domingo, 4 de septiembre de 2011

Devon Van Oostrum


Siempre se pierden las buenas costumbres, ¿verdad? Esta vez, ni he hecho entrada inaugural para hablar de la Vuelta, no sé ni si he hablado de ella, la verdad. Tampoco del Eurobasket. Creo que es solo vagancia, o puede que sea apetencia. Falta de, quiero decir. El caso es que ambas competiciones las he estado siguiendo y ahora van un par de entradas seguidas sin mucho aliciente ni fondo, pero bueno.
Sobre el Eurobasket, he visto por encima los partidos de España y he seguido vagamente las estadísticas de los demás encuentros. Vamos, que sé que España ha ganado los tres partidos, que hoy se enfrenta a España, que McCalebb le dio en los morros a Grecia, que los lituanos no se dejan sorprender, que los que sorprenden son los finlandeses o que Nowitzki y Luol Deng están que se salen. Pero poco más.
Hubo algo que sí que me llamó la atención hace un par de días, cuando España se enfrentó a Gran Bretaña. Me llamó la atención ver con los británicos al joven base de la cantera del Baskonia Devon Van Oostrum. Van Oostrum nació en Groningen, Holanda, pero tiene la nacionalidad inglesa y se incorporó a la cantera vitoriana hace ya un par de años más o menos.
El año pasado tuve la oportunidad de conocerlo en unas extrañas circunstancias que no viene a cuento detallar. Compartimos mesa en una terraza vitoriana, con la noche ya avanzada, y bien acompañados por gente ajena al baloncesto. Quizás porque yo era el que más se le acercaba en edad, nos pusimos a hablar de baloncesto. Hablamos de su experiencia en Vitoria, de sus compañeros, de lo que opinaba de la ACB y de los técnicos. Incluso, de por medio, íbamos comentando las estadísticas de no sé qué partido NBA que le llegaban por la conexión a internet de su móvil. No fue una experiencia trascendente. Él ni se acordará, por supuesto. Pero llama la atención que alguien a quien conociste unos meses atrás, aparezca ahora en la televisión porfiando por un rebote que quería el propio Gasol.
Dicen que no se va a quedar solo ahí, que tiene futuro. El año que viene parece que probará en la LEB, hablan de Tarragona. Quizás no vuelva a hablar con él de baloncesto, pero seguro que en la televisión le vuelvo a ver un montón de veces. Que le vaya bonito en Lituania, por cierto.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Haile Gebrselassie


Así,sin comerme la cabeza, copio y pego de la wikipedia:

Oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 y Sydney 2000 (10.000 metros).
Campeón del Mundo en los 10.000 metros en Sttutgart 1993, Gotemburgo 1995, Atenas 1997 y Sevilla 1999.
Subcampeón del Mundo en los 5.000 metros en Sttutgart 1993 y en los 10.000 metros en París 2003.
Bronce en el Campeonato del Mundo de Edmonton 2001 (10.000 metros).
Campeón del Mundo en pista cubierta en la prueba de 3.000 metros en Birmingham 2003, Maebashi 1999 y París 1997.
Campeón del Mundo en pista cubierta en la prueba de 1.500 metros en Maebashi 1999.
Medalla de bronce en el Campeonato del Mundo de cross, distancia larga, en Budapest 1994.
Plusmarquista mundial de maratón con un tiempo de 2 horas, 3 minutos y 58 segundos en Berlín 2008. Algunos lo llamaron la carrera perfecta.
Plusmarquista mundial de la hora con 21 kilómetros y 285 metros en Ostrava en 2008.


Y ahora va a salir en las portadas de todos los periódicos. Ahora, y dentro de unos meses, cuando el etíope vista de traje de etiqueta su 1'65 y sus 56 kilos para recibir el premio más prestigioso que se otorga al deporte en España, el Premio Príncipe de Asturias. Se lo merece. Probablemente, lo mismo que se lo merecían Edurne Pasaban, Reinhold Messner y sobre todo, a mi entender, la incombustible Jeannie Longo.
Nosotros, para celebrarlo, hemos salido hoy, bajo un calor asfixiante, a correr por los rincones de nuestra ciudad. A un ritmo muchísimo más lento del que llevó el de Arsi cuando reventó el cronómetro bajo la puerta de Brandenburgo, nos hemos hecho unos cuanto kilómetros mientras charlábamos de lo humano y de lo divino. Hemos tenido un nuevo compañero de grupeta, y, él debería contar su experiencia, pero ha sido agradable ver como ha acabado satisfecho después de probar su resistencia por primera vez.
Por cierto, dentro de poco, habrá noticias.
Y, por lo demás, enhorabuena a Haile Gebrselassie, un tío que, según los expertos, reinventó el atletismo. Para los que no podemos llegar tan lejos en nuestros comentarios, siempre quedará su elegante zancada y esa sonrisa sosegada con la que solía celebrar sus victorias.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Xabier Zabalo


El equipo ciclista Orbea era noticia esta semana por dos razones bien distintas. La primera, al borde de la tragedia, tenía como protagonista a uno de sus jóvenes ciclistas, el navarro Xabier Zabalo, que en el Giro del Valle de Aosta sufrió una grave caída y permanecía en el hospital. Parece que mejora, pero le dedicamos el título para mandarle ánimos. La otra noticia, más reciente y esperada, era el anuncio de los dos nuevos corredores que cumplirán con el objeto del proyecto y subirán desde el Orbea hasta Euskaltel. En esta ocasión, serán Ricardo García y el valenciano Víctor Cabedo. Los dos corredores han sido los más destacados del equipo esta temporada. Cabedo, valenciano de nacimiento y creado deportivamente en Euskadi, le ha dado esta temporada una gran victoria al equipo durante la Vuelta a Asturias. Por su parte, Ricardo García, vitoriano de 23 años, aún no ha estrenado su palmarés, pero ya en Burgos se mantuvo en el Top Ten hasta que llegaron las Lagunas de Neila.
Pero estas dos últimas incorporaciones, me han hecho recapitular para mirar atrás y preguntarme si aquel proyecto que nació ya hace unos cuantos años ha tenido el éxito que se buscaba. Orbea Continental nació como una apuesta por construir una estructura de cantera que ofreciera un sólido recorrido a los jóvenes corredores de la cantera ciclista vasca. Los datos, en resumen, son apabullantes: de 25 corredores que han corrido con Euskaltel-Euskadi en 2011, 13 han pasado por Orbea. Desde 2006, contando los dos último, un total de 18 corredores han cumplido el paso del Orbea al Euskaltel. Y no han sido los únicos corredores que desde este equipo continental han encontrado acomodo en otros equipos profesionales.
Como decíamos, los últimos serán Ricardo García y Víctor Cabedo, que debutarán la próxima temporada. Y quizás aún haya más si se necesitan ciclistas para nutrir la plantilla de Igor González de Galdeano. Entre otros candidatos, Jon Aberasturi (ganador de etapa en Portugal) y Mikel Bizkarra podrían optar. El año pasado, dieron el paso: Ion Izagirre (espectacular temporada aunque no se haya estrenado), Mikel Landa (ganador por todo lo alto de la etapa reina de la Vuelta a Burgos, donde ya lució con el mailló de Orbea) y Pello Bilbao (apenas le dio para ponerse el mailló del Orbea, la lesión de Koldo Fernández de Larrea aceleró su progresión).En el 2010, cuatro corredores dieron el salto, Jonathan Castroviejo (todo el mundo conoce su progresión), Miguel Minguez (debutó en el Giro, dicen que es un buen escalador), Daniel Sesma (hombre de equipo) y Romain Sicard (con victorias en profesionales, ilusión del ciclismo francés, hablaremos más de él aunque esta temporada se haya quedado en blanco por problemas físicos).El año anterior, fueron Sergio De Lis ( se retiró este año, por sorpresa, y ahora es remero de San Pedro) y el gran Mikel Nieve. El navarro de Leitza ha pasado de subir sin ruido a ser ganador de etapas en Giro y Vuelta. En 2008, subieron Josu Agirre (ya había corrido en Team LPR antes de pasar por el Orbea y ganar una etapa en la Vuelta a Madrid, para después correr el Giro con Euskaltel), Javier Aramendia (hombre de equipo con talento, ha debutado este año en el Giro) y el navarro Juanjo Oroz, quien lleva ya tres Tours, un Giro y una Vuelta, aunque lo que más luce en su palmarés es el siguiente detalle que he cogido de la wikipedia: “ Entre octubre de 2007 y abril de 2008 fue el único ciclista profesional que consiguió completar los cinco Monumentos del ciclismo en su primera participación en cada una de estas carreras: Giro de Lombardía, Milán-San Remo, Tour de Flandes, París-Roubaix y Lieja-Bastogne-Lieja.”En 2007, ascendieron a Euskaltel Alan Pérez (tres Tours, tres Vueltas y un Giro, 2º en una etapa) e Iban Velasco (dos Giros, un Tour y una Vuelta). Y, como decíamos, todo empezó en 2006, cuando cumplieron con el paso el vizcaíno Beñat Albizuri (llegó a disputar un Giro) y Rubén Pérez, quien ya es todo un peso pesado en el equipo (tres Vueltas y cinco Tours, y una victoria en su palmarés, una etapa de la Vuelta a Baviera en Alemania).
Además de los que han pasado al Euskaltel, el Orbea ha dado los siguientes corredores profesionales de cierto renombre. Xabat Otxotorena, también corrió en el Extremadura, estrenó su palmarés en el Circuito Montañés. Iván Melero, también corredor del Andalucía, los americanos del Team Type 1 y Burgos. Se retiró cuando se le detectaron unas dolencias cardíacas. Al menos, le dio tiempo a estrenar su palmarés en el Circuito Montañés. Jesús del Nero, el madrileño solo ha ganado una etapa en el Tour del Porvenir, pero siempre ha hecho buenos puestos con 3-Molinos Resort, Saunier Duval, Fuji-Servetto, Loulé-Louletano y ahora en el Team NetApp alemán. Aaron Villegas solo corrió en el Orbea pero, en parte gracias a Koldo Gil, le dio al equipo una de las victorias más importantes, la etapa en la Bicicleta Vasca. Gorka Amuriza, del Orbea, sin mucho éxito, pasó al Grupo Nicolás Mateos porque el seleccionador nacional José Luis De Santos confiaba en él. Dailos Díaz, si mis datos son correctos, fue el primer ciclista canario profesional. Debutó como stageiere en el Saunier, pero su primer contrato largo fue con Orbea, después pasó al Fuerteventura-Canarias. Gustavo Domínguez, el gallego de Porriño, lo intentó primero en Relax-Bodysol y Carvalhelhos, para al final encontrar hueco en el Orbea y, finalmente, conseguir fichar por el proyecto gallego del Xacobeo Galicia. En todo ese tiempo, consiguió una victoria de etapa y la general final de la carrera portuguesa Gran Premio Paredes Rota dos Moveis. David Martín, hermano del malogrado Antonio Martín, ganó la Bizkaiko Bira como amateur y así se consiguió un contrato con Orbea, después se fue al extraño proyecto americano del Rock and Racing. Por último, el cántabro Vidal Celis lo intentó primero con la ONCE, consiguió formarse en Orbea, y luego marchó al Barbot, Footon-Servetto y, cuando éste no le renovó, comenzó su aventura exótica en el ciclismo malayo con el Letua Cycling Team. Esta temporada se hizo con dos importantes victorias en la Jelajah Malaysia. Antes ya había ganado en el Circuito Montañés.
Orbea nació entorno el año 1847 como una empresa familiar dedicada a la fabricación de armas, sus escopetas de caza eran bien famosas, pero en los años treinta del siguiente siglo, cambiaron el mercado por el de las bicicletas (no eran los únicos en la zona, GAC y BH también nacieron en Eibar). Ya en la segunda mitad del siglo, y tras una crisis, se trasladan de Eibar a Mallabia, se convierten en cooperativa y se integran en el Grupo Mondragón. A finales del siglo pasado, atacaron el mercado internacional y, ahora mismo, la empresa cuenta con plantas de producción en España, Portugal y China, plantas de ensamblaje en USA y Australia y filiales comerciales en Inglaterra, Bélgica, Holanda, Francia, Alemania, Suecia, Noruega, Rusia… Hace muchos años que Julián Berrendero lucía el mailló del Orbea por las carreteras. Ahora, son otros como Xabier Zabalo, que luchan con conseguir un futuro profesional y, no cabe duda, que el índice de éxito es bien alto. Ojalá que siga siendo así.

martes, 30 de agosto de 2011

Fernando Roig

Supongo que encabeza esta entrada porque esta mañana, al abrir la edición digital de algún periódico, me he encontrado con sus declaraciones sobre la muerte del fútbol español, o el asesinato más bien. Muy cerca de su titular, Del Nido, muy apuesto con media barba, daba otro que rezaba no sé qué sobre la porquería y la corrupción.
Yo de despachos no entiendo, y me tengo que quedar con la tribuna del bar, donde los expertos aficionados a los que el fútbol les llena media vida, llevan mucho tiempo elucubrando sobre el olor pútrido que emana el fútbol profesional. Impagos, concursos, deudas, créditos... pero seguimos viendo cifras desorbitadas e inmaculadas acompañando a los apellidos de los jugadores. ¿Por qué?, que decía aquel.
Tampoco me voy a poner muy serio, que conste, porque son las diez y media de la mañana y llevo un par de horas trabajando para que las cifras de mi cuenta corriente sigan siendo orbitadas y maculadas.
Empezó la liga y todo apunta a que va a seguir estando todo en el mismo sitio. El verano ha pasado como un cómodo exilio y, al regresar a nuestra patria, todo sigue igual. Nada ha cambiado.
El domingo estuve en San Mamés. No sé el tiempo que hacía desde que tuve oportunidad de visitar la catedral por última vez, pero sé darte los datos para que te lo imagines: el Valladolid le ganó 1-4 al Athletic y Julen Guerrero marcó el gol de la honra. Entré con invitación y lo vi desde una altura respetable donde tenía que levantarme para ver el córner de la derecha. Si no me invitan, no me lo puedo permitir. Soy socio de un club de Tercera División y, según me explicaron este fin de semana pasado, cuesta el mismo dinero ser socio del Borussia de Dortmund que de mi club. Nunca me he comprado una camiseta de un equipo de fútbol profesional. Primero, porque no me gusta demostrar mis pasiones, segundo, porque son impúdicamente caras. ¿Qué quiero decir con todo esto? No lo sé. Nada, no digo nada, hablo pero no concluyo, como los tribunos de las barras de bar.
No creo que matemos el fútbol, aunque se muera, no morirá. Como el ciclismo sobrevive al dopaje, la poesía se sostiene a pesar del pop, las novelas siempre están en crisis, el teatro desfallece pero respira, e internet mata a la tele cuando la tele mató a la radio. Quizás es que la ciencia ya lo dijo hace tiempo: que la energía no desaparece, se transforma.

sábado, 27 de agosto de 2011

Brahane Ragassa


Según el Mundo Deportivo, más de 1.800 corredores acudieron ayer a la cita atlética de las fiestas de Bilbao, una Hiri Krosa que ya se ha convertido en tradicional. Ganó Imanol Cruz con autoridad entre los chicos y Brahane Ragassa entre las chicas. El primero hizo 17:08 y ella paró el reloj en 19:50. Ivan Echevarria ganó en la categoría de sillas de ruedas. En lo que concierne a la representación de los habituales de este blog y del de las asics, dos participantes, MU y AGB, alias P, que ya fue protagonista el año pasado. Un servidor se quedó con las ganas por culpa de los gemelos de pierna izquierda. Mejor no hablamos de ello. Solo decir que no me hizo mucha gracia ver los toros desde la barrera, pero que fue distinto y acabé por disfrutarlo, sobre todo, disfruté el bonito final, con sorpresa incluída, que me dedicaron nuestros dos amigos. Pero esta vez, me han dado el trabajo hecho. Uno de ellos me ha mandado una crónica que yo no puedo superar y, aunque es demasiado larga (¡tío, cuénta las palabras!), os la ofrezco entera y sin anuncios. Copio y pego lo que AGB, alias P, me ha mandado (gracias por la foto también, tío) y así revivís la carrera mejor que si me pongo yo a contaros que me pasé más tiempo mirando al mimo vaquero que se queda tieso sobre el murete del puente. Allá va la crónica desde el mismísimo interior de la carrera:


La tarde prometía. Soplaba el viento suave pero revuelto, y había ganas de comenzar. Unos diez minutos antes de dar el pistoletazo de salida, ya se olía la adrenalina a nuestro alrededor. Lo peor de una carrera no es el sufrimiento en los metros finales, los calambres, las piernas duras como piedras o el dichoso “flato”. Sino la tensa espera previa al inicio de una carrera, de cualquier carrera. Y por fin se oyó el sonido del disparo, y las piernas comenzaron a engrasar rótulas, astrágalos, y demás huesos. Como de costumbre, medio trotábamos en esos inevitables primeros 400 metros de tapón, debido a la estrechez de la calle. Ni siquiera habíamos llegado a la rotonda del ayuntamiento cuando en sentido contrario, al galope, nos cruzamos con el primer clasificado ( por el momento ). “Este tío va demasiado rápido”, pensé para mis adentros. Ya habíamos pasado la citada rotonda cuando el camino parecía que se empezaba a despejar, se abría la veda. Las piernas ya estaban engrasadas, la sangre fluía con fuerza, las piernas respondían.”Esto marcha”, me dije. A mi lado corría Mitxel. Luciendo su camiseta azul de la última Behobia, me juraba y perjuraba que hoy no se sentía especialmente lúcido para la carrera. Que si estaba perezoso, que si las piernas, que si la cabeza. Toda la dichosa parafernalia para crear falsas expectativas en su contrincante. Es decir, sobre mi persona. Pero ya estábamos alejándonos del puente del teatro Arriaga hacia el Guggemheim, mientras hacía estas reflexiones. La hilera de corredores se iba estirando de manera alarmante, a pesar de que aún se formaban pequeños tapones, que íbamos salvando no sin dificultad. Once minutos marcaba mi crono, alrededor de los dos primeros kilómetros de carrera.”Qué tal vas” pregunto a Mitxel para sopesar sus fuerzas “Jodido tío. Tira tú si quieres” me responde.”No, no, te sigo, voy bien”, le respondo. Empiezo a calibrar mi plan de carrera, en esos momentos de carrera en los que funcionamos con nuestro piloto automático. Ya no nos fijamos como en las caras del público, ni en las personas que tenemos alrededor, ni siquiera en el paisaje, como sucede al inicio de la carrera cuando las fuerzas están frescas. Nos da igual si llueve, si nieve, si nos cae un rayo. Ahora sólo están nuestras piernas y nuestro s pensamientos. Y en eso que casi a unos quinientos metros de alcanzar el ecuador de la carrera, aparece el cabeza de carrera. Ya no era el espigado corredor delgado de camiseta marrón que vimos al inicio de la carrera “Ya lo decía, demasiado rápido”. Mitxel no dejaba de sudar, aunque yo supongo seguiría por el mismo camino. Me miraba, le miraba, nos estudiábamos. Ya no estábamos en una carrera, estábamos en una partida de ajedrez. Estábamos en el kilómetro tres. “Estoy jodido tío, tira tu si quieres”.”No, no, te sigo” le volví a responder. No le creía ni un pelo. El cabrón iba a buen ritmo y mis piernas lo notaban. No quería subir el ritmo y despegarme, aún quedaba mucha carrera y estaba indeciso. Atacar o esperar. Pero yo ya había tejido mi estrategia final en el momento en el que Mitxel comenzó a apretar el paso.”No se me puede ir”. Así que le seguí el ritmo, confiando en que decrecieran sus pasos, pues aunque aguantaba sus envestidas, tenía miedo a desfondarme junto a él y jugármelo todo a una carta en los últimos 50 metros. Miedo, otra vez el puto miedo. Se oían gritos de ánimo, aplausos, y fue entonces cuando se divisaba perfectamente el puente de Calatrava. “Vas a morder el polvo” volví a decir para mis adentros. Ya apenas quedaba menos de un kilómetro y medio. Mantendría el ritmo hombro con hombro con ese amigo que hoy tenía por rival, le dejaría que fundiera sus fuerzas en su propio empeño de elevar el ritmo. No, no me iba a dejar tirado como una colilla. ”Ahora”, es cuando grité para mis adentro. Vienticinco minutos y veintiocho segundos de carrera fue lo que marcaba mi crono en el momento que decidí dar el salto cualitativo a mis zancadas. Ya no había marcha atrás, era yo contra mí mismo. Era el momento de apretar los dientes.”Ya está, ya está” me seguía repitiendo. Y corría, y corría. Y avanzaba, avanzaba. Era el último repecho antes de enfilar el descenso del puente hacia la meta final. Giré lo más rápido que pude mi cabeza hacia mi izquierda, y allí estaba él. No sé, el caso es que parecía muy lejos de mí, si a lejos se pueden decir diez o quince metros, o quizás fueran más, o menos. Inicié el descenso sabedor de mi victoria, acelerando el paso, sobrepasando a otros corredores, y doblé la esquina en dirección izquierda para afrontar los últimos cincuenta metros. Cuarenta metros, la meta estaba más cerca. Treinta metros, “un poco más, un poco más”. Veinte. Diez metros. Cinco. Cinco eran los malditos metros que me separaban de la gloria cuando de la nada apareció a mi derecha un espejismo vestido de azul y mi cara debió cambiar de color. Tres metros, “Mierda!!!!!”, me dije. A un metro de la línea de meta, ya me sobrepasaba, e incluso llegó a traspasar la línea de meta antes que yo, sin previo aviso, como quien pasa a la casa de uno sin llamar, sabedor de que no va ser recriminado por ello. Y lo hizo con un merecido grito de “Toooomaaaa!!!!”, seguido de una sonsria que ni la Mona Lisa. Qué cabrón pensé.
De vuelta a casa me confesó que en el tercer kilómetro cuando me dijo que iba jodido me hubiera descolgado, no podría haberme alcanzado. Es algo que no deja de revolotear por mi cabeza cinco horas después de la carrera. Y ahora sé por qué fue. Por miedo, miedo a no confiar en mis posibilidades. Todas las carreras tienen una moraleja, como en la vida. Alguien dijo que la felicidad es la ausencia del miedo. Quizás tenga algo de razón en ello.
P.D. : Desde aquí me gustaría recordar a los ausentes este año a esta nueva edición de la hiri krosa, que por diversos motivos de ocio, familiares o por lesión, no han podido participar. Holden Caulfield, Iñaki De la Rosa y Jacobo Vilariño.


Obra y gracia del atleta fisioterapeuta, Asier Gómez Baños. Si hay puntualizaciones, yo me lavo las manos. Por cierto, ambos acabaron la carrera con 28:28 y, como decía el autor en una pequeña nota que cerraba su escrito, corrió el rumor de que la carrera había visto acortado su recorrido en 500 metros. Gracias por la crónica, tío. El año que viene espero que los gemelos no me lo estropeen.

lunes, 22 de agosto de 2011

Osoro Ondoro


Ya dije hace como un mes que siempre que usara el nombre del atleta keniano sería para informar de algo relacionado con la carrera amistosa que andamos organizando. Y hoy lo vuelvo a explicar como introducción del texto que lo sigue y donde se da información concreta sobre el acontecimiento. A partir de hoy, ya dejaré de dar estas explicaciones cada vez que use el nombre. Allá va:


I Carrera Pormaratoniana


Hace ya más de un mes, se disputó la I Quedada Deportiva Sentimental como anticipo de lo que, entonces, no eran más que buenos propósitos. Sin embargo, como prometimos, aquí estamos de vuelta y, esta vez, sí parece que estamos cerca de que nuestras intenciones acaben haciéndose realidad.
Nos complace anunciar que el próximo 17 de Septiembre de 2011 se disputará en algún lugar de Barakaldo la I Carrera Pormaratoniana que nace con vocación festiva, con intención de repetirse y por interés popular. Conviene recordar que la carrera tiene un marcado espíritu amateur pero que no carece de las formalidades propias de una carrera oficial y regulada. Nos vemos obligados a recordar que esto es más bien una reunión de amigos aficionados a correr, pero invitamos a que todo aquel ajeno al grupo pero interesado no se asuste y participe si le apetece.
Como algunos ya sabréis, podemos anticiparos que el recorrido tendrá unos 8 kilómetros y que, a la prueba, se le sumará una celebración posterior a la que todo el mundo está invitado a unirse.
En los próximos días, iremos haciéndoos llegar más información, siendo siempre los canales oficiales los blogs que amparan y parieron esta carrera.

(cronicadeportivasentimental.blogspot.com y pormaratones.blogspot.com)

A principios de Septiembre (el mismo día uno si los plazos se cumplen), el Comité Organizador aspira a revelar con detalle el recorrido final de la carrera, así como los requisitos obligatorios para tomar parte. Podemos adelantar que, tras mucho debate, hemos decidido solicitar a cada participante una cuota de 10 euros. Ese dinero repercutirá exclusivamente en beneficio de la organización de la carrera, ya que este acontecimiento no pretende lucrar a ninguno de sus organizadores.
Por lo tanto, este primer anuncio solo pretendía confirmar la fecha definitiva de la carrera, así como su horario (10:30) y servir de protocolo público para dar la salida a este proyecto romántico. Como ya se ha dicho, el próximo 1 de Septiembre, en estos mismos blogs, se publicarán los últimos detalles para concretar con claridad cómo participar. Por ahora, os rogaríamos a todos los participantes potenciales que vayáis sopesando si participaréis en la comida de celebración posterior al objeto de cerrar cuanto antes esta parte festiva del acontecimiento.

Comité Organizador de la I Carrera Pormaratoniana

Kirmen Uribe


Hace un par de días como quien dice, decidimos pasar la mañana por Bilbao. Dar una vuelta por el casco, hacer un par de compras, rebuscar en la fnac y terminar comiendo en el restaurante italiano de la calle Gardoqui. Antes de comer, acabamos cargando con un buen puñado de películas antiguas por 20 euros. Anoche vimos "Cuenta conmigo". ¡Esquivar trenes, acojonante!, me pasé toda la película revolviéndome en mi asiento, emocionado y ansioso.
Cuando ya íbamos para el metro, de vuelta a casa, paramos en Gran Vía. Ella me dijo, déjame echar un vistazo en este par de tiendas. Quería comprarse unos pantalones rojos. Así que le dije, te espero fuera, voy a echar un vistazo en la librería, y entré a una librería cercana. Como sabía que iba a llevarle un rato, me compré un libro de bolsillo y me senté en un banco de la Gran Vía. Encendí un cigarrillo y me puse a leer. El libro en cuestión era "Bilbao-New York-Bilbao" de Kirmen Uribe. Me pasé un buen rato mirando la pintura de Aurelio Arteta, justo mientras ella cruzaba sonriente para entrar en otra tienda. La guiñé un ojo.
El primer libro de Kirmen Uribe, un libro de poesía, también pertenecía a nuestra memoria emocional y compartida. Aún guardo el ejemplar, con una nota escrita a mano por mí. Ella lo guardó mientras yo estuve fuera. El título nos servía de coraje mientras pasaban los días.
Aún estoy terminándome el libro, pero hoy he leído algo que me ha hecho esbozar una sonrisa, y como tiene algo que ver con el espíritu de este blog, os lo voy a contar. No sé si esto es legal, y espero que a Kirmen Uribe, que estos días viste de amarillo con un florido sombrero de plumas, no le importe. Copio literalmente unos pocos párrafos del libro.
De todas formas, leeros el libro, lo que yo copio está en las páginas 165 y 166 de la edición de bolsillo de la editorial Seix Barral en la colección booket. Y si queréis más, seguid leyendo, a Kirmen Uribe o a quien sea, mientras haya algo que contar, siempre es bueno escuchar:

Hay un juego de fútbol en la play station, y se pasa horas y horas entretenido. Se trata de recrear el habitual funcionamiento de un equipo de fútbol. Hay campeonatos, y una vez acaban, existe la posibilidad de hacer fichajes. En la play station figuran equipos de toda Europa, con todos los jugadores posibles. Cada uno debe elegir un equipo de fútbol y competir con él.
Siempre elige el Chelsea. Dice que es el que más le gusta, que él es del Chelsea. A mí eso me da pena. Que no sea seguidor de un equipo vasco. "Yo a tu edad era del Athletic", le suelo decir, haciéndole chantaje emocional. "Pero si el Athletic siempre pierde", se queja él, "yo prefiero ser del Chelsea y ganar la Champions League". Salgo cabizbajo de su habitación.
Hace poco entré en el cuarto de Unai y lo encontré jugando con la play. "Tengo una buena noticia para ti", me anunción con una sonrisa. "Estoy jugando con el Athletic y estamos apunto de ganar la Champions League." Yo no cabía en mí de alegría. Al final el chaval ha elegido el camino correcto, pensé con orgullo. Pero de repente me di cuenta de que un jugador del Athletic era negro. "Oye, ¿quién es ése?", le pregunté, "no lo conozco". "Ése es Drogba, delantero del Chelsea. Lo he fichado para el Athletic", me contestó tan campante. "Y también a Torres y a Messi. Ahora el Athletic es el mejor equipo del mundo."
Está claro, no tengo nada que hacer con este chaval.