sábado, 6 de abril de 2019

Brian Kamstra

Tomada de google images, proviene de la web noticiasdenavarra.com


Nos debatíamos entre una nueva entrada o actualizar la que escribimos hace unos días, pero, al final, quizás por darle más visibilidad y que no quedara ahí enterrado nos hemos decidido a escribir de nuevo partiendo de cero. Aunque vayamos a volver a hablar de lo mismo que mencionábamos en nuestra anterior entrada, del Gran Premio Miguel Indurain y de uno de sus participantes. Probablemente, la entrada nos quede coral, pero el objetivo principal era dar testimonio del rendimiento del protagonista que tituló nuestra anterior entrada. 

Empezó la carrera con el propio Miguel Indurain cortando la cinta protocolaria y terminó con el francés Jonathan Hivert adelantándose un puñado de segundos a sus rivales y entrando victorioso en Estella. Atacó en el momento oportuno, en la rampa definitiva, y aguantó cuesta abajo para entrar sobrio pero contento, alzando el brazo derecho antes de traspasar la línea de meta. Antes hubo sus escapadas, sus intentos de repetirlas, sus ataques más o menos intensos y hubo que esperar al del francés para definir la carrera. Por detrás de él, llegó el grupo de los más fuertes donde consiguieron puesto en el pódium Luis León Sánchez, del Astaná, y un Sergio Higuita que le sigue dando alegrías a su equipo, la Fundación Euskadi. Por cierto, el presidente del club vasco, Mikel Landa, que corre para el Movistar, no terminó la prueba y fue uno de los 34 abandonos. 

Al francés Hivert, un veterano de 34 años que empezó en esto ya hace una docena de años en el Credit Agricole, se le dan bien Euskadi y España. Ya ganó la Klasika de Primavera allá por 2011, con el maillot de Saur-Sojasun, y ese mismo año se llevó una etapa de la Vuelta a Andalucía. En Andalucía ganaría otras dos dos años más tarde. Tras varias temporadas sin victorias, su regreso al triunfo se produjo en 2017, llevándose una victoria y la general de la Vuelta a Castilla y León, ya con el mismo maillot con el que se ha llevado el trofeo del Gran Premio Miguel Indurain, el del Direct Energie. Tiene cosa la cifra porque son un total, contando ya esta última, de siete victorias, solo dos menos de todas las que ha conseguido en su país natal, Francia: Paris-Troyes, general y dos etapas del Tour de Haut-Var, etapa en el Circuito de Lorraine, Tour de Finisterre, Estrella de Besseges, Gran Premio de Apertura La Marsellesa y una etapa en la París-Niza. Solo ha conseguido una victoria fuera de estos dos países, aunque, eso sí, la consiguió en la suiza francófona, a la que llaman la Suiza francesa, en Romandía, durante la disputa del Tour de Romandía. 

De los 123 participantes terminaron 89, y seguro que Hivert fue el más feliz, pero hubo también para repartir. Seguro que Fernando Barceló, el prometedor corredor aragonés del Euskadi-Murias, acabó contento con su excelente 7º puesto. El jovencísimo Tadej Pogaçar del UAE Emiratos Árabes, acabó un puesto por delante de Barceló, y uno por detrás el bilbaíno Jonathan Lastra, del Caja Rural, sumando otro buen puesto a su reseñable temporada. No creo que Mikel Ugarte esté mucho menos satisfecho que todos ellos. El vizcaíno, del que hablamos hace unos días porque sorprendía que debutara como profesional con 36 años, no solo ha terminado la carrera, si no que lo ha hecho con un dignísimo puesto 54º a 13 minutos y dos segundos del vencedor. Cinco segundos antes ha entrado todo un Michael Albasini. Cuatro segundos después, el vascofrancés Romain Sicard. Ugarte solo ha sido superado por su compañero el chipriota Andreas Miltiadis, quien entraba quince segundos antes (40º) en un grupo grande con gente como Darwin Atapuma, Nairo Quintana, José Joaquín Rojas o Lucas Hamilton, reciente ganador de la Semana Coppi y Bartali. Ni David Galarreta ni José Carlos Núñez ni Paulo Silva ni José Manuel Gutiérrez ni Fernando Lopes han conseguido terminar. Solo Miltiadis y Ugarte han representado al Guerciotti-Kiwi Atlántico en la llegada final. 

No he encontrado declaraciones. Es muy pronto. Hay otras noticias. Pero quería dejarlo por escrito para cerrar un poco el hilo que abrimos con la anterior. Sigo pensando que no está toda la historia escrita, pero, por nuestra parta, probablemente, con esto ya hayamos cumplido. 

Por cierto, el titular se lo vamos a dar a otro corredor con una historia curiosa. Si Ugarte debutaba en profesionales a los 36 años, la historia de Brian Kamstra también sabe de sorprender con el tiempo. Se montó en su primera bicicleta en 2015. Ocho meses más tarde estaba en la estructura del Team Novo Nordisk. Su historia en el ciclismo, a sus 25 años, es fulgurante, pero Kamstra ya sabía lo que era competir. Lo hacía como corredor de campo a través, llegando a disputar el campeonato de Europa. Le diagnosticaron diabetes de tipo 1 cuando empezó a sospechar que algo iba mal por su falta de progreso en los entrenamientos. Volvió a entrenar después del diagnóstico, pero un día se le ocurrió participar en una carrera benéfica que organiza Martijn Verschoor, compatriota y corredor del mismo proyecto ciclista que intenta darle visibilidad a la enfermedad de la diabetes y su relación con el deporte y acabó participando en el campus de entrenamiento del Team Novo Nordisk en Alicante y de ahí al profesionalismo. En Estella, entró el último, 89º. A más de veinte minutos del ganador, cuatro y medio después del anterior corredor que le antecedió en meta, el ruso Arseny Nikiforov, del Lokosphinx, que no sé si tendrá algún parentesco con aquel defensa ruso del Spórting de Gijón, Yuri Nikiforov. Al grano, para Kamstra el titular de la entrada por esforzarse para terminar, aunque fuera último, que eso también se aplaude. La fotografía se la dedicamos, eso sí, al vencedor. Compensado queda, que hemos hablado de los primeros, los últimos y los del medio. 

viernes, 5 de abril de 2019

Mikel Ugarte

Imagen tomada del buscador de google pero proveniente de la web de Kiwi Atlántico


A veces, da un poco de apuro hablar aquí de deportistas que, aunque destaquen, por la razón que fuera y con el alcance que sea, no dejan de ser personas, gente común, con la que te puedes tropezar en la calle. Da un poco de apuro porque eres consciente del extraño ejercicio que supone convertirlos en personajes. Piensa que quizás ellos se vean reflejados así, extrañamente, al ver su nombre zurcido entre píxeles en este formato. Da un poco menos de apuro porque, en realidad, esta entrada es, en gran parte, un refrito de una noticia que se publicó ayer en un periódico y, por lo tanto, la labor de reconvertir a la persona en noticia ya está hecha. El artículo en concreto se publicó en la edición en papel y digital del diario El Correo y la firmaba Jesús Gómez Peña, redactor de esa publicación, generalmente encargado de las noticias de ciclismo, y de quien ya hablamos aquí hace tiempo, reivindicando su estilo a la hora de escribir y describir este deporte. Pedimos perdón por fusilar, de alguna manera, su trabajo, aunque hagamos añadidos. El protagonista, y con esto ya arrancamos, lo tenéis arriba, en el titular, que no en la foto: Mikel Ugarte.

Como se explicaba en la noticia, Mikel Ugarte es conductor de tranvía. Esa es su ocupación, que le lleva a recorrer Bilbao por railes, aunque, en su tiempo libre, lo haga sobre radios. Los de las ruedas de su bicicleta. Y es que la razón por la que Ugarte se ha convertido en noticia es la siguiente: a sus 36 años, debutará como profesional en el Gran Premio Miguel Indurain, categoría recogida en el UCI Europe Tour, heredera del Trofeo Gobierno de Navarra y Comunidad Foral de Navarra, organizada por el Club Ciclista Estella. Esta prueba, con una larga historia, ha visto como, en su palmarés, se reúnen corredores de la talla de Patxi Gabica, Miguel Mari Lasa, Txomin Perurena, Juan Fernández, Pedro Delgado, Julián Gorospe, Alex Zulle, Mikel Zarrabeitia, Stefano Garzelli, Fabian Wegmann, Rinaldo Nocentini, Joaquim Rodríguez, Samuel Sánchez, Alejandro Valverde, Ion Izagirre o Simon Yates, último ganador de la Vuelta a España. El propio Miguel Indurain también la ganó, antes de pasar a ponerle nombre. Lo hizo en 1987, por delante de Iñaki Gastón y Fede Etxabe, cuando aún se llamaba Trofeo Gobierno de Navarra. El que más veces ha ganado en su versión más reciente ha sido Ángel Vicioso, en tres ocasiones. El año pasado el murciano Alejandro Valverde, actual campeón del Mundo, consiguió ganarla por segunda vez. Este año, el pelotón que se acercará hasta tierras navarras desprende emoción, apunta a que habrá lucha y mucho talento en busca de la victoria. Aunque, al final, puede que ninguno de ellos gane, en la lista de dorsales oficiales, nos encontramos a rivales de la talla de Michael Albasini, Rubén Plaza, Mikel Landa, Nairo Quintana, Ion Izagirre, Luis León Sánchez, Sergio Henao, Darwin Atapuma o Carlos Betancur. Y Mikel Ugarte. Quien, además de tener a seis compañeros de equipo, también tendrá en el pelotón a varios amigos. Pello Bilbao, Omar Fraile o Jonathan Lastra, como se explicaba en el artículo ya mencionado, forman una grupeta de entrenamientos en los alrededores de Bilbao en la que Ugarte es uno más. Quizás él sea el corredor más especial de ese pelotón. O el corredor para el que el Gran Premio Miguel Indurain se convierta en una carrera más especial. No es fácil que esto ocurra. Que con 36 años, finalmente, debutes en profesionales. En este o en cualquier otro deporte.

En su artículo, Gómez Peña explicaba muy bien, y el propio Ugarte lo confirmaba con sus explicaciones citadas, que, en realidad, el vizcaíno, ya tenía sangre ciclista e intentó llegar a serlo cuando era más joven. Su padre, Pedro Mari Ugarte, corrió en el Licor Karpy, aquel equipo ciclista nacido de una destilería de Amurrio que, para publicitar su licor de naranja, se les ocurrió formar un equipo ciclista de empleados de la fábrica que, al final, acabaría corriendo la Vuelta a España en varias ocasiones. Ugarte padre corrió allí. Su imagen, enfundado en el maillot del equipo, aún se puede encontrar en la web sitiodeciclismo.net. También dicen en la misma fuente que, en 1968, fue segundo en el Gran Premio Vizcaya. Poco más. Pero Ugarte padre tenía una tienda de bicicletas en Bilbao y le salió un hijo que le quería emular. En el artículo, Mikel Ugarte explica cómo su padre torció el morro cuando se lo dijo, y explica cómo debutó en una carrera de cadetes que ganaría el ex ciclista de Team LPR y Euskaltel-Euskadi, Aitor Hernández, sorprendiendo a su propio padre con su rendimiento. Así empezó a intentarlo de joven. Soñó con lograrlo, pero desistió pronto. Se dio cuenta de que no lo quería, de que lo que creyó querer, en realidad, ya no creía quererlo: "lo dejé porque quería ser ciclista para no defraudar a los demás. Ahora, en cambio, lo disfruto." Así lo explicaba en la publicación de Gómez Peña.

Lo volvió a intentar cuando recuperó la bicicleta para hacer algo de deporte, para mantenerse en forma, y comenzó a picarse. A la segunda, no solo consiguió ganarle el reto a un amigo y terminar la prueba amateur de Astillero, si no que hizo un buen puesto entre los primeros. Juan José Lobato ganó esta prueba a principios del siglo XXI, antes de hacerse profesional. Es una prueba que abre la temporada amateur. Y para Mikel Ugarte abrió un nuevo mundo. Se unió al equipo amateur Telco'm, un equipo con más de 25 años de historia en el pelotón amateur. Por entonces, en aquella plantilla, estaba el murciano Antonio José Soto, hoy profesional en la Fundación Euskadi. Un tiempo después, recibió una oferta del equipo amateur Autronic, un equipo gallego con aspiraciones que le solicitó formar parte de su equipo, según explicaba en la entrevista, para formar parte del equipo esporádicamente, participar en algunas pruebas. Quizás por ello, por su traslado a Galicia, el ex corredor profesional de Redondela, Enrique Salgueiro, estaba al tanto de sus prestaciones. Ugarte hizo buenos puestos, ganó. Se le reconoció por su trabajo con los más jóvenes del equipo. Y, así, le llegó esta llamada. 

El gallego Enrique Salgueiro colgó la bicicleta allá por 2013. Pasó por el Karpin Galicia, el Extremadura o el LA Aluminios-Antarte portugués. Ahora, se encarga de uno de esos proyectos ciclistas tan particularmente habituales en el amplio y diverso universo de la categoría continental. Se trata de un equipo con residencia en su natal Redondela pero, según el registro de la web de la UCI, con licencia de Guinea-Bissau. De hecho, hace tiempo, se anunció en prensa, cuando el proyecto arrancaba, el fichaje de Quedutar Cul Iala, de apenas 21 años, el primer corredor de su país, Guinea-Bissau, en firmar un contrato profesional. Ahora, Cul Iala tiene seis compatriotas más acompañándole: Serguio Aliu Djalo, Cristian Marc Gomis, Manuel Jose Nafiai, Shunhana N'Bali Balu, Domingos Mendes y Mussa Ninto Tchata. Junto a ellos, Salgueiro reunió a un pequeño grupo internacional, con mayoría española, que ahora ha sufrido cambios. En marzo, el periódico El Faro de Vigo anunciaba que los corredores David Galarreta, cántabro con una gran experiencia en la categoría continental, donde su último equipo fue H&R Block, o el también cántabro José Manuel Gutiérrez, ex corredor profesional en otros proyectos internacionales como el Tusnad o el Kuwait, se incorporaban al proyecto, junto con el protagonista de nuestra entrada. Gutiérrez aún no aparece en el listado de la web de la UCI, pero sí lo hacen otros españoles, como Fernando Lopes, José Carlos Núñez o el excorredor del Inteja dominicano Jesús Alberto Rubio. A todos ellos, según la UCI, se les une en la plantilla de este proyecto, que responde al nombre de sus patrocinadores Guerciotti-Kiwi Atlántico, un corredor portugués, Paulo Silva, ex corredor del LA Aluminios, y el chipriota Andreas Miltiadis. En el pelotón, no pasarán desapercibidos. Su maillot, especialmente colorido y representativo, deja bien claro cuál es la fruta que promociona la segunda parte de su nombre. 

El equipo debutará en el pelotón europeo, si no me confundo, en este Gran Premio Miguel Indurain. Junto a Ugarte, estarán Paulo Silva, Fernando Lopes, David Galarreta, Andreas Miltiadis, José Carlos Núñez y Jesús Alberto Rubio. Su objetivo, a buen seguro, será dejarse ver, pillar escapadas, que la baya del Yangtsé se vea en televisión. Para Ugarte, quien tendrá que gestionar sus turnos en el tranvía para no tener problemas en el curro, será una experiencia extraordinaria y emotiva. Su historia, probablemente, aún no esté escrita del todo, pero, por ahora, ya tenía ingredientes suficientes como para ser resaltada. 

martes, 2 de abril de 2019

PJ Washington

Imagen sacada de google pero proviniente del archivo del Lexington Herald Leader


Bien, esto es un poco desastre, pero si queréis saber la verdad, me la suda, voy a pasar a otra cosa. Lo que no voy a hacer es volver a escribirlo todo otra vez. Tenía la entrada terminada: PJ Washington de los Wildcats de Kentucky iba a encabezar y la fotografía también iba para él. Un poco, para consolar. Desde el banquillo se cascó un partido de 28 puntos que no sirvió para evitar la derrota de su equipo. Anda medio cojo, además, con lo que creíamos necesario reivindicar su nombre. Y lo vamos a seguir haciendo, aunque sea para titular este desastre de entrada. 

Y es que lo teníamos todo: resumen del Elite Eight, del Sweet Sixteen, citas de declaraciones de Bruce Pearl y Tom Izzo, la historia del italiano de los Texas Tech Davide Moretti, estadísticas, menciones a los años que llevaba Virginia sin llegar tan lejos o el estreno de los Red Raiders de Jarrett Culver y el entrenador Chris Beard o el ya mencionado Moretti... Y nada de eso, o casi nada, vais a encontrar aquí. Incluso había hecho un estudio porcentual, sumando los puntos conseguidos entre todos los equipos en el Elite Eight y de esos los que fueron logrados por jugadores de banquillo y lo mismo con los reservas y los partidos del Sweet Sixteen para observar que, si no recuerdo mal, el porcentaje en la ronda anterior alcanzaba un 19% mientras que en el Sweet Sixteen los puntos de los reservas eran como un 17% del total, 13% si restábamos los 28 de Washington. Nada de eso está aquí. ¿Por qué? Por alguna maravillosa razón, todo lo que tenía escrito y organizado, con título, fotografía y hasta la negrita decidida, se esfumó cuando le di a publicar y solo me quedó esto, lo que dejaré copiado abajo, como si fuera un monumento a la desgracia digital.

Lo que no voy a hacer, ya lo decía al principio, es volver a repetirlo. Primero, porque este blog no está monetizado, no tiene grandes intereses ni ambiciones y a los pocos lectores que le quedan, saben que les aprecio por aparecerse por aquí, pero ellos mismos saben del estilo y espíritu del blog. Me cuesta un montón encontrar un hueco para dedicárselo a esto y, si se pierde, es imposible que yo vuelva a disfrutar de otra oportunidad para repetirlo todo. 

Ya lo siento, si alguien estaba interesado. Pero nos vamos a tener que conformar con el resumen final: ya tenemos Final Four, a disputar entre el 6 y el 8 de abril en Minneapolis, Minnesota, y en la misma se enfrentarán en semifinales los sorprendentes Texas Tech Red Raiders ante los Spartans de Michigan State y, en la otra, los Cavaliers de Virginia contra los inspiradísimos Tigers de Auburn.  Fuera se quedaron, para sorpresa de muchos, los Tar Heels de North Carolina en el Elite Eight, y, sobre todo, los Boilermakers de Purdue, los Wildcats de Kentucky, los Bulldogs de Gonzaga y la Duke de Zion Williams y RJ Barrett en el Sweet Sixteen. Los nombres propios que protagonizaron esas sorpresas serían, entre otros, Davide Moretti y Jarrett Culver para los Red Raiders, Kyle Guy, Ty Jerome y el guineano Mamadi Diakité para los Cavaliers, Cassius Winston para los Spartans y Bryce Brown y Jared Harper para los Tigers. 

Lo contaremos cuando suceda y esperamos que no surja ningún inconveniente y que no tengamos que volver a venir aquí a llorar y hacer el ridículo. Por si a alguien le interesa leer lo que quedó del desastre, aquí abajo dejo escrito cómo empezaba esa entrada que se terminó y, de la misma, desapareció.


Empecemos remontándonos, porque nos quedamos en el Elite Eight. Solo hubo una sorpresa con los primeros favoritos y la protagonizó la North Carolina de Roy Williams, ya que se vieron sorprendidos por la sorprendente, y la redundancia ha sido a propio intento, Auburn. Los de Bruce Pearl, no alcanzaban el Elite Eight desde 1986. Volvieron a la lucha final el año pasado, pero hasta entonces, habían pasado quince años, porque su anterior comparecencia en el bracket final se remontaba a 2003, cuando alcanzaron el Sweet Sixteen. Este año, además, esta generación ha ganado el SEC Tournament, su conferencia, por primera vez desde 1985. Así que The Jungle, los jóvenes seguidores del equipo están entusiasmados después de ver como también caían los Tar Heels y el equipo avanzaba hacia lo desconocido. Lo consiguieron con una nueva exhibición desde el triple (17 de 37) y con la puntería muy afinada (54,5% en tiros de campo), además de contar con algo inesperado en este torneo: un banquillo. 40 de los 97 puntos de Auburn vinieron de mano de jugadores reservas, lo que es todo un logro en esta competición. Chuma Okeke fue el más destacado en el apartado de estadísticas (20 puntos y 11 rebotes) en una demostración grupal, ya que hasta seis jugadores, incluyendo a Okeke, consiguieron dobles dígitos. Okeke, por cierto, jugador de segundo año que se había convertido en uno de los grandes argumentos del equipo que dirige Pearl, se lesionó, aparentemente de gravedad, en los minutos finales del partido, poniéndole la nota agridulce a la hazaña de los Tigers.

Otro resultado abultado en cuanto a anotación, esta vez, con prórroga de por medio, fue el 99 a 94 que llevó a los Boilermakers de Purdue a derrotar a Tennessee, precisamente el equipo al que Auburn derrotó en la final del SEC Tournament este año. Una de las grandes sensaciones de este torneo, Carsen Edwards, el letal tirador de Purdue, tuvo el tiro de la victoria al final del tiempo regular, falló, pero se cobró una falta. Tres tiros libres de los que falló el primero, anotando los dos siguientes y forzando una prórroga donde los de Purdue no desaprovecharían la oportunidad de rematar a los Volunteers de Rick Barnes. Edwards se quedó esta vez en 5 de 14 triples y alcanzó los 29 puntos. Ryan Cline ocupó por sorpresa su lugar en la excelencia, al marcharse hasta los 27 puntos, con 7 de 10 en triples. Grant Williams y Admiral Schofield fueron los dos grandes argumentos de los Volunteers para aspirar a la victoria hasta el final, con 21 puntos ambos, Williams añadiendo 7 rebotes y Schofield, 9.

viernes, 29 de marzo de 2019

Martin Krampelj



La temporada de los arrendajos azules terminó en los cuartos de final del NIT. A pesar de terminar la primera parte ganando por 33 a 30, la inspiración de los Horned Frogs de Texas Christian University en la segunda parte resultó definitiva y los de Greg McDermott se despidieron de la competición. 
El 9 de 31 en triples volvió a ser una losa y Mitch Ballock, por ejemplo, acabó siendo el máximo anotador del equipo con 14 puntos pero con un 4 de 10 en triples. 2 de 9 hizo Ty-Shon Alexander, quien acabó con 10 puntos, los mismos que el reserva Christian Bishop quien, con 6 capturas, fue además el máximo reboteador de su equipo. Martin Krampelj se quedó en 7 puntos, 5 rebotes y 1 tapón. Tuvieron minutos para despedir la temporada hasta Samson Froling y Jordan Scurry. Por los rivales, Kouat Noi, alero australiano, fue el mejor de su equipo con 25 puntos, 7 rebotes y 2 asistencias, bien acompañado por JD Miller y Alex Robinson. 

Ahora TCU jugará las semifinales en el Madison Square Garden. Se enfrentarán a sus vecinos los Longhorns de Texas University, quienes derrotaron a Colorado gracias a Dylan Osetkowski. La otra semifinal la jugarán los sorprendentes Bisons de Lipscomb, quienes eliminaron a North Carolina State gracias a los 44 puntos de un inspirado Garrison Mathews, contra Wichita State, quienes derrotaron a Indiana, gracias a los puntos de Markis McDuffie y a los rebotes del colombiano Jaime Echenique. 

Por su parte, y si no hay cambios, Greg McDermott deberá seguir con la reconstrucción del equipo. En principio, solo dos jugadores, y con un rol menor en el equipo, Connor Cashaw y Kaleb Joseph, están en su año senior. Davion Mintz y Martin Krampelj, que lo serán el año que viene, deberán dar un paso adelante, y sumar junto a los freshman de este año que han dejado intuir posibilidades de mejora, como Christian Bishop, Marcus Zegarowski o Samson Froling. Habrá que ver, si, además, aciertan con las incorporaciones. Por ahora, se ha anunciado ya la firma de Shereef Mitchell, base nacido en la ciudad, Omaha, que llega con buenas perspectivas. 

Así que, un año más, hasta aquí hemos llegado con nuestra cobertura de la Universidad de Creighton. Este año, hemos ido a trompicones y cada vez se hace más complicado. Veremos si el año que viene repetimos y, por supuesto, volveremos antes de que termine la competición para resumir cómo queda el otro torneo de la categoría, el principal, la lucha por el título nacional, donde ya ayer se disputaron algunos partidos del Elite Eight. 

lunes, 25 de marzo de 2019

Fletcher Magee



Completado el Elite Eight, lo vamos a retomar desde aquí. Si habéis leído la última entrada con el título del interior esloveno de los bluejays de Creighton, ya sabréis que nos excusamos por llegar tarde.

Ya se han recorrido dos rondas del camino final por el título nacional de baloncesto universitario y, como adelantamos en esa entrada que mencionaba antes, ya no nos quedan representantes de la Big East. En esas rondas, ha habido muchas sorpresas, y favoritos que partían con muchas opciones de situarse lo más cerca posible de Minneapolis, donde se disputará este año la lucha final por el título, ya se han quedado por el camino. Marquette, Louisville, Mississippi State, Wisconsin, Iowa State y, sobre todo, la Kansas State de Bruce Webber son los favoritos que cayeron a las primeras de cambio.

El cuadro final presentaba algunas universidades que hacía tiempo que no se veían por aquí, desde los más recientes Old Dominion Monarchs, que no aparecían por el cuadro final desde 2011 hasta los más lejanos Colgate, que no participaban desde 1996. En los first fours estuvo, aunque sin éxito, Prairie View, que no participaba desde 1998. De hecho, esta fue la primera vez para Gardner-Webb y Abilene Christian Wildcats no disputaban una fase final desde 1999 y, en aquella ocasión, lo hicieron en la segunda división.

De todas estas universidades que hacía tiempo que no aparecían por aquí, la más mediática, aunque ya haya terminado su recorrido, ha sido la de Central Florida, conocida como UCF Knights. Han llegado hasta la prensa internacional, gracias a derrotar en el primer partido a Virginia Commonwealth Rams y, sobre todo, gracias a la popularidad de Tacko Fall, senegalés de 2,29, una de las cuarenta personas más altas del mundo. 13 puntos, 18 rebotes y 5 tapones fueron sus números de presentación en la primera ronda. En la segunda, todos los focos estaban apuntando hacia ellos, porque se enfrentaban a los grandes candidatos al título final, Duke, y Fall se atrevió a predecir la derrota del jugador más mediático de la temporada, Zion Williamson. El partido fue emocionante, reñido, y se resolvió en un final apretado en el que una canasta, más tiro libre adicional por falta, precisamente de Tacko Fall sobre Zion Williamson, puso en ventaja a los Blue Devils que luego defendieron bien la opción desesperada de los de Johnny Dawkins. El histórico jugador de los Sixers es ahora entrenador en Florida y, de hecho, entrena a su hijo, Aubrey Dawkins, quien, además, fue el mejor de su equipo ante Duke al conseguir 32 puntos, 3 rebotes, 4 asistencias y 3 robos. Fall se quedó en 15 puntos, 6 rebotes y 3 tapones y fue eliminado tras esa falta sobre Williamson. Y eso pudo ser fatídico ya que, lo que no hemos contado, es que Williamson falló el tiro libre pero el rebote cayó en manos de su compañero RJ Barret, 16 puntos, 8 rebotes y 4 asistencias, quien anotó y fue quien dio ventaja a su equipo. Williamson se quedó en 32 puntos, 11 rebotes y 4 asistencias. Estos dos jugadores son los grandes argumentos de Duke para aspirar al título. En el primer partido, ante North Dakota State, Barrett hizo 26 puntos y 14 rebotes y Williamson, 25 puntos. Ahora les toca enfrentarse a los Hokies de Virginia Tech, entrenados por Buzz Williams, y con Nickeil Alexander-Walker y Kerry Blackshear Jr como grandes armas. Por esa parte alta del cuadro, la otra eliminatoria de tercera ronda, la disputarán los Tigers de Louisiana State, que derrotó en segunda ronda a los Maryland Terrapins del español Joshua Tomaic, y los Spartans de Michigan State, entrenados por 24º temporada consecutiva por Tom Izzo y liderados por Cassius Winston.

Por ese lado de la izquierda, pero mirando hacia abajo, nos encontramos con dos partidos muy interesantes en el Sweet Sixteen, Gonzaga contra Florida State y Texas Tech y Michigan por el otro. Gonzaga está haciendo honor a su condición de favorito y se deshizo sin problemas de Fairleigh Dickinson y Baylor. Rai Hachimura y Zach Norvell Jr siguen siendo las grandes armas de este equipo, pero en el primer partido destacó la actuación desde el banquillo del francés Killian Tillie (17 puntos) y en el segundo la resolución de Brandon Clarke: 36 puntos, 8 rebotes y 5 tapones. Florida State, por su parte, eliminó primero a Vermont y luego a Murray State, verdugos de Marquette, a pesar de otro gran partido de Jay Morant. Los de Florida State basan su fuerza en un sexto hombre de calidad, Mfioundu Kabengele, y el escolta Terance Mann. Los dos son la razón por la que los Seminoles de Leonard Hamilton se han plantado en esta ronda. Por su parte, la Texas Tech de Chris Beard, tercer gran favorito, no tuvo problemas para plantarse en esta ronda, con un gran trabajo coral en el segundo partido, ante Buffalo, y una exhibición de Jarrett Culver en el primero, con 29 puntos, 8 rebotes y 7 asistencias. Sus rivales en el Sweet 16 serán, como ya hemos dicho, la Michigan de John Beilein. Los Wolverines ganaron el primer partido ante los Grizzlies de Montana gracias al acierto de jugadores como Ignas Brazdeikis y, sobre todo, Charles Matthews, con 22 puntos y 10 rebotes. En el segundo partido, no tuvieron rival en los Gators de Florida y el mejor fue Jordan Poole.

Por el otro lado del cuadro, el de la derecha, la parte de arriba nos deja a Virginia enfrentándose contra Oregon, sorpresa al eliminar en primera ronda al quinto favorito, Wisconsin, y en segunda a UC Irvine, quienes, por su parte, dieron la sorpresa en primera al eliminar a Kansas State. La Oregon de Dana Altman, ex entrenador de Creighton, está realizando un buen inicio de torneo gracias a jugadores como Peyton Prichard, el egipcio Ehab Amin, Louis King, Paul White o Kenny Wooten. Altman ha conseguido un buen ejercito de jugadores efectivos y su rendimiento es superlativo. Intentarán deshacerse del gran favorito, Virginia. Los Cavaliers de Tony Bennett no tuvieron problemas ante Gardner-Webb y menos ante la Oklahoma de Christian James. Mal comienzo ha tenido una de las estrellas de Virgina, Kyle Guy, mejor la otra, De'Andre Hunter, pero también hay que destacar el rendimiento del guineano Mamadi Diakite, el mejor jugador en ambos partidos de los Cavaliers. Por la parte de abajo de esta zona, no estarán los Wildcats de Villanova, defensores del título, como se esperaba, y sí los dos grandes favoritos, los verdugos de Villanova, los Boilermakers de Purdue y la Tennessee de Rick Barnes. Los Volunteers de Grant Williams vencieron, en un bonito partido, a los Hawkeye de Iowa State y se enfrentarán a la Purdue de Carsen Edwards, Matt Haarms y compañía.

Por abajo, North Carolina, con Roy Williams, como no, dirigiendo a los Tar Heels, sigue siendo el gran favorito tras resolver sus dos partidos sin problemas. Cameron Johnson, Luke Maye y Nassier Little lideraron al equipo contra Iona en la primera ronda y, en la segunda, ante los Huskies de Washington, Luke Maye (20 puntos y 14 rebotes), Nassir Little (20 puntos desde el banquillo) y Coby White (17 puntos y 6 asistencias) han sido los grandes artífices del éxito de los Tar Heels. Ahora, tendrán como rivales a los sorprendentes Tigers de Auburn, dirigidos por Bruce Pearl. Los Aggies de New Mexico State se lo pusieron muy difícil en la primera ronda, tanto que lo tuvieron en la mano, pero Terrell Brown falló dos de sus tres tiros libres finales y no pudieron remontar. Lo más sorprendente del equipo de Chris Jans fue que 51 de sus 77 puntos los consiguieron jugadores del banquillo de New Mexico State, algo poco común en este torneo, que el banquillo aporte tanto. Y entre esos jugadores Aggies que tanto aportaron, destacó el madrileño Iván Aurrecoechea quien contribuyó a luchar por la victoria, aunque acabara finalmente en nada, con 13 puntos y 9 rebotes. Los 17 puntos del titular Jared Harper y los 16 del reserva J'Von McCormick ayudaron a que los Tigers acabaran imponiéndose. En la segunda ronda, Auburn ganó con más diferencia a Kansas, con un gran partido de Bryce Brown, 25 puntos y 7 de 11 en triples, dejando en nada la misma cifra más 10 rebotes que aportó Dedric Lawson para los derrotados Jayhawks. El otro enfrentamiento de esta parte baja del cuadro reunirá a Houston contra Kentucky. Los Cougars de Houston ya volvieron a la lucha por el torneo el año pasado, pero habían tardado ocho años en conseguirlo. Cinco temporadas lleva al cargo de la dirección Kelvin Sampson y parece que se empiezan a ver los efectos. Partían como terceros favoritos y no han dejado que ni Georgia State ni Ohio State les sorprendan.  Los 26 puntos, 7 rebotes y 6 asistencias de Corey Davis Jr fueron suficientes para eliminar a los Panthers de Georgia State. Más trabajo tuvieron contra la Ohio State de Chris Holtmann, pero, de nuevo liderados por Davis Jr (21 puntos) los Cougars alcanzaron el sweet sixteen por primera vez en 35 años. Es el equipo de los Jr, porque hasta cinco jugadores le ponen esa lazada a su apellido: el ya mencionado Corey Davis Jr, más sus compañeros Fabian White Jr, Galen Robinson Jr, Chris Harris Jr y Cedrick Alley Jr. Sus rivales serán de aupa, porque los Wildcats de Kentucky que entrena John Calipari llegan dispuestos a conseguir su noveno título nacional, el primero desde 2012, cuando consiguieron el último. Otros Wildcats, los de Abilene Christian, no fueron rivales en la primera ronda. Solo el alero Jaren Lewis puso algo de resistencia. Calipari, aún así, solo utilizo cuatro reservas y uno de ellos jugó dos minutos. Keldon Johnson fue el mejor de los Wildcats con 25 puntos y 6 rebotes, bien secundado por Reid Travis con 18 puntos y 9 rebotes. En la segunda ronda, los Terriers de Wofford, que habían eliminado a Seton Hall, opusieron más resistencia y defensa, pero también acabaron por hincar la rodilla. 19 puntos del junior Nathan Hoover compensaron un poco la horrorosa noche del héroe de la anterior ronda, un Fletcher Magee que en esta ocasión se quedó en un horripilante 0 de 12 en triples. Doble doble para Reid Travis con 14 puntos y 11 rebotes. Por cierto, vamos a darle el titular a Fletcher Magee, ya que pasar de 7 de 12 a 0 de 12 debe doler bastante, y queremos mandarle ánimo, hombre. La fotografía, sin embargo, la vamos a poner más generalista. 

El Sweet 16 se disputará entre este jueves y el viernes, repartido entre Kansas City, Louisville, Washington DC y Anaheim. Los cuatro cabezas de serie, Duke, Virginia, Gonzaga y North Carolina se mantienen en la lucha. Ellos tendrán como rivales a las dos únicas sorpresas, Oregon, que partía como 12º favorito y se enfrentará a Virginia, y Auburn, que partía como 5º y eliminó al 4º, Kansas. Los otros dos rivales han llegado hasta donde se esperaba por lo menos, ya que tanto Florida State como Virginia Tech partían como cuartos favoritos. Sorprende el nivel de eficacia de las elecciones de favoritos, ya que las otras cuatro competiciones van a enfrentar a segundos favoritos (Michigan State, Michigan, Kentucky y Tennessee) con terceros favoritos (Louisiana State, Texas Tech, Purdue y Houston). Lo contaremos, sí, por qué no. 

Jonathan Lastra



Se acerca un momento clave del calendario ciclista profesional masculino. Esta semana, la Volta a Catalunya preludia uno de los momentos álgidos del pelotón. Si ya hemos pasado por la Milán-San Remo, la Tirreno-Adriático o la París-Niza, en los próximos meses encadenaremos ciclismo del bueno en Catalunya, Euskadi y las clásicas belgas y holandesas y un montón de pruebas más que nos llevarán de cabeza al Giro de Italia en mayo de 2019.

Si en nuestra última entrada celebrábamos el buen comienzo del pelotón vasco, gracias a las victorias de Ion Izagirre, Pello Bilbao y Gorka Izagirre, ahora regresamos para hacernos eco de algo positivo y es que la racha continúa. En las últimas semanas, el pelotón vasco ha sumado un buen puñado de triunfos y aunque en este blog magnifiquemos también otros logros menos visibles y medibles y aunque para muchos estas victorias quizás no hayan sido de pedigrí, estamos seguros de que ganar les va a venir bien a sus protagonistas y a sus equipos y queríamos dejarlo aquí por escrito.

El éxito repetido lo celebró Ion Izagirre, quien celebró una nueva victoria, esta vez en la última etapa de la prestigiosa París-Niza, alzando los brazos en esa última ciudad y dejando clara la clase que atesora para imponerse ante rivales de la calidad de Oliver Naesen, Wilco Keldermann o Daniel Martínez. Su victoria le quitó algo de amargura a su mal resultado en la general final, donde partía con ilusiones y acabó 21º, muy lejos de los tres primeros que fueron, por este orden, Egan Bernal, Nairo Quintana y Michal Kwiatkowski.

Unos días más tarde se estrenó el bilbaíno Jonathan Lastra, del Caja Rural en la Clásica de Arrábida portuguesa. Se impuso por delante de los españoles Raúl Alarcón y David de la Fuente, mientras que los cinco primeros los completarían el portugués Joao Rodrigues y el australiano del Team Wiggins James Fouché. Otros vasco hizo puesto de honor, el compañero de Lastra Julen Amezketa, que acabaría 7º. Para Lastra, de 25 años, esta es su cuarta temporada como profesional. Siempre combativo, había conseguido algunos puestos destacados, pero esta victoria le sentará bien a un corredor que empezó en el ciclocross, donde apuntaba maneras en sub23, y que el año pasado disputo su primera grande, participando en la Vuelta a España. Por ser la primera, le vamos a dar el titular a él. La fotografía es, sin embargo, de un paisaje del Alentejo, según la wikipedia, ya que nos sirve para dar el salto al siguiente contenido de esta entrada.

Y es que Portugal también ha traído el resto de los resultados de éxito. Caja Rural, Fundación Euskadi y Euskadi-Murias Taldea se presentaron en una Volta ao Alentejo donde esperaban acelerar en su preparación y rendimiento con vistas a esta punta del calendario que comienza a finales de marzo. No eran los únicos participantes internacionales, ya que también se presentaron dispuestos a rivalizar con el talento nacional, los británicos del Team Wiggins, los noruegos del Uno-X Norwegian Development Team, los rusos del Lokosphinx, los luxemburgueses del Differdange y los suizos del Swiss Racing Academy. Aunque la victoria final fue para el joven portugués Joao Rodrigues, quien basó su triunfo en la contrarreloj individual, la verdad es que el protagonismo ha sido foráneo y principalmente, vasco. El pódium final ha estado copado por los equipos portugueses, es cierto, con el ya mencionado Joao Rodrigues a la cabeza y su compañero de equipo, el veterano español Raúl Alarcón, en tercera posición, siendo segundo Luis Mendoça, portugués del Radio Popular Boavista quien, además, pegó tantas veces en el palo que se llevó la clasificación por puntos. Pero las victorias parciales, quitando la exhibición en la lucha contra el reloj de Joao Rodrigues en la quinta etapa de la prueba, justo por delante, precisamente, de los que acabarían segundo y tercero en la general, han sido todas foráneas: tres para Enrique Sanz, una para el británico Gabriel Cullaigh y otra más para Sergio Higuita. Y ahí está la excelencia de esta prueba para el pelotón vasco.

Euskadi-Murias Taldea se estrenó y lo hizo por partida triple. Tres victorias parciales que pudieron ser cuatro pero Mario González se tuvo que conformar con la segunda posición, por detrás de Higuita, después, al parecer, de sufrir un percance en los momentos finales. La velocidad y puntería de un afinado Enrique Sanz, quien ya venía avisando en lo que iba de temporada, es solo la parte feliz y visible de la actuación del equipo de Jon Odriozola en esta prueba, pero hay más, más incluso que ese segundo puesto de Mario González, quien, por cierto, acabaría 8º en la general final y tercero en la última etapa, mientras que su compañero Cyril Barthe acabaría 16º en la general final. Precisamente el vascofrancés es otro de esos argumentos para resumir el buen rendimiento del equipo en esta prueba: 5º en la primera etapa, 9º en la segunda, 11º en la tercera, 14º en la cuarta y 6º en la sexta, solo falló en la contrarreloj y fue la prueba tácita del trabajo del equipo en favor de Enrique Sanz, ya que él actuaba como punta de lanza final de todo el trabajo del equipo para dejar a Sanz con oportunidades de ganar. Con todos estos resultados, el equipo acabaría tercero en la clasificación final por equipos. Y hubo más detalles significativos: Beñat Intxausti acabó 111º, a casi 50 minutos del ganador, con solo dos corredores, el portugués Marvin Scheulen y el norteamericano Timothy Rugg por detrás de él, pero acabó, que no es poco para un corredor que aún arrastra las secuelas de una enfermedad que amenazó con terminar con su carrera o lastrarla definitivamente. No solo acabó, si no que en la última etapa estuvo metido en la escapada hasta que esta se terminó a 20 kilómetros para el final. Poco a poco, pero con paso firme, esperamos, el corredor de Muxika empieza a ver la luz.

Precisamente esa clasificación por equipos, que ganó el equipo del vencedor final, el W52/FC Porto, deja a la vista la segunda gran alegría de esta semana en territorio portugués, ya que el segundo mejor equipo de la prueba fue la sorprendente Fundación Euskadi. El equipo que preside Mikel Landa se estrenaba en la temporada con una gran victoria del joven talento colombiano Sergio Higuita, quien se impuso en la cuarta etapa a Mario González, Joao Rodrigues, Luis Mendoça y el resto de favoritos, incluyendo al joven Tobias Foss, un noruego que acabó 4º en la general final y se llevó la clasificación de mejor joven. Higuita le dio la primera a una Fundación Euskadi que abandonará en unos meses para adelantar su ingreso en el Education First, equipo por el que está cedido en Euskadi. Su rendimiento está siendo excepcional y le está dando mucha visibilidad, y por ahora un triunfo, al equipo. Sin embargo, hubo más que destacar, además de esa victoria, para explicar ese meritorio segundo puesto final en la clasificación por equipos y gran parte de ello vino por el buen rendimiento del corredor de Markina-Xemein Txomin Juaristi, quien, sin hacer ruido, se instaló en la sexta posición final de la clasificación general. También se dejaron ver corredores como Ibai Azurmendi, 16º en la etapa más dura, o Antonio Soto, 10º, con el mismo tiempo que su compañero Juaristi, 11º, en la exigente y definitiva contrarreloj. Higuita, por su parte, fue 6º en la primera, 6º en la segunda, 7º en la quinta y 9º en la sexta además de ganar la cuarta.

Hoy empieza la competición en Cataluña. El Euskadi-Murias, además de contar con los aragoneses Fernando Barceló y Sergio Samitier, se presenta con los vascos Gari Bravo, Mikel Bizkarra, Mikel Aristi, Mikel Iturria y Óscar Rodríguez, un equipo potente. En el Caja Rural, no habrá representación vasca y en el resto de equipos convocados para la Volta solo tendremos a Imanol Erviti en Movistar y a Pello Bilbao en Astaná en un plantel muy internacional y repleto de talento que asegura una prueba disputada e interesante.

Martin Krampelj



Bueno, pues llegamos tarde. El campeonato nacional por el título de baloncesto universitario ya ha empezado, y eso quiere decir que, por supuesto, los campeonatos de cada conferencia ya llegaron a su fin. Y nosotros sin contaros qué pasó en la Big East. Pues vamos a ello.

La verdad es que el recorrido de Creighton fue muy corto. Cayeron derrotados en la primera ronda ante Xavier por 63 a 61. En un final apretado, un palmeo de Zach Hankins puso el marcador como acabó y el intento triple para ganar de Ty-Shon Alexander fue taponado. Y así acabó la historia de la temporada regular para los de Greg McDermott que consiguieron remontar un resultado adverso pero se quedaron a medio camino. De nada sirvieron los 21 puntos, 4 rebotes y 3 asistencias de Ty-Shon Alexander en el Madison Square Garden. Ni los 14 puntos y 9 rebotes de un Martin Krampelj que siguió con su inspiración en esta parte final de la temporada. El equipo hizo un 10 de 30 en triples que fue una losa ante los 22 puntos y 9 rebotes de Zach Hankins, el mejor de su equipo junto con los 11 puntos,  8 rebotes y 3 asistencias de Naji Marshall.

En el resto de partidos de los cuartos de final por el título de la Big East, Villanova se deshizo de Providence, Marquette ganó a St. John's por un rotundo 86 a 54 y Seton Hall tampoco dio oportunidades a Georgetown. Así, las semifinales enfrentaron a Villanova contra los verdugos de Creighton, Xavier, y Marquette se enfrentó a Seton Hall. En la primera, los Wildcats de Jay Wright sufrieron para derrotar a Xavier, pero acabaron por conseguirlo, gracias al gran partido de Phil Booth, 28 puntos y 7 rebotes, y Jermaine Samuels, con 17 puntos, 9 rebotes y 4 asistencias. Entre los dos pudieron con la inspiración de Paul Scruggs, quien hizo un partidazo de 28 puntos, con buenos porcentajes, 11 rebotes y 7 asistencias. La otra semifinal acabó con la victoria de los Pirates de Seton Hall en un partido rarísimo en el que hubo más de cincuenta faltas pitadas, varios jugadores fuera del partido y 85 tiros libres lanzados. El entrenador de Marquette no encontraba explicación después del mismo. Tres hombres destacaron para Seton Hall: Myles Powell, 22 puntos y 7 asistencias, Quincy McKnight, 18 puntos y 4 asistencias y Michael Nzei, con 14 puntos y 15 rebotes. Por la desesperada Marquette, cuyo final de temporada no ha culminado las expectativas de la mitad, destacó Sam Hauser, con 22 puntos y 9 rebotes. Markus Howard consiguió 21 puntos, pero se quedó en un decepcionante 1 de 15 en tiros de campo, 1 de 9 en triples. Eso sí, consiguió un alucinante 18 de 24 en tiros libres. Howard acabaría siendo nombrado jugador del año en la conferencia, sucediendo a Jalen Brunson, actual jugador de los Dallas Mavericks. La final la disputaron Seton Hall y Villanova, por lo tanto. Villanova acabaría ganando por 74-72, encadenando su tercer título consecutivo y vengándose de la derrota ante Seton Hall que sufrieron en 2016, cuando la inspiración de Isaiah Whitehead pudo con los Josh Hart, Kris Jenkins, Mikal Bridges y compañía. Ni los 25 puntos de Myles Powell ni los 14 rebotes de Sandro Mamukelashvili pudieron, esta vez, ante el que se convertiría en el mejor jugador de la ronda final, Phil Booth, con 16 puntos, aunque esta vez el trabajo fue coral y también colaboraron jugadores como Eric Paschall, 17 puntos y 8 rebotes o Saddiq Bey, 16 puntos y 10 rebotes. 

Con estos resultados, los invitados a la lucha por el título nacional desde la Big East fueron Marquette, Seton Hall y Villanova. St John's fue invitado a jugar las rondas previas, las first four, pero cayó en su primer partido por 74 a 65 ante la Arizona State del sorprendente Luguentz Dort. LJ Figueroa y Shamorie Ponds volvieron a estar bien pero no fue suficiente. 

Hablaremos luego en detalle, si podemos, de lo que pasa en la lucha final por el título nacional, pero, por adelantar algo, digamos que de los tres invitados ya no queda ninguno, ni el campeón, Villanova, quien derrotó en su primer partido a St. Mary's por un apretado 61 a 57. Phil Booth volvió a ser el mejor, con 20 puntos y 6 asistencias, y estuvo bien acompañado por Jermaine Samuels y Eric Paschall. Triunfaron en la primera ronda, sí, no como sus compañeros de conferencia. Y es que, por el lado negativo, tanto Seton Hall como Marquette dijeron adiós a las primeras de cambio. Estos últimos cayeron con estrépito, cuando partían como favoritos, ante la sorprendente Murray State, por un contundente 64 a 83. El gran artífice de esta dolorosa derrota fue Jay Morant, quien se fue a los 17 puntos, 16 asistencias y 11 rebotes. Tevin Brown hizo 19 puntos y KJ Williams y Shaq Buchanan también hicieron dobles dígitos. Demasiado para una Marquette en la que solo funcionaron los mismos de siempre, Markus Howard, con 26 puntos a pesar de un 4 de 14 en triples y Sam Hauser con 16 puntos y 10 rebotes. Seton Hall, por su parte, no pudo con Wofford, una de las sorpresas agradables en esta edición. El secreto estuvo en los 24 puntos de Fletcher Magee, quien consiguió 7 triples de 14 intentos. Él y Cameron Jackson, 14 puntos y 10 rebotes, y Nathan Hoover, 18 puntos, acabaron con la resistencia de una Seton Hall que sobrevivió con un inspirado Myles Powell, 27 puntos a pesar de no estar bien en el triple. 

Así, la única alegría que le quedaba a la Big East eran los Wildcats de Villanova, pero los de Jay Wright, actuales defensores del título nacional, han dejado ya a la conferencia huérfana. Y es que, en la segunda ronda, los Boilermakers de Purdue se impusieron de manera contundente por 87 a 61. El mejor de los Wildcats fue, esta vez, Eric Paschall, con 19 puntos, pero el 11 de 38 en triples fue una losa, más aún cuando los rivales ejecutaron un 16 de 30, por encima del 50%. En eso de la puntería, destacó, sobre todo, el gran protagonista del día, Carsen Edwards, escolta junior de los Boilermakers quien se desató con 42 puntos y 9 de 16 en triples. También destacó el holandés Matt Haarms, pivot de Purdue, con 18 puntos y 9 rebotes. Un dato: entre los dos banquillos, hicieron 11 de los 148 puntos del partido, cinco en Villanova, los cinco para Cole Swider, y seis para Purdue, tres para Aaron Wheeler y otros tres para el freshman de Indiana Sasha Stefanovic. Poco, ¿no?

Por su parte, Creighton se quedó sin lucha por el título nacional. Es la tercera vez que ocurre desde el 2012. A cambio, les invitaron al NIT. El National Invitational Tournamente es un campeonato de post-temporada. Más antiguo incluso que el torneo por el título nacional, el NIT se disputa en sus rondas finales en el Madison Square Garden de Nueva York y ha tenido diferentes criterios a la hora de seleccionar a sus invitados, incluyéndose, muy al principio, los criterios de audiencia y popularidad que aplicaba la ESPN, cadena que retrasmite el evento. Ahora, existe una delegación de expertos, con antiguos entrenadores de la NCAA, que toman la decisión final sobre las invitaciones. Los ganadores de conferencia que aún así no consiguen acceder a la lucha por el título nacional tienen asegurada su presencia. Antes, se exigía un mínimo de un 50% en el ratio victorias-derrotas, pero ahora creo que ya no. En los últimos años han ganado el NIT universidades como Penn State, Baylor, Minnesota, Wichita State o Stanford. Y han sido nombrado MVPs del torneo jugadores ahora profesionales o que lo fueron como Chasson Randle, Pierre Jackson, Renaldo Balkman, Kosta Koufos, Dajuan Wagner, Erick Strickland, Voshon Lenard, Adam Keefe, Jayson Williams, Randolph Keys, Reggie Miller, Ralph Sampson, Will Chamberlain o Lenny Wilkens. 

En la edición de este año, 2019, parten como favoritas Alabama, Texas Christian University, UNC Greensboro e Indiana. Creighton aparece como segundo cabeza de serie en la parte del cuadro que lidera TCU. Por ahora, el resultado de los hombres de Greg McDermott es más que positivo. Eliminaron a Loyola Chicago por 70 a 61 en la primera ronda y a Memphis por 79 a 67 en la segunda. Con ello, han alcanzado la final de esta parte del cuadro, donde se enfrentarán a TCU, quien eliminó a Sam Houston State University y a Nebraska. Se disputarán la clasificación para las semifinales, a disputar el 2 de abril en el Madison Square Garden, este mismo martes. 

En el primer partido ante Loyola Chicago, los de Creighton supieron imponerse a la pareja de los Ramblers formada por Aher Uguak y Cameron Krutwig. El primero es un jugador canadiense en el que había puestas muchas esperanzas que se quedó, en este partido, en 18 puntos en 18 minutos. Krutwig añadió 17 y 5 asistencias, insuficientes ante el partido de Martin Krampelj, líder de los arrendajos azules, quien se fue a los 17 puntos (con 4 de 6 en triples), 8 rebotes y 2 robos. Le acompañaron hasta cuatro jugadores con dobles dígitos, el resto del quinteto titular: Mitch Ballock, Davion Mintz, Ty-Shon Alexander y un Marcus Zegarowski que dejó su rol de sexto hombre a Christian Bishop, y lo usó, para contribuir con 8 puntos y 4 rebotes desde el banquillo. Ante Memphis, otra victoria en Omaha, como ya hemos dicho. Y de nuevo partido coral: todo el quinteto titular con más de diez puntos, destacando Marcus Zegarowski, con 14 puntos y 8 asistencias, y Mitch Ballock, con 14 puntos y 8 rebotes. En el banquillo, de nuevo, Christian Bishop reclamando protagonismo por sorpresa con 8 puntos y 10 rebotes. En Memphis rindió bien Jeremiah Martin, con 20 puntos, 4 asistencias y 2 tapones. 

Lo que ocurra a partir de aquí, junto con lo que pase en la lucha por el título nacional, lo intentaremos ir contando.