lunes, 30 de agosto de 2010

Roko Leni Ukic


Bueno, qué casualidad. Hoy he visto por primera vez Marca TV y, de paso, el mejor partido de lo que va de Campeonato del Mundo según la versión digital de Marca (sin TV). No sé cuántos canales tengo en casa, pero los justos, y creo que mi tele tiene tedeté pero no sé cómo funciona. No tengo teledeporte ni eurosport. El domingo vi la etapa de la Vuelta por Internet. Pero hoy estaba en casa de mis suegros a los que habían traído una tele nueva llena de canales que ni conocía. ¡Tenían hasta Al Jazeera! En fin. El caso es que se ha puesto Marca TV por inercia y nos hemos puesto a ver el Croacia-Eslovenia por inercia y no hemos dejado de verlo por inercia. O porque el partido ha estado emocionante y repleto de jugadas y jugadores muy interesantes.
Vaya por delante que Roko Leni Ukic es una debilidad personal. Estéticamente, me encanta su juego. Si tuviera que elegir ser un jugador de baloncesto, querría ser Roko Leni Ukic pero siendo capaz de llevar mis cualidades técnicas y físicas hasta el nivel más alto, porque creo que el croata no lo hace. Bota como el mejor, dribla como el que más, tiene buen tiro y como decía hoy Peinado (o Loncar, no sé quién era, pero Djordjevic no) probablemente sea el mejor jugador de Europa jugándose la última posesión. Ukic ha conseguido hoy 20 puntos y 7 asistencias, pero su equipo ha perdido. Pasó por Baskonia como si se hubiera quedado a medio camino, y parecido por Barcelona. En Lottomatica no sé lo que hizo pero en los Raptors por lo menos dejó una actuación memorable, de más de 20 puntos y con protagonismo al final, ante Tony Parker. Con los Bucks, 3 puntos de media por partido y 11 en su última temporada en Turquía. Me sabe a poco. Pero bueno, aún tiene 26 años.
El partido ha sido emocionante, con Croacia dominando, Eslovenia remontando, Eslovenia escapándose, Croacia recuperándose y Eslovenia rematando. Ha habido un momento en el que parecía que hasta Josep Vrankovic y papá Becirovic se iban a poner a tirar triples. ¡Triples a tablero!
Por Croacia, además de Ukic, Marko Popovic hacía lo de siempre, ahora la cago, ahora me salgo. Marko Tomas se lucía y luego desaparecía. Ante Tomic se borraba por faltas. Zoric luchaba como un buen pivot bregador balcánico. Y Bogdanovic demostraba que aún tiene 21 años (espero que haya tomado notas de la lección que le ha dado Nachbar). Conocí a Vrankovic como jugador, pero como entrenador no tenía noticias de él. Por ahora los resultados no le acompañan, y no he entendido muchas de las decisiones que ha tomado hoy. ¿Qué le pasa con Banic? ¿Kressimir Loncar ya no vale? ¿¡Dónde estaba Planinic!? Por no hablar del trabajo de juvenil de Davor Kus.
Por Eslovenia, Mehmed Becirovic ha conseguido de sobra que no se noten las ausencias. El carácter fajador y colectivo del equipo es de nota. Jugadores no le faltan. Dragic ya ha demostrado esta temporada en la NBA que puede ser un jugador desequilibrante (hoy: 14 puntos, 4 rebotes y 4 asistencias). Lakovic se entiende de maravilla con él (hoy: 15 puntos y 4 asistencias). Slokar hace mucho con poco (hoy: 15 puntos y 6 rebotes). Nachbar es algo más que un capitán (hoy: 11 puntos y 5 rebotes). Y Vidmar, Brezec y Zupan tienen movilidad, rebote y compromiso. Samo Udrih ha puesto el resto, sobre todo al final.
No ha estado mal. Hacía tiempo que no disfrutaba del baloncesto por el baloncesto, sin vínculos emocionales, sin querer que ganara el uno o el otro. Además, a pesar del coñazo del Valladolid-Las Palmas, me lo he pasado bien escuchando a Loncar y a Djordjevic, y eso que no han contado nada interesante. Por lo menos, creo que he aprendido a pronunciar Khimki (¿se pronuncia jimki o algo así?) Lo dejo con el recuerdo de aquel medio minuto de gloria de Ukic y Splitter en un partido que ya estaba ganado:

domingo, 29 de agosto de 2010

Yauheni Hutarovich


¿Dónde está Bielorrusia? Joder, yo qué sé, habrá que preguntarle a Freire. Y es que lo mejor de la etapa de hoy en la Vuelta a España ha sido el sentido del humor del cántabro. Ni se ha metido en el esprint, así que cuando le han preguntado por la victoria de Hutarovich, ha contestado que ni le conocía, que no había oído ese nombre en su vida. Qué cabrón el dormilón (yo también lo digo con humor). Sabe de sobra quién es el bielorruso, seguro que en alguna de sus más de quince victorias, Óscar Freire le vio alzar los brazos de cerca. Aún no había ganado en una grande, pero que era rápido ya lo había demostrado en el Tour del Mediterráneo, la Vuelta a Polonia, la Vuelta a Burgos o el Tour de Poitou-Charentes (por cierto, ¡enhorabuena Markel!)
Apuesto a que Freire le importa un pepino dónde está Minsk. Quizás se acuerda de que David, el novio de Phoebe interpretado por Hank Azaria en Friends se iba hasta allí para estudiar la destilación de partículas subatómicas. Aunque en Friends decían que Minsk estaba en Rusia, pero bueno. No creo que Freire haya oído nunca el nombre de estos dos, en fin.
Me pregunto si sabrá quiénes son Kanstantsin Siutsou, Alexander Kuchynski o Vasil Kiryienka. El primero ha ganado ya en el Giro, el segundo se conformó con el de Abruzzo y Kiryienka a parte de trabajar como un burro, también sabe lo que es ganar en el Giro. ¿Le sonarán a Freire? ¿Y Aleksandr Lukashenko? Pues no. Pero si le preguntas, seguro que se le ocurre algo ocurrente.

Mikhail Torrance


No se puede tener un corazón grande en el baloncesto. Hace ya cinco años, con 28 años, Jason Collier falleció por problemas coronarios. Era el segundo jugador en activo en la NBA que fallecía en el siglo XXI después de la muerte en accidente de tráfico de Malik Sealy, cinco años antes también. Según dijeron los médicos, Collier tenía el corazón anormalmente agrandado. Hace un año, el base y estrella de la marea púrpura de la Universidad de Alabama, anunció que tenía problemas cardíacos. También su corazón era demasiado grande. Torrance tomaba el relevo a otro buen puñado de jugadores que habían crecido en Alabama para triunfar en la NBA: Robert Horry, Antonio McDyess, Latrell Sprewell, Gerald Wallace y Maurice Williams. También Richard Hendrix salió de allí. Y Mikhail Torrance aspiraba a jugar el campeonato norteamericano, pero ni tan siquiera le aceptaron los Miami Heat para la Summer League. Su corazón era muy grande, demasiado grande. Aún así, Torrance siguió luchando con los médicos y anunció que tenía su consentimiento para seguir jugando al baloncesto. Sin suerte en su continente, cruzó el charco a Europa, y no a cualquier equipo, al Maccabi de Tel Aviv de David Blatt donde volvía a encontrarse con Richard Hendrix. Sin embargo, la semana pasada, Torrance se desplomó durante un entrenamiento. Sufrió un ataque al corazón. Su evolución es lenta y difícil. Pero ha tenido más suerte que Jason Collier, quizás su corazón era un poquito más pequeño. Puede que, cuando se recupere, aún le quede algo más difícil que conseguir: descubrir qué puede o quiere ser si su corazón no le deja ser jugador de baloncesto.

Anthonius Johannes "Anton" Geesink


Digo yo que más o menos faltarían 10 minutos para terminar la primera parte. M y A beben coca-cola, yo uno de esos zumos de manzana que no sé cómo pedir, y siempre digo, uno de esos verdes que tienes ahí. Un par de personas más le prestan atención al partido. Empate a cero. El Rico Pérez se ve luminoso y colorido. La música de las máquinas tragaperras es más ruido que melodía. Yo digo:
- Tengo que escribir una entrada sobre Anton Geeeeesink.
- Ése no será el padre de Ge...
- ¿Quién?
- No, no, éste se escribe con dos es.
- ¿Y quién era ése?
- El judoka...
- El que ganó por primera vez a un japonés. En las Olimpiadas de hace tiempo ya ganó a un japonés y luego hubo una ola de suicidios y todo.
- Ah.
- Sí.
- ¿Y de dónde era?
- Holandés.
- ¿Qué deporte era?
- Ka... judo.
- Ah.
- Además era uno de esos que era obrero e intentó ser luchador, pero la federación no le dejó por algo de que era profesional y se fue a Japón y aprendió todo lo que pudo sobre las artes marciales. Vamos, que se podría hacer una película con él.
- Ya.
Final de la primera parte. Ya tengo escrita la entrada. Después, vendría el gol de Llorente al comienzo de la primera parte. Ya no se habló más sobre judo.

sábado, 28 de agosto de 2010

Asier "Piru" Gómez Baños


Yo lo que prometo entre katxis, en medio de una txozna, lo cumplo, qué remedio, sobre todo cuando llega el mediodía del día siguiente y aún estoy de resaca, qué viejo (nos hacemos y bla bla bla).
Si queréis una crónica en serio, detallada y profesional de la Hiri Krosa de la Aste Nagusia de Bilbao, ya sabéis a dónde acudir: pormaratones. Con material videográfico y todo, qué pasada.
El caso, fíjate el dato: ganó Iván Fernández, otra vez, con un tiempo de 18:08... Y, milagrosamente, 12 minutos después, llegó un servidor, en pleno esprint con el protagonista de la entrada, el profesional de la fisioterapia y exportero del Barakaldo (equipos inferiores, sí, sí), amén de autor de frases célebres que no repetiré aquí, Asier Gómez Baños, alias, Piru, y no me preguntes por qué.
Fue un día chulo. Ligero viento, aguantó la lluvia, buena temperatura, y pocas esperanzas de principio en el grupeto. Nos reunimos seis indispensables: el de las Asics y el de la Rosa en cabeza, a su ritmo, nos cruzamos junto al Guggy, y ya no les volvimos a ver. Hicieron en torno a 24 y medio. Creo que estaban contentos. El tercero, R, se perdió por el medio, es lo malo de estar entre dos tierras estoy y no dejas aire que respirar (no, no me gusta Bunbury). Y, por fin, iba el pelotón, M, con su correr saltarín, AGB, sobrado, haciendo de liebre y yo, claro. Me quedé atrás al principio, a lo mío, pero me los encontré antes del Ayuntamiento y se empeñaron en arrastrarme como a un saco de patatas. Lo que no sabían (no lo sabía ni yo), es que al virar en el Euskalduna me iba a sentir pletórico. Llevábamos dieciocho minutos, el ganador ya estaba casi en la ducha y a nosotros nos quedaban casi 3 km. M dijo yo no puedo tira payá cuando ya habíamos dejado atrás el dichoso edificio de Frank O. Gehry (¿era Gehry?, joder). El amigo Piru se cabreaba conmigo: cuando lleguemos a meta te voy a soltar unas ostias, decía, pero yo aumentaba el ritmo en silencio y seguíamos adelantando a peña. Eso sí, llegando a Ripa me pesaba la tripa, ya no era lo mismo, y el cabrón del fisioterapeuta se reía de mí, ya no puedes, ¿eh?, hasta aceleró subiendo la cuesta que lleva al puente del Arriaga, pero yo ya llevo con esta seis carreras y sufro como un jodido gordo que corre, que es lo que soy, así que he aprendido a sufrir como un jodido gordo que corre, apreté los dientes y aguanté la caja y tiré para cogerle, cabrón, se dio la vuelta y cuando me vió se reía, y aceleramos los dos, la gente ya bajaba a trote y nosotros metiéndonos los codos entre risas para ver quién ganaba la patética lucha por el puesto vete tú a saber (¿800, 900, 1000?)... ¿Y quién ganó? Gané yo, claro, pero solo porque nuestro amigo se paró antes, tío, que la meta era el hinchable rojo no el verde, te pasó como a Mauricio Ardila Cano, y el ganador fue Samu, así que el ganador también soy yo, jeje. Cuánta pena.
En fin, eso fue todo, unos treinta minutos. Unos segundos después llegó M, que anda fundido con su pie y le da más a la bicicleta. Sin embargo, en Noviembre, seguro que en la Behobia me espera ya duchado y todo. Ese es el próximo gran objetivo, aunque quién sabe si habrá alguna otra ocasión antes de que llegue. Este rollo está bien, unas risas con los amigos, un poco de sudor, y el valor de superarte a ti mismo, porque lo que es ganar, no ganamos más que para que nos regalen camisetas de talla de niño.
Lo dicho, si queréis una buena crónica, el link de arriba. Y ya que le he hecho protagonista, si tenéis problemas de espalda, visitad la Piruclínica, que es como la llamo yo, pero tiene otro nombre mucho más formal y profesional. Y, que no se me enfade, en el mismo barrio, también tenéis al camarada Enjamio, que estará en la crónica de la Behobia, vosotros elegís, yo ya he hecho suficiente publicidad (y suficientemente el chorra).
A ver si como algo. Salud, gora marijaia y enhorabuena a todos los que salieron y llegaron corriendo al Arenal ayer.
Por cierto, en la foto estoy yo, ¿no?

viernes, 27 de agosto de 2010

Julian Dean


El veterano ex-campeón en ruta de Nueva Zelanda correrá este año la Vuelta después de haber hecho también Tour y Giro. Ya sé que Sastre también lo hace, pero ya usé su nombre, creo, y, si no, me lo reservo. Dean, que en 2009 fue el compañero de Freire recibiendo disparos de un rifle de aire comprimiedo en el Tour, me sirve para encabezar la entrada de prolegómeno a la Vuelta a España que empieza mañana.
Y se presenta emocionante. Buen recorrido y buen pelotón. Cambio de maillot y polémicas sobre seguridad. La Vuelta dio que hablar durante el Tour con el anuncio del regreso al País Vasco para próximas ediciones. Una vez acabado el Tour, y con necesidad de noticias, se pasó a hablar de participantes y recorridos. Ha habido entrevistas para parar un carro. Han entrevistado hasta a Valverde. Y mira que ha habido noticias: desaparece Cerveló, Gianetti y Matxin consiguen dinero, también Unzué, las renovaciones de Samuel y Antón, la fallida de Intxausti, la victoria de Raúl Alcalá en el campeonato nacional de México a los 46 años, los rumores sobre el regreso de Manolo Saiz, el nuevo equipo luxemburgues, el nuevo equipo de Contador... Muchas.
El caso es que como decía, la Vuelta regresa mañana con un recorrido que, según los expertos, decidirá su ganador en Asturias. Dicen que la Vuelta es montañosa, y quizás lo digan porque solo hay dos cronos, la primera etapa, y una crono larga en Peñafiel cerquita ya del final. Hay varias subidas en alto, incluyendo el regreso a los míticos Lagos de Covadonga, aunque este año aparecen solos en el perfil. Todo el mundo habla del nuevo Mortirolo, el nuevo Angliru, la Bola del Mundo, un apéndice de Navacerrada que convierte este puerto en una pendiente de 21 km. Sin embargo, el tríptico del norte, con Peña Cabarga, los Lagos y, sobre todo, el final en Cotobello con el puerto de San Lorenzo de aperitivo parece que serán los jueces de la contienda. Y aún hay más, porque el Xorret de Catí y la visita obligada a Andorra, esta vez Pal, pondrán dos cimas más para endurecer las piernas de los ciclistas. A parte de estas, Málaga y Murcia recibirán a la Vuelta con dos puertos a unos 30 km de meta, el de Málaga de primera, el de Murcia de segunda, y la etapa que termina en Alcoy es un auténtico rompepiernas con siete puertos de tercera y segunda, seis de ellos en carrusel hasta final de meta. Así pues, por altimetría que no sea.
Sobre el pelotón, destaca que, a pesar de que sea la vuelta más montañosa de los últimos años, se verá un auténtico duelo de esprinters. A los Bennati, Cavendish y Farrar, hay que unir a Hushovd, Koldo Fernández de Larrea, Freire, Hutarovich, Goss, que viene de ganar en Plouay, Haedo, Weylandt, Van Avermaert, Forster y el trío calavera del Lampre con Bole, Petacchi y Danilo Hondo. Lo mejor de lo mejor para intentar destronar al velocista de la isla de Man.
A parte de los esprinters, el Ag2r pondrá en liza a Riblon, Nocentini y Nicolas Roche, que sigue creciendo. Andalucía intentará dejar el liderato a Marchante y estar en todas las escaramuzas. Astaná viene con seis kazajos, pero sin Vinokourov y con los eficaces Davis, Gasparotto y Jufre. El Bouygues tendrá a Tschopp para la montaña y a Trofimov y Vogondy para las escapadas. Los de Unzué son mis favoritos para la clasificación por equipos con aspirantes como Rubén Plaza, David Arroyo, Luis León Sánchez o Marzio Bruseghin. El Cerveló de Van Poppel cuenta con el número 1, Iñigo Cuesta, y un buen puñado de veteranos, Sastre, Hushovd y Tondo. El Cofidis será Moncoutié. El Euskaltel con las bazas de Antón e Intxausti, más la veterania de Egoi y Txurruka y la posible sorpresa del navarro Nieve. El Footon, antes de crecer y ser Geox, apostará por Durán, el suizo Vitoria para llegadas rápidas y el veterano Cheula. La FDJ, a la que aún le queda por descartar un corredor, pondrá en liza a una pandilla de aventureros encabezada por Meersman, Le Mevel y Offredo. El Garmin trae a Millar, Zabriskie, Vandevelde y el holandés Kreder. El Columbia al susodicho inglés, más los Velits y la promesa americana Tejay Van Garderen. El Katusha a explotar a Joaquim una vez más, junto con Ignatiev, Kolobnev o Caruso. El Lampre revivirá de sus cenizas al kazajo Kashechkin, el Milram le dará otra oportunidad a Fothen y Fröhlinger aparecerá cuesta arriba. El Liquigas tiene dos ases en la manga: Nibali y Kreuzinger. El Omega Pharma seguro que luce con Gilbert y Van Goolen y atención al desconocido veterano francés Peraud. El Quick Step con Barredo y dos italianos rápidos como Cataldo y Tossatto. El Rabobank con un buen equipo para arropar a Menchov con Mauricio Ardila Cano, Laurens ten Dam y Gárate. El Saxo Bank, a lo grande, con Cancellara, Larsson y los dos Schleck, que probablemente, intercambien papeles. El Sky con el indispensable Flecha, más Lokvist, Gerrans y Augustyn. Y, por último, los gallegos, que tienen la mosca detrás de la oreja, y que darán guerra con los clásicos David García Dapena y Veloso, pero sobre todo con Ezequiel Mosquera.
Como el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, y yo ya llevo tres con esta, tiro otra piedra y haré otra vez la votación para ver quiénes son vuestros favoritos. Por lo demás, a esperar que todo empiece ya. Fin de semana deportivo: empieza la Vuelta, empieza el Campeonato del Mundo de baloncesto, vuelve la Liga y esta tarde los asiduos al blog del tío de las Asics y un servidor repetimos carrerita por el Guggenheim en la Hiri Krossa de la Aste Nagusia. Ya habrá crónicas. Feliz finde.

lunes, 23 de agosto de 2010

José María Sanz Beltrán


No sé si decir que muchos, pero, al menos, un número considerable de deportistas se han dedicado luego al asunto de la música. Desde Álvaro Benito hasta nuestro protagonista, el catalán Loquillo, pasando por otros ejemplos poco afortunados como el del Mono Burgos o Julio Iglesias, solo por nombrar algunos de los más conocidos. De todos ellos, por supuesto, no era difícil averiguarlo, me quedo con el Loco.
Ayer acudí a su concierto en el escenario de Botica Vieja, en Bilbao. Bien acompañado por una banda efectiva y experimentada, Laura Gómez-Palma al bajo, que pasó de escondida a tímida protagonista, Igor Paskual a la guitarra, ágil y rítmico como ninguno, un dechado de movimientos clásicos del rock (ganaría un concurso del guitar hero sin duda), Jaime Stinus a la otra guitarra, llevó el camino contrario al de Laura y ponía la rabia sosegada, el francés Laurent Castagnet elegante a la batería, (y presentado por el propio Loquillo bajo el sobrenombre de Zidane)y el más joven de todos, Santi Comet, la parte masculina de Los Peces, que ya fuera músico de acompañamiento de los aragoneses Amaral. Todo esto lo sé porque se dijo allí o porque Internet es un cajón sin fondo.
El concierto, sin mácula, fue un ejemplo de lo que hace la experiencia y la profesionalidad cuando viene sirviendo música bien escrita y ejecutada. Loquillo, con su presencia heredera de frontmen duros y con personalidad, tiró de histrionismo clásico y no rebajó el entusiasmo en ningún momento. Jugábamos a sacarle parecidos, y, por sorpresa, ganó Anthony Blake. El bis final fue mejor que la traca de los fuegos, que nunca veo, siempre miro para el suelo, y se despidió con un cadillac solitario bien aparcado en doble fila, de rodillas y con chaqueta negra y brillos de cabaré rockero.
Nos dejó buen sabor de boca. Y creo que con él, si no hay alguna otra visita sorpresa a Bilborock o algo furtivo en el mismo escenario, se acaban los conciertos de esta fiesta para nuestro pequeño grupo. Ayer fueron los barakaldeses Porco Bravo, con más de lo mismo pero un poco mejor y la Bien Querida en un escenario plagado de bachilleres de ropa de marca, parejas con helados de sabor a tarta de queso con frambuesa y extranjeros que miraban de reojo a un Guggenheim adormecido.
¿Dónde está el deporte?
Pues en el concierto de La Bien Querida vimos pasar a Guillermo Fernández, juvenil precoz que dicen apunta a la delantera del primer equipo de la ciudad. Más: junto a la batería de Castagnet, lucía una camiseta verde con el número cinco de Kevin Garnett. Y por supuesto, nadie olvida que antes de ser Loquillo, José María Sanz Beltrán, nacido hace casi cincuenta años en El Clot, Barcelona, compartió banquillo con Epi en el Colegio Alpe, debutó con el Cotonificio con Aíto García Reneses de entrenador (Loquillo ha dicho: "de él aprendí cosas que luego me han servido en la vida: me enseñó a tener disciplina y a creer en mí mismo") y llegó a ser considerado una promesa del baloncesto español antes de abandonarlo por el rock and roll y la religión de Elvis. Para muestra, el vídeo de "Memoria de jóvenes airados", que cayó también en el concierto de ayer, y donde se puede ver a Epi, Andrés Jiménez, Manolo Flores, Agustí Cuesta y Javier Mendiburu padre.
De bis, dejo al aire la siguiente pregunta: ¿sabrá Nenad Krstic quién es Loquillo?