jueves, 16 de noviembre de 2017

Chinanu Onuaku



Esta entrada la he escrito dos veces, y eso jode. No guardé los cambios, no sé lo que hice, y todo lo que tenía escrito hace un par de semanas se perdió. Pero como soy tozudo y no tengo prisa, empecé de nuevo. Eso sí, ya no era lo mismo, y no me va a quedar tan pulida y concienzuda como me quedó la primera vez. Pero vayamos con ello.

Africanos, o jugadores de origen africano, siempre ha habido en la NBA. Los nombres más recordados, por supuesto, siempre serán los del sudanés ya fallecido Manute Bol, más que por sus estadísticas, por su incuestionable presencia (y por ello le damos la imagen, que no el titular), y el de Hakeem Olajuwon, de pasaporte norteamericano pero raíces africanas, por su relevancia histórica: más de 1000 partidos en la NBA, dos veces campeón de la misma, dos veces MVP de las finales, una vez MVP de la liga y campeón olímpico en 1996, por resumir. Por supuesto, se podría hacer un trío (se debería hacer un trío) e incluir a Dikembe Mutombo, congoleño que llegó a ser ocho veces All-Star y cuatro veces mejor jugador defensivo de la liga. En algunos resúmenes, hasta incluyen a Steve Nash, quien, aunque tiene pasaporte canadiense, nació en Sudáfrica, aunque parece un poco rizar el rizo.

Ha habido muchos más, nacidos en los Estados Unidos y con padres u orígenes en África (algunos incluso con doble pasaporte y defendiendo en competiciones internacionales al país de sus raíces) o directamente con nacionalidad de países del continente africano: Ruben Boumtje-Boumtje, Stephan Lasme, Ndudi Ebi (británico pero con padres nigerianos), Pops Mensah-Bonsu (británico pero con padres de Ghana), Thanasis Antetokounmpo (griego), los libios Hesham Salem y Raed Elhamali, Soumaila Samake, Josh Akognon, Solomon Alabi, Peter Aluma, Kelenna Azubuike, Yinka Dare, Ike Diogu, Obinna Ekezie, Gani Lawal, Michael Olowokandi, Julius Nwosu, Daniel Ochefu, Olumide Oyedeji, Ime Udoka y Ben Uzoh (estos catorce eran o tenían raíces nigerianas), DeSagana Diop, Hamadi N'Diaye, Makhtar N'Diaye, Mamadou N'Diaye, Maurice Ndour, Boniface Ndong, Cheikh Samb, Georges Niang, Mouhamed Sene, Pape Sow, Deng Gai, Hasheem Thabeet, Mike Flynn (nació en Marruecos) o algunos recientes que ahora mismo, o hasta hace poco, estaban sin equipo o ya están por Europa, como Festus Ezeli, Michael Gnibije (norteamericano de nacimiento), Walter Tavares (recién estrenado en el Real Madrid) o Christian Eyenga (en el Fuenlabrada). Muchos tuvieron una carrera muy corta en la NBA, algunos son norteamericanos de facto y de sentimiento y solo tienen raíces o parentesco cercano en África (no lo he señalado en todos los casos), pero está claro que el legado del baloncesto africano en la NBA, en términos de cantidad y de calidad (aunque esto sea valorativo y, como siempre, discutible) es amplio y diverso.

Sin embargo, tengo la sensación de que desde 2015 hasta la actualidad, se está dando una pujanza muy importante en este aspecto. No sé si en este mundo globalizado andar con estas puntualizaciones tiene mucho sentido, pero sí que me parece significativo que cada vez son más los jugadores con orígenes africanos que tienen peso en la NBA o que parece que protagonizarán el futuro de la misma. Muchos de ellos tienen doble nacionalidad, nacieron en Europa o en los Estados Unidos, combinan pasaportes, llegan desde las universidades americanas o directamente desde países de Europa occidental, pero, en cualquier caso, el draft de 2017 parece que ha subrayado una tendencia que ya se veía desde hace un par de años.

Como ya he dicho, esta entrada empezó antes, pero ahora que la reviso para publicarla, me viene de perlas que, en la última jornada de la NBA, toda la atención se la haya llevado Joel Embiid. El número tres del draft de 2014 solo lleva 43 partidos en la NBA, martirizado por las lesiones que retrasaron su debut hasta la desesperación. Sin embargo, ayer, dejó a las claras su potencial, que ya había asomado la temporada pasada, dejando para la historia una actuación brutal: 46 puntos, 15 rebotes, 7 asistencias y 7 tapones en la victoria de su equipo ante Los Angeles Lakers del mediático Lonzo Ball. Embiid, nacido en Yaoundee, Camerún, hace 23 años, fue descubierto por su compatriota Luc Mbah a Moute, actual jugador de los Houston Rockets quien le ayudó para viajar, con 16 años, a los Estados Unidos para cumplir su sueño de convertirse en un jugador profesional de baloncesto. Su nombre, junto con el de Giannis Antetokounmpo, podría ser el gran justificante de esta entrada. El griego es hijo de emigrantes nigerianos que llegaron a Atenas para buscarse la vida. Él y su hermano Thanasis Antetokounmpo se han convertido en la gran oportunidad para su familia. El mayor, Thanasis, llegó a debutar en la NBA con los New York Knicks, pero apenas jugó un par de partidos. Tras una temporada aceptable en la ACB, jugando para Andorra, juega ahora en Grecia para el Panathinaikos. Su hermano pequeño, Giannis, se ha convertido en una de las grandes estrellas de la NBA a pesar de sus 23 años, y todos apuntan a que aún puede crecer más. Ha ido creciendo poco a poco, terminando la temporada pasada con medias de 22.9 puntos y 8.7 rebotes en 80 partidos de liga regular. Esta temporada promedia 30 puntos y 10 rebotes por partido, habiendo dejado ya, en lo que va de temporada, actuaciones memorables como sus 44 puntos y 8 rebotes ante Portland Trail Blazers en Octubre o sus 40 puntos y 9 rebotes hace unos días ante Cleveland Cavaliers.

Estos serían los casos más paradigmáticos, pero hay más. Jugadores jóvenes, como Clint Capela, interior suizo de Houston Rockets, elegido en el puesto 25 del draft de 2014, cuyo padre es de Angola y su madre congoleña. Su ascensión ha sido regular y ahora mismo es un jugador importante en el equipo de James Harden y Chris Paul, promediando 13.1 puntos y 11.0 rebotes por partido. Él es joven, recientemente drafteado, pero hay jugadores más veteranos rindiendo ahora en la NBA y que tienen pasaporte de países africanos o raíces en los mismos. Hablamos de jugadores como Al-Farouq Aminu, elegido en octava posición en el draft de 2008, Bismack Biyombo, elegido en el séptimo puesto del draft de 2011, Luol Deng, elegido en el puesto séptimo del draft de 2004, Gorgui Dieng, elegido en el puesto 21 del draft de 2013, Andre Iguodala, elegido en el noveno puesto del draft de 2004, Thabo Sefolosha, decimotercero en el draft de 2006, Victor Oladipo, elegido en segunda posición en el draft de 2013, Serge Ibaka, quien salió en el draft de 2008 y le eligieron en la posición 24, Ekpe Udoh, seleccionado en sexta posición en el draft de 2010, o el ya mencionado Luc Mbah a Moute, puesto 37 del draft de 2008. Aminu nació en Estados Unidos, pero también tiene nacionalidad nigeriana y ha jugado con la selección de este país. Tiene ya unos años de carrera y esta temporada, en Portland Trail Blazers, está teniendo peso en las rotaciones. Biyombo nació en Lubumbashi, República Democrática del Congo y dejó España hace unos años. Este año superará los 500 partidos en liga regular en la NBA y la temporada pasada fue la mejor en cuanto a números, promediando 6.0 puntos y 7.0 rebotes por partido. Dieng es un pívot senegalés de los Minnesota Timberwolves. La temporada pasada se hizo con la titularidad y promedió 10.0 puntos y 7.9 rebotes por partido. Deng es británico pero nació en Wau, Sudán del Sur. Jugó durante 10 años consecutivos en los Chicago Bulls, promediando siempre doble figuras en anotación. Cumple su segunda temporada en los Lakers y promedia más de 15 puntos y 6 rebotes por partido a lo largo de su carrera. Iguodala, jugador nacido en Estados Unidos y con pasaporte norteamericano pero de padre nigeriano, puede esgrimir dos cosas para recalcar su relevancia en la NBA: su rol como jugador de equipo en los Golden State Warriors campeones de la NBA y sus años llevando peso anotador y liderazgo en los Sixers. Ha aceptado con éxito su cambio de rol. Sefolosha es hijo de Patrick Sefolosha, un conocido músico sudafricano. Es de ascendencia, por lo tanto, sudafricana, pero también francesa, aunque nació en Suiza y tiene esa nacionalidad. Es un jugador de equipo, valorado por su rendimiento en defensa y en las rotaciones de fondo. Sus mejores años en cuanto a estadísticas los tuvo en Oklahoma City Thunders. Oladipo es norteamericano. Nació Upper Marlboro, Maryland, y creció baloncestísticamente en la Universidad de Indiana. Su padre es de Sierra Leona y su madre de Nigeria. En su debut en la NBA fue elegido en el mejor quinteto de rookies. Ha pasado ya por Orlando Magic y Oklahoma City Thunder, siempre promediando doble figuras y demostrando su talento para anotar, pero ha sido carne de traspaso y espera encontrar su hueco y continuidad en su regreso a Indiana. Con los Pacers, esta temporada, está promediando sus mejores números, 23.2 puntos por partido. Ibaka tiene doble nacionalidad, española y congoleña, pero ha defendido los colores de la selección española de baloncesto. Nacido en Brazzaville, llegó con 17 años a Catalunya para crecer como jugador de baloncesto. Llegó a Oklahoma City Thunder en 2009 y le costó dos años convertirse en el pivot titular, pero lo fue durante otras cinco temporadas consecutivas. Ahora sigue rindiendo a buena altura en los Raptors (12.5 puntos y 5.5 rebotes por partido). Udoh, nacido en Edmond, Oklahoma, es hijo de padres nigerianos. Tras intentar labrarse un hueco en Warriors, Bucks y Clippers, acabó en el Fenerbahçe de Zeljko Obradovic, con los que alcanzó la gloria en la Euroliga de 2017. Siendo uno de los jugadores más destacados en el viejo continente, encontró una nueva oportunidad en los Utah Jazz de Ricky Rubio. Lleva 15 partidos jugados esta temporada, a unos 13 minutos de media en cada uno. Sus estadísticas no son muy llamativas, aunque lleva 1.7 tapones por partido, lo que le convierte en el decimoprimer mejor taponador de la temporada ahora mismo. Por último, Mbah a Moute es un camerunés de 31 años que lleva en la NBA diez temporadas repartidas entre Bucks, Kings, Wolves, Sixers, Clippers y Rockets. En los Rockets, este año, promedia 8.4 puntos y 3.6 rebotes en los 14 partidos que ha jugado, tres como titular. 

Bien, a todo esto que llevamos ya, como decía al principio, debemos sumarle la tendencia al alza que se ha producido en los tres últimos drafts. En 2015, Jahlil Okafor fue elegido en el tercer puesto y Emmanuel Mudiay en el séptimo. El primero, nacido en Fort Smith, Arkansas, y, por lo tanto, de nacionalidad norteamericana, es hijo de Chukwudi Okafor, nigeriano, del pueblo Igbo. Okafor también ha sufrido las lesiones y aún no ha podido rendir a su más alto nivel. Este comienzo de temporada ha sido igual de accidentado y los rumores de traspaso se han multiplicado en los últimos meses. Aún así, aún hay confianza en que se convierta en un jugador importante en la liga. Por su parte, Mudiay nació en Kinsasha, República Democrática del Congo, hace 21 años. Llegó a la NBA muy joven, desde China, a donde se marchó sin pasar por la universidad. En su primera temporada con los Nuggets jugó 68 partidos y en la segunda 55, pero en ambas promedió por encima de los diez puntos por partido, saliendo de titular en la mayoría de los partidos que jugó. Esta temporada, no es titular, pero cuenta con minutos y sigue con sus promedios: 11.6 puntos y 3.2 asistencias.

En el de 2016, fueron más. Entre los seleccionados, encontramos a Thon Maker en el décimo lugar, a Gershon Yabusele en el decimosexto, a Pascal Siakam en el vigésimo-séptimo, a Cheick Diallo en el trigésimo-tercero, a Chinanu Onuaku en el trigésimo-séptimo y a Abdel Nader en el anteúltimo puesto, 58. Nader es egipcio. Tiene 24 años y se formó en Northern Illinois y Iowa State. El año pasado se salió en la D-League. Fue nombrado rookie del año, la primera vez que lo ganaba un jugador internacional. Este año firmó por los Celtics, el equipo que le eligió en el draft; ha jugado ocho partidos, aunque apenas ha contado con siete minutos de media. Onuaku nació en Maryland pero es de ascendencia nigeriana. Tras pasar por Louisville firmó por los Houston Rockets. El año pasado apenas jugó cinco partidos y pasó la mayor parte de la temporada en la D-League. Cuando le llegó la oportunidad de jugar con los Rockets fue por la lesión de Clint Capela, precisamente, y su debut se hizo viral ya que se cascó dos tiros libres lanzando al viejo estilo de la cuchara ("granny shot" en inglés), algo que ya había hecho con la selección norteamericana sub-19. Y, por ese atrevimiento (y porque alguna excusa necesitamos), Onuaku se llevará el titular de esta entrada, aún cuando no ha debutado todavía esta temporada. Diallo es de Mali, tiene 21 años, y solo pasó un año en Kansas. Firmó por los Pelicans y pasó por la D-League. Este año ha jugado nueve partidos, promediando 3.1 puntos y 2.8 rebotes por partido. Siakam nació en Douala y es camerunés. Tiene 23 años y salió de New Mexico State. La temporada pasada ya jugó 55 partidos con los Toronto Raptors y este año ha entrado en las rotaciones de los canadienses, 7.6 puntos y 3.8 rebotes por partido, habiendo ampliando sustancialmente sus minutos. Yabusele, por su parte, es francés, pero proviene de una familia de emigrantes de la República Democrática del Congo. Comenzó su carrera en Francia, le eligieron los Celtics en el draft, pero se fue a China. Este año ha jugado cuatro partidos con los de Brad Stevens; apenas disfrutando de cuatro minutos en cada uno de ellos. El que más oportunidades ha tenido es Thon Maker. Nacido en Wau, Sudán del Sur, como Luol Deng, tiene también la nacionalidad australiana. El año pasado, con los Bucks, el equipo que le eligió en el draft, jugó 57 partidos, promediando 4 puntos y 2 rebotes en cada uno de ellos. Este año empezó de titular, aunque apenas promedie 17 minutos por partido. En ellos, contribuye con 4.6 puntos y 3.1 rebotes por partido; pero los Bucks aún confían en él, al fin y al cabo, tiene 20 años.

Este año, fueron hasta seis los elegidos en el draft. No ocuparon puestos muy altos, pero el número es significativo. El que más alto salió fue Frank Ntilikina, en el octavo puesto. El francés nacido en Bélgica de padre ruandés ya llevaba dos años jugando a nivel profesional con el Strasbourg. A sus 19 años, ha llegado a los Knicks para hacerse hueco en la NBA. Sonó en algunos rumores de traspaso, pero, ahora mismo, se ha ganado un hueco en la rotación de los de Nueva York. Ha jugado 12 partidos, promediando 20 minutos en cada uno de ellos y con unas estadísticas mejorables pero que mantienen la ilusión: 4.8 puntos, 4.3 asistencias y 2.2 rebotes. Ha ido de menos a más. Bam Adebayo fue elegido en el puesto 14. Adebayo nació en Newark pero es de ascendencia nigeriana. Salido de Kentucky, ha irrumpido con fuerza en la rotación de los Miami Heat. Ha jugado ocho partidos e incluso en tres salió de titular. Promedia 3.8 puntos y 4.4 rebotes por partido. OG Anunoby nació en Londres pero tiene la nacionalidad nigeriana. Tiene 20 años y está ofreciendo un buen rendimiento en su primer año en los Raptors: ha jugado 14 partidos, 2 como titular, promediando 6.4 puntos y 2.3 rebotes por cada uno de ellos. Wesley Iwundu salió en la ronda número 33. Salido de Kansas State, a sus 23 años, fue elegido por Orlando Magic, y ha jugado cinco partidos, pero parece que pasará bastante tiempo en la G-League. Nacido en Houston, Texas, tiene ascendencia nigeriana. Lo mismo que Jesusemilore "Semi" Ojeleye, cuyos padres emigraron para acabar en Kansas, donde nació su hijo. En su primera temporada con los Celtics, acumula ya 14 partidos, aunque con estadísticas humildes de 2.9 puntos y 1.5 rebotes por partido. Finalmente, Ike Anigbogu salió elegido en la posición 47 y firmó con Indiana Pacers. Salido de UCLA, Anigbogu nació en San Diego de padres nigerianos. Su presencia en seis partidos de los Pacers esta temporada ha sido testimonial: 2.8 minutos de media.

Por último, en los cuatro últimos años, otros cuatro jugadores africanos o de origen africano llegaron a la NBA sin ser elegidos en el draft que les correspondía. En 2014, Yakuba Outtara no salió elegido. Nacido en Ghana pero con pasaporte francés, este escolta de 25 años destacó las dos últimas temporadas en el Mónaco y llamó la atención de los Brooklyn Nets este verano. No ha debutado, pasará bastante tiempo en la G-League, y habrá que ver si al final juega algún partido con los Nets. En 2008, al que no eligieron fue al tunecino Salah Mejri, quien se hizo con un hueco en el baloncesto profesional en España. Sin embargo, firmó por los Dallas Mavericks en 2015. Esta es su tercera temporada en Dallas. En la segunda, subió su producción hasta los 73 partidos, saliendo en 11 como titular, aunque sus estadísticas no sean muy destacables. Esta temporada, en unos Mavericks acostumbrados a la derrota, ha jugado 11 partidos, 1 como titular, promediando 3.4 puntos y 5.0 rebotes, cerca de hacer sus mejores números. Además, es uno de los mejores taponadores de la liga, por encima de Ekpe Udoh. David Nwaba tampoco fue elegido en el draft de 2016, el que le tocaba. Consiguió un hueco en la D-League y después contratos temporales con Los Angeles Lakers para debutar en la NBA. Esta temporada firmó por los Chicago Bulls. Las lesiones le han permitido disfrutar de minutos: ha jugado 8 partidos, saliendo de titular en tres, y promedia 6.9 puntos y 5.5 rebotes por encuentro. Nwaba, nacido en California hace 24 años, es hijo de padre y madre nigerianos, ambos del pueblo Igbo. Finalmente, el que no salió elegido en el draft de este año, aunque salía en los pronósticos, fue Mangok Mathiang. Mathiang, nacido hace 25 años en Sudán del Sur, pasó su carrera universitaria en Louisville, y, tras ganárselo en las ligas de verano, consiguió uno de esos contratos a dos vías para jugar entre la G-League y los Charlotte Hornets. Ya ha debutado en la NBA. Lo hizo el 25 de Octubre jugando tres minutos ante los Denver Nuggets y consiguiendo dos rebotes. 

Antetokounmpo y Embiid parecen ser, en parte, el futuro de la NBA. Tomarán el relevo de los Olajuwon o Mutombo. El juego interior en la NBA, cada vez tiene más peso internacional, quizás esa sea la próxima entrada que escriba de baloncesto (o no). Por ahora, cerraremos ésta echándole un vistazo al futuro más lejano, porque si éste del que hablábamos hasta ahora ya está ocurriendo, el que le seguirá luego, también parece que tendrá protagonismo africano. En los mock drafts de algunas páginas web para las temporadas 2018 y 2019, nos encontramos ha jugadores africanos o con orígenes africanos como Mohamed Bamba, Chimezie Metu, Hamidou Diallo, Isaac Bonga (alemán), Deng Adel, Jo Lual-Acuil, Bol Bol (hijo adolescente de Manute Bol, mide, por ahora, 2,21), Sekou Doumbouya (francés), Oluwasimisola "Simi" Shittu, Josh Okogie, Udoka Azubuike o Yankuba Sima, entre otros. Este último, Sima, por cierto, nació en Girona, es internacional por España en categoría sub20 y dejó St. John's para jugar en Oklahoma State. 

domingo, 5 de noviembre de 2017

Eusebio Sacristán



La Real Sociedad de Eusebio Sacristán se mantiene 9º, con 14 puntos, en la mitad de la tabla de la Liga española y muy cerca de la clasificación para la siguiente ronda de la Europa League al ocupar el segundo puesto del grupo L, cinco puntos por encima del tercero. Además, parte con ventaja para clasificarse para los octavos de final de la Copa del Rey tras vencer a domicilio al Lleida en el partido de ida. La Real Sociedad lleva 14 goles en 4 partidos en la Europa League, ningún otro equipo en los doce grupos ha marcado tantos. Lleva 1 gol en 1 partido de Copa. Y, finalmente, 21 goles en 10 partidos en Liga, donde solo han marcado más que ellos el Barcelona y el Valencia, los dos primeros clasificados. En total, 15 partidos oficiales y 36 goles. Un dato que corrobora el juego vistoso y de ataque que le está dando éxito a la Real Sociedad en estos últimos años. Está claro que el impacto de William José da Silva la temporada pasada (12 goles) o del malagueño Juanmi Jiménez (11 goles) tuvo algo que ver, pero también la aportación de jugadores de la casa como el veterano Xabi Prieto o el recién llegado Mikel Oyarzabal. Para esta temporada, se perdió a Yuri Berchiche, traspasado al PSG, y se perderá a Carlos Vela en el mercado de invierno, pero se sumó a la causa el belga Adnan Januzaj y se mantuvieron pilares como Asier Illarramendi o Iñigo Martínez.

Estos dos últimos, son producto de la cantera de la Real Sociedad. Dentro del equipo de trabajo de Loren Juarros y Javier Pérez, el fútbol formativo parece estar gestionado en Zubieta por Luki Iriarte, Mitxel Badiola, José Luis Aguirre y Xabier Lizaso, todos en diferentes ocupaciones y cargos. Llevan varios años juntos y los frutos de Zubieta parecen encaramarles a la categoría más alta de eficiencia entre los proyectos de trabajo de cantera. Según un estudio del CIES Football Observatory, entre julio de 2016 y Diciembre de 2017, la Real Sociedad fue el segundo club de Europa que más confiaba en su cantera, ya que el 50,1% de los minutos en ese tiempo los habían disfrutado jugadores crecidos en Zubieta. La Real estaba por delante del Olympique de Lyon (46,8%) y por debajo del primer puesto que ocupaban sus vecinos del Athletic Club de Bilbao (64%), según un estudio cuyos criterios a la hora de decidir quién es canterano y quién no lo es pueden ser discutibles, como siempre que se habla de este tema, pero que, al fin y al cabo, refleja a las claras la importancia del producto local en los magníficos resultados deportivos de la Real Sociedad durante estas últimas temporadas. Y es que, además, habría que analizar con cuidado el beneficio aportado y el rendimiento en esos minutos, porque otro estudio del que se hacía eco el periódico Mundo Deportivo en Mayo de 2017 (no hay datos sobre las fuentes, así que entendemos que el estudio es de ellos mismos), la Real Sociedad, con 1678 partidos, era el equipo en el que sus canteranos habían disputado más partidos en primera división, por delante del FC Barcelona (1611) y del Athletic Club de Bilbao (1508). Era, además, el segundo equipo de la liga en cuanto a goles marcados por sus jugadores de formación (158 en total) justo por detrás de un FC Barcelona que con 424 es insuperable ante la condición de canterano de Lionel Messi.

En mi modesta opinión, toda la estructura de formación de un club se ve solidificada y completada si se dan tres circunstancias: trabajo a largo plazo, confianza en la producción y compromiso. La Real Sociedad lo está cumpliendo a rajatabla desde la llegada de Jokin Aperribay a su consejo de administración y la superación de los años oscuros que le precedieron. Ha pasado ya una década, justo la que lleva Loren Juarros como máximo responsable deportivo del club txuri-urdin, incluyéndose entre sus obligaciones la gestión del Sanse, el filial de la Real Sociedad (oficialmente, por supuesto, Real Sociedad B). Eso ha generado, entiendo yo (todo visto desde fuera), la posibilidad de mantener una línea de trabajo constante y consistente, por mucho que siempre haya cambios cada año. Trabajar a largo plazo y sin vaivenes produce mejoras continuas de manera equilibrada. Pero, además de esto, se necesita confianza en el proyecto, fe en el aprovechamiento del trabajo. Y, como veremos luego, desde la llegada de Eusebio Sacristán al banquillo del primer equipo, se ha logrado contar con un entrenador que no solo da salida a los jugadores de Zubieta sino que también los convierte en protagonistas, les de responsabilidades, son jugadores con peso. Por último, aunque, en ocasiones, solo sean gestos, no viene mal que los jugadores de la cantera mantengan un arraigo con el primer equipo que sirva de aval a la hora de mantener la confianza institucional en la cantera; y al revés. Ahora mismo, en la Real Sociedad, se mantiene el estandarte más reciente de ese vínculo necesario entre el fútbol profesional y el romanticismo de la formación y el sentimiento. Xabi Prieto sigue siendo titular a sus 34 años. Lleva 15 temporadas consecutivas en la Real Sociedad, tres de ellas en segunda división. Pero no es el único. El regreso de Asier Illarramendi tras su fugaz paso por el Real Madrid, las renovaciones de Jon Bautista y Mikel Oyarzabal a pesar de las ofertas, la reciente declaración de amor de Álvaro Odriozola o la continuidad de Iñigo Martínez dejan a las claras que los jugadores sienten que están bien en el equipo. Todos ellos se formaron en Zubieta, llegando a las instalaciones guipuzcoanas a distintas edades, y parece que confían en el proyecto deportivo de su equipo. Todo esto puede cambiar en cualquier instante, cierto, pero ahora es el momento de disfrutarlo.

Y uno de los secretos, como decíamos, de toda esta eficiencia en el trabajo de formación, corre a cargo de un vallisoletano que llegó a la Real Sociedad en la duodécima jornada de la temporada 2015-2016, relevando al escocés David Moyes, quien venía de triunfar con el Everton y defraudar en el Manchester United y tampoco consiguió el éxito esperado en el club donostiarra. Ahora mismo, Moyes, si no me confundo, permanece en el paro después de vivir, la temporada pasada, su primer descenso con el Sunderland. Eusebio Sacristán, por su parte, llegaba a la Real Sociedad en noviembre de 2015 para disfrutar de su primera experiencia como entrenador en primera división, lo que no dejaba de ser un riesgo. Lo hacía, además, desde el paro, ya que había sido cesado en febrero de su cargo como entrenador del FC Barcelona B, filial del Barcelona, equipo que ocupaba la parte baja de la clasificación de la segunda categoría, después de haber recibido derrotas severas, como un 7-0 que sería, en parte, la condena de Eusebio Sacristán. Antes de todo esto, Sacristán había triunfado en un Celta de Vigo al que ascendió a primera división confiando en la cantera (él hizo debutar, si no me confundo, a Iago Aspas), pero sus discrepancias con los dirigentes del Celta le impidieron debutar en la categoría principal del fútbol profesional español. Hasta Vigo llegó desde Barcelona, donde formó parte del equipo de trabajo de Frank Rijkaard después de su retirada, y a donde volvería para encargarse de su filial después de cerrar su etapa en Galicia. Era el Barcelona B que Luis Enrique Martínez había recuperado para la categoría de plata y que Eusebio Sacristán llevaría a su clasificación histórica más alta en la temporada 2013-2014, cuando el equipo acabó tercero en la clasificación final. En esos cuatro años hasta su cese, por las manos de Sacristán pasaron jugadores como Sergi Roberto, Rafinha Alcántara, Gerard Deulofeu, Marc Bartra, Cristian Tello, Martín Montoya, Marc Muniesa, Sergio Araujo, Oier Olazábal, David Rodríguez Lombán, Alejandro Grimaldo, Denis Suárez, Sandro Ramírez, Adama Traore, Munir El Haddadi, Alen Halilovic o el recientemente convocado por la selección absoluta, Luis Alberto Romero.


En su primera temporada en la Real Sociedad, a donde llegó con la misma ya comenzada, como hemos explicado, el equipo acabó 9º, a solo 4 puntos del Sevilla, 7º clasificado, que ocupaba la última plaza que daba acceso a competición europea. El equipo que él cogió, el que heredó de David Moyes, estaba 16º a 2 puntos del último puesto en la undécima jornada. Ya en aquella primera temporada, en su segundo partido, debutaba el también vallisoletano Héctor Hernández, en la actualidad cedido en el Deportivo Alavés. Esa misma temporada, Igor Zubeldia jugó 7 minutos en el último partido de Liga. Y en las cuatro últimas jornadas contó con minutos el prometedor delantero Jon Bautista. Aritz Elustondo ya había debutado con David Moyes la temporada anterior y Joseba Zaldúa en la 2013-2014 con Jagoba Arrasate, pero ambos seguirían siendo relativamente importantes en los planes de Sacristán. Mikel Oyarzabal había jugado 6 minutos con David Moyes antes de que fuera cesado en esa temporada. Con Sacristán, sin embargo, jugaría 21 partidos y marcaría 6 goles. Su impacto sería mayúsculo, llegando a debutar con la selección absoluta en mayo de 2016. Él no le hizo debutar, lo hizo Moyes, pero Sacristán le dio el lugar y el espacio que necesitaba para convertirse en referencia del club. 

En la 2016-2017, Eusebio Sacristán se enfrenta a su primera temporada completa como entrenador de un equipo de primera división. Lo hace con la confianza del consejo de administración y de una afición contenta con el juego de su equipo y con los resultados del año anterior. Y esta nueva temporada, Eusebio Sacristán y su plantilla no defraudan. El equipo acaba 6º con 64 puntos y se clasifica para Europa, además de dejar momentos de auténtico buen fútbol a lo largo de la temporada. En lo concerniente a la formación, la tendencia sigue igual. Esta temporada, debuta otro jugador de cantera cuyo impacto igualará el de Oyarzabal: Álvaro Odriozola también acabará siendo seleccionado por la absoluta que entrena, a la sazón, un ex canterano de la Real Sociedad, Julen Lopetegi. Además de Odriozola, también debutan el santanderino David Concha, actualmente cedido en el FC Barcelona B (y aunque este no sea canterano, ya que llegó de la academia del Rácing de Santander); el jugador de Baiona con nacionalidad portuguesa, Kevin Rodrigues; y el centrocampista Jon Guridi. Igor Zubeldia sigue creciendo en presencia y juega cuatro partidos. Igual que Jon Bautista quien se va hasta los 12 partidos disputados, marcando, además, 3 goles. Bautista acabará firmando una jugosa renovación ante los cantos de sirena que parecen, según los rumores, provenir del vecino, y eterno rival, Athletic Club de Bilbao. 

Con todo este bagaje, la actual temporada, la 2017-2018, se abría con una tremenda ilusión para la afición de Donostia. Y se mantiene. El equipo comenzó instalado en la excelencia en Liga y ha ido desinflándose un poco, pero por juego parece apuntar a repetir el éxito de la temporada anterior. Puede que le pese, además, el enfrentarse a tres competiciones, teniendo ilusión por competir al máximo en Europa League y Copa del Rey. Para ello, Eusebio Sacristán parece dispuesto a repartir minutos y eso le obliga a volver a contar con los jugadores formados en Zubieta. En lo que va de temporada, Mikel Oyarzabal y Álvaro Odriozola, siguiendo con su trayectoria ascendente, son titulares indiscutibles, pero también ha recuperado ese rol Aritz Elustondo y se lo ha ganado un Kevin Rodrigues que, después de su debut en la temporada anterior, lo está celebrando con un esperanzador comienzo en esta. También han entrado ya en la dinámica del equipo, sin esperar al final, jugadores que aspiran a crecer dentro de la plantilla profesional, como Igor Zubeldia y Jon Bautista. Y, además, para corroborar la filosofía de estos últimos años y seguir confiando en los resultados de formación de la cantera, también ha habido un nuevo debut, el del lateral Andoni Gorosabel, quien ha jugado ya en Liga, Copa y Europa. Ander Guevara, un centrocampista alavés, aún no lo ha hecho, pero ha ido convocado y puede ser el próximo en debutar. 

En estas tres temporadas de continuos debuts (de debuts no solo temporales, si no de jugadores con aspiraciones a una larga carrera en primera), la Real Sociedad B, el Sanse, ha estado entrenado por Imanol Alguacil, ex jugador del primer equipo. En la primera temporada de Sacristán (2015-2016), el equipo filial quedó 7º en el grupo II de la Segunda División B, a solo 3 puntos de la promoción de ascenso. Jon Bautista marcó 14 goles y Joseba Muguruza, con 35 partidos, fue el que más jugó. Esa temporada, aún jugaron algún partido con el filial jugadores como Mikel Oyarzabal, Aritz Elustondo, Kevin Rodrigues, Igor Zubeldia, Jon Guridi o Álvaro Odriozola. En la 2016-2017, los chavales de Imanol Alguacil tuvieron una temporada más irregular: acabaron 10º a 9 puntos de la promoción. Luca Sangalli fue el jugador que más jugó (su hermano Marco Sangalli, también canterano de la Real, está en el Alcorcón de la Segunda división) y Jon Bautista volvió a ser el máximo goleador, seguido de cerca por Joseba Muguruza y Martín Merquelanz. Ahora mismo, temporada 2017-2018, el Sanse va 5º a un solo punto de la promoción. Andoni Gorosabel ya ha debutado. Ander Guevara ha estado cerca. Los Eneko Jauregi, Eneko Capilla (este ya debutó, en realidad, en la temporada 2014-2015), Robin Le Normand o Martín Merquelanz pueden ser los próximos, o "los veteranos" (23-24), Joseba Muguruza o Alejandro Sanz.

Curiosamente, este rendimiento, no tiene un gran reflejo en las convocatorias de los equipos inferiores de la selección estatal. La mayoría de estos jugadores alcanzan reconocimiento internacional cuando ya debutan con el primer equipo, pero también hay otros que son convocados antes de hacerlo. Jon Bautista o Aritz Elustondo ya han debutado en categorías inferiores. Mikel Oyarzabal y Álvaro Odriozola lo han hecho con la selección absoluta. Kevin Rodrigues, nacido en Baiona pero con nacionalidad portuguesa, es internacional sub21 con el país luso. Zubeldia fue convocado recientemente por la sub21, pero ha causado baja. Martín Zubimendi ha sido convocado por la sub19 que dirige el ex Athletic Club Luis de la Fuente. Zubimendi es un jugador muy joven, una nueva promesa de Zubieta, que ya ha jugado un partido este año con el Sanse y también lo hizo la temporada pasada a pesar de su juventud. Agustín Dávila ha llegado este año a Zubieta. Es internacional con Uruguay sub18 y juega en la Real Sociedad C que entrena Sergio Francisco y que también está rindiendo a un alto nivel, en este caso en el grupo vasco de la tercera división, donde ocupa la 3º posición.

Por último, en estos tres años que hemos cubierto aquí, la cantera donostiarra ha dado salida a otros jugadores que no la han encontrado en el primer equipo de la Real: Ander Bardaji, acostumbrado a ser el tercer portero del primer equipo txuri-urdin, es ahora reserva de Alejandro Remiro en el Huesca de Segunda división. Srdjan Babic, central serbio que ya fue cedido al Reus, juega esta temporada a préstamo en el Estrella Roja. Josu Ibarbia, titular en su última temporada en el Sanse, juega ahora en el Melilla de la segunda división B. Al Oviedo, se fue el portero Gorka Giralt, mientras que Alain Oiartzun, quien aún tuvo algo de relación con el Sanse en estos tres años, a pesar de ser de una generación anterior (debutó en Copa, no en Liga, durante la Liga 2014-2015), cuenta ahora para el alavés Natxo González en su nueva aventura como entrenador principal del Real Zaragoza, después de haber jugado la temporada pasada en el Mirandés.

Aunque parezca lo contrario, no hemos aspirado a ser exhaustivos ni a sentar cátedra. Nuestro análisis no deja de ser superficial pero creemos que refleja, aunque sea en parte, las razones por las que la Real Sociedad pasa por un momento dulce, tanto de resultados como de calidad de juego. Por supuesto, tampoco creemos en las lecturas idílicas. Seguro que hay espacio para la crítica y la mejora, pero, habiendo hecho estas observaciones desde fuera y sin profundidad, no nos parecía oportuno hacerlas a la ligera. Si nos surge siempre la misma pregunta: ¿dónde están los porteros guipuzcoanos? Quizás, igualmente, las conclusiones que podemos sacar ahora cambien antes de que la temporada llegue a su fin. O quizás no. El fútbol moderno es impredecible. Más bien, muy predecible. Lo predice el dinero. Luchar contra esas predicciones es un mérito que, en ocasiones, resulta más eficaz que la práctica habitual marcada por el mercado y la oferta y la demanda. No es la de la Real Sociedad el único caso, pero, en este caso, sí que está siendo uno de los más vistosos y amenos de ver. Cuando menos, pase lo que pase de aquí en adelante, se merecen un aplauso por lo que ya va ocurriendo.


miércoles, 25 de octubre de 2017

Ángel Vicioso


Fuente: google images (original: web bicicleate.com)

Ya lo había anunciado hace tiempo, pero ha sucedido hace unos días, en el Tour de Guangxi, una prueba que se disputaba por primera vez en el calendario UCI. Ángel Vicioso se retira tras 19 temporadas como profesional. Era el corredor más veterano del pelotón junto a Haimar Zubeldia, del que ya hablamos aquí, y también se retira. Los dos se van siendo cuarentones, ya que ambos eran de Abril de 1977. Así como Zubeldia se iba con pocas victorias, el aragonés se va con 28, que no son pocas. Entre ellas, una etapa del Giro de Italia, la general final de la Vuelta a Asturias y de la Vuelta a La Rioja, etapas en estas y en otras pruebas de una semana importantes, como la desaparecida Euskal Bizikleta, la Vuelta al País Vasco, la Vuelta a Suiza, la Vuelta al Alentejo o la Volta a Catalunya y, también, victorias en pruebas de un día, con especial predilección por Euskadi, porque, además de ganar en Italia el GP Industria y Artigianato-Laciano, en las carreteras del norte se hizo con el GP de Llodio, la Klasika de Primavera, o, su favorita, ya que la ganó en tres ocasiones, el Gran Premio Miguel Indurain. Corrió 17 grandes, pruebas de tres semanas, y su mejor pueso fue un 50º en el Giro de Italia de 2002.
En aquellos primeros años en los que él empezaba, a finales de los años 90, en el pelotón español aún había algunos corredores aragoneses de alcurnia. Por ejemplo, el oscense Fernando Escartín, quien, para muchos, es el mejor corredor que ha dado la región. Pero también estaba en el pelotón el zaragozano David Cañada, quien ganaría la Volta a Catalunya, la Vuelta a Murcia y sería 18º en la general del Giro de 2004. Un buen gregario. José Miguel Elías, de Alforque, que nació el mismo año que Vicioso pero tendría una carrera más corta, llegaría a ganar una etapa en la Vuelta a Portugal con el Fuenlabrada. 
Con su retirada, Vicioso deja casi huérfano al pelotón profesional aragonés. Ahora, si no me confundo, solo queda un corredor de la zona, Jorge Arcas. Sin embargo, el desembarco ha llegado. El futuro del ciclismo español parece ir ligado al crecimiento del ciclismo en esta región. El año que viene, y a pesar de haber perdido a Vicioso, Arcas no estará solo. Tres vecinos le acompañarán en el pelotón profesional y uno, además, será compañero de equipos. Vamos a conocerlos, aprovechando la despedida a Vicioso, porque, y no hay que ser adivino o muy listo para sospecharlo, da la sensación de que en los próximos años hablaremos bastante de ellos. 

En el Movistar se van a reunir Jorge Arcas y Jaime Castrillo. Arcas, natural de Sabiñánigo y de 25 años, es un corredor formado en el Lizarte navarro, equipo que dirige en la categoría de amateur Juanjo Oroz, ex corredor de Euskaltel-Euskadi, y otro de los protagonistas de esta entrada. Arcas es un ciclista con planta, muy alto, que debutó hace un par de años, e incluso ha conocido la Vuelta este año. Ha conocido, además, lo dura que es, porque tuvo que abandonar. Arcas dicen que es un rodador sin miedo a algunas pendientes, las de media montaña, que pueden decidir una etapa o una clásica. Con él, el año que viene correrá Jaime Castrillo, otro producto del club pamplonica Lizarte (como, por cierto, Richard Carapaz, Antonio Pedrero, Héctor Carretero, Marc Soler o Andrey Amador, todos en Movistar ahora). Castrillo es de Jaca y del 96 y dicen los que entienden que está hecho para carreras de tres semanas, que tiene fondo más que explosividad y que es un chaval muy centrado, una esponja, uno de esos talentos que se ven venir de lejos. De hecho, ha venido destacando desde juveniles y ha aprovechado bien sus años en aficionados. El año que viene, en su debú, intentará ir acoplándose a la nueva categoría y, al menos, tendrá a su vecino para echarle un cable.

Fernando Barceló es quizás el nombre más mediático de la terna que se presta a tomar el relevo a los Cañada, Escartín o Vicioso. Lo es porque ha hecho ruido, y mucho, desde edad junior, presentándose como un candidato a acaparar la atención en el futuro del ciclismo estatal. En alguna publicación, llegaron incluso a hablar de él como de "el nuevo Contador", etiquetas que suelen ayudar menos de lo que parece. Barceló también aceptó el reto de salir de casa para mejorar y se vino a Euskadi, al amparo de la Fundación Euskadi. Es de Huesca y del 96 también. Fue stagiaire con Cofidis este año y corrió Vuelta a Burgos y Tour du Limousin. Sus resultados pueden pasar desapercibidos, pero a mí me parecen muy significativos: sobrio pero sólido. Acabó 36º en la general final de la Vuelta a Burgos que ganó Mikel Landa y 32º en la final de Limousin, prueba que ganó Alexis Vuillermoz. Hacer entre los cuarenta primeros en dos carreras de una semana como estas, para un aficionado, no está nada mal. Con lo que si se quedó la mayoría fue con su resultado en esta edición de la Vuelta a Asturias. Corrió con la Selección de España y acabó 3º en la etapa reina, la segunda, con final en el Alto del Acebo. Acabó a tan solo 31 segundos de Nairo Quintana y Raúl Alarcón, primero y segundo, a quienes intentó disputar la etapa. Es un corredor completo, pero todos lo son en aficionados. Aunque Barceló tiene datos para atestiguarlo, como su campeonato de España júnior en la categoría de contrarreloj. Pero le gusta la montaña. El año que viene debutará en profesionales. No lo hará en el UCI World Tour, como Castrillo, pero sí en la segunda categoría, la profesional continental. Correrá en el Murias-Taldea de Jon Odriozola, donde tendrá oportunidad de disputar buenas pruebas e incluso, probablemente, liderar al equipo en alguna de ellas. Será una buena oportunidad para crecer. La misma oportunidad que busca Sergio Samitier. Samitier es otro producto del Lizarte y su temporada con los navarros ha sido de las más destacadas en el pelotón amateur. Al fin y al cabo, ha quedado segundo en la Copa de España y ha sido el mejor sub 23. Por poner solo dos ejemplos de su clase y de cómo ha destacado en amateurs, en 2016, se hizo con la prestigiosa Subida a Gorla, una prueba que, entre otros, han ganado corredores como Julián Gorospe, Santi Blanco, Joaquim Rodríguez, Beñat Intxausti, Andrey Amador, Mikel Landa, Omar Fraile... En 2017, la que se llevó fue la Vuelta al Bidasoa, una de las pruebas por etapas más reconocidas de la categoría, donde han ganado, antes de pasar a profesionales, corredores como Txomin Perurena, Luis Ocaña, Scott Sunderland, Abraham Olano, Carlos Sastre, Unai Osa, David Herrero, Andrey Amador...  A pesar de ello, el de Barbastro, nacido en 1995, se quedó sin hueco en el Movistar por la reducción de la plantilla de Eusebio Unzué. Durante toda la temporada, ese parecía que iba a ser su destino, pero, a día de hoy, aún no ha firmado un contrato profesional. Los últimos rumores dan por hecho que firmará con el Euskadi Basque Country-Murias Taldea y debutará en profesionales junto a su vecino Fernando Barceló. No sería una mala opción para un Samitier que siempre se muestra ambicioso y confiado cuando habla de su futuro, ni mala tampoco para el propio equipo, que encontraría en él a un corredor maduro y con hambre, de los que pueden ganar desde ya, desde el principio de su carrera. Y es que Samitier es, como siempre, un corredor completo, pero, sobre todo, uno de esos que disputa, que sube hacia arriba pero que, cuando llega a la cima, tiene fuerzas para esprintar. En mayo de este año ganó la Klasika Santikutz, que se disputa en Legazpi, una prueba popular y con prestigio que han ganado gente como Txomin Perurena, Jesús Montoya, Joseba Beloki, Egoi Martínez... Al día siguiente, Iñaki Izquierdo abría su crónica en el Diario Vasco con unas palabras esclarecedoras de Juanjo Oroz: "Ojo con Samitier. Apunta este nombre. Se va a hablar mucho de él, en las mejores carreras" (Diario Vasco, 2 de Mayo de 2017). Aún no ha firmado, como decimos, pero esperemos que firme pronto, porque sería un buen añadido para el proyecto de Odriozola.

Se va Vicioso, el esprinter y llegador que devino en escolta de Joaquim Rodríguez, y con él uno de los últimos grandes corredores que ha dado una tierra de ciclismo como Aragón. Ahora, los Arcas, Barceló, Castrillo y Samitier intentarán tomarle el relevo. Intentarán, por ejemplo, emular a Carlos Hernández, nacido en Barcelona pero apodado "El Mañico" porque creció allí. Hernández fue quien, hace 27 años, se convirtió en el último aragonés en ganar en la Vuelta a España. Lo hizo en la estación de San Isidro. Y ya lo había hecho antes. En 1992, además, ganaría el maillot de la montaña. También fue dos veces campeón de España en ruta. Sin embargo, cuando alguien se pregunta quién ha sido el corredor más grande que ha dado Aragón, todos, sobre todo los aficionados de generaciones más recientes, pensamos en el escalador de Biescas, Fernando Escartín, hoy director técnico de la Vuelta, quien no consiguió emular a Hernández porque nunca ganó una etapa en la Vuelta. Eso sí, la ganó en el Tour de Francia y fue, además, pódium en una grande hasta en tres ocasiones: dos veces segundo en la Vuelta y una vez tercero en el Tour, todo entre 1997 y 1999. No pudo con Alex Zulle y Abraham Olano en la Vuelta ni con Lance Armstrong y Alex Zulle en el Tour, en uno de esos Tours de la ignominia que permanecen en el palmarés sin un ganador, solo con un segundo y un tercer clasificado. En el de 1999, el tercero fue Fernando Escartín, aquel corredor que te hacía encoger el corazón al hacer tan aparentes físicamente sus esfuerzos. 

Ahora, como decimos, le toca turno a los Barceló, Samitier, Arcas y Castrillo, todos vecinos en un puñado de kilómetros a la redonda, que aspiran a poner a Aragón en el mapa internacional del ciclismo profesional. Tendrán un aliciente más la próxima temporada. Lo tendrán tanto ellos como los aficionados: parece confirmarse que 2018 será el año del regreso de la Vuelta a Aragón. Una prueba que no se disputa desde 2005 y que ganaron, entre otros, Juan Carlos Domínguez, Stefano Garzelli, Melchor Mauri, Lucho Herrera o Pedro Delgado. Fernando Escartín la ganó en 1995, por delante de Aitor Garmendia y Laudelino Cubino. Carlos Hernández lo hizo en 1982, por delante del belga Eddy Vanhaerens y del holandés Jan Jonkers. Ahora, para ponerle la guinda al pastel, solo queda que Arcas, Barceló, Samitier o Castrillo la disputen y la ganen en este 2018. Pero tampoco hace falta ir tan rápido. Por ahora, y tras la retirada de Vicioso, es una alegría mañica que el próximo año estos cuatro talentos aragoneses se reúnan en el pelotón. Todos los aficionados, seamos de la región o no, creo que vamos a disfrutarlo. 

lunes, 23 de octubre de 2017

José Ignacio Garmendia

Fuente: buscador de imágenes de google (origen: cordópolis.es)


Nada original ni novedoso. Solo venimos a hablar de un vídeo. No del mío, si no del suyo. El vídeo ya ha sido emitido, se ve en youtube.com, lo han rulado por las redes etecé etecé. Así que nosotros no vamos a añadir nada nuevo, ni, probablemente, sorprender a nadie. Sin embargo, de alguna manera, nos apetecía que él quedara aquí archivado. Por afinidad, por sentimiento, por profundidad humana, queríamos que esta historia tuviera un hueco en nuestro blog, que cuando un día miremos para atrás, nos lo encontremos. A él, y a este pequeño reportaje, que, en un breve minutaje, resume muy bien por qué muchos, a pesar de los desengaños, el razonamiento, la reflexión y el sentido común, nos seguimos dejando apasionar por eso que llamamos fútbol y que tan desvirtuado y descarnado se encuentra hoy. Para todos aquellos que crecimos viendo fútbol sucio, manchado de barro, en el que los jugadores siempre parecían nuestros padres justo antes de regañarnos, para los que aprendimos a ver lo bello entre lo feo gracias a un balón, para los que seguimos pensando que la humildad es una virtud, que lo sencillo es bello, que no todo es cuento, que los yates no son buenos, que donde hay una gambeta, no solo hay un gambeteador, también un gambeteado, para los que añoramos algo pero seguimos yendo, estos cuatro minutos y medio significan mucho, aunque no sean nuestros colores, aunque nos quede muy lejos de casa. 
Esa última voz entrecortada, la mirada que cae, el peso en los hombros. El tráfico que pasa por el fondo, los árboles se mueven. Es un poema sin rima que describe a la perfección esa emoción que extraemos del fútbol porque lo vivimos, como vivimos el resto de las cosas que, puestas en fila, nos calculan la edad. 
El vídeo se titula "Garmendia y el fútbol que ya no es lo que fue" y fue emitido en el programa La Casa del Fútbol de Movistar Plus. El reportaje tiene como protagonista a José Ignacio Garmendia, portero de la Sociedad Deportiva Eibar durante 20 temporadas, de 1978 a 1998, diez de ellas en segunda división. Pasó de jugar en Regional Preferente a Segunda división. El Eibar era un equipo que había estado 28 años en tercera división, que llegó a jugar 14 play-offs de ascenso a Segunda B hasta conseguirlo en 1986; después se convertiría en un club histórico en Segunda A. Llegó a ser Trofeo Zamora de la Segunda división en 1992 y 1996. Marcó un gol de portería a portería en Segunda B, al Pontevedra, en 1988. Estuvo a las órdenes de técnicos con peso en la historia más humilde del fútbol vasco como Alfonso Barasoain, Mikel Etxarri, José María Arakistain o Periko Alonso. Dejó en el banquillo a multitud de compañeros. Uno, Javier Yubero, le dejó también a él como suplente. Esa fue su última temporada. Al año siguiente de su retirada, Aitor Iru y Jon Ander López se repartirían la portería de Ipurua. Pero ya se había convertido en un estandarte. En el símbolo de una forma de hacer fútbol y vivirlo. El que durante años representó el Eibar de los Oskar Artetxe, Bixente Oyarzabal, Iñigo Arriola o José María Luluaga. El que sufría pero se mantenía perpetuamente en la categoría de plata. El que hacía acopio de la cantera guipuzcoana y vasca para conseguir ese éxito: Aitor Arregi, Iker Sarriegi, Zigor Aranalde, Iñaki Aldalur, Jon Kortina, Igor Arenaza, Roberto Olaizola, Antonio Karmona... Y tantos y tantos otros. Fue compañero del actual entrenador del Leganés, Asier Garitano, y de Anel Karabeg, el único jugador extranjero con el que compartió vestuario, como él mismo explica en el vídeo. Un centrocampista bosnio que llegaría del Burgos y se marcharía al año siguiente para alargar su carrera en Croacia. 
Además de portero, también era carnicero. Ahora se dedica a eso, sigue regentando su carnicería en Villabona. Lejos del ruido, hundido en los recuerdos. Pero eso, lo cuenta él en el vídeo.





Posdata: y solo lo hago como curiosidad y a título personal. Por eso lo pongo después del vídeo. Entre los muchos compañeros que tuvo en todos esos años, para un socio o aficionado del Barakaldo Club de Fútbol, precisamente el caso de los perpretradores de este blog, Garmendia podría ser una fuente inmensa de recuerdos y anécdotas que tuvieran como protagonistas a muchos de los jugadores que, vistiendo de gualdinegro, no de azulgrana, aún guardamos en la memoria. Sin ir más lejos, Garmendia jugó en el Eibar con jugadores con peso en la historia del Barakaldo CF como: Javier Sa Pasarín "Jabo", José María San Sebastián "Donosti", Axier Intxaurraga, Pablo Zuloaga, Jon Zamarripa o José Félix Kali Garrido. Hubo más, sí.

domingo, 22 de octubre de 2017

Vasyl Kravets



Robert Prosinecki, Meho Kodro, Darko Kovacevic, Alen Peternac, Davor Suker, Robert Jarni, Miroslav Djukic, Predrag Mijatovic, Elvir Baljic, Faruk Hadzibegic, Predrag Spasic, Veljko Paunovic, Milinko Pantic, Savo Milosevic, Vladimir Gudelj, Mauro Ravnic, Elvir Bolic... El fútbol balcánico siempre tuvo un hueco en las ligas profesionales españoles. 

Generalmente, siempre se ha tirado más de países como Argentina o Brasil, pero no queda duda de que los países que formaban la desaparecida Yugoslavia también fueron un buen caladero para los equipos profesionales de la liga española. Aún quedan en primera unos cuantos, a día de hoy: los croatas Ivan Rakitic, Sime Vrsaljko, Luka Modric, Mateo Kovacic, Alen Halilovic; los serbios Nemanja Maksimovic, Darko Brasanac, Sasa Lukic, Marko Dimitrovic, Aleksandar Katai, Filip Manojlovic, Antonio Rukavina o Nemanja Radoja; el bosnio Ermedin Demirovic; el montenegrino Stefan Savic; el esloveno Jan Oblak; o el Macedonio Enis Bardhi. Son, además, jugadores, en buena medida, importantes. 

Lo que quizás sorprenda un poco más es que el número también es alto en la segunda división. El número de jugadores extranjeros en la segunda categoría del fútbol nacional ha ido en aumento, pero, casi siempre, se ha optado por los mercados que ya hemos mencionado anteriormente. Sin embargo, hoy en día, también encontramos muchos jugadores balcánicos en la llamada Liga 1/2/3. Ahí juega, por ejemplo, serbios como Rajko Brezancic, lateral izquierdo de 28 años, que llegó al Huesca desde Holanda; el delantero del Spórting de Gijón Stefan Scepovic, quien, a sus 27 años, ya ha jugado en equipos como la Sampdoria, el Brujas, el Celtic de Glasgow, el Partizan o el Getafe; Filip Malbasic, del Tenerife, un extremo de 25 años que también ha jugado en Alemania; en el Córdoba juegan hasta tres compatriotas, Igor Stefanovic, portero de 30 años, Sasa Markovic, centrocampista de 26 años y Sasa Jovanovic, también centrocampista, de 25 años; Dejan Lekic juega en el Reus a sus 32 años, y en España ya ha jugado en Osasuna, Girona, Eibar, Spórting o Mallorca. La segunda división también cuenta con un jugador de Montenegro, Ivan Kecojevic, 29 años, del Cádiz; un esloveno, Matej Pucko, del Oviedo, que tiene 24 años; y un macedonio, Stole Dimitrievski, portero de 24 años que juega en la Gimnástic de Tarragona. 

Normalmente, la liga ha mirado al fútbol europeo para incorporar, sobre todo, ha jugadores de los campeonatos que también tienen competiciones domésticas de alto nivel: Alemania, Francia, Italia, Inglaterra, Portugal, Holanda y/o Bélgica. Pero el número de jugadores de otros países europeos con menos tradición como extranjeros en España o con ligas de menor potencial también es alto. 
En primera división, encontramos, por ejemplo, a los daneses Simon Kjaer, Michael Krohn-Dehli, Riza Durmisi, Daniel Wass o Andrew Hjulsager; los rumanos Alin Tosca y Florian Andone; el eslovaca Stanislav Lobotka; el sueco John Guidetti; el polaco Przemyslaw Tyton; o los suizos Fabian Schär y Zdravko Kuzmanovic. También en segunda división nos encontramos a jugadores suizos, dos en el Zaragoza: Oliver Buff, de 25 años, y el más veterano, 29 años, Simone Grippo. También suecos, en este caso, uno, de 32 años, y cobrando del Lorca FC, Markus Holgersson. Y un polaco, Pawel Kieszek, de 33 años, que juega en el Córdoba. Otro jugador nacido en un país europeo con poco número de extranjeros en España, aunque de allí vino Ferenc Puskas, es el húngaro Patrick Hidi, que juega en el Oviedo y tiene 27 años. Por último, dos ucranianos y tres georgianos. De Ucrania, llegaron a la segunda división, el defensa del Lugo de 20 años Vasyl Ruslanovych Kravets, y el delantero del Albacete de 28 años Roman Vyacheslavovych Zozulya. Y de Georgia, todos con 22 años, Giorgi Papunashvili, del Zaragoza, Otar Kakabadze, del Gimnástic; y Giorgi Aburjania del Sevilla B. 

Si quieres que, después de hacer todo este recuento, llegue a alguna conclusión... Pues bueno, diremos que sigue la tendencia a buscar talento fuera de casa y, explotados ya algunos mercados, hay que buscar en otros que se abandonaron o en los nuevos. No sé si es una buena conclusión, pero bueno. 

Le damos el titular a Vasyl Ruslanovych Kravets porque, de todos los que hemos mencionado (viniendo de segunda división, vamos a fijarnos en los que menos visibilidad tienen) es el más joven. Kravets es una promesa del fútbol ucraniano que ha salido muy pronto de su país. Si mis datos son correctos, debutó con la selección de su país a muy temprana edad, después de pasar por otras categorías inferiores. Apenas jugó una quincena de partidos en el Karpaty Lviv y fue cedido al Lugo. Tiene 20 años, miedo 1'83 y llegó al Lugo en el mercado de invierno de la temporada pasada. No hay que confundirle con Artem Kravets, delantero de la misma nacionalidad pero con el que no sé si guarda parentesco, y que, la temporada pasada, jugó en el Granada cedido por el Dinamo de Kiev, a donde ha regresado este año.