jueves, 31 de marzo de 2011

Enrique Erentxun


Cada vez es más difícil esto de seleccionar un nombre para encabezar las entradas. Empieza a ser surrealista, porque muchas veces encabezo con quien no tiene mucho que ver con lo que luego quiero contar. Pero si quieres hablar de la Vuelta al País Vasco, casi que mejor que dediques primero algo de tiempo a escuchar lo que te cuenta Enrique Erentxun, porque, a sus casi 65 años, el que fuera periodista del Diario Vasco, ha conocido más de cuarenta ediciones de la carrera por excelencia de nuestra tierra. Todavía hoy sigue siendo el director de carrera y si le preguntas, puede pasar del análisis crítico del proceso evolutivo de la prueba al repaso de un sinfín de anécdotas, algunas de ellas, en blanco y negro. Así que su nombre venía que ni pintado para encabezar la entrada de cada año que dedicamos en este blog al ciclismo más esperado en el mes de abril. Luego vendrán las clásicas, pero, por ahora, este fin de semana se pondrán a esprintar en la subida a Puy, luego se pasarán una semana corriendo por entre las verdes praderas y los estrechos valles del País Vasco y cerrarán la semana más festiva y ciclista del año con la llegada a Amorebieta tras subir Muniketa y Autzagane. Casi nada. Y esto no para, porque luego nos vienen los adoquines y los muros y, cuando queramos darnos cuenta, tenemos en la tele (con suerte) el Giro de Italia 2011, con sus siete finales en alto, incluyendo la visita al Etna.


Me estaba haciendo el remolón porque las plantillas que por ahora se incluyen en el listado de inscritos están todavía sujetas a muchas dudas. Por ejemplo, aparece Sicard con Euskaltel y no Pablo Urtasun como parece que será al final, Menchov corre con el Geox y eso no está claro y aún no aparece el Andalucía porque, las dudas son tan grandes este año, que hasta se desconoce si el equipo andaluz podrá participar debido a sus problemas económicos. Pero tampoco iba a estar mucho más tiempo esperando. Luego llega el finde, me pongo vago, y nos presentamos el lunes en la línea de salida de Zumarraga sin haber escrito la entrada. Y no es que sea cuestión de vida o muerte, pero ya puestos, y por seguir con las expresiones propias del castellano, una promesa es una promesa.


Pues, vayamos a ello. Una vez más, y a pesar de la ausencia de corredores como Contador o Cadel Evans, así como la mayoría, por no decir todos, los esprinters, que ya han aprendido que País Vasco no es un buen sitio para ponerse a acelerar, el pelotón vuelve a ser todo un lujo. El Radioshack viene con un equipo enorme, probablemente los principales favoritos a la victoria final, sobre todo, porque cuentan con más de una opción: el renacido Kloden, el talentoso Leipheimer, el autóctono Zubeldia, el ganador Horner, el inquietante Paulinho y nuestro amigo Markel Irizar. El HTC-Highroad de Piva se ha dejado a los hombres rápidos en casa, pero se presenta con rodadores de primera como Tony Martin y Marco Pinotti, además de Van Garderen, Peter Velits o la joven promesa Caleb Fairly. Rabobank, que no se harta de ganar, tiene un equipo de lujo con Luis León Sánchez, Gesink, Gárate, Barredo y Freire. El BMC de Verbrugghe se lo jugará todo a la carta del francés Amael Moinard. Los británicos del Sky traen a Michael Rogers, a Rigoberto Urán, a Simon Gerrans y al navarro Zandio. El Lampre cuenta con el de siempre, el inquieto Cunego y también trae a uno de casa, Aitor Pérez Arrieta. Mariuzzo parece que vendrá con el líder del Liquigas, Basso, y un equipo repleto de meritorios. Omega Pharma-Lotto, probará con dos escaladores, Óscar Pujol y Van den Broeck. A Matthew Lloyd también se le puede dar muy bien alguna llegada. El Garmin de Bingen Fernández añadirá veteranía con Danielson, Vandevelde, Hesjedal y Le Mevel, y dos potenciales sorpresas, Daniel Martin y Michal Kreder. Los dos Schleck se presentan con el Leopard de Michaelsen, acompañados por una cohorte de grandes ciclistas como Monfort, Voigt o Fuglsang. Kasputis y su Ag2r pueden aparecer cuesta arriba con Peraud, Gadret y Nocentini. Katusha viene con un Joaquim que empieza a apretar, con DiLuca, Karpets, Kolobnev, Dani Moreno y Losada, casi nada. Movistar se estrena como patrocinador en la Itzulia con la sorpresa del año pasado, aún un poco corto de forma, Beñat Intxausti, más el barakaldés David López, el colombiano Mauricio Soler, David Arroyo o Vassili Kiriyenka. Vacansoleil, intentando remontar vuelo tras lo de Riccó, lo apostará todo a las aventuras con Carrara, Marcato o Hoogerland. Astaná llega con el jefe Vinokourov, además de los escaladores Kessiakoff, Di Gregorio y Jufre. Saxo Bank, como decíamos, no trae a Contador, pero siempre cuenta, más aún, cuando te representan nombres como el joven australiano Richie Porte, Brian Vandborg, Steensen o Chris Sorensen. Quick Step también buscará sorpresas con Pineau, Malacarne y Seeldrayers mientras espera a las clásicas. Matxin, y su nuevo equipo, vendrán con Sastre, aún en proceso de mejora, pero con buenas apuestas para la clasificación final, como el gallego David Blanco, los cántabros De la Fuente y Cobo o el vizcaíno Durán. Amén de Rafa Valls. Por último, los de casa, un estreno y un órdago. Caja Rural se estrena, y para ello, mezcla veteranía y juventud, aunque las dos con ilusión. Iñigo Cuesta, Aitor Galdós y Javier Moreno pondrán la experiencia. José Herrada e Higinio Fernández la euforia del estreno. Y los veteranos del pelotón, Euskaltel-Euskadi, comenzará una edición más de la Vuelta con ganas de colocar a Samuel Sánchez en lo más alto. Para ello, llega con un bloque fuerte y bregado, con Txurruka, Egoi, Verdugo, Isasi, Velasco, Oroz y ya digo que creo que Urtasun entrará en lugar del vascofrancés Sicard, que se fue al suelo en Catalunya.


Todos estos tendrán que subir, ahí es nada, 31 pasos en alto. No habrá tiempo para relajarse, ya desde Zumarraga se pondrá loca la carretera, pero, como dice Samuel Sánchez, habrá que estar vivo hasta Zalla, y, claro, aguantar subiendo a Arrate. Empezarán en Zumarraga, como decíamos, con una etapa con siete altos, incluyendo el último que dicen que es una auténtica emboscada, dos kilómetros y medios con rampas de hasta el 17% que está solo a tres kilómetros de meta. Pero es que, al día siguiente, camino de Lekunberri, se encuentran con otros siete puertos, y Azpiroz a la misma distancia de meta desde que llegan al alto. Otra etapa de recorrido clásico para esta prueba. La tercera dicen que es la más fácil, camino de Murgia, y aunque tengan que subir entre otros Opakua y Altube. Al día siguiente, la histórica subida a Arrate, con Kanpazar, Ixua, San Miguel y otros tres puertos antes. No suele decidir la carrera, pero puede hacerlo, y ganar en el santuario siempre es especial. Y ya se llega a las Encartaciones, con dos etapas, una en línea y otra contra el reloj que tendrán a Zalla como sede. El sábado, siete puertos, con Urkiola al principio, y Beci muy cerquita de meta. Si llueve o se sacan los cuchillos puede que la contrarreloj del día siguiente sea más dura aún, porque con esa etapa, se cierra la vuelta y probablemente se decida. Veinticuatro kilómetros rompepiernas en los que Avellaneda, Beci y La Herrera harán sufrir a los especialistas y le darán más oportunidades a los hombres más fuertes.


En resumen, un recorrido muy propio de la época y de la zona, lleno de carreteras estrechas, subes y bajas, pequeños puertos exigentes, y finales incómodos. Cinco clásicas en una sola semana para obligar a que el pelotón se exprima cada día. Veremos como responde el tiempo. En cualquier revuelta se decide la carrera, en cualquier descenso (sí, Erlaiz, Frigo, Mayo, Samu), y si no se espera hasta que Zalla afine sus cronómetros. Lo mejor del pelotón, con contadas ausencias, para hacerlo aún más interesante y una afición que, a buen seguro, no faltará en las faldas de los montes. Ahora, solo queda disfrutar, y ver si alguna anécdota nos queda para añadirla a todas las que ya conoce Enrique Erentxun. Y la porra. Nos queda la tradicional porra para los cuatro incondicionales que aún me la piden. La colocaré a la derecha del blog y si tenemos un ganador, le obsequiaré, si me acuerdo y no me echo atrás, con un presente.

Armand Desmet


Tengo diez minutos así que me propongo ser tan rápido escribiendo como Fabian Cancellara andando en bici.

Empecemos por el titular de la entrada, un ciclista belga que nació allá por 1931 y a sus ochenta años ostenta y ostentará siempre el honor de haber sido el primer ganador del gran premio E3 Harelbeke, una prueba de un día que quizás no reluzca tanto en el calendario como otras clásicas pero tiene su ascendente e importancia entre los corredores, amén de un bonito recorrido. Sin ir más lejos, Tom Boonen (en cuatro ocasiones), Rik Van Looy, Andrei Tchmile, Johan Musseuw, Mario Cipollini, Guido Bontempi, Peter Van Petegem, Filippo Pozzato u Olaf Ludwig lucen en el palmarés de la prueba, solo por nombrar a unos pocos.

El fin de semana pasado se disputó una nueva edición, y el ganador fue el mismo que el año pasado, Fabian Cancellara. Sin embargo, las crónicas le dan aún más lucimiento a ésta que a la victoria del año anterior, porque todos coinciden en que Cancellara dio un espectáculo de los que pasan a la historia.

Pinchó dos veces, tuvo que cambiar de bicicleta y a cuarenta kilómetros de meta estaba a dos minutos de la cabeza. Cuentan que muy poco pudo ayudarle Stuart O'Grady y que el resto fue un digno ejemplo de su capacidad de pedaleo. Fue adelantando corredor tras corredor hasta que alcanzó la cabeza. Una vez allí, atacó en Tiegemberg, la última de las doce colinas que jalonan el recorrido de esta clásica flamenca y que está a diecisiete kilómetros de meta. Por más que lo intentaron un buen puñado de ciclistas que venían por detrás de él, no hubo forma de reducir la distancia que acabó siendo de un minuto justo para los dos corredores que encabezaron a los perseguidores, Jurgen Roelandts y Vladimir Gusev.

El año pasado consiguió un triplete con el Tour de Flandes y la París-Roubaix. El propio Cancellara ha confesado que él mismo se ha quedado asombrado de su rendimiento en Harelbeke. Ya fue segundo en la Milán-San Remo, ¿repetirá triplete? ¿Alguien pone en duda que si quiere, puede?

Después de la prueba, el diario belga Het Nieuwsblad anunciaba el nacimiento de una nueva era en el ciclismo, la era Cancellara, y lo comparaba con Eddy Merckx, de tal tamaño fue la exhibición de Espartaco en Flandes. Eso sí, aún habrá más.

Para aquellos, sé que hay alguno, que anda esperando mi entrada sobre la Euskal Herriko Itzulia o Vuelta al País Vasco, si me demoro es porque aún no conozco con certeza a los participantes, pero no esperaré mucho más, pronto hago la entrada, con la porra incluída. De entremés, el vídeo de el E3 Harelbeke, por si alguno quiere intentar revivir lo que debió ser eso en directo.


martes, 29 de marzo de 2011

Shaka Smart


Tenemos chico nuevo en el olimpo de las sorpresas. Shaka Smart, de tan solo 33 años, ha llevado a su universidad, la Virginia Commonwealth, a lo más alto de su historia. Los Rams jugarán la final four tras dejar en la cuneta a Kansas, favoritos número uno. Primero les sufrió Georgetown, luego Purdue, el siguiente Florida State y, por último, Kansas. Y ya está, los chicos de Smart se enfrentarán a Butler en una de las semifinales de Houston. Se criticó la invitación que les dieron al principio, y ni ellos se lo creían. Ahora, con un juego muy específico, que el propio Smart definió muy bien al comienzo de la temporada, y que consiste en defender con intensidad, incluso con presión a media cancha, y libertad de tiro, Jamie Skeen y los suyos ya están en lo más alto.

El partido se decidió con una ventaja de diez puntos, 71-61, y el alero Skeen fue la estrella con 26 puntos y 10 rebotes. Aún así, todos aportaron, y el trabajo del capitán Joey Rodríguez, de Bradford Burgess, que ya había destacado antes o de Brandon Rozzell dejó en nada el esfuerzo de los gemelos Morris, Markieff con 13 puntos y 12 rebotes, y Marcus con 20 puntos y 16 rebotes. Nuestro anterior protagonista, Brady Morningstar hizo un partido gris y se quedó a las puertas de repetir el éxito de su padre.

En la otra eliminatoria que quedaba para completar las semifinales, no hubo sorpresa. Kentucky derrotó a North Carolina por siete puntos. Una vez más, Brandon Knight lideró a su equipo, no con la canasta de la victoria, pero sí con 22 puntos. Pero, en general, todo el quinteto de Kentucky cumplió y consiguió dobles figuras. Así que los Tar Heels, donde brillaron los mejores de la temporada, Harrison Barnes y Tyler Zeller, no pudieron conseguir un puesto entre los cuatro mejores.

Ni Pittsburgh, ni Ohio State, ni Kansas, los Huskies de Conneticut del entrenador Jim Calhoun, los héroes de Indiana, Butler, de Brad Stevens, Shaka Smart y sus sorprendentes Rams de la capital de Virginia, Richmond, y los wildcats de Kentucky con el entrenador John Calipari a la cabeza disputarán este próximo fin de semana el título de la NCAA.

Quien tiene que estar contenta es Maya Payne, la escritora de libros sobre el mundo de los negocios, periodista y licenciada por Harvard, que tuvo a bien casarse con un comprometido estudiante de Kenyon College que responde al nombre de Shaka Smart. Se le ve contento y orgulloso a Smart, que terminó su carrera como jugador cuando se licenció en Kenyon y vive ahora su momento de gloria después de haber sido ayudante de entrenador en los gators o Clemson.

Hablaremos el próximo domingo. ¿Un favorito? ¿Creeis que aún tengo derecho a elegir? Si me pedís que diga un nombre, animemos a Shelvin Mack, Matt Howard y los demás. El año pasado en Indianapolis no pudo ser, a ver si esta vez lo logran en Houston. Lo contaremos.

lunes, 28 de marzo de 2011

Vlade Divac

Hace ya bastantes entradas hablé del aniversario de ESPN y la serie de reportajes sobre distintos deportes que preparaban. En especial, hablé del que estaban planeando en torno a la amistad rota entre Drazen Petrovic y Vlade Divac.
Después, me olvidé de ello.

Hace un par de días, nuestro colega de pormaratones.com, me avisó por email de que el vídeo ya estaba accesible en el youtube. Son seis entregas de entre diez y quince minutos que se ven con facilidad e interés. Y con emoción, o es quizás que yo soy un poco blandengue.

El documental tiene como espina dorsal la visita de Divac a la madre de Petrovic y a su tumba en Croacia, mientras rememora su carrera deportiva, su amistad con Drazen Petrovic y los sucesos que llevaron a la ruptura de esa amistad. La historia narra como Divac y Petrovic trabaron una gran amistad cuando la extinta selección de Yugoslavia revolucionaba el baloncesto internacional con una colección de jugadores que practicaban este deporte con una facilidad y una belleza pasmosas. En el vídeo, se nombra, y se ve, a los que han pasado a la historia, los Zarko Paspalj, Tony Kukoc, Dino Radja y los dos protagonistas de la historia. Pero no fueron los únicos: Djordjevic, Vrankovic, Zdovc, Cutura, Cvjeticannin, Zeljko Obradovic, Danilovic, Savic, Perasovic, Komazec, Curcic o Sretenovic también formaron parte de alguna de aquellas selecciones que siempre dirigía Dusan Ivkovic. Una selección que, desde finales de los ochenta, hasta mediados de los noventa, ganó dos eurobaskets y fue bronce en otro, ganó un campeonato del mundo y fue bronce en otro y medalla de plata en unas Olimpiadas, justo antes de que el país se desintegrara y esos jugadores se repartieran entre los países independientes que nacieron de las antiguas repúblicas que formaban la República Socialista de Yugoslavia.

El motivo de la enemistad entre Petrovic y Divac tuvo un contexto muy claro, la guerra de los Balcanes, y, al parecer, un nacimiento muy específico: el día en el que Yugoslavia se proclamó campeona del mundo en Argentina en 1990. Durante las celebraciones, un espectador saltó al campo con la bandera croata y Divac se la quitó de las manos. Petrovic se tomó el gesto muy a pecho y el posterior transcurso del conflicto serbocroata empeoró aún más las cosas. Pero, todo esto, es mejor que lo averigüeis vosotros mismos.

El documental es recomendable por dos razones. Primera, porque narra una historia personal con sinceridad y compromiso. Segunda, porque se aprovecha para reivindicar la figura histórica de una generación de baloncestistas que pasaron a la historia a título individual y también como colectivo. A veces, los deportes, y sus deportistas, nos parecen ajenos al contexto histórico o a las "vulgaridades" propias del ser humano. Parece que los jugadores o los deportistas no pueden sufrir o disfrutar, no son más que figurantes en un espectáculo postizo que nos sirve de divertimento, vía de escape o fuente de anestesia. Pero no hace falta ser muy listo para descubrir que los deportistas padecen las mismas angustias que cualquiera de nosotros. La guerra es uno de los padecimientos más angustiosos, y el documental de la espn muestra las consecuencias que ese conflicto tuvo en varios deportistas.

La figura de Petrovic no se agrandó tras su prematura muerte porque probablemente habría sido diez veces más grande de haber seguido vivo. Tenía el talento y la determinación necesaria para, no ya convertirse en uno de los mejores jugadores de la historia, que ya lo era, si no para haberlo seguido siendo durante mucho más tiempo. Divac, por su parte, fue uno de los jugadores más alegres e intensos sobre una cancha y su rendimiento superó con creces las espectativas que podían ponerse en un jugador de su altura y de su físico, siendo, probablemente, el antecendente de otros jugadores que ahora marcan la pauta en el cambio de siglo. Los dos escribieron sus propias páginas de la historia del baloncesto, y, juntos, escribieron una historia que ahora ve la luz en este documental.

Yo lo recomiendo. El de las asics lo recomienda. Así que si tenéis un momento, no perdáis la oportunidad. Además, para verdaderos aficionados al baloncesto, es un placer volver a ver a gente como Clyde Drexler, Danny Ainge, Larry Bird, Aleksander Petrovic, Magic Johnson, Rick Adelman, Kenny Anderson, Derrick Coleman y todos los que ya hemos dicho antes.

Por cierto, ¿sabéis quién jugaba en aquellos Lakers en los que debutaba Divac en el año 1989? Pues sí, Magic, A.C.Green, Worthy, Byron Scott, Cooper, Orlando Woolridge... pero, sobre todo, Mike Higgins, el veterano americano que se conoce media España y que hace poco perdió su récord de veteranía en ACB a manos de Darryl Middleton.

Lo dicho, ved el documental, y así descubrís dónde acabó esta foto:


domingo, 27 de marzo de 2011

Brady Morningstar

Pues hubo sorpresas y más sorpresas y algunas sorpresas que dejan de ser sorpresas, porque los chicos de Brad Stevens, por segundo año consecutivo, estarán en la Final Four, que, esta vez, tendrá lugar en Houston. Butler volvió a dar la campanada y se cargó a Florida en la final de la conferencia Sureste, así que los de Indiana se clasificaron para la gran fiesta. Y con ellos llegaron los de Conneticut que dejaron fuera a la Arizona de Derrick Williams para hacerse con el campeonato del oeste. Estos dos equipos son los dos primeros finalistas y se enfrentarán entre ellos. La parte de arriba del cuadro vivió sus eliminatorias del sweet sixteen y también hubo sorpresas. Uno de los grandes favoritos, Ohio State, se vio sorprendido por Kentucky y no tendría opción de luchar por viajar a Houston. Por el mismo lado del cuadro, Marquette no tuvo opciones ante North Carolina. Kentucky y North Carolina se jugarán el título de la conferencia este y un puesto en la final four. Igual que por el otro lado, y con el título de la conferencia suroeste en juego, Kansas y una sorprendente Virginia Commonwealth, que se clasificó jugando la primera ronda, disputarán una final, en principio, desnivelada, después de que los favoritos número uno se cargaran a Richmond y la VCU se cargara a Florida State.
Así pues, de lo que quedaba de la sweet sixteen, como decía, victoria de Virginia Commonwealth por 72 a 71 a Florida State. Es la primera vez que la universidad de Richmond, Virgina, alcanza la final de su conferencia. El responsable, el escolta Bradford Burgess, con 26 puntos, 6 de 7 en triples, y canasta del triunfo final incluída. Derwin Kitchen lo intentó para Florida State, con 23 puntos y hasta 12 rebotes del base, pero no pudo darle la victoria a su equipo en los últimos segundos. Tendrán en frente a los favoritos, Kansas, que casi no se despeinan ante otro equipo de virginia y de la capital, Richmond. Veinte puntos de diferencia, 77-57, que reflejan la superioridad de los de Bill Self, que, esta vez, tuvieron otros jugadores acertados además de los gemelos Morris, Markieff y Marcus. De hecho, la estrella fue Brady Morningstar, bonito apellido, un alero blanco que interpreta un papel bastante repetido en la historia del baloncesto, el del hijo de una estrella que nunca tuvo la confianza de los demás pero siempre creyó en sí mismo. Su padre, Roger Morningstar, fue una estrella de los Jayhawks de Kansas que alcanzaron la final four muchos años atrás. Nadie le veía el talento necesario a su hijo para alcanzar los éxitos de su padre, pero, por ahora, ahí está, en el Elite Eight, siendo titular, y anotando 18 puntos para liderar a su equipo. Por Richmond, Justin Harper intentó presentar oposición, pero no hubo forma.

En el otro frente del cuadro, North Carolina sigue su camino triunfal y dejó en la cuneta a Marquette. Los Tar Heels lo basaron todo en tres jugadores, John Henson, con 14 puntos y 12 rebotes en la pintura, Tyler Zeller, con otros 12 rebotes y 27 puntos y otros veinte de una de las estrellas de esta temporada, Harrison Barnes. Nada pudieron hacer los de Marquette, donde jugaron mucho mejor los del banquillo, rompiendo mis estadísticas de la semana pasada, aunque no sirviera para nada. La otra eliminatoria se resolvió con la mayor sorpresa de todas, la derrota de Ohio State ante Kentucky. El escolta Brandon Knight anotó un tiro ganador a falta de un puñado de segundos que dejó en nada los 21 puntos y 16 rebotes de Jared Sullinger. Antes de que Knight acertara con su canasta, Josh Harrellson y DeAndre Liggins mantuvieron al equipo en el partido. Ahora, North Carolina y Kentucky por un lado, y Virginia Commowealth por la otra, se disputarán los títulos de sus conferencias y acompañarán a los dos protagonistas que ya tenemos para Houston.

Ya lo he dicho al principio, Butler y Conneticut, ganaron a Arizona y Florida y se hicieron con los dos primeros puestos. Butler ganó en la prórroga a Florida por 74 a 71. Como dice Zach Hahn, jugador de Butler, es raro que todo ocurra de manera tan feliz en una ocasión, así que en dos, parece ya mentira. Pero ahí están, arrastrando además una afición increíble que, probablemente, no repita los 30.000 seguidores que les animaron el año pasado en Indianápolis, pero, aunque sean menos, darán colorido a la ciudad de Houston. Esta vez la estrella fue Shelvin Mack, con 27 puntos, y le acompañaron los dos de siempre, Matt Howard, con 14, y Marshall desde el banquillo, con 10. Vanzant, Hahn o Andrew Smith también aportaron al equipo. Los gators sobrevivieron gracias al mejor partido de la temporada de Vernon Macklin y a otro doble doble de Alex Tyus, pero no pudo ser para unos gators que deberían estar contentos por su temporada. Y en la otra final de conferencia, otro final apretado y victoria de Conneticut, con 65 puntos, ante Arizona, con 63 puntos. El duelo entre Derrick Williams y Kemba Walker se lo llevó el segundo, porque tuvo a Jeremy Lamb y porque Jamelle Horne, para alegría del entrenador Jim Calhoun, no acertó con el triple que tuvo oportunidad de anotar al final del partido. No fue así, y los Huskies estarán en Houston.

Después de todo esto, poco me queda, ¿un par de entradas más? Una solo si no me animo a contar quien va a Houston junto con Butler y Conneticut y paso ya directamente a la crónica de la final a cuatro. Ya veremos. Todo apunta a que Kansas y Kentucky acompañarán a estos dos, aunque North Carolina aún puede apretar y presentarse en Houston con ganas de repetir los éxitos de una universidad que ya ha visto vestir su camiseta a nada más que Michael Jordan, James Worthy, Vince Carter, Rasheed Wallace, Jerry Stackhouse y Antawn Jamison.

Por ahora, lo dejo aquí, que me duele ya el tarro de tanto escribir. No quiero decir quien quiero que gane porque luego el que quiero que gane nunca gana y yo me quedo con la misma cara de gilipollas con la que me he quedado al escribir este trabalenguas.

viernes, 25 de marzo de 2011

Mike Bruesewitz


Ahí está, easy. Aclarado el cuadro por la parte de abajo, después del sweet sixteen, nos quedamos sin representantes sentimentales. Brigham Young y Duke a la calle. Los verdugos, Florida en Lousiana, y Arizona en Anaheim.
Fredette se fue hasta los 32 puntos pero con un sonrojante 11 de 29 en tiros de campo, con 3 de 15 en triples, y no lo digo porque fallase 12 tiros de tres, es decir 18 tiros de campo, si no porque tuvo a bien tirar 29 veces a canasta, por 41 del resto de sus compañeros, ahí es nada. Así que ninguno llegó a las dobles figuras, aunque Kyle Collinsworth se hinchó a coger rebotes, 15. Mucho más equilibrados los de Billy Donovan se repartieron el protagonismo y hasta cuatro gators pueden ser subrayados como culpables de la victoria del equipo: Chandler Parsons, 16 puntos, 9 rebotes y 7 asistencias, Alex Tyus, enorme en los tableros, con 19 puntos y 17 rebotes, Kenny Boynton, con 17 puntos a pesar de un 4 de 13 en triples, y Erving Walker con 16 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias. El rebote en ataque desniveló el partido en la prórroga. Como bien resumía Andy Katz para espn.com Brigham Young tuvo al mejor anotador en la cancha y Florida al mejor equipo. Ahora el protagonismo pasa a manos del alero blanco Chandler Parsons, que desde que se deja crecer el pelo, está más guapo, toma análisis sesudo. Pero lo que es cierto es que Parsons, en su último año está dando un paso adelante. Ya se le conocía desde los tiempos del instituto, cuando formaba una pareja invencible junto con el actual jugador del Panathinaikos, Nick Calathes. Parsons y un sorprendente Tyus acapararán los flashes a partir de ahora.
En el otro, Coach K se quedó esta vez sin entrar siquiera en el Elite Eight con los ocho mejores equipos del país. Duke no tuvo ninguna posibilidad ante una Arizona contundente, con un Derrick Williams sencillamente genial. Sus números lo dicen todo: 32 puntos, 13 rebotes, 2 asistencias, 2 robos y 1 tapón. Eso sí, de sus 32 puntos, 25 fueron en la primera parte, así que en la segunda, fue todo el equipo, con Solomon Hill y Lamont Jones a la cabeza, los que se llevaron el partido. Williams es un poco pequeño para la posición en la que quiere jugar, pero se maneja como nadie en el poste bajo, está ganando cuerpo, y tiene un gran salto y mucha movilidad. Sin duda, quedará muy bien en la NBA. A sus 20 años, no le vendría mal un año más en la universidad, pero quién sabe. El caso es que pasó por encima de los 28 puntos de Kyrie Irving y los 18 de Kyle Singler y dejó a los blue devils sin repetir título. En consecuencia, Mike Krzyzewski tendrá que esperar hasta la próxima temporada (dice que no piensa fichar por los Lakers) para batir el récord de victorias de Bobby Knight.
Pero aquí no acabaron los partidos. Hubo otros dos para cerrar el cuadro por la parte de abajo y completar la primera mitad de los Elite Eight, lo que nosotros vendríamos a llamar en pagano los cuartos de final. Y en esos dos partidos, se rompió un sueño y se alarga en el tiempo otro. Se rompió el de Kwahi Leonard y su San Diego State University que se vio derrotada por Conneticut. Leonard se quedó en 12 y 9 y los aztecs no pudieron ante los 36 puntos de Kemba Walker y los 24 de Jeremy Lamb. Lamb es un anotador puro de largos brazos al que le gusta la pelota para meterla dentro, para poco más. Y Kemba Walker es un base anotador, con grandes movimientos, rápido (dicen que baila muy bien) que creció en el Bronx, que es un juicio tan válido como el de que Parsons está más guapo con el pelo largo. Por cierto, gran éxito para Jim Calhoun, el entrenador de los Huskies. Calhoun es uno de los entrenadores más laureados del país, ya está en el Hall of Fame, y la lista de jugadores que han pasado por sus manos es increíble. Solo nombraré a diez, por hacer un roster y dejarlo: Ben Gordon, Emeka Okafor, Caron Butler, Richard Hamilton, Reggie Lewis, Ray Allen, Rudy Gay, Charlie Villanueva, Donyell Marshall y Cliff Robinson. Y los que siguen alargando el sueño americano por excelencia, son los de Butler. La pequeña universidad que ya llegara a la final el año pasado sigue revolucionando a Indiana y, por extensión, al país. Quizás estemos ante un futuro Jim Calhoun cuando vemos a Brad Stevens tomarse con tanta naturalidad las victorias de sus chicos, que están eliminando un favorito detrás de otro. Si el año pasado fue Gordon Hayward, este año le han cogido el relevo Matt Howard y Shelvin Mack, como ya habíamos explicado. Esta vez fue Howard el que destacó, con 20 puntos y 12 rebotes, pero no lo hubiera conseguido sin la ayuda de Mack o de Shawn Vanzant. Por Winsconsin, Jordan Taylor se tiró diez triples para conseguir 22 puntos, pero no pudo hacer mucho.
Así las cosas, hoy se irán cerrando las eliminatorias que quedan. Veremos si Ohio State y Kansas cumplen los pronósticos y como se resuelven los sweet sixteen más apocalípticos para los gustos de este blog.
Por cierto, no quería despedirme sin daros cuenta de un estúpido estudio que he realizado tras un profuso análisis que me ha llevado diez minutos. Yo creo que el análisis trasciende lo anecdótico y se pueden sacar conclusiones, pero no las voy a sacar yo. El estudio es el siguiente:

De los 74 puntos de Conneticut, 2 los consiguió el banquillo.
De los 67 puntos de San Diego State, 7 los consiguió el banquillo.
De los 74 puntos de Brigham Young, 13 los consiguió el banquillo.
De los 83 puntos de Florida, 6 los consiguió el banquillo.
De los 61 puntos de Butler, 7 los consiguió el banquillo (todos Khyle Marshall).
De los 54 puntos de Wisconsin, 7 los consiguió el banquillo (todos Mike Bruesewitz).
De los 93 puntos de Arizona, 19 los consiguió el banquillo.
De los 77 puntos de Duke, 39 los consiguió el banquillo (28 solo de Kyrie Irving).

Es decir, que de los 583 puntos que consiguieron todos esos equipos, si no me equivoco porque he hecho el cálculo a ojo, 100 los consiguieron jugadores del banquillo, y 483 titulares. Teniendo en cuenta que de esos 100, tres jugadores se repartieron 42, casi la mitad.

Como decía el otro, ahí dejo el dato, para la reflexión. Y porque no le conozco de nada y no se a quién otro elegir, va la foto y el título de la entrada para el jugador de Arizona Mike Bruesewitz y sus solitarios siete puntos. Y he acertado, porque me gusta su peinado, ¿que no? Mejor que el de Chandler Parsons.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Ezequiel Lavezzi


Vaya delantera que tiene el Manchester City, ¿no? El brasileño Jo, el galés Bellamy, Carlos Tévez, y los dos protagonistas de esta entrada, para ponerle un toque de humor, y aunque no aparezcan en el título, Edin Dzeko y Mario Balotelli. No es broma, y mira que hay dinero ahí metido. Si fuera poco, tienen cedidos a Roque Santa Cruz, Emmanuel Adebayor y Felipe Caicedo. Y los rumores dicen que quieren fichar al delantero argentino del Nápoles Ezequiel Lavezzi, que se ha llevado el título por la buena temporada que está haciendo en el Nápoles, como ya hizo antes en San Lorenzo de Almagro, y por ser un tipo comprometido que junto con su hermano fundó hace tiempo Ansur o Asociación Civil Niños del Sur, para ayudar a niños necesitados de la provincia de Santa Fé en Argentina.
Y si Balotelli, Dzeko, Jo, Bellamy y Tevez te parecen poco, te quedan un poco más atrás David Silva y Shaun Wright-Phillips. Si fuera por nombres, y por nóminas, los de Roberto Mancini (bien ayudado en sus labores, por cierto, por dos históricos del fútbol como David Platt y Attilio Lombardo), tendrían que salir a una docena de goles por partido. Y es que después, por detrás de todos estos, están Gareth Barry, Nigel de Jong, James Milner, Yaya Touré, Patrick Vieira, Kolo Touré, Pablo Zabaleta, Vincent Kompany, Aleksandar Kolarov, Wayne Bridge, Jerome Boateng... y me dejo a los porteros. Vaya cuadrilla, por dios. ¿A dónde va a ir Lavezzi con lo bien que está en Nápoles marcando goles con Edinson Cavani?
Pero a lo que iba, pongámosle una pizca de humor a esto, ya que si no nos destacamos por ser serios y aburridos. ¿Alguien ha visto los problemas que tiene Balotelli para ponerse un peto? Yo no voy a caer en chistes fáciles, solo dejo las imágenes, que no dejan de ser curiosas y divertidas, por más que Balotelli parezca reírse por no llorar. Pero si con eso no había suficiente, va Dzeko al día siguiente y se mofa del joven italiano al que últimamente no le van muy bien las cosas. Yo si fuera Dzeko, tendría cuídado. Quizás no se tome Balotelli las bromas tan bien como se toman Nadal o Federer los ataques histriónicos de Novak Djokovic, que no es su compatriota, porque uno es bosnio y el otro serbio, pero si parecen compartir humor igual que sus países comparten península.
Primero el vídeo de Balotelli radiado por los comentaristas de espn, si sabes inglés igual hasta te hace gracia:

Y ahora el de Dzeko: