martes, 11 de junio de 2019

Pablo Sánchez






Ya solo queda la final (casi, que miento, pero ya me entendéis), pero nos podemos permitir empezar a hacer ciertas lecturas. Y, como siempre, las nuestras son un poco rebuscadas. En una temporada, esta que está a punto de terminar en la ACB, en la que ha habido muchos debutantes entre los fichajes de la Liga, y a algunos con impacto (Cady Lalanne, Stan Okoye, Javier Justiz, Chris Singleton, Louis Labayrie…), nosotros nos vamos a fijar en esos jugadores jóvenes que apenas han tenido partidos pero que pueden anticipar el futuro que le aguarda a ciertos equipos y a la competición en general. 

Lo vamos a hacer equipo por equipo, sin hacer juicios de valor e incluyendo, puntualmente, jugadores que ya debutaron antes, pero que aún están en edad de meritorios y que igualmente pueden marcar el porvenir de la liga y de sus equipos. Luego, al final, si eso, sacamos algunas conclusiones. 

En el sorprendente Manresa, han debutado en la ACB, este año, hasta seis jugadores. Pau Treviño, del año 2002 y David Efambé, congoleño del año 2001, solo han disputado un partido. David Òrrit, del año 2000, ha jugado tres partidos y 4 partidos ha disputado Dani García, de la cantera del L’Hospitalet, nacido en el año 1998. Los otros dos debutantes han contado con algún partido más: seis ha jugado Paco del Águila, del año 1999, natural de Almería, canterano del Real Madrid y del Fuenlabrada, y hasta 19 partidos, con protagonismo, ha disfrutado Yankuba Sima, quien empezó su carrera en Girona y la Canarias Academy y regresó esta temporada de la NCAA para debutar en ACB con Manresa a sus 22 años. No han debutado este año, pero otros dos jóvenes con futuro han contado, y mucho, en el equipo manresano esta temporada. Jordan Sakho, congoleño del año 1997 salido de la cantera del Torrelodones, ha disputado 25 partidos, pero en la 2016-2017 ya jugó 11 en ACB. Guillem Jou, también de la generación del 97, debutó puntualmente en ACB durante la temporada 2015-2016, pero este año ha disfrutado de peso en las rotaciones de Manresa, equipo con el que ha jugado hasta 27 partidos. 

En el Barcelona, este año, solo ha habido un debutante: Aleix Font. Nacido en 1998, el canterano solo ha disputado un partido. 

En el descendido Gipuzkoa no ha habido ningún debutante, pero tres jóvenes meritorios han contado con partidos, los tres vascos. Gaizka Maiza ha disputado 11 partidos, Xabier Oroz, cinco, y Xabier Beraza, el más joven, cuatro. Beraza es del año 1999 y ya debutó en la 2017-2018. Oroz y Maiza nacieron en el año 1996. El primero debutó en la 2014-2015 y el segundo en la 2015-2016. 

En el Tenerife ha habido un solo debú, el de Samuel Rodríguez, nacido en el año 1997. Solo ha disputado un partido. Cinco partidos ha disputado otro joven, el danés Mads Bonde Sturup. Sin embargo, este ya debutó en la 2017-2018. 

El Fuenlabrada ha visto debutar a dos jugadores, el sevillano de la generación de 1999 Osas Ehigiator y el inglés Jacob Round, del año 2000. El primero ha disputado dos partidos y el segundo solo uno. 

El Real Madrid ha contado con el debú más mediático. Usman Garuba, del año 2002, disputó dos partidos a las órdenes de Pablo Laso. Otro joven meritorio es el sueco Melwin Pantzar. Nacido en el año 2000, ya debutó en la 2017-2018. Este año, ha disputado cinco partidos. 

En Málaga, el Unicaja es otro equipo con varios debutantes. Con una reputada cantera, este año han debutado hasta cuatro jugadores, aunque uno de ellos lo ha hecho en unas circunstancias distintas. Nos referimos a Rubén Guerrero, ex canterano del Unicaja, que se incorporó al equipo desde la NCAA en los últimos encuentros, para debutar en ACB a sus 24 años. Solo jugó un partido de liga regular. Los otros tres debutantes fueron Lucas Muñoz, del año 2001, Pablo Sánchez, del año 2002, y Morgan Stillma, del año 2000. El primero jugó 2 partidos, el segundo uno, y el tercer hasta cinco. Otro joven que aspira a tener más peso es el interior Viny Okouo, congoleño del año 1997, quien ya debutó en la 2015-2016. Este año, como miembro de la primera plantilla, ha disputado siete encuentros. Le vamos a dar el titular, que no la foto, a Pablo Sánchez por ser uno de los más jóvenes, si no el que más, porque no he calculado quién es más joven, la verdad, si Garuba o él. 

La del Joventut es otra de esas grandes canteras de la ACB. Este año, solo ha habido un jugador que ha debutado, Pep Busquets, del año 1999, quien ha disputado tres partidos en ACB. Sin embargo, otros jóvenes han jugado y van reclamando paso en la inacabable cantera de Badalona. En concreto, el estonio del año 2000 Arturs Zagars, quien ya debutó en la 2017-2018; el interior holandés de la generación de 1997 Terrence Bieshaar, quien ya debutó en la 2016-2017; y el alero nacional Joel Parra, del año 2000, quien se estrenó en ACB en la 2017-2018. Parra ha tenido cierto peso, llegando a jugar hasta nueve partidos, mientras que Zagars (dos partidos) y Bieshaar (tres partidos) han tenido un impacto menor. 

En el Baskonia ha habido dos debutantes, pero uno de ellos fue un fichaje que llegó desde la NCAA y con nacionalidad bosnia, ya que nació en Sarajevo. Hablamos de Ajdin Penava, del año 1997, debutante en ACB con tres partidos disputados esta temporada. El otro debutante sí es de la cantera baskonista. Hablamos del letón Arturs Kurucs, del año 2000, quien ha disputado un solo partido este año. Se podría destacar la aportación de otros dos jóvenes talentos, el lituano Tadas Sedekerskis, de la generación de 1998, quien ha disputado 9 partidos y ya debutó en la 2014-2015, y Miguel González, de la generación de 1999, quien ha entrado en el parqué hasta en once ocasiones esta temporada pero ya lo hizo por primera vez en la 2017-2018. 

En el Andorra ha habido un debutante. Se trata del bosnio Sani Campara, ex junior en la cantera del Real Madrid, quien ha disputado dos partidos. Campara nació en el año 1999. 

En el Burgos ha habido hasta tres debutantes. Un partido ja jugado Alberto Alonso, nacido en el 2001. Dos partidos ha disputado Víctor Aguilar, un canario nacido en el año 1998. Por último, el estonio Robert Valge, nacido en 1997, ha disputado cuatro partidos con los burgaleses en esta edición de la ACB. 

En el descendido Breogán, el único debutante ha sido un jugador que ya tenía cierto bagaje, Sergi Quintela. Nacido en el año 1996, ha disputado cinco partidos con los de Lugo. 

En el Gran Canaria ha habido un debú. El de Javi López Santana, nacido en el año 1999, quien ha saltado a la cancha en un partido. Otro joven, el polaco Olek Balcerowski, de la generación del 2000, jugó hasta cuatro partidos. Pero Balcerowski ya disputó un encuentro en la temporada 2017-2018. 

En el Obradoiro no ha habido debutantes de formación o nacionales, aunque sí ha habido algún acierto en los fichajes que debutaban en esta competición, como siempre, por otra parte. En el contexto de este estudio, quizás se podría mencionar al islandés Tryggvi Hlinason, cedido por el Valencia, con los que debutó en la 2017-2018. Este año, el jugador del año 1997, ha disputado hasta 33 partidos con los gallegos. 

El otro gran equipo de cantera en España es el Estudiantes de Madrid. Difícil no ver un debutante en una temporada de los madrileños, aunque sea en una como ésta, donde han sufrido tanto. Hasta cuatro jugadores han debutado con los de Magariños, pero podemos antes mencionar los 27 partidos de Adams Sola, natural de Leganés, de la generación del 2000, quien ya se ha hecho un hueco en el primer equipo después de debutar en la 2017-2018, temporada en la que disfrutó de hasta cinco oportunidades. Los debutantes han sido Andryi Grystak, Nacho Arroyo, Álex Tamayo y Dovydas Giedraitis. El primero, Grystak, es de Ucrania y del año 2000. Ha jugado cinco partidos. El segundo, Arroyo, es chileno y también del año 2000. Solo ha jugado un partido. Igual que Álex Tamayo, también de la generación del 2000, y nacido curiosamente en Lusikisiki, Sudáfrica. Por último, un partido también jugó Dovydas Giedraitis, un lituano del año 2000 en el que se tienen puestas muchas esperanzas. 

El Zaragoza de Porfi Fisac está realizando una gran temporada y disputa ahora las semifinales de la ACB. Esta temporada, de la mano de Fisac, han debutado dos jugadores. Ander Urdiain, del año 2000, ha disputado un partido y hasta cinco ha jugado el interior Jaime Pradilla, del año 2001. Otros tres jugadores jóvenes han contado para Fisac. Un partido de liga regular y otro de play-off ha disputado el checo Vit Krejci, del año 2000, quien ya debutó en la 2016-2017. Pero, sobre todo, destaca el peso adquirido por dos jugadores que ya debutaron hace tiempo pero aún son jóvenes. Por un lado, Marc Martí, del año 1997, quien ya debutó en un partido de la temporada 2014-2015, pero en esta ha jugado hasta 25 partidos. Y, por el otro, uno de los jugadores jóvenes españoles con más futuro, el base Carlos Alocén, quien, habiendo nacido en el 2000 y debutando en la 2016-2017, ya se ha asentado en el primer equipo, con el que ha jugado 32 partidos esta temporada. 

Finalmente, el Valencia se despedía ayer de la competición al caer en la Fonteta ante el Real Madrid y, además, despedía, de paso, a una de sus grandes referencias en las últimas once temporadas, Rafa Martínez. Entre lágrimas, el capitán decía adiós al equipo de Joan Ponsarnau y, seguramente, dos meritorios que este año han contado con minutos en el equipo soñarían con repetir la escena en unos cuantos años. Se trata de uno que no ha debutado este año, porque ya lo hizo en la 2016-2017, Josep Puerto, de la generación de 1999, quien ha jugado en un partido esta temporada; y de otro que sí ha debutado, el vizcaíno Ion Galarza, de la generación de 1997, quien ha debutado en ACB con los valencianos en esta edición. 

En marzo de 2018, El Confidencial publicaba un artículo en el que resaltaba que el cambio de extranjeros por cupos no parecía haber reducido el número de foráneos en la ACB, justo al contrario. El artículo se hacía eco de los datos del estudio realizado por la FIBA y el Centro Internacional de Estudios del Deporte (CIES) que dejaba claro que la liga ACB, al margen de la NBA, era la liga profesional internacional con menos producto local, con un índice de 69,6% de jugadores extranjeros en la temporada 2016-2017. Si echamos un vistazo a los 30 debutantes que hemos mencionado en este poco pormenorizado y probablemente erróneo estudio, 22 de ellos, el 73,3%, son jugadores nacionales: Galarza, Urdiain, Pradilla, Tamayo, Javi López, Aguilar, Quintela, Alonso, Busquets, Pablo Sánchez, Muñoz, Stillma, Guerrero, Garuba, Ehigiator, Samuel Rodríguez, Font, Sima, Òrrit, Treviño, Dani García y Del Águila. Y solo el 26,6%, 8 de los 30 (Grystak, Arroyo, Giedraitis, Valge, Campara, Kurucs, Round y Efambé) son foráneos. No son malos números, pero estamos hablando de jugadores, por supuesto, que apenas han contado con un puñado de segundos, o minutos, y que no podemos anticipar que vayan a tener un amplio recorrido profesional en el baloncesto. De algunos, los Garuba, Font, Pradilla, Kurucs o Ehigiator, se lleva tiempo hablando, pero habrá que esperar para ver si lo que se espera se cumple. Por cierto, otro dato final y cerramos con estas vagas y breves conclusiones: el 53’3% de esos debutantes, 16 de 30, nacieron en el año 2000 o después. Es decir, una nueva generación, la que no ha conocido el siglo XX, se dispone a tomar la ACB. 

lunes, 10 de junio de 2019

Kawhi Leonard



Si ganan los Toronto Raptors...
Seguimos con nuestro habitual estilo torpe y deslavazado, a menudo inoportuno, que nos lleva a abandonar el blog por largos periodos y cuando lo recuperamos, hablar fuera de tiempo. Porque... ¿por qué no esperar un día? Si ganan los Raptors esta madrugada, ya no tendríamos que usar el condicional. Y si pierden, ¿por qué no esperamos un poco más? Total. Y si al final ni ganan las series finales, pues nos podíamos ahorrar el desatino. Pero, no. Nosotros, al revés. Hacía mucho que no veníamos por aquí y ahora que venimos, vamos a hacerlo así: y si ganan los Toronto Raptors...

Si ganan los Golden State Warriors sería difícil llevarle a alguien la contraria cuando afirmen que estamos ante el mejor equipo de todos los tiempos. Los datos serían contundentes, y ya lo son pase lo que pase: han jugado cinco finales consecutivas y ya han ganado tres anillos, el cuarto aún lo disputan. Por supuesto, aún se podría argumentar que a ver si no nos olvidamos de los Celtics de los 60, los Lakers de los 80 y los Bulls de los 90. Motivos para la discusión habría, aunque es indiscutible que los Warriors se han labrado a pulso su hueco en la historia de la competición. 

Si ganan los Toronto Raptors... Pues, por fin, tendríamos algo distinto. Porque es un equipo distinto, con detalles y aspectos concretos que lo convierten, sin duda, en aire fresco para la NBA. Para empezar, son la culminación de la expansión de la NBA. Y ha costado. Los Raptors son un equipo terriblemente joven. Se fundó en 1993, cuando la NBA abrió sus fronteras a Canadá, y en estos menos de tres lustros han pasado por los vaivenes y los costos que se cobra un equipo que no tiene ni números retirados ni miembros del Hall of Fame. Al equipo lo fundó el proyecto colectivo de una serie de canadienses entre los que destacaba el hombre de negocios John Bitove y un Allan Slaight que cuenta con una biografía curiosa, al menos en este mundo del negocio del baloncesto, ya que comenzó como mago amateur y medró como locutor de radio y hombre de rock and roll hasta convertirse, entre otras cosas, en presidente de Global Television. De aquel equipo que eligió a BJ Armstrong como su primer fichaje y este les rechazó hasta este que ahora lucha por convertirse en campeón de la NBA, han transcurrido catorce largos años en los que les costó entrar en play-off (1999-2000) y ostentaban como mejor récord una derrota en las finales de conferencia ((2015-2016, al perder contra Cleveland Cavaliers después de eliminar a Indiana Pacers y Miami Heat). Ahora, por fin, El Norte, con su fiel y bulliciosa afición, vive la emoción de poder convertirse en campeón, el galardón más grande al que puede aspirar una franquicia de la NBA. 

Su afición es, precisamente, otro de sus rasgos distintivos. Ellos mismos hacen alarde de sus diferencias, de su lejanía, de su rasgo particular. Utilizando referencias a Game of Thrones, se han erigido en uno de los argumentos más significativos de la peculiaridad de esta franquicia. También los datos son contundentes aquí: los Raptors son el cuarto equipo en asistencia a su estadio, con una media de más de 19000 espectadores. También son cuartos en asistencia a domicilio y en el computo global. El Air Canada Centre disfrutará de ese ambiente para intentar que la ilusión de la afición y de la institución se confirme cuanto antes, esta misma madrugada de poder ser. 

Otro aspecto distintivo de esta franquicia que puede convertirse en campeón nacional estos próximos días es el carácter internacional de la misma. Y no hablamos solo de jugadores. Porque, si nos ceñimos solo a la procedencia de los jugadores, fijémonos en una cosa. El líder de este equipo, el norteamericano Kawhi Leonard, si ganan, no conseguirá su primer título, si no que se hará con el segundo. El primero lo consiguió con su anterior equipo, los San Antonio Spurs de Gregg Popovych. En aquellas finales de 2014, Leonard y sus compañeros derrotaron a los Miami Heat de Ray Allen, LeBron James, Rashard Lewis, Greg Oden, Dwayne Wade o uno que fue, precisamente, una de las primeras estrellas de los Raptors, Chris Bosh. En aquel equipo de los Spurs de Leonard había ocho jugadores internacionales: el canadiense Cory Joseph, el brasileño Tiago Splitter, el italiano Marco Belinelli, el argentino Manu Ginobili, los franceses Tony Parker y Boris Diaw y los australianos Patty Mills y Aron Baynes. Más internacional podía haber sido aquella plantilla, pero difícilmente. 

La internacionalizad de los Raptors, sin embargo, empieza hasta por su gestión, ya que, su manager, el hawaiano Bobby Webster, tiene por encima a un presidente nigeriano, Masai Ujiri, quien, en realidad, nació en Bournemouth, Inglaterra. Antes de cambiar las bambas por la corbata, Ujiri hizo carrera en Europa, donde jugó al baloncesto en equipos modestos de Inglaterra, Dinamarca, Finlandia, Alemania o Bélgica. Incluso en la parcela deportiva, encontramos ya rasgos del mundo global en la dirección técnica. Nick Nurse, ahora exitoso entrenador en los Raptors, tuvo antes que intentar lanzar su carrera en Inglaterra y Bélgica. Seguro que alguno, que le viera allá por Oostende o Manchester en los inicios de su carrera, aún se sorprende viéndole ahora dirigiendo a una franquicia que aspira al título de la NBA. Y, entre sus ayudantes, Nurse también cuenta con ayudantes que tienen un sabor cosmopolita, y no solo porque hayan nacido fuera, ya que, por ejemplo, en el caso del norteamericano Adrian Griffin, ex de Celtics, Mavs, Rockets, Bulls y Sonics y MVP de la CBA, aunque norteamericano, tuvo algo de experiencia europea como jugador en el Roseto italiano. Y precisamente italiano, por supuesto, es uno de los ayudantes más famosos de Nurse, el seleccionador nacional de España, Sergio Scariolo. Y, junto a él, también ejerce de ayudante Patrick Mutombo, congoleño con pasaporte belga y ninguna relación con Dikembe Mutombo que, como jugador, pasó por Italia, Brasil o Grecia. 

Por supuesto, entre los jugadores también tenemos este acento internacional. Al fin y al cabo, el bloque principal de este equipo lo forman siete jugadores, de los cuales cuatro son norteamericanos (Kyle Lowry, Danny Green, Kawhi Leonard y Fred Van Vleet) y tres no lo son (Mar Gasol, Serge Ibaka y Pascal Siakam). Solo tienen un canadiense, eso sí, el ex de la Universidad de Oregon, Chris Boucher, nacido en realidad en el mar del Caribe, en la isla de Santa Lucía, pero con pasaporte canadiense, quien tiene un papel residual en el equipo, algo menos que el norteamericano Patrick McCaw y los menciono a los dos juntos porque ambos son, precisamente, ex jugadores de los Golden State Warriors. Pero a Boucher y el peso específico en el equipo de los españoles Marc Gasol y Serge Ibaka (este nacido en la República Democrática de Congo) y el camerunés de la Universidad de New Mexico Serge Ibaka, hay que sumarle también al británico OG Anunoby, de origen nigeriano. Ya puestos, podríamos incluir también a Jeremy Shu-How Lin, natural de Torrance, California, y a todos los efectos norteamericano, pero con raíces chinas. Sin embargo, esta globalidad e internacionalidad del equipo no solo se refieren a los nacimientos de los jugadores. Igual que Nurse tuvo que buscarse las castañas en Europa, jugadores de la plantilla como Jordan Loyd, ex Hapoel Eliat, Malcolm Miller, ex del ALBA Berlín o el propio Danny Green, quien también estaba en aquellos Spurs internacionales que mencionábamos antes, ex del NK Olimpja Ljubljana también emigraron al viejo continente antes de encontrar acomodo en la NBA. 

Todo esto, claro... si ganan los Toronto Raptors... y si no, pues tendrá la misma importancia y significación que tiene ahora, ganen o pierden, porque todos estos estudios de pretendido aire cosmopolita poco valen. Sin embargo, creo que sí, que si los Raptors ganan será aire fresco. Ganará un equipo en el que el juego interior tiene peso, con argumentos estratégicos que van más allá del bloqueo y tiro y ganará una afición que seguro que lo celebrará con la intensidad con la que merece perseguir algo tan ansiado, aunque solo lo hayan ansiado durante menos de quince años. Y, sí, también son especiales porque Leonard es especial, porque tiene las manos muy grandes, porque se cuentan bulos sobre si se come o no doce manzanas en una cena de equipo, porque apenas sonríe, no tiene redes sociales y todo lo que tú quieras, pero, sobre todo, es especial por su baloncesto. 

Dicho esto... si los Toronto Raptors ganan... y si no, pues no. A nosotros, igual nos da, la verdad, si somos sinceros. 

sábado, 11 de mayo de 2019

Ruben Loftus-Creek



Bueno, habrá que reconocer que, desde fuera, y a qué me refiero con esto lo explico a continuación, las semifinales de las dos competiciones internacionales más importantes en el fútbol profesional han estado muy emocionantes. Remontadas, córners sorpresa, goles en el último segundo, tandas de penalties... Si, como decía, lo ves desde fuera, no se puede pedir más. Y, desde fuera, quiere decir que tú no apostaste nada sentimentalmente, que te daba medianamente igual que ganara el uno o el otro. 

Hecha esa primera lectura, la segunda nos deja otra más aparentemente manifiesta y fácil: el fútbol inglés domina. Las dos finales las disputarán cuatro equipos ingleses. Es más, tres equipos londinenses y uno de Liverpool. No me voy a poner a repasar la historia, no sé si esto había ocurrido antes o cuánto tiempo hacía que no se repetía, pero dudo que haya habido muchas ocasiones en las que una ciudad haya tenido a tres representantes en dos finales tan importantes. Una ciudad de casi nueve millones de habitantes, también hay que decirlo. Sus barrios son casi tan poblados como la comunidad autónoma en la que yo vivo. 

Con ese contexto, como suele ser habitual en este blog, nos ha dado por hacer un ejercicio inútil y sin fondo, para ocupar el tiempo. Cálculos y exámenes como el que vamos a hacer ahora ya no le importan a nadie, o a casi nadie. El fútbol profesional es tan global e internacional que ponerte a mirar los orígenes de los jugadores no vende ya. Porque, viendo a cuatro equipos ingleses en las finales, uno puede preguntarse: ¿domina el fútbol inglés o domina su liga? Los resultados de los equipos ingleses en competiciones internacionales son evidentes. En la clasificación histórica de la UEFA Europa League, el Tottenham es 3º y el Liverpool es 9º. Inglaterra es el tercer país con más títulos, 8, por detrás de España, 11 e Italia, 9. En la Champions League, Inglaterra también es tercera en victorias, con 12 en total, por detrás de España, 18, y empatada con Italia, 12. Con los de esta temporada, Inglaterra superará a Italia en Champions y empatará con los mismos en la clasificación histórica de la Europa League. Por su parte, la selección nacional, no gana el Mundial desde 1966 y su mejor resultado reciente en un Europeo data de 1996, cuando fueron terceros. 

Insisto, este ejercicio ya está caduco y falto de interés, aunque vayamos a hacerlo. Todos sabemos cuáles van a ser las conclusiones: los equipos ingleses están llenos de jugadores internacionales y la presencia de nacionales es mínima, en ocasiones, casi simbólica. Sin embargo, se pueden hacer puntualizaciones: Inglaterra ganó los mundiales sub20 y sub17 hace dos años. Parte de ese talento se empieza a ver ahora. Los pocos nacionales que asoman en los cuatro equipos finalistas son jóvenes y pueden dar esperanzas al fútbol inglés. 

Vamos a analizarlo en detalle. 

La final de la Europa League la jugarán, este año, el Arsenal de Unai Emery y el Chelsea de Maurizio Sarri. En las eliminatorias de semifinales, dos jugadores por cada equipo se podrían señalar como héroes de la clasificación. Por el Arsenal, dos delanteros: el francés Alexandre Lacazette y el su compatriota Pierre-Emerick Aubameyang. Por el Chelsea, el belga Eden Hazard y el portero vasco Kepa Arrizabalaga. Ninguno de ellos nacionales. 

Si miramos las plantillas, en estas semifinales, la representación nacional para el Arsenal fue mínima. En los dos partidos ante el Valencia, el único representante inglés para el Arsenal fue el joven de 21 años Ainsley Maitland-Niles. En el banquillo, durante los dos partidos, sin participar, se quedó otro joven talento nacional, Eddie Nketiah, de 19 años. El Arsenal cuenta, según su listado de plantilla, con otros jugadores nacionales, muchos de ellos jóvenes con aspiraciones de crecer. Hablamos de Aaron Ramsey, Danny Welbeck, Carl Jenkinson, Bukayo Saka, Rob Holding, Charlie Gilmour, Joe Willock, Tyreece John-Jules, Zech Medley o Jordi Osei-Tutu. La participación de todos ellos durante la temporada, en algunos casos, habrá sido testimonial, casi nula, pero parece que asoman nuevos talentos que en próximos años pueden mejorar el porcentaje de talento nacional. Sin embargo, y si nos limitamos a los parámetros de nuestro estudio, en semifinales, los números fueron mínimos: uno jugando, uno en el banquillo. 

El otro equipo inglés en la Europa League, el Chelsea, pasó más apuros en su eliminatoria ante el Eintracht de Frankfurt. En este caso, el número de jugadores nacionales, se amplió un poco más, muy poco: jugaron dos. Ruben Loftus-Cheek, de 23 años y origen guyanés, y Ross Barkley, de 26, natural de Liverpool. Durante el segundo partido, en el banquillo se quedó el veterano inglés de 33 años Gary Cahill, que en el primero no estuvo convocado. En el de ida, tampoco jugó Barkley. Igual que en el caso del Arsenal, también en el Chelsea hay otros jugadores nacionales interesantes que no participaron en esta eliminatoria, el joven talento Callum James Hudson-Odoi, de 18 años, por ejemplo, o el ex del Leicester City campeón de la Premier League, Danny Drinkwater, de 29 años y natural de Manchester. Hay más que han aparecido por partidos y entrenamientos de esta temporada, desde el veteranísimo portero de 39 años Robert Green hasta los jóvenes Jamie Cumming, George McEachran o Ethan Ampadu. 

En resumen, lo que ya sabíamos, muy pocos. Pero hay que creer que la juventud de Maitland-Niles, Loftus-Cheek, Hudson-Odoi o McEachran apunta a que en un futuro más cercano que lejano su peso en el equipo será más relevante y otros podrán venir por detrás. Y, de todas formas, y sin entrar en detalles, habría que preguntarse otra cosa: ¿tan exagerada fue la diferencia con sus rivales, Valencia y Eintracht? ¿Ellos, por el contrario, siguen otro patrón y si están repletos de producto nacional? Pues solo fijándonos en los números, vemos que, en realidad, la carencia de producto nacional en las plantillas más competitivas en Europa, es algo generalizado. Entre los 18 convocados del Valencia para el partido de ida hubo nueve jugadores nacionales (50%), que no está mal. Eso sí, solo cuatro fueron titulares: José Gayá, Carlos Soler, Dani Parejo y Rodrigo Moreno. En el banquillo, se quedaron Jaume Doménech, Toni Lato, Ferrán Torres, Santi Mina y Rubén Sobrino. En el partido de vuelta en Valencia, se bajó del 50% ya que fueron ocho. Tres titulares: José Gayá, Dani Parejo y Rodrigo Moreno; y cinco en el banquillo, Jaume Doménech, Carlos Soler, Toni Lato, Ferran Torres y Santi Mina. En el caso de los alemanes, para el partido de ida en Alemania, se convocó a cuatro alemanes, un 22% de la convocatoria. Fueron titulares tres: el portero Kevin Trapp, Danny da Costa y Sebastian Rode. En el banquillo estaba Tyson Chandler. Para el de vuelta, lo mismo. 

En la Champions League, el Liverpool sorprendió a todos con una épica remontada en Anfield Road ante el FC Barcelona; y el Tottenham hizo lo mismo en el Ámsterdam Arena. Centrándonos en nuestro estudio, los de Jurgen Klopp, utilizaron a dos jugadores nacionales como titulares en el partido de ida, el veterano James Milner, de 33 años y natural de Leeds, y el joven Joe Gomez, de 22 años. Podríamos añadir a Andrew Robertson, de 25 años, que no es inglés, pero, por lo menos, es británico, escocés. En el banquillo se quedaron Jordan Henderson, inglés de 29 años, quien acabaría jugando, y Trent Alexander-Arnold, quien se quedó sin minutos. En el partido de vuelta, el de la remontada, además del escocés Robertson, fueron titulares tres ingleses: James Milner, Trent Alexander-Arnold y Jordan Henderson. En el banquillo estuvieron Joe Gomez y el veterano de 30 años Daniel Sturridge, los dos jugaron. Hubo otros dos ingleses en el banquillo, otros dos jóvenes aspirantes, pero no contaron con minutos: Rhian Brewester, de 19 años, y Ben Woodburn, de la misma generación. El Liverpool cuenta con otros jugadores nacionales como los jóvenes Isaac Christie-Davies o Curtis Jones, o los más veteranos Alex Oxlade-Chamberlain y Adam Lallana, pero ninguno apareció por las semifinales. 

Por su parte, el Tottenham, en el partido de vuelta, el de la remontada, colocó a tres jugadores nacionales como titulares: Kieran Trippier, de 29 años, Danny Rose, de 29 años también, y el joven Dele Alli, de 23 años. En el banquillo tenían a otros dos ingleses, Eric Dier, de 25 años, y el jovencísimo, 18 años, Oliver Skipp, pero ninguno jugó. Sí jugó el galés de 26 años Ben Davies. En el partido de ida, jugado en Londres y saldado con derrota, también jugaron los mismos: Rose, Alli y Trippier como titulares y Davies desde el banquillo. Sin jugar, además de Skipp y Dier, también tuvo espacio otro joven talento, este de 22 años, llamado Kyle Walker-Peters. Por supuesto, en el Tottenham era baja el talento nacional que ejerce de estrella para el equipo de Mauricio Pochettino, Harry Kane. Y también cuentan con otros jóvenes aspirantes, como Harry Winks, de 23 años, George Marsh, de 20, Luke Amos, de 22, Timothy Eyoma, de 19 o Alfie Whiteman, de 20. 

Nuevamente, algo más de presencia, pero poca aún. Y joven talento, de distintas generaciones, pero con ecos de esperanza para el fútbol inglés. ¿Hubo contraste, igualmente, con sus rivales? La respuesta, desde nuestro punto de vista, vuelve a ser negativa. Por el FC Barcelona, los números no fueron mayores. En el 3-0 de Barcelona, jugaron cuatro jugadores nacionales como titulares, Jordi Alba, Sergi Roberto, Gerard Piqué y Sergio Busquets, y uno desde el banquillo, Carles Aleñá. Los mismos cuatro repitieron en el doloroso 4-0 y Aleñá no jugó. Los números se amplían un poco más en el caso del Ajax. En el 0-1 de Londres, fueron titulares los holandeses Donny Van den Beek, Frenkie de Jong, Daley Blind, Matthijs de Ligt, Joël Veltman y el jugador de origen marroquí pero nacido en los Países Bajos Hakim Ziyech. Visto lo visto, seis de once no está mal. En el banquillo tenían cuatro más: el veterano Klaas-Jan Huntelaar y Noussair Mazraoui, Dani de Wit y Daley Sinkgraven. En el partido de vuelta, en Ámsterdam, volvieron a ser titulares De Ligt, Blind, Van de Beek, de Jong y Ziyech. Y a los cinco se sumó Mazraoui, mientras que Veltman pasó al banquillo, donde también se sentaron Sinkgraven, Huntelaar y de Wit. 

Sin contar a Robertson, escocés, y a Davies, galés, hemos puesto a todos los jugadores ingleses que participaron en estas cuatro semifinales en negrita: Ainsley Maitland-Niles, Ruben Loftus-Creek, Ross Barkley, Danny Rose, Kieran Trippier, Dele Alli, James Milner, Trent Alexander-Arnold, Jordan Henderson, Joe Gomez y Daniel Sturridge. Son 11. 63 jugadores disputaron estas semifinales para Tottenham Hotspurs, Liverpool, Chelsea y Arsenal. Es decir: el 17,4% de todos los jugadores que disputaron alguno de los dos o ambos partidos de semifinales para estos equipos era inglés. 

Un par de datos más: los cuatro entrenadores de los cuatro equipos ingleses que jugarán las finales son internacionales. Un argentino, Mauricio Pochettino, un alemán, Jurgen Klopp, un italiano, Maurizio Sarri, y un vasco, Unai Emery, se sentarán en los banquillos. Solo entre los ayudantes, encontramos al menos a un inglés, Steve Bould, ayudante de Unai Emery. El resto, el italiano Gianfranco Zola, que ayuda en el Chelsea a su compatriota Sarri, el alemán Peter Krawietz, que echa un cable a Klopp en el Liverpool o el español Jesús Pérez, ayudante de Pochettino en los Spurs, por lo tanto, amplían la nómina de extranjeros en los banquillos ingleses. Y el último dato: de los dieciséis goles que han marcado estos cuatro equipos en las semifinales, los dieciséis goles que, por su valor doble o no, les han llevado a las finales, solo uno lo ha marcado un jugador inglés: Ruben Loftus-Creek para el Chelsea. Por ello, entre todos los nombres usados en esta entrada, vamos a elegir el suyo para titularla. Los demás han sido obra de un brasileño, Lucas Moura, y su ya histórico triplete en Ámsterdam; un belga, los dos de Divock Origi para el Liverpool; un holandés, los otros dos de la remontada para los reds, obra de Georginio Wijnaldum; un español, el otro que marcó el Chelsea en la eliminatoria, obra de Pedro Rodríguez; y los siete restantes, todos los del Arsenal, llevan acento francés, cuatro de Aubameyang y tres de Lacazette. 

Lo dicho. A nadie le importa esto a estas alturas. Todos sabemos cómo se mueve el fútbol profesional actual. El Tottenham es propiedad de la empresa británica ENIC International Ltd, que posee el 86% del accionariado. El Liverpool tiene dueños norteamericanos, la empresa Fenway Sports Group, con el norteamericano Tom Werner como cabeza visible del proyecto. El Chelsea lleva años siendo propiedad del multimillonario ruso Roman Abramovich. Por último, hasta donde yo conozco, el mayor accionista del Arsenal es el norteamericano Stan Kroenke, con intereses en otros deportes también. Lo que sí les queda a estos equipos es afición. Y seguro que, a ellos, visto lo lejos que han llegado sus equipos esta temporada en Europa, las cuentas que hemos hecho hoy aquí se las traen al pairo y disfrutarán igualmente de la emoción y la ilusión de disputar una final. Solo dos aficiones llorarán de alegría, pero esta se repartirá por varios países, eso está claro. 

viernes, 10 de mayo de 2019

Asier García Pereiro

Fotografía tomada de la página de facebook del Bidaideak Bilbao BSR


Me voy a ceñir a mi provincia, porque, últimamente, cuesta pensar en cosas más grandes. Entre nuestras pequeñas fronteras, a menudo, también pasan desapercibidas hazañas que reclaman más mérito y reconocimiento del que reciben. Nos dejamos cegar por la visibilidad y trascendencia de ciertos deportes y categorías y se nos olvida que, en el mundo del deporte, hay otros clubes, más humildes, que están logrando éxitos que merecen nuestro aplauso. Podríamos hablar del Loitek Gernika, de las chicas del Bilbo FS o del Zuazo Barakaldo, por ejemplo, pero en este caso vamos a hacerlo del Bidaideak Bilbao BSR, el representante vizcaíno en la élite del baloncesto en silla de ruedas que, hace solo unas semanas, alcanzó el mayor mérito al que podían aspirar: estrenaron su palmarés convirtiéndose en campeones de Europa, al vencer en la categoría I de la Euroliga. Era la tercera final europea en cinco años para este club y por fin pudieron celebrarlo por todo lo alto.

El año pasado ya perdieron ante el Galatasaray turco. En una final que, además, se disputaba en Bilbao, en la casa del Bidaideak Bilbao, en el Pabellón Municipal de Txurdinaga. En 2016, también habían sido subcampeones de la Challenge Cup europea. Y este mismo año, ya perdieron la final de la Copa del Rey en febrero ante el CD Ilunion. Ya iba siendo hora de que se ganara una final y se acabó por ganar, en Sheffield, Inglaterra, ante otro equipo turco, el Besiktas, el rival doméstico del Galatasaray. Fue una competición larga en la que los bilbaínos demostraron su calidad y fuerza y se impusieron para alegría de la afición y de todas y cada una de las personas implicadas en este proyecto, incluida una afición fiel que ha crecido mucho estos últimos años.  

La final se disputó este pasado 28 de abril de 2019 en Sheffield, y los bilbaínos ganaron al Besiktas de Estambul, habiendo derrotado antes, en semifinales, al campeón francés, Le Cannet. En la liguilla anterior, se estrenaron primero cayendo derrotados ante el mismo rival que se encontrarían en la final, los grandes favoritos, los turcos del Besiktas, quienes ya ganaron en 2011, fueron subcampeones en 2010 y 2014, y acabaron terceros en 2009 y 2018. A partir de esa derrota, ya no volvieron a perder ninguno y, en su lugar, consiguieron rotundas victorias contra los anfitriones, Sheffield Steelers, y los alemanes Köln 99ers .

En la final, los bilbaínos, liderados por Joshua Turek (24 puntos, 9 rebotes y 8 asistencias) y Tom O'Neill (27 puntos), pudieron repeler la resistencia del talento turco de Bülent Yilmaz (26 puntos). Asier García, con 10 puntos, 11 rebotes y 10 asistencias, hizo un partido completo, colaborando para que se consiguiera el triunfo final. Los responsables de la competición, le concedieron a los jugadores de Bidaideak Bilbao Joshua Turek y el australiano Jannik Blair el honor de ser incluidos en el quinteto del torneo.

El equipo del barrio bilbaíno de Txurdinaga, arropado por Bizkaialde y Bilbao Kirolak y con el apoyo  estratégico de Bidaideak, lleva unos años de continuo crecimiento que parece que, finalmente, consigue sus frutos. El club Silla de Ruedas Bilbao se creó en 1992, pero no fue hasta el siglo actual que se consiguió el ascenso a la división de honor nacional. Los primeros años fueron de precariedad económica y de continuos ascensos y descensos, pero, desde la temporada 2013-2014, con la incorporación de Bidaideak como algo más que un aporte de esponsorización, se da un salto definitivo en la gestión y en lo deportivo. Desde entonces el crecimiento ha sido exponencial. En la actualidad, entrenados por el joven Esteban Núñez (nacido en 1992), el equipo cuenta con una plantilla fuerte e internacional donde destacan veteranísimos como Joshua Turek (1979), uno de los mejores jugadores de la liga, o el bilbaíno Asier García Pereiro (1981), plata en las paraolimpiadas de Río de Janiero 2016 y uno de los mejores jugadores nacionales.

Vamos a elegir precisamente a Asier García Pereiro para titular esta entrada porque, primero, es del mismo Bilbao, y porque, segundo, se lo merece: a sus 37 años, lidera la liga nacional de silla de ruedas tanto en asistencias como en rebotes y se le reconoce como uno de los mejores jugadores de la especialidad a nivel nacional. Precisamente, la liga doméstica es el próximo gran reto del equipo vizcaíno. Tras el éxito europeo y el subcampeonato de Copa, el Bidaideak Bilbao acabó como co-líder de la liga regular, pero en segunda posición, tras Mideba Extremadura. El año pasado ya fueron subcampeones y este año disputarán, de nuevo, la final a cuatro, que tendrá lugar del 18 y 19 de mayo en Cuenca. El año pasado los bilbaínos perdieron contra el BSR AMIAB Albacete, equipo que fue subcampeón en las anteriores tres temporadas, de manera consecutiva, al perder contra el CD Ilunion madrileño, actual ganador de la Copa y heredero de uno de los equipos más laureados de la competición, el CD Fundosa ONCE. De hecho, desde que en 1989 se empezara a disputar la liga nacional, el CD Fundosa ONCE y el CD ONCE Andalucía se habían repartido prácticamente todos los títulos en juego, con 9 triunfos finales para los andaluces y 13 para los madrileños sin contar los de CD Ilunion. Bilbao y los pacenses del Mibesa Extremadura son aire fresco en una liga que se considera de las más importantes del mundo. Los extremeños, que han ganado la Euroliga 2 esta misma temporada, han incorporado a varios internacionales de la selección de Gran Bretaña, actual campeona del Mundo, destacando, por ejemplo, George Bates, máximo anotador de la liga española en esta edición de 2018-2019. Ellos, junto con los bilbaínos, el Albacete y el Ilunion se jugarán el título. No sé si lo comentaremos aquí, porque últimamente andamos muy escasos de fuerzas y tiempo, pero, lo hagamos o no lo hagamos, ganen o no ganen los bilbaínos, lo que ya han hecho hasta ahora merecía reconocimiento y visibilidad, aunque sea muy poco y muy poca lo que le vayamos a otorgar nosotros dedicándoles un hueco aquí. Pero algo es algo, ¿no?

sábado, 6 de abril de 2019

Brian Kamstra

Tomada de google images, proviene de la web noticiasdenavarra.com


Nos debatíamos entre una nueva entrada o actualizar la que escribimos hace unos días, pero, al final, quizás por darle más visibilidad y que no quedara ahí enterrado nos hemos decidido a escribir de nuevo partiendo de cero. Aunque vayamos a volver a hablar de lo mismo que mencionábamos en nuestra anterior entrada, del Gran Premio Miguel Indurain y de uno de sus participantes. Probablemente, la entrada nos quede coral, pero el objetivo principal era dar testimonio del rendimiento del protagonista que tituló nuestra anterior entrada. 

Empezó la carrera con el propio Miguel Indurain cortando la cinta protocolaria y terminó con el francés Jonathan Hivert adelantándose un puñado de segundos a sus rivales y entrando victorioso en Estella. Atacó en el momento oportuno, en la rampa definitiva, y aguantó cuesta abajo para entrar sobrio pero contento, alzando el brazo derecho antes de traspasar la línea de meta. Antes hubo sus escapadas, sus intentos de repetirlas, sus ataques más o menos intensos y hubo que esperar al del francés para definir la carrera. Por detrás de él, llegó el grupo de los más fuertes donde consiguieron puesto en el pódium Luis León Sánchez, del Astaná, y un Sergio Higuita que le sigue dando alegrías a su equipo, la Fundación Euskadi. Por cierto, el presidente del club vasco, Mikel Landa, que corre para el Movistar, no terminó la prueba y fue uno de los 34 abandonos. 

Al francés Hivert, un veterano de 34 años que empezó en esto ya hace una docena de años en el Credit Agricole, se le dan bien Euskadi y España. Ya ganó la Klasika de Primavera allá por 2011, con el maillot de Saur-Sojasun, y ese mismo año se llevó una etapa de la Vuelta a Andalucía. En Andalucía ganaría otras dos dos años más tarde. Tras varias temporadas sin victorias, su regreso al triunfo se produjo en 2017, llevándose una victoria y la general de la Vuelta a Castilla y León, ya con el mismo maillot con el que se ha llevado el trofeo del Gran Premio Miguel Indurain, el del Direct Energie. Tiene cosa la cifra porque son un total, contando ya esta última, de siete victorias, solo dos menos de todas las que ha conseguido en su país natal, Francia: Paris-Troyes, general y dos etapas del Tour de Haut-Var, etapa en el Circuito de Lorraine, Tour de Finisterre, Estrella de Besseges, Gran Premio de Apertura La Marsellesa y una etapa en la París-Niza. Solo ha conseguido una victoria fuera de estos dos países, aunque, eso sí, la consiguió en la suiza francófona, a la que llaman la Suiza francesa, en Romandía, durante la disputa del Tour de Romandía. 

De los 123 participantes terminaron 89, y seguro que Hivert fue el más feliz, pero hubo también para repartir. Seguro que Fernando Barceló, el prometedor corredor aragonés del Euskadi-Murias, acabó contento con su excelente 7º puesto. El jovencísimo Tadej Pogaçar del UAE Emiratos Árabes, acabó un puesto por delante de Barceló, y uno por detrás el bilbaíno Jonathan Lastra, del Caja Rural, sumando otro buen puesto a su reseñable temporada. No creo que Mikel Ugarte esté mucho menos satisfecho que todos ellos. El vizcaíno, del que hablamos hace unos días porque sorprendía que debutara como profesional con 36 años, no solo ha terminado la carrera, si no que lo ha hecho con un dignísimo puesto 54º a 13 minutos y dos segundos del vencedor. Cinco segundos antes ha entrado todo un Michael Albasini. Cuatro segundos después, el vascofrancés Romain Sicard. Ugarte solo ha sido superado por su compañero el chipriota Andreas Miltiadis, quien entraba quince segundos antes (40º) en un grupo grande con gente como Darwin Atapuma, Nairo Quintana, José Joaquín Rojas o Lucas Hamilton, reciente ganador de la Semana Coppi y Bartali. Ni David Galarreta ni José Carlos Núñez ni Paulo Silva ni José Manuel Gutiérrez ni Fernando Lopes han conseguido terminar. Solo Miltiadis y Ugarte han representado al Guerciotti-Kiwi Atlántico en la llegada final. 

No he encontrado declaraciones. Es muy pronto. Hay otras noticias. Pero quería dejarlo por escrito para cerrar un poco el hilo que abrimos con la anterior. Sigo pensando que no está toda la historia escrita, pero, por nuestra parta, probablemente, con esto ya hayamos cumplido. 

Por cierto, el titular se lo vamos a dar a otro corredor con una historia curiosa. Si Ugarte debutaba en profesionales a los 36 años, la historia de Brian Kamstra también sabe de sorprender con el tiempo. Se montó en su primera bicicleta en 2015. Ocho meses más tarde estaba en la estructura del Team Novo Nordisk. Su historia en el ciclismo, a sus 25 años, es fulgurante, pero Kamstra ya sabía lo que era competir. Lo hacía como corredor de campo a través, llegando a disputar el campeonato de Europa. Le diagnosticaron diabetes de tipo 1 cuando empezó a sospechar que algo iba mal por su falta de progreso en los entrenamientos. Volvió a entrenar después del diagnóstico, pero un día se le ocurrió participar en una carrera benéfica que organiza Martijn Verschoor, compatriota y corredor del mismo proyecto ciclista que intenta darle visibilidad a la enfermedad de la diabetes y su relación con el deporte y acabó participando en el campus de entrenamiento del Team Novo Nordisk en Alicante y de ahí al profesionalismo. En Estella, entró el último, 89º. A más de veinte minutos del ganador, cuatro y medio después del anterior corredor que le antecedió en meta, el ruso Arseny Nikiforov, del Lokosphinx, que no sé si tendrá algún parentesco con aquel defensa ruso del Spórting de Gijón, Yuri Nikiforov. Al grano, para Kamstra el titular de la entrada por esforzarse para terminar, aunque fuera último, que eso también se aplaude. La fotografía se la dedicamos, eso sí, al vencedor. Compensado queda, que hemos hablado de los primeros, los últimos y los del medio. 

viernes, 5 de abril de 2019

Mikel Ugarte

Imagen tomada del buscador de google pero proveniente de la web de Kiwi Atlántico


A veces, da un poco de apuro hablar aquí de deportistas que, aunque destaquen, por la razón que fuera y con el alcance que sea, no dejan de ser personas, gente común, con la que te puedes tropezar en la calle. Da un poco de apuro porque eres consciente del extraño ejercicio que supone convertirlos en personajes. Piensa que quizás ellos se vean reflejados así, extrañamente, al ver su nombre zurcido entre píxeles en este formato. Da un poco menos de apuro porque, en realidad, esta entrada es, en gran parte, un refrito de una noticia que se publicó ayer en un periódico y, por lo tanto, la labor de reconvertir a la persona en noticia ya está hecha. El artículo en concreto se publicó en la edición en papel y digital del diario El Correo y la firmaba Jesús Gómez Peña, redactor de esa publicación, generalmente encargado de las noticias de ciclismo, y de quien ya hablamos aquí hace tiempo, reivindicando su estilo a la hora de escribir y describir este deporte. Pedimos perdón por fusilar, de alguna manera, su trabajo, aunque hagamos añadidos. El protagonista, y con esto ya arrancamos, lo tenéis arriba, en el titular, que no en la foto: Mikel Ugarte.

Como se explicaba en la noticia, Mikel Ugarte es conductor de tranvía. Esa es su ocupación, que le lleva a recorrer Bilbao por railes, aunque, en su tiempo libre, lo haga sobre radios. Los de las ruedas de su bicicleta. Y es que la razón por la que Ugarte se ha convertido en noticia es la siguiente: a sus 36 años, debutará como profesional en el Gran Premio Miguel Indurain, categoría recogida en el UCI Europe Tour, heredera del Trofeo Gobierno de Navarra y Comunidad Foral de Navarra, organizada por el Club Ciclista Estella. Esta prueba, con una larga historia, ha visto como, en su palmarés, se reúnen corredores de la talla de Patxi Gabica, Miguel Mari Lasa, Txomin Perurena, Juan Fernández, Pedro Delgado, Julián Gorospe, Alex Zulle, Mikel Zarrabeitia, Stefano Garzelli, Fabian Wegmann, Rinaldo Nocentini, Joaquim Rodríguez, Samuel Sánchez, Alejandro Valverde, Ion Izagirre o Simon Yates, último ganador de la Vuelta a España. El propio Miguel Indurain también la ganó, antes de pasar a ponerle nombre. Lo hizo en 1987, por delante de Iñaki Gastón y Fede Etxabe, cuando aún se llamaba Trofeo Gobierno de Navarra. El que más veces ha ganado en su versión más reciente ha sido Ángel Vicioso, en tres ocasiones. El año pasado el murciano Alejandro Valverde, actual campeón del Mundo, consiguió ganarla por segunda vez. Este año, el pelotón que se acercará hasta tierras navarras desprende emoción, apunta a que habrá lucha y mucho talento en busca de la victoria. Aunque, al final, puede que ninguno de ellos gane, en la lista de dorsales oficiales, nos encontramos a rivales de la talla de Michael Albasini, Rubén Plaza, Mikel Landa, Nairo Quintana, Ion Izagirre, Luis León Sánchez, Sergio Henao, Darwin Atapuma o Carlos Betancur. Y Mikel Ugarte. Quien, además de tener a seis compañeros de equipo, también tendrá en el pelotón a varios amigos. Pello Bilbao, Omar Fraile o Jonathan Lastra, como se explicaba en el artículo ya mencionado, forman una grupeta de entrenamientos en los alrededores de Bilbao en la que Ugarte es uno más. Quizás él sea el corredor más especial de ese pelotón. O el corredor para el que el Gran Premio Miguel Indurain se convierta en una carrera más especial. No es fácil que esto ocurra. Que con 36 años, finalmente, debutes en profesionales. En este o en cualquier otro deporte.

En su artículo, Gómez Peña explicaba muy bien, y el propio Ugarte lo confirmaba con sus explicaciones citadas, que, en realidad, el vizcaíno, ya tenía sangre ciclista e intentó llegar a serlo cuando era más joven. Su padre, Pedro Mari Ugarte, corrió en el Licor Karpy, aquel equipo ciclista nacido de una destilería de Amurrio que, para publicitar su licor de naranja, se les ocurrió formar un equipo ciclista de empleados de la fábrica que, al final, acabaría corriendo la Vuelta a España en varias ocasiones. Ugarte padre corrió allí. Su imagen, enfundado en el maillot del equipo, aún se puede encontrar en la web sitiodeciclismo.net. También dicen en la misma fuente que, en 1968, fue segundo en el Gran Premio Vizcaya. Poco más. Pero Ugarte padre tenía una tienda de bicicletas en Bilbao y le salió un hijo que le quería emular. En el artículo, Mikel Ugarte explica cómo su padre torció el morro cuando se lo dijo, y explica cómo debutó en una carrera de cadetes que ganaría el ex ciclista de Team LPR y Euskaltel-Euskadi, Aitor Hernández, sorprendiendo a su propio padre con su rendimiento. Así empezó a intentarlo de joven. Soñó con lograrlo, pero desistió pronto. Se dio cuenta de que no lo quería, de que lo que creyó querer, en realidad, ya no creía quererlo: "lo dejé porque quería ser ciclista para no defraudar a los demás. Ahora, en cambio, lo disfruto." Así lo explicaba en la publicación de Gómez Peña.

Lo volvió a intentar cuando recuperó la bicicleta para hacer algo de deporte, para mantenerse en forma, y comenzó a picarse. A la segunda, no solo consiguió ganarle el reto a un amigo y terminar la prueba amateur de Astillero, si no que hizo un buen puesto entre los primeros. Juan José Lobato ganó esta prueba a principios del siglo XXI, antes de hacerse profesional. Es una prueba que abre la temporada amateur. Y para Mikel Ugarte abrió un nuevo mundo. Se unió al equipo amateur Telco'm, un equipo con más de 25 años de historia en el pelotón amateur. Por entonces, en aquella plantilla, estaba el murciano Antonio José Soto, hoy profesional en la Fundación Euskadi. Un tiempo después, recibió una oferta del equipo amateur Autronic, un equipo gallego con aspiraciones que le solicitó formar parte de su equipo, según explicaba en la entrevista, para formar parte del equipo esporádicamente, participar en algunas pruebas. Quizás por ello, por su traslado a Galicia, el ex corredor profesional de Redondela, Enrique Salgueiro, estaba al tanto de sus prestaciones. Ugarte hizo buenos puestos, ganó. Se le reconoció por su trabajo con los más jóvenes del equipo. Y, así, le llegó esta llamada. 

El gallego Enrique Salgueiro colgó la bicicleta allá por 2013. Pasó por el Karpin Galicia, el Extremadura o el LA Aluminios-Antarte portugués. Ahora, se encarga de uno de esos proyectos ciclistas tan particularmente habituales en el amplio y diverso universo de la categoría continental. Se trata de un equipo con residencia en su natal Redondela pero, según el registro de la web de la UCI, con licencia de Guinea-Bissau. De hecho, hace tiempo, se anunció en prensa, cuando el proyecto arrancaba, el fichaje de Quedutar Cul Iala, de apenas 21 años, el primer corredor de su país, Guinea-Bissau, en firmar un contrato profesional. Ahora, Cul Iala tiene seis compatriotas más acompañándole: Serguio Aliu Djalo, Cristian Marc Gomis, Manuel Jose Nafiai, Shunhana N'Bali Balu, Domingos Mendes y Mussa Ninto Tchata. Junto a ellos, Salgueiro reunió a un pequeño grupo internacional, con mayoría española, que ahora ha sufrido cambios. En marzo, el periódico El Faro de Vigo anunciaba que los corredores David Galarreta, cántabro con una gran experiencia en la categoría continental, donde su último equipo fue H&R Block, o el también cántabro José Manuel Gutiérrez, ex corredor profesional en otros proyectos internacionales como el Tusnad o el Kuwait, se incorporaban al proyecto, junto con el protagonista de nuestra entrada. Gutiérrez aún no aparece en el listado de la web de la UCI, pero sí lo hacen otros españoles, como Fernando Lopes, José Carlos Núñez o el excorredor del Inteja dominicano Jesús Alberto Rubio. A todos ellos, según la UCI, se les une en la plantilla de este proyecto, que responde al nombre de sus patrocinadores Guerciotti-Kiwi Atlántico, un corredor portugués, Paulo Silva, ex corredor del LA Aluminios, y el chipriota Andreas Miltiadis. En el pelotón, no pasarán desapercibidos. Su maillot, especialmente colorido y representativo, deja bien claro cuál es la fruta que promociona la segunda parte de su nombre. 

El equipo debutará en el pelotón europeo, si no me confundo, en este Gran Premio Miguel Indurain. Junto a Ugarte, estarán Paulo Silva, Fernando Lopes, David Galarreta, Andreas Miltiadis, José Carlos Núñez y Jesús Alberto Rubio. Su objetivo, a buen seguro, será dejarse ver, pillar escapadas, que la baya del Yangtsé se vea en televisión. Para Ugarte, quien tendrá que gestionar sus turnos en el tranvía para no tener problemas en el curro, será una experiencia extraordinaria y emotiva. Su historia, probablemente, aún no esté escrita del todo, pero, por ahora, ya tenía ingredientes suficientes como para ser resaltada. 

martes, 2 de abril de 2019

PJ Washington

Imagen sacada de google pero proviniente del archivo del Lexington Herald Leader


Bien, esto es un poco desastre, pero si queréis saber la verdad, me la suda, voy a pasar a otra cosa. Lo que no voy a hacer es volver a escribirlo todo otra vez. Tenía la entrada terminada: PJ Washington de los Wildcats de Kentucky iba a encabezar y la fotografía también iba para él. Un poco, para consolar. Desde el banquillo se cascó un partido de 28 puntos que no sirvió para evitar la derrota de su equipo. Anda medio cojo, además, con lo que creíamos necesario reivindicar su nombre. Y lo vamos a seguir haciendo, aunque sea para titular este desastre de entrada. 

Y es que lo teníamos todo: resumen del Elite Eight, del Sweet Sixteen, citas de declaraciones de Bruce Pearl y Tom Izzo, la historia del italiano de los Texas Tech Davide Moretti, estadísticas, menciones a los años que llevaba Virginia sin llegar tan lejos o el estreno de los Red Raiders de Jarrett Culver y el entrenador Chris Beard o el ya mencionado Moretti... Y nada de eso, o casi nada, vais a encontrar aquí. Incluso había hecho un estudio porcentual, sumando los puntos conseguidos entre todos los equipos en el Elite Eight y de esos los que fueron logrados por jugadores de banquillo y lo mismo con los reservas y los partidos del Sweet Sixteen para observar que, si no recuerdo mal, el porcentaje en la ronda anterior alcanzaba un 19% mientras que en el Sweet Sixteen los puntos de los reservas eran como un 17% del total, 13% si restábamos los 28 de Washington. Nada de eso está aquí. ¿Por qué? Por alguna maravillosa razón, todo lo que tenía escrito y organizado, con título, fotografía y hasta la negrita decidida, se esfumó cuando le di a publicar y solo me quedó esto, lo que dejaré copiado abajo, como si fuera un monumento a la desgracia digital.

Lo que no voy a hacer, ya lo decía al principio, es volver a repetirlo. Primero, porque este blog no está monetizado, no tiene grandes intereses ni ambiciones y a los pocos lectores que le quedan, saben que les aprecio por aparecerse por aquí, pero ellos mismos saben del estilo y espíritu del blog. Me cuesta un montón encontrar un hueco para dedicárselo a esto y, si se pierde, es imposible que yo vuelva a disfrutar de otra oportunidad para repetirlo todo. 

Ya lo siento, si alguien estaba interesado. Pero nos vamos a tener que conformar con el resumen final: ya tenemos Final Four, a disputar entre el 6 y el 8 de abril en Minneapolis, Minnesota, y en la misma se enfrentarán en semifinales los sorprendentes Texas Tech Red Raiders ante los Spartans de Michigan State y, en la otra, los Cavaliers de Virginia contra los inspiradísimos Tigers de Auburn.  Fuera se quedaron, para sorpresa de muchos, los Tar Heels de North Carolina en el Elite Eight, y, sobre todo, los Boilermakers de Purdue, los Wildcats de Kentucky, los Bulldogs de Gonzaga y la Duke de Zion Williams y RJ Barrett en el Sweet Sixteen. Los nombres propios que protagonizaron esas sorpresas serían, entre otros, Davide Moretti y Jarrett Culver para los Red Raiders, Kyle Guy, Ty Jerome y el guineano Mamadi Diakité para los Cavaliers, Cassius Winston para los Spartans y Bryce Brown y Jared Harper para los Tigers. 

Lo contaremos cuando suceda y esperamos que no surja ningún inconveniente y que no tengamos que volver a venir aquí a llorar y hacer el ridículo. Por si a alguien le interesa leer lo que quedó del desastre, aquí abajo dejo escrito cómo empezaba esa entrada que se terminó y, de la misma, desapareció.


Empecemos remontándonos, porque nos quedamos en el Elite Eight. Solo hubo una sorpresa con los primeros favoritos y la protagonizó la North Carolina de Roy Williams, ya que se vieron sorprendidos por la sorprendente, y la redundancia ha sido a propio intento, Auburn. Los de Bruce Pearl, no alcanzaban el Elite Eight desde 1986. Volvieron a la lucha final el año pasado, pero hasta entonces, habían pasado quince años, porque su anterior comparecencia en el bracket final se remontaba a 2003, cuando alcanzaron el Sweet Sixteen. Este año, además, esta generación ha ganado el SEC Tournament, su conferencia, por primera vez desde 1985. Así que The Jungle, los jóvenes seguidores del equipo están entusiasmados después de ver como también caían los Tar Heels y el equipo avanzaba hacia lo desconocido. Lo consiguieron con una nueva exhibición desde el triple (17 de 37) y con la puntería muy afinada (54,5% en tiros de campo), además de contar con algo inesperado en este torneo: un banquillo. 40 de los 97 puntos de Auburn vinieron de mano de jugadores reservas, lo que es todo un logro en esta competición. Chuma Okeke fue el más destacado en el apartado de estadísticas (20 puntos y 11 rebotes) en una demostración grupal, ya que hasta seis jugadores, incluyendo a Okeke, consiguieron dobles dígitos. Okeke, por cierto, jugador de segundo año que se había convertido en uno de los grandes argumentos del equipo que dirige Pearl, se lesionó, aparentemente de gravedad, en los minutos finales del partido, poniéndole la nota agridulce a la hazaña de los Tigers.

Otro resultado abultado en cuanto a anotación, esta vez, con prórroga de por medio, fue el 99 a 94 que llevó a los Boilermakers de Purdue a derrotar a Tennessee, precisamente el equipo al que Auburn derrotó en la final del SEC Tournament este año. Una de las grandes sensaciones de este torneo, Carsen Edwards, el letal tirador de Purdue, tuvo el tiro de la victoria al final del tiempo regular, falló, pero se cobró una falta. Tres tiros libres de los que falló el primero, anotando los dos siguientes y forzando una prórroga donde los de Purdue no desaprovecharían la oportunidad de rematar a los Volunteers de Rick Barnes. Edwards se quedó esta vez en 5 de 14 triples y alcanzó los 29 puntos. Ryan Cline ocupó por sorpresa su lugar en la excelencia, al marcharse hasta los 27 puntos, con 7 de 10 en triples. Grant Williams y Admiral Schofield fueron los dos grandes argumentos de los Volunteers para aspirar a la victoria hasta el final, con 21 puntos ambos, Williams añadiendo 7 rebotes y Schofield, 9.