martes, 4 de octubre de 2016

Victor Oladipo



No es nuevo, de hecho, es la sexta. Hablo de esto: el Unicaja de Málaga ganó por 102 a 99 a los Memphis Grizzlies en 2007. Un año antes, en 2006, el FC Barcelona consiguió la primera victoria de un equipo español ante un equipo de la NBA, al vencer a los Philadelphia 76ers por 104 a 99. En años posteriores, los catalanes añadirían otras dos victorias más: 92-88 ante Los Ángeles Lakers en 2010 y 99-85 ante los Dallas Mavericks en 2012. La de ayer del Real Madrid fue la segunda en la cuenta del equipo madrileño. Antes, en 2007, ganaron por un apretado 104-103 a Toronto Raptors. 
Hasta 2006, todos los encuentros, amistosos, por supuesto, entre equipos norteamericanos de la NBA y equipos españoles de la ACB, se habían saldado con derrotas. 16 desde que el Real Madrid cayera por 96 a 111 ante los Boston Celtics en 1988. Para muchos aficionados al baloncesto, aquellos primeros duelos de finales de los 80 y de los 90 fueron un acontecimiento y se guardan en la memoria. Muchos de ellos se disputaban bajo el auspicio del Open-Mundial McDonald's, que, durante el mes de octubre, nos daba la oportunidad de soñar que las distancias se podían borrar y que esta vez, el sueño, ficticio como el original, cruzaba el charco. Quién no recuerda el apretado triunfo de los Denver Nuggets de Walter Davis ante la histórica Jugoplastika en Roma, allá por 1989 o, sobre todo, aquel emocionante duelo entre Los Ángeles Lakers de Magic Johnson y la Joventut de un inspirado Carles Ruf. El 116-114 en el Paris-Bercy aún lo recordamos muchos, entre otras cosas, porque se dieron cita en aquella cancha jugadores históricos de dos contextos baloncestísticos muy dispares, pero que brillaron en competencia aquel día. Magic Johnson (16 puntos y 17 asistencias aquel día, antes de anunciar que era portador del virus del sida), Byron Scott, James Worthy, AC Green, Terry Teagle, Elden Campbell, Sam Perkins, Vlade Divac... Y, en el otro lado, a las órdenes de Lolo Sainz, Mike Smith, el ya mencionado Carles Ruf, Harold Pressley, Corny Thompson, Rafael Jofresa, el bilbaíno Juanan Morales... Tres años más tarde, los de Badalona alcanzarían la cima del baloncesto europeo de la mano de Zeljko Obradovic y muchos de los que jugaron aquel amistoso contra Los Ángeles Lakers, también estuvieron en La Mano de Elías. 
Así que que ayer el Real Madrid le ganara un amistoso a los Oklahoma City Thunders no tiene nada de sorprendente ni de noticia ya. Pero, aún hoy en día, que un equipo europeo, aunque sea uno de los más fuertes y poderosos del continente, le gane a un equipo NBA, aunque sea un equipo en claro proceso de recomposición tras la marcha de Kevin Durant (y en plena pretemporada) sigue despertando en los aficionados europeos un mínimo de alegría difusa y relativa. El partido, además, fue emocionante y espectacular, con poca defensa y mucho ataque, tal y como demuestra el resultado final (143 a 137), aunque se disputara una prórroga. Tuvo, incluso, dosis de emoción y un final épico. El Real Madrid realizó una gran remontada en el último cuarto, a pesar de que, cuando la empezó, los Thunder supieron contrarrestarla con buenos tiros. Se llegó al final del partido con ventaja de cinco puntos para los norteamericanos y cuatro segundos, sí, cuatro segundos por jugar. Solo quedaba espacio para una jugada rocambolesca y se dio. Andrés Nocioni se había tirado un triple desesperado y los árbitros le habían concedido tres tiros libres por falta. El primero entró llorando, el segundo entró limpio, el tercero lo tiró a fallar. El rebote salió picado, alguien metió la mano, y el balón llegó hasta Sergio Llull que estaba esperando en la línea de tres puntos. Y la metió. Y no era el primer triple, ni el segundo, del partido con el que el catalán cerraba un tiempo parcial. Así se fue a la prórroga y ahí fueron Sergio Llull, Othello Hunter y Jaycee Carroll los que cimentaron una victoria madridista que se basó, en gran parte, en tomarse el duelo muy en serio y en demostrar que la diferencia de calidad entre ambos continentes ha ido mermando para bien del baloncesto internacional. 
El partido y las conclusiones a sacar podrían ser más reposadas y profundas. Russell Westbrook se pasó los momentos definitivos en el banquillo, celebrando la puntería de un Álex Abrines que reivindicó su fichaje por los Thunder (12 puntos con cuatro triples y un buen final de partido). Sin Westbrook, los que llevaron el peso del equipo en el último cuarto fueron Victor Oladipo (34 puntos y 5 asistencias, mejor en el tiro que en la dirección) y Enes Kanter (29 puntos, 10 rebotes, y una buena exhibición de movimientos y compromiso). Ersan Ilyasova tuvo una buena actuación (11 puntos, 4 rebotes y 3 asistencias) y más flojo se vio, en su regreso a Madrid, a un Kyle Singler con un peinado muy atrevido. Domantas Sabonis salió de titular y aportó 7 puntos, 5 rebotes y 4 asistencias. Por el Real Madrid, jugaron los catorce jugadores de la plantilla, aunque algunos como Álex Suárez y Felipe Reyes no llegaron a los diez minutos. Todos tuvieron, en parte, su momento de gloria. Algunos, como Luka Doncic, dejaron pequeños detalles en los minutos con los que contó y otros aportaron lo mejor al final, como el Chapu Nocioni. Si Westbrook se quedó en el banquillo cuando su equipo se jugaba el partido, lo mismo se podría decir de un Gustavo Ayón que solo disputó 13 minutos, aunque salió de titular. Fue un buen partido para los cuatro americanos del Real Madrid: Trey Thompkins se fue hasta los 16 puntos, Othello Hunter aportó 19 puntos y 5 rebotes, incluyendo un triple decisivo, Jaycee Carroll estuvo todo el partido enchufado (24 puntos) y a Anthony Randolph se le vio muy motivado, incluso demasiado en algunos momentos: 12 puntos y 6 rebotes. Sin embargo, el mejor fue un nacional, Sergio Llull, quien, con 22 puntos y 9 asistencias, incluyendo cinco triples de seis intentos, sustentó la victoria del equipo de Pablo Laso. 
Fue un partido divertido que el público disfrutó. No se pueden hacer lecturas tremendistas ni exageradas, pero se agradece ver que los extremos se acercan, las distancias se achican y las posibilidades crecen. Billy Donovan tiene trabajo por delante. La carrera de este joven entrenador de Nueva York ha sido meteórica. Desde que empezara como auxiliar de Rick Pitino en los Wildcats de Kentucky, aprovechó su oportunidad en Marshall University para llegar a los Gators de Florida y cosechar lo mismo buenas que malas críticas. Ahora, en su segundo año en Oklahoma City, y con rumores que le sitúan como sucesor de Mike Krzyzewski en la selección nacional, tiene la labor de levantar a un equipo que se presenta dispuesto a superar la marcha de Kevin Durant. Tiene juego en la línea exterior y Enes Kanter parece dispuesto a dar un paso adelante. Habrá que ver cómo responden. Por su parte, el Real Madrid de Pablo Laso da un poco de miedo. Con una plantilla larga y buenos fichajes en verano, parece que los madrileños superarán la marcha de Sergio Rodríguez y serán capaces de aspirar a todo un año más. 
Y yo, por mi parte, agradecido de haber visto el último cuarto tranquilo en casa, que hacía mucho tiempo que no veía baloncesto en la televisión desde el sofá. Un buen rato y una entrada rápida no es mal bagaje para estar a principios de semana. 

Posdata: titular para Victor Oladipo por regalárselo a uno que estuvo en el bando de los derrotados ayer y fotografía de cuando jugaba para Indiana, defendiendo a Tim Hardaway Jr con Michigan, simple y llanamente porque no tiene derechos de uso y no tengo que tomarla prestada sin pedir permiso.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Anthony King


Bastian Doreth (Alemania) y Moritz Lanegger (Austria) en la victoria alemana por 78-58 (Grupo B, Jornada 5)

Ya estaban clasificados Finlandia, Israel, Rumanía y Turquía porque estos cuatro países, distanciados por muchos kilómetros y hasta por mares, harán de anfitriones en el Eurobasket 2017. Junto a ellos, también habían conseguido el pasaporte los que se lo ganaron en las Olimpiadas de Río de Janeiro 2016 o por otra vía, es decir, Croacia, República Checa, Grecia, Francia, Italia, Letonia, Lituania, Serbia y España. Olvidado, aparentemente, el conflicto burocrático, parece que todas ellas estarán disputándose el próximo título europeo. Es la segunda vez que varios países organizan la fase final. El año pasado fueron Croacia, Francia, Alemania y Letonia y este año los cuatro ya mencionados, haciendo de ciudades anfitrionas Helsinki, Tel Aviv, Cluj y Estambul. 
Ahora, ya conocemos las últimas selecciones que faltaban para completar las veinticuatro que intentarán cogerle el relevo a España (vencedora en tres de las últimas cuatro ediciones). Serán Bélgica, Alemania, Rusia, Polonia, Eslovenia, Montenegro, Hungría, Islandia, Georgia, Gran Bretaña y Ucrania. Fuera se han quedado países como Estonia, Bosnia o Macedonia.
Se han pasado gran parte del verano disputándose los últimos billetes y para algunos habrá merecido la pena y para otros menos. Se dividieron en siete grupos, clasificándose todos los primeros y los cuatro mejores segundos. 
Los cuatro mejores segundos fueron la Islandia de Hakur Palsson y Jon Stefansson, la Ucrania de Viatcheslav Kravtsov y Kyrylo Fesenko, la Montenegro de Nikola Vucevic y Boban Dubljevic, y la Gran Bretaña de Daniel Clark y Andrew Lawrence. Por orden contrario al de esta primera lista, todas quedaron segundas pero se clasificaron en apretados grupos donde ganaron la sorprendete Hungría (6 victorias y 0 derrotas) de Adam Hanga y David Vojvoda, la Georgia de Tornike Shengelia y Michael Dixon, la Eslovenia de Goran y Zoran Dragic y la Bélgica de Jonathan Tabu y Jean Salumu. En los otros tres grupos, solo se clasificó uno, el campeón, y estos fueron la Alemania de Johannes Voigtmann y obin Benzing, la Rusia de Sergey Karasev y Timofey Mozgov y la Polonia de Maciej Lampe y Mateusz Ponitka.
Mención especial, por lo bueno, aunque no se hayan clasificado de la Holanda (4 victorias y dos derrotas) de Worthy de Jong y Charlon Kloof. Muy cerca de la clasificación, pero empatados en el Grupo D y sin conseguirlo, se quedaron Estonia de Rain Veideman y la Bielorrusia de Artsiom Parakhouski. También hay que destacar la primera participación de Kosovo en una ronda clasificatoria (no consiguieron ninguna victoria), contando con jugadores como Justin Doellman o Scott Bamforth (solo un partido, 21 puntos). Tampoco consiguió ninguna victoria Suecia, a pesar del buen rendimiento de Ludde Hakanson. Sí consiguieron al menos una victoria selecciónes como Luxemburgo, donde brilló, sobre todo, el ala-pivot Alex Laurent, la Albania de Rashaun Broadus, máximo anotador del preeuropeo, la Eslovaquia que dirigía Ivan Rudez, hermano de Damjan Rudez, la Portugal de Joao Gomes y la Suiza de David Ramseier. Un par de victorias, pero insuficientes para clasificarse, se llevaron selecciones como la Macedonia de Vojdan Stojanovski y Aleksandar Kostoski, la Bulgaria de Alexander Vezenkov y Jason Washburn (también jugó Demarquis Bost), la Bosnia Herzegovina de Jusuf Nurkic y Mirza Teletovic, la Dinamarca de Alan Voskuil y Jonathan Gilling, la Austria de Thomas Schreiner y Rasid Mahalbasic, y la Chipre de Nikolaos Stylinaou e Iakovos Panteli y Anthony King. 
Precisamente, para este, ya que es el último, le regalamos el titular. Anthony Lamar King, de 31 años, nacido en Durham, Nueva Carolina, juega con Chipre porque tiene la nacionalidad de este país. Hace varios años, tras su paso por la liga alemana (Deutsche Bank Skyliners), se enroló en las filas del ETHA Engomis, con los que, si no me confundo, sería campeón de Liga y Copa. Por eso, fichó por el Aris de Salónica y después volvió a Alemania con los Artland Dragons. Hasta como quien dice ayer jugaba para el Gaziantep turco, el mismo equipo donde jugaron otros viejos conocidos como Joey Dorsey, Serkan Erdogan, Jaka Lakovic o Earl Calloway, pero no sé si la próxima temporada seguirá en un equipo que acaba de fichar al veteranísimo Marcus Haislip. 
Elegir a King, de paso, nos sirve para ilustrar esta (no es nueva tampoco) reciente costumbre de poner a un norteamericano en tu selección. Hemos mencionado a unos cuantos en este repaso, pero hubo más, claro. También hubo muchos más de los que hemos mencionado aquí que por fin acaban con sus obligaciones veraniegas y nacionales y regresan a sus equipos ACB. El Bilbao Basket, por ejemplo, agradecerá el regreso de Tobias Borg, Jonathan Tabu, Danilo Nikolic o Miha Lapornik, sobre todo, ahora que con las bajas de Michael Eric, Ivan Buva y Borja Mendía, lleva dos partidos de pretemporada jugando con solo cuatro jugadores de la primera plantilla, Axel Hervelle, Álex Mumbrú, Javier Salgado y Dejan Todorovic. A poco más, y tiene que volver a colgarse las botas Raúl López Molist.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Jeff Geggus



De acuerdo con la web letsingit.com, la letra es ésta:

I'm forever blowing bubbles,
pretty bubbles in the air,
they fly so high, nearly reach the sky
then like my dreams they fade and die.
Fortunes always hiding,
I've looked everywhere,
I'm forever blowing bubbles,
pretty bubbles in the air!

United "clap clap clap"
United "clap clap clap"
United "clap clap clap"

Let's go fucking mental
Let's go fucking mental
lalala
lalala

Let's go fucking mental
Let's go fucking mental
lalala
lalala

Mi propia traducción, fiable lo justo para entenderlo por encima, sería ésta:

Siempre haciendo pompas, 
lindas pompas en el aire que
vuelan alto, casi hasta el mismo cielo
pero siempre acaban desapareciendo,
desvaneciéndose como se desvanecen
mis propios sueños. 
La suerte me esquiva
por más que la busco
y mientras tanto sigo haciendo pompas, 
lindas pompas en el aire.

Juntos "palmas palmas palmas"
Juntos "palmas palmas palmas"
Juntos "palmas palmas palmas"
Volvámonos locos
Volvámonos locos
lalala
lalala
Volvámonos locos
Volvámonos locos
lalala
lalala

"I'm Forever Blowing Bubbles" es una canción con una historia maravillosa. No es para menos cuando alguien la escribe a principios del siglo pasado (en torno a 1918) y hoy en día es uno de los himnos más poéticos del mundo del fútbol internacional. Esta vieja canción que se convirtió en uno de aquellos éxitos comerciales del Tin Pan Alley en los años 20, tuvo su primera relación con el deporte cuando Ring Lardner, uno de los periodistas deportivos más famosos de la historia (al fin y al cabo, era el escritor preferido de Holden Caulfield, junto a su hermano D.B., en El guardián entre el centerno), cambió la letra para ilustrar, de alguna manera, su desilusión cuando tuvo que cubrir el escándalo deportivo que afectaba a su equipo preferido, los Chicago White Sox. Pocos años más tarde, los aficionados del West Ham United se apoderarían de la canción. Los historiadores de los Hammers han rebuscado hasta averiguar por qué los aficionados del West Ham adoptaron esta canción para celebrar su afición por el equipo londinense. Al parecer, tiene que ver con el fútbol escolar, el director de una escuela al que le gustaba la música tanto como el fútbol y un jugador con cierto parecido físico con el niño que hacía burbujas en una famosa pintura al óleo de John Everett Millais. El caso es que, desde entonces, la canción es parte de la identidad del club y de sus aficionados, y resuena en el Estadio Olímpico de Londres, igual que, hasta hace poco, lo hizo durante décadas en Boleyn Ground (Upton Park). Por supuesto, la letra se modificó, aunque queda parte del original waltz americano. En los años 80, el grupo de punk británico Cockney Rejects, aficionados confesos del club, lo grabaron para gloria de la estrecha relación entre música y fútbol (si no me confundo, creo que los Cock Sparrer y The Business también tenían al West Ham United como equipo preferido). Fue 1980, precisamente, el año en el que el West Ham consiguió su último gran éxito al ganar la FA Cup, la competición de clubes de fútbol más antigua del mundo, ante el Arsenal, gracias a un gol de Trevor Booking, una de las grandes leyendas de los Irons, junto a otros compañeros que también estuvieron aquella noche en Wembley, como el escocés Ray Stewart o el centrocampista Alan Devonshire (también jugó Frank Lampard, pero el padre, no el hijo). En la cara B de aquel EP, incluyeron otra canción futbolera, pero, esta vez, para homenajear a los miembros del Inter City Firm, un grupo de fanáticos del West Ham que, al parecer, eran famosos por sus botas de punta de acero. Los Rejects se ganaron fama gracias a la violencia que solía aparecer en algunos de sus conciertos, cuentan por ahí, y, también dicen, a menudo las razones eran futbolísticas, como la historia que cuenta la suspensión de un concierto en Liverpool al producirse un enfrentamiento entre seguidores de la banda de los hermanos Geggus (Jeff canta y Mick toca la guitarra) y aficionados de los Reds.
Volviendo a la música y siguiendo con los de Jurgen Klopp, se podría decir que el "You'll Never Walk Alone" de Gerry & The Pacemakers es probablemente el himno más conocido y simbólico del fútbol profesional, pero, sin desmerecerlo ni quererle faltar al respeto, la triste poesía de "Bubbles", con ese amargo reconocimiento de lo esquiva que es la felicidad y el éxito, me llama más la atención. No me oirás cantarla por dos razones: una, canto fatal; dos, yo ya tengo bastante con lo mío y del "...zelai orlegian..." y "...se forja el hierro..." no me vas a sacar.




lunes, 12 de septiembre de 2016

Lilian Calmejane



Lo sé, no he dicho ni mú durante tres semanas, pero sí, he seguido la Vuelta a España 2016, y con atención. No estuve en Bilbao, como lo hice al año en el que Igor Antón le dio una gran alegría a la afición vasca, pero lo vi por televisión. Por televisión he seguido el resto de la Vuelta y, ahora, me dispongo a proponeros, como hice ya anteriormente con las otras grandes, mis nueve corredores destacados que sirvan para hacer resumen de esta edición. Como siempre, eligiendo a nueve, hay que hacer descartes y ha sido difícil hacerlo en esta ocasión. Sobre todo, he dejado fuera al vizcaíno Omar Fraile, por ejemplo, flamante campeón de la Montaña, y no es la primera vez, o a otros que también han destacado como Simon Yates, Magnus Cort Nielsen o Pierre Latour, aunque les mencionaré. Y, sí, lo siento, así que lo menciono aquí para resarcirme, un Alejandro Valverde que ha hecho, aunque no salga en el palmarés, una de las grandes machadas de la temporada: Juegos Olímpicos, igual también campeonato del Mundo, y además, Giro, Tour y Vuelta, y haciendo entre los quince primeros (3º en el Giro, 6º en el Tour y 12º en la Vuelta) en todas ellas.
Ya sabéis, los que soléis aparecer por aquí, que mi criterio es muy caprichoso y no siempre vale el éxito, y, además, conocéis que, en realidad, yo no tengo ni idea de bicicletas, más allá de lo que sabe cualquier otro aficionado, así que haréis bien en no hacerme nada de caso. 
Pero va, este es el nueve de elegidos que yo he seleccionado para resumir la vuelta. El orden no tiene nada que ver:

Haimar Zubeldia

El guipuzcoano es de esos corredores que siempre premiamos en este blog. La diferencia es que él ya tiene una larga carrera y no descubrimos nada nuevo. Se dejó ver en las últimas etapas de montaña de la Vuelta (19º en Aitana o 6º en el Aubisque) y acabó la general entre los 20 primeros (19º). Hablamos de alguien que, con esta, corría su 12º Vuelta a España y, entre las tres grandes, ha disputado ya un total de 28 grandes vueltas: 1 solo Giro, 12 Vueltas a España y 15 Tour de Francias. De 28 ocasiones, ha acabado entre los 25 primeros en 14 ocasiones. Ha rozado el pódium en el Tour y nunca ha ganado una etapa en ninguna de las tres. Pero su constancia, su arrojo y su dedicación, siempre serán premiados por aquí.
Podíamos haber elegido a otros, como el veterano francés Jean-Christophe Peraud, del que poco se sabía desde que sorprendió a todos al hacer pódium en el Tour de 2014, pero, a sus 39 años, ha acabado en el puesto 13º de la General. O, también quizás, un Andrew Talansky que ha brillado al hacer 5º en la general final. 

Chris Froome

Bueno, pues esta es mi opinión: sus aplausos al entrar por meta en la línea de Aitana me parecieron un bonito gesto que no se merecía ni la ocasión. Alguno creyó que eran con ironía, pero a mí, en principio, no me lo pareció. Creo que el ataque de Quintana sobraba y el reconocimiento de Froome se agradece. Igual que se agradecen sus declaraciones sinceras, aunque sería mejor que se hubieran hecho bien las cosas y no mereciera la pena, aunque tampoco soy yo quién como para meterme en este debate que no conozco muy bien. Yo lo que aplaudo es que haya venido a la Vuelta a disputarla y que haya dado un gran espectáculo, ganando en Peña Cabarga con rabia, volando en Calpe, soportando los continuos ataques de Nairo Quintana y Alberto Contador hasta que el más importante se le escapó. No sé si, como muchos opinan, fue el corredor más fuerte de la carrera, pero, la verdad, es que hacía mucho tiempo que alguien no brillaba con tanta excelencia en dos grandes en la misma temporada y eso es síntoma de que estamos ante uno de los grandes corredores de la historia. Con un de los mejores equipos de la historia a sus espaldas, claro, por mucho que aquel día llegaran fuera de control y fallaran.  

Samuel Sánchez

Si miras en la clasificación, no aparece. Hasta la contrarreloj de Calpe, sí lo hacía. Tras los 37 kilómetros contra el reloj, ocupaba la posición número 12. Antes de la contrarreloj era 7º en la general. Estaba solo a medio minuto de Talansky (6º) y a un par de minutos de Simon Yates (5º). Acabó la contrarreloj en 53:02, a cinco minutos de Talansky y tres de Yates. Pero eso no fue así durante toda la etapa. De hecho, durante muchos kilómetros, Samuel Sánchez amenazó el puesto del australiano Yates y luchaba por el del norteamericano Talansky. Pero se fue al suelo: llegó a meta sin apenas poder apoyar un brazo, lleno de magulladuras y arena, diciendo que no con la cabeza. Al día siguiente, no tomó la salida. Como en el caso de Zubeldia, del que fue compañero, el asturiano Samuel Sánchez no es nuevo en esto. Tiene 38 años y ha disputado 19 grandes vueltas, siendo pódium en dos de ellas, 2º en el Tour de Francia 2010, 3º en la Vuelta a España 2007 y 2º en la Vuelta a España 2009. En otras cinco ocasiones ha hecho entre los diez primeros. Se le escapó, con crueldad, además, una oportunidad de repetirlo, pero eso no quita para que reciba el reconocimiento a su buena actuación durante la Vuelta a España 2016 donde fue la cabeza visible de su equipo, el BMC, tras el liderato de Darwin Atapuma y si no contamos la victoria de etapa de Jean Pierre Drucker. 

Lilian Calmejane

Porque al joven francés del Direct Energie no le esperaba a nadie. A sus 24 años, y en su primer año como profesional, el corredor de Jean-René Bernaudeau se llevó el premio gordo al sorprender a todos en San Andrés de Teixido. También se dejó ver en Aitana, donde hizo octavo, un puesto por detrás de otro francés que ha destacado en esta Vuelta, Rudy Molard. El ciclismo francés está de enhorabuena. Ha sido otro de los protagonistas de esta Vuelta aunque solo sea por las victorias parciales de Alexandre Geniez, Pierre Latour y el mencionado y elegido Calmejane, pero otros como Molard, Axel Domont, Maxime Bouet, Clement Chevrier, Stephane Rossetto, Julian Bernard, Romain Hardy, Julien Bernard, Kenny Elissonde... han dejado bien claro que, al otro lado de los Pirineos, viene una buena generación de ciclistas. 
Para él va el titular y la fotografía (sacada del buscador de imágenes de google pero con origen en sport.es) por ser el más inesperado en esta lista. Y también por acordarse, al ganar, de Romain Guyot, joven corredor francés muerto al ser atropellado por un camión mientras entrenaba el pasado mes de Marzo.

Nairo Quintana

Por que ha ganado, claro. Después de su pódium en el Tour de Francia, no todo fueron elogios. La gente se olvida de lo difícil que es ganar, pero todo el mundo parecía esperar más de él. No fue rival para Froome y no supo explicar cuál era esa enfermedad que le lastraba, así que todos empezaron a dudar de él. Incluso se ha seguido dudando de él en la Vuelta: que si sus ataques no acababan de servir para derrocar a Froome, que si la contrarreloj dura más le entierra... que si, que si. Pero lo que sí es, es campeón de la Vuelta a España 2016. Además, siempre conviene recordar una cosa: el colombiano tiene 26 años. Ha disputado solo tres Tours y en los tres ha sido pódium (dos veces 2º y este año 3º). Ha disputado solo un Giro de Italia y lo ha ganado. Esta Vuelta a España era su cuarta y su primer pódium y su primera victoria. Correr ocho grandes, ganar dos y ser pódium en otras tres no está al alcance de corredores normales o mediocres. Además, teniendo en frente a gente como Chris Froome, Alberto Contador o Vincenzo Nibali. Así que, enhorabuena para él y para su equipo por ser líderes desde la 10º etapa y acabar siéndolo en Madrid. 

Jhoan Esteban Chaves

Todos sabemos, a estas alturas, y no hace falta que repita sus nombres, que vivimos la época de gloria del ciclismo colombiano. Por mucho que gente como Fabio Parra o Lucho Herrera sean parte de la historia de este deporte en su país y auténticas leyendas, lo que está consiguiendo el deporte colombiano en estos años trasciende, en mi opinión, lo que hicieron aquellos primeros escarabajos. Ya nadie usa, tan siquiera, la palabra escarabajo. Dos colombianos en el mismo pódium de una grande es algo a destacar. Acabamos de recordar todos los pódiums que tiene ya Quintana, y este de Chaves tampoco es el primero para él porque esta misma temporada ya hizo 2º en el Giro de Italia, por detrás de Vincenzo Nibali y por delante de Alejandro Valverde. A sus 26 años, el joven corredor del Orica promete más alegrías. Y mira que no se ha llevado pocas el equipo australiano en esta Vuelta: ganó en Bilbao con Jens Keukeleire, se llevó el esprint final y otro más gracias a Magnus Cort Nielsen y Simon Yates ganó en Nogueira de Ramuín, además de acabar 6º en la general y llevarse, junto a su equipo, los aplausos de todo el mundo por la estrategia que aplicaron en la etapa del Aubisque. 

Jan Bakelants

Siempre destacamos a los aventureros, y, en esta edición de la Vuelta a España, ha habido muchos (y de distintas nacionalidades: desde el lituano Andreiy Zeits hasta el italiano Gianluca Brambilla), pero se lo vamos a dar a un Bakelants que lo ha intentado por activa y por pasiva y no sé cuántas escapadas habrá intentado y cuántas habrá cogido. Lo intentó, además, en todos los terrenos, pero, sobre todo, en montaña. Elegimos, además, a Bakelants, por otra razón: esta ha sido la edición del ciclismo belga. Probablemente, junto a los franceses, haya sido la nacionalidad con más vistosidad en la carrera. Como país, se han llevado cuatro etapas, dos de Gianni Meersman, una de Jonas Van Genechten y otra de Jens Keukeleire. Han metido a tres corredores entre los veinte primeros, pero, sobre todo, más allá de los puestos y las victorias, se han dejado ver en todas las etapas. A los cuatro que ya hemos mencionado aquí, podríamos sumarle muchos otros protagonistas, gente como Ben Hermans, Maxime Monfort, Pieter Serry, Thomas de Gendt, Dries Devenyns...

Robert Gesink

A sus 30 años, por fin le llegó la oportunida de disfrutar de un gran triunfo. El holandés ya ha ganado buenas carreras como el Giro d'Emilia o el Tour de California, pero nunca ha conseguido alcanzar los niveles que se le atribuyeron ya desde que andaba siendo un prometedor ciclista de la cantera del Rabobank y ganaba el prestigioso Circuito Montañés allá por 2006. Desde entonces, ha sido 4º y 6º en el Tour de Francia y 6º y 7º en la Vuelta a España, siempre buenos puestos, visible cuando se empinan las rampas, pero sin conseguir dar ese paso definitivo que el ciclismo holandés lleva esperando tanto tiempo. Su victoria en el Aubisque, con un esprint agónico, en la que muchos denominaban la etapa reina de esta Vuelta a España 2016 es como un ejercicio de justicia poética. Levantó los brazos y lo disfrutaría como el que más. Merecido, aunque solo sea por las veces y veces que lo ha intentado. 
Igual que se lo damos a él, se lo podríamos haber dado a Mathias Frank. A sus 30 años, este eterno aventurero, acabó por llevarse el gato al agua en Lucena del Cid después de haberlo intentado unas cuantas veces más en esta misma edición. 

David de la Cruz

Porque, en líneas generales, ha sido una Vuelta a España para extranjeros. Solo el catalán ha conseguido ganar una etapa. Fue, además, líder. Aunque el liderato también lo tuvo Rubén Fernández. Y a los dos les duró muy poco. Todas las victorias parciales, excepto la de De la Cruz, han sido extrajeras. Y el único equipo español en ganar, aunque tampoco es que haya muchos equipos, ha sido Movistar gracias a un colombiano. Ha habido tres españoles entre los diez primeros, cierto es, y merecen su ración de aplausos tanto Alberto Contador como Daniel Moreno, y otros tres más entre los veinte, pero, a pesar de ello, el protagonismo ha sido generalmente originario de otros países que no organizan esta carrera ni prestan su paisaje para el recorrido. Probablemente, sea una de las Vueltas con más protagonismo extranjero que recuerdo yo. Así que, por ello, la excelencia de David de la Cruz, entre tanta escasez, ha resaltado más aún si cabe. 
Además, el de Sabadell, tiene ya 27 años, no es un niño, pero después de dejar Caja Rural y buscarse la vida por Alemania, su llegada al Etixx le ha dado un protagonismo que le convierten, aunque no sea por edad, en uno de los nuevos protagonistas de estas generaciones que prometen. El neozelandés George Bennett, un hombre muy completo, 10º en la general final, el escalador italiano Davide Formolo, 24 años y 9º en la general final o Matvey Mamykin, irregular pero sorprendente corredor ruso que ha querido lucirse en esta Vuelta, aunque solo fuera a arreones sin mucho sentido (24º en la general final), son otros ejemplos de estos nuevos corredores llamados a coger el relevo a una generación que ya se empieza a hacer mayor. 


Javi Ros



Un día que me aburría, hace ya un par de semanas o así, me puse a escribir esta entrada. Dejé los datos escritos y luego no le hice mucho caso. Ahora, ya que tampoco pierdo nada, lo edito un poco y lo publico. Simplemente, me llamó la atención el número de jugadores vascos que van a jugar este año la segunda división, como quiera que se llame ahora. Creo que estaba viendo o leyendo sobre un partido en concreto, cuando me llamó la atención que había bastantes canteranos del Athletic Club de Bilbao entre ambos contendientes. Como ya sabéis que aquí cojeamos de dos pies, y uno de ellos es rojiblanco y mira a la costa cantábrica, pues me puse a mirar y hacer listas. 
Los datos creo que los saqué de la página web oficial de la liga, así que si, en algo fallo, no es culpa mía. Bueno, sí, porque se me ha podido colar algún jugador que igual es vasco y yo no me he enterado. Como siempre, puntualizo que entre los vascos he considerado a los navarros aunque a muchos esto les pueda parecer una incongruencia. 
Pero bueno, lo dicho, que sí, que me llamó la atención, por tercera vez, que este año en la segunda categoría del fútbol profesional español va a haber mucho jugador de por aquí. 
En concreto, a saber, solo Córdoba, Gimnastic de Tarragona, Rayo Vallecano y Sevilla Atlético no tienen jugadores de esta zona en sus plantillas. Si se me ha colado alguno, es por desconocimiento. El resto de los 18 equipos de la categoría, tienen, al menos, un jugador que haya nacido en Euskadi o Navarra. 

A saber, el Alcorcón, por ejemplo, consiguió la cesión, por parte del Eibar, del central vizcaíno Unai Elgezabal, quien, el año pasado, jugaba en segunda división B con el Barakaldo Club de Fútbol. Durante muchos partidos de esa temporada pasada, Elgezabal hizo pareja de centrales con Álex Quintanilla, también ex canterano del Athletic y del Valencia, quien ha firmado, este año, por el Almería. En el Barakaldo, también jugó, aunque hace ya unos años, cómo pasa el tiempo, Jon Ander Garrido, héroe del ascenso a segunda B, quien firmó por el Cádiz, salió cedido, y esta temporada ha vuelto al equipo para ser titular en segunda división. Junto a él, en el Cádiz, también juega Gorka Santamaría, delantero cedido por el Athletic Club, y desafortunado protagonista hace unas jornadas por una polémica expulsión. En el Elche, candidato al ascenso a Primera división, nos encontramos con otros dos ex canteranos del Athletic Club, Guillermo Fernández, quien ya se ha estrenado como goleador esta temporada y ya lo fuera hasta de Champions League con la camiseta del primer equipo bilbaíno, y Urtzi Iriondo, un menudo lateral que contó con muchos minutos en la misma categoría pero con el Bilbao Athletic durante la temporada pasada. También en el Elche juega Pablo Hervías, nacido en Logroño, pero canterano de la Real Sociedad, quien encadena su tercera cesión consecutiva tras jugar en Osasuna y Oviedo antes de hacerlo para el Elche. El Getafe se hizo con Kike Sola, delantero navarro que pasó por el Athletic y el Osasuna, antes de que se cerrara el mercado. Compañero de Kike Sola en el Athletic fue Jonás Ramalho, quien, tras terminar su vinculación con el equipo vizcaíno, ha firmado contrato con el Girona. Otro ex del Athletic, Urko Vera, quien consiguió el ascenso con el Osasuna el año pasado, firmó, también a última hora, contrato con el Huesca. En el Lugo está el alavés Igor Martínez, ex jugador del Alavés y del Athletic Club. En el Tenerife, juega el bilbaíno Álex García, quien también pasó por el filial del Athletic Club. El mismo equipo tiene cedido en Valladolid a un jugador del que se espera mucho, Markel Etxeberria, quien no ha empezado la temporada como titular. En el recién ascendido Reus, dos veteranos, el guipuzcoano Álex Albistegi, que el año pasado hizo una gran temporada en segunda división B con el Lleida y Aritz López Garai, quien regresa a la categoría tras haber bajado un peldaño el año anterior. En el UCAM Murcia, donde, por cierto, encontramos a otro ex del Barakaldo, aunque, en esta ocasión, cántabro, no vasco, Fran Pérez, también juega Unai Albizua y otro ex canterano del Athletic Club que no es vasco, si no riojano, el portero Miguel Escalona. Porteros vascos sí encontramos en el Levante, y dos. La lucha por la titularidad se la ha llevado el talento navarro Alejandro Remiro, una de las apuestas futuras para la portería del Athletic Club. En el banquillo queda Raúl Fernández, espigado portero vizcaíno que debutó con el primer equipo del Athletic Club. Otro portero navarro que juega en segunda división es Roberto Santamaría, esta vez, en el Mallorca, donde tiene cómo compañeros a otro ex del Barakaldo CF, Ion Ansotegi, y al prometedor ex del Alavés, Álex Vallejo. Más porteros, esta vez de la cantera bilbaína de Lezama, y que juega en segunda división, es Aitor Fernández, también ex jugador del Barakaldo CF, quien se ha unido a la extensa nómina de jugadores vascos del Numancia. Allí también esta otro ex del Barakaldo y de Lezama, Unai Medina, el veterano navarro Iñigo Pérez, el talentoso mediapunta Iñigo Ruiz de Galarreta, el ex de la Real Sociedad, Eneko Capilla, u otro canterano de los de Donostia, aunque, en este caso, peruano, Alexander Callens. Sin embargo, no es el equipo con mayor número de jugadores vascos o navarros, ya que se lleva la palma el Mirandés, donde, además de los ex del Athletic Club de Bilbao, Jon Aurtenetxe, Iker Guarrtoxena, Iñigo Egüaras y Néstor Salinas, nos encontramos con otro que tuvo un efímero paso por Lezama, Gorka Kijera, y más jugadores de por aquí arriba, gente como el portero vitoriano Sergio Pérez, Marcos Sangalli, de la cantera de la Real, al igual que Alain Oiartzun, o el ex del Osasuna Roberto López "Rúper". Precisamente, también en el Osasuna jugó Jon Erice, quien ahora lo hace en el Oviedo de Fernando Hierro donde también juega Néstor Susaeta y llegó cedido del Athletic Club, tras hacer la pretemporada con el primer equipo, el central navarro Óscar Gil. Finalmente, en el Zaragoza se ha asentado el vizcaíno Erik Morán, quien también formó parte de la primera plantilla del Athletic Club, el ex portero del Eibar, Xabi Iruretagoiena y, por último, el pamplonica, ex de la cantera de la Real Sociedad y del Mallorca, Javier Ros.

Tampoco es que esto sea una competición, igual hay más jugadores madrileños, andaluces y/o catalanes, pero, como ya he repetido más de una vez, me llamó la atención. Así que pongo sus nombres en negrita y lo dejo aquí escrito para quien guste de estas curiosidades sin más. Por ninguna otra razón que no sea la casualidad (ha sido el último en aparecer en nuestra lista y, aunque lo parezca, no hemos seguido ningún orden, aunque empezamos alfabéticamente y más o menos se ha seguido) le damos titular y fotografía (encontrada en google images pero proveniente de marca.com) a Javi Ros, jugador, actualmente, del Zaragoza de Luis Milla y Luis Cembranos.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Paul Pierce



Creo que fue ayer cuando leí que Ray Allen, de quien se venía rumoreando hace tiempo que sopesaba volver al baloncesto en activo, estaba negociando con los Milwaukee Bucks para consumar, definitivamente, ese regreso. Allen tiene 41 años. Ya jugó varias temporadas en la NBA. Las repartió entre los propios Bucks, los Seattle Supersonics, los Celtics de Boston y los Miami Heat. Fue diez veces All-Star, campeón olímpico y ganó el anillo de campeón de la NBA en dos ocasiones. Años después de su retirada, al que durante años fue considerado uno de los mejores tiradores de la competición le ha dado por volver. ¿Por qué? Supongo que si finalmente se confirma, él lo explicará. 
Esto de los regresos de jugadores ya retirados no es nuevo en la NBA. Por supuesto, el caso más recordado es el de Michael Jordan, pero hubo más. Y parece que los seguirá habiendo. La NBA parece una liga de contraste, donde llegan jugadores que apenas han cumplido la mayoría de edad y otros alargan su vida deportiva hasta límites insospechados. 
El caso de Ray Allen no es el único. Durante este verano, ha habido otros rumores, algunos se quedarán en eso, pero otros puede que se hagan realidad y vivamos un contínuo dejavu en las canchas. 
Derek Fisher también se lo está pensando, según hizo público Ian Begley, de la ESPN, hace poco. Retirado en 2014, comenzó su carrera como entrenador en los New York Knicks de la mano de Phil Jackson, pero no terminó su segunda temporada en la gran manzana. Tiene 42 años y ha sido cinco veces campeón de la NBA tras jugar dieciocho temporadas en la misma. ¿Por qué? Pues supongo que también Fisher lo explicaría llegado el caso. 
Stephen Jackson, nació en 1978, con lo que "solo" tiene 38 años. Tras jugar 14 temporadas, se retiró. Fue campeón de la NBA en 2003 con los San Antonio Spurs. Recibió una de las sanciones más duras de la historia de la NBA al recibir una penalización de 30 partidos por su participación en la histórica bronca en Auburn Hills. Hace poco dijo que podría y que quería volver.
Carlos Boozer tiene 35 años y fue bronce olímpico con la selección de los Estados Unidos en 2004. Llegó a ser dos veces All-Star. En Junio surgieron rumores sobre su posible regreso, pero no se ha vuelto a saber nada más.
Uno de los últimos rumores ha sido el de Baron Davis, nacido hace 37 años. Dos veces all-star, su última temporada ocurrió en 2012 cuando jugaba para los New York Knicks. Su regreso no está tan lejos porque, en realidad, ya volvió a jugar al baloncesto en la temporada 2015-2016. Lo hizo en los Delaware 87ers de la D-League, la liga de desarrollo de la NBA, con los que llegó a jugar ocho partidos.
Sí, sí, hay más. 
Richard Hamilton formó parte de aquellos Detroit Pistons que ganaron la NBA en 2004. Lleva tres años retirado y ya hubo rumores de regreso en 2014. Y ahora otra vez en 2016. Nacido hace 38 años, llegó a ser tres veces All-Star. En un reciente artículo periodístico, explicaba que lo dejó para estar más cerca de sus hijos pero estos ahora le querían ver jugar en directo. 
Emeka Okafor fue segundo en el draft de 2004 y mejor rookie del año en 2005. Una hernia de disco en su cuello le obligó a retirarse. Su agente ha dicho recientemente que volverá pronto. Nació en 1982, con lo que aún tiene 34 años.
Ben Gordon tiene uno menos, 33. Fue mejor sexto hombre siendo rookie. Venía de ser campeón de la NCAA en 2004 con los Huskies de Conneticut. Sus primeros años en los Chicago Bulls crearon expectación. En Septiembre de 2015 intentó conseguir un contrato con los Golden State Warriors en verano, pero no lo consiguió. Este verano ha jugado con Gran Bretaña en las clasificatorias para el Eurobasket 2017. En alguna entrevista dijo que quiere volver a la NBA.  

Todos estos rumores suceden en el año en el que dijimos adiós, nada más y nada menos, que a Tim Duncan y Kobe Bryant. También a Amar'e Stoudamire, pero a este no del todo. Le veremos en Europa cuando juegue el Hapoel Jerusalem.
La edad no es impedimento para jugar profesionalmente al baloncesto. Ni tan siquiera lo es decir que ya tuviste bastante, porque siempre puedes volver. Erazem Lorbek estuvo en las ligas de verano probando con los San Antonio Spurs. Llevaba varios años parado por su maltrecho físico pero él no se había rendido. Aún no se ha hecho público si ha firmado contrato con algún equipo. Hay muchos veteranos que aún no han firmado para el año que viene, gente como Elton Brand, Caron Butler, Jason Terry, Metta World Peace, Charlie Villanueva, Kirk Hinrich, Kendrick Perkins, Drew Gooden o Kevin Martin. Otros sí lo han hecho ya, algunos incluso con contratos jugosos: Dirk Nowitzki, Matt Barnes, Jamal Crawford, Manu Ginobili, Pau Gasol, Sasha Vujacic, Richard Jefferson, Pablo Prigioni, quien jugará por encima de las cuatro decenas si cumple lo firmado con los Houston Rockets. Paul Pierce, 39 años, sigue siendo uno de los contratos que más rumores está levantando este verano. Dijo que seguiría y ahora parece que volverá a Los Ángeles Clippers. Titular de esta entrada y foto para él por ser el último que menciono.
¿Qué lleva a una persona con 5 anillos de campeón, 18 temporadas en activo y un primer intento como entrenador a volver a calzarse las botas? Quizás no le lleva nada porque solo es un rumor y los rumores a veces nacen del aburrimiento más que del conocimiento, pero, en cualquier caso, está claro que, en el baloncesto norteamericano, los jugadores parecen aburrirse cuando se retiran. Casi no hay uno que no haya dicho que vuelve. Lo hagan o no lo hagan después. Con lo bien que se tiene que estar pescando en el lago o viendo la televisión por cable, ¿no?

martes, 16 de agosto de 2016

Marijan Cakarun





Hablar de manera ligera es fácil, y generalmente conduce a error, pero en este blog parece que no sabemos hacerlo de otra manera. Además, estamos en agosto y nos hacemos vagos.
Por no dejar que el blog se muera, me quedaban dos opciones para escribir una nueva entrada: o baloncesto o ciclismo, que son los deportes que menos practico pero cuya actualidad más sigo. Me resulta más fácil hablar de eso que de la pretemporada de fútbol o los torneos veraniegos de pelota mano. Las Olimpiadas las sigo igual que sigo viendo, cuando me aburro, las reposiciones de series de televisión españolas antiguas en los canales de la TDT.
Así que he elegido el baloncesto y su mercado estival, el de fichajes, y, en concreto el de la ACB, porque el de la NBA, quitando la reciente y abrumadora renovación de LeBron James, no anda parado, pero sí que ha bajado un poco el nivel de sorpresa que alcanzó antes de las vacaciones.
Digo que hablamos ligero porque no vamos a analizar con profundidad ni las causas ni las consecuencias, y nos conformaremos con impresiones personales y análisis superficiales. Sin ser un experto, ni tan siquiera un aficionado atento, me da la sensación de que el mercado de fichajes en la ACB durante este verano, es un fiel reflejo de los cambios mercantiles que se están produciendo en el deporte profesional de la canasta. En Europa, el dinero se ha ido a Turquía, y el resto está en los Estados Unidos, con lo que se ha producido un efecto dominó y las tendencias adquisitivas de los equipos españoles se han diversificado de una manera muy curiosa. Repito: todo en mi opinión y no es muy de fiar.
El año que viene habrá diez españoles en la NBA (Pau Gasol, Marc Gasol, Juancho Hernangómez, Willy Hernangómez, Álex Abrines, José Manuel Calderón, Niko Mirotic, Serge Ibaka, Sergio Rodríguez y Ricky Rubio). Muy significativo. A eso hay que sumarle el resto de europeos con peso en este continente que o han renovado con buenos contratos o también han aprovechado el aumento del límite salarial en la gran liga americana para empezar la aventura al otro lado del Atlántico: Mindaugas Kuzminskas, Dario Saric, Tomas Satoransky, Davis Bertans, Dragan Bender...
Si eso no fuera poco, muchos otros jugadores contrastados y de calidad se han ido a otras ligas europeas, con especial protagonismo de las ligas de Rusia y Turquía. Solo en el país otomano encontraremos el próximo año a gente como Dairis Bertans, Alen Omic, Clevin Hannah, Angelo Caloiaro...
El caso es que el poder adquisitivo de los equipos ACB parece haber caído. Los movimientos durante este verano han dejado ver pautas que se repiten y otras tendencias más novedosas. En líneas generales, podríamos resumirlo diciendo que, aunque ha habido llegadas de buenos y contrastados jugadores, sorprenden los cambios de cromos entre equipos de la misma competición y la llegada de jugadores relativamente desconocidos para el espectador medio.  
Conviene recordar que aún hay muchos fichajes por hacer. Hay equipos que, aunque van rápido, como el nuevo Sevilla con Berni Rodríguez en los despachos, han empezado tarde y aún les queda trabajo. Hay otros que están esperando y alguno que ya tiene todo prácticamente finiquitado, pero es probable que en los próximos días haya más nombres que sumar y quizás nos haga cambiar de opinión.
Con todo lo que ha habido por ahora, hay que destacar que, como ya hemos dicho, ha habido muchos cambios de camiseta, traspasos entre equipos de la liga y algunos con renombre o sorpresa: Adam Waczynski, Fran Vázquez, Will Thomas, Darko Planinic, Joan Sastre, Jonathan Tabu, Scott Bamforth, Nacho Martin, Giorgios Bogris, Alberto Corbacho, Txemi Urtasun, Pere Tomas, Goran Suton... Hasta Sitaphá Savané, que tras regresar a las islas parecía haber encarado el final de su carrera, ha seguido a Salva Maldonado y empieza nueva aventura en Madrid. También ha habido regresos a la Liga ACB como los de Martynas Pocius, Luka Zoric, Luka Bogdanovic, Oliver Stevic o David Jelinek. Se podía interpretar que los equipos buscaban la seguridad de jugadores que ya conozcan los intangibles de la liga, mejor que responder a las necesidades de los equipos con apuestas arriesgadas.
De otras ligas europeas han llegado gente como Royce O’Neale (Ludwigsburg), Kyle Fogg (Bremerhaven), Oviu Soko (Enel Brindisi), Mickey McConnell (Chalons), Billy Baron (Charleroi), Joe Trapani (Cholet), Trent Lockett (Trento), Andrew Albicy (Gravelines), Adam Pechacek (AZS Koszalin), Aaron Doornekamp (Skyliners Frankfurt) o Johannes Voigtmann (Skyliners Frankfurt). Alemania siempre ha sido calado del mercado veraniego para la liga ACB, pero destaca, este año, la mirada hacia Francia e Italia. Son jugadores que vienen de hacer buenos números en sus ligas pero, quitando quizás a Voigtmann y Fogg, cuyas temporadas repercutieron internacionalmente, muchos de ellos llegan siendo una incógnita aunque, a buen seguro, acaben triunfando y rindiendo con eficacia.  
Pero lo que quizás indica el cambio de corriente es que los jugadores de renombre que se incorporan a la liga se concentran en dos, tres equipos, a lo sumo cinco si contamos los interesantes fichajes de Valencia y Unicaja. Anthony Randolph, Tyrese Rice, Víctor Claver, John Bryant, Andrea Bargnani, Rodrigue Beaubois, Oliver Lafayette o Trevor Mbakwe son jugadores contrastados o emergentes, con buena cotización, que podían haber firmado contratos jugosos con otros equipos europeos. Dos jugadores más llegan desde la NBA, Shane Larkin y Shayne Whittington, pero, a excepción de Whittington, como decíamos, todos esos jugadores se concentran en unos pocos equipos, destacando, sobre todo, la distancia que se está creando entre el Real Madrid y el FC Barcelona y el resto. Baskonia y Valencia han hecho grandes esfuerzos y el Unicaja cerró su equipo muy rápido y con argumentos para ilusionar a sus aficionados.   
Para justificar mi argumento de que este año se percibe un cambio en los intereses de los equipos, en parte debido a la competencia, pero también a su propio nivel de presupuesto, destacaría tres objetivos que han parecido tener en común los equipos ACB este año. Aunque no sean nuevos, sí que parece que este año han tenido más relevancia que en otros veranos pasados. Por un lado, destacaría los jugadores llegados desde ligas digamos menores, como la LEB. Jugadores que parece que debutarán o volverán a la ACB tras contar con pocos minutos en otras temporadas o medrar en LEB y EBA. Hablamos de jugadores como Tadas Sedekerskis, Daniel Bordignon, Miki Servera, Jonathan Barreiro, Beka Burjanadze, Guillem Colom, Ferran Bassas o Romaric Belemene.
El segundo argumento sería la liga de desarrollo de la NBA, la D-League, que se ha convertido este año en un caladero importante, aunque muchos de los nombres que sonaron este verano se quedaran en rumores. Desde ahí llegan gente como Michael Eric, Scott Suggs o el mediático Thanasis Antetokounmpo, hermano de un Giannis Antetokounmpo que nunca llegó a jugar para el CAI Zaragoza.
Pero, sobre todo, creo que el mayor indicativo de ese cambio en las incorporaciones veraniegas de los equipos ACB llega desde los Balcanes. Siempre ha habido jugadores croatas, serbios, eslovenos... en la ACB, pero este año, sobre todo, llegan desde las ligas del Adriático o desde otras ligas europeas, siendo algunos jugadores por descubrir, con buenas estadísticas pero sin el prurito que da contar ya con un currículo largo y llamativo. Por supuesto, Vladimir Jankovic, ex del Panathinaikos y nuevo jugador del Valencia, no entraría en esta lista, pero sí otros como Danilo Nikolic (Mega Leks), Miha Lapornik (Union Olimpija), Ivan Buva (Avellino), Strahinja Milosevic (Szonolki Olaj), Filip Kraljevic (KK Zadar), Luka Lapornik (KRKA Novo Mesto), Luksa Andric (BC Astana), Marijan Cakarun (Helios Suns), Aleksander Cvetkovic (Partizan) o Petar Aranitovic (Partizan). Da la sensación de que los despachos de los equipos ACB han tenido claro que si no podían aspirar a los jugadores más reclamados, siempre era un buen seguro contar con deportistas de países de larga tradición baloncestística y que parecen prometer un rendimiento de fiar.
Va a ser, en cualquier caso, una temporada excitante porque el rendimiento de muchos de estos jugadores va a sorprender a más de uno. Esta sigue siendo una opinión personal y que os invitaría a discutir y rechazar, pero el cambio de tendencia en el mercado va a descubrir nuevos talentos, incluso de jugadores veteranos que no habían tenido hasta ahora la oportunidad de tentarse en estos niveles. Me da la sensación de que, en líneas generales, todos los equipos están firmando con coherencia y racionalidad, y quitando la distancia que se está formando entre la clase alta y baja, sí que parece que la próxima temporada puede ser una liga más ceñida. Yo no he visto jugar nunca a Marijan Cakarun (para él el titular y la foto, sacada de una búsqueda en google images que parece provenir de la web sibenik.in), por ejemplo, y sin faltarle al respeto, ni tan siquiera había oído hablar de él... ¿Y si es bueno? Creo que responder a esa pregunta va a ser uno de los alicientes de esta próxima temporada ACB.