miércoles, 18 de septiembre de 2019

Bjorg Lambrecht



Hace tiempo, cuando nos asomábamos más asiduamente por este blog, ya solíamos aventurarnos con este tipo de entradas. Ahora, que nos cuesta mucho más asistir a nuestra cita con la escritura, se nos hace más cuesta arriba. 

Sería muy fácil hacer simplemente una lista de nombres, por supuesto. Dado que hemos seguido con atención toda la temporada ciclista profesional, que aún no ha terminado, nos podíamos permitir ir añadiendo, uno detrás de otro, un montón de nombres sin contexto ninguno y ya tendríamos el trabajo hecho. 

Mira: Stephen Williams, Gino Mäder, Max Kanter, Robert Stannard, Marc Hirschi, David Per, Miles Scotson, James Shaw, Enzo Wouters, Matteo Moschetti, Luis Villalobos... Australianos, mexicanos, suizos... De todo un poco. Para ampliar la lista, añadiríamos a los que han destacado este año en el Tour del Porvenir, de Tobias Foss a Nils Eekhoff pasando por Stefan Bisseger, Ethan Hayter, Thomas Pidcock, Kaden Groves, Stefano Oldani, Simon Guglielmi, Giovanni Aleotti, Harold Tejada, Mauri Vansevenant, Samuele Battistella, Ilan Van Wilder, Matteo Jorgenson, Clement Champoussin, Sylvain Moniquet... El Porvenir no falla. En los últimos años lo han ganado corredores que, ahora mismo, están disputando con trascendencia la temporada profesional: Miguel Ángel López, Marc Soler, David Gaudu, Egan Bernal y Tadej Pogaçar. Todos han nacido en 1994 o después, excepto Soler, que lo hizo en 1993. 

Para completar esta lista de nombres añadiríamos tres de la casa, ya que somos de donde somos: Iñigo Elosegi, Urko Berrade y Unai Cuadrado. 

Bien, voy a explicarme ya. Por supuesto, esta colección de nombres responde solo a la juventud de los implicados y su futuro en el ciclismo profesional. La línea límite es el año 1994. Es decir, como mucho, tienen 25 años. Todos ellos cuentan con años por delante para cumplir con lo que ahora mismo prometen. 

Como decía, podríamos hacerlo así, rápido y sin mucho fundamento. Antes lo hacíamos, y ahora nos da un poco más de pereza. Pero lo vamos a hacer. Y distinto, de alguna manera. La razón principal de que volvamos a escribir una entrada sobre jóvenes prometedores en el ciclismo profesional es que, en esta ocasión, ya están haciendo lo que prometen. Y por eso, aunque, como he dicho anteriormente, haya caído la asiduidad y el compromiso con el que nos asomamos por este blog, nos animamos a escribir de nuevo sobre ello. Porque sabíamos que no iba a ser la típica lista con decenas de nombres de corredores que no conocemos, en realidad, pero que hemos leído u oído que serán buenos. No, era simplemente un resumen del año, constatando que el cambio ya está aquí. Que irrumpe con fuerza una nueva generación de ciclistas que amenaza con apoderarse del presente tanto o más que del futuro. El nivel de competitividad y de éxito que ya han demostrado un buen puñado de jóvenes valores es tan significativo que entradas como esta se están reproduciendo como artículos periodísticos, o simplemente titulares, en varias fuentes deportivas. 

Básicamente, mi idea era ceñirme a los resultados de las tres grandes, por reducir el campo y la exigencia de trabajo y así mostrar lo que estamos diciendo, pero también es cierto que hay algún corredor que es obligado meterlo en esta lista y que no ha rendido o resaltado en ninguna de las tres grandes. Vamos a empezar por este grupo, donde solo incluimos a cuatro corredores, y veréis cómo era necesario hacer estas salvedades. 

En concreto, los corredores que hemos elegido, corredores jóvenes que ya han logrado buenos éxitos este año, aunque no haya sido en grandes vueltas, son, por supuesto, uno de los grandes protagonistas de esta generación, Remco Evenepoel, más Mathieu Van der Poel, Alexander Vlasov y Maximilian Schachmann. Este último es alemán, nacido en el año 1994, y este año ya ha sido campeón de ruta en su país, Alemania, ha ganado una etapa en Volta a Catalunya y el Gran Premio Industria y Artigianato-Larciano y, sobre todo, asombró en Euskadi, donde se marchó con tres victorias parciales de la Itzulia, una de las pruebas de una semana más importantes en el calendario UCI World Tour. El ruso Vlasov es, probablemente, de los cuatro elegidos el que menos ruido ha hecho. Nacido en 1996, corre en el Gazprom RusVelo, y este año ha ganado una etapa en la Vuelta a Austria y el campeonato en ruta de su país, Rusia. Pero ha hecho resultados más sorprendentes que dejan intuir un gran futuro, que ya demostró al ganar el Giro amateur en 2018: fue 3º en la Vuelta a Asturias, ganó la montaña en el Tour de Eslovenia, fue 10º en el Tour de los Alpes, 4º en el Giro de Sicilia, 8º en la Vuelta a Andalucía... Por supuesto, los que más trascendencia mediática han tenido son Evenepoel y Van der Poel, con Van Aert, probablemente, los grandes abanderados del futuro del ciclismo europeo. Evenepoel deslumbró en la Klasika de Donostia, una de las grandes clásicas del calendario internacional, a cuyo palmarés se incorporó gracias a su victoria con tan solo 19 años (es del 2000). No ha sido su única victoria de la temporada. Ha ganado también la Vuelta a Bélgica y el campeonato de Europa contrarreloj. El futuro es suyo y el presente probablemente también. Aunque, en parte, lo tendrá que compartir con Van der Poel, Mathieu. Nacido en 1995, su palmarés en la categoría de ciclocross le eleva ya a lo mejor del mismo, pero empieza a despuntar en ruta con exhibiciones como la que dio para imponerse en la prestigiosa Amstel Gold Race. No ha sido su única victoria de la temporada. Acaba de llevarse la Vuelta a Gran Bretaña y ya antes se llevó, entre otras victorias, la Flecha Brabançona o el GP de Denain. Ninguno de ellos ha despuntado (algunos ni han disputado) grandes vueltas pero todos merecían incluirse aquí, ¿no?

Sin embargo, como digo, la mayor evidencia de ese cambio generacional se ha dado en las tres grandes vueltas. Lo podríamos resumir con la confirmación de Caleb Ewan (1994) y Pascal Ackermann (1994) como grandes velocistas en el Giro de Italia, la victoria absoluta de Egan Bernal (1997) en el Tour de Francia y la destacable actuación de Tadej Pogaçar (1998) en la Vuelta a España. Pero, por supuesto, hay más. Y vamos a empezar por el final. 

Sí, Pogaçar, a sus 20 años, ha sorprendido a propios y extraños en la Vuelta a España: se ha llevado el maillot blanco de mejor joven, ha ganado tres etapas y se ha encaramado a la 3º posición de la clasificación final después de una exhibición en la penúltima etapa. Ya había ganado en Algarve y California a lo largo del año. Pero ha habido más éxitos precoces. Sergio Higuita (1997) ganó una etapa y fue 14º en la general. Lo ha hecho con Education First, pero la primera parte de la temporada la corrió con la Fundación Euskadi y ya se había estrenado en la Volta ao Alentejo. El francés Remi Cavagna (1995) se pasó media Vuelta escapado y, al final, demostrando ser un rodador de primera, se llevó una etapa. Entre los hombres rápidos, Sam Bennett fue el mejor, pero el único que le plantó cara, ganando, además, dos etapas, la última en Madrid incluida, fue Fabio Jakobsen (1996), aspirante a ser uno de los corredores más ganadores del pelotón internacional. Este año, además de en la Vuelta, ya había conseguido victorias parciales en Turquía, California y Algarve, además de ser campeón de Holanda o llevarse la Scheldeprijs. Además, lleva ganando desde 2016, donde se estrenó con una victoria en el ZLM Tour, teniendo apenas 20 años. El norteamericano Sepp Kuss (1994) también se llevó una victoria parcial, además de destacar como gregario del ganador final, Primoz Roglic, y acabar 29º en la general final. Todos estos se han ido con victorias de la Vuelta, pero es obligado mencionar a otros que lo han intentado o han destacado, aunque no hayan ganado, como Miguel Ángel López (1994), 5º en la Vuelta después de ser 7º en el Giro este año y de haber pisado ya el pódium en grandes, además de haber ganado en su corta carrera etapas en la Vuelta, Tour de Suiza, Vuelta a Catalunya y la general del Tour del Porvenir. James Knox (1994) fue 11º en la general final y Tao Geoghegan Hart (1995) del Team Ineos acabó 20º y se pasó media Vuelta escapado, igual que el portugués del Katusha Ruben Guerreiro (1994), quien acabó finalmente 17º. Y la lista sería enorme, un buen puñado de corredores que, de una u otra manera, se han dejado ver en esta Vuelta, demostrando pundonor, talento y futuro y dejando claro que la próxima generación viene dispuesta a tomar el relevo rápidamente: Domen Novak (1995), Sergio Samitier (1995), Kilian Frankiny (1994), Óscar Rodríguez (1995), Ben O'Connor (1995), Cyril Barthe (1996), Fernando Barceló (1996), Szymon Sajnok (1997), Daniel Martínez (1996), Mark Padun (1996), Neilson Powless (1996), Amanuel Gebreigzabhier Egerzeigzaarhka (1994), Matteo Fabbro (1995), Michael Storer (1997), Fernando Gaviria (1994), Nikklas Eg (1995), Alex Aranburu (1995)...

En el Giro de Italia pudo más la veteranía, pero también hubo ganadores que nacieron antes o en el 94, como el belga Nans Peters (1994) o el velocista colombiano Fernando Gaviria (1994). En las volatas, un clásico del ciclismo italiano, además de Gaviria, como ya hemos dicho, destacaron el australiano Caleb Ewan y el alemán Pascal Ackermann (este se llevó también la clasificación por puntos), los dos del 94, confirmando que son dos de los corredores actuales que más rápidos se muestran en esta especialidad. Otro corredor de la generación de 1994 que destacó en esta edición del Giro de Italia fue el italiano Giulio Ciccone, quien acabó 16º en la general final, se llevó la clasificación de la montaña y ganó una etapa. Pero, además de todos estos corredores, hubo otros que, aunque no levantaran los brazos, disfrutaron de visibilidad en el Giro de 2019. Destacaron gente como el francés Valentin Madouas (1996), 13º en la general final, Hugh Carthy (1994), 11º en la general y que este año ya ha ganado una etapa en la Vuelta a Suiza o el propio Miguel Ángel López, 7º y mejor joven. Por sus maneras y lo que promete, también destacó el ruso Pavel Sivakov (1997), del Team Ineos, quien acabaría 9º en la clasificación final. Este año, Sivakov ya se ha llevado las generales del Tour de los Alpes y de la Vuelta a Polonia, proponiéndose como otro de los favoritos a ocupar portadas en el futuro. Y hubo más, como Edward Dunbar (1996), 22º en la general final, Lucas Hamilton (1996), 25º y ganador este año de la Settimana Coppi e Bartali, Chris Hamilton (1995), Jai Hindley (1996), Giovanni Carboni (1995)... No lo hizo tan bien (acabó 44º en la general) otro talento del Team Ineos, el colombiano Iván Sosa (1997) quien este año revalidó con soltura su triunfo en la general de la Vuelta a Burgos. 

En el Tour de Francia, sin duda, el gran protagonismo en cuanto a juventud y éxito fue para Egan Bernal (1997), ganador de la clasificación final, secundando en ello a dos compañeros como Chris Froome, ausente, y Geraint Thomas, segundo en la clasificación de este año. Su talento tan precoz no ha sorprendido a muchos, que ya veían que esto podía pasar desde que corría en Italia y se llevó la general del Tour del Porvenir. Su éxito no puede ocultar el de otros, por supuesto. Sobre todo el del joven belga Wout Van Aert (1994), quien se llevó una etapa de este Tour de Francia, pero en su palmarés de la temporada 2019 también se incluye ser campeón de Bélgica contrarreloj o dos etapas de la Dauphinè Liberè. Escaladores como el francés David Gaudu (1996), quien acabó 13º en la general, o el español Enric Mas (1995), 22º finalmente, y quien ya fuera segundo en la Vuelta de 2018, también son apuestas seguras para próximas ediciones. Hubo más: Laurens de Plus (1995), ganador este año del BinckBankTour, fue 23º en la general del Tour de 2019. Gregor Mühlberger (1994), acabó 25º y Giulio Ciccone, 31º. Otros que también destacaron o se dejaron ver fueron gente como el alemán Lennard Kämna (1996), Tiesj Benoot (1994), Nils Politt (1994), Elie Gesbert (1995), Kasper Asgreen (1995), Benoit Cosnefroy (1995), Iván García Cortina (1995), Matej Mohoric (1994), Jasper Philipsen (1998), quien ya se ha estrenado en el Tour Down Under con 20 años, o su compatriota Aimé de Gendt (1994).

Todos estos corredores, pero sobre todo los Pavel Sivakov, Wout Van Aert,  Remco Evenepoel, Mathieu Van der Poel, Egan Bernal, Caleb Ewan, Pascal Ackermann, Tadej Pogaçar, Fabio Jakobsen y Sergio Higuita han demostrado, no solo que se puede confiar en ellos para el futuro, si no que ya están aquí; que, probablemente, el presente ya sea suyo también. Bernal ya se ha llevado el Tour, Evenepoel y Van der Poel ya han ganado clásicas prestigiosas, Ewan y Ackermann ya son grandes velocistas, y gente como Pogaçar, Higuita, Van Aert, Jakobsen o Sivakov ya conocen el triunfo desde edad temprana y en más de una ocasión. Entre el 94 de los más veteranos y el 2000 del precoz Evenepoel se apresta a triunfar una generación de ciclistas a la que, con la debida perspectiva, aspiramos a incluir algo de talento del que tenemos por aquí. Los Óscar Rodríguez, Urko Berrade, Unai Cuadrado, Iñigo Elosegi, Álex Aranburu y compañía intentarán emular a esa generación de los hermanos Izagirre, Pello Bilbao, Castroviejo, Landa, Nieve o Fraile que aún prometen alegrías y resistirse a esta nueva generación. Por cierto, todos estos veteranos corredores tienen algo en común. De alguna u otra manera estuvieron, en algún momento, unidos a la estructura de la Fundación Euskadi. Esperamos que los que ya despuntan o los que prometen por abajo consigan tener el abrigo de un equipo que apoye y empuje el talento como en su momento ocurrió con los más veteranos. 

Finalmente, hay que explicar que, por supuesto, hablando de juventud y éxito, nos vemos obligados, aunque sea con dolor y tristeza, a dedicarle la entrada a Bjorg Lambrecht. Si no hubiera sido por el trágico accidente que sufrió en Polonia y que acabó con su vida, este joven de Gante nacido en 1997 hubiera estado seguro en esta lista. A sus 22 años, ya sabía lo que era ganar, habiendo dejado grandes éxitos como su medalla de plata en el Campeonato del Mundo sub23 o su victoria en la Lieja-Bastón-Lieja en la misma categoría. El futuro también era suyo hasta que la desgracia lo evitó. Aunque no sirva de mucho ni tenga gran alcance la repercusión de este blog, era necesario hacerle un pequeño y merecido homenaje, lamentando su muerte y reconociéndole el talento que hasta entonces pudo demostrar. 

lunes, 9 de septiembre de 2019

Drew Crawford



En pleno momento clave del Mundial, parece que no procede ahora hablar de las Ligas nacionales. Si tuviéramos que hablar de baloncesto e Italia, probablemente, sea más oportuno hablar del parcial de 9 a 42 que les llevó a remontar ante Puerto Rico o su dolorosa derrota contra España que les retiró de la lucha por las medallas. 

Pero es que la liga italiana de baloncesto profesional, el Pallacanestro, como lo conocemos los foráneos, se está revitalizando, con lentitud, pero con una alegría que merecía la pena mencionar. En años anteriores, los equipos italianos prácticamente desaparecieron de la élite europea, su liga pasaba por continuos problemas económicos y equipos históricos desaparecían, descendían o empezaban de cero. Muy atrás quedaban los años 70 del siglo pasado, con el Varese dominando Europa o los ochenta con el Milano y el Cantú en lo más alto. Si haces una búsqueda en google, el baloncesto italiano y su liga, en épocas recientes, siempre viene acompañado de expresiones como "el ocaso de", "el eclipse de", "cuando eran los mejores".... Siempre usando el pretérito. Solo el Virtus Bolonia y el Treviso estuvieron a esa altura cuando cambiábamos de siglo y más recientemente se ha codeado, aunque desde lejos, con los mejores, el Milano. 

En la temporada que empezará a finales de setiembre, se volverán a juntar en la Lega todos esos equipos históricos de Italia. Ciudades como Pesaro, Trieste, Cantú, Milán, Roma, Treviso y Bolonia por partida doble recuperarán la esencia de un baloncesto que siempre estuvo a la cabeza del baloncesto europeo y que nos dejó nombres, en diferentes épocas, como los de Ferdinando Gentile, Roberto Brunamonti, Stefano Rusconi, Antonello Riva, Dino Meneghin, Walter Magnifico, Pierluigi Marzorati, Gregor Fucka, Carlton Myers, Sandro Gamba, Riccardo Pittis, Vincenzo Esposito, Claudio Coldebella, Paolo Conti, Romeo Sacchetti, Denis Marconato, Gianluca Basile... O extranjeros que pasaron por las filas de diferentes equipos de la Lega como Tony Kukoc, Oscar Schmidt Bezerra, Manu Ginobili, Predrag Danilovic, Bob McAdoo, Zoran Savic, Antoine Rigaudeau, David Andersen, Marko Jaric... Y la lista sería interminable. 

Este verano Italia ya empezó a ocupar portadas internacionales con el regreso de Ettore Messina al Olimpia Milano, el fichaje de Milos Teodosic por la Virtus Bolonia de Aleksandar Djordjevic, seleccionador de Serbia o el de Sergio Rodríguez, quien dejaba el CSKA de Moscú para firmar por el Milano de Messina. Son los fichajes más rutilantes, pero hay otros y, en general, una subida de talento muy marcada que generará un lento, es mi opinión, pero progresivo regreso del baloncesto transalpino a las zonas más doradas y visibles del baloncesto europeo. 

Por ejemplo, en ese Bolonia de Djordjevic, además de a Teodosic, también tendremos a Vince Hunter, que llega del AEK de Atenas, o a jugadores contrastados como Stefan Markovic y Kyle Weems. Mientras que en el AX Armani Milan de Ettore Messina y su ayudante, el norteamericano Tom Bialaszewski, además de a Rodríguez, tendremos a jugadores de nivel como Vladimir Micov, Shelvin Mack, Michael Roll, Arturas Gudaitis, Nemanja Nedovic o el norteamericano Kaleb Tarczewski. No serán los únicos que disputen Lega y Coppa con aspiraciones, otros equipos como el Banco di Sardegna Sassari de Gianmarco Pozzecco o el Umana Rayer Venezia de Walter de Raffaele se lo pondrán difícil. 

Una primera cosa que sorprende es la acumulación de talento nacional. Solo cinco jugadores de la selección italiana en el Mundial están fuera del país: los NBA Marco Belinelli y Danilo Gallinari y Luigi Datome, Daniel Hackett y Alessandro Gentile, aunque el mercado aún se puede mover. El resto, juegan en la Lega: Amadel Della Valle, Paul Biligha y Jeffrey Brooks en Milano, Luca Vitali y Awudu Abass en Brescia, Amedeo Tessitori en Treviso y el italoargentino Ariel Filloy en Venezia. 

Pero hay más. Desde los jóvenes como Tomaso Baldasso (Roma), Davide Alviti (Treviso), Lorenzo Bucarelli (Sassari), Federico Miaschi (Pesaro), Aaron White (Milan), Alessandro Simioni, Andrea Pecchia (Cantu), Riccardo Cattapan (Brindisi)... a los veteranísimos como Luca Lechtaler (Trento), Giuseppe Poeta (Reggio Emilia), Andrea Cinciarini (Milan), Daniele Cinciarini, PietroAradori, StefannoMancinelli (Fortitudo) o Brian Sacchetti (Brescia) pasando por los Filippo Baldi Rossi (Bolonia), Matteo Imbro (Treviso), Davide Pascolo y Aaron Craft (Trento), Stefano Gentile (Sassari), Michele Vitali (Sassari), Riccardo Moraschini (Milan), Matteo Fantinelli (Fortitudo), Raphael Gaspardo (Brindisi), Antonio Iannuzzi (Brindisi), Michele Ruzzier o Giampaolo Ricci (Cremona). 

Por supuesto, también habrá talento foráneo, llegado desde los Estados Unidos, principalmente, pero también de otros rincones de Europa. David Moss estará en Germani Brescia; Adrian Banks en Happy Casa Brindisi; Jeremiah Wilson en Cantú; Rok Stipcevic, Maarten Leunen o Henry Sims en Fortitudo Bolonia; DeJuan Blair, Vasa Pusica o el joven estonio Henri Drell en el Pesaro que preside Ario Costa; Jean Salumu, Zabian Dowdell o Terran Petteway en Pistoia; Darius Johnson-Odom, Reggie Upshaw, Josh Owens, Gal Mekel o David Vojvoda en el Reggio Emilia; Curtis Jerrells, Miro Bilan, Jamel McLean o Dwayne Evans en el Banco di Sardegna Sassari de Pozzecco; Justin Knox, George King o Andreas Forray en Trento; David Logan, Jordan Parks, Isaac Fotu, Aleksej Nikolic en Treviso; Jon Elmore, Hrvoje Peric, Juan Fernández o Kodi Justice en Trieste; Jason Clark, LJ Peak, Josh Mayo, Siim-Sander Vene, Milenko Tepic o Intus Jakovics en Varese; Michael Bramos, Ike Udanoh, Austin Daye, Gasper Vidmar, Jeremy Chappell, Mitchell Watt o Julyan Stone en Umana Rayer Venezia, actual campeón; Jerome Dyson, Mike Moore, Davon Jefferson, Amar Alibegovic en el Acea Virtus Roma que entrena el veterano Piero Bucchi; o, finalmente, en el Vanoli Cremona del actual seleccionador nacional, Romeo Sacchetti, jugarán gente como Drew Crawford, Peyton Aldridge, el finés Tobias Palma, Mathiang Mangok, Travis Diener o Wesley Saunders. 

Resumirlo así es un poco torpe, pero la sensación general es que se presenta una Lega apasionante, que el baloncesto italiano resurge poco a poco y que hay que tener esperanzas puestas en una nueva época de esperanza e ilusión para un baloncesto histórico al que los hitos y grandes logros se le iban quedando muy atrás. Veremos en qué queda todo al final. 

Le vamos a dar el titular a Andrew Eugene "Drew" Crawford, jugador salido de la universidad de Northwestern y con pasado en Europa por ligas como la alemana y la israelí que el año pasado se llevó el premio al mejor jugador de la Lega (trofeo que han ganado, entre otros, jugadores de la clase de Manu Ginobili, Danilo Gallinari, Luigi Datome, Bo McCalebb, Carlton Myers o Predrag Danilovic) en la última edición. Probablemente, vuelva a ser otro de los jugadores destacados de esta competición. La fotografía, para el histórico Ignis Varese. 




domingo, 8 de septiembre de 2019

Elisa Longo Borghini



Joane Somarriba, Jeannie Longo, Dori Ruano, Leontien Van Moorsel, Hanka Kupfernagel, Fabiana Luperini, Marianne Vos, Judith Arndt, Amanda Spratt, Emma Johansson, Elisa Longo Borghini, Ashleigh Moolman-Pasio, Susanne Ljungskog...

Todas ellas la han ganado.

Annemiek van Vleuten,  Anna van der Breggen, Eneritz Iturriaga, Margarita Fullana,  Trixi Worrack, Mara Abbott, Katrin Garfoot, Evelyn Stevens, Megan Guarnier...

Todas ellas han estado apunto de hacerlo. 

En conjunto, todos esos nombres parecen un resumen nominativo de la historia del ciclismo profesional femenino. Lo que las une es que todas ellas han ganado o han estado apunto de ganar la Emakumeen Euskal Bira.

Es la prueba por etapas más antigua de europa en categoría femenina. Se disputa desde 1988. Con profesionales, desde 2004. Hace unos días se anunció que, por  "cuestiones económicas y cansancio de los organizadores", la prueba no se disputará en 2020. No sé si es definitivo, pero supone el adiós a una prueba clave e histórica. Una prueba que comenzó limitada al territorio vizcaíno, con sabor local, y organizada por la Sociedad Ciclista Iurreta para convertirse en uno de los grandes eventos del pelotón internacional en la categoría femenina. El año pasado recorrió todo el territorio vasco. El próximo, parece que no se disputará. Apenas reciben 12.000 euros en ayudas públicas para su organización, mientras que otras grandes pruebas del calendario profesional vasco e internacional, aunque en categoría masculina, reciben en torno a los 200.000. Parece, por lo que se comentaba en las noticias que se hicieron eco de este anuncio, que es posible que, en la próxima temporada, en su lugar, se dispute una Itzulia o Vuelta al País Vasco doble, con categoría femenina y masculina, igual que sucedió este año en la Klasika o Clásica de San Sebastián, donde la australiana Lucy Kennedy estrenó la primera edición femenina de una de las grandes clásicas del calendario UCI World Tour. Todo estará organizado por OCETA, Organizaciones Ciclistas Euskadi, y no por la asociación que, hasta ahora, se había dedicado a organizar la Emakumeen Bira y que parece que, tras años de duro trabajo, arroja la toalla y renuncia al esfuerzo. 

A la espera de que se confirme, por lo tanto, que habría substituto y que se repita la experiencia en la Klasika, solo quedará en el calendario vasco, en su versión femenina, otra gran prueba, esta de un día, la Durango-Durango Emakumeen Saria, que se disputa desde 2001, y donde también se observa un palmarés de relumbrón con cuatro victorias de Marianne Vos y otros de corredoras como Emma Johansson, Megan Guarnier, Annemiek Van Vleuten, Anna Van Der Breggen, Joane Somarriba, Susanne Ljugskog o Emma Pooley.

En cualquier caso, decir adiós a esta prueba es una noticia triste. La propia Itzulia pasó por problemas económicos y se dudó de su supervivencia. Hace ya casi diez años, también pasó a mejor vida otra prueba histórica del calendario vasco, en este caso amateur, como fue la Bizkaiko Bira, disputada de 1981 a 2009, y en cuyo palmarés aparecían corredores, por entonces aún no profesionales, como Julián Gorospe, Igor González de Galdeano, Roberto Laiseka, Erik Dekker, Juan Carlos Domínguez, Roberto Heras o José Ángel Gómez Marchante. También desapareció la Subida a Urkiola en 2009 (Julio Jiménez, Vicente Belda, Óscar de Jesús Vargas, Marino Lejarreta, Andrew Hampsten, Pedro Delgado, Claudio Chiappucci, Leonardo Piepoli, Tony Rominger, José María Jiménez, Francesco Casagrande, Dario Frigo, Joaquim Rodríguez, Iban Mayo o Igor Antón) y la Bicicleta Vasca en 2008 (Roberto Heras, Mikel Zarrabeitia, Miguel Indurain, Abraham Olano, Evgeny Berzin, Haimar Zubeldia, David Etxebarria, Gianni Bugno, Claudio Chiappucci, Thierry Claveyrolat, Piotr Ugrumov, Marino Lejarreta o Fede Etxabe). En estos tiempos de pomposas salidas de etapa, de vistosos proyectos para organizar otras, de macrofestivales, y galas de premios internacionales, y toda la pompa y el aire y el confetti que tan bien queda en algunos programas políticos es una lástima que el fondo, el fundamento, la tierra fértil, el mérito menos vistoso se vaya perdiendo poco a poco. Algunos dirán que hay que progresar. Otros, que deberíamos regresar. Yo, por ahora, lo único que digo es que da pena y que ahí, en todos esos nombres, de Indurain a Rominger pasando por Delgado, Joaquim Rodríguez Bugno u Olano, de Somarriba a Longo pasando por Vos, Kupfernagel, Luperini o Guarnier tienes resumida gran parte de la historia del ciclismo, tanto masculina como femenina. Y da pena. 

Posdata: la imagen es simplemente el recorrido de una edición antigua de la Emakumeen Bira y el titular se lo otorgamos a la italiana Elisa Longo Borghini porque ella fue la última en ganarla. 

jueves, 1 de agosto de 2019

Greg Monroe



Yo no lo entiendo como un cambio brusco en el mercado, como una revolución en las jerarquías, como indicio de nada, pero es cierto que ha ocurrido. En los dos últimos años, con la revisión de los contratos televisivos en la NBA, se dio una fuga de talento europeo hacia la liga comercial americana porque había dinero y muchos entendieron que era una buena oportunidad de probar la experiencia, aunque fuera la segunda vez, como el caso de Sergio Rodríguez, que regresó a Estados Unidos de la mano de los Sixers, o la primera, como en el caso de Milan Teodosic, quien, tras una larga y exitosa carrera en Europa, firmó por los Clippers. Los dos están ya de vuelta en el viejo continente. Sergio Rodríguez se volvió antes. Teodosic aguantó más, sin éxito. 

De hecho, Teodosic es uno de los nombres que culmina ese cambio brusco, esa revolución de las jerarquías, ese supuesto indicio que nosotros no queremos ver. Pero pasa. Ha pasado. ¿Qué ha pasado? No se ha invertido la tendencia, repetimos, pero es cierto que sorprende el número de jugadores NBA que, el año que viene, ha decidido regresar o probar por primera vez en Europa. El caso más paradigmático, por supuesto, ha sido el de Nikola Mirotic, quien, como él mismo confesó hace unos días, rechazó buenos contratos en la NBA para regresar a Europa, en este caso, para más sorpresa, al FC Barcelona, el archirrival del que fuera su equipo antes de saltar el charco. Se convertirá en el jugador mejor pagado en este lado del Atlántico, pero, aún y así, su firma sorprendió. Y lo que más ha sorprendido es, por supuesto, que Mirotic no es el único. Que ha habido más, más allá de Mirotic y Teodosic. Porque, que vuelvan europeos a su continente no debería sorprender. Lo hagan cuando lo hagan. Quiero decir, regresen tras una larga carrera, tras una apuesta fallida, o cuando parecía que aún lo intentaban. Lo sorprendente es que no son solo europeos regresando a Europa lo que tenemos en la lista que vamos a dar luego. 

Y queda verano por delante, que conste. La lista puede que se amplíe. Para algunos, tampoco será tan larga. Pero, a nosotros, que no queremos ver cambios, ni revoluciones, ni indicios, aún y así nos sigue pareciendo significativa. 

El pivot Greg Monroe ha firmado por el Bayern Munich, un movimiento inesperado que puede servir de redención para la carrera de un interior del que se esperaba mucho más después de sus primeras temporadas en la NBA. A sus 28 años, fue elegido en la 7º posición del draft y sus primeros años en Detroit Pistons y Milwaukee Bucks fueron muy prometedores. En Alemania, Monroe debería ser determinante. Al Olimpia Milano de Ettore Messina, quien deja su ayudantía en los Spurs de Gregg Popovych y regresa a Europa (igual que Fotis Katsikaris, quien hacía las mismas labores en otro equipo NBA y ahora regresa a la ACB para entrenar al Gran Canaria), ha llegado Shelvin Mack. Salido de Butler, ha alargado su carrera NBA por Wizards, Sixers, Hawks, Jazz, Magic, Grizzlies y Hornets. Su mejor temporada fue en Utah, hace tres o cuatro años. Jimmer Fredette ya sabía lo que era jugar fuera, aunque lo hiciera en China. El tirador de Brigham Young llegó a la NBA con un gran impacto, gracias a su carácter y muñeca, pero no cuajó. Ni en Kings, ni en Bulls, Pelicans, Knicks o, esta última temporada en los Suns, consiguió un hueco definitivo. Ha firmado por Panathinaikos con la intención, probablemente, de tener mucho protagonismo. A sus 26 años, Ron Baker, antigua estrella de Wichita State, deja atrás sus temporadas en los Knicks y los Wizards para probar suerte en Europa, y lo hace, nada más y nada menos que en el CSKA de Moscú. Menos impacto han tenido los fichajes de Wade Baldwin por Olympiakos y Wesley Johnson por Panathinaikos. El segundo, de 32 años, llegó a estar en el segundo quinteto rookie del año en 2011, y ha jugado para Wolves, Suns, Lakers, Clippers y, la última temporada, en los Wizards. Empezó bien, pero ha ido a menos, jugando muy poco en su última temporada. Baldwin, por su parte, es un base joven que no caló ni en Grizzlies ni en Blazers y que ahora intentará relanzar su carrera en Grecia. El último en firmar ha sido Nik Stauskas, de origen lituano, pero con pasaporte canadiense. Formado en Michigan, ha pasado por Kings, Sixers, Nets, Blazers, Cavaliers y ahora llega a la ACB para convertirse en un refuerzo de lujo en el Baskonia, aunque su nombre sonó para otros equipos, como Real Madrid y Valencia, antes. Su mejor temporada fue en Filadelfia, al comienzo de su carrera, promediando 9.5 puntos por partido. Josh Huestis, finalmente, es otro joven que salta a Europa y jugará con Greg Monroe en el Bayern Munich. De 27 años, este alero de 2.01 ha jugado en Oklahoma City Thunder con distintos contratos, siendo su temporada más regular la de 2017-2018, cuando llegó a jugar 69 partidos en la NBA. 

A todos estos, habría que sumar los fichajes, ya mencionados, de Milos Teodosic por la Virtus Bolonia de Aleksandar Djordjevic y el de Nikola Mirotic por el FC Barcelona de Svetislav Pesic. Pero no son los únicos europeos que regresan a su continente. Dairis Bertans, tras su breve pero intenso paso por los New Orleans Hornets, vuelve a Europa, esta vez para jugar en el ambicioso Khimki ruso. También regresó Álex Abrines, quien jugará con Nikola Mirotic en el FC Barcelona. Dos más, estos con una carrera más larga que la de Bertans, también regresan, aunque, para uno, el segundo, sea incluso su primera vez en Europa. Hablamos deTimofey Mozgov y Kostas Koufos. Para el primero, significa regresar a su país. Jugará con Bertans en el Khimki, donde ya jugó, tras estar en Estados Unidos desde 2011, jugando para los Nuggets, los Cavaliers, los Lakers y los Nets. Ganó la NBA con los Cavaliers de LeBron James en la 2015-2016, llegando a ser titular en 48 partidos de liga regular. El segundo, Koufos, llegó a la NBA desde la NCAA, donde tuvo muy buenos años en Ohio State. En la NBA, su carrera ha sido irregular, como reserva en la mayor parte, excepto la temporada 2012-2013, donde fue titular en los 81 partidos que jugó con los Nuggets, promediando 8.0 y 6.9 rebotes por partido. En Moscú deberá ser un jugador determinante. 

Todos estos jugadores están confirmados. Si no han firmado ya sus contratos, parece que pronto lo harán. Igualmente, parece casi seguro que otros les seguirán. Aunque sean solo rumores, otros nombres han aparecido en estas listas, como los de Dragan Bender o Jeremy Lin. De hecho, el segundo, sí que debió recibir una oferta de CSKA de Moscú, pero no cuajó. El jugador de los Raptors la rechazó para apurar sus opciones de firmar por un equipo de la NBA. El último rumor ha sido el de Jonas Jerebko. El sueco parece muy cerca de recalar en Khimki, y, de ser así, el equipo de Rimas Kurtinaitis, quien también contará con Stefan Jovic o Alexey Shved, tendrá un equipo de lo más competitivo. 

Creo que a todos estos podríamos añadir jugadores como Gustavo Ayón, Nando de Colo, Kostas Sloukas o Facundo Campazzo. Más que nada, porque van a seguir en Europa, cuando, a principio del verano, se rumoreó que podían acabar en la NBA. De hecho, alguno de ellos lo intentó. Que todos estos jugadores estén el año que viene en el viejo continente, en lugar de al otro lado del Atlántico o, incluso, en China, donde cada vez se colocan más jugadores ante la llamada del dinero, parece subir la expectación y el nivel de las competiciones locales y continentales. Por supuesto, cuando pase el verano y se cierre el mercado, quedará por ver si todos estos nombres se transforman en el rendimiento que se les supone. 

Le damos titular y fotografía a Greg Monroe, por cierto, que es el primer jugador norteamericano que mencionamos en la entrada. Por ninguna otra razón. 

martes, 18 de junio de 2019

Tadej Pogaçar



Un dato curioso, puede: el ciclismo balcánico. Desde que Yugoslavia se desmembrara en diferentes estados, parece que el deporte de esta zona de Europa sufrió un proceso de adaptación. En el ciclismo, los resultados van apareciendo poco a poco y, sobre todo, sorprende la ascendencia ganada por un país en concreto: Eslovenia. 

Veamos, en categoría continental, solo Croacia y Eslovenia tienen equipos profesionales. El Meridiana Kamen Team croata está dirigido por Antonio Giallorenzo. Más que por la formación de talento croata, se les conoce, entre el público menos conocido del deporte en Croacia, porque, en sus filas, se encuentran los italianos Matteo Rabottini, sancionado en 2014 por consumo de EPO, y Davide Rebellin, el corredor más veterano del pelotón a sus 47 años, 48 cumplirá el próximo mes de agosto. Entre el talento nacional, en el Meridiana Kamen Team se le puede hacer conocido un nombre a los aficionados internacionales, el de Emanuel Kiserlovski (1984), hermano de Robert Kiserlovski, uno de los, si no el más importante corredor croata de los últimos tiempos. Kiserlovski, Robert, campeón de Croacia en ruta, ganador del Giro de los Apeninos y 10º en los Giros de 2010 y 2014, decidió retirarse el año pasado. Su hermano, sin embargo, sigue activo en este Meridiana Kamen Team.

Por su parte, en continental, Eslovenia cuenta con dos equipos profesionales. Por un lado, el Adria Mobil que dirigen, entre otros, los ex ciclistas Bogdan Fink y Bostjan Mervar. Cuentan en sus filas con el veteranísimo ciclista croata Radoslav Rogina, quien aún sigue en activo a pesar de haber nacido en 1979. El resto de los corredores son eslovenos, y para algunos, quizás, el más conocido pueda ser Marko Kump (1988), ex corredor, entre otros, del Geox, el Tinkoff, el Lampre o el CCC. El otro equipo continental eslovena es el Ljubljana Gusto Santis donde corren varios corredores internacionales, de Taipei, Australia y Japón. También tienen a un corredor croata, el jovencísimo Viktor Potocki y al prometedor talento eslovena Rok Korosec, por mencionar al menos a uno.

Ambos países tienen también sus vueltas nacionales por etapas, con prestigio aunque no se encuentren entre las pruebas top del calendario UCI. El Tour de Eslovenia se disputa desde 1993 y en su palmarés aparecen ganadores como el actual, Primoz Roglic, del que hablaremos luego, y otros como Yevgnei Petrov, Jakob Fuglsang, Vincenzo Nibali, Rafal Majka, Tiago Machado o Rein Taaramae. Mientras que el Tour de Croacia se creó en 1994 y no se disputó entre 2002 y 2006. También lo ha ganado Vincenzo Nibali, quien, junto a Martin Derganc y Radoslav Rogina, es el único que puede alardear de haber ganado las dos. El último vencedor fue Kanstantsin Siutsou.

Serbia también cuenta con su prueba nacional, de menos peso que estas dos otras, y, en el año 2018, contaba con dos equipos continentales. El Dare Gaviota que dirigía el español José Antonio Ortuño y el Java Partizan de Dusan Banovic. En el primero, corrían los españoles Eduardo García, Héctor González, Josep Miralles y Óscar Sánchez. En el segundo, el veteranísimo británico Martin Ford, el griego Charalampos Kastrantas o el belga Mehdi Tigrine. Ninguno aparece registrado este año en la UCI.

El ciclismo esloveno tenía a sus primeros referentes en los Martin Derganc, Tadej Valjavec, Gorazd Stangelj, Martin Hvastija, Andrej Hauptmann, Jure Golcer, Gregor Gazvoda, Tomasz Nose, Uros Murn, Matej Mugerli, Jure Kocjan, Zoran Klemencic o Robert Vrecer. Y Janez Brajkovic, por supuesto, 9º en el Tour de 2012. Y Borut Bozic, ganador de etapa en la Vuelta a España. Algunos de ellos están ahora ejerciendo labores de directores: Bozic y Stangelj aparecen en la plantilla técnica del  Bahrain. Pero, y era a esto a lo que venía esta entrada, Eslovenia vive la que probablemente sea su época dorada, y no es solo por el futuro que ha descubierto este año con Tadej Pogaçar o la realidad de la que disfrutan ya con Primoz Roglic. Es porque, si no contamos a Kristijan Koren, recientemente sancionado por la UCI, el país cuenta, sin equipo y sin una tradición tan fuerte como la de otros países, con otros ocho corredores en el World Tour, además de los ya mencionados Pogaçar y Roglic. Al veterano Grega Bole, le acompañan el Bahrain cuatro compatriotas más: Matej Mohoric, Domen Novak, Luka Pibernik y Jan Tratnik. Junto a Pogaçar en el UAE Team corre el también esloveno Jan Polanc. Luka Mezgec lo hace en el Mitchelton y en el Katusha Simon Spilak.

No solo es un número significativo que diez corredores eslovenos se reúnan en la máxima categoría del ciclismo profesional, es que, además, sus resultados a lo largo de esta temporada están dándoles relevancia internacional. Jan Polanc fue líder del Giro de Italia, defendió la maglia con pundonor y acabó 14º en la clasificación final. Jan Tratnik ganó el prólogo del Tour de Romandía. Simon Spilak ha quedado entre los diez primeros en Vuelta al Algarve, Tour de California y Tour de Romandía. Mohoric fue 5º en la Milán-San Remo y 9º en la Gante-Wevelgem. Pero han sido sobre todo Tadej Pogaçar y Primoz Roglic los que le están dando visibilidad al ciclismo de su país. El primero se ha proclamado campeón de su país en contrarreloj, además de sorprender a todos al llevarse una etapa, la clasificación de los jóvenes y la general final del Tour de California. Antes también había sido el mejor joven en Vuelta al Algarve, donde además ganó una etapa y acabó en primera posición en la general final. No puedo acabar tan alto en la prestigiosa Vuelta al País Vasco, pero fue una de las sensaciones de la carrera al ser el mejor joven, acabar 6º en la general final y rozar los puestos de gloria en las parciales, incluyendo un 2º puesto en la etapa que terminó en Arrigorriaga. Sus resultados han llamado la atención de todo el mundo, sobre todo, porque tiene 20 años. El otro gran protagonista es, por supuesto, Primoz Roglic. Este ya tiene 29 años. Este año ha sido 3º en el Giro de Italia, donde ha ganado, además, dos etapas. También ha ganado el Tour de Romandía y la Tirreno-Adriático. Pruebas que se suman a su Vuelta al País Vasco 2018 y sus etapas en el Tour de Francia. Él es la punta de lanza de este nuevo ciclismo esloveno, pero el futuro de Pogaçar, el pundonor de Polanc, la velocidad de Mezgec, el reloj de Tratnik, el atrevimiento de Spilak o la veteranía de Bole también son argumentos contundentes para defender que este deporte está en su momento cumbre en el país balcánico.

Matej Mohoric fue campeón del Mundo sub 23 en 2013 y campeón del Mundo junior en 2012. Janez Brajkovic, de contrarreloj, también sub23, en 2004. Bogdan Fink fue 3º en el campeonato del Mundo junior en 1990. Simon Spilak repitió puesto en 2004. Matej Mohoric fue campeón en 2012, ya lo hemos dicho, pero no que fue subcampeón en contrarreloj ese mismo año. La medalla de bronce de Andrej Hauptman en la edición de Lisboa 2001 que ganó Óscar Freire por delante de Paolo Bettini es el mayor logro en la categoría superior. Roglic, con su plata por detrás de Tom Dumoulin en el campeonato contrarreloj de hace dos años sumó otra medalla para su país. Se nota un crecimiento desde los 90 hasta que cambiamos de siglo y, probablemente, aún quede por llegar más. O quizás no, quién sabe, pero, pase lo que pase, creo que el peso de Eslovenia en el ciclismo internacional ha conseguido un ascendente que quizás pocos nos esperábamos. Veremos hasta donde llegan ahora, teniendo en cuenta hasta donde han llegado ya. Le damos el titular a Pogaçar por ser, aparentemente, el representante de esas incógnitas de futuro, llenas de expectación y promesa. La fotografía, para nadie. Solo porque sale alguien en bicicleta, le podemos encontrar relación con esta entrada. Estaba buscando otras y apareció esta que me gustó. Ya está.


lunes, 17 de junio de 2019

Wout Van Aert



Dicen que el ciclismo en Bélgica es una religión. Lo dicen así, con exageración. Pero es cierto que no hace falta más que ir de turista para que te des cuenta de que las dos ruedas predominan en los paisajes urbanos tanto en Bélgica como en los de sus vecinos holandeses. 

Los ciclistas belgas dominan una disciplina que podríamos denominar como secundaria, aunque nos duela, si nos atenemos a la popularidad y los índices de audiencia. Hablamos del ciclocross. En el medallero histórico de la categoría masculina y élite, los belgas acumulan 30 preseas de oro, 23 de plata y 19 de bronce, para un total de 72. Su más inmediato perseguidor, Francia, acumula 34 en total, casi tantas como ellos de la más preciada. No se puede decir lo mismo en la categoría femenina, donde el gran dominador es Holanda, gracias, sobre todo, al talento de Marianne Vos.

En la disciplina de carretera, Bélgica, y Holanda también, tiene un hueco en el imaginario de los amantes del ciclismo, por sus pruebas de un día, llenas de adoquines y emboscadas de tierra, o por corredores del calibre de Philippe Gilbert, Tom Boonen, Johan Musseuw o Franck Vandenbroucke en tiempos más recientes y Roger de Vlaemick, Rik Van Looy, Lucien Van Impe o Philippe Thys en tiempos más lejanos. Por supuesto, a parte, el gran nombre que supera a todos, Eddy Merckx. Y, por supuesto, siempre ese otro lado del ciclismo, el que no supone tanta preponderancia por sus victorias como lo que supone el afán y el esfuerzo. Thomas de Gendt podría ser el ejemplo belga más actual, eternamente escapado, pocas veces con éxito, pero algunas sí. 

Tampoco aspiramos a hacer aquí un recuento de los méritos y currículo del ciclismo belga, pero sí de como, con tres ejemplos, se puede observar que hay cierta esperanza para poder asistir a una época dorada de su ciclismo. Luego puede que se quede en nada, pero estar, siempre están. No ganan un Tour desde Lucien Van Impe en 1976. No ganan un Giro desde Johan de Muynck en 1978. No ganan una Vuelta desde Freddy Maertens en 1977. En esos años 70, entre estos y las victorias anteriores de Eddy Merckx en las tres grandes, Bélgica parecía el gran dominador mundial. Ya queda un poco lejos. Johan Bruyneel fue tercero por detrás de Laurent Jalabert y Abraham Olano en la Vuelta a España de 1995. Thomas de Gendt ocupó la misma posición en el Giro de Italia de 2012, detrás de Ryder Hesjedal y Joaquim Rodríguez. Tercero fue también Jurgen Van den Broeck en el Tour de Francia, el último pódium belga. Ocurrió en 2010 y le antecedieron Andy Schleck y Samuel Sánchez. Es poco bagaje para las decadas finales del siglo XX y lo que llevamos de XXI. Pero el ciclismo no se resume en pódiums de grandes vueltas, y corredores como los ya mencionados arriba, de los cuales dos, Boonen y Gilbert, llegaron a ser campeones del mundo, y otros, recientes, como Greg Van Avermaet, Jurgen Roelandts, Maxime Monfort, Jan Bakelants, Sander Armee, Jelle Vanendert, Kurt Van de Wouwer, Kevin de Weert o Stijn Devolder han mantenido siempre de moda al ciclismo flamenco y valón. 

Se esperaba mucho de una generación que aún puede crecer, la de los Dylan Teuns (1992), Edward Theuns (1991), Tim Wellens (1991), Victor Campanaerts (1991), Louis Vervaeke (1993), Tiesj Benoot (1994), Jasper Stuyven (1992) o Sean de Bie (1991), pero lo cierto es que se le está sumando otra nacida a partir de 1995 que ha roto los pronósticos y expectativas que se podían esperar de los precedentes. Hablamos de corredores como Laurens de Plus (1995), quien ha frenado un poco su progresión después de hacer 24º en su primera grande, un Giro de Italia, Steff Cras (1996), corredor del Katusha que fue 5º en el Tour del Porvenir, o los más jóvenes, recién estrenados en el profesionalismo, como Jasper Philipsen (1998) o Bjorn Lambrecht (1997), quien acaba de ganar el premio al mejor corredor joven en la Dauphinè Liberè. Y la cantera no para. En la recientísima Vuelta a Navarra, quedó ejemplo de ello: Arne Marit y Maxim Van Gils le dieron triunfos parciales al Lotto Soudal, Laurens Huys lo rozó y Kobe Goosens acabó 2º en la general final. A esta lista podríamos añadir un buen puñado de corredores holandeses como el avezado ganador Fabio Jakobsen, Sam Oomen, Cees Bol o Maikel Zijlaard.

Pero son especialmente tres corredores los que, a lo largo de esta temporada, han llamado la atención a nivel internacional y han puesto en el candelero al ciclismo belga, aunque uno de ellos tenga nacionalidad holandesa, que es una de las razones por las que estamos mezclando sin mucho criterio a ambos países. Hablamos de Wout Van Aert, reciente ganador de dos etapas en el Dauphinè Liberè, Mathieu Van der Poel, ganador este año de una agónica Amstel Gold Race y Remco Evenepoel, vencedor final de la Vuelta a Bélgica que terminó hace unos días. El primero tiene 24 años y el último 19. Los dos son belgas. El del medio, que tiene 24 años, es de nacionalidad holandesa aunque nacido en Kapellen, Bélgica, la misma ciudad donde nació el defensa del FC Barcelona Thomas Vermaelen. Esas victorias que han conseguido esta misma temporada son significativas, pero más lo son sus edades, sobre todo, por supuesto, en el caso extremo de Evenepoel. Si hablamos de Van Aert y Van der Poel, algo más mayores, resalta igualmente su origen en el ciclocross, donde ya habían labrado una significativa rivalidad, y cómo empiezan a despuntar ahora con sus victorias en carretera, demostrando que el talento del barro van a poder trasladarlo al asfalto. También es necesario ver cómo han ganado, analizar cómo se dieron esas victorias: Van Aert lo hizo en una de las carreras más prestigiosas del calendario internacional, la Dauphinè Liberè y en dos especialidades muy distintas, en la lucha contra el reloj y al esprint; la victoria de Van der Poel en la Amstel Gold Race será recordada por mucho tiempo, por sus ataques finales, su amor propio y su esprint agónico final. 

Van Aert, como ya hemos dicho, nació hace 24 años en Herentals, una ciudad flamenca cercana a Amberes. Un nido absoluto de ciclistas, y, sobre todo de ciclocrosistas. En Herentals nacieron corredores como Paul Herijgers, Johan Verstrepen, Mario Aerts, Bart Wellens, Bart Leysen, Geert Omloop, Jurgen van den Broeck o Rik Van Looy. Van Aert tenía espejos de sobra donde mirarse. Antes de concentrarse en la ruta, Van Aert se lució en los circuitos de lodo del ciclocross: fue campeón del Mundo en 2016, 2017 y 2018 y campeón de la Copa del Mundo que organiza la UCI en 2015-2016 y 2016-2017. Un año antes de que ganara su primer título mundial, perdió el mismo ante un corredor de su misma edad, Mathieu Van der Poel, quien repetiría victoria este mismo año, en el campeonato del Mundo de 2019, dejando precisamente a Wout Van Aert de nuevo como subcampeón. Por el contrario, en las tres victorias consecutivas de Van Aert, Van de Poel solo sería segundo en Bieles, Luxemburgo, 2017. En lo que concierne a la Copa del Mundo de la UCI, Mathieu Van der Poel ganó solo la de 2017-2018 y Toon Aerts venció a los dos en la última, esta de 2018-2019. 

Ahora, pueden trasladar esa rivalidad a la carretera, como decíamos arriba. Mathieu Van der Poel ya había destacado en la ruta siendo junior, cuando en 2013 se convirtió en Campeón del Mundo de la categoría por delante del danés Mads Pedersen y el albanés Iltjan Nika. Precisamente, el tercero en discordia en todo esto, Remco Evenepoel, disfrutaría del mismo honor justo antes de pasar a profesionales, convirtiéndose en campeón del Mundo junior en ruta en 2018, galardón que celebró llevándose también el de contrarreloj. Con ese bagaje, Remco Evenepoel dio el salto a profesionales con el Deceuninck-Quick Step, convirtiéndose, directamente, en una de las grandes sensaciones del pelotón internacional, a pesar de contar solo con 19 años, ya que nació en el año 2000 en Schepdaal, Flandes. En su biografía, además, aparece un dato muy curioso. Y es que Evenepoel iba para futbolista, deporte en el que llegó a ser seleccionado por su país en categorías sub15 y 16, después de pasar por las canteras de Anderlecht y PSV. Las que acaba de conseguir en la Vuelta a Bélgica son sus primeras victorias. La general la ha completado con una exhibición: ganando dos victorias parciales y casi sin despeinarse. Se suma así a un palmarés histórico donde se encuentran muchos o casi todos los ciclistas de su país que hemos ido mencionando en esta entrada, más otros internacionales como Frans Maassen, Sean Yates, Michael Rogers, Sylvain Chavanel o Tony Martin. Muy seguramente, tanto él como muchos expertos, esperan que supere los palmareses de estos corredores. 

La Vuelta a Bélgica es, de hecho, la prueba que une a estos tres corredores. Solo Evenepoel ha ganado la general, pero los tres han conseguido victorias parciales en ella. Van der Poel, por su parte, a esa fue sumando otras, en pruebas menos conocidas para el gran público, como la Boucles de la Mayanne, el Tour de Limburgo, la Artic Race de Noruega, la Dwars door het Hageland o el Baltic Chain Tour hasta que este año ha dado el gran salto, con su exhibición en la Amstel Gold Race y sumando otras citas importantes como la Flecha Brabançona, el GP Denain, A través de Flandes y una etapa en el Tour de Antalya turco. Poco a poco, ha ido dando ese salto de calidad que todo el mundo esperaba. Ahora, lo que habrá que esperar es a ver cómo se plantea su futuro profesional. Si apuesta decididamente por la ruta o sigue a dos aguas, compaginando con ambición carretera y ciclocross. Si aspira a conseguir victorias más grandes en el asfalto, probablemente tenga que pensarse su contrato con el Corendon-Circus de Christoph Roodhooft, donde también corre su hermano, David Van der Poel, y un veterano como Stijn Devolder, pero que no puede ofrecerle el calendario que sí le darán Deneuncinck y Team Jumbo-Visma a Remco Evenepoel y Wout van Aert. 

Un Van Aert que, como decíamos, consiguió una de sus primeras victorias precisamente en la prueba que ahora ha ganado Evenepoel, la Vuelta a Bélgica. No fue la primera, sin embargo, ya que había ganado antes, el año anterior, una Vuelta a Lieja donde también se llevó dos etapas. Y no han sido estas las únicas, ya que también ha ganado en carretera pruebas como el Tour de Limburgo, una etapa y la general de la Vuelta a Dinamarca, la Clásica de Brujas, la Schaal Sels y el Gran Premio Pino Cerami. Además, por supuesto, de esas dos recientes victorias parciales en el prestigioso Criterium Dauphinè Liberè. Primero, se impuso en una contrarreloj de 26 kilómetros en Roanne a especialistas más experimentados como Tejay Van Garderen, Tom Dumoulin, Steven Kruijswijk o Adam Yates. Y, al día siguiente, en el esprint en Voiron, se impuso a un Sam Bennett que ya había ganado en una llegada masiva en la tercera etapa, con llegada en Riom, dejando precisamente a Van Aert en segunda posición.

Van Aert se llevó, además, el maillot verde de la regularidad en un Criterium que ha estado marcado por el éxito del ciclismo holandés y belga. A saber, Van Aert y Dylan Teuns ganaron tres etapas para Bélgica y el propio Van Aert y Phillippe Gilbert hicieron segundos en otras dos. Teuns hizo 6º en la general final y fue dos días líder. Bjorn Lambrecht ganó el maillot del mejor joven y Xandro Meurisse acabó 14º en la general final e hizo una gran etapa en la última etapa, con final en Chámpery, que acabó por coronar a Jakob Fuglsang. Por parte holandesa, otras dos victorias parciales: las etapas conseguidas por Dylan Van Baarle y Wouter Poels, quien, además, acabó 4º en la general final. 

Van Aert, Van der Poel y Evenepoel. O puede que Lambrecht, Jakobsen y De Plus. Holanda y/o Bélgica. Pero aparecerá otro De Gendt, eternamente en la pomada. O un Tom Boonen que azuze a la afición belga. O, quién sabe, quizás alguien que no obligue a mirar a finales de los años 70 para recordar a los Maertens, De Muynck y Van Impe. Pero, lo que está claro, es que no dejan de salir. Y, cuantos más salgan, mejor para los aficionados y para el ciclismo profesional. 

Le vamos a dar el titular a Wout Van Aert porque a alguno de los tres había que elegir. La fotografía se la damos a Remco Evenepoel, del día que se proclamó campeón del mundo en ruta junior. A Mathieu Van der Poel le consolamos asegurando que, muy probablemente, nos vuelva a tocar hablar de él pronto.


miércoles, 12 de junio de 2019

Giancarlo Bellini



Este jueves, 13 de junio, comienza el BabyGiro, cuyo nombre oficial es Giro d'Italia Giovani Under 23, la prueba internacional de ciclismo más prestigiosa en esta categoría. Un prólogo y nueve etapas, que comenzarán en Riccione, en Rimini, zona costera y turística de la Riviera Adriática, para terminar en una etapa decisiva con la cumbre del Passo Fedaia-Marmolada en la línea de meta. Por el medio, más kilómetros y mucha montaña.

En esta edición, participarán 31 equipos. 17 de ellos serán italianos y 14 internacionales, lo mejor del pelotón, incluyendo a los españoles Lizarte y Kometa, además de equipos de Austria, Bélgica, Colombia, Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia, Suiza, Holanda, Rusia y Kazajistán.

Aunque sorprende los buenos resultados del ciclismo soviético en los años 80, donde entre 1981 y 1989, de las ocho ediciones disputadas (en 1987 no se organizó) ganaron siete, el gran dominador de esta prueba es el país anfitrión, Italia. De todas formas, la nómina de ganadores es significativa y se pueden leer en el palmarés nombres de reputados ciclistas en diferentes épocas: desde Francesco Moser hasta Pavel Sivakov, pasando por otros como Piotr Ugrumov, Dimitri Konyshev, Wladimir Belli, Francesco Casagrande, Gilberto Simoni, Leonardo Piepoli, Danilo di Luca, Carlos Betancur. Mattia Cattaneo o Joseph Dombrowski. Y, por supuesto, Marco Pantani. Algunos lo rozaron, y se quedaron en el pódium, dándole aún más pedigrí a este palmarés: Fabio Aru, Winner Anacona, Domenico Pozzovivo, Ivan Gotti, Franco Pellizotti, Gianni Bugno, Paolo Tiralongo o Peter Kennaugh.

En la edición del año pasado, el vencedor final fue un ruso, Aleksander Vlasov. Vlasov quedó por delante del portugués del equipo norteamericano Hagens Berman Aexeon Joao Almeida y del australiano del Mitchelton Robert Stannard. Vlasov ha sido este año 3º en la Vuelta a Asturias, 10º en el Tour de los Alpes, 4º en el Giro de Sicilia o 8º en la Vuelta a Andalucía, así que su progresión sigue prometiendo buenos momentos para el ciclismo ruso. Robert Stannard ya había sido 8º en la edición anterior a esta en la que quedó tercero, la de 2017, donde el pódium lo consiguieron tres corredores, Pavel Sivakov, Lucas Hamilton y Jai Hindley, que han estado, precisamente, este año en el Giro de Italia, el de los mayores, digamos. Sivakov acabó 9º, Hamilton 25ºy Hindley fue 35º. Por lo tanto, se ve que hay relación entre aquellos que despuntan en el sub23 y los que se asoman en profesionales. En aquella edición de 2017, por poner un ejemplo, también se dejaron ver corredores jóvenes que ya han aparecido por el pelotón profesional como Mark Padun, Nicola Conci, Jasper Philipsen, Mikkel Frolich Honoré, Neilson Powless o Scott Davies.

A falta de que se hagan públicos los dorsales, sabemos los equipos que representarán al pelotón amateur español. El Lizarte de Juanjo Oroz, que viene de un fin de semana lleno de éxitos, se presentará en Rimini con tres corredores que ya conocen esta carrera, Iñigo Elosegi, actual campeón de España sub23 y, según los rumores, próximo a convertirse en profesional con el Movistar, Roger Adrià y el escalador manchego José Félix Parra. Junto a ellos debutarán Kiko Galván, Jordi López y el alavés Ibon Ruiz. Por el Kometa de Rafa Díaz Justo y Carlos Barredo, participarán los nacionales Eduardo Pérez-Landaluce, Arturo Grávalos, Sergio García y Carlos García, más el colombiano Jhon Stiven Ramírez.

Estos jóvenes tienen donde mirarse. Los del Kometa pueden seguir con el rabillo del ojo lo que sus compañeros mayores del equipo continental están haciendo en la Vuelta a Hungría, sabedores de que, quizás, en un futuro cercano pueden estar a las órdenes de Jesús Hernández y aspirar a una carrera profesional. Los del Lizarte, a buen seguro, tendrán en el recuerdo las buenas actuaciones de Richard Carapaz, Antonio Pedrero, Héctor Carretero y Andrey Amador en el reciente Giro de Italia, todos ellos, corredores que se formaron en la estructura del Lizarte para luego pasar al Movistar. 

Aunque queden un par de días, aún no hay dorsales oficiales, pero sí que parece que, entre otros, podremos ver en directo a corredores como el belga Kevin Vermaeke, su compatriota del Lotto Soudal Julian Mertens, los holandeses Maikel Zijlaard y Kevin Inkelaar, el polaco Krzysztof Domin, el colombiano Sebastián Castaño, los italianos Edoardo Faresin, Aldo Caiati, Michel Piccot, Filippo Conca, Alessandro Colvi, Matteo Sobrero o Samuele Battistella, el británico Jackson Stewart y el portugués Andrés Carvalho.

El titular va para Giancarlo Bellini, primer ganador, allá por 1970. Su palmarés no luciría tanto como se podía haber esperado tras estrenar las ediciones del BabyGiro, pero formó parte de aquel Molteni de Eddy Merckx y le ayudó a ganar los Giros de 1971 y de 1972. Su mejor puesto en el Giro sería un 11º puesto en el año 1976. Un buen escalador que ganaría la general del premio de la montaña en el Tour de Francia de 1976, donde acabaría 26º. Ganó una etapa en el Giro de Italia y otro puñado de ellas en pruebas como el Tour de Romandía o la Vuelta a Suiza.