viernes, 12 de julio de 2013

Chris McCormack



¿Lo estabais esperando? ¿Nos hemos hecho de rogar? O a lo mejor... ya ni os acordabais o no tenéis ni idea de qué estamos hablando... pero sí. Querais o no querais, aquí está de vuelta. Librando obstáculos, superando la crisis, la inercia y hasta el éxito, con el mismo espíritu, la misma ilusión y el mismo objetivo... ¡Vuelve la Porma! Por tercer año consecutivo, la carrera Pormaratoniana, la original, la auténtica, la verdadera y la única que aúna, de verdad, espíritu competitivo y festivo...  regresa al calendario no oficial y furtivo.
La III Carrera Pormaratoniana se disputará en 2013 el día 12 de Octubre, así que ya podéis empezar a buscar el rotulador rojo para hacerle un círculo a ese día en vuestros calendarios, esos que os regalaron en el banco. No hay disculpa que valga. El 12 de Octubre, todos, y todas, en pantalón corto, con mallas o sin mallas, en zapatillas, ya sean asics o j'haiber, en camiseta, ya sea técnica o de algodón, pero todos en persona y con una sonrisa en la boca, nos juntaremos un sábado esperemos que soleado y ¡a correr!
En esta ocasión, y como bien dijo uno de los organizadores el pasado miércoles mientras revisábamos a paso ligero el recorrido potencial, volveremos a nuestros orígenes. Os podemos adelantar que la edición de 2013 empezará en el Polideportivo de Gorostiza en Barakaldo y terminará en el mismo sitio. Aún no os podemos adelantar el recorrido exacto pero lo haremos próximamente. Sí os podemos asegurar que la distancia mantendrá la tradición de no llegar a los diez kilómetros pero tampoco andar muy lejos.
En cualquier caso, ya lo sabéis, manteneros informados en pormaratones.blogspot.com o en cronicadeportivasentimental.blogspot.com. En ambos blogs os iremos comunicando todo lo necesario para saber cómo participar en esta tercera edición y, si estáis en forma y tenéis el valor, convertiros en el ganador de la tercera edición. Como siempre, habrá sorpresas, premios, bolsa del corredor e información oficial. Incluso, si está en nuestra mano, organizaremos alguna quedada anticipada para que los participantes que así lo deseen verifiquen el recorrido con antelación. También, por supuesto, os avisaremos con tiempo de la apertura del plazo de inscripción y, sí, un año más, os pediremos una cuota de inscripción que servirá, como siempre, no para que los organizadores se lucren pero sí para que todo funcione perfectamente. Invitamos a todos los antiguos participantes y a todos aquellos que quieran estrenarse a que se animen a participar, sin olvidar, como siempre recordamos, que ésta es una carrera que carece de oficialidad y no deja de ser, más o menos organizada, una reunión de amigos que quieren disfrutar de su pasión por el atletismo popular. 
Por último, podemos avanzaros que en el ánimo de la organización está que, este año sí, recuperemos la tradición original de celebrar el éxito deportivo de la mañana con una buena comilona y unos cuantos brindis al anochecer. También de eso os mantendremos informados para que todo aquel que quiera se sume a la fiesta. 
Posdata: ¿Os mola el cartel? Es que este año, y si ya ayudaba antes, ahora más involucrado que nunca, la organización se complace en contar con un auténtico artista de la infografía. A que parecemos profesionales y todo...

La organización de la III Carrera Pormaratoniana

Y, como cada año, busco el nombre de un atleta que agrupe, de aquí en adelante, todas las entradas que informarán o comentarán lo que vaya sucediendo antes, durante y después de la Pormaratoniana. El primer año fue Osoro Ondoro, el segundo Emil Zatopek, y este año, por aquello de que muchos de los clásicos participantes de esta carrera se han encariñado este año con la disciplina del triatlón, será Chris "Macca" McCormack quien encabece estas entradas. McCormack, a sus 40 años, sigue compitiendo después de haber sido dos veces campeón del mundo de ironman, una vez campeón del mundo de triatlón y una vez campeón del mundo de larga distancia. El currículo deportivo del australiano no entraría en este blog, así que creo que con un resumen tan poco justo como este último, vamos a tener que darnos por satisfechos. Chris McCormack, en cualquier caso, le toma el relevo a Ondoro y Zatopek y disfrutará del honor que supone ser el padrino de una carrera tan solemne y memorable como la Pormaratoniana. ¿Que no?

jueves, 11 de julio de 2013

Marcel Kittel



Aunque matemáticamente no sea así (van doce y son veintiuna), me doy el capricho de convenir que estamos en el ecuador del Tour. Y como hasta ahora no había dicho ni mú, aprovecho esta relajada y soleada tarde de principios de julio (ya casi mediados) para hacer recuento. 
Supongo que si tuviera que hacer una lectura general y resumida de lo que va de Tour tendría que destacar lo que todo el mundo hace: que Chris Froome se muestra infranqueable. Ya han pasado los Pirineos, ya se ha corrido la primera contrarreloj larga, ya se ha descansado un día, y el británico encabeza la clasificación con más de tres minutos sobre su inmediato perseguidor. 
Centrándonos en la clasificación general, no quedan más lecturas que ésa: aceptar la superioridad, por ahora, del líder del Sky. Asestó el primer golpe en la primera etapa pirenaica, donde Richie Porte le acompañó a un ritmo desquiciado. Después, en la segunda, y a pesar de que su equipo se resquebrajó como nadie podía esperar, resistió la atrevida estrategia del Movistar y no tuvo problemas para mantener a raya a Valverde y a Contador. Ayer, ante la preciosa estampa de Mount Saint Michel, se creció en la lucha contra el crono y solo Tony Martin, un avezado especialista, fue más rápido que él. Todos sus rivales acabaron admitiendo cabizbajos que, por ahora, nadie puede rechistar su superioridad. Y he dicho por ahora por dos veces porque el Tour es largo. Aún queda otra contrarreloj en la que, probablemente, Froome amplíe su ventaja y, si demuestra la velocidad en rampa que ha demostrado, no debería tener problemas para soportar los ataques, pero su equipo se muestra vulnerable y la última semana del Tour será terrorífica. El domingo llegarán al histórico Mont Ventoux y después vendrá la doble subida a Alpe d'Huez seguida de la etapa que termina en Le Grand Bornand, donde tendrán que subir el Glandon, la Madeleine y la Croix Fry, y el día antes de que termine subirán a Semnoz donde puede que les reciban los espíritus de Les Revenants. Hay algo más que invita a suponer que aún habrá batalla y es que parece que hay corredores dispuestos a plantearla. Una lectura positiva de la clasificación general del Tour en estos momentos es que dos equipos, Saxo Tinkoff y Movistar, tienen más de un arma con el que atacar a Froome. Si no es Contador, puede ser Kreuziger, si no es Valverde, pueden ser Rui Costa o Quintana. Los dos estiletes del Euskaltel, Nieve y Antón, también lo intentarán, y aún quedarán los atrevidos holandeses y belgas, los Bauke Mollema, Laurens ten Dam, Thomas de Gendt, Maxime Monfort o Wouter Poels, y toda la caterva de aspirantes que se apiñan en unos pocos minutos, desde los más veteranos como Cadel Evans, el renacido, aunque aún renqueante, Andy Schleck o Joaquim Rodríguez, hasta los más jóvenes, como Michal Kwiatkowski o Daniel Martin. Es decir, rivales no faltan, y muchos pueden colaborar, entre otras cosas, porque visten el mismo maillot. Así que, aunque parezca que Chris Froome es capaz de resistir hasta un ataque de Superman en culot y sobre la bicicleta, se puede aventurar que va a tener que trabajar de lo duro. 
Por lo demás, el Tour está pasando muy rápido, tan rápido como está yendo Marcel Kittel (a Iwan Spekenbrink, gerente del Argos Shimano, no le tienen que caber más dientes en su sonrisa). A Mark Cavendish le ha salido un competidor de altura. A sus apenas 25 años, el corpulento y rubio alemán, le ha salido contestario. Ya había ganado en Vuelta a Polonia, París-Niza o Vuelta a España, pero las tres victorias que ya ha conseguido en el Tour le aúpan a lo más alto de la jerarquía velocista. Hoy, en Tours, le ha ganado a Cavendish porque sus piernas han sido más fuertes que las del ciclista de la isla de Man. 
Otras lecturas de lo que va de Tour, nos dejan la posibilidad de hablar de desencanto entre las aficiones francesas e italianas y de alegría entre los irlandeses, los belgas, sudáfricanos y los australianos. Sobre todo, los australianos. Al fin y al cabo, Daniel Martin le ha dado la primera victoria a Irlanda desde que en 1992, su tío, Stephen Roche, consiguiera la última suya; Jan Bakelants homenajeó a los grandes aventureros; Simon Gerrans y el Orica Greenedge alegraron a los seguidores de las antípodas; y Daryl Impey aprovechó esa alegría para convertirse en el primer sudáfricano en vestir el maillot del Tour. El eslovaco Peter Sagan, por otra parte, se confirma como un candidato firme para convertirse en el corredor más regular de la historia del Tour.
Fuera de los grandes focos, el Tour, por ahora, nos deja el nacimiento de algunas nuevas promesas, como la del polaco Kwiatkowski, la del francés Romain Bardet o la del americano Andrew Talansky, la ausencia de dopaje, la variedad de caídas (aunque casi sin afectar a ningún favorito), la debilidad de Alberto Contador y, sobre todo, las continuas malas noticias sobre la situación económica de los equipos profesionales, llevándose la palma, para desgracia del ciclismo vasco, el proyecto que Igor González de Galdeano y la empresa Euskaltel comenzaron hace solo un puñado de meses. Después de dar un giro a la política del equipo y emprender camino sin la Fundación Euskadi, ahora resulta que se ahogan en una miseria económica que parece responder a las exigencias de la máxima competición. Habrá que esperar un poco para ver cómo se resuelve todo, aunque, no sé si como parte de una nueva estrategia, Igor González de Galdeano no ha dejado de mostrar su opinión más que negativa con respecto a la situación del equipo. 
En cualquier caso, queda mucho por delante y seguro que nuevos protagonistas, muchos que no habrán sido ni mencionados en esta entrada, buscarán su minuto de gloria con ahínco y capacidad de sufrimiento. No sé si aguantaré hasta la veintiuno o volveré antes, pero ya habrá momento de recapitular y ver qué ha acabado por ofrecernos esta edición tan conmemorativa del Tour.

lunes, 8 de julio de 2013

Agnus Young



Ya se hicieron famosos con el vídeo musical que se curraron imitando a Carly Rae Jepsen con su éxito "Call Me Maybe", pero ahora, los corredores del Orica Greenedge han hecho lo que parecía imposible: superarse. Quizás éste sea el secreto de su gran Tour de Francia, porque, por lo que se ve en el vídeo, tienen un buen rollo que da envidia y un arte que supongo que les dará fuerzas para pedalear. 
Esta vez, se dejan de éxitos comerciales de última generación, y se montan una auténtica ópera rock con un clásico de su país, de la que ellos mismos califican al comienzo del vídeo como "la mejor banda de rock del mundo". La canción es "You Shook Me All Night Long" y los corredores del equipo australiano demuestran un sentido del humor que debería otorgarles ya, de antemano, uno de esos leones que regala el tour, con los dedos cornudos, al equipo más rockero del pelotón. Ver a Eddy Merckx pegándose un punteo con una guitarra de plástico, impagable. La colaboración de Phillippe Gilbert, también impagable. 
Sabíamos que Bradley Wiggins es un mod confeso y que a Igor Antón le gusta el metal más extremo, pero lo de esta banda de ciclistas rockero uniendo pedales de bici y de distorsión no se lo podía esperar nadie. Grandes.
¿Qué opinará Agnus Young de sus imitadores deportivos? 
Disfrutad:





viernes, 5 de julio de 2013

Brad Stevens



Sorprendente fichaje de los Boston Celtics. Danny Ainge, general manager del equipo que preside Rich Gotham, ha lanzado un órdago y tras la marcha de Glenn "Doc" Rivers a Los Ángeles Clippers, le ha dado su equipo al novato y jovencísimo Brad Stevens. No sé si alguno de los miles de analistas que trabajan en los Estados Unidos podía esperarse este movimiento, pero estoy seguro de que el 99% de los aficionados, ya lo sean de los Celtics o del baloncesto en general, no podían esperarse una apuesta tan arriesgada como ésta.
Los Celtics de Boston se fundaron un 6 de Junio de 1946. Es decir, llevan 67 años de historia. Y en esos sesenta y siete años de historia, y contando ya a Brad Stevens, solo han tenido 17 entrenadores. Pensad que Jesús Gil y Gil, es un caso extremo y no extrapolable, sí, pero Jesús Gil y Gil tuvo más de treinta entrenadores en su período como presidente del Atlético de Madrid. Pensad que los Lakers se fundaron también en 1946 y los Bulls en 1966. En los mismos años de historia, los de Los Ángeles han tenido 24 entrenadores y los de Chicago, 21 en 20 años menos de historia.
Cierto es que de esos 67 años, Red Auerbach cumplió 16, todos consecutivos. Y que no es el único que ha vencido un largo período de trabajo en el banquillo de los de Boston, porque otros, como el propio Glenn Doc Rivers o Tom Heinsohn rozaron la decena. Pero, en resumen, han sido muy pocos los afortunados que han entrenado a los históricos Celtics. Además de los ya mencionados, han sido estos: John Russell, Alvin Julian, Bill Russell, Tom Sanders, Dave Cowens, Bill Fitch, K.C. Jones, Jimmy Rodgers, Chris Ford, M.L. Carr, Rick Pitino, Jim O'Brien y John Carroll. Solo Red Auerbach (9 en 16 años), Bill Russell (2 en 3), Tom Heinsohn (2 en 9), Bill Fitch (1 en 4), K.C. Jones (2 en 5) y Doc Rivers (1 en 9) han conseguido ponerse el anillo mientras entrenaban al equipo. Ése será el objetivo más ambicioso del decimoséptimo entrenador de los Celtics, Brad Stevens. 
Stevens tiene 36 años (cumplirá 37 en Octubre) y se convertirá, la próxima temporada, en el entrenador más joven de la competición. No lo será de la historia, porque ahí siempre emerge la sorprendente historia de Dave DeBusschere, uno de los doce jugadores que ha jugado tanto en las ligas mayores de beisbol como en la NBA, y que de 1964 a 1967 se convirtió en el entrenador más joven de la NBA (24 años) cuando aceptó entrenar a los Detroit Pistons mientras seguía jugando. En 1968 ficharía por los New York Knicks aunque ya solo como jugador. 
Sin embargo, lo que quizás sorprenda del fichaje de Stevens, no es tanto su edad, como el hecho de que nunca ha jugado ni entrenado en la NBA, porque Stevens, natural de Indiana, dejó el baloncesto tras cumplir su periplo universitario en la universidad de DePauw en la tercera división de la NCAA. Stevens estuvo trabajando para una farmacéutica antes de dejar su puesto para intentarlo en el mundo del baloncesto. Entró en el programa de baloncesto de la universidad indianesa de Butler, primero como voluntario, después como ayudante de Todd Lickliter, actual entrenador de Marian University, y cuando éste lo dejó en 2007, Stevens pasó a ser el entrenador principal. Tenía apenas 31 años y tardó poco en disfrutar de la gloria cuando consiguió llevar a Butler a dos finales consecutivas de la NCAA. La primera la perdieron en la temporada 2009-2010 ante Duke, y la segunda, al año siguiente, ante UConn. Fueron los años de los Gordon Hayward, Matt Howard y Shelvin Mack, y que ya comentamos en este blog. Butler se convirtió en el símbolo del éxito de las universidades pequeñas y Stevens fue elogiado por su trabajo, resaltándose que él era el secreto del éxito de Butler, gracias, en buena medida, a su énfasis en el trabajo de equipo, su diversidad de recursos y su capacidad de liderazgo. 
No es la primera vez que los Celtics apuestan por un entrenador NCAA para liderar su equipo. Ya el primer entrenador que inauguró la lista, John Russell, regresó a los banquillos tras el parón de la Segunda Guerra Mundial para dirigir a los Celtics habiendo entrenado anteriormente a la Universidad de Seton Hall. Lo mismo pasó con su sucesor, Alvin Julian, quien cogió a los Celtics en 1948 después de haber ganado la NCAA con Holy Cross en 1947. Ya en tiempos más cercanos, Rick Pitino, actual entrenador de la Universidad de Lousiville (con los que ganó la última edición de la NCAA) abandonó la Universidad de Kentucky para aceptar el reto de entrenar a los Celtics en 1997. Eso sí, no era la primera vez que lo intentaba porque, ya en los ochenta, dejó, primero, su puesto en la Universidad de Boston para ser ayudante en los New York Knicks y, poco después, dejó la Universidad de Providence para regresar a los Knicks, aunque, en esta segunda ocasión, ya como primer entrenador. 
En cualquier caso, el nuevo puesto de Brad Stevens ha sorprendido bastante, aunque parece que mucha gente se ha tomado la apuesta de Danny Ainge con una mezcla de, sí, sorpresa, e ilusión. Stevens tiene una reputación ya ganada a sus treinta y pocos años y pocos también son los que dudan de que será capaz de manejar los egos del baloncesto profesional. 
Lo que está claro es que los de Boston andan intentando rejuvenecerse. Tras la apuesta por la veteranía y la experiencia, las salidas de Kevin Garnett (37), Paul Pierce (36) y Jason Terry (36), y la llegada de Stevens y de Kris Humphries (28), Gerald Wallace (31), Tornike Shengelia (22) o los rookies Kelly Olynyk y Colton Iverson le darán un nuevo aire a unos Celtics donde, a buen seguro, aún habrá más cambios. Danny Ainge va a tener trabajo este verano.

miércoles, 3 de julio de 2013

Stuart O'Grady




Hoy ha ganado Mark Cavendish al esprint y ayer lo hizo el Orica Greenedge en la contrarreloj por equipos. Como prometí (creo que no lo hice, pero queda bien decirlo), Crónica Deportiva Sentimental envió a Niza a su propio enviado especial. Os sabéis los datos, y quizás hasta visteis las imágenes: Matthew White exultante, Neil Stephens sonriente, Simon Gerrans convirtiéndose en el tercer australiano en vestir el jersey amarillo. De todos ellos, ninguno encabeza la entrada, lo hace Stuart O'Grady, quien celebró la victoria con sus compañeros, pero tiene algo más que celebrar desde el primer día de carrera: su nuevo récord como el corredor que más ediciones ha disputado de esta carrera (17).
Después de esta breve introducción, os dejo con la crónica de nuestro enviado especial, que responde a las siglas ACHS y que, ya sabéis, corre con asics, con un toque personal y una mirada particular e íntima de la carrera, lo que hace aún más interesante su relato. Los datos los podéis encontrar en prensa. Disfrutad. Por cierto, todo el reportaje fotográfico también le pertenece.

La llegada del Tour a Niza fue todo un evento para la ciudad. Desde el sábado anterior a la celebración de la etapa, un martes, la ciudad estaba de fiesta. Se notaba en el ambiente, en las conversaciones, en la decoración de la ciudad, en todo. La gente que apenas tiene interés por el ciclismo se interesaba en saber qué es el Tour, qué es una contrarreloj por equipos, cómo se desarrolla la prueba etc.
El mismo día de la prueba la ciudad, lógicamente, se transforma, e incluso las bibliotecas cambian sus horarios y adelantan su cierre. Todos, incluido uno mismo, alteramos nuestra rutina para poder disfrutar de la prueba. El martes fue de “media jornada”: se trabajó la mitad. Había que acercarse al recorrido para saludar a los ciclistas.
La etapa empezó sobre las tres de la tarde. Para esa hora, yo ya había recogido todo y estaba dispuesto a salir corriendo en busca de un buen sitio para ver pasar a los grupos. Pronto me di cuenta de que no iba a ser fácil. El sol pegaba fuerte, hacía mucho calor y los sitios a la sombra eran pocos y codiciados. Fue llegar a la calle Gambetta y ver que una gran cantidad de gente se agolpaba en la curva para ver pasar al primer equipo. Tras varios intentos, conseguí hacerme un hueco para poder ver el paso del FDJ, Cofidis y Euskaltel-Euskadi, entre otros. Nunca antes había visto una contrarreloj, y menos aún por equipos. Su velocidad es infernal, apenas les ves pasar. Les oyes, les intuyes, aparecen, pasan y desaparecen en el horizonte, ni dos segundos tardan.
Tras sacar algunas fotografías y algún video me dirigí a la salida. Le meta la había descartado, teniendo en cuenta la cantidad de gente que habría a esas horas en la Promenade des anglais. Seguro que era una misión imposible acercarse a menos de cien metros de la meta. Es por ello que opté por ir en sentido opuesto a la dirección de los ciclistas e ir viendo poco a poco su paso: Movistar, Katusha, Sky, Saxo Tinkoff… Todos pasaron a mi lado. La afición se amontonaba en las aceras, portando cada uno la bandera de su país: Noruega, Canadá, Estados Unidos… El colorido era precioso.
En la salida, pude ver a algún equipo salir en esa posición tan característica de las contrarreloj por equipos. Todos en línea y al mismo tiempo. Superar la zona de la salida fue complicado. Todos los curiosos nos encontrábamos allí y el efecto embudo de la gente llevó a alguna escena complicada.
Superado el atasco oteé en el horizonte los autobuses de los equipos: Garmin, Euskaltel, Europcar, Katusha, Saxo, Lampre… Cuando llegué, los ciclistas que habían terminado estaban estirando en el rodillo, probablemente para meter algún kilómetro más a las piernas, habida cuenta de que la etapa apenas contaba con veinticinco.
En el autobús del Garmin, David Millar acaparaba todas las entrevistas. Apenas se le podía ver entre los periodistas. El resto de integrantes, más tranquilos, veían el desarrollo de la etapa en una televisión del autobús, mientras seguían dándole a los pedales del rodillo.
El siguiente era el autobús del Euskaltel. Rápidamente, me acordé de Rufino Murguia. Allí estaban varios ciclistas estirando, entre ellos, Igor Antón y Mikel Astarloza. Este último se afanaba por dar su opinión al primero sobre cómo se había sentido durante la etapa y cómo había vivido él su trabajo. Fue en ese momento cuando me acerqué a ellos. Aproveché que se bajaban de la bicicleta para preguntarles qué tal la etapa (hay que tener en cuenta que yo no tenía ni idea de cómo lo habían hecho). Sus caras les delataron. Igor Antón apenas me dijo: “Bueno”, en plan, “podía haber sido peor”. Astarloza, en cambio, ni me habló, me miró y el gesto de su cara me lo dijo todo. Estaban disgustados.
Seguí mi recorrido viendo a Joaquim Rodríguez en el rodillo; yendo hacia la salida, apareció Cadel Evans; un poco más adelante, estiraba buena parte del Sky; también me entretuve observando el recibimiento que le hacían a Alberto Contador a su llegada al autobús. Los aficionados franceses se saben perfectamente su nombre. No vi a Chris Froome, aunque tampoco sé qué cara tiene, la verdad.
De regreso a casa, volví a pasar cerca del autobús del Euskaltel. Los ciclistas ya estaban cambiados, subiéndose al coche. Igor Antón apuraba una conversación con un conocido. Sus palabras fueron claras: “Por lo menos, no seremos los últimos”. Pobre Euskaltel, espero que levanten el ánimo. Después de Víctor Cabedo, de Rufino Murguía, de los problemas económicos, de la salida de Miguel Madariaga, de la mala temporada en lo deportivo… Espero que llegue una victoria que ayude a que Astarloza esboce una sonrisa la próxima vez que un aficionado le aborde.

Texto y fotografías: Álvaro Chaparro Sainz


Gaizka Garitano



Se acabó eso de subir y bajar. Hasta el año que viene. O hasta que se terminen los procesos judiciales. Pero, bueno, parece que en el fútbol no ocurre como en el baloncesto y sí que habrá ascensos y descensos. El Deportivo de Augusto César Lendoiro (parece que nadie le convence de jubilarse), el Mallorca y el Zaragoza jugarán una categoría más abajo para desgracia de sus aficiones. Sus lugares los ocuparán el Elche, primero en conseguirlo, el Villarreal, después, y el último que quedaba, el Almería de Xabier Gracia, a quien conseguir tamaño éxito parece que no le va a dar la oportunidad de debutar en primera como entrenador. Seguro que el navarro consigue algún día tener la oportunidad. Ahora toca recomponer las plantillas para ajustarse a sus nuevas categorías, y en eso andan los seis. El Dépor ya sabe que Valerón no seguirá y como él muchos otros, aunque sea por otras razones. Por ahora, ha sonado el nombre de Alex Gueijo para la delantera. Zaragoza confirmó que Paco Herrera será el entrenador que intente devolverlos a primera. En el Mallorca, insisten en que no malvenderán a Gio Dos Santos, quien parece estar, precisamente, cerca de uno de los clubes que ocupará el lugar del Mallorca en primera, el Villarreal. Los valencianos también han estado unidos al nombre de varios futbolistas que protagonizaron los primeros rumores del verano: Guido Pizarro, Lucas Orban, Pedro Ríos, Federico Fazio, Tomás Pina o Antonio Rukavina. Hoy mismo comentaban que en Elche, los dirigentes del equipo ilicitano no están preocupados por no haber hecho ningún fichaje a estas alturas. Han perdido a un par de jugadores importantes, eso sí, Xabier Etxeita jugará en el Athletic y Jordi Xumetra con el Levante. Por último, en el Almería aún andaban celebrando el ascenso cuando se confirmó que Charles Dias fichaba por el nuevo Celta de Luis Enrique y Jabi Gracia no renovaba su contrato.
También se decidieron este fin de semana los nuevos equipos de Segunda división. El Eibar y el Jaén acompañarán, finalmente, al Alavés de Natxo González y al Tenerife de Álvaro Cervera. El Jaén sufrió para convertirse en el tercer ganador de grupo en ascender, después de arrancar un desesperado empate a cero en su propio campo. El Huracán valenciano, verdugo del Bilbao Athletic, tuvo el histórico ascenso a tiro, y nunca mejor dicho, pero, en la que era prácticamente la última jugada del partido, el veterano Raúl Gaitán sacó un balón de debajo de los palos. Por su parte, Gaizka Garitano, Patxi Ferreira e Iñaki Lafuente han conseguido devolver al Eibar a segunda cuatro años después. Para eso, eliminaron, y de manera contundente (3-0, 0-1) al otro campeón de grupo que faltaba, el Hospitalet. Es significativo que, en un momento en el que el equipo eibarrés se ha visto obligado a deshacerse de su filial, el secreto de este ascenso parezca residir en el buen rendimiento de un puñado de jugadores foráneos (Diego Jiménez, Guillermo Roldán, Raúl Navas, Rubén Arroyo...), acompañados de jóvenes vascos con proyección (Yuri Berchiche, Eneko Bóveda, Bingen Erdoiza, Dani García, Jon Errasti...) y, sobre todo, la sorprendente aportación de la cantera del club (Ander Capa, Mikel Abaroa, Xabier Irureta, Aitor Arregi...). Súmale un ramillete de veteranos con fuste como Joseba del Olmo, Mikel Arruabarrena o Txema Añibarro, y ahí lo tienes, el secreto del éxito de un equipo que regresa a la categoría que le hizo histórico para alegría de los bravos eskozeses y demás seguidores armados. 
Por último, en Tercera División también se cumplió el proceso y ya contamos con todos los nuevos equipos que ingresarán en alguno de los cuatro grupos de la Segunda división b. Ya habían logrado la alegría el Rácing del Ferrol, el Elche Ilicitano, el Algeciras, el Las Palmas Atlético, el Burgos CF, el Puerta Bonita madrileño, el Hoya Lorca, el CD Toledo y el Sariñena, todos los cuales consiguieron el ascenso al vencer en la eliminatoria de campeones. Los demás lo han conseguido tras seguir un proceso más largo, pero, junto a estos nueve, otros nueve, para un total de dieciocho que relevarán a los dieciocho que descendieron, han sellado su ascenso en una última y, en algunos casos agónica, ronda final. Estos nueve serán el CD Tropezón, la Cultural Leonesa, el CD El Palo, el UE Olot, el Compostela, el Laudio, el Celta B, el Granada B y el Conquense. Así, a primeras, sorprende (y alegra) ver como recuperan la categoría equipos con cierta historia y ascendente, como el Burgos, el Rácing Ferrol, el Toledo, el Algeciras, el Compos, la Cultu o el Conquense, y el gran número de filiales. En cualquier caso, todos ellos dibujan un mapa diferente que, a buen seguro, obligará a redefinir los grupos en los que se divide la categoría. En lo más cercano, lo que atañe al grupo dos de la categoría, el vasco, alegría por ver que después de muchos intentos el Laudio lo consiguió. Además, su ascenso trajo consigo el del Retuerto, barrio de Barakaldo, a tercera división. Una lástima que la velocidad y la calidad de los jugadores celtiñas, encabezados por el talentoso Santi Mina, hicieran añicos los sueños del Arenas. Los de Javier González Etxebarria también hicieron una gran inversión para conseguir este éxito, pero Txemi Talledo no pudo repetir dos consecutivos. Parece que lo volverán a intentar la próxima temporada. A ver si con más suerte. 

La foto para el banquillo del Eibar tras hacer una rápida búsqueda por las imagenes de google y ofrecerme esta que, al parecer, pertenece a la hemeroteca de diariovasco.com

lunes, 1 de julio de 2013

Alba Torrens



Además, es que da gusto verlas jugar. España se hizo con el título de campeona de Europa 20 años después. Se dice pronto, pero fue allá por 1993 y precisamente ganándole en la final a Francia. Fue en Italia y en aquella selección de Manolo Coloma había jugadoras que pasarían a la historia del baloncesto femenino nacional como Blanca Ares, Betty Cebrián, Marina Ferragut, Pilar Valero, Margarita Geuer...
Lo que hicieron aquéllas ya fue un éxito. Te doy un dato, de 1938 a 1991 se disputaron 23 campeonatos de baloncesto femenino en Europa. Solo el primero, que ganó Italia, y el de 1958, que ganó Bulgaria, no lo ganaron las soviéticas. De hecho, para cuando ganaron en 1993 las españolas, la URSS (que compitió como Rusia) llevaba 17 campeonatos consecutivos. 
Desde entonces, ha habido mucho más colorido: ha vuelto a ganar Rusia (2003, 2007 y 2011) y otras nacionalidades que antes convergían bajo las siglas sobre fondo rojo. Lituania ganó en 1997, Ucrania un año antes. Y también lo han hecho dos que no habían ganado hasta ahora, Francia (2001 y 2009) y República Checa (2005). España ha repetido del plato fuerte de la jornada, como decía aquel, en la última edición que acaba de terminar en Francia, encima, derrotando en la final a las anfitrionas. 
Las chicas entrenadas por el catalán Lucas Mondelo han hecho además un torneo prácticamente perfecto. Y sin el casi. Ha sido perfecto. Acabaron líderes del grupo B tras ganar sus tres partidos en Vannes (y no era un grupo nada fácil). Vencieron por 77 a 72 a las decepcionantes rusas; por 59-71 a las italianas; y por 49-73 a las suecas que quedaron segundas. 
En la segunda fase, España volvió a liderar su grupo con una inmaculada serie de tres victorias: vapulearon a Eslovaquia (80-44), se deshicieron de Montenegro (50-66) y ganaron a Turquía (61-48). Entraron así en la fase final, inaugurando los cuartos con su partido ante la República Checa, que no fue rival: 75-58. Lo duro venía en semifinales con las serbias delante. Pero también superaron esa prueba: gracias al gran partido de Sancho Lyttle y Cristina Ouviña. Solo quedaba un último obstáculo, pero precisamente el más serio: las anfitrionas, ante su público, contra las subcampeonas olímpicas lideradas por Isabelle Yacoubou y Céline Dumerc. Pero también esta hazaña la escribieron. En un final apretado, no apto para cardíacos, las Amaya Valdemoro, Sancho Lyttle, Alba Torrens, Cristina Ouviña, Marta Xargay, Laia Palau, Elisa Aguilar... consiguieron el oro. Y... Laura Nicholls, Cindy Lima, Silvia Domínguez, Queralt Casas... Todas merecen mención, aunque haya sido Lyttle quien se haya llevado el MVP, y Alba Torrens quien haya realizado la mejor actuación individual del torneo y Amaya Valdemoro y Elisa Aguilar las que hayan recogido los elogios como relevo de aquella otra generación del 93 y ejemplo de la suya que consigue retirarse dando paso a una nueva y celebrándolo con una gran victoria. Y, además, da gusto verlas jugar. 
Las dos se retiran a los 36 años tras un largo bagaje y palmarés. Valdemoro se retira con un palmarés que contempla 8 Ligas, 9 Copas, 4 Supercopas, 3 Copas de Rusia, 1 Superliga Rusa, 3 Anillos de la WNBA, 1 Euroliga y 3 Mundiales de Clubes. La medalla de oro del Eurobasket reluce junto a la plata y los tres bronces que ya tenía y el bronce del Mundobasket de 2010. Aguilar salió de la cantera del Canoe, pasó por la Universidad George Washington, debutó en la WNBA e hizo gran parte de su carrera en Valencia antes de volver a Madrid. Tampoco es corto su palmarés. Las dos representan, como ya he dicho, a esa generación intermedia que ahora da el relevo a las más jóvenes, a las nacidas a finales de los 80 y principios de los 90, encabezadas por Cristina Ouviña y una Alba Torrens, jugadora del Galatasaray turco, que se ha marcado un torneo espectacular.