martes, 28 de junio de 2016

Marcus Willis



Ha empezado Wimbledon y mira que no hay partidos en la primera ronda, pero, entre todos ellos, ha destacado uno que, probablemente (esta es mi apuesta personal), dé en el futuro paso a una película. Se trata de la victoria de Marcus Willis por 6-3, 6-3 y 6-4, ante el lituano Ricardas Berankis. Entre ambos, había más de 700 puestos de diferencia en el ránking. Pero no es solo porque el débil ha ganado al fuerte que Willis ha ocupado todas las portadas (o al menos ha tenido un hueco en las ediciones) de toda la prensa británica. Hay más. 

A sus 25 años, Willis es el número 772 del ránking mundial. Hay casi dos docenas de compatriotas mejores que él en el ránking. Fue el segundo peor jugador en disputar las rondas de clasificación para Wimbledon, y lo hizo solo de rebote. Sin embargo, superó todas y alcanzó, por primera vez, el cuadro final de la competición. Para mayor sorpresa, también ha ganado el primer partido que le ha tocado disputar. Ahora, puede que el siguiente que le toque sea Roger Federer. Ayer le entrevistaban, y aunque ahora no encuentre la cita, creo haberle leído que él ya estaba en una nube porque le había saludado Goran Ivanisevic. 

Willis trabaja, si no me equivoco, como profesor de tenis en algún club británico. Su historia cuenta que se preparaba para abandonar el tenis de competición y marcharse a trabajar a los Estados Unidos. En su camino, apareció una rubia dentista que le dijo que no dejara de luchar y soñar, y por eso tomó parte en las clasificatorias para Wimbledon 2016 y aparcó su retirada. 

Creo que el tenis es un deporte bastante desconocido, si se me permite la expresión. Hay todo un mundo oculto detrás del visible, del de los Rafa Nadal, Novak Djokovic, los grandes torneos, la ATP y esas cosas. Ligas nacionales, torneos challenges, y otros niveles que yo no sigo porque casi ni sigo los más rutilantes, pero parece que hay una infinidad de tenistas que resisten en un mundo invisible que podría dar lugar a una literatura muy atractiva. Willis andaba por ahí. Jugando torneos que nadie veía, sobreviviendo con deudas y tarjetas de crédito que ahora tendrá que pagar, viviendo aún con sus padres e incapaz de elegir entre retirarse del todo o seguir sobreviviendo en este mundo hundido debajo del tenis de portada en el Sport Illustrated. 

Ahora, probablemente, tanto él como su familia estén viviendo sus diez minutos de fama. De ser un tenista semiprofesional que se dedicaba a dar clases y al que apodaban "Cartman" (por su exceso de peso y por la serie South Park) en los Estados Unidos, a ser noticia por una historia feliz que nadie sabe muy bien cuándo acabará, porque, probablemente (esta es mi ilusión personal), la felicidad sea más verídica que lo efímero que nos muestran las portadas, y sea él y su dentista los únicos que puedan mantenerla, entre o no entre la bola. 

Su madre ha dicho hoy en prensa que su hijo es como el archifamoso (por sorpresa) delantero del Leicester City: "He's like Jamie Vardy -- he likes a party" ("Es como Jamie Vardy, le gusta la fiesta"). Bien, eso está bien. Es bueno que en el deporte haya variedad. Más aún en un deporte en el que Nick Kyrgios parece un extraterrestre de lo repetitivo que es el resto. Yo tampoco es que conozca mucho, que ya lo he confesado, y probablemente no todos sean tan formalitos como Rafa Nadal o tan graciosillos como Novak Djokovic. 

En fin, lo dicho. Enhorabuena Marcus Willis, pase lo que pase en el siguiente, y enhorabuena al que compre los derechos sobre la historia para llevarla al cine. Las imágenes de Willis celebrándolo con su familia y amigos dan una frescura del copón a un torneo tan protocolario y tradicional como este, ¿no?

Posdata: Foto del google images pero parece provenir de skysports.com

Jon Ander Serantes



Terminó la temporada de ascensos y descensos, que en el fútbol existe, no como en el baloncesto, y hemos esperado hasta el final para hacer el recuento y celebrar la agonía de los que no han podido disfrutarlo y el regocijo de los que se han encontrado con una alegría que, a muchos, les parecerá exagerado, pero sabe igual o mejor que un título. El anhelo y la ilusión, al menos, es tanta o más que la que apuestas cuando lo que buscas es levantar un trofeo, creo yo. 

De tercera división salen un buen puñado de equipos hacia la segunda B: los navarros de la Unión Deportiva Mutilvera, el Palencia del ex Barakaldo Diego Torres, el Navalcarnero, el San Fernando, el Osasuna B de José Manuel Mateo que redondea la gran temporada del club navarro, el clásico Caudal Deportivo que entrena Iván Ania, El Ejido 2012, el Atlético Sanluqueño y el Gavá que eliminó en un duelo épico al Castellón. Estos fueron los últimos en conseguirlo, pero, antes, en la ronda de los campeones de grupo lo consiguieron los siguientes equipos:  el Boiro gallego, el SD Zamudio que aún lucha por encontrar las ayudas económicas que le permitan jugar en Segunda División B, el Mancha Real, el San Sebastián de los Reyes, el AE Prat, el Atlético Saguntino, el histórico Extremadura y dos filiales, el Córdoba B y el Mallorca B que, si no me confundo, entrena el guipuzcoano Javier Olaizola. 

Por el camino se han quedado equipos que aspiraban a subir de categoría, bien fuera por presupuesto, por historia o por la importancia de las ciudades: Zamora, Laredo, Castellón, Conquense, Calahorra, Avilés, Alcalá, CD Badajoz, Haro Deportivo, SD Logroñés o Gimnástica de Torrelavega, por ejemplo. Todos ellos tendrán que esperar al próximo y recibirán a los descendidos Olímpic Xátiva, Cacereño, Peña Sport, Compostela, Atlético Astorga, Spórting B, Getafe B, Portugalete, Talavera, Guadalajara, Huracán Valencia, Llosetense, Olot, Pobla Mafumet, Almería B, San Roque Lepe, Algeciras y Betis B. 

Por cierto, el Mundo Deportivo publicaba hoy extraoficialmente los posibles grupos de Segunda división B para el año que viene, y en los cuatro, no estarán los cuatro clubes que han conseguido el ascenso a la siguiente categoría, a la ansiada Segunda división A. Los últimos en lograr la machada fueron Cádiz y Sevilla Atlético. Antes, en la ronda de campeones, lo consiguieron unos sorprendentes UCAM Murcia y Reus. Si la temporada regular ya fue movida con cambios de líder en la última jornada, el play off de ascenso no ha sido menos taquicárdico. El favorito Real Madrid B vio como los murcianos de la Universidad Católica les eliminaban en la ronda de campeones y luego fue el Lleida el que les eliminó del camino. Antes, los catalanes dejaron a los gualdinegros del Barakaldo CF sin el ansiado ascenso. Sin embargo, los de Imanol Idiakez no consiguieron aprovechar la remontada en Sevilla y cayeron en los penaltis ante el filial del equipo andaluz. Otro equipo catalán, el Reus, consiguió el ascenso directo y la última plaza se la llevó un Cádiz que el año pasado no pudo con el Bilbao Athletic pero este año dejó fuera a otro histórico del fútbol estatal, el Hércules. 

Precisamente, el Bilbao Athletic regresa a esta categoría tras quedar último en la que disfrutarán estos cuatro equipos. Junto con los bilbaínos, descienden el Llagostera, el Albacete y la Ponferradina. 

Por último, quedaba el premio gordo, el del ascenso a la Primera división. El primero en conseguirlo fue el Alavés de José Bordalás. El entrenador alicantino, sin embargo, no dirigirá a los vitorianos en Primera división. El equipo babazorro ha cambiado de jefe deportivo, cambiando a Javier Zubillaga por Sergio Fernández como director técnico. No sé si ha sido decisión de Sergio Fernández o de la junta directiva, pero el caso es que el argentino Mauricio Pellegrino será el entrenador de los alaveses en su regreso a la primera categoría. El otro ascenso directo lo consiguió el Leganés de Asier Garitano, haciendo historia para el equipo pepinero. Los madrileños debutarán en la categoría profesional y, entre otros argumentos, lo hacen de la mano del titulante de nuestra historia, su portero titular, y ya explicaré más tarde por qué le elijo a él y no a otro para encabezar esta farragosa entrada. Finalmente, se jugó un play off con los siguientes cuatro primeros equipos y, precisamente, el último en entrar en este grupo de elegidos fue el que se llevó el gato al agua. El Osasuna de Enrique Martín Monreal, inesperadamente para muchos, logró regresar a la Primera división dos años después. De la mano de un espectacular Mikel Merino y de otros jugadores en estado de gracia, los navarros han luchado hasta la extenuación y han conseguido el premio final, con un equipo en el que han mezclado experiencia contrastada y producto de la casa. El Sadar volverá a ver fútbol de primera división y su afición le dará colorido a la competición. 

Sus lugares en la Segunda división los ocuparán el Rayo Vallecano, el Levante y el Getafe. Los tres vivieron el drama del descenso de categoría y ahora tendrán que luchar por recuperarla, igual que lo harán otros equipos históricos, como Valladolid, Zaragoza, Mallorca, Oviedo o Tenerife que saben lo difícil que es salir de ahí una vez que se cae. 

Por último, como decía, le regalamos el título y la fotografía al portero del Leganés Jon Ander Serantes, segundo en la clasificación del Zamora de la Liga Adelante. El barakaldés, ex del Bilbao Athletic y del Barakaldo, consigue algo que ni él se había imaginado. Hace poco le entrevistaban y los titulares reflejaban esta última idea: "Es mucho más de lo que soñaba de pequeño", decían que dijo. Pues precisamente cuando era pequeño, un niño formal y aplicado que jugaba en la cantera del Athletic, yo fui su profesor durante un breve tiempo que conseguí un contrato de substitución. Aún le recuerdo diciéndome que no me fuera el último día. Así que, aunque solo sea por ese pequeño detalle íntimo, y por los domingos viéndole ajustarse los guantes en Lasesarre, su ascenso es de los que más ilusión me hace. Ojalá disfrute del fútbol profesional muchos años y demuestre sus reflejos en campos en los que, como él decía, no había ni soñado en hacerlo cuando jugaba en aquel patio de colegio. 

Es lo que tiene esta temporada de ascensos y descensos. Todos lloran, algunos de alegría y otros, no. Muchos, vemos con envidia cómo celebran los otros, y esperamos que nos toque alguna vez. Quizás la próxima temporada, quién sabe, tu equipo preferido aparece en negrita en una de estas largas entradas que siempre escribo en Junio. Pero, en cualquier caso, será el próximo. Este, ya no. 

Posdata: la imagen proviene de una búsqueda en google images pero creo que llega desde la misma web del Leganés.

viernes, 24 de junio de 2016

Thon Maker



Sigamos con el baloncesto. Promete ser un verano movido en los Estados Unidos. Sé que queda un poco extraño que, sin haber si quiera mencionado las finales, vaya yo ahora a hablar de la NBA. Pero este blog es así: el bloguero no sabe por dónde le da al aire y a sus pocos lectores se la refanfinfla. Así que, olvidándonos de la alegría de LeBron James y el pesar de Stephen Curry, vamos a dedicarnos, pero muy rápidamente, a analizar el draft, porque habemus draft, y en la cafetería en la que estoy suena Bruce Springsteen, que no tiene nada que ver, pero me apetecía decirlo. No sabe por dónde le da el aire, lo dicho. 

Pero, sí. Habemus draft. Y no habemus sorpresas mayúsculas. Tendréis análisis mejores y más profundos en las muchas webs y publicaciones especializadas que aún subsisten en lengua castellana, que son menos pero buenas. 

Los dos primeros puestos fueron para los dos que se estaban especulando desde hace meses. Los Philadelphia Sixers, expertos ya en esto de elegir entre los primeros del draft, se llevaron al australiano Ben Simmons, de LSU, al que los expertos comparan, aunque con prudencia, con LeBron James. El segundo puesto le otorgaba la oportunidad de comenzar con buen pie la época post-Kobe Bryant a Los Ángeles Lakers y han decidido apostar por Brandon Ingram, un alero con talento que proviene de la inagotable cantera de Duke. Se habló de que los Lakers podían hacer movimientos inesperados, pero no los hizo y eligió lo que todo el mundo esperaba. Los terceros, los Celtics, se llevaron a Jaylen Brown, un escolta que jugó con los Golden Bears este año y, por ahora, no han hecho traspasos con él, aunque se rumoreó, durante mucho tiempo, que la elección de los Celtics podía traer a Jimmy Butler o a Nerlens Noel a Boston. El cuarto fue el jugador del Maccabi de Tel Aviv Dragan Bender, un desconocido aún hasta para algunos aficionados europeos pero que parecía haber convencido a la mitad de los ojeadores norteamericanos. Quinto y sexto, por los Wolves y los Pelicans, aparecen dos de los que hemos hablado aquí, Kris Dunn y Buddy Hield. 

Decía que iba a ser un verano movido en el mercado NBA porque los movimientos, tradicionalmente, se retrasan hasta la noche del draft, pero este año, ya comenzaron mucho antes. Ya habían abierto el mercado los Lakers unas semanas antes, pero sorprendió que antes incluso del draft los Bulls se aventuraran a mandar a Derrick Rose, su gran esperanza durante muchos años, a los Knicks de Phil Jackson, a cambio de José Manuel Calderón, Robin Lopez y algún otro jugador. Fue un traspaso de los que parece anunciar tormenta, aunque estos cambios de cromo sean más normales al otro lado del océano. Con Dirk Nowitzki y Dwight Howard como agentes libres, y pudiéndoles seguir en breve gente como Bismack Biyombo o JR Smith, no es solo el futuro de Kevin Durant el que va a animar esta temporada de mercado veraniego. De hecho, empezó ya durante el draft, con un baile de nombres que tocó a medio mundo. Ricky Rubio estuvo bien fuera de los Wolves, cuentan, pero ahí sigue, teniendo, ahora, de compañero a un Kris Dunn en el que mucha gente tiene puestas más esperanzas que en Ben Simmons. 

El traspaso más llamativo, probablemente, fue el que dio con el español Serge Ibaka en Orlando Magic y con Victor Oladipo en los Oklahoma City Thunder. Por ambos lados, sorprende el traspaso. Más aún cuando, según algunos analistas, los Thunder han decidido librarse de Ibaka sin comentarlo con Kevin Durant, al que quizás vean más fuera que dentro. Si sigue Russell Westbrook pero no Kevin Durant, van a seguir teniendo los mismos problemas, porque a ver quién juega con menos de dos balones teniendo a Westbrook y a Oladipo para tirarse hasta las zapatillas. Los Magic, por su parte, sorprenden desprendiéndose de su gran esperanza desde el draft del 2013, pero quizás aspiren a hacer un equipo en el que Nikola Vucevic pueda dedicarse a atacar mientras Serge Ibaka le cubre la espalda. En el traspaso, también se ha visto involucrado un viejo conocido de la ACB, Ersan Ilyasova, cuyo exequipo, los Milwaukee Bucks, anunció recientemente, por cierto, que seguirán contando con Jason Kidd como entrenador de la franquicia. 

Por el lado más cercano a nuestra península, el protagonismo se lo han llevado los hermanos Hernangómez. Parece que ambos estarán lejos de su país la próxima temporada. Según el omnipresente Adrian Wojnarowski, el representante de Willy Hernangómez, Andy Miller, confirmó que el español jugará la próxima temporada en los New York Knicks. Parece que los pivots que menos juegan en el Real Madrid, siempre encuentran acomodo en los Estados Unidos: el año pasado fue Salah Mejri y este año Willy Hernangómez. El gran protagonista, sin embargo, fue su hermano Juancho Hernangómez. El ex del Estudiantes, pretendido por prácticamente todos los equipos de la ACB, aprovechó sus entrenamientos con los responsables de varios equipos para subir en el draft de manera exponencial. Nadie le ponía tan alto y ha acabado en un altísismo puesto decimoquinto para firmar con los Denver Nuggets. Se le veía muy pero que muy contento en el draft. Dijo antes de la noche en cuestión que si había una mínima posibilidad de irse a la NBA quería irse, así que... digo yo que podemos dar por sentado que Colorado será su próximo lugar de residencia. 

Es imposible cubrir todos los rumores. Es casi imposible hasta cubrir todas las confirmaciones. Así que lo dejamos aquí. Algo, por lo menos, queda cubierto. El título y la foto (desde google images y de thisisafrica.me) van para Thon Maker. El australiano de origen sudanés es otro de esos proyectos que lo mismo se convierte en un Ivan Chiriaev que en un Dirk Nowitzki. Por ahora, se ha convertido en el primer profesional sin pasar por la universidad desde 2004. El chaval de apenas 19 años, y jugando en Ontario, Canadá, no salía ya en la lista de lo más alto del draft, con lo que ha sorprendido verlo en el puesto 10 elegido por los Milwaukee Bucks. Allí se encontrará con Kidd y a ver lo que saca de ahí.

jueves, 23 de junio de 2016

Arik Shivek



Qué rápido se fue Mayo. Ya casi se nos está yendo Junio y no habíamos vuelto a escribir por aquí. Hemos estado a otras cosas, para qué nos vamos a engañar. Pero aquí volvemos. Y vamos a volver por varias cosas pero empecemos por el baloncesto.

Hoy mismo, y por eso nos hemos sugerido empezar por aquí, hemos conocido al campeón de la Liga ACB. El Real Madrid de Pablo Laso se ha llevado el doblete, Liga y Copa, y así se ha resarcido un poco de no revalidar título en Europa. Los argumentos han vuelto a ser, más o menos, los mismos: Sergio Rodríguez, Sergio Llull y Gustavo Ayón. Rudy Fernández regresó justo para aparecer en las finales y uno que lo mismo lo ha hecho que ha desaparecido ha sido Trey Thompkins. El Real Madrid incluso se permite desaprovechar el talento de gente como Willy Hernangómez o controlar el de Luka Doncic. Parecen tener el mismo presente que futuro porque, además, su nombre es el que más está sonando en un mercado que acaba de empezar. El Barcelona, por su parte, no es que tuviera mala plantilla, por supuesto, pero ha visto cómo la temporada se termina solo con la Supercopa y con dudas en torno a la continuidad de un Xavier Pascual que se marcharía tras nueve temporadas y con 4 Ligas ACB, 3 Copas, 1 Euroliga y 4 Supercopas. Vamos, que no está mal. Aún y con eso, Sarunas Jasikevicius es el último nombre en salir a la palestra y darle un poco de descanso a la polémica sobre el pasaporte de Justin Doellman. Ante Tomic ha mejorado en este final de temporada y Tomas Satoransky ha dado un salto de gigante a lo largo de la misma. Sin embargo, no parece que jugadores como Shane Lawal, Samardo Samuels o Alexander Vezenkov hayan reportado lo que se esperaba de ellos.

En Europa, sin embargo, hay más países, muchas ligas, y, desgraciadamente, fronteras que han convertido en muros. Sin quitarnos eso de la cabeza, centrémonos en lo otro, en lo que menos importancia tiene, y veamos si ya tenemos campeones en otros países con interés baloncestístico:

En Francia, el ASVEL Lyon-Villeurbanne de JD Jackson, internacional por Canadá y ex jugador del Le Mans al que también entrenó, y con éxito, se impuso al Strasbourg de Vincent Collet. El escolta californiano Casper Ware fue una, si no la gran, de las razones de la victoria. Charles Kahudi, el veteranísimo David Andersen, o los norteamericanos David Lighty y Trenton Meacham han sido los otros argumentos de un equipo que ha dejado en nada la gran temporada de gente como Rodrigue Beaubois, Mardy Collins, Louis Campbell, Kyle Weems, Jeremy Leloup o Matt Howard.

En Alemania, el Brose Baskets del italiano Andrea Trinchieri se cargó al Bayern Munich en semifinales y al Ratiopharm en la final. En Europa alcanzaron el Top 16 en la Euroliga. Buena temporada de los Brad Wanamaker (lo quería media Europa y parece que jugará en el Darussafaka turco), Janis Strelnieks, Nicolo Melli, Elias Harris, Nikos Zisis, Darius Miller, Daniel Theis, Leon Radosevic, Lucca Staiger... Igual de buena la del sorprendente Ratiopharm de Raymar Morgan y Per Guenther. Los primeros rumores del mercado apuntan a que varios jugadores de la liga alemana pueden cambiarse a la ACB la temporada que viene: Kyle Fogg, Johannes Voigtmann, Danilo Barthel...

En Grecia, escoció lo rápido que el Olympiakos se ventiló al Panathinaikos. Vassilis Spanoulis acaba de renovar y antes ya se dio el regalo de una nueva Liga. Su compañero Othello Hunter parece que jugará en el Real Madrid la temporada que viene. Parece que los dos grandes equipos griegos siguen recortando en presupuesto y ambiciones, pero, aún y así, siguen jugando finales nacionales.

En Israel, el Maccabi de Tel Aviv consumó su pésima temporada y cayó en semifinales ante un Maccabi Rishon que no dejó pasar la oportunidad y se llevó también el título al derrotar al ganador del año pasado, el Hapoel Jerusalem. Gran éxito de Arik Shivek, gracias a sus jugadores norteamericanos, en especial Mark Lyons y un espectacular Darryl Monroe. Monroe es un veterano ala-pivot que desde que se graduó en George Mason no ha dejado de recorrer el viejo continente: Holanda, Francia, España (Manresa) e Italia. Esta temporada, en Israel, ha dado el do de pecho: 17.6 puntos por partido, 8.9 rebotes por partido y 1.8 robos por partido, dejando, en especial, para la posteridad un rendimiento inmejorable en el último partido de las finales: 29 puntos y 6 rebotes con un espectacular 14 de 17 en tiros de dos.

El Fenerbahce Ulker de Zeljko Obradovic se desquitó de su subcampeonato de Euroliga y se llevó el título de Liga ante el Anadolu Efes del veterano Dusan Ivkovic (el año que viene le relevará Velimir Perasovic). El serbio tenía un equipo fuerte, con gente como Thomas Heurtel, Jayson Granger o Jon Diebler, pero, sobre todo, tres jóvenes talentos que están llamados a tener repercusión en el baloncesto internacional: Dario Saric, Cedi Osman y Furkan Korkmaz. Sin embargo, no pudieron parar al equipazo de Obradovic. Ni los de Obradovic ni los de Ivkovic han conseguido ensombrecer al nuevo megaproyecto del baloncesto turco, el Darussafaka. El dinero del holding turco Dogus ha llenado de cifras exorbitantes al viejo equipo del Olin Edirne y se habla, ahora mismo, de que le han dado 30 millones de presupuesto a David Blatt para que arme un equipo campeón. Por si el norteamericano decide volverse a la NBA a mitad de temporada, le han fichado de ayudante a un Ainars Bagatskis, seleccionador de Letonia y entrenador del Nizhny Novgorod, que cobrará como un primero y esperará por si necesitan recambio. Este año el Darussafaka se quedó en semifinales. Acaban de firmar a Brad Wanamaker, una de las sensaciones de esta temporada, pero no será el único, por supuesto.

En Rusia, nuevo éxito del CSKA de Moscú. El fichaje de Nando de Colo como estilete del equipo y de Dimitris Itoudis como entrenador ha sido todo un acierto. Al cetro europeo, sumaron el de su país, con un rotundo 3-1 ante el Unics Kazan. Kyle Hines de pivot y Aaron Jackson y Milos Teodosic formando una de las parejas de bases más eficientes del continente. Evgeny Pashutin y su Unics Kazan no pudieron hacer nada por detener a los de la capital.

En Polonia, otro título para el Stelmet Zielona Gora que lo revalida por la vía rápida: 4-0 en la final ante un sorprendente Rosa Radom. Los de Saso Filipovski se han mostrado muy fuertes y gente como Dee Bost, Lukasz Koszarek, Mateusz Ponitka, Vlad Moldoveanu, Adam Hrycaniuk, Nemanja Djurisic o Dejan Borovnjak han colaborado para mantener su control sobre la liga nacional. 

Otra liga para el Zalgiris Kaunas en Lituania. Renaldas Seibutis, Jerome Randle, Robertas Javtokas, Paulius Jankunas, Martynas Pocius, Ian Vougioukas... Todos a las órdenes de un Sarunas Jasikevicius que tomó las riendas del equipo cuando Gintaras Krapikas fue cesado. Con el título de la mano, algunos periodistas (Nikos Varlas según Eurohoops), ya dan por confirmado el fichaje de Jasikevicius por el Barcelona con un contrato de dos años. 

Y, finalmente, Italia. La liga para el Armani de Jasmin Repesa que derrotó al sorprendente Grissin Bon Re de Massimiliano Menetti. Los de Menetti, encabezados por gente como Achille Polonara, Rimantas Kaukenas, Amadeo Della Valle, Andrea de Nicolao, Vladimir Veremeenko, Pietro Aradori o Darjus Lavrinovic alcanzaron la final tras acabar subcampeones en la liga regular pero no pudieron derrotar a los grandes favoritos, donde, como no podía ser de otra manera, destacó Alessandro Gentile. El italiano, que sonaba para el FC Barcelona, parece decidido a dar el salto a la NBA la próxima temporada y jugar con los Houston Rockets. Mantas Kalnietis, Esteban Batista, Andrea Cinciarini, Rakim Sanders, Oliver Lafayette, Krunoslav Simon, Milan Macvan o Jamel McLean fueron algunos de sus compañeros en este título liguero para los de Milán. 

Hay más ligas, claro, y muy interesantes, pero tenemos que dejarlo aquí. Como repaso a lo que ha pasado por Europa, vale. Ahora, pasamos a dedicarnos a la vida normal, dejamos de escribir, y ya volveremos con otros temas cuanto antes mejor. Ni repasar la entrada. Le ponemos foto (se la damos al Real Madrid victorioso , que, aunque la hemos encontrado en el buscador de imágenes de google parece provenir de la web de as.com) coloreamos los nombres de los campeones, y a otra cosa, como digo. Titular para Arik Shivek porque la victoria del Maccabi Rishon quizás haya sido la más inesperada de todas.

martes, 31 de mayo de 2016

Galder Cerrajería



Bueno, vamos a ello. Se acabó. Nueve meses después, llega el final de temporada, y ésta termina con un empate en casa. Un empate que supone una derrota. Creo que es como una metáfora: terminar sin perder, terminar empatando, terminar eliminados. 

En los últimos días he leído muchas cosas por ahí. Más o menos, (casi) todo el mundo parece estar de acuerdo en una cosa. Y, como decía aquel, me congratula que sea así. (Casi) Todo el mundo parece que se ha propuesto ser positivo. Creer en una segunda oportunidad. Ponerle sufijos al apellido del entrenador es síntoma de confianza y sintonía generalizada, que no completa, por supuesto. Así que por ahí he leído tweets encoraginados, auténticos análisis ideológicos por facebook, reseñas periodísticas sin mucha profundidad y WhatsApps que eran casi aforismos desesperados... y (casi) todos hacían tanta referencia a mañana como la hacían a ayer. (Casi) todo el mundo parece convencido de que esto es solo el comienzo. Se quiere repetir, se aspira a mejorar, se confía en que el club ha regresado a aquel estadio de autoridad y preponderancia en el que parecíamos cómodamente instalados hace unos años. Muchos años, en realidad. 

Se nos olvidan los años con tanta facilidad como pasan. Hace poco ya recordé los datos históricos: cuánto hacía que no jugábamos play-off, cuánto hacía que no ganábamos la liga regular. No lo volveré a hacer. Pero se nos olvida. Se nos olvida, ahora que vemos al Alavés ascender otra vez a Primera, que aquella rivalidad de los noventa, ya ha quedado sepultada. Se nos olvida que ya no salta el barro por entre los rombos de hormigón encalado de la vieja Lasesarre. Ya no nos ceden futuros campeones de Copa. Ya (casi) ni los niñ@s sueñan con ser futbolistas. 

Los tiempos cambian. Pasa en el fútbol, pasa en el andamio, y pasa hasta en el senado. A veces, todo parece ir a una velocidad distinta. Tú conduces por el carril de  la derecha y la vida te adelanta por la izquierda sin que te dé tiempo a reaccionar. Con el mundo del fútbol ha pasado algo parecido. Además, todo está tan bien encarnado, tan complejamente repujado, que no somos capaces, a veces, de desentrañarlo. Nos vuelve locos que el Leicester City gane la Liga. Que el Liverpool pierda la Copa. Que el Spórting se mantenga. El Eibar, el Angers, el Heracles Almelo... Nos encanta. Pero, al final, el Real Madrid gana la Copa de Europa, la televisión pone los horarios, los acreedores la soga y los políticos la sonrisa en la foto. Seguimos viviendo en la época de:

Cristiano Ronaldo: "Yo pienso que por ser, por yo ser rico, por ser guapo, por ser un gran jugador, las personas tienen envidia de mí". 
José Mourinho: "Giant clubs must be for the best managers" ("Los grandes clubes tienen que ser para los mejores entrenadores").
Zlatan Ibrahimovic: "Je suis arrivé comme un roi, je repars comme una légende" ("Llegué como un Rey y me voy como una leyenda").

El fútbol de los nombres propios, de las botas coloridas, de los mercados internacionales, de los estadios patrocinados, de los representantes, de los twitters de Arbeloa, los periscopes de Piqué y los tatuajes de Sergio Ramos. El fútbol ha medrado y se ha convertido en algo que nos ha dejado arrinconados en un hemisferio romántico y postergado, para algunos superado y caduco, para otros aún la esencia pura y auténtica del fútbol de competición. No estoy intentando decir que el Barakaldo CF represente la verdad única y categórica del fútbol genuino y casto, que no soy quién para decirlo y además abusaría de los mismos pecados absolutistas que les achaco a otros, pero sí que parece que nos hemos quedado apartados del ritmo vertiginoso que arrastra al mundo moderno. Para algunos esto es malo. Para otros es el camino. A mí me parece que la eficiencia y la excelencia no tienen por qué entenderse de una única y prevaleciente manera. Se puede tener una visión propia, una identidad compleja y contradictoria pero personal y sólida. Y creo que ésa es la base del éxito que no se contabiliza, no se premia, ni en el mundo del fútbol, ni en el del andamio, ni en el del senado. 

Volviendo al tiempo presente y a la temporada recién finiquitada (George), nos hemos quedado al comienzo del camino (y yo me he perdido por el atajo, como siempre). Nos quedamos sin premio en una temporada de 80 puntos, con un rival de primera en la Copa del Rey, y una comunión inusual entre la plantilla y la afición. Personalmente, creo que todo se resquebrajó en el minuto 83 de la trigésimo tercera jornada cuando Mariano Díaz marcó el gol que le dio la victoria al Real Madrid Castilla en Lasesarre. Después de este partido y la dolorosa derrota ante el Sanse, volveríamos a encadenar tres victorias seguidas, pero mi sensación personal es que algo se rompió ahí. Aquel partido debía haber sido una fiesta y se convirtió en la constatación de que se podía fracasar. Después llegó la segunda parte en Gobela, noventa minutos sin disparar en el Camp d'Esports, y un penalty lanzado al regazo de Iván Crespo siete días más tarde. Para mí, en esos instantes, aún se podía oír, de fondo, cómo se movía el balón por el césped al antojo de Marcos Llorente. 

Pero yo solo soy un aficionado más. Uno que no ha entrado nunca al vestuario, que solo lee la prensa, que ve el partido desde su asiento en el graderío. Interpreto, imagino, intento comprender y ver y compaginar la pasión y la razón, la ilusión y el sentido común. El fútbol, a veces, parece sencillo y otras veces muy complicado. Donde sí he estado es en el centro del campo, abajo, en el verde del Nuevo Estadio de Lasesarre. Solo hace falta un mínimo de empatía, la sensibilidad justa para medir las cosas con la vista, y te das cuenta de cuán irreal es lo que ves tú sentado desde la grada. El campo es imperfecto, escamado, lleno de pendientes. Largo como un desierto, rugoso como el fondo del mar. Yo no sería capaz de llegar de fondo a fondo sin pedir la extremaunción. 

Soy un socio que, además, en el minuto 45 del partido ante el Lleida, justo cuando el árbitro pitó el final de la primera parte, se fue. Me fui porque tenía que irme. La fiebre y las cosas que te descubren, día a día, que el fútbol no es lo más importante, me obligaron a salir del campo y volver a casa a paso firme y sin mirar para atrás. Ya en casa, cuando todo empezaba a calmarse y la fiebre a bajar, cogí el móvil y vi que parpadeaba. Busqué los mensajes ilusionado y después los leí con resignación. 

No es la primera vez ni será la última que conozcamos la tristeza de perder. Pero como de todo lo malo se aprende, es mejor quedarnos con lo bueno: 80 puntos. Durante muchos meses fuimos competitivos, soñamos, creímos. No nos hace falta mucho más. Seguíamos bajando al campo cuando en la 2010-2011 encadenamos 26 partidos sin ganar antes de descender, cómo no lo vamos a hacer ahora. El club parece establecido en la solvencia económica. La parcela deportiva ha cumplido durante el año. Los jugadores se comportaron como un colectivo. El cuerpo técnico encajó con soltura en el club. David Movilla, como decíamos al principio, ha visto engrandecido su apellido cuando lo han convertido en sustantivo que denota comunidad, fe y confianza con un significativo sufijo adherido al final. Es, probablemente, el técnico más diferente que ha tenido este club. Más allá de lo que suceda en el campo, ha sabido involucrarse en todas las parcelas del club y ha abrazado, como suyo, un sentimiento que los aficionados parecen reconocer como el propio. Todos los equipos tienen un sentimiento, no somos únicos, pero el nuestro es nuestro y es principalmente éste y no otro. David Movilla parece que ha sabido verlo e interpretarlo mejor que ningún otro entrenador hasta ahora. Es difícil definir qué demonios es ese sentimiento, pero, por supuesto, tiene que ver con el choque entre la historia y la realidad, tiene que ver con el legado de padres/madres y abuelos/abuelas que nacieron y/o vinieron aquí para arrancarle a la tierra el futuro que nosotros hemos heredado. Ese juego inconstante entre los tiempos verbales, entre el orgullo y la llaneza, entre la huerta y el tinglado, entre lo feo y lo bello, eso ha sido Barakaldo y eso es el Barakaldo CF. Así lo entiendo yo. 

Por eso, me subo al carro de los que insisten en ver lo positivo antes que lo negativo, los que avistan ya los que quedan más que el último partido que empatamos aunque significara una derrota. Una más. Da igual. Porque el fútbol para los que no lo sienten es opio, una pérdida de tiempo, una cortina de humo, pero para los que lo sentimos (y sufrimos) es una lección continua y, como mejor se aprende, es perdiendo... o empatando. 

Debería cerrar toda esta monserga llena de paja que espero que no lea ni dios porque no quiero hacerme cargo de ataques al corazón por culpa del tedio y de las embolias que pueda causar mis reflexiones manidas y mi verbo exagerado, haciendo mención de la afición que rima con emoción y con mi más absoluta admiración. Sigo con la rima: devoción le tengo y (termino con la rima) mi máximo respeto a la gente que con todo el alma y cariño del mundo engalanaron el fondo del Colectivo y le dieron colorido a un comienzo de partido que nos puso la piel de gallina (para ellos la foto). Por extensión, a todos los demás, pero no voy a seguir porque estos colofones moñas ya los he repetido hasta la saciedad. Y bastante me he repetido ya antes en esta larga y enrevesada entrada. 

Cuelgo una foto que yo mismo saqué, creo, o que alguien me mandó por WhatsApp y a esperar la siguiente temporada con la misma ilusión que nos encontramos por sorpresa en esta. 

El titular es para Galder Cerrajería por muchas razones. Una, es del pueblo. Dos, su temporada ha sido magnífica, fallara lo que fallase. Tres, lo que falló fue un penalty decisivo. No sé si fue miedo o un simple error. No estaba en su cabeza, y me da un poco igual ahora. Pero, personalmente, creo que se merece la redención.

Lo dicho:

¡Aupa Baraka!

jueves, 19 de mayo de 2016

Armiche Ortega



¿Tres entradas seguidas sobre fútbol? ¿Cuando se está corriendo el Giro y acaba de jugarse la Euroliga de baloncesto? Sí, no sé qué me está pasando.

Sinceramente, tenía pensado escribir sobre el partido de Gobela, ya sabeís de que hablo, si seguís el blog, porque lo hice hace solo un par de entradas. Había decidido dejar por escrito mis impresiones, aunque, por inercia, siempre piense que mejor me las guardo y libro al mundo de ese tormento. He recapacitado y eso es lo que he hecho.
¿Por qué?
Te lo digo: blogger tiene como una especie de contador que te dice cuánta gente lee cada entrada. No sé si es fiable, no sé cómo funciona el motor, no sé si creérmelo o no. El caso es que, según ese indicador, más de 700 personas han leído la entrada que escribí antes de que se jugará el último partido de liga regular del grupo 2 de la Segunda división B, ese de cuya entrada os hablaba en el primer párrafo. Por supuesto, no es difícil entender por qué. Hubo gente que compartió el enlace en facebook, que yo no tengo, y por eso se difundió, si es que 700 lecturas es difundir en este mundo digital donde instagram parece tener más valor que el índice nikkei. Para mí, 700 es una barbaridad que abruma. Si te digo la verdad, asusta. Así que pensé, ¿para qué? ¿A quién le interesa lo que yo tenga que decir? Sé que suena cobarde, pero vivimos en la época de la opinión (y no siempre recapacitada), y cuando se trata de fútbol todo el mundo tiene una y más furibunda que la anterior. Así que he preferido ahorrarme el ejercicio, no vaya a ser que pase lo mismo y me caigan ostias por todos los lados, que ya me ha ocurrido.
¿Por qué lo cuento entonces?
Porque del fútbol de bronce, sí que vamos a hablar. Del todo no me ausento, y me gustaría echarle un vistazo aquí a cómo ha quedado un playoff de ascenso a Segunda división que ahora que las ligas se patrocinan, los premios se entregan en galas, y los jugadores cobran millonadas por anuncios televisivos, parece no tener mucho interés. Sin embargo, aún quedamos unos cuantos que vibramos con el fútbol digamos que humilde, el que no se televisa, el que apenas llena aforo, el que sobrevive porque algunos somos tercos y creemos en lo local cuando todo tiende a lo global.
Vamos a ello:

En la última jornada, hubo cambio de líder en tres de los cuatro grupos de la segunda división B. Además del que nos interesaba, el grupo 2, donde el Real Madrid B o Castilla se llevó el primer puesto final al ganar su partido y aprovechar el empate del Barakaldo, en otros dos grupos, el 1 y el 3, pasó lo mismo. En el primero, el Rácing de Santander le quitó el premio al Rácing de Ferrol. Los gallegos perdieron ante un Atlético Astorga que aún con la victoria no eludió el descenso, y los cántabros de la capital lo aprovecharon al ganar por 1-0 a un Coruxo que no se jugaba nada. En el 3, fue el Reus Deportiu el que sacó oro de la última jornada. Ganaron fuera al Cornellá y arrebataron el liderato a un Villarreal B que no pasó del empate en el duelo de filiales ante el Espanyol. El grupo 4 ya estaba decidido antes de la última y definitiva jornada y el UCAM Murcia ya sabía que iba a entrar en el bombo de los campeones.

Ese bombo se sacudió en el sorteo del lunes y decidió que esos cuatro equipos que lucharán por dos puestos directos en la siguiente categoría se decidan así: el UCAM Murcia se enfrentará al Real Madrid B y Rácing de Santander y Reus Deportiu decidirán al otro afortunado. Los que pierdan, se reengancharán a la lucha por el ascenso vía segunda oportunidad, donde ya habrán empezado a luchar los otros doce equipos clasificados para el playoff: Rácing de Ferrol, Tudelano y UD Logroñés en el Grupo 1; Barakaldo, Socuéllamos y Toledo en el Grupo 2; Villarreal B, Hércules y Lleida en el Grupo 3; y Real Murcia, Sevilla Atlético y Cádiz en el 4. Los duelos serán los siguientes: UD Logroñés-Villarreal B, Toledo-Real Murcia, Lleida-Barakaldo, Cádiz-Rácing de Ferrol, Tudelano-Hércules y Sevilla Atlético-Socuéllamos.

El UCAM Murcia ya se vio el año pasado sorprendido por un filial, el Bilbao Athletic, que desciende y volverá a la categoría que abandonó el año pasado. Esta vez, los murcianos luchará por que no les pase lo mismo. Los de José María Salmerón han conseguido el primer puesto gracias, entre otras cosas, a los goles de Iván Aguilar y a la veteranía de gente como Biel Ribas, Pol Bueso, César Remón o Pablo Pallarés. Ellos y el resto de la plantilla intentarán sorprender al Castilla de Luis Miguel Ramis. El equipo que dirige el ex defensa del primer equipo desde que Zinedine Zidane fuera ascendido a primera división es un grupo con un enorme talento. Gente como Lucas Torró, Martin Odegaard, Marcos Llorente, Borja Mayoral o Mariano Díaz, por nombrar solo a unos pocos, pueden decantar el partido por su lado en cualquier momento. 

En la otra eliminatoria por el ascenso directo, el Rácing de Santander de Pedro Munitis ha conseguido sobreponerse a una temporada dura con una buena defensa (28 goles encajados en 38 partidos) y tres victorias en los últimos cinco partidos. Tienen un buen equipo con ex jugadores del Athletic Club de Bilbao como el veteranísimo (38 años) César Caneda, Mikel Santamaría, Álvaro Peña o Jon García, el experimentado Dioni Villalba o el delantero senegalés Mohamed Coulibaly, así como un buen puñado de jóvenes como Borja San Emeterio, Óscar Fernández o Dani Sortres. Ahora tendrán la prueba de fuego al enfrentarse al sorprendente Reus del vitoriano Natxo González. En el equipo que dirige el ex del Alavés (consiguió el ascenso a 2ª A con los babazorros), anda jugando el vizcaíno Aritz López Garai, ex, entre otros, del Celta, el Córdoba, el Spórting o el Castellón.

Con respecto al resto de las eliminatorias, resulta complicado resumirlo todo ahora y desde la lejanía. El Sevilla Atlético de Diego Martínez tendrá en frente a un Socuéllamos que ha terminado la temporada con una remontada increíble y convirtiéndose en uno de los equipos más en forma de la categoría. El Tudelano de Manix Mandiola ha hecho una temporada sobresaliente, aspirando incluso al primer puesto, y, para seguir soñando, tendrán ahora que superar al histórico Hércules de Vicente Mir, donde juegan, entre otros, gente experimentada como David Mainz, Javi Flores, Paco Peña o Manu Gato. Cádiz y Rácing de Ferrol jugarán una de las eliminatorias más parejas y, además, supondrá el regreso de Jon Ander Garrido al Ramón de Carranza. El Toledo de Onésimo Sánchez se metió al final en playoff y ahora deberá superar al Real Murcia del argentino José Luis Acciari, que partía como favorito al primer puesto pero acabaron por conformarse con el segundo. Finalmente, el UD Logroñés del vizcaíno Carlos Pouso, donde juegan viejos conocidos como Iker Alegre o Antxon Muneta y donde Pere Milla se ha hinchado a marcar goles, se enfrentará al Villarreal B que entrena Paco López y donde han destacado gente como el ex madridista Fran Sol, el veterano Carlitos Martínez o el alicantino Carlos López. Tienen más talentos, como el ruso Anton Shvets o el ex del Barcelona Aitor Cantalapiedra y varios jugadores que han entrenado con el primer equipo esta temporada, como el portero, ex del Barakaldo, Aitor Fernández, o el centrocampista Miguel Llambrich, y alguno que incluso ha llegado a debutar o que ya están hasta asentados en la primera plantilla como Rodri Hernández, Alfonso Pedraza, Pablo Íñiguez, Adrián Marín o Matías Nahuel. No sé si estos tres últimos pueden o, puedan o no, seguirán jugando con el filial. Pero, en cualquier caso, una eliminatoria más que interesante.

Por último, claro, tenemos el duelo que enfrentará al Lleida contra el Barakaldo y donde nuestro presupuesto emocional está completamente apostado. Primero jugarán en Cataluña y allí se encontrarán con un club con problemas económicos que ha solventado la temporada con pundonor, recibiendo poco goles y aprovechando los que marca, precisamente, un ex del Barakaldo, Urko Arroyo, y los ex se nos suelen dar fatal. Hay más presencia del norte, empezando por el entrenador, Imanol Idiakez, y siguiendo por otro ex realista Álex Albistegi, además de Julen Colinas o los ex Osasunistas Manu Onwu y Ekhi Senar. No lo tendrá fácil un Barakaldo que deberá superar el disgusto de quedarse sin liderato en la última jornada y a pesar de marcarse una temporada de 80 puntos que, en otras circunstancias, hubiera dado el título en jornadas anticipadas (en los otros grupos han sido campeones con 74, 73 y 77 puntos). La segunda parte contra el Arenas de Getxo pareció enseñar las carencias de un equipo al que la temporada, aparentemente, se le está haciendo larga y a quien le cuesta recibir los golpes y mantener la concentración. Sin embargo, esa quizás sea una lectura demasiado negativa. Hay que seguir confiando en la solidez de Álex Quintanilla y Beñat Elgezabal, la compostura de Haritz Albisua, la inspiración de Galder Cerrajería, la insistencia de Alain Arroyo o la verticalidad de David Martín y Armiche Ortega. El equipo ha demostrado, a lo largo de toda la temporada, puntos fuertes y flaquezas, pero también una constante fe en sus posibilidades y una solvencia natural para gestionar los partidos que parecía ausente de Lasesarre desde hacía años. La parte final de la temporada ha sido dura, tanto para la afición como para la plantilla, y ahora toca apechugar, creer y, como decíamos en esa entrada que ya hemos recordado antes, no rendirse. No podemos olvidarnos que hace poco menos de diez años que no jugábamos un playoff, que hace poco estábamos en Tercera división y que los tiempos pasan, la historia no sirve de nada, y en el mundo del fútbol la memoria dura lo que duran los cuentos cortos de Augusto Monterroso. Horroroso mi análisis, lo sé, pero no queda otra que llenar autobuses (me decían ayer que uno ya estaba) ir a Lleida (que yo lo lamento, pero no podré) y luego volver a Lasesarre y llenarlo y seguir creyendo y creyendo aún cuando no tengas argumentos para hacerlo. Porque lo hemos hecho toda la vida así y es la única manera en la que merece la pena seguir. Y, también, y esto ya es algo personal y la lección que he aprendido yo tras muchos años de fútbol: hay que saber perder.

Paro aquí.
Pero seguiremos viniendo. Y quizás la próxima vez no soy tan cobarde y evito rellenar lo que escribo con paja y pluma suficiente para amortiguar el golpe. Ya veremos.

El título, como no sé a quién otorgárselo, se lo otorgo a Armiche Ortega (y de paso también la foto), a quien le sacó un balón por bajo el portero del Arenas que bien podría habernos dado el primer puesto y la oportunidad de ponerme peripatético y sensiblero a tope, pero eso que nos ahorramos. El canario se ha caído del once titular en las últimas jornadas, pero su temporada ha sido más que aceptable, incluso inspirada en algunos momentos: 31 partidos y 4 goles para este canterano de Las Palmas que tuvo que emigrar a Grecia y Polonia para buscarse una carrera profesional. Para él va el titular por las razones ya dadas, y, como terminé aquella entrada de hace un par de días y que ya he mencionado aquí tres o cuatro veces, terminamos la de hoy, sin esconder las pasiones:

¡Aupa Baraka!

Posdata: la fotografía la he tomado, como siempre, de una búsqueda de imágenes en google aunque, aparentemente, proviene de la página web del Barakaldo Club de Fútbol.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Claudio Ranieri



De acuerdo, esto es así: lo que leéis a continuación, si queréis, y bajo vuestra única responsabilidad, lo tenía escrito desde hace varios días pero no había acabado de terminarlo. Hace un par, leí este titular: "El doble de Ranieri se acuesta con 26 mujeres". Y no sé si me pareció más triste que divertido, más patético que irónico, pero lo que sí consiguió es que recordara que tenía yo todo esto escrito e iba a valer lo mismo ahí olvidado sin publicar que publicado, así que va ahora tal y como estaba, sin terminar:

Bueno... El Leicester City. Sí, impresionante triunfo. Nadie esperaba que los zorros se llevaran el título de la liga inglesa y ahí están, se lo llevaron.
Habría mucho que analizar para llegar a conclusiones sobre cómo han conseguido este título, como, por ejemplo, la medida con la que la responsabilidad de la victoria es de Claudio Ranieri. A sus 64 años, y tras un corto e insulso paso por la selección de Grecia, parecía que el romano comenzaba el declive de su carrera profesional. Una carrera que le ha llevado por una infinidad de equipos: Cagliari, Nápoles, Fiorentina, Valencia, Atlético de Madrid, Chelsea, Parma, Juventus, Roma, Inter, Mónaco...
Llegó al Leicester City después de la polémica fiesta de Tailandia que acabó con el despedido del entrenador Nigel Pearson. El equipo se había mantenido en la Premier después de un final de temporada milagroso e inesperado, pero la celebración de varios jugadores, entre ellos su hijo, James Pearson, acabó con Claudio Ranieri en el equipo de Vichai Srivaddhanaprabha, y, sí, ya no lo voy a volver a escribir porque cuesta.
El tailandés mantiene su estatus de bilionario gracias a sus negocios de duty free, King Power. En 2011, se hizo con el control del Leicester City, porque el fútbol es otra de sus grandes pasiones junto con el polo, y puso a su hijo, Aywatt Srivaddhanaprabha al mando. Con el dinero que invierte, armó un equipo que aspiraba a mantenerse en la Premier y ha acabado ganándola.
El Leicester City representa ese valor romántico que muchos echamos de menos en el fútbol, pero, en parte, no deja de seguir el mismo patrón que parece marcar el fútbol profesional inglés y el internacional, en gran medida. Srivaddhanaprabha no es Abramovich o Nasser Al-Khelaifi, pero, en parte lo es, aunque en una proporción distinta. En lugar de fichar a jugadores que reventaran el presupuesto del equipo e hipotecaran su superviviencia, se dedicó a darle una segunda oportunidad (o incluso una primera), a jugadores que se han convertido en estrellas de la noche a la mañana. Se pagaron más de ocho millones de libras al FSV Mainz por Shinji Okazaki o 7 millones de libras al SM Caen por N'Golo Kanté. Canteranos del Manchester United que no habían logrado crecer como se espera, como Danny Simpson o Danny Drinkwater (después de lo de Bangkonk, anda que no dio su apellido para chistes). La sorpresa de Jamie Vardy, algo así como otro inesperado Toto Schillaci. Y un buen puñado de jugadores internacionales con recorrido y con otro sorprendente rendimiento: el alemán Robert Huth, Christian Fuchs, Leonardo Ulloa y, sobre todo, el portero Kasper Schmeichel y el nombrado mejor jugador de la Premier, Riyad Mahrez. A sus 43 años, aún sigue en el equipo el portero australiano Mark Schwarzer.
Su victoria final, por mucho que yo haya hecho esta lectura un poco rebuscada y picajosa, no deja de tener un mérito que ha conseguido su correspondiente eco internacional. Es el triunfo de un equipo de inesperados (¿cuántas veces he usado ya este adjetivo?) vencedores que han hecho felices (y ricos, a algunos) a una afición que no podía ni haberlo soñado.
Personalmente, me ha dado pena por los Spurs de Tottenham. Más bien, me ha dado pena por mi colega Brian quien, desde Dublín, aún creía en la remontada de su equipo favorito, aunque, cuando estuve con él hace como mes y medio, hablaba de los cálculos matemáticos con la boca pequeña y sin mucha confianza. Al menos, los de Mauricio Pochettino, jugarán el año que viene la Champions League. Hace unos días, Eric Dier, uno de esos jóvenes jugadores (junto con gente como Harry Kane o Dele Alli) que han devuelto la ilusión a los Lilywhites, decía que el año que viene serán mejores aún. Quizás sea así.
Lo que, personalmente, envidio, es que Leicester City y Tottenham Hotspurs se hayan disputado esta Premier League. A falta de dos partidos para que termine la liga, da gusto verle a los dos arriba y a otros como West Ham (6º), Southampton (7º) o Stoke City (10º), dándole colorido a la máxima categoría del fútbol nacional inglés. Hace unos pocos días, tras la última jornada de liga y el apretado final entre Atlético de Madrid, Real Madrid y FC Barcelona, a un periódico deportivo de tirada nacional se le ocurría otro de esos titulares rimbombantes señalando que ésta es la mejor liga del mundo, y utilizando como argumento este final tan estrecho. Yo, de verdad, prefiero y envidio lo que ha ocurrido en Inglaterra, pero, probablemente, esté confundido.
A esta alegría del fútbol inglés se le suma ahora la clasificación para la final de la Europa League del Liverpool de Jurgen Klopp...........


Y la final se juega hoy, ¿no? Y Danny Drinkwater marcó un golazo el fin de semana pasado. Si el doble se ha seguido acostando con mujeres, no lo sé, pero mejor lo dejamos aquí. 


Posdata: fotografía encontrada en una búsqueda en google image, aparentemente su origen se encuentra en fantasyfootballfirst.co.uk.