sábado, 19 de mayo de 2012

Ryan Bertrand

La estadística, que no los estadistas, ya dirán si Ryan Bertrand ha sido el primero o no, pero tiene que saber más dulce que una milhojas de chocolate, ¿que no? Debutar en la Champions League y, ya de paso, ganarla.
Mi entrada se queda en eso: en lo anecdótico. Reconozco que he visto la final a ratos, sin mucho interés. De hecho, y fíjate tú en el simbolismo, no he seguido la prórroga para cambiar de canal y ver una película de Matthew McConaughey que ya había visto y por eso deberían darme varios azotes.
Lo poco que he visto me ha resultado un peñazo del copón. Tal peñazo que estaba convencido de que el Chelsea se iba a alzar con la orejona. He visto el gol de Müller que parece definir a un jugador. Müller es antiestético hasta para celebrar los goles, pero los celebra, así que qué importa la estética, casi tan poco como la estadística.
Si Ryan Bertrand ha sido el primero, mejor, pero no creo que eso pueda ampliar lo feliz que ya debe sentirse desde que Didier Drogba acertara a detener los bailes protocolarios de Neuer. Noier, me gusta que no se pronuncie como se escribe. Otra anécdota, en eso ha quedado esta edición de la Champions League para mí.
El resto se lo dejo a los periodistas profesionales, los que pondrán las notas, apuntarán las lágrimas, fotografiarán las sonrisas, juzgarán el fútbol o la ausencia del mismo y, probablemente, aún tengan tiempo para informar sobre la felicidad indirecta de José Mourinho.
Otra anécdota. Pero eso es fútbol también, ¿no?
Qué más da, que le pregunten a Ryan Betrand. Tras estar cedido en el Bournemouth, el Oldham Athletic, el Norwich City, el Reading y el Nottingham Forest, va y vuelve al Chelsea, a Di Matteo le da un aire y acaba por debutar y levantar la copa. ¿Qué más da lo demás?

jueves, 17 de mayo de 2012

Michal Golas


Una vez más, ahí va Golas, escapado y sin mirar para atrás. Bonita escapada, Jan Bakelants, Sandy Casar... y el eternamente joven Amets Txurruka. Me cae bien Golas. Y me gusta su apellido: Golas. Y me gusta cómo lo pronuncia Fermín Aramendi.
Hace un bochorno que no lo aguantan ni las hienas. Y dicen que para cuando llegue a casa, me caerán granizos de dos centímetros de diametro. Para el puchero. Aún ando trabajando, tachando, con mi bolígrafo rojo, pim, pam, pim, pam, y el Giro de Italia así como de fondo, como en las malas novelas los enamorados escuchan el mar pegando sus enamoradas orejas a una caracola. Very relaxing.
Las voces de Aramendi y Usabiaga me acunan, mientras sigo pim, pam, pim, pam, haciendo mi trabajo con mi bolígrafo rojo y el granizo ya apunta a realidad en el horizonte y Michal Golas agacha la cabeza y tira para adelante.
Una buena metáfora.
La vida es una mierda en esta mierda de tiempos contemporáneos.
Así que habrá que hacer como el polaco.
Agachar la cabeza, apretar los dientes, mirar hacia adelante. Escaparte. Siempre escaparte, aunque te acabe atrapando el pelotón más de la mitad de las veces.

Por cierto, la parte que me queda de contento corresponde, como podéis ver, a que por fin recuperé las tildes en mi procesador de texto. Me las arrebató un virus muy agradecido que se me devolvía dos nuevas cada vez que le daba al botón. Ahora ya puedo escribir sin maldecir, así que espero recuperar el ritmo, y mantenerlo, durante todo el mes, para intentar arrebatarle el Giro a Purito.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Radamel Falcao

Así, en caliente. Si os soy sincero, lo que más me gustaría ahora es tener las palabras justas para aliviar la pena de la gente a la que más aprecio. Los H, M, R, incluso a mi madre que se asomaba a la ventana, nuestro vecino bloggero que lo veía solo desde una habitación oscura en una universidad extranjera, R y V a los que me he cruzado ya volviendo a casa, mi amigo D desde la ciudad del vencedor, mi otro amigo, E, que hoy me ha regalado una camiseta del Athletic y él se ha puesto otra aunque su corazón no lleva franjas, todos los aficionados que se han dejado dinero en marchar hasta Bucarest o para brindar en cualquier lugar, incluso para los propios jugadores y empleados del club... Me gustaría tener palabras de alivio para todos ellos porque yo, y ya lo avisé, lo llevo extrañamente bien. Estoy patéticamente acostumbrado a los desencatos. Ya dije que me preocupaba más cómo reaccionaría ante la alegría que ante la desgracia. Y no es un escudo ridículo para librarme de la pena por la derrota, es lo que sentía por dentro. Estoy bien, triste, pero animado. Aún no sé cómo me sentiré cuando el resultado sea distinto. Me gustaría tener palabras de alivio para todos los que no lo llevan tan bien como yo, pero no las tengo. No tengo ninguna palabra mágica. No puedo terminar con una frase contundente que le de la vuelta al resultado, y a los sentimientos que los goles provocan. 
Dice Nacho Vegas en su último disco que siempre hay dos bandos. Yo lo repito: el de los que ganan, y el de los que pierden. A nosotros nos ha tocado ser de los que pierden. Ellos han ganado con todo merecimiento. Han metido tres goles y nosotros ninguno. Podemos volver a darle vueltas a muchas cosas, pero es lo que hay. Yo, personalmente, solo puedo terminar con una sola cosa: nadie, ni nada, ningún resultado, ningún gol, podrá quitarme la ilusión. Una ilusión quizás desesperada, utópica, irreal, racional, pasional, proporcional o no, pero la tendré siempre. Y nunca podré evitar la emoción que provoca el capricho de un balón que golpea un jugador al que no conozco personalmente, pero reconozco como una parte pilar de mis pasiones primitivas. 
Volverá, porque volverán. Pasen treinta años o uno. Volverán las mismas circunstancias y estaremos ante los mismos litigios. Apostando los mismos sentimientos, y recibiendo lo mismo, o quizás algo mejor. Pero estaremos en el mismo lugar y con la misma actitud, aunque intentemos evitarlo. 
No sé qué más decir. Felicitar al Atlético de Madrid porque se ha merecido la victoria. Y agredecer al club del que soy aficionado, desde su presidente hasta sus jugadores, por haber llegado hasta donde han llegado y porque, estoy seguro, de que volverán a intentarlo la próxima vez. 
No tengo mejores palabra que ofrecerles. Ni tan siquiera voy a releer las que acabo de escribir porque no van a conseguir significar más de lo que significan: un atajo demasiado largo para intentar evitar la tristeza. Mañana sale el sol, y yo pienso mirarle a la cara, aunque no sonría tanto como Radamel Falcao.
Athletic, beti zurekin!

martes, 8 de mayo de 2012

Daniele Bennati (y Franck Schleck)



¿A que les sientan bien a los dos?
Ya hablaremos del gobierno.
Por ahora, os dejo.
En la tele de mi casa,
una Samsung que compramos blanca
que compramos por capricho
Meryl Streep
es
Margaret Thatcher
y yo
un inquieto fumador que no sabe
muy bien
qué pensar. 

lunes, 7 de mayo de 2012

Carlos Jiménez


Terminó la liga regular de la ACB y ya nos preparamos para los play-off, pero alguno seguro que anda soñando que el día de ayer no existió y se puede viajar en el tiempo para cambiar las cosas.
Y es que la última jornada de la liga ACB nos dejó una noticia que, no por esperada (había posibilidades pero estaba muy complicada la cosa), dejó de ser sorprendente (y dolorosa para muchos): el Estudiantes descendió a LEB Oro por primera vez en sus 64 años de existencia.
Durante esos sesenta años, el Estudiantes siempre ha hecho bandera de su filosofía. Un club de cantera, mantenido con cierto espíritu romántico y alentado por una joven afición que demostraba un alto nivel de fidelidad. Los primeros años, llamémoslos de modernidad, del baloncesto español, vivieron alguno de los mejores años del club madrileño, aunque, de manera repetida, los éxitos se veían acompañados por las fugas de jugadores que aceptan ofertas más sabrosas de otros equipos. Sin embargo, el equipo parecía no resentirse y aún aguantaba en la élite, en ocasiones, con un alto nivel competitivo. Nombres como los Reyes, Pablo Martínez, Orenga, Nacho Azofra, Rickie Winslow, John Pinone, Chandler Thompson, Hernán Jasén, José Miguel Antúnez, Danko Cvjeticanin, Alberto Herreros... ocuparán siempre un hueco en la historia del baloncesto profesional en España y, muchos de ellos, lo habrán conseguido mientras cosechaban éxitos con la camiseta del club de Ramiro de Maeztu. Uno que no está en esa lista, y que ayer lloraba desconsoladamente, era Carlos Jiménez. De hecho, una de sus frases quizás resuma la historia de este equipo cuando decía que el descenso, precisamente, le daba valor a lo que habían hecho hasta entonces. El caso es que los últimos años la institución sufría continuos conflictos a nivel administrativo y la situación deportiva parecía ir en consonancia. Al final, ayer, se consumó el descenso, para desgracia de la afición estudiantel, y alborozo de los otros equipos que se jugaban el descenso. El partido fue un resumen de la temporada y de la situación del equipo: empezaron de manera espectacular, cayeron, consiguieron levantarse, rozaron la épica, y se hundieron de manera trágica en los minutos finales. Los triples que entraban al principio, no entraban al final, y UCAM Murcia mantenía un nivel sólido y continuo que acabó por minar la resistencia madrileña.
Al margen de esta noticia, quedaban los que la disfrutaron: los que se salvaron. UCAM Murcia salva un proyecto que su presidente defiende como digno de confianza. Fuenlabrada estará un año más en ACB a pesar del sufrimiente y alguien me dijo que los gallegos del Obradoiro ya lo tenían conseguido desde la semana anterior.
En la otra punta de la clasificación, bailaban las posiciones para entrar en play-off. CAI Zaragoza y Unicaja le disputaban el último puesto al Lucentum Alicante, y no lo lograron. CAI Zaragoza llegó a estar cerca, pero los hombres de Bidorreta apretaron los dientes y gracias al base Llompart consiguieron una más que merecida clasificación. Han ido de más a menos, pero su más a principio de temporada fue grandioso. Una vez más, se confirma la calidad como entrenador de Txus Bidorreta. El resto se jugaban las posiciones que colocan en buena situación para la disputa de los play-off. Todo estaba claro para los tres primeros puestos, pero quedaba pendiente saber quién ocuparía el cuarto. Lo disputaban Bilbao, Valencia y Sevilla, tres ciudades que aspiraban a recibir el factor cancha. Gescrap quería conseguirlo venciendo a sus vecinos del Caja Laboral que ya habían asegurado la tercera plaza, pero lo que consiguieron fue un rapapolvos de los que te ponen en una encrucijada: o bajas la cabeza o echas espuma por la boca. Más aún cuando no solo perdieron el cuarto puesto a manos de Valencia, si no que se dejaron el quinto, quinto que se llevaron otros vecinos, los de Donostia. Ahora, el cuadro ha vuelto a emparejar a bilbaínos y vitorianos, por eso recalco que ahí quedará la oportunidad de demostrar cómo reacciona el equipo ante una derrota por treinta puntos. Eso sí, Caja Laboral ha mejorado muchísimo con el regreso de Maciej Lampe, la recuperación de Pablo Prigioni y el fichaje de Andrés Nocioni, ahí es nada. El reto será muy difícil para los bilbaínos.
Con todo esto, los emparejamientos han cruzado al Barcelona con los meritorios de Txus Bidorreta, que no por celebrarlo, regalarán su derrota; al Real Madrid con el Banca Cívica y esperando el regreso de un Joan Plaza que no acaba de sacarle a su equipo todo lo que parecía que podía dar pero ahí lo tiene entre los ocho primeros; el derby vasco; y un duelo de jóvenes entrenadores entre Velimir Perasovic y Sito Alonso que seguro que depara buenos partidos.
Por lo demás, cabe señalar que quitando los partidos dramáticos que ya hemos mencionado, la última jornada siempre suele ser una buena oportunidad para celebrar estrenos y debús varios, o minutos más o menos para jugadores que normalmente no cuentan con minutos. Así, Haukur Palsson en Manresa, Jorge Sanz en el Real Madrid, Radovan Kouril, Alberto Jódar y Germán Miñarro en Alicante, Lander Lasa, Julen Olaizola y Yaroslav Korolev en Lagun Aro, Larry Abia en Valencia o Víctor Arteaga en Valladolid contaron con minutos en esta última jornada.

Ahora, a esperar que en nada comiencen las eliminatorias. Otros, deberán ir reponiéndose de la tragedia y mirando al futuro, aunque yo no soy quién para dar consejos. Yo me quedo con la lección: el lado más áspero de invertir todas tus ilusiones en proyectos que, a veces, se sustentan demasiado en valores que, hoy en día, no parecen tener viabilidad en el mundo moderno. No lo digo como algo negativo, pero sí como algo peligroso. Y lo digo porque, como aficionado, lo soy, aunque sea en otro deporte, a un club que guarda ciertas similitudes con éste y que tiene los mismos peligros aguardándole en alguna esquina oscura del futuro. Esperemos que, cuando lleguen, podamos evitarlos, o superarlos, como seguro que el Estudiantes lo supera más pronto que tarde.

sábado, 5 de mayo de 2012

Amar'e Stoudamire

Empezó el play-off por el título en la NBA y yo aún no había dicho ni mú. Tras una temporada regular más corta de lo normal por culpa del lockout, los primeros partidos de las rondas finales han dejado un poco de todo: Amar’e Stoudamire se lesionó por cabrearse y romper un cristal, Andrew Bynum se marcó 10 tapones en un solo partido, Dirk Nowitzki casi se zurra con Serge Ibaka, Metta World Peace vive los partidos vestido de calle tras destrozar su apellido y casi el cráneo de James Harden, LeBron James se exhibe en New York, Derrick Rose cambia todos los planes y a Marc Gasol le toca el culo un espectador. Lo dicho, un poco de todo.

En la eliminatoria Miami Heat-New York Knicks las cosas parecen estar muy claras para desgracia de Spike Lee. LeBron James se ventiló el primer partido él solo, en el segundo tuvo la ayuda de Dwayne Wade y Chris Bosh, y otra vez se bastó él mismo para dejar la eliminatoria en 3-0 tras viajar al Madison Square Garden.

En la que enfrenta a los Bulls con los Sixers todo cambió en un segundo. El primer partido fue para los Bulls que controlaron el encuentro gracias a que Derrick Rose estuvo bien acompañado por Luol Deng y Richard Hamilton. Sin embargo, el destino le guarda un resbalón inesperado a los de Chicago y la grave lesión de Derrick Rose ha caído como una maldición en el equipo. Los dos siguientes partidos han sido para unos Sixers en los que Jrue Holiday hace y deshace ahora que no tiene a Rose delante y Joakim Noah y Carlos Boozer no son suficientes.

También han remontado los Celtics, que empezaron perdiendo el primer partido ante los sólidos Hawks. Un primer partido monumental de Josh Smith, con 22 puntos y 18 rebotes, hizo inútiles las buenas actuaciones de Rajon Rondo y Kevin Garnett. Sin embargo, los Celtics nunca se rinden y han ganado los dos siguientes con oficio. El duelo Paul Pierce-Joe Johnson está siendo de altura y en ambos ha acabado llevándose la victoria el veterano alero de los de Boston, con especial mención a su segunda actuación con 36 puntos que recordaron a sus mejores tiempos.

La espantada de Dwight Howard ha dejado a los Magic un poco huérfanos y a los Pacers con una buena oportunidad de pasar de ronda. Sin embargo, el primer partido se quedó en Orlando y saltaron las dudas, pero con Larry Bird entre el público en el tercer partido, los Pacers confirmaron que están dispuestos a superar esta ronda y ya lideran la serie por 2 a 1. Jameer Nelson, Glen Davis y Jason Richardson fueron los artífices de la sorpresa en el primer partido, pero George Hill primero y Roy Hibbert después, y Danny Granger y David West siempre, aparecieron para devolverle el liderato a los Pacers.

Los Lakers parecía que iban a eliminar a los Nuggets por la vía rápida, pero los de George Karl no están por la labor y anoche se impusieron para dejar la eliminatoria en 2-1. En el primer partido, Bynum se llevó los elogios con un triple doble de 10 puntos, 13 rebotes y 10 tapones, aunque Kobe Bryant con 31 puntos fue el que apuntaló una victoria a la que también colaboraron Pau Gasol, con 13 puntos, 8 rebotes y 8 asistencias y Jordan Hill desde el banquillo. Danilo Gallinari no pudo hacer más. En el segundo, Mike Brown solo utilizó ocho jugadores y con ellos les sobró para encadenar la segunda victoria. Gasol aportó otros 13 puntos y 10 rebotes, Bynum se olvidó de la defensa y se dedicó al ataque (27 puntos) y Kobe Bryant hizo lo que sabe: 38 puntos, con 15 de 29 en tiros. Esta vez fue Ty Lawson el que más resistencia puso. Con la eliminatoria en Colorado, las cosas parecen haber cambiado. Ty Lawson se volvió a salir y contó con la sorprendente ayuda de JaVale (chistes fáciles, vaya nombre) McGee con 16 puntos y 15 rebotes desde el banquillo. Gasol, Bynum, Bryant y Sessions volvieron a ser la base del juego de los Lakers.

Los que si tienen bien encarada su clasificación son los Oklahoma City Thunders para pataleta del televisivo Mark Cuban. Kevin Durant y Serge Ibaka están convirtiéndose en una pareja letal y Dirk Nowitzki no encuentra la forma de superarles. Los dos primeros partidos fueron muy apretados. Durant, Ibaka, Westbrook y Harden consiguieron 94 de los 99 puntos de su equipo y los 25 de Dirk Nowitzki no fueron suficientes para llevarse la victoria en la primera disputa. En el segundo, la dupla Durant-Westbrook volvió loca a la defensa de los actuales campeones donde Nowitzki volvió a ser el mejor. Los de Dallas aspiraban a retomar la victoria en el tercer partido, pero de nuevo la defensa de Ibaka y el ataque de Durant y Westbrook dejaron en nada el esfuerzo de la estrella alemana que esta vez se quedó solo en 17 puntos. No parece que sean capaces de revalidar título y, por el contrario, los de Oklahoma certifican que su segundo puesto en la liga regular les convierte en candidatos a la lucha final.

Otra eliminatoria que parece bien encaminada es la que enfrenta a los Spurs contra los Jazz de Utah. Solo se han jugado dos partidos, ambos en San Antonio, y en los dos los Spurs se han llevado el triunfo final con rotunidad. Tony Parker se lució en el primero y los Jazz sobrevivieron gracias a Millsap, Jefferson y Hayward. El segundo fue un concierto bien afinado donde hasta siete jugadores entrenados por Popovych superaron los diez puntos: Keith Leonard, Tim Duncan, Boris Diaw, Danny Green, Tony Parker, DeJuan Blair y el exazulgrana Gary Neal. Huele a que los Jazz se conforman con haber alargado la temporada hasta aquí y los Spurs se resisten a despedir una generación sin saborear por última vez el éxito.

La que queda es la más igualada hasta el momento, pero solo se han disputado dos encuentros y el tercero tendrá lugar hoy mismo. Primero se llevó el gato al agua Blake Griffin tras una remontada espectacular. Los Grizzlies de Marc Gasol llegaron a ir ganando por 27 puntos y se dejaron arrebatar la victoria final. Rudy Gay, Marc Gasol, Mike Conley y OJ Mayo controlaron el partido hasta que se vinieron abajo y el trabajo de Griffin, Chris Paul y un sorprendente Nick Young obró el milagro. Eso sí, en el segundo se vengaron los de Memphis para dejar la eliminatoria igualada a expensas del partido clave de hoy. Gasol hizo un partido flojo, pero Rudy Gay, OJ Mayo y Mike Conley se bastaron para superar el buen partido de la pareja Griffin-Paul.

Queda mucho por delante y aún habrá más sorpresas, anécdotas y curiosidades. Las cosas apuntan a un duelo Spurs-Thunders en el Oeste y a una reválida más para que LeBron James demuestre que no le tiembla el pulso cuando llegan los momentos importantes, como muchos le critican. Veremos si se cumplen estos pronósticos o las históricas escuadras de Boston en el Este y Lakers en el Oeste responden con eficiencia al peso de su leyenda. Si no me da el tabardillo de la pereza, lo contaremos.



martes, 1 de mayo de 2012

Stiliyan Petrov


De quien realmente quería hablar era de Raúl González Blanco. Ya de paso, también quería comentar la noticia de la temporada. Pues claro, hablo de Josep Guardiola. Pero, al final, ninguno de los dos va a encabezar la entrada porque ya lo hicieron. Así que hablando de retiradas, he optado por titular con Stiliyan Petrov, el jugador búlgaro del Aston Villa, ex del Celtic y del CSKA de Sofía que sufrió una fiebre repetina allá por marzo y se le diagnosticó una leucemia aguda.
Ninguno de los tres realmente se ha retirado, aunque parezca que sí. A Raúl le despidieron con honores en el Veltins Stadium y solo faltaron las salvas marciales. Guardiola anunció que renunciaba a renovar por su club y que necesitaba llenarse porque se había vaciado durante estos cuatro años. La metáfora es suya. Por último, Sky anunció que Petrov se retiraba, aunque fuentes cercanas al jugador dijeron más tarde que lo único que hacía es abandonar temporalmente el fútbol para luchar por su vida.
Quizás Raúl acepte algún jugoso contrato exótico para iniciar una última experiencia futbolística y ahorrar algo de dinero para la jubilación. Puede que el sabático de Guardiola no dure mucho y acabe por aceptar una oferta que le retire de su balneario secreto en Santpedor. Por último, creo que todos deseamos la pronta recuperación de Petrov y que, si está en su ánimo, vuelva a Birmingham para retirarse con los borceguíes puestos.
Lo de Petrov no ha dado lugar a polémica de ningún tipo, pero sí lo de Raúl y Guardiola. Por lo menos, son pocos los que han evitado la oportunidad de comentarlo. Si se reunen todas los glosas que se han dado de ambos casos, nos da para ganarle al libro de Petete que, como saben los de mi generación, era bien gordo. Pues bueno, como el ser humano es estúpido por naturaleza y yo soy bastante humano, me he apuntado a la mía y va mi glosa para la colección.
Que a Raúl le despidieran con tanta efusividad en las minas alemanas, también me sorprendió. A cualquiera que haya mamado fútbol casi tanto como leche desde que nació, sabe que los halagos en el mundo del fútbol, suelen ser a veces exagerados y otras veces injustos. Que en el club de Klaus Fischer, Klaus Fichtel y Olaf Thon, despidan así a un español que apenas ha jugado dos temporadas y ha conseguido un título de Copa puede parecer sorprendente y exagerado, sí. En poco más de 60 partidos, casi alcanza la cifra de 30 goles, pero aún ha quedado lejos de otros goleadores que no alcanzaron al histórico Fischer pero superaron al madrileño como Ebbe Sand, Kevin Kuranyi o su compañero Klaas-Jan Huntelaar. Lo dicho, aparentemente sorprendente y exagerado.
Para muchos, también ha sido sorprendente y exagerado que Pep Guardiola anuncie que necesita descanso después de cuatro años de trabajo plagados de éxitos. Muchos comentan que Guardiola ha pecado de egoísmo, otros ponen en duda su carácter, los hay que se sienten traicionados, también están a los que simplemente les molesta que no hayan sido ellos los que hayan dado la exclusiva y, en general, la gente da por buena sus justificaciones aunque no con mucho convencimiento. No miento si digo que creo que muchos no se explican cómo solo pueden ser esas las razones, y cavilan al respecto de desavenencias en el vestuario, en las oficinas o hasta en los cielos. Ya lo dijo Pinto, que si les hacemos caso a los mayas, más que hablar de fin de ciclo, podemos hablar de fin del mundo.
¿Y de qué va mi glosa?
Mi glosa va, como siempre, de quedarse a medio camino de uno y de otros. Que a Raúl le despidan del Schalke 04 con coros y trompetas, banderas y pancartas, sorprende. Sí, y puede que sorprenda porque parezca exagerado, pero no lo es. No lo es desde que él acepta la despedida con lágrimas en los ojos y uno de sus hijos en brazos. Si participas de la despedida es porque el sentimiento es mútuo y eso de por si da razón del vínculo que ha habido. Los números de Raúl en Alemania no son mediocres, ni tan siquiera vulgares, son buenos, más que buenos. No hay muchos jugadores que hayan superado sus medias por mucho que estas se reduzcan a dos años. Y que solo haya ganado una Copa es solo un ángulo inclinado por el que se puede leer un hecho. Yo cambio lo de que "y solo ha ganado" por que "y encima ha ganado". Que me la den a mí si nos parece poco. Que se quede sin ella Guardiola para despedirse y me la den a mí, que digan que Bielsa "solo ha ganado una Copa", ya verás como doy palmas con las orejas. No creo que nadie en el Schalke 04 considere que eso es poco. Pero no solo las matemáticas y las estadísticas explican por qué se merecía Raúl una despedida como esa y porque, en realidad, no es sorprendente ni exagerada. Y es que a estas alturas de su carrera es imposible que haga algo sin que se recuerde lo que hizo antes. Y cada gol que metía en Alemania evocaba los que metió en Madrid, y abultaba aún más su currículo y su perspectiva histórica. Por eso, aunque le despidieran de la Bundesliga, quizás le estaban reconociendo muchas otras cosas que hizo anteriormente. Por último, cualquiera que viera la eliminatoria que enfrentó al Athletic con el Schalke 04 y no se deje llevar por posturas extremistas de ningún perfil, fue capaz de advertir algo incluso más relevante que los tres goles que marcó entre los dos partidos. Raúl fue el auténtico líder del equipo, y no solo por eso que conceden los años de experiencia y la veteranía, si no por algo que siempre fue innato en él y que luego perfeccionó con el tiempo: la sinceridad en el esfuerzo. Su comportamiento fue magnífico dentro y fuera de la cancha y se ganó la ovación de San Mamés tanto como se ganó los pitos de algunos, pitos que no hacían más que recordar los años de rivalidad que vivió con otra camiseta y que muchos no olvidan.
Termino con una opinión muy personal: Raúl no le vendría nada mal al Real Madrid actual. Y no solo hablo de lo futbolístico. Todo es futbolístico, tío.
Quizás porque todo es futbolístico y ese adjetivo es horroroso, la otra noticia tuvo aún más alcance, y el anuncio de la no renovación de Guardiola alcanzó niveles de repercusión que no por esperados y barruntados sorprenden menos. Quizás también parecen exagerados. La carrera profesional de Guardiola hasta ahora se sostiene solo por la vía estadística, casi igual que la de Raúl. Alguien que gana todos los títulos posibles en su primer año como entrenador profesional y que, en los siguientes, alcanza el mismo nivel de excelencia, no necesita reforzar sus argumentos con el modo, pero él lo hizo. Gente que entiende mucho más que yo de fútbol, incluso mucho más que todos los que, como yo, tienen su propia glosa, subrayan lo que Guardiola ha ofrecido de nuevo al mundo de fútbol y lo que ha recuperado de viejo. Sus éxitos han sido poesía de la buena, no porque yo busque ser exagerado, si no porque han tenido tanta importancia la forma como el contenido. Sus razones para marcharse a mí me parecen suficientes, creíbles y válidas. Nadie puede ponerla en solfa porque son tan personales como factibles. Nadie que no sea él ha ocupado su lugar en su preciso momento y con sus correspondientes circunstancias. Un hombre de club que acepta la responsabilidad de macerar un equipo que acaba acaparando los focos de todo el expectro futbolístico (otra vez el adjetivo) a nivel mundial. Las exigencias de esa posición no solo han hecho mella en su peinado, también debajo, y yo, por lo menos, entiendo su postura y sus razonamientos. Además, ¿quién va a exigirle más? ¿Más de lo que ha dado? A cambio, le han pagado bien. Ahora, dejará de cobrar, y también dejará de verse obligado a ganar títulos y responder a las expectativas de un equipo que ama como ninguno. Lo que le quede por delante es de oficio y de justicia que solo le competa a él.
Todo queda por ver, en resumen, y lo que ya hemos visto, nos ha dejado lo suficientemente asombrados y satisfechos. Y, por cierto, hay una retirada que me tiene más excitado: la de Steve Nash. Nash, tío, si quieres seguir jugando al baloncesto, vente por aquí, dejanos disfrutar de tus asistencias un par de años y olvida el desierto de Arizona. ¿Que no?