miércoles, 28 de noviembre de 2012

Wang Junxia



No es más que una entrevista a una ama de casa que vive en Denver, Colorado, pero merece la pena. Merece la pena porque es más que una entrevista a una ama de casa que vive en Denver, Colorado. Aunque leáis esta entrada, que no hace, si no en parte, fusilar el artículo de Carlos Arribas, os recomiendo, o, más bien, os conmino, que es un bonito verbo, a pasaros por vuestros kioskos y comprarlo en papel o visitar la versión digital, y dedicarle unos minutos de vuestra vida a leer la interesante entrevista que Arribas ha conseguido de Wang Junxia, aún plusmarquista mundial de los 3.000 metros, aprovechando que pasaba unos días de turismo en Madrid con su actual marido. 
El nombre de Wang Junxia va unido al de uno de los momentos más sorprendentes de la historia del atletismo y, por qué no decirlo, a uno de los episodios más comentados de la historia del mismo deporte. Todo empezó en el campeonato del Mundo de Sttutgart en 1993 cuando China asombró al mundo colocando a sus atletas femeninas en los primeros puestos de todas las pruebas de medio y gran fondo. Liu Dong, que ahora vive en Madrid y Wang Junxia, además de hacer turismo, se había acercado a la capital para visitarla, ganó el oro en los 1.500. Qu Yunxia lo hizo en los 3.000 y la protagonista de la entrevista, Wang Junxia, ganó aquel agosto de 1993 la prueba de los 10.000. Tenía 20 años. Y como bien rememora Arribas en su artículo, no era los únicos logros que consiguió, de manera vertiginosa, en aquel año: 

En abril corrió un maratón en 2h 24m, récord asiático; en agosto, ganó en Stuttgart el Mundial de 10.000 metros; entre el 8 y el 13 de septiembre fue capaz de lo siguiente: correr un 1.500 en 3m 51,92s, la cuarta mejor marca de la historia actualmente, batir en dos ocasiones el récord de los 3.000 metros (lo dejó en 8m 6,11s, una marca a la que nadie se ha acercado desde entonces a menos de 6s) y batir también el récord mundial de los 10.000 (29m 31,78s, la segunda mejor marca conocida es 22s más lenta), y en octubre corrió otro maratón por debajo de 2h 30m. (Arribas, El País, 27 de Noviembre de 2012)

Aquellos resultados no dejaron indiferente a nadie y toda la atención se centró en el entrenador que acaparaba la preparación de todas aquellas corredoras. Ma Junren, quien, ahora, al parecer, ya retirado del atletismo, se dedica a la cría de mastines, había empezado su carrera como entrenador de manera anónima en un recóndito paraje rural. Sus agresivos y polémicos métodos fueron creciendo en prestigio y resultados, hasta que alcanzó visibilidad internacional, para lo bueno y para lo malo. La prensa europea y norteamericana se hizo eco de un sistema de entrenamiento que combinaba unas exigencias inhumanas con el uso práctico de la medicina tradicional china. Pronto, se empezó a sospechar del uso de materias dopantes para la preparación de sus atletas, pero él se defendió diciendo que su secreto se basaba en una pócima mágica que él llamó sangre de tortuga (la marca Blood Turtle se lo agradeció con un buen contrato), aunque también utilizaba ginseng, hongos fermentados de gusano, crestas de gallo y sopa de caparazón de tortuga. Fuera éste el secreto o no, la verdad es que Wang Junxia lideró en diciembre de 1994, como bien se explica en la entrevista, un motín contra el entrenador, y no era por lo que comían, si no por lo que entrenaban. 
Vivían aislados del mundo exterior, siguiendo un plan de entrenamiento que no variaba ningún día de la semana. Estuvieran lesionadas o sanas, las atletas de Ma Junren, que llegaron a ser conocidas como Ma Family Army (la Armada Familiar de Ma), seguían un entrenamiento planificado que las obligaba a correr 20 kilómetros en ayunas y otros 30 kilómetros por la tarde. Todos los días, en altitud, siguiendo un esforzado diseño estético que describía el propio Ma Junren, según citaba Alejandro Delmas en un artículo que firmó allá por agosto de este año durante los Juegos Olímpicos de Londres en el diario As: "Deben mover los brazos como avestruces, arquearse como caballos y mover el centro de gravedad como gamos" (Delmas, As, 1 de Agosto de 2012). Fuera de los entrenamientos, Ma Junren predicaba con un estricto régimen marcial: no tenían televisión, prensa, radio o internet, vivían aisladas, dormían, corrían, y, a veces, recibían la ira de su entrenador que confesó haberse comportado de manera agresiva con sus atletas. 
Wang Junxia no lo confiesa todo en la entrevista porque explica que se está preparando un libro donde se contará cómo eran esos entrenamientos, qué las llevó a amotinarse contra su entrenador y cómo finalizó aquella oscura historia del atletismo chino. Los rumores y leyendas cuentan que Ma Junren se quedó con los premios económicos de sus atletas y que inclusó se apoderó de un Mercedes que Wang Junxia recibió como premio en el mundial de Sttutgart para estrellarlo a propio intento. Habrá que leer el libro, pero lo que si cuenta Wang Junxia es cómo tuvo que desaparecer y abandonar su carrera deportiva porque, tras amotinarse contra su entrenador, recibió amenazas y coacciones de las que también fueron objeto su familia. Sufrió una crisis de ansiedad y estrés y renunció al atletismo, consiguió que el gobierno chino le facilitara la salida del país y persiguió una vida anónima que durante años la ha mantenido alejada del foco público, perdida para el interés mediático, hasta que se vino a Madrid de turismo. 
El titular de Arribas en su artículo no deja de ser expresivo: "Quiero olvidar, pero no puedo". Su segundo marido recalca durante la entrevista que Wang Junxia nació para correr y que tuvo que parar de batir récords, antes de que le partieran las piernas (el juego de palabras con el verbo break, como intenta explicar Arribas, no se puede traducir al castellano). 
En serio, os invito a que leais el artículo y, cuando se publique el libro, que también lo hagáis. Y si estáis por Madrid, y os cruzáis por El Prado con una menuda y aparentemente ordinaria ama de casa china, pensad que igual es la plusmarquista mundial de los 3.000 metros, aquella mujer que, junto a sus compañeras, asombró a los aficionados al atletismo hace nueve años con aquella zancada tan espectacular y una espalda más rígida que mi tabla de planchar.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Kidame Tadesse



Voy a empezar por el medio. Para resumiros musicalmente cómo fue la tercera experiencia de este torpe corredor popular en la veterana carrera Desde Santurce a Bilbao. Digamos que cuando acabábamos la recta de Azeta, recuperaba las buenas sensaciones y mi cabeza iba oxigenándose. Así que para cuando salíamos de la plaza de los Tres Concejos de Sestao me dio y todo para decirle a mi compañero, mira qué bonito, mientras con la barbilla le señalaba al horno Maria Ángeles. Y por Simondrogas, me sentía tan impetuoso, que para el cuello de mi camiseta técnica, iba tarareando aquello de: "Santurtzitik Bilbora non iblitzen ziren lehenengo sardinerak". Alegría inmensa que al ver ya Barakaldo de frente se refrendó cuando alguien a nuestra vera dijo: "Barakaldo" y yo canturreé "Barakaldoooo... zona residual". Tuve fuerzas hasta para desviarme y saludar a mi madre, sonreír a un tío político y chocarle los cinco a M que esta vez vio los toros desde la barrera. 
Ahora, desde la Bilbao noruega de Olabeaga hasta la línea de meta, me comuniqué con mi compañero por señas, porque no tenía fuerzas ni para decir una palabra. Por supuesto, cualquiera se ponía a cantar. 
Ya está el resumen de mi tercera Desde Santurce a Bilbao
Pero no, viva la verborrea, voy a contar más. 
Ganó el eritreo Kidame Tadesse por delante de tres keniatas Cybrian Kotut, Simon Cheprot y Hilary Kipkosgei. El atleta olímpico y campeón de España Eliseo Martín, conocido como Fondi, acabó en octava posición por delante de un nutrido grupo de marroquíes que dan buena fe del nivel de competitividad de una prueba con raigambre en el calendario y que, en años anteriores, han ganado conocidos corredores como Martín Fiz, Philip Kipkoech, James Nibei, Felix Lagat o Alejandro Gómez, solo por nombrar a unos pocos. Pero como somos educados y galantes, había decidido que encabezara la primera dama en cruzar la línea de meta, la keniata Joan Chelimo Meely, pero también ganó la edición de 2011 y se ve que ya seguí los canones de la cortesía entonces, con lo que, por no repetir, se la lleva también Tadesse (por cierto, vaya familia, Kidame es el hermano de Zersenay Tadesse, campeón del Mundo de media maratón). Enhorabuena a todos ellos. Y enhorabuena a las 2801 personas que según la clasificación oficial hecha pública ayer terminaron la carrera. 
Esta vez, la participación pormaratoniana fue muy escasa. Curiosamente, muchos de los miembros del grupo andaban celebrando los votos nupciales de otros miembros del grupo. E se casaba en Barcelona y por ahí andaban el nucleo duro de los pormaratonianos, que a la hora que nos disponíamos a salir, andarían ya con un clavo de resaco quebrándoles la sien. Más cerca de Santurtzi, otro par de pormaratonianos, aunque uno aún se empeñe más en darle a la bicicleta que a los pies, celebraban la boda de uno de ellos, precisamente. Y, el que no se casaba, tuvo a bien asomarse, con clavo y todo, para saludarnos frente al bote de la dársena. Vaya puto lío de explicación, ¿no? Pero se entiende, que éramos pocos: dos. Un servidor y Gaxen, cuya crónica podéis leer pinchando aquí: korrikalari popular.
Mi tiempo oficial fue de 01:28:31, yo apunté un segundo menos, pero no nos vamos a pegar por eso, y Gaxen llegó siete segundos después a pesar de que, sin duda, estaba más fuerte y entero que yo, pero las piernas no le dieron para apretar. Las posiciones, la verdad, me la traen un pelín floja, pero digamos que entramos por el furgón de cola. 
Y es que yo, al menos, empecé mal. Empezamos acompañados por un colega de Gaxen que hizo un tiempo diez minutos mejor que el nuestro en línea de meta. No hice mucho esfuerzo por seguirle, pero por la avenida de Murrieta íbamos los tres aparentemente en línea y a mí me costaba que la línea no se rompiera. El ritmo no era alto, pero mis piernas no eran buenas. Por no hablar de la caja y de la espalda. Portugalete lo pasé a duras penas, mientras Gaxen se empeñaba en no dejarme atrás. Por Azeta mejoraba. Gaxen me preguntaba, y yo le decía que empezaba a sentirme mejor. Y llegando a Sestao, no solo me sentía mejor, si no que me sentía pletórico. Ya habíamos perdido a su compañero, pero nuestros planes iniciales (bajar de hora y media), se cumplían con creces, nos acercábamos a medias cercanas a los cinco minutos kilómetro y bajando. Yo apretaba y Gaxen era el que resoplaba un poco cuando nos acercábamos a Kaiku. Momento de saludos en Barakaldo y Lutxana y bajábamos un poco el ritmo, y Gaxen recuperaba, mientras yo empezaba a perder. No decía nada cuando entrábamos en Zorroza, pero yo ya notaba que mis piernas no iban, que tenía el cuerpo frío, como abotargado y una posición encorvada, incómoda, que no conseguía corregir. Así que en Olabeaga, Gaxen cantaba los ritmos y eran malos, pero teníamos margen. Él me daba ánimos y yo sufría como un condenado. Empezaba a perseguir los carteles del kilometraje como si fueran oasis en el desierto y me repetía una y otra vez, venga, venga, sufrir está bien, así se aprende, no queda nada. Y soñaba con la rampa de Uribitarte, para qué engañarnos. Para más desesperación, en los primeros kilómetros no dejamos de adelantar a gente, sin esfuerzo, pero adelantábamos, y ya en Bilbao, me pasaban hasta los niños en triciclo. Cuando entramos en las entrañas del Guggenheim, me acordé del sufrimiento de mi primera media, la nocturna de Bilbao, y apreté los dientes, aunque hasta eso me doliera. Subí Uribitarte como pude, al trote, y me alentó ver que Gaxen no me dejaba atrás del todo, aunque sé que él hacía por esperarme un poco. Ya arriba, no quedaban más que una centena de metros, y los dos tíos con la camiseta de la Real que me habían adelantando, iban andando, así que me animé, alcancé a Gaxen que, en realidad, me esperó y ya en recta de meta, le susurré que iba a apretar, apreté, y llegué, con la sensación de que si llega a durar la cosa (bendito Susaeta), un kilómetro más, estallo como una piñata de cumpleaños. 
Por lo tanto, igual que en la Behobia, sensaciones encontradas, pero al revés. Si en Behobia sentía que podía haber dado más y acabé pletórico. En Bilbao, la plenitud llegó demasiado pronto y, aunque cumplimos el objetivo, llegué reventado. Ya van tres ediciones seguidas en las que participo y siempre me pasa lo mismo. El primer año, disfruté al principio y llegué cojo a línea de meta, teniendo que pasar por el fisio a la semana siguiente. El segundo año, llegamos a correr por Sestao por debajo de los cinco minutos, pero por el Euskalduna, los gemelos me pinchaban como alfileres. Y este año, pues ya os lo he contado. 
Una vez más, grata compañía la de mi liebre particular y una carrera más para el zurrón. Ya casi se termina la temporada. Puede que los próximos objetivos sean Las Arenas-Bilbao, de la que tengo distintas opiniones recabadas de distintas fuentes, pero yo tengo ganas de estrenarme. Y parece que se prepara una reunión de pormaratonianos, que esperemos se confirme, en la San Silvestre de Rekalde. Antes, alguno intenta animarme a correr por la margen derecha, pero ya veremos qué pasa. Empecé el año queriendo mejorar, y los tiempos han mejorado, hemos seguido añadiendo carreras al palmarés particular, y nos hemos adentrado en el mundo de las rampas de montaña, aunque sea a nivel de entrenamientos humildes y renqueantes. Aún así, no he sentido que mis prestaciones hayan mejorado mucho: sigo necesitando bajar peso, por supuesto que el tabaco es un enorme hándicap, y la cabeza se mantiene terca pero a veces rehuye la voluntad. Con todo eso, quedan aún muchos alicientes, tantos como para proponerse que el año que viene aún se puede mejorar. Quién sabe, quizás algún día llegue a meta y llegue tarareando canciones de Putakaska o de Zarama, ¿por qué no?

jueves, 22 de noviembre de 2012

Will Artino



Artino is back, yeah! Vuelve el lío de las universidades americanas jugando al baloncesto. Que yo sepa, este año no ha habido partido alguno en un portaviones, pero, en su lugar, ha zarpado el bombardero Jack Taylor.

Mientras Anthony Davis parece que empieza a despertar, Brady Beal ya sale de titular en los Bobcats, Michael Kidd-Gilchrist, aunque un tanto irregular, empieza a coleccionar fans, Harrison Barnes se hace clave en San Francisco, y a Thomas Robinson le cuesta un poco más con los Kings, muchos otros aspiran a emularles esta temporada y colocarse como los cinco mejores del draft. Aunque aún falta toda la temporada, Cody Zeller de Indiana parece el candidato al que todos señalan para ocupar lo más alto, siguiéndole de cerca Nerlens Noel de Kentucky, Shabazz Muhammad de UCLA, James McAdoo de North Carolina y/o Tony Mitchell de North Texas. Este último, precisamente, ya se ha enfrentado esta temporada a Doug McDermott y perdió el duelo con el bluejay.
 
Centrándonos ya en Creighton, comienza una temporada que vuelve a estar dirigida por Greg McDermott desde el banquillo y su hijo en la cancha. Las expectativas son muy altas, y, ahora, tras los primeros partidos de la temporada, y mientras el equipo se encuentra en Las Vegas para disputar las últimas rondas del Continental Tire Las Vegas Invitational, la Associated Press sitúa a los arrendajos azules en el puesto 14 a nivel nacional en el ránking de candidatos a la victoria final por el título de la NCAA. Tras conseguir el año pasado que el equipo viajara hasta St. Louis para elimir a Alabama pero caer ante la North Carolina de Harrison Barnes, John Henson y Tyler Zeller, este año no se aspira a menos, e incluso se sueña con conseguir algo más.

Son tres los jugadores de último año que terminaron su carrera en 2012, aunque solo uno importante. El base titular del año pasado, Antoine Young, terminó con su período universitario, y hace unos meses se anunció que iniciaba su carrera profesional con un contrato en México, aunque no sé si sigue jugando para las Abejas de Guanajuato. En su lugar, son varios los freshman que se han incorporado este año, Alex Olsen, Mogboluwega Oginni, Geoffrey Groselle (el año pasado solo entrenó, no llegó a jugar), Nevin Johnson, Isaiah Zierden y Andre Yates, ninguno, sin embargo, tendrá un gran impacto en la plantilla.
Será Austin Chatman, jugador de segundo año, quien ocupe la posición que deja Young. La verdad es que los aficionados de Creighton suelen alardear de la fiabilidad que han tenido los bases titulares del equipo en los últimos quince años. Primero fue Ryan Sears, quien llegó a jugar en Bélgica, Kosovo, Irak u Holanda, después Tyler McKinney y Josh Dotzler y hasta ahora Antoine Young. Austin Chatman deberá esforzarse para conseguir una posición digna junto con sus antecesores.

Hemos dicho antes que el equipo espera mucho de esta temporada, y no puede ser de otra manera, porque hasta tres jugadores importantes se encuentran en su último año de universidad y eso puede suponer que sea una oportunidad que no se puede dejar de escapar. Cuando termine la temporada, Gregory Echenique, Josh Jones y Grant Gibbs tendrán que decidir sobre su futuro profesional. Hay un cuarto, Joe Kelling, que ha sido una de las sorprendentes incorporaciones de este año: llevaba tres años en Creighton, y había destacado en baloncesto, fútbol y atletismo con anterioridad, pero hasta ahora no había formado parte del programa de baloncesto. Con estos, y los junior que se encuentran ya bastante madurados, Ethan Wragge, Jahenns Manigat, Doug McDermott o Taylor Stormberg, se puede esperar la colaboración de Chatman, Avery Dingman o Will Artino, aún en su segundo año los tres, para aspirar a retos que hace tiempo que no se pronuncian en Omaha.

Pero no todo son expectativas, porque, este año, ya tenemos resultados. El equipo está ahora en Las Vegas donde primero tiene que enfrentarse a la Wisconsin de Bo Ryan y después a Arizona State o Arkansas si quieren disputar el título. Los Badgers liderados por Ben Brust, Jared Berggren y Sam Dekker no serán un rival fácil, pero tampoco se podía pensar que recién empezado el curso, los bluejays tendrían ya un récord de 4-0 y ganando todos sus partidos con ventajas que se escriben con dos dígitos. El último partido fue, además, una paliza antológica.

Los cuatro partidos, eso sí, se han disputado en el CenturyLink Center de Omaha. La de Las Vegas es la primera salida para los de Omaha que aún no se han enfrentado a ningún equipo de su conferencia.
Vencieron en el estreno a la North Texas de Tony Mitchell que no lo hizo mal, 18 puntos y 7 rebotes. Sin embargo, su equipo perdió de 20 puntos y McDermott se permitió dar minutos hasta a quince jugadores. Los titulares fueron los esperados, Doug McDermott, Echenique, Chatman y Gibbs, más el canadiense Jahenns Manigat. Doug McDermott fue el mejor con 21 puntos y 11 rebotes y venciendo en su duelo particular ante Tony Mitchell. Destacaró también Chatman en su debú como base titular y Avery Dingman, con 10 puntos, y Ethan Wragge desde el banquillo. Wragge, un jugador a veces aparentemente desaprovechado, otras veces excesivamente irregular, no destacó esta vez en el tiro, como suele hacer, pero recogió hasta 7 rebotes. Nuestro amigo Artino empezó la temporada asumiendo peso en las rotaciones, diez minutos para dar descanso a Echenique y aportar 2 puntos, 3 rebotes y 1 robo.

En el segundo partido, el equipo en caer derrotado en Omaha fue la Universidad de Alabama at Birmingham, que cayó por 17 puntos, 77 a 60. Con Manigat de titular y Josh Jones de sexto hombre, aunque repartiéndose con equidad los minutos, el rendimiento fue muy distinto. El canadiense, que hace un trabajo oscuro, se quedó en 3 puntos y 1 asistencia, meintras que Jones se lució con 18 puntos, 1 asistencia y 3 rebotes). Doug McDermott estuvo apagado, probablemente porque no se le necesitó y porque el juego estuvo dentro: Echenique se fue hasta los 13 puntos, 16 rebotes y 4 tapones, haciéndose con el control de la zona. El silencioso Gibbs hizo uno de sus partidos completos (13 puntos, 6 asistencias y 4 rebotes) y Will Artino contó con menos minutos (solo cuatro) dado el gran partido de Echenique. El que mejoró en puntería fue Wragge que consiguió la mitad de los triples que intentó, 4 de 8.

En el tercero, las víctimas fueron los jugadores de la Presbyterian, a pesar del gran partido de Jordan Downing, pero mejor aún fue el de McDermott: 24 puntos, 7 rebotes y 2 asistencias. El resto siguió apuntando lo suyo, 8 puntos y 8 rebotes Echenique, 9 puntos y 11 asistencias Chatman que va pillándole el tranquillo a su nuevo status y una buena contribución desde el banquillo, con 8 minutos de calidad para Will Artino (3 puntos, 4 rebotes y 1 robo) y Josh Jones (9 puntos), aunque el más destacado fue Ethan Wragge que se cascó un 6 de 8 en triples para acumular 18 puntos y 2 rebotes.

Finalmente, el último rival en agachar la cabeza en el CenturyLink fue Longwood. La derrota categórica: casi cincuenta puntos de ventaja. 105-57 y minutos para repartir, además de repartir también ánimos y energía antes de viajar a Las Vegas. El mismo quintento, pero, como decía, muchos minutos para los menos habituales. Gente como Geoffrey Groselle, Joe Kelling, Alex Olsen y Mogboluwaga Oginni tuvieron su buen ratito en cancha, aunque antes, Echenique y McDermott, con 17 puntos cada uno, ya habían roto el partido. Chatman siguió haciendo olvidar a Young (9 puntos, 7 rebotes y 2 robos) y Dingman volvió a sobresalir (8 puntos desde el banquillo) aunque los que más destacaron fueron Will Artino y Ethan Wragge que en unos pocos minutos se fueron hasta los 13 puntos, Wragge con un 3 de 3 en triples para un total de 14 de 22 (63'6% de acierto, no está mal) en lo que va de temporada, anda que no le queda para meter o para tirarse los que Jack Taylor metió y se tiró en un solo partido.

Lo dicho, cuando vuelvan de Las Vegas, os cuento, y seguiremos, poco a poco, lo que vayan haciendo Will Artino y sus compañeros. La temporada se presenta emocionante y llena de ilusiones. El rendimiento de Doug McDermott, el jugador con más posibilidades de alcanzar la NBA (al menos, la ACB) de los últimos años en Creighton, parece que no va a bajar. Chatman parece un buen relevo para Young y Echenique, Gibbs, Manigat, Jones, Dingman y nuestro amigo Artino han formado una buena rotación en la que parece confiar el entrenador. Puede que no sea mucho ante la Indiana de Cody Zeller, la poderosa Kentucky de Nerlens Noel, Archie Goodwin, Willy Cauley-Stein y Alex Poythress, la North Carolina de James McAdoo o Dexter Strickland, UNLV con Anthony Bennett y Khem Birch, la Michigan de Glenn Robinson y Tim Hardaway Jr, la Louisville de Chane Behanan, la Ohio State de DeShaun Thomas o Aaron Craft o la Duke de Mason Plumlee. Pero ya sabes que en el país de todos estos tíos, nada es imposible, al parecer, así que, estaremos atentos, no vaya a ser que nos hagamos famosos y nosotros ni nos enteremos.

Jack Taylor



Bueno, pues como cada año desde que empecé a escribir este blog, llega la temporada de baloncesto universitario y, antes de centrarnos en el equipo que ya conocemos todos, y al que dedicaré la siguiente entrada, obliga la actualidad a dedicarle un segundo al chaval que ha obtenido su minuto de fama en todos los noticieros y hasta en los tweets de gente como Kevin Durant o Carmelo Anthony. 
Jack Taylor es un jugador exterior de la Universidad de Grinnell, en Iowa. Grinnell es una modesta universidad, aunque ocupa un buen ránking en algunas clasificaciones evaluadoras a nivel nacional, donde estudió, por ejemplo, el músico de jazz Herbie Hancock. En baloncesto, Grinnell cuenta con un programa que ha merecido su inclusión en la tercera división de la NCAA. Entrenados por David Arseneault, los de Grinnell llevan años destacando por fomentar una estrategia deportiva que se centra en el juego de ataque. Hasta ahora, sus mejores hombres no han tenido un gran bagaje profesional: poco se puede saber de gente como Ed Brands, Jeff Clement, Steve Dieckmann o Andris Upitis que encabezan algunas de las clasificaciones históricas de la universidad. John Grotberg, el ídolo de la afición más reciente, consiguió su primer contrato profesional con los Bayern Giants de Leverkusen. Después sé que no cuajó su fichaje por un equipo de Londres y últimamente jugó con el BBC Red Miners Kayl de la liga luxemburguesa, pero no sé si sigue jugando allí. Justo después de Grotberg vendría Taylor, aunque Taylor aún está en los inicios de su carrera y ya ha pasado a la posteridad, incluso a nivel nacional. 
Taylor se marcó el otro día, en la victoria de su equipo por 179 a 104 ante Faith Baptist Bible, nada más y nada menos que 138 puntos, batiendo el récord que hasta entonces poseía Bevo Francis y que databa de los años cincuenta (también más de cien puntos). Como decía el propio Taylor en una de las muchas entrevistas que concedió después del partido, su equipo aboga por una modalidad de baloncesto plenamente ofensiva ("keep the pace of the game up"), pero en este partido la llevaron al límite. 
Para que os hagáis una idea, Taylor consiguió 52 canastas después de tirar... ¡108 veces!, increíble. Consiguió 27 triples de 71 intentos, ahí es nada, ni entrenando tiran algunos tanto. Hizo 7 de 10 en tiros libres. Para más datos, la ESPN publicaba una tabla en la que se indicaba que cuando Wilt Chamberlain consiguió sus 100 puntos, tiró a canasta cada 46 segundos. Cuando Kobe Bryant hizo 81, lanzó cada 73 segundos. Jack Taylor tiró a canasta cada 20 segundos. Chamberlain consiguió el 59% de los puntos de su equipo, Bryant, el 66% y Taylor, el 70%. Y, por cierto, 70 puntos también consiguió David Larson para los rivales de la Universidad de Grinnell en el mismo partido. No fue un duelo, sin embargo, según ha declarado el propio Taylor. 
Como anécdota, aunque sonaba a torpe justificación, Taylor contaba en una entrevista que entró en el vestuario al descanso pensando que llevaría unos treinta puntos. Cuando el entrenador explicó a la plantilla que Taylor llevaba más de cincuenta puntos anotados, los compañeros se excitaron y, entre todos, decidieron seguir con la misma táctica: balones a Taylor. Y en la segunda parte se cascó otros ochenta puntos. Ahora que USA se lamenta porque van a dejar de fabricar los twinkies, yo le regalaba un camión lleno de ellos a Taylor como premio. Aunque igual le venían mejor dos baldes llenos de hielo para meter los brazos, porque vamos.
Personalmente, me alegro por el récord porque a Taylor se le veía satisfecho y el equipo, al fin y al cabo, ganó de 75. Supongo que el entrenador también estará contento. Taylor dice que sus compañeros también lo están. Me alegro. Sinceramente, me parece una obscenidad que alguien tire a canasta 108 veces en un partido. Tiene que ser un coñazo pasarte todo el partido, tanto en defensa como en ataque, de espaldas al aro, viendo cómo tiran tus rivales... y tu compañero. Alguien me llevará la contraria, pero no le veo el sentido. Es baloncesto, pero no precisamente el baloncesto, va una opinión personal, que a mí me gusta. Corey Fisher se cascó también más de cien, aunque no fuera en un partido oficial, y desde aquí apuesto a que la carrera profesional de Fisher va a tener más fundamento que la de Taylor. Ojalá me equivoque y Taylor no solo supere a Grotberg, o a Fisher, si no que supere al mismísimo Óscar Robertson, pero lo veo difícil. 
Ahora, eso sí, me pides a mí que tire cien veces a canasta y a partir de la trigésima me pesa el balón más que lo que le pesaba la bola a Sísifo. Era Sísifo, ¿no?


sábado, 17 de noviembre de 2012

Esteban Suárez



Que yo tenía que tener mala cara, no lo niego. A las siete de la mañana estaba de pie y tuve que refugiarme en un centro comercial para evitar la ventisca y la lluvia. ¿Habéis visto las noticias? Pues en esas calles de Málaga que aparecen anegadas, ahí estaba yo. Pero aún tenía más razones para tener aspecto de cansado, como un vuelo que se retrasa, compañeros que me entretienen al llegar a Barajas y unas carreras desesperadas para llegar a la puerta K73. Llegué y me puse el último en la cola con una botella de agua bajo el sobaco y comiendo un sándwich de pie. ¿El sándwich? Bacón ahumado frío y recocido y huevo frío y recocido. Riquísimo, más de la mitad, a la papelera. Y era cuando lo tiraba a la papelera, que van apareciendo gente con el chandal del Almería. Primero, pienso que serán los juveniles o el filial o así, pero no, mucho jugador de color, muchos cascos de jijopero, muchos ipads. Qué va. Y siguen pasando, y yo mirando, y no reconozco ni a uno, joder. Lo único que pienso cuando les veo es que viéndolos me parece que ser futbolista tiene que ser un coñazo. Van todos como ensimismados, abrumados por el tedio y la inercia. Arrastrando los pies, rebuscando en los bolsillos, bostezando, dejando el entusiasmo de su profesión para el terreno de juego. Y al fin veo a uno que conozco, y viste un chandal un tanto distinto, pero le distingo, es Xabi Gracia. Y poco después, veo a los últimos que vienen charlando y el que arrastra un trolley me suena de algo: Esteban Suárez. 
Y, de repente, como que me siento pureta. 
Ha pasado toda la plantilla del Almería y me parecían niños con resaca de sábado. 
Y de todos los que han pasado, solo conozco a dos: Xabi Gracia, el entrenador, y Esteban Suárez, un portero de 37 años, que empezó a jugar a esto en el Avilés allá por 1993. Casi nada. No te digo yo que en el Almería sean todo estrellas del firmamento futbolístico, juegan en la segunda división, y ni tan siquiera sé si estarán convocados y habrán pasado hoy por Barajas, pero Leo Ulloa, Javi Casquero, Christian Fernández, Aarón Ñíguez, Fernando Soriano, Héctor Pellerano, Álvaro Mejía, Miguel Ángel Corona... Que no he conocido a ninguno: solo a Esteban Suárez. 
Ah. 
Y he llegado a casa y por curiosidad he mirado a ver dónde jugaban.
Y juegan en Soria contra el Numancia. 
No está mal: poder permitirse viajar hasta Barajas primero y luego a Soria en tren o en bus o en lo que sea. Me pregunto si los del Numancia harán lo mismo. 
Ahora ya estoy mejor, por cierto, gracias por preguntar: en casa, duchado, descansado y lejos de la tormenta malagueña. Voy a ponerme a ver fotos de jugadores del Almería. 
Sí, claro. 
Es verdad, mejor lo dejo para la próxima vez que viaje con Ryanair.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Jaume Leiva



Había leído que Jaume Leiva andaba de vacaciones por Camboya y que venía a la Behobia sin muchas esperanzas de estar delante. Pues lo ha estado, y ha ganado, con 01:01:33. El catalán, ganador del campeonato de España de media maratón hace un par de meses en Tordesillas por delante de Chema Martínez, es un corredor popular de 29 años que acaba de alcanzar la internacionalidad a base de progreso y entrenamiento. Muy querido por su sociabilidad en el pelotón de corredores populares, Leiva debutó en el campeonato del mundo de media maratón de Kavarna, Bulgaria, donde venció Zersenay Tadesse y él acabó 33º. 
Menos de dos minutos después del vencedor, entraba Marc Roig. En categoría femenina, la experta en carreras de montaña, la atleta de Elgeta Oihana Kortazar ha necesitado una hora, catorce minutos y 45 segundos para ser la primera mujer en cruzar la línea de meta. Después de ellos, han entrado hasta 21.470 corredores, entre ellos siete pormaratonianos (uno aún no ha debutado en nuestra prueba familiar, pero le contamos dentro de la comunidad) que han acabado, cada uno a su nivel, pero todos contentos (o relativamente contentos) con sus marcas. 
Esta vez, voy a ser exhaustivo antes de ser subjetivo, y voy a daros los resultados finales, que ya han sido publicados en la web oficial, de todos los pormaratonianos. Y lo hago por orden de llegada:

1. Álvaro, puesto 3351 en la general, 2171 de su categoría, con un tiempo de 1:26:45
2. Maiztegi, puesto 2366 en la general, 1285 de su categoría, con un tiempo de 1:27:26
3. Emi, puesto 4049 en la general, 2593 de su categoría, con un tiempo de 1:28:06
4. Manuel, puesto 5760 en la general, 3590 de su categoría, con un tiempo de 1:31:24
5. Mitxel, puesto 14907 en la general, 8091 de su categoría, con un tiempo de 1:47:24
6. Holden, puesto 16276 en la general, 8591 de su categoría, con un tiempo de 1:50:20
7. Gaxen, puesto 16339 en la general, 8621 de su categoría, con un tiempo de 1:50:29

Con los datos por delante, las conclusiones que sacamos, por las conversaciones que hemos tenido, es que, en general, todos nos hemos encontrado mejor de lo esperado. A pesar de la lluvia inicial y del viento final, la temperatura era la más adecuada para correr, y creo que los pormaratonianos no han sido los únicos corredores populares que se han visto hoy sorprendidos por sus prestaciones y sensaciones. Nada comparado con el año pasado, donde las altas temperaturas hicieron estragos. 
Álvaro ha hecho un tiempo sensacional, a pesar de no haber tenido el tiempo adecuado para entrenarse con calidad debido a sus muchos viajes. Ha hecho su mejor tiempo, pero él os contará más en pormaratones, como ya sabéis, que os dejo a un clic del enlace si pincháis sobre el nombre de su blog. Con Maiztegi no he tenido tiempo de encontrarme, debido a que ha llegado media hora antes que yo, ya que salía a las 10:30 con los mejores, pero, según me han contado los de cabeza, no ha hecho mal tiempo si tenemos en cuenta su accidentada preparación. Emi, por su parte, después de su largo viaje desde Barcelona, se ha encontrado mejor que el año pasado, cuando debutó, y ha conseguido mejorar la marca. Según me contaba, conocer el recorrido hace mucho. Se le ve con ganas de volver y hacerlo todavía mejor. Su compañero de viaje desde Barcelona, Manuel, debutaba en la Behobia y apenas ha podido aguantar el ritmo de Emi y Álvaro durante unos minutos. Me comentaba que la carrera le ha gustado mucho, que se ha encontrado bien, pero que guardaba fuerzas porque temía más cuestas. Si vuelve, saberse el recorrido le ayudará a hacerlo mejor aún. Mitxel ha aguantado hasta Irún con los dos pormaratonianos más lentos, y luego nos ha pedido permiso para largarse, mientras le veíamos marcharse con su estilo saltarín. Esperaba hacerlo peor, y, aunque no ha mejorado su mejor marca, vista las sensaciones de la semana, seguro que está contento. En línea de meta, se le veía entero y satisfecho. 
Por último, un servidor y Gaxen hemos hecho el recorrido juntos hasta el último kilómetro, donde yo me he encontrado pletórico y he apretado no por rivalidad si no por satisfacción personal al ver que podía estar cerca del 1:50:00. No he podido bajar, y eso me ha dejado un mal sabor de boca. Viendo como he ido fácil durante todo el recorrido, encontrándome solo un poco bloqueado de piernas en los toboganes, y ligeramente tocado de moral en el siempre doloroso paso por el puerto de Pasaia, y las fuerzas que he tenido para apretar al torcer para buscar el Kursaal, me queda la sensación de que he guardado demasiado y que podía haber bajado mi tiempo al menos en medio minutillo o quizás más. No voy a mortificarme: no tenía buenas sensaciones de caja, que sí de piernas, y sospechaba que este año no iba a mejorar mi marca. Así que haberla bajado seis minutos, solo indica que la que tenía era muy mala, y que queda mucho margen de mejora. Cada año y cada edición es un mundo, pero este resultado me anima para seguir intentándolo: la superación personal siempre es un ejercicio gratificante y enriquecedor. Sobre mi compañero de kilómetros, solo decir que le he visto comedido pero sobrado. Le he visto flojear un poco camino de Lezo, pero ha sido un espejismo. Que se haya quedado unos segundos a falta de 1.000 metros, no indica nada. Ha sido más fuerte que yo en Mirakruz, y me ha bajado a un ritmo muy potente desde que hemos dejado el Arzak atrás. Tiene mucho margen de mejora y es muy sólido en su ritmo, estoy seguro de que en la próxima bajará de los cincuenta minutos. Además, como compañero de ruta, ha sido inmejorable: nos hemos combinado muy bien en los ánimos y su información de tiempos, ritmos y kilómetraje me han hecho el recorrido mucho más fácil de gestionar. 
Ésa es un poco la crónica que puedo daros de mi experiencia behobiana en 2012. Mucho frío y una caladura de espanto antes de salir. Y eso que este año hemos sabido manejar mucho mejor el viaje. Hemos madrugado, hemos desayunado tranquilos en Loiola, hemos cogido el tren sin agobios, y hemos llegado a Behobia sin problemas. Ningún problema si no fuera por la lluvia que hemos tenido que tragarnos mientras nos encontrábamos con el único debe que, así, a bote pronto, le puedo poner a la organización. No es comprensible que para hacer uso de los camiones de las bolsas tengas que estar en Behobia hora y media antes de tu salida. El camión, con un retraso de media hora, es cierto, se nos ha ido delante de las narices, cuando aún quedaba una hora para que nos tocara salir. Supongo que la organización tendrá sus razones, pero no hemos sido los únicos, y ha sido un tanto incomprensible, la verdad. Al final, los empleados de la gasolinera de Repsol nos han hecho el favor de guardarnos la bolsa. Una chapa del copón por una mochila que probablemente estropee esta crónica porque le traerá al pairo a toda la gente. Pero, sí, mucha lluvia, mucho frío, los pies calados y las piernas zánganas hasta que no llegaron las cuestas de Irún. Luego paró, luego volvió, luego ha salido el sol cuando ya nos dábamos el lujo de una tacada de pintxos en Irún, donde volvimos para recuperar la bolsa. 
En resumen, buenas sensaciones (un poco encontradas, pero eso es aún más positivo) y muchos ánimos para seguir entrenando y mejorando los tiempos a nuestro humilde nivel que no busca más que la satisfacción personal, mejorar la salud (la física y la mental) y sobrevivir a la rutina de nuestra vida diaria. Buenos compañeros de jornada, antes, durante y después, con los que da gusto hacer piña, kilómetros... y comunidad. Os animamos a los demás a ir apuntándoos. 
Recuerdos para todos los participantes que han terminado (una nota de enhorabuena para el tiempo de Mónica, grande en su primera Behobia), y para los que no han podido. Zorionak para los ganadores y gracias a la organización por una nueva edición de una prueba que, cuanto más la corres, más la sientes, y más la disfrutas. E insisto, lo que más se disfruta, es el compañerismo y la amistad, muchas gracias a todos los pormaratonianos por hacer de correr una experiencia que va más allá del sudor y... los dolores.   
Ya sabéis, si queréis más y mejor, cliquad arriba que cuando él pueda, ya os dará su crónica en nuestro blog vecino. 
Por cierto, y como bien me pide, y me alegro tener que hacerlo, aquí os dejo otro enlace a otro blog donde, si os interesa, tendréis otra crónica de la misma carrera y de primera mano. Y ya, de paso, conocéis el blog: korrikalari popular

jueves, 8 de noviembre de 2012

Nikola Ivanovic



Empezó la Eurocup y con más emoción no pudo empezar. Hubo partidos en muchos países europeos, pero como yo soy de donde soy y era el que me daban gratis en la televisión pública, no vi otro que el que disputaron el Bilbao Basket y el Buducnost montenegrino. Y fue uno de esos partidos que no se repetirán muchas más veces. Ni esta temporada. Ni probablemente en muchas otras. 
Los montenegrinos arrancaron de manera perfecta, sin dejar anotar al contrario y metiéndolo todo ellos. Se les veía cómodos en la cancha e incómodos a los anfitriones. Para más difícultades, Raúl López se lesionaba y los hombres imporantes de Fotis Katsikaris se cargaban de faltas. Cuando parecía imposible, se concretó una remontada inesperada y gracias a un genial, como casi siempre, Álex Mumbrú (la foto lo indica), los de Bilbao conseguían empatar el partido a 64-64 cuando perdían por quince a falta de cuatro minutos para el final. Parecía que ya habían hecho lo más difícil, pero malas decisiones en ataque hicieron que todo el mundo se convenciera de que los de Katsikaris habían nadado hasta la orilla para perecer allí. Zisis, además, fallaba tiros libres, y parecía que se estaban jugando los últimos segundos a base de tiros libres por inercia y desesperación. Pero poco a poco, mientras que el reloj transcurría a bocanadas, el Bilbao Basket se acercó. Dee Bost tuvo los tiros libres para cerrar el partido pero falló el primero. Quedaba la ilusión desesperada de un triple que no encontró Vasileaidis porque le hicieron falta. Quedaba la épica que no se da mucho y se dio. Vasileaidis metió el primer tiro libre, lanzó perfectamente el segundo a fallar, el rebote se rozó hasta que cayó en sus manos y sin pensárselo, lanzó en suspensión para clavar el empate y forzar la prórroga. Y la prórroga, con un Vasileaidis enchufado y un Buducnost noqueado y presa de su bisoñez, no tuvo color. 
No consolará a los montenegrinos el haberse sabido competitivos y honrados derrotados. Destacó, sobre todos, el que encabeza la entrada, un joven de apenas 18 años que manejó el equipo como si fuera un veterano, vio el aro fácil y fue una baja insustituible en la prórroga cuando cometió su quinta falta personal. No se conocía mucho su nombre, pero, con solo 18 años, el joven base de 1'90 ya es el suplente de Taylor Rochestie, jugador del Baskonia, en la selección de su país. Algo tendrá. Y lo que tiene, también lo que tiene que mejorar, lo demostró ayer en Bilbao. No pudo, sin embargo, conseguir que fuera suficiente para superar a un Bilbao Basket que vivió uno de esos finales que no se repetirán muchas más veces. 
Pero, como decía, hubo más partidos, y vamos a repasar lo que ocurrió en todos los grupos, no porque vaya a convertir este blog en una crónica periódica de esta competición, pero, así, en la primera, aprovechamos para conocer a todos los equipos que compiten y descubrimos el potencial de esta liga. 

En el grupo A, todo empezó con victorias en casa, el Rudupis ganó al Hapoel Jerusalem y el CEZ Nymburk al Budivelynk. Sobre el papel, parece el grupo más flojo, pero siempre hay sorpresas en esta competición y la flojera siempre es relativa. El Rudupis Prienu lituano es un equipo poco conocido. Excepto el letón Siim-Sander Vene todos son lituanos, incluído el entrenador Virginijus Seskus. El mejor, al menos en el primer partido, fue Gediminas Orelikas, un joven alero de dos metros. Los israelíes, entrenados por Sharon Drucker, cuentan con veteranos como Meir Tapiro y Dan Grunfeld, viejos conocidos de la ACB como Raviv Limonad o el antiguo compañero de Michael Beasley en Kansas, Jacob Pullen, y el ex de Clippers y Wolves, Craig Smith. Vamos, que en principio es buen equipo, pero ya han empezado perdiendo en Lituania. En el otro partido del grupo, un clásico como el Nymburk de Jiri Welsch arrolló al Budivelynk ucraniano que dirige el letón Ainars Bagatskis. Welsch no fue el mejor de su equipo pero ayudó en un partido en el que sobresalieron Petr Benda y Lukas Palyza.
El Grupo B es el del BBB y ganó al B como ya hemos dicho. En el otro partido del grupo el Lukoil Akademik no pasó tantos apuros para ganar a otro clásico de la competición, el Spirou belga. Lleno de jugadores americanos, los más conocidos de los belgas siguen siendo Justin Hamilton y un veteranísimo Andre Riddick, además del exACB Matt Walsh. Ninguno pudo hacer suficiente para superar a los Bozhidar Avramov, Mohammed Abukar, Darryl Watkins o Brandon Heath.
El Grupo C parece que será disputado. El Triumph de Vassili Karassev asaltó la difícil cancha del Le Mans por solo cinco puntos. Vassili Karassev encontró a su mejor hombre en Sergey Karassev, aunque los americanos también aportaron. J.D.Jackson ha reunido un buen equipo para los franceses con gente veterana y talentosa como Khalid El-Amin, Cuthbert Victor, Charles Kahudi, Alain Koffi, Pape Sy o Joao Paulo Batista, pero nadie pudo ante el 6 de 7 del hijo del entrenador. También el otro partido acabó con victoria visitante, pero un poco más holgada: el VEF Riga sorprendió en casa a los dragones alemanes de Stefan Koch. Mucho viejo conocido con los alemanes (Petar Popovic, Marquez Haynes, Kritaps Valters) en los alemanes, aunque el mejor fue Anthony King. Perdieron, sin embargo, contra el equipo de Ramunas Butautas, donde el mejor fue Dairis Bertans aunque también destacaron otros viejos conocidos como Earl Rowland o Kaspars Berzins.
El Grupo D tiene a otro equipo ACB, el Valencia, que ganó por diez en casa al Banvit BK turco. Los de Perasovic han empezado la temporada muy bien. Esta vez, destacó sobre todo un Pau Ribas que parece que disfruta con su recuperado protagonismo. Él, con la ayuda de Serhiy Lishchuk, Rafa Martínez y Stefan Markovic, se zampó a los turcos donde aún juega Serkan Erdogan, se busca un futuro Kalin Lucas y redondean un equipo poderoso los Charles Davis, Izzet Turkyilmaz, Vladimir Stimac, Kenan Bajramovic o Sammy Mejía. Darán que hablar cuando se enfrenten a los dos que se enfrentaron en el otro partido de este grupo, el Oliver Basket alemán y el Azovmash ucraniano. Ganaron los primeros, y puede considerarse sorpresa. A los alemanes, repletos de americanos, como no (nueve de los diez jugadores que jugaron es americano), no se les conoce mucho en Europa. El mejor fue Dwayne Anderson, con 19 puntos y 10 rebotes que derrotaron a los Lynn Greer, Tadija Dragicevic, Ivan Paunic, Miroslav Raduljica, Simonas Serapinas o el exNBA Olekseiy Pecherov.
El grupo E también parece tener dos candidatos claros y ambos empezaron con victoria y a domicilio. Los turcos del Galatasaray que dirige Ergin Ataman vencieron al Trefl Sopot polaco a quien, por cierto, entrena Zan Tabak. El mejor hombre del antaño ayudante de Joan Plaza fue Filip Dylewicz, pero nada pudo hacer ante el potencial de los turcos: Boniface Ndong, David Hawkins, Henry Domercant, Cenk Akyol, Jaka Lakovic, Furkan Aldemir, Milan Macvan, Jamont Gordon o Erden Arslan. Sin duda, uno de los favoritos al título final. Más apuros pasaron los rusos, pero el Lokomotiv de Evgeny Pashutin acabó por vencer al BC Donetsk donde juega Kaloyan Ivanov. Y no solo el exACB Ivanov, porque éste tiene como compañero a otros conocidos: Ramel Curry, D'or Fischer, Darius Songaila o Ivan Radenovic. No pudieron, eso sí, con Jimmy Baron, Simas Jasaitis y Mantas Kalnietis. Aunque estos tres se valieron solos, Pashutin también cuenta con Nick Calathes, Aleks Maric, Alexey Savrasenko o Nikita Shabalkin. Otros favoritos y los dos en el mismo grupo.
En el grupo F, otros belgas con amplia experiencia europea y buenas playas, los del Oostende, ganaron a los griegos del Panionios en casa. Wesley Wilkinson, Matt Lojeski, Mario Stojic y Dragisa Drobnjak fueron los mejores ante unos griegos donde, saliendo desde el banquillo, destacó sobremanera aquel misterioso fichaje del Bilbao Basket llamado Nikos Pappas. En el otro partido, otros favoritos, los rusos del Unics Kazan de Aco Petrovic ganaron a los polacos del Stelmet ZG donde juega Quinton Hosley que algunos recordarán en la ACB. El equipo de Petrovic, donde no jugó Marko Banic, parte como favorito del grupo gracias a un plantel que cuenta con Kostas Kaimakoglou, Terrell Lyday, Chuck Eidson, Ian Vougioukas, Petr Samoylenko, Mire Chatman o Vladimir Veremeenko.
El grupo G también vivió dos sorpresas con victorias de visitantes, aunque esta vez fueron más sorpresivas si cabe. Dos compañeros de generación, Veljko Mrsic y Jure Zdovc (el segundo un pelín más mayor), se enfrentaron, pero ahora en los banquillos. Uno entrena a la Cibona, otro al Spartak San Petersburgo ruso, y ganó el esloveno porque los rusos vencieron a los croatas. Amén. No tienen mal equipo en Zagreb, con D.J. Strawberry, Andrija Zizic, Davor Kus o Marin Rozic, pero lo tienen mejor en San Petersburgo, con Loukas Mavrokefalidis, Nikita Kurbanov, Patrick Beverley, Josh Carter o Zach Wright. También sorprendió un poco que los franceses del Cholet se dejaran sorprender en casa contra los alemanes del Ratiopharm. Dos americanos, John Bryant y Allan Ray, se cascaron un partido de excepción y de nada valió que en frente estuviera Marcus Goree.
Por último, en el grupo H, Igor Rakocevic, Mike Scott y Boris Savovic se valieron para que el Estrella Roja derrotara en Belgrado al Orleans francés donde destacaron los americanos. El histórico conjunto serbio que dirige Vlada Vukoicic, cuenta, además de con el tridente que ya he mencionado, con un buen equipo que será difícil derrotar en su cancha. El joven Bojan Subotic, los veteranos Vuk Radivojevic y Rasko Katic, o los americanos DeMarcus Nelson y Elton Brown son otros jugadores a seguir. En el otro partido, el Banco di Sardegna italiano no hizo feliz el regreso de Aíto García Reneses a las competiciones europeas con el Cajasol. En los de Sevilla, aportaron muchos, desde Tomas Satoransky hasta Brian Asbury, pasando por Juan Triguero, Luka Bogdanovic o John Holland, los cinco titulares, pero ninguno hizo lo suficiente para superar el gran partido de Marvis Thornton, que tuvo la ayuda de Travis y Drake Diener o Michal Ignerski. Ambos equipos tendrán que luchar para lograr clasificarse.   

Con todo este resumen, y ya que vivimos cerca de la liga ACB, digamos que los equipos de esta liga tendrán que luchar mucho si quieren llegar a ganar el título. Muchos candidatos, jugadores con potencial de Euroliga, buenos entrenadores, canchas calientes y jóvenes de 18 años que descubren por donde irá el futuro. Alicientes suficientes como para que las próximas jornadas visiteis la página web oficial de la competición si queréis estar informados, porque yo no vuelvo a soltar una chapa como ésta.