lunes, 8 de noviembre de 2010

Christine Luff


Ya puestos a enredar buscando información sobre el maratón de New York, me he topado con un artículo de Christine Luff sobre los famosos americanos que se han enfrentado al reto de la maratón. Como son unos cuantos, en lugar de elegir entre ellos, le he dado el encabezamiento a Christine Luff, una periodista, entrenadora y corredora, que lleva años escribiendo artículos sobre salud e incitando a la práctica de la carrera en revistas como Reader's Digest, Cosmopolitan, Women's Health o Sports Illustrated, amén de muchas otras páginas web. En concreto, esto lo encontré en about.com.
Bueno, pues lo dicho, ordenados por marca, y luego vosotros decidís si os lo creéis o no, ahí van unos cuantos famosetes americanos que han completado con éxito los 42 km de la maratón, casi todos en la de New York:
Lance Armstrong. Debutó en 2006, bajando de las tres horas por un puñado de segundos, y repitió en 2007 con una gran mejora en el tiempo: 2:46:43. Las dos marcas en New York.
Natalie Morales. Quizás no sepáis quién es, pero en los Estados Unidos es muy conocida por ser una de las co-presentadoras de The Today Show, programa de noticias de la NBC, probablemente el más visto del país. Morales tiene fama por ser guapa, inteligente, y, ahora, buena corredora, porque no está mal el tiempo que hizo en la maratón de New York de 2006: 3:31:02.
George W. Bush. Sí, Bush. Quién no recuerda a Bush y a Aznar al alimón marcándose un jogging y rodeados de guardaespaldas. Bush corrió en el maratón de Houston en 1993 con un tiempo de 3:44:52.
Edward Norton. El actor de American History X o El Club de la lucha, disputó el maratón de New York el año pasado para ayudar a una ONG que lucha por proteger el modo de vida de los Masai. En ayuda a la misma ONG, Maasai Wilderness Conservation Trust, Alanis Morrissette disputó también ese año el maratón de la gran manzana. Él hizo 3:48:01 y ella, 4:28:45. Los Masai no sé qué hicieron.
Will Ferrell. Otro actor, éste se supone que humorista. Corrió en Boston, con un tiempo de 3:56:12 en 2003.
Sarah Palin. Sí, sí, la Palin, la amiga Palin. Pues es una gran corredora, y en su día se atrevió con el maratón de Humpy, con un tiempo de 3:59:26 en 2005.
Sean "P. Diddy" Combs. El actor, coreógrafo y cantante, que también puede llamarse Puff Daddy, Largebaby o Puffy, corrió en New York en 2003, e hizo un tiempo discreto de 4:14:54.
Y, por último, el tiempo que, según Christine Luff, se ha convertido casi en una barrera estimable para los atletas populares: el de Oprah Winfrey, sí. La gran Oprah, presentadora, actriz, productora, lo que quiera, hasta crítica de libros (increíble que fuera capaz de entrevistar a Cormac McCarthy, pero es que libro que ella comenta en la tele, libro que es superventas, hasta Brian se mofa de Stewie por eso), corrió en el maratón de los Marines con un tiempo de 4:29:15, allá por 1994. El evento no debió pasar desapercibido, así que, ahora, cuando un atleta popular americano se dispone a disputar su primera maratón, siempre se pregunta: ¿batiré el tiempo de Oprah? Algo así dice Christine Luff, por lo menos. Ala, a mirar cada uno si lo ha hecho mejor o peor que la Palin, a mí, todavía me queda para algún día ser si quiera capaz de emular a la Winfrey.

Gebre-egziabher Gebremariam


















Apunto he estado de hacer mi primera entrada con dos protagonistas en el encabezamiento, pero, al final, he decidido poner solo a Gebre Gebremariam, ganador de la maratón de New York que se disputó este fin de semana. El otro protagonista era el actual plusmarquista mundial de la distancia, Haile Gebrselassie que se retiró mediada la prueba y aprovechó para anunciar su adiós al atletismo. Cuentan las crónicas más sentimentales que, en carrera, Gebre intentó convencer a Haile para que no se retirara, pero éste le respondió diciéndole que tendría que ir solo, que había llegado su hora. Al final de la prueba, al parecer, Gebre se deshizo en elogios para con Haile.
El caso es que uno de los maratones más famosos del mundo, el de New York, que viene disputándose desde 1970, se disputó con éxito de público, una vez más, este pasado domingo. Supongo que en torno a 30,000 participantes, ahí es nada, se darían cita, como todos los años, para celebrar la disputa de uno de los cinco majors de esto del maratón, junto con Londres, el más concurrido, Berlín, Chicago y Boston (aunque luego siempre parece que las marcas se hacen en Rótterdam). Los ganadores fueron el que ya hemos comentado, Gebre Gebremariam, de Etiopia, con un tiempo respetable de 2:08:14 en, atención, su primera participación en un maratón, uno de uno. Detrás llegaron los kenianos Mutai y Kigen Kipkosgei. Y precisamente una keniana fue vencedora en féminas, Edna Kiplagat, con un tiempo de 2:28:20, a 20 segundos, llegó la estadounidense Shalane Flanagan. En el puesto 75, llegó la primera española, María Dolores Jiménez, que pasó de las tres horas. En categoría masculina, el primer representante estatal fue Miguel Beltrán, en un magnífico puesto 25, con 2:26:29, Francisco Román llegó poco después, el 31, con 2:27:10.
Con respecto a los más famosetes, destacar que Fabián Roncero sigue en forma, 51, y que los representantes vitorianos no lo hicieron mal del todo, Martín Fiz hizo un tiempo de 2:35:19, puesto 80, y Joseba Beloki acabó en el 510, con un tiempo de 2:53:57, no está nada mal.
Así pues, como decíamos, uno de uno para Gebre, que a sus 26 años apunta a futura estrella, si no lo es ya. Lo suyo era el cross hasta ahora, donde fue campeón del mundo hace poco, y lo pudo ser antes si no fuera por Kenenisa Bekele. Ya ganó los 10.000 en el campeonato del mundo júnior allá por 2002, así que, quién sabe, quizás le coja ahora el relevo a Gebrselassie.
Porque el gran corredor etiope se retira con cuatro títulos del mundo en esa categoría, además de un oro olímpico en la misma en Atlanta 96. Pero donde quedará bien registrado su nombre es en la carretera, porque, hasta ahora, nadie ha superado el 2:03:59 que hizo en Berlín en la distancia de 42 km pero es que también tiene la mejor marca sobre 10 km en carretera, hecha en Phoenix, con un tiempo de 27:02. Otro dato, en Granollers, hizo el mejor tiempo sobre suelo español en media maratón, con 1 hora y 7 segundos, el récord lo tiene Zersenay Tadese con 55 minutos, ahí es nada.
En fin, que es ley de vida, Haile se pira, y llega Gebre, pero todo queda en casa. Por ahora los etíopes encabezan, pero los kenianos no les van a la zaga. En un nivel inferior, pero igual de meritorio, el próximo domingo se disputará la Behobia-San Sebastián, 20km de fiesta popular y de retos personales. Ya hablaremos de todo esto más tarde, por cierto, ¿corrió al final Lance Armstrong? ¿Quedó por delante de Beloki?

domingo, 7 de noviembre de 2010

Diego Torres


Estaba intentando empezar esta entrada con una de esas frases rimbombantes y ridículas que intentan sentar cátedra. Otra vez a vueltas con el fútbol humilde y la esencia del fútbol y todas esas cosas, pero últimamente tengo más tendencia a lo mundano y práctico, así que la frase que había empezado a escribir me parecía demasiado ridícula y rimbombante incluso para mí. Lo que quería decir es que no ha estado mal el partido que hemos visto hoy en Lasesarre. Pasado por agua, desigual, trabado por instantes y con dos rivales aceptando el rol impuesto por las normas no escritas del fútbol profesional. El caso es que el Barakaldo ha ganado bajo las trombas de agua intermitentes y Diego Torres ha marcado dos goles. Ahora que Abel Buades, él sabrá la verdad de todo el asunto, se ha ido para no volver, nos queda Diego Torres como veterano en el equipo: 32 años, y ya queda lejos aquel año de 1998 cuando Rafa Benítez le hizo debutar en Primera División con el Extremadura. Desde entonces, el de Valladolid, ha viajado casi más que lo que ha jugado al fútbol: Otinyent, Vallecas, Murcia, Salamanca, Valencia, Tarragona, Sabadell y ahora Barakaldo le han visto marcar goles. No está mal. Hoy ha jugado su mejor partido. Ha marcado dos goles, el primero a pase de Urko Arroyo mirando para otro lado, el segundo con talento y sangre fría. Y ha podido marcar otros dos. Otra vez: no está mal. Con el frío que hacía, que casi quitaba las ganas de sacar las manos de los bolsillos para aplaudir, los goles de Diego Torres, los detalles de Urko Arroyo, la joya final de Natxo del Moral y la clase de Koldo Garcés nos han alegrado una tarde que ya había tenido su momento de gloria en el medio tiempo con el magnífico espectáculo del tío del gorro de la piscina y sus dos amigos. Es una temporada regular. Los socios están fríos. Este año, la ilusión se dio por perdida, pero el equipo muestra en ocasiones razones para recuperarla. A la siguiente jornada, se nos olvidan, pero bueno, como me ocurre con el otro equipo al que no puedo evitar seguir, el Barakaldo nos ha enseñado, después de tantos años, una extraña lección de amor propio, casi desesperado, que no viene mal para el día a día.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Fabricio Oberto


Pues nada, hasta luego, tío. Se le acabó la energía al argentino, a los 35 años, y tras aguantar los tres últimos, al parecer, con problemas cardíacos. Ahora le ha llegado el momento de decir basta, y no se marcha con una carrera cualquiera: medallas en Mundiales y Olimpiadas, campeón de la ACB y campeón de la NBA. Se marcha tras haber defendido las camisetas de Asociación Deportiva Atenas, Olympiakos, TAU Cerámica, Valencia, San Antonio Spurs, Washington Wizards y Portland Trail Blazers. De Argentina a Oregón, sin dejar de crecer, dejando por el camino, la reputación de un jugador interior fajador y laborioso, no sin cierto talento. Pero, una arritmía cardíaca, de la que ya fue operado hace un año, le obliga a dejarlo. En Vitoria, aún se le recordaba por aquella temporada del doblete, con Ivanovic, y bien acompañado por Scola, Nocioni, Bennett, Tomasevic o Sergi Vidal. Supongo que le habrá dado tiempo a ahorrar, y cuando pase el tiempo y mire atrás, no creo que eche de menos ningún éxito en su palmarés, así que ahora, a descansar y a olvidarse del baloncesto. Algo parecido a lo que le pasó ayer a Rubén de la Red y a Miguel García, nuevos horizontes y proyectos en sus vidas. ¿No es emocionante al fin y al cabo? Yo qué sé.

viernes, 29 de octubre de 2010

José Manuel Pinto


Se está poniendo oscuro aquí en Vitoria. Me asomo a la ventana. Es una de esas ventanas que caen al suelo. No se puede abrir del todo, supongo, que tienen miedo de que nos arrojemos por ella. Se está poniendo oscuro y tengo que ir a la biblioteca. Me doy la vuelta y sobre la mesa, veo los libros, un manojo de folios garabateados y el ordenador que parpadea. Me miro las manos: pintas. Sucias de bolígrafo. Pintas. Vuelvo a mirar por la ventana. Tengo ganas de relajarme. Pintas, pinto. Veo a un par de niños que vuelven del colegio mientras juegan a pelearse. Desde la ventana silbo, y me escondo un poco detrás de la persiana veneciana. Los niños miran para arriba. Buscan. Luego siguen peleándose. Pobre José Manuel Pinto, no se puede ser tan pillo, pienso, lo llamaremos, José Manuel Pillo. Tengo que relajarme por cojones. Así que sigo, voy a pensar, mientras veo como se encapota el cielo, en el reparto del dinero de las televisiones. A golpes, como los niños, por llevarse un buen trozo de pastel. Todos quieren que les toque la parte con más chocolate. ¿Y a nosotros en qué nos afecta? En los hábitos. Y los hábitos siempre trastocan la salud. ¿Qué fue del café y el partido el domingo a las cinco? Siete u ocho partidos ha tenido que esperar el Athletic para jugar en domingo, y aún estamos esperando a que uno de los dominicales sea a las cinco, llevan tres, dos a las siete y el de este fin de semana a las nueve. Partidos en lunes (que se descafeinan o que demuestran los egos de nuestro deporte rey, el señor Valdano empieza a ser amigo de adjetivos demasiado grandilocuentes), en martes, en miércoles, en jueves, en viernes, en sábado y en domingo, en diferido y en directo, de pago y por abierto, de todos los colores, de todas las ligas, pero ya no hay fútbol el domingo a las cinco. Qué tiempos aquellos, levantado al mediodía con resaca, comiendo tarde y sin ganas, hundido en el sofá y sacando fuerzas de flaqueza para imprimirle ánimo y bajar al bar con la sombra del lunes acechando en el entusiasmo. Ya no queda de eso. Yo lo echo de menos, y en eso nos afecta el reparto del pastel del dinero de las televisiones. El otro día se quejaban en el bar porque no habían televisado el Portugalete-Getafe. Dentro de poco hablá pleno extraordinario en Sancti Spiritus, Badajoz, para crear un equipo entre los 200 vecinos del pueblo porque han recibido una oferta de televisión para retrasmitirle los partidos. Eso sí, sería a cualquier hora menos los domingos a las cinco.
Sigue oscureciéndose. Ya no puedo permitirme relajarme más. Aunque para el camino hasta la biblioteca me guardo el recuerdo de ese vídeo que colgaban ayer con el portero iraní o lo que fuera abandonando su portería. Así se me hace más corto cruzar el campus. Me voy relajando. Poquito a poco. Y para cuando llego a la biblio, ya me olvido de lo que iba a hacer. Dormir. Eso sí, como hago todos los domingos a eso de las cinco de la tarde, dormir. Y empiezo a recoger la mesa mientras silbo una canción que probablemente PintoPillo sepa silbar mejor.

lunes, 25 de octubre de 2010

Mario Been


Tiene que haber sido duro, muy duro. Que te ganen 10-0 tiene que resultar un trago muy duro de pasar, pero cuando, además, no eres un equipo recién ascendido, humilde o mediocre, debe ser más duro aún. Porque es cierto que el PSV va líder de la Liga holandesa y que en el equipo de Frank Rutten están despuntando algunos jugadores que darán qué hablar en los próximos años, tales como Ibrahim Afellay (que ya suena para el Atlético de Madrid), el sueco Ola Toivonen o el brasileño Jonathan Reis. Y también es cierto que Mario Been llegó al Feyenoord en 2009 cuando el equipo pasaba por una galopante crisis económica. Al final de temporada, fueron cuartos y se clasificaron para la Europa League, y todo eran elogios, pero este verano, alguno de los veteranos que mantenían el equilibrio del equipo, se retiraron, y Been se encontró con un puñado de incorporaciones conseguidas a duras penas, a base de cesiones y jugadores que terminaban contrato. Así, se vieron apeados de la Europa League por el Gent antes de entrar en la liguilla y ahora han recibido la mayor paliza en la historia de la liga holandesa, lo que Mario Been ha calificado como "una página negra en la historia del Feyenoord".
El equipo de Rotterdam no es un recién ascendido ni un equipo de media tabla. Desde su fundación en 1908, han ganado 14 Ligas (eso sí, la última en 1999), 11 Copas y 2 Supercopas. Su último título nacional fue hace nada más que dos años, la Copa. En 1970 ganaron lo que viene ahora a llamarse Champions League y lo que entonces se llamaba Copa Intercontinental, con un histórico equipo en el que destacaban jugadores como Rinus Israel o Ove Kindvall y a los que yo nunca vi jugar porque me faltaban seis años para nacer. Pero no hace falta irse tan lejos para rememorar el último título europeo de los de Rotterdam, porque en 2002, se hicieron con la Copa de la UEFA (ahora Europa League), gracias a los Van Persie, Van Hooijdonk y a un gran John Dahl Tomasson. Es decir, vamos, que el Feyenoord no es un equipo del que esperas que pueda perder un partido por 10-0, por mucho que sea el PSV o el Ajax a quienes se enfrente. Por eso digo, ha tenido que ser realmente doloroso, muy doloroso. El pobre Rob van Dijk aún debe estar soñando con tanto viaje al interior de su portería. Pero también los De Cler, Bahia, Leerdam, De Vrij, Mokotjo, Bruins, Fer, El Ahmadi, Wijnaldum, Schaken, Indi, Castaignos y Aussar, quienes, en un momento o en otro, estuvieron sobre el campo.
Mario Been dijo después de la derrota que entendía que su puesto corría peligro. Pero parece que, por ahora, Leo Beenhakker, que apura el otoño de su carrera haciendo labores de mánager en el equipo de Rótterdam, le ha dado un margen de confianza. No en vano, Been no es un recién llegado. Ex-jugador del propio Feyenoord, así como del Pisa, Roda, Tirol, Excelsior y Heerenveen, Been comenzó su carrera en el propio Feyenoord, como ayudante de Bert van Marwijk, actual seleccionador de Holanda. De allí marchó al Excelsior, donde cuentan que su equipo facturaba un fútbol de ataque muy combinado y efectivo. De hecho, consiguió ascenderlos a la Primera división con una amplia ventaja sobre sus perseguidores. Ese éxito le llevó a firmar como ayudante de Wim Rijsbergen en Trinidad y Tobago. Rijsbergen, uno de esos entrenadores holandeses ansioso por vivir aventuras (ha entrenado en varios equipos holandeses, Chile, México y Arabia Saudí además de en Trinidad y Tobago), no duró mucho, y Been volvió a Holanda para hacerse cargo del NEC Nimega. En las tres temporadas que estuvo ahí, consiguió clasificar al equipo para la UEFA y escribir una página en la historia del NEC Nimega (nada negra) al conseguir superar la primera liguilla con una histórica victoria ante el Udinese. De ahí, se fue al Feyenoord, y a pesar de los problemas económicos, nadie podía pensar que llegaría a ocurrir lo que ocurrió este fin de semana.
Veremos como reaccionan en la siguiente jornada. Y veremos si esta victoria no impulsa a un PSV histórico que rememora los tiempos de aquel equipo de finales de los 80.
Por lo demás, Mikel Urrutikoetxea, nuestro anterior protagonista, y era obligado decirlo, ganó a Zubieta con solvencia y eficiencia. Le seguiremos. Y otro protagonista, esta vez triste pero afortunado, fue Miguel García, mediocampista del Salamanca que nos dejó el corazón helado con su fulminante desvanecimiento. Sobrecogedoras también las lágrimas de Arbilla o Márquez y la cara de asombro del resto de sus compañeros. Afortunadamente, parece que Miguel nació por segunda vez en El Helmántico. Que le vaya todo bien en los próximos días, y que le vaya bien también a Mario Been y los suyos.
Posdata: Por cierto (y por respeto), paso de colgar el video de los goles, cualquiera puede verlo en youtube casi seguro. Por cierto (y por vagancia), yo ni tan siquiera los he visto. Son muchos, ¿no? ¿Diez?

jueves, 21 de octubre de 2010

Mikel Urrutikoetxea


¿Cuántos habitantes tendrá Zaratamo? ¿Menos de dos mil? No sé si he estado un par de veces en Zaratamo. Bueno, al caso, que los expertos en pelota dicen que Mikel Urrutikoetxea es la promesa de la pelota vizcaína, y esto no es decir cualquier cosa. La pelota vasca es más navarra que el patxaran. Algún guipuzcoáno y los riojanos más veteranos de la historia de la pelota. Los vizcaínos siempre hemos ido a remolque. Ahora, parece que tenemos una joya en ciernes, un joven de 21 años, natural de Zaratamo, que el año pasado llegó a semifinales del manomanista de segunda y se hizo con el título de la misma categoría en el cuatro y medio. Precisamente en esa disciplina, pero ya en categoría de primera, debutará el próximo domingo, ante el navarro Aitor Zubieta, y en el Astelena eibarrés. Él dice estar tranquilo, que le falta mucho por aprender, y no le falta razón. Es alto, aunque no pesa tanta como su rival, y le gusta más jugar cerca del frontis. Se ve que ahí estará la clave, porque a Zubieta se le puede quedar corto el frontón. Ya veremos, y veremos si el de Zaratamo se convierte por fin en la ilusión del frontón para los vizcaínos, sin desmerecer a los que en los últimos años han intentado destacar, los Berasaluce, Zearra, Leiza, Zabala, Mendizabal, Agirre y sin tener que remontarnos a los años en los que García Ariño jugaba finales.