domingo, 9 de noviembre de 2014

José Carlos Hernández



El maratoniano José Carlos Hernández, natural de Lanzarote, treintañero y olímpico en Londres, se ha llevado la Behobia-San Sebastián número cincuenta con un tiempo de una hora, un minuto y 40 segundos, aprovechando, entre otras cosas, que el gran favorito, Rafa Iglesias, se ha quedado ya en Gaintxurizketa. Él ha llegado el primero, después han llegado como unas 26.000 personas. Récord de una edición para celebrarla, porque, como ya he dicho, se trataba de la quincuagésima edición de esta histórica prueba del calendario popular atlético. La primera mujer, por cierto, ha sido Vanessa Veiga, mujer de Julio Rey, en una categoría que crece y crece, y no solo entre los participantes que la disputan en cabeza, si no también entre aquellos que le ponemos colorido por detrás.
Entre esos más de 26.000 participantes, varios pormaratonianos: Ander, Maizte, Manu, Ricky, Emi, Joxema, Gaxen, Asier, Mónica, Mitxel y un servidor. Más o menos, quitando a Mónica de quien no tengo noticias, ése ha sido el orden. Digo más o menos porque no lo tengo muy claro, pero sí he entendido que Ander ha hecho en torno a una hora y media, Maiztegi parecido y Manu ha sido el mejor de los que hemos venido desde Barakaldo, aunque él haya venido desde más lejos aún. Según me contaba Ricky, Manu ha ido hasta frenado y podía haber ido aún más rápido. Impresionante la carrera del asturiano. Ricky también ha hecho un gran tiempo y Emi le ha acompañado. Tanto Joxema, como Gaxen y Asier han mantenido el pabellón bien alto. Mitxel ha recuperado en los últimos cinco kilómetros lo que había ido moderando en los quince anteriores y, en gran parte, por ayudar al que esto escribe que, sin duda alguna, ha sido el peor de todos y la decepción del grupo. 
No es que pretenda ser ahora duro conmigo mismo y así flagelarme y sentirme mejor. Me la suda. Lo he explicado muy bien al llegar a meta. Jugando al fútbol, marcas un gol de churro y ganas el partido. Corriendo, no existen los milagros ni las casualidades. Lo primero es un juego. Lo segundo es un deporte, una prueba de esfuerzo, un reto en el que tu cuerpo demuestra tu comportamiento en los tiempos anteriores. Si no te has entrenado, si no has corrido, si no te has cuidado, si mantienes rutinas de entre 8 y 10 horas delante del ordenador, si fumas, no descansas bien, no esperes correr cómodo, rendir y no sufrir. Si haces todo eso, te pasa lo que me ha pasado a mí. Tu peor tiempo, ni las piernas, ni la espalda, ni la cabeza te funciona. Te vas acoquinando y te rindes. Te hundes y punto. Suena muy dramático, ¿verdad? No lo es, en realidad. Es una buena lección, de esas lecciones humildes y disimuladas que tenemos la gente corriente que hacemos las cosas que pasan desapercibidas. El año que viene intentaré volver e intentaré hacerlo mejor, siempre desde mis límites y desde mis pretensiones de superación personal. 
Y el resto, solo vale para disfrutar de la compañía de la gente. Porque eso ha sido lo mejor de hoy. Ver cómo estamos construyendo, poco a poco, un grupo sólido de colegas que disfrutan juntos corriendo. Hoy ha sido muy agradable vernos a todos con nuestras camisetas de Pormaratonianos y, además, ha servido para que echemos de menos a los que no han venido y se merecían haber estado ahí y disfrutar de todo ello. También ha sido muy agradable vivir el compañerismo de la gente desconocida que corre a tu lado. Y, por último, lo más emocionante, ha sido disfrutar del apoyo desinteresado de toda esa gente que desde la cuneta mira tu dorsal, lee tu nombre, y lo grita mientras te anima, te da palmadas en la espalda y te empuja como si, en realidad, estuvieras luchando por un oro olímpico o defendiendo los colores de un club que ellos compartan, no sé. No sé qué compartíamos. Pero, a todos esos desconocidos a los que no volveré a ver, gracias por los ánimos y por ser tan considerados conmigo y con todos los que sufrimos por el placer de hacerlo. Sin toda esa gente que hoy ha convertido Rentería en una alegría colorida y Miracruz en el mismo vía crucis animoso de cada año, la carrera no tendría el mismo valor: muchísimas gracias por hacer que todo esto merece la pena. 
Y lo dicho. El año que viene, si se puede, más y mejor. Y aprovecharemos este ímpetu para intentar recuperar el impulso, entrenar a conciencia y llegar con más dignidad y mejor preparación a la Santurtzi-Bilbao o a la San Silvestre. Y esperemos que volvamos a reunirnos un buen puñado de pormaratonian@s, en una u otra, y que sigamos creciendo, y que estemos los que hemos estado hoy y los que no han podido hacerlo y les hemos echado en falta. 
Enhorabuena a todos los participantes, ganadores y no tan ganadores, a los organizadores, los voluntarios y los espectadores. Y pon todos los sustantivos en femenino donde lo consideres oportuno. 
Gran día, a pesar de todo. Zorionak denoi!

Posdata: Pagamos bien la inscripción de la B/SS. No tengo ninguna pega que hacerle a una organización impecable. Mucho voluntariado, una cobertura sanitaria visible y amplia, un bonito recorrido (aplaudo el cambio, por belleza y por público, pero soy de los que opinan que esto es más duro que los toboganes), perfecta estructura de centros deportivos para asearte... Perfecto. No tengo pegas. Eso sí, echo de menos que, antes, cuando llegabas, tenías tu bolsita con algo que llevarte a la boca. Más allá de la fruta. E, incluso, te encontrabas aquellas hileras de puestos que acababas por saltarte porque ya no tenías ni ganas de llevarte más cosas a la boca o la bolsa. Ahora. Te dan agua, isotónica, tiritas, y tres piezas de fruta. Si quieres comer más, tienes que ir a la carpa junto al hotel María Cristina, andar entre la multitud, congelado, frío y dolorido y ponerte a la cola junto con otras decenas y decenas de personas igual de hambrientas que tú. U optar por lo que he hecho yo: irte sin comer nada. Buscar a los amigos que te esperaban con la mochila en Plaza Cataluña e irte a ducharte. Mendigar luego por una chocolatina y tirar para adelante. Supongo que tendrán sus razones para llevar este nuevo sistema organizativo, pero una simple barrita de muesli (que, además, no me gustan), una diminuta chocolatina o un bizcocho barato en tu bolsa, algo que llevarte a la boca y que no suponga mucho presupuesto, no estaría mal para esos que llegamos a la cola y ya no podemos hacer más. 
Y paro. 

Posdata 2:  Ah, y chavales, si alguien quiere sumar aquí su propia crónica del día, incluida la afable aunque estrambótica comida en la Parte Vieja, bienvenidos seréis. En castellano, euskera, anglais o french, me da igual, utilizais los comentarios o me mandáis el texto y yo lo edito y publico. Seguro que alguno tiene cosas más interesantes que contar.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Dieter "Didi" Senft



Tiene entrada en la wikipedia. Y en varios idiomas. No solo eso, tiene su propia página web, didisenft.de, y ahí podéis encontrar más información sobre todo lo que vamos a decir ahora. Pero, en cualquier caso, la noticia es ésta: Dieter Senft, lo deja, se retira. En realidad, ni Dieter ni Didi ni Senft pueden que os digan nada. Si dices "El diablo del Tour", entonces sí. Ya sabes quién es. El del tridente. El de la espesa barba blanca. El que da un brinco enorme cada vez que pasa el pelotón a su lado.
Dicen que de joven fue ciclista en la Alemania Oriental, pero pronto se dedicó a diseñar bicicletas y, al final, acabó ganando un dinero con la esponsorización que se sacaba por animar las cunetas de las Grandes Vueltas y alguna otra prueba, como los Campeonatos del Mundo, las Olimpiadas o la Vuelta a Alemania. 
Ahora, dirige un museo en la ciudad de Storkow, a las afueras de Berlín, donde el nació. Se pueden ver más de cien modelos distintos de bicicleta, entre ellos, los modelos que le hicieron entrar en el libro Guinness de los récords: el tándem más grande del mundo (más de 6 metros) y la bicicleta más grande del mundo (7,8 metros).
Por supuesto, se dedica también a disfrazarse de diablo y animar a pie de carretera, como ya hemos dicho. Lleva más de 20 años haciéndolo. Su primer Tour de Francia fue en 1993 y, desde entonces hasta ahora, ha conseguido mantener su afición y convertirla en otra manera de tener ingresos. Sin embargo, parece que la crisis ha reducido el número de empresas interesadas y el Diablo, que eligió este disfraz para hacerle un homenaje a uno de sus ciclistas preferidos, Claudio Chiappucci, ha anunciado su retirada, según publicaba Bild.
Yo lo he leído en noticia de Enrique Bernaola para el diario Marca. Bernaola anunciaba que Senft, de 62 años, había anunciado su retirada. A las razones económicas, en el artículo se apunta a otras, físicas, que eran, en realidad, bien conocidas en el mundillo ciclista. Hace un par de años, más o menos, se echó en falta a Didi Senft en algunas carreras. Había sido operado de un coágulo en la cabeza. Ya sea por ello, por su avanzada edad, porque bastante tiene con el resto, o porque comenta que ahora apenas saca 500 euros en patrocinio y no cubre los gastos de su cobertura del Tour. 
El caso es que es posible que no volvamos a ver al Diablo barbudo en las carreteras francesas. Le saldrán imitadores, o herederos, quizás, incluso, discípulos, pero, el auténtico, el diseñador de bicicletas alemán al que un día multaron por hacer una pintada en una carretera suiza, ése se retira. Y merece un aplauso tanto o más como lo merecen aquellos a los que él animaba.

Alex Len



Creo que lo hacía en su día, pero las cosas han cambiado y ya no lo hago, así que hoy, que tengo tiempo y aburrimiento para perderlo, me he propuesto hablar de la competición. En lugar de hacer un repaso soberano de todos los participantes y dejar latente mi falta de conocimiento, hagamos algo más fácil que es resumir cómo ha comenzado el curso e imaginar cómo va a ir yendo. Como me voy a olvidar de cosas y de todo no me voy a acordar, hagamos mejor una división más frugal y así trabajo menos.
Por resumir, en estos apenas cinco partidos que han jugado los equipos, algunos apenas llegan a los tres disputados, digamos que, haciendo una división triple, estos son los equipos que han dado más sensaciones positivas, negativas y los que más han sorprendido. Nuevamente, repito que el criterio es solo mío y es poco de fiar. 

Positivo: Chicago Bulls, Toronto Raptors y Memphis Grizzlies
Negativo: Cleveland Cavaliers, Los Ángeles Lakers y Philadelphia Sixers
Sorprendente: Washington Wizards, Houston Rockets y Miami Heat

Los Chicago Bulls de Tom Thibodeau dan muy buenas sensaciones. Derrick Rose se perdió algún partido por un pequeño problemilla físico y aún tiene que mejorar, pero da gusto volver a verle en la cancha, igual que se echa de menos a Joakim Noah, pero los de Illinois juegan conjuntados con una rotación de diez hombres bastante sólida. Jimmy Butler explota, Doug McDermott necesita tiempo, Mike Dunleavy acepta el rol y Taj Gibson crece. Por supuesto, también resalta un Pau Gasol al que el cambio parece haberle sentado bien. Sus estadísticas son relucientes pero se le sigue esperando aún más trascendencia en el juego. Nikola Mirotic se ha adaptado bien a la liga, Kirk Hinrich es siempre un seguro y Tony Snell y Aaron Brooks le da aún más profundidad al banquillo. Candidatos a lo mejor, aunque aún levanten dudas.
Toronto Raptors ya se ganó el elogio de todos el año pasado. Los expertos aprobaban su juego en equipo y cómo repartían roles y rendimiento. Dwayne Casey sigue con su empeño y con su plan de trabajo y los jugadores responden. DeMar DeRozan y Kyle Lowry siguen liderando un equipo donde son varios los jugadores que aportan: Amir Johnson, Greivis Vasquez, Lou Williams, Jonas Valanciunas... 
Y, por último, el tercero que he elegido en la categoría de lo positivo son los Memphis Grizzlies de David Joerger. Con Marc Gasol aparentemente ya asentado en el liderazgo de los pivots de la competición (21'6 puntos por partido y 7'8 rebotes son sus medias), Zach Randolph y Mike Conley siguen siendo los otros argumentos del equipo. Courtney Lee ha comenzado muy fuerte la temporada y jugadores como Beno Udrih, Tayshaun Prince, Kosta Koufos, Vince Carter o Tony Allen le dan carácter y fondo a un equipo que cada vez es más sólido y fiable. 

En lado negativo, son varios los equipos que han empezado con titubeos. Los Ángeles Lakers de Kobe Bryant han firmado su peor comienzo desde 1957. Bryant responde, 27,6 puntos y 5'2 rebotes por partido, pero no le acompañan. El prometedor rookie Julian Randle se lesionó. Jeremy Lin, Carlos Boozer y Jordan Hill mantienen al equipo de pie, pero hay otros que están rindiendo por debajo de lo esperado o que permanecen lesionados y/o bajos de forma. No tiene buena pinta el equipo de Byron Scott, pero aún queda mucha temporada por delante.
Los Cleveland Cavaliers vivían en una nube tras el regreso de LeBron James a la que él mismo ha denominado su casa. Una victoria y tres derrotas han enrarecido un ambiente en el que ya se habla de discusiones entre el líder del equipo y la joven promesa. Dicen que LeBron James y Kyrie Irving tuvieron sus más y sus menos y al equipo de David Blatt se le achaca un individualismo que reflejan las estadísticas en asistencias. 
Por último, no creo que a nadie le sorprenda que los Philadelphia Sixers estén en esta lista. El año pasado ya acabaron con un bagaje de 19 victorias y 63 derrotas y este año no prometía nada mucho mejor. Se podía confiar en que Nerlens Noel subiera el nivel, pero aún le queda para cumplir con lo que prometía. Sobreviven gracias a la buena temporada de Tony Wroten pero eso es todo. El año pasado no fueron el peor equipo de la liga, pero por poco y, este año, vuelven a presentar su candidatura. Quizás cuando regresen jugadores como Jason Richardson, Michael Carter-Williams o la tercera ronda del draft, Joel Embiid, la cosa cambia, pero, por ahora, no hay grandes esperanzas entre los sufridos aficionados de los Sixers.

También me he inventado una categoría de sorpresas que, probablemente, solo me sorprendan a mí. Y para esta categoría he elegido a tres equipos que han sorprendido por la misma razón aunque con diferentes características. 
Los Washington Wizards han comenzado con un récord ganador de cuatro victorias y una sola derrota y están en lo más alto de las clasificaciones. No me esperaba este rendimiento, y menos, tras la lesión de Bradley Beal. Sin embargo, los de Randy Wittman, están jugando bien, en parte, gracias a su legión de veteranos. Los Andre Miller, Paul Pierce, Drew Gooden o Nené Hilario están respondiendo por encima de las expectativas y, unido al gran comienzo de John Wall y la aportación de Garrett Temple y Marcin Gortat, ya tienes las razones para explicar por qué están tan arriba los inesperados Wizards. 
Había quien tampoco confiaba en los Heat de Miami tras el regreso de LeBron James a los Cavs. Chris Bosh y Dwayne Wade se han propuesto tapar todas esas bocas y están consiguiéndolo. Luol Deng, Shawne Williams y Mario Chalmers les están ayudando y, aunque queda mucho y no han subido las previsiones de confianza de los analistas, la verdad es que andarán felices en Florida viendo que el equipo no se suma en una depresión traumática tras la marcha de King James. 
Por último, todos los expertos anunciaban la candidatura de los Houston Rockets, pero sorprende la solvencia y seguridad con la que se están adaptando a su rol de favoritos. Intentaron crear un equipo aún más fuerte este verano y parece que lo que les hacía falta era seguir contando con James Harden y Dwight Howard. Ahora mismo no conocen la derrota, están 6-0 y ayer ganaron con solvencia a los actuales campeones, unos Spurs que, con las lesiones, no han tenido el mejor arranque. Dwight Howard se lució ayer, pero James Harden es el que está manteniendo un nivel de mayor exigencia y ya nadie parece discutirle su calidad de estrella de la competición. Junto a ellos dos, no son pocos los jugadores que consiguen que el equipo del histórico Kevin McHale gane como si se tratara de algo normal. Patrick Beverley, Isaiah Canaan, Jason Terry, Trevor Ariza o Terrence Jones son algunos de los argumentos que sustentan la inspiración de las dos estrellas del equipo.

Cuando comenzó la temporada, se hablaba de que en ésta se iban a batir todos los récords de participación de jugadores internacionales en la liga NBA. Y es verdad, ya cuesta ver a un equipo que no tenga al menos un jugador que, habiéndose o no habiéndose formado en los Estados Unidos, tenga sus raíces en un país ajeno. En el caso de los europeos, como no podía ser de otra manera, el comienzo de liga nos deja de todo un poco. Sería difícil repasarlos a todos, pero vamos a nombrar al menos a unos pocos. 
En los Nets del ruso Mikhail Prokhorov ha sorprendido el peso que ha ganado en su primera temporada Bojan Bogdanovic. Está contando con minutos, igual que, aunque siga saliendo desde el banquillo, los está manteniendo un Mirza Teletovic al que le costó ganarse la confianza de Jason Kidd y ahora parece mantener la de Lionel Hollins. Peor lo tiene Andrei Kirilenko, a quien le han bajado la ración de minutos. Los hermanos Gasol, Marc y Pau, siguen liderando la representación española en la liga y, esta vez, lo hacen por méritos. Ya hemos comentado los números de un Marc Gasol al que nadie le disputa ya su condición de jugador extraordinario, pero cabría resaltar la recuperación estadística del hermano mayor, un Pau Gasol que está contribuyendo a la buena marcha de los Bulls de Chicago con medias de 18'8 puntos y 10'6 rebotes. José Manuel Calderón sigue lesionado, con polémica en twitter y todo, y Víctor Claver no cuenta para su entrenador. Ricky Rubio, por su parte, a pesar de seguir de titular y mejorar sus estadísticas, ha sido noticia por la firma de su nuevo contrato más que por lo que ha hecho o ha dejado de hacer en la cancha. También me ha sorprendido el peso que está ganando el ucraniano Alex Len en los Phoenix Suns, los buenos números y la titularidad de Omer Asik en su nuevo equipo, los Pelicans, la aclimatación de un Nikola Mirotic, que incluso parece dispuesto a aprovechar otras armas, la continuada progresión de Jonas Valanciunas, la confirmación absoluta de Marcin Gortat como un pivot de garantías y los muchos minutos con los que está contando Kostas Papanikolau.
Sin mirar ya su lugar de nacimiento, hay otros jugadores que han ofrecido o están ofreciendo un gran rendimiento en este comienzo de temporada. De algunos se esperaba, como John Wall o James Harden. Otros han decidido dar un paso al frente y buscar la excelencia, como DeMarcus Cousins, Rudy Gay o Klay Thompson. Uno, en especial, ha regresado con la intención de mantener su leyenda, Kobe Bryant. Y algunos siempre parecen sonar menos pero mantienen a sus equipos con buenos números, como Jeff Green o Gary Neal. 
Por supuesto, estando como estamos en los primeros meses de competición, queda mucho y en breve aparecerán más nombres y el escenario que he planteado aquí cambiará por completo. Pero yo ya he cumplido y en lugar de hacer la extensa introducción que hacía cuando era trabajador y honrado, nos conformaremos con esto ahora que sigo siendo tan malo, pero, encima, vago. 
El título para el ucraniano Alex Len que solo tiene 21 años y mucho curro por delante.


miércoles, 5 de noviembre de 2014

Antonio Folha



Una mañana lluviosa y desapacible que no invitaba a excursiones ni peripecias. Quizás por eso lo he hecho, por llevarle la contraria al tiempo.
Teniendo, como tenía, tantas cosas que hacer, hice lo que menos corresponde, que es, o bien hacerlas rápido o bien posponerlas. Pero lo hice. Y calculé que tenía libre dos horas de la mañana para bajarme a Lasesarre y asistir al partido de la Youth League que iban a disputar Athletic Club y Oporto.
La competición, como algunos ya sabrán, continúa paralela la fase de grupos de la Champions. Los equipos sub19 de los seniors que disputan esta fase de la máxima competición europea, se enfrentan entre ellos y creo que incluso llevan el mismo calendario.
En este caso, se enfrentaban el equipo sub 19 del FC Porto y el del Athletic Club de Bilbao. Y como lo hacían cerca de casa, pues me fui a verlos, por curiosidad y por afición, claro. Para lo que podía haber sido, el terreno se comportó bastante bien y no acusó el chaparrón de la noche anterior. Se rumoreó que igual la UEFA no daba permiso para disputarlo en el estadio del Barakaldo porque estaba en mal estado después del aguacero, pero, al final, se jugó, llegó a salir el sol, los nubarrones asomaron por Erandio pero se comportaron, y el partido se disputó de principio a fin (digo yo, porque llegué algo tarde y me fui cuando faltaba tres minutos más el añadido) sin incidencias.
El FC Porto lo dirige Antonio Folha, y por ser buen anfitrión, le dedico el titular a él, ex jugador del propio Porto y de otros como el AEK de Atenas o el Standard de Lieja, además de ser internacional con la selección de Portugal. En el otro bando, las tareas de entrenador se la reparten, a partes iguales, dos ex jugadores del club, uno que ha metido más de 100 goles en partidos oficiales, Joseba Etxeberria, y otro que marcó uno en Newcastle que significó mucho días más tarde en San Mamés, Gontzal Suances. 
Al final, han ganado los bilbaínos por 3-1 y mantienen esperanzas de clasificarse. El grupo lo encabeza el Shaktar Donetsk, donde está destacando el centrocampista ucraniano Oleksandr Zubkov, con 10 puntos. Le sigue el Porto, con 7, que no ha podido asegurarse la clasificación hoy en Lasesarre. El Athletic, con la victoria de esta mañana, consigue su segunda victoria y asegurarse 6 puntos que le permiten seguir soñando. El Bate Borisov es último sin haber conseguido un solo punto. 
El partido de hoy comenzó sin que yo hubiera llegado al campo, con un Porto mejor plantado y sin prisas, y un Athletic un tanto acelerado pero sin precisión. El partido cambiaba con el penalty, discutido pero señalado, que cometía Xiker Ozerinjauregi, internacional en categorías inferiores, y transformaba Leonardo Ruiz, delantero centro del club portugués, al que se le han visto maneras pero ha ido de más a menos. Al Athletic le ha costado reaccionar y no conseguía provocar mucho peligro en la portería defendida por el espigado Raúl Gudiño, un portero mexicano del Chivas que parece estar probando con el equipo de Folha y que ha dejado buen sabor de boca, especialmente cuando peor estaban las cosas para su equipo. Cubre mucha portería y a Asier Villalibre le ha tapado los huecos en más de un cara a cara. Así se llegaba al final de la primera parte, no sin que antes, Rubén Macedo, el jugador de banda derecha de los dragones, un pequeño pero muy habilidoso extremo, lanzara un balón al palo. 
En la segunda, el Athletic salió más enchufado y aguerrido, incluso enseñando los dientes y sacando pecho. Las bandas creaban peligro, tanto Jurgi Oteo por la derecha, ejerciendo también labores de capitán y cayendo al centro al estilo de Iker Muniain, como Iñigo Córdoba por la izquierda, un menudo extremo con sangre fría, una mente despierta y tendencia a encarar. El gol, sin embargo, llegó a balón parado y tras un barullo en el área que resolvió Asier Villalibre, delantero centro en este partido. El punta vizcaíno ha sido uno de los grandes protagonistas del partido. No ha tenido suerte en los mano a mano con el portero ni ha conseguido rematar los centros de sus compañeros, pero ha demostrado calidad para el desmarque, la caída a banda, y la ruptura por velocidad. Sabe ampliar su zancada colocándose el balón y tiene visos de buen delantero centro. Él, junto con Iñigo Vicente, han sido los grandes protagonistas del partido. El también delantero vizcaíno ha entrado en la segunda parte substituyendo al diez, un Gorka Guruzeta que con su 1'88 puede actuar en las dos posiciones de ataque pero hoy ha jugado más retrasado y sin ser capaz de afectar al juego tanto como hubiera querido. Vicente sí lo ha hecho. Ha convertido el penalty señalado por manos del defensa danés Malthe Johansen. Un minuto más tarde, otro desmarque de Asier Villalibre, se plantaba solo ante el portero, pero Gudiño crecía su pecho y le cortaba el paso. Eso sí, Vicente, aparecía veloz para recoger el rechace y rematar a puerta vacía. Dicen que el ex del Danok Bat tiene algo. Y, según lo visto hoy en Lasesarre, lo tiene. A sus 16 años, su sola presencia parece electrificar al equipo. No aparece, no parece que tenga nada, pero está y siempre acaba por significar algo que esté. Hoy, así ha sido. El FC Porto se ha venido abajo y no ha sabido aguantar la euforia de unos bilbaínos que han podido ampliar el resultado pero no lo han hecho. Con esto les ha valido para seguir soñando con conseguir el pase en las dos próximas jornadas. 
Por mi parte, dije que bajaba por curiosidad y/o por afición, y ambas funciones han quedado satisfechas. Ha sido un buen partido de fútbol, con raza y empeño, buen fútbol en ocasiones, el furor típico de la edad que envalentona demasiado a veces y la habitual repartición, a partes iguales, de fallos y aciertos. Con eso he satisfecho mi afición por el fútbol, incluso con el trabajo de los portugueses, en especial de ese pequeño extremo, Rubén Macedo, que tiene pintas de futbolista con clase. Por el otro, la curiosidad me la he cubierto con la fijación que los aficionados de este equipo solemos tener por descubrir estrellas venideras que muchas acaban siendo fugaces. No ha habido nadie que destaque tanto como para empezar a fliparse pensando en cracs mundiales con label del barrio, pero hay proyectos de buenos jugadores entre los que han jugado hoy. 
Recordando, como siempre, que a mí me pones un balón entre dos piedra y me pides que remata y acabo en urgencias con los dedos del pie roto, me ha gustado la querencia por la banda de un Jurgi Oteo que, a sus 18 años casi recién cumplidos, juega ya en el Bilbao Athletic y aparente una madurez sobre el campo que promete. Destacaría, también, a Asier Villalibre, del que ya se hablaba antes incluso de debutar en tercera división con 16 años. Tiene 17 ahora el de Gernika y sigue en tercera y goleando. No es un delantero muy alto pero sabe moverse, colocarse, desmarcarse y buscarse las oportunidades. Iñigo Vicente ha sido otro jugador señalado. Estaba calentando en la banda y miraba más a la grada que al preparador físico, se reía y se perdía mirando al campo. Ha salido y casi no se le ha visto pero cuando nadie le veía, ha aparecido de golpe para confirmar la remontada. Tiene lo mismo que tienen los buenos guitarristas de flamenco autodidactas, los que también cantan jondo porque tienen hondo el pecho. Eso, lo que no sabes explicar. Al menos, eso es lo que me ha parecido a mí, pero igual, como no entiendo, tampoco veo lo que es. Además de todos estos, deberíamos subrayar a Iñigo Córdoba, 17 años, bilbaíno, habilidoso en el regate y con talento para pegarse a la banda izquierda y crear peligro. Está jugando mucho en tercera, donde ya ha conseguido marcar un gol. Pero, sobre todo, el jugador que más me ha sorprendio ha sido el número dos. En parte, porque no le conocía, y hasta que no he llegado a casa no he averiguado que era el central portugalujo Unai Núñez. 17 años, titular en el juvenil de Joseba Etxeberria, y habitual en los rumores de los foreros que buscan promesas, su nombre ya salió, junto con el del mediapunta Asier Parra, como objetivo de algún club inglés. Hoy ha jugado de lateral derecho y ha hecho y deshecho como ha querido. Ha demostrado habilidad con el balón en los pies, velocidad, visión del juego, buena colocación, fuerza en la galopada y concentración. Sin duda, ha sido el que más me ha sorprendido de todos los jugadores que hoy se han vestido de corto. 
Un dato para terminar. He mencionado a Unai Núñez, Iñigo Córdoba, Jurgi Oteo, Asier Villalibre e Iñigo Viente. Si no me equivoco, todos son vizcaínos. Es un dato significativo, creo. Hoy, excepto el altísimo y bien plantado portero alavés, Hodei Oleaga, y el delantero donostiarra Gorka Guruzeta, todos los demás jugadores del Athletic Club que han jugado, más o menos minutos hoy, han nacido en Bizkaia. Por el contrario, los portugueses contaban con un portero mexicano, un defensa danés, otro ghanés, un centrocampista nigeriano y un delantero centro, autor del gol, que nació en Colombia. 
Los mayores han repetido el partido horas más tarde en San Mamés Barria. Para saber qué ha ocurrido ahí, no tenéis más que seguir buscando en internet. Yo no tengo ganas de glosar ese partido. Sí diré, por cierto, que, a mi entender, el resultado ha sido justo y el rendimiento del Athletic en Europa este año, muy decepcionante. En relación con lo que hemos hablado hasta ahora, sí procede compartir un dato, el FC Porto que ha ganado hoy 0-2 en San Mamés ha sido representado por un entrenador español y un once inicial compuesto por cinco brasileños, dos españoles, un holadés, un argelino, un mexicano y un colombiano. En la segunda parte han salido dos portugueses y un asturiano. Por comentar, que decía el otro.

martes, 4 de noviembre de 2014

Jurgen Klopp



El otro día salía Klopp en la televisión. Una señora que parecía vestir un delantal y sostener en las manos el libro de recetas con el que se proponía cocinar un pastel de boniato, estaba, en realidad, leyéndole un texto en el que demostraba su admiración y apoyo al entrenador de Sttutgart y se arrogaba el papel de representante de los borussen. 
Siempre me ha caído bien Klopp, y no me preguntes por qué. 
No es por el anuncio del Opel Insignia. 
Quizás sea porque desde la distancia todo se ve más fácil y sencillo, pero siempre me ha caído bien. 
Si dijera que lo conozco de cuando jugaba de delantero reconvertido a lateral en el Mainz 05 mentiría. Si me limitara a decir que sí que lo recuerdo en el Mainz 05, pero ya como entrenador, también estaría mintiendo. Como la mayoría de aficionados europeos que no siguen con tanta atención la Bundesliga, yo conocí a Klopp con el Borussia Dortmund de hace un par de temporadas, el que se presentó en Wembley para jugar la final de la Liga de Campeones. Para entonces, Klopp llevaba ya cuatro o cinco temporadas en el equipo de Dortmund. Llegó en 2008, cuando el equipo intentaba recuperar el aliento después de sufrir una crisis económica que puso en riesgo la propia viabilidad del club. Días antes de jugar y perder la Liga de Campeones en 2013, Klopp entraba en la rueda de prensa y soltaba una de sus maravillosas frases que siempre acompaña con una rotunda sonrisa: "Hace ocho años, esta sala no estaba llena de periodistas, sino de acreedores." 
Llegó después de terminarse su ciclo en el Mainz 05, equipo en el que, entre que jugaba y entrenaba, había sido su casa casi durante veinte años. Leí en una entrevista que confesaba haber llorado como un niño cuando se cerró su periplo por el club de Maguncia e, incluso, se prometió no volver a implicarse emocionalmente con su próximo equipo. Por supuesto, no lo ha logrado. Ya lleva siete temporadas dirigiendo a los amarillos. Decía que se llevó un disgusto cuando Mario Götze decidió irse, y supongo que le pasaría lo mismo con Robert Lewandowski, pero él no se fue. Quizás se vaya Marco Reus o Mats Hummels, o él mismo, pero ya lleva años demostrando el sentimiento que le produce un equipo que él mismo relaciona con la humildad de una ciudad y una afición obrera (y multitudinaria como ninguna) y con un fútbol que él mismo se encargó de comenzar, vistoso y atrevido. Con jugadores que eran desconocidos cuando él llegó, como los ya mencionados, los polacos Jakub Blaszczykowski y Lukasz Piszczek o Ilkay Gündogan, recuperó la fortaleza y la relevancia que tenía un club como éste, donde Ottmar Hitzfield alcanzó el éxito acompañado de los Matthias Sammer, Stefan Reuter, Jürgen Kohler, Andreas Möller, Karl Heinz Riedle, Stephane Chapuisat o Lars Ricken (ahora dirige la cantera del club) en la segunda parte de los años noventa. 
Desde que en 2008 substituyó a Thomas Doll como entrenador, el alemán ha conseguido que los schwarzgelben ganen dos ligas, 1 Copa y 3 Supercopas, además del subcampeonato de la Liga de Campeones del que ya hemos hablado. No es de extrañar que la afición le respete y aún confíe en su recuperación después de un mal comienzo de liga. Algunos hablan de fin de ciclo ya, y algunos, digo, van al Westfalenstadion cada quince días, pero quizás la victoria de este fin de semana ante Sainkt Pauli en Liga y la que acaban de conseguir hoy mismo ante el Galatasaray en la Liga de Campeones empiecen a alimentar, de nuevo, las esperanzas de unos seguidores que han visto, impertérritos, como el equipo recuperaba su posición de hegemonía en el fútbol alemán y, aún así, algunos de sus mejores hombres decidían partir y aceptar las ofertas de otros. No Klopp, él se quedó. 
Y a mí me cae bien. 
No sé por qué. 
Quizás porque es gracioso: "Si hubiera visto al Barça con cuatro años, me hubiera dedicado al tenis" (¿hubiera, habría? No voy a hablar de gramática, tú eliges, hay distintas versiones, esta es la del diario Marca a fecha del 04/11/13)
Quizás porque se arrepiente: "He hecho el ridículo, fue una estupidez. No quería volverlo a hacer pero lo he vuelto a hacer" (tras el altercado con el cuarto árbitro en partido de Champions contra el Nápoles).
Quizás porque se acerca al fútbol con la misma pasión con la que lo hago yo: "Cuando era jugador, había 800 aficionados en las tardes lluviosas de los sábados, y si uno de nosotros moría, nadie iría al funeral. Pero amábamos al club; y siento lo mismo por el Dortmund, un club de trabajadores."
Quizás porque su mujer, Ulla Klopp, es escritora: junto con Dietmar Brück ha conseguido el éxito editorial con el personaje de Tom, un joven futbolista que incluso viaja hasta África por su pasión por el fútbol. 
O quizás, simplemente, es por el fútbol.
No lo sé. 
Pero me cae bien. 
Y aún no he visto jugar al Borussia Dortmund este año, y no sé si lo haré. No sé cómo juega Adrián Ramos, si se ha adaptado Ciro Immobile o si Nuri Sahin apunta a recuperar su importancia. No lo sé. Sé que siguen los Sven Bender, Marco Reus, Kevin Grosskreutz, Roman Weidenfeller, Neven Subotic, Marcel Schmelzer o todos los que ya he mencionado antes. Ellos soñaron con llevarse la orejona hasta que Arjen Robben terminó con sus ilusiones y ellos parecen insistir en que la época de Klopp en el Dortmund no ha terminado. 
Ya lo veremos. 
Yo, mientras tanto, seguiré investigando, a ver si averiguo por qué el de Sttutgart me cae bien. 

Lauren Hill



Ahora que ya ha pasado el momento y que todos lo hemos visto, quiero guardarle un hueco aquí y que juegue al baloncesto con todos los compañeros y compañeras de gremio que he ido mencionado en este blog. 
Si no habéis oído hablar de Brittany Maynard es que habéis perdido el sentido que os lo permite. La historia de la joven de 29 años que decidió instalarse en Oregón para tener la posibilidad de poner fin a su vida ha dado la vuelta al mundo. Maynard sufría un cáncer cerebral incurable y, según los médicos que le atendían, le quedaban pocos meses de vida. 
Pocos días después llegó otra historia, también protagonizada por una joven norteamericana, esta vez de tan solo 18 años, a la que le habían diagnosticado otra enfermedad terminal. En esta ocasión, también se trataba de un cáncer cerebral, uno de los menos habituales (unos 150 casos al año en Estados Unidos) y más desconocidos.
La joven decidió vivir los últimos días de su vida con absoluta intensidad y dedicándose a darle visibilidad a su caso y a la realidad de las personas que sufren enfermedades raras. Pero también dedicó todas sus fuerzas a cumplir los sueños que le quedaban por realizar, y fíjate cuántos no serían cuando aún tiene tan solo 18 años. 
Uno de ellos es lo que le ha llevado a todas las televisiones del mundo. 
Y es que Lauren Hill era una prometedora jugadora de baloncesto en su instituto de Lawrenceburg, Indiana. Su último año de instituto realizó una gran temporada y el programa de baloncesto femenino de la Universidad de Mount Saint Joseph en Cincinnatti decidió reclutarla. Hill cumplía su sueño de continuar sus estudios y su formación baloncestística. 
Solo 49 días después de que el equipo de los Lions le informara de su intención de incorporarla y ella aceptara entusiasmada, la propia Hill tuvo que ponerse en contacto con su futuro entrenador, Dan Benjamin, y con los responsables del equipo, para informarles de que le habían diagnosticado un tumor cerebral. 
El sueño de la joven se veía truncado, pero su ejemplo ha conseguido superar la propia repercusión de la NCAA femenina para alcanzar niveles internacionales. Y todo porque ha conseguido cumplir su sueño a pesar de las circunstancias: este mismo fin de semana, la joven debutó en partido oficial de la NCAA. Jugó los primeros diecisiete segundos y consiguió una canasta en bandeja. Volvió cuando faltaban por disputar 30 segundos, y consiguió otra canasta. Todo en la victoria de su equipo por 66 a 55 ante la Universidad de Hiram, universidad rival que accedió, después de que ambas recibieran el beneplácito de la NCAA, a adelantar este partido para que la freshman de Indiana pudiera jugarlo antes de que las consecuencias físicas de su enfermedad lo impidieran. 
De hecho, en los resúmenes que vemos en la televisión solo advertimos y disfrutamos lo positivo. La algarabía de los 10.000 espectadores que participaron del acto benéfico con su presencia en el Cintas Center, los carteles coloreados, las señales con el 22 de su dorsal, los abrazos que recibía de sus compañeras, los aplausos de sus rivales. Pero, con algo más de información, nos damos cuenta del verdadero valor de su canasta y de su ejemplo. Estamos hablando de una chica que tenía que permanecer en el banquillo con gafas de sol y orejeras porque, debido a su enfermedad, no resiste el brillo de las luces ni los ruidos estridentes. Estamos hablando de una canasta que fue encestada con la mano izquierda, la mala, porque la derecha, la buena, está afectada por la enfermedad y no puede utilizarla como lo hacía antes. 
Pero, sobre todo eso, por encima de esas dificultades y obstáculos, Hill consiguió meter la canasta, no una, dos; y da igual que el partido se adelantara, que sus rivales la aplaudieran, que pareciera que hasta la canasta se agachaba, todos lo hacían y no era por compasión, si no por admiración, porque se agradece y se constata el valor de un ejemplo de superación que no va a tener final feliz pero sí un último capítulo de absoluto deleite. Ella lo dijo: "Today has been the best day I've ever had. Thank you guys so much" (Hoy ha sido el día más feliz de mi vida. Muchísimas gracias a todos). Y lo dijo alguien que realmente ama este deporte, que es capaz de percibir belleza cuando escucha cómo suena el balón sobre la tarima, que siente el rugido del estadio: "It was so thrilling to get there and be able to put my foot down and just feel the roar of the crowd, and the vibration of the floorboards. I love it so much" (Ha sido tan emocionante estar ahí, ser capaz de pisar la cancha y sentir el rugido del público y cómo vibra la madera del suelo. Amo este juego).
Gracias, Lauren. 


jueves, 30 de octubre de 2014

Jon Odriozola



Bueno... pues ya está. El de Oñati lo consiguió. Se le ve tenaz y porfiado, y lo ha logrado al final. Cuando era ciclista tuvo que marcharse a Italia, al Gewiss Ballan de mediados de los noventa, para comenzar su carrera ciclista profesional. Ahora, se había empeñado en crear un equipo ciclista profesional para el pelotón vasco. Estuvo apunto antes, pero siempre parecía escapársele de las manos en el último segundo. 
Ahora, ya es una realidad. 
Hoy ha sido la presentación y ya sabemos quiénes serán los doce corredores que tendrá a sus órdenes y los colores que defenderán. También sabemos, eso lo sabíamos hace tiempo, que el equipo se llamará Murias Taldea. 
El propio Jon Odriozola confirmaba que la intención del equipo es hacer el calendario estatal y alguna salida a Portugal, Francia y Bélgica. Supongo que ésa es la labor más intensa que le queda ahora al guipuzcoano, negociar carreras, conseguir kilómetros para unos corredores que estarán ansiosos por sumarse al pelotón y dejarse ver. 
Serán doce, en concreto. Todos formados en la cantera vasca. Ocho que suben desde el campo amateur y cuatro que llegan desde otros equipos profesionales. De esos cuatro, dos lo hacen desde el equipo Euskadi que, como ya hemos dicho, dejó la categoría continental ante la falta de apoyos económicos y el año que viene será un equipo élite: el navarro Beñat Txoperena y Haritz Orbe. Ambos son de la generación del 91. Los otros dos profesionales que llegan al equipo de Odriozola serán, probablemente, los que deban tomar más responsabilidades. Por un lado, estará el lazkaotarra Gari Bravo, debutante en categoría profesional en 2010 con Caja Rural, quien llega desde Portugal, donde apenas ha contado con días de competición en el Efapel. Por el otro, Egoitz García, ex corredor del Cofidis francés, quien ya ha demostrado su talento. Hace un par de años, el de Atxondo ganó la París-Correze corriendo con el equipo de Didier Rous. Desde aficionados, llegan varios que, en realidad, tuvieron que recalificarse y esperar una segunda oportunidad, con lo que no serán debutantes. Son los casos del escalador vizcaíno Mikel Bizkarra, quien regresó al pelotón amateur tras el fracaso del proyecto PinoRoad. O el del ex de la Fundación Euskadi Aritz Bagüés, quien, tras su enorme temporada con Odriozola en Gipuzkoa, seguirá a sus órdenes pero regresando a profesionales. A todos ellos, se les unen dos clásicos de los comentarios foreros, dos aficionados en los que tanta y tanta ilusión tenían puesta los aficionados: el alavés Imanol Estévez, quien ha hecho una gran temporada en el Zirauna de Gorka Beloki y ya venía pidiendo a gritos esta merecida oportunidad, y el guipuzcoano Ion Ander Insausti. Junto a éste, y además de Aritz Bagüés, llegan otros dos compañeros del equipo que dirigió Odriozola el año pasado en amateurs, Eneko Lizarralde y Unai Intziarte, ganador, este año, de la Copa de España. Otros dos llegan del Opel Ibaigane, equipo que sustenta la asociación Arratiako Ziklista Elkartea, precisamente la que ha dado apoyo y cobertura a Jon Odriozola para crear este equipo ciclista y de donde, por cierto, salió Mikel Bizkarra. Del equipo de Igorre llegan Adrián González y Ander Barrenetxea. Los dos son de la generación de 1992, el primero burgalés, si no me confundo, el segundo vizcaíno, y ambos tendrán una oportunidad que intentarán no dejar pasar. 
Hacemos recuento: Ander Barrenetxea, Adrián González, Unai Intziarte, Eneko Lizarralde, Aritz Bagüés, Ion Ander Insausti, Mikel Bizkarra, Imanol Estévez, Egoitz García, Gari Bravo, Beñat Txoperena y Haritz Orbe. Esos son los doce hombres que intentarán asentar lo que se ha venido calificando, durante toda la presentación de hoy, como "un proyecto de futuro". Ojalá lo sea. Y ojalá haya más. O que el que haya sea de todos y para todos, porque, como ha dicho Odriozola hoy en la presentación, y no le falta razón, el ciclismo es un deporte que ha conseguido unir más que separar.

Posdata: la foto, como bien se indica sobreimpresionado, pertenece a la web biciclismo.com, que ha hecho un buen seguimiento del nacimiento de este proyecto y que siempre es una fuente inagotable de rabiosa actualidad y fiable información para todos aquellos que se interesen por el ciclismo en su totalidad, ganes o pierdas, firmes o no firmes autógrafos. Si queréis ver más imágenes y recabar más información, visitad la página web.