo puramente relativo al baloncesto, y lo que es más importante, acordándose de un entrenador que año tras año le ha buscado un base para ponerle de titular delante de él, un entrenador que este año le ha dejado partidos enteros en el banquillo hasta que le ha sacado para jugar el último minuto del partido. Y tiene tiempo suficiente para acordarse de él y para añadir:
«Es complicado para Txus y para nosotros. Quizá al principio pensó más en Javi Rodríguez y en mí como bases, pero no empezamos bien y metió también a Janis (Blums). Entendemos lo que ocurre y de lo que se trata es de que el entrenador encuentre las soluciones que busca. Si juegas, a hacerlo lo mejor posible y si no te toca, a pretender el bien del equipo y no pensar con egoísmo. Ninguno de los tres estamos entrenando mal, ni tenemos mala disposición. No sería justo dejar a uno fuera, sin jugar, pero se tienen que tomar decisiones. Cuando pasas de 22 minutos a 3, luego a 14 y otra vez a 30, es complicado coger el ritmo, pero es lo que hay».
Si todos pensaran así, en la NBA habría treinta candidatos al anillo del título.
Como dice mi amigo, habrá furibundos para uno y para otro lado, y como no dice mi amigo pero podría, Salgado tiene cosas buenas y cosas malas, y los dos son sintónimos (que decía otro amigo mío) pero a mí que alguien siga siendo capaz de decir cosas así en un periódico me sigue obligando a ver (no más) (si no...) tanto las cosas buenas, como las cosas malas.

viernes, 1 de enero de 2010

Jon Salvador


La primera del año 2010, para lo último del 2009 y con el nombre del segundo clasificado en la San Silvestre de Rekalde en la que, finalmente, sí, finalmente, no me dejé manipular por las excusas. A eso de las tres de la tarde nos fuimos para allá. Nos tocó esperar para inscribirnos pero gracias a ello nos dio tiempo a ver al segundo clasificado en chandal, fino, caminando tranquilo hacia el vestuario.
Vayamos por partes. Lo general: las clasificaciones aún no se han publicado, pero se sabe que hubo más de 900 participantes y que los tres primeros fueron Josu Amutio, certero como siempre, Jon Salvador y Ander Martín. En féminas, la ganadora fue María Rosa Romero.
En lo particular, del (me voy a permitir denominarlo así) grupillo pormaratones (y ya de paso lo hago enlace y pincháis si queréis leer otra crónica) nos presentamos siete, G, J, M, P, y los dos ACH, además de otro amigo del que, con perdón, no recuerdo el nombre. G fue el mejor en torno a los 26 minutos para completar los casi siete kilómetros. J anduvo por los treinta; M y P en los 32 y un minuto menos el séptimo que creo que se llamaba F pero no me acuerdo muy bien. Los dos últimos fuimos los ACH, yo porque estaba en mi tiempo, el otro ACH porque no quería forzar el gemelo y porque le dio por hacerme de liebre y de paso darme un cursillo acelerado de atletismo, los dos en torno a los 34 minutos y pico casi 35. Dice mi liebre que las cuestas no eran para tanto pero a mí se me hicieron empinadas. Sobre todo la última, en la que estuve muy cerca de darme por vencido. Aguanté. Aguanté el granizo, aguanté las rampas, aguanté mi caja estropeada por el tabaco, aguanté mi sobrepeso, aguanté el ritmo más alto de lo normal para mí y llegué esprintando a meta, un esprint que a mi liebre le costó un patinazo de varios metros en los que consiguió mantener el equilibrio.
Fue, en resumen, una grata experiencia. A más de cinco minutos el kilómetro, mi liebre me iba diciendo como hacíamos los kilómetros, cómo tenía que respirar, por donde tenía que trazar las curvas, cómo debía encarar las cuestas. Fue una lección inspirada en la que aprendí bastantes cosas, pero sobre todo a sufrir, que vuelto hipérbole y traducido a la vida andada, siempre es una lección muy provechosa. Estrené la camiseta que he heredado de Chedli con mucho respeto y me sentí muy sudado pero completo al final. Sé que los tiempos son pobres y muy mejorables pero lo que nunca se podrá mejorar es lo que he aprendido en 35 minutos dando vueltas por el barrio de Rekalde. Además, todo lo que vino antes y después también estuvo muy bien. Ojalá que poco a poco todas esas iniciales de ahí arriba vayamos haciendo pelotón y disfrutemos de vez en cuando juntos de lo que generalmente hacemos solos o en mi caso, acompañado por los clásicos que me pongo en el ipod para correr: desde Los Planetas hasta Los Campesinos pasando por Spoon, The Drones y M Ward, no son malos compañeros tampoco.
Por lo demás, mucha gente disfrazada (chachi el disfraz de hawaiana, Josune), un duelo que se llevó el de siempre, y buen prolegómeno para la cena del último año. Es tiempo de promesas, pero todo el mundo sabe que luego nunca dejas de fumar, así que mejor cerrar el año dejándote de promesas y pasando a la acción. ¿Feliz resaca para todos!