sábado, 19 de enero de 2019

Eduardo Santas

Imagen tomada del buscador de google. Aparentemente, proviene de la web de EsCiclismo


Hace unos pocos días se celebró la presentación de la Fundación Euskadi para esta próxima temporada. Muchos medios se hicieron eco, así que nosotros pensamos evitar la redundancia y dejarlo pasar, pero, al final, no hemos podido resistirnos. Quizás porque nos sorprendieron algunos detalles, pero también porque estamos ansiosos por aprovechar esta racha de tiempo libre y alimentar el blog. Por lo que sea o fuera, pero aquí estamos para dejar testimonio de cómo se presenta la temporada profesional y amateur para el equipo que desde hace un par de años preside el ex corredor de la misma y actual ciclista del Movistar Mikel Landa.

La presentación del equipo tuvo lugar en Hernani, en el auditorio de la Fundación Orona. Antes, Mikel Landa y los corredores de la fundación se dieron un paseo de 110 kilómetros, más o menos. En la presentación, no se descubrió nada nuevo que no se hubiera deslizado ya en prensa y foros especializados, pero destacó el esfuerzo patente que se está haciendo con la base y el impulso que se va a dar a la formación. Mikel Landa, maestro de ceremonias y objeto de los focos, lo dijo explícitamente en su intervención: "La Fundación sigue creciendo, quizá no en resultados pero sí por la base, que hemos fortalecido. Esperamos que dentro de unos años este trabajo dé sus frutos." El equipo sub23 masculino, recogido en el acuerdo de colaboración firmado con el Goierriko, y el nuevo equipo de formación femenino, que se estrena esta temporada, reflejan ese interés en la formación. Ninguno de estos equipos vestirán de naranja, como sí lo hará el equipo continental, pero en sus maillots lucirá la evidencia de un nuevo acuerdo económico con Laboral Kutxa. Por muy pequeñas que sean las aportaciones de esas firmas, que empresas del calado de Etxeondo, Orbea, Laboral Kutxa u Orona, aunque esta solo haya prestado su auditorio, aparezcan relacionadas con este proyecto explica el aire positivo y esperanzado con el que muchos miran atentamente los pasos cortos que está dando la Fundación desde que Mikel Landa tomara las riendas de la misma.

El equipo continental, la cara más visible de este proyecto, volverá a estar dirigido por Jorge Azanza. Para la temporada, que comenzará ya en Mallorca, el equipo contará con diez corredores, más una sorpresa, la de una cesión, no muy habitual pero tampoco tan extraño en el ciclismo profesional. Ese decimoprimer corredor que competirá con los naranjas hasta que en julio se incorpore al equipo que tiene sus derechos es el prometedor escalador colombiano Sergio Higuita. Por sorpresa, el ex corredor del Manzanas Postobón ha llegado a crédito a la Fundación Euskadi hasta que en verano se pueda incorporar al equipo World Tour del Education First. Si no me confundo, en el equipo de Jonathan Vaughters trabaja el ex ciclista vasco Juan Manuel Gárate. No sé si él habrá sido el encargado de pensar que este trámite le vendría bien a Higuita y que Euskadi podía ser el mejor sitio para llevarlo a cabo, pero el caso es que correrá durante todos estos meses de naranja y se espera que su calidad cuando las cuestas se empinan sirva para reforzar la visibilidad del equipo y contagiar competitividad a los valores más jóvenes. No será el único corredor foráneo del equipo, aunque el otro, también nuevo en esta edición, lleva años formándose en la tierra de mano de Juanjo Oroz y su Lizarte. Se trata de Dmitriy Zhigunov. Otro compañero suyo en el equipo navarro, el murciano Antonio Soto, también tendrá la oportunidad de disfrutar de la categoría profesional en su debut con los vascos. Diego López, Iban Azurmendi, Mikel Alonso, Gotzon Martin y Txomin Juaristi siguen del año pasado. Igual que regresa, después de sus problemas físicos, Peio Goikoetxea. El joven zarauztarra Jokin Aranburu, que llega del AMPO-Goierriko, y su compañero Unai Cuadrado dan el salto con el equipo de Mikel Landa y Jorge Azanza.

Por su parte, el equipo de categoría sub23 estará dirigido por el ex profesional Mikel Gaztañaga, siguiendo la estructura y la formación del equipo de Beasain AMPO-Goierriko, quien firmó hace unos meses este acuerdo con la Fundación Euskadi que le suponía un enorme alivio a su maltrecha economía en épocas recientes. De hecho, uno no sabe si hablar del renovado AMPO-Goierriko o comentarlo como un equipo nuevo. El caso es que Gaztañaga contará con una amplia lista de meritorios dispuestos a saber aprovechar la oportunidad para alcanzar el ansiado profesionalismo. Tirando de juveniles y amateurs, principalmente con origen en el antiguo equipo del Goierriko, se ha creado un equipo profundo, con un buen número de aspirantes, que incluye a corredores como Mikel Barandiaran, Arkaitz Sukia, Aitor Garmendia, Jon Arakama, Aritz Urra, Xabier Berasategi, Iñaki Murua, Ailetz Lasa, Imanol Álvarez, Ander Amonarriz o Xabier Mikel Azparren, campeón de Gipuzkoa sub23 contrarreloj el año pasado. Corredores como Unai Iribar y Asier Etxeberria, que ya hicieron buenos puestos en Lehendakari y Euskaldun el año pasado, deberán dar un paso adelante. Del Eiser-Hirumet y del Caja Rural respectivamente llegan Julen Latorre y Eneko Aramendia. Gaizka Sotil ya estuvo en la Fundación Euskadi y Mikel Paredes fue uno de los mejores corredores del año pasado en el AMPO-Goierriko. Quizás, a los que más cerca haya que seguir sea a Iker Ballarín, 2º en el Torneo Euskaldun, y a Xabier Murgiondo, campeón de Euskadi sub23 el año pasado. Sin embargo, la mayor atención se la llevó la incorporación más inesperada y sorprendente. Al parecer, por mediación directa del propio Mikel Landa, el equipo sub23 ha incorporado a Eduardo Santas, corredor aragonés con licencia navarra y residencia en Tudela que, a sus 29 años, será el corredor élite del equipo. Santas tiene un currículo envidiable que incluye hasta nueve medallas en campeonatos del Mundo y una en las olimpiadas de Río de Janeiro. Bueno, en las paraolimpiadas. Y es que Santas sufrió una hemiplejía a consecuencia de una varicela cuando tan solo tenía cuatro años. Desde entonces, es uno de los corredores paralímpicos más laureados y competitivos del estado español. De hecho, ya participó en los campeonatos nacionales absolutos de ciclismo en pista, convirtiéndose en el primer corredor paralímpico en hacerlo. Por mediación de Markel Irizar, el propio Mikel Landa, al escuchar su historia de penurias económicas y pocos medios, decidió comprometerse e incorporarle en su equipo sub23, con el que tendrá la oportunidad de disputar pruebas en categoría absoluta, vivir la experiencia de estar dentro de la dinámica de un equipo y contar con los medios y recursos de la estructura de la Fundación. Así, además de disfrutar de la experiencia, podrá preparar con más confianza y determinación su objetivo de estar cerca de las medallas en Tokio 2020. Vamos a dedicarle a él el titular. La foto, para todos. 

Finalmente, Landa, en la presentación, resaltó y dio mucha importancia al nacimiento de un equipo sub23 femenino en la estructura de la Fundación. Desde su llegada, parecía estar planteado el interés en contribuir al ciclismo femenino y, este año, se ha encontrado la fórmula adecuada. Bajo la dirección de Ángel Urreta, un veterano en la categoría al que se le ha encomendado arrancar este proyecto, el nuevo equipo femenino sub23 de la Fundación Euskadi contará con diez corredoras, encargadas de estrenar esta nueva faceta del ambicioso proyecto que lidera Mikel Landa. Las elegidas, algunas de ellas alavesas que tendrán, por fin, la oportunidad de no tener que ir muy lejos de casa para medrar y mejorar, son las siguientes: Miriam Gardachal, Jone Otaola, Zuriñe Otaola, Uxue Albizua, Nahia Eraña, Elena Cuenca, Paula Suárez, Paula Lanz, Isabel García y Ainara Sanz

Probablemente, la consolidación de este proyecto no sea tan visible si nos fijamos en la falta de resultados vistosos el año pasado, la reducción de corredores, la retirada prematura de algunos corredores que se podían considerar proyectos de futuro, la repetición de categoría y lo que esto conlleva en cuanto a calendario y repercusión. Aún así, si se mira con atención y perspectiva, este segundo año de Mikel Landa en la Fundación parece fortalecer las impresiones positivas de su llegada y lo hace, además, con más arraigo y validez, con más solidez y firmeza. Han entrado patrocinadores nuevos y aparentemente solventes, se ha multiplicado la raíz formativa del equipo y se sostiene la punta profesional del proyecto. Pensar en el futuro es atrevido pero, al menos, se presume que se podrá hacerlo. Algún titular o comentario periodístico lo decía así, que parece que la Fundación ha vuelto con fuerza para quedarse. Ojalá sea así: para quedarse y para crecer. Crear una buena estructura de cantera, con un engarce sólido y salida hacia el profesionalismo, vendrá bien al ciclismo masculino y femenino en Euskadi. 

viernes, 18 de enero de 2019

Andrew Gaze



Hacía mucho que no venía por aquí y va a ser así de aquí en adelante. Apareceremos de pascuas a ramos, como se suele decir, o igual de golpe nos soltaremos vete tú a saber cuántas entradas, siempre que podamos, o nos apetezca o tengamos oportunidad. El primer instinto ha sido abandonar, pero somos tozudos y como no tenemos que cumplir con nadie, seguiremos manteniendo abierto este blog y visitándolo cuando nos plazca, de manera caprichosa, y con el mismo espíritu amateur y desinhibido. Si algún lector se pierde por el camino, tampoco pasa nada. Seguro que es porque ha encontrado cosas más interesantes que hacer en su vida.

Nuestro regreso, en esta ocasión, llega por el baloncesto australiano. Y como casi siempre ocurre con este blog, llega por casualidad. Hace unos días leímos una noticia por ahí que tocaba tangencialmente la competición profesional que se disputa en este país y con este deporte y nos dio por enredar un poco, echar un vistazo, averiguar algo más y, claro está, venir luego aquí a contarlo. Nada más. Solo eso. Nos hemos permitido perder unos minutos de nuestra ocupada vida para visitar un par de páginas webs y después explotarlas aquí con nuestras propias palabras para enterarnos un poco más, como, por otra parte, hemos hecho en muchas otras ocasiones y circunstancias anteriores, de lo que ocurre en un baloncesto que, literalmente, nos queda en las antípodas y al que, muchas veces, no conocemos por falta de información. Pero existir existe, y es tan interesante como muchos otros, y por eso, se nos ocurrió, venimos aquí ahora a dedicar unos pocos párrafos para desentrañarlo sin mucha ambición y con un criterio de perfil bajo. Vamos a ello.

Hay baloncesto en Australia más allá de la NBA. Y es que parece que solo conocemos el baloncesto de este país si sus jugadores disputan la liga comercial norteamericana más importante. Jugadores como Dante Exum, Joe Ingles, Matthew Dellavedova, Thon Maker, Patty Mills o, sobre todo, Ben Simmons, parecen resumir el baloncesto en este país. Y es que en la NBA juegan hasta once jugadores australianos, si incluimos, por ejemplo, a un Kyrie Irving que nació en Melbourne pero juega para la selección de Estados Unidos. Sin embargo, también hay baloncesto local y con peso en el país. La liga australiana de baloncesto profesional, NBL, la disputan ocho equipos que juegan 28 partidos durante la liga regular. Siete de esos equipos son australianos, la mayoría de la costa este de la isla y uno siempre es de Nueva Zelanda. Al finalizar la misma, los cuatro primeros disputan el play off final por el título. En estos momentos, se han disputado 20 partidos de liga regular, y los Sydney Kings encabezan la clasificación con 13 victorias. Tienen cerca al Melbourne United, con 12 victorias. Los otros dos equipos que entrarían en play off serían los Perth Wildcats y Brisbane Bullets. Estos últimos, con 11 victorias, ponen el límite pero tienen cerca a otros equipos con posibilidades aún de robarles el puesto como Adelaide 36ers, Illawara Hawks y New Zealand Breakers, el último de esta terna de candidatos con ocho victorias. Más descolgados se han quedado los Taipans de Cairn.

El año pasado los Melbourne United se conviertieron en los campeones nacionales, rompiendo la racha de dos victorias consecutivas de los Perth Wildcats, el equipo más laureado en la historia de la NBL con ocho victorias totales. Antes que estos, hubo victorias finales de los Cairn Taipans y de los mismos Perth Wildcats que acabaron con la tiranía de los New Zealand Breakers, campeones de la NBL durante tres años consecutivos. Los Sydney Kings, actuales líderes, fueron los dominadores de la liga a principios de este siglo, con cinco victorias entre los años 2003 y 2008. Desde entonces, no han vuelto a ganar.

En los Sydney Kings nos encontramos a un buen puñado de jugadores con pasado en la NBA o en el baloncesto europeo que seguro que le resultan familiares a los que conocen poco de esta liga. Para empezar, el entrenador es el australiano Andrew Gaze, quien hasta en siete ocasiones fue MVP de esta liga cuando era jugador. Se retiró en 2005 como jugador, después de 20 años de carrera, y de haber pasado por Italia (Udine), Grecia (Apollon Patras) y la NBA (Spurs). Ahora, dirige con buen tiento a unos Kings donde juegan varios viejos conocidos de la ACB como Kevin Lisch, ex CAI Zaragoza; Brad Newley, ex Valencia y Gran Canaria; Daniel Kickert, ex Breogán, Gran Canaria y Tenerife; y David Wear, norteamericano que jugó para el Fuenlabrada. No son los únicos jugadores con cierto pasado internaciona, ya que uno de los jugadores más destacados del equipo, máximo anotador de los Kings y MVP de la competición hace un par de años, es Jerome Randle, norteamericano con recorrido en Turquía, Lituania, Francia, Ucrania o Bélgica. También son importantes en este equipo el jovencísimo norteamericano Brian Bowen, quien no ha pasado por la liga universitaria, si no me confundo, y a sus 20 años ya es profesional, pensando en reeditar lo que hizo Terrance Ferguson quien llegó a la NBA, a los Thunder, tras pasar por los Adelaide 36ers; o Deng Deng, australiano de origen sudsudanés, quien tras salir de Baylor pasó por la NBDL, Finlandia o Líbano. Pero, sobre todo, el gran nombre de estos Sydney Kings es el máximo reboteador actual de la competición y uno de los grandes nombres de la misma, Andrew Bogut, número uno del draft de 2005 en la NBA y con una larga carrera allí que le hizo pasar por los Milwaukee Bucks, Golden State Warriors, Dallas Mavericks, Cleveland Cavaliers y Los Angeles Lakers. Un buen plantel que parece que podrá aspirar a recuperar un título nacional que se les resiste desde hace unos diez años.

En los Perth Wildcats del australiano Trevor Gleeson, mejor entrenador de la NBL en 2011, nos encontramos al máximo anotador de la competición y MVP de la temporada pasada, un Bryce Cotton nacido en Tucson, Arizona, que ha jugado en Italia para el Brescia, en Turquía para el Anadolu Efes, en China y en la NBA para los Grizzlies, los Suns y los Utah Jazz. Junto a él, encontramos a su compatriota Terrico White, con experiencia en Serbia, Turquía e Israel y al australiano Nick Kay, rookie del año en la NBL en 2016 y uno de los hombres más importantes del equipo.

Kevin Braswell entrena a los New Zealand Breakers donde nos encontramos a jugadores como Corey Webster, jugador neozelandés que ha viajado hasta las ligas de Serbia, China, Israel y Grecia para conseguir contratos profesionales, a su compatriota Tom Abercrombie, quien pasó por la ACB de la mano del Gipuzkoa Basket después de jugar en el ASVEL francés, al norteamericano Tai Wesley, quien empezó su carrera deportiva en Holanda y Francia, a Shawn Long, ex jugador de los Sixers en la NBA y con experiencia en China, uno de los mejores hombres de este equipo, o a Patrick Richard, quien también tiene pasado en la ACB, en este caso con el Joventut.

En los defensores del título, los Melbourne United que entrena el australiano Dean Vickerman, también nos encontramos a varios ex ACB y ex NBA. David Barlow, por ejemplo, jugó en CAI Zaragoza, Murcia y Obradoiro, y Chris Goulding, en Zaragoza, además de en el Torino en Italia. Por su parte, Josh Boone tiene experiencia en la NBA con los New Jersey Nets y ha jugado también en Turquía, China, Filipinas, Baréin, Estonia o Rusia; Casper Ware, también norteamericano, en los Sixers, además de haber jugado en Italia, Alemania, China y Francia; y, finalmente, DJ Kennedy no les va a la zaga en currículo. Jugó en la NBA con los Cleveland Cavaliers y después se ha buscado la vida por Francia, Israel, Rusia, Alemania, Turquía o China. No son los únicos jugadores importantes en el equipo porque también destaca el australiano Mitch McCarron, quien jugó en LEB Oro con el Palencia y en Eslovenia.

Illawarra Hawks de Rob Beveridge también cuentan con un viejo conocido de la ACB como Andrew Ogilvy, australiano que tras salir de la universidad de Vanderbilt pasó por Valencia, Manresa y jugó en Turquía y Alemania. El norteamericano Brian Conklin, con pasado en Latinoamérica, también jugó en Francia antes de llegar a Australia. A la NBA, sí llegó su compatriota Cedric Jackson, uno de los jugadores más importantes de este equipo, quien jugó en los Cavaliers, los Wizards y los Spurs antes de empezar a viajar y pasar, entre otros países, por Eslovenia e Italia. También tienen un rol importante en este equipo el norteamericano Jordain Jett y el australiano Todd Blanchfield, pero, probablemente, el nombre más mediático y reconocible de este equipo es el de David Andersen. El ala-pívot australiano, tiene un larguísimo currículo que es difícil resumir. Para muchos, será recordado por sus años en el CSKA o el Barcelona, pero en Europa su bagaje es extenso y llegó a jugar en la NBA para Rockets, Hornets y Raptors. Desde hace años, combina su país con otras experiencias europeas durante el parón nacional. Tiene ya 38 años, pero Andersen aún promedia 9.4 y 3.7 en la liga regular de su país, lo que no está nada mal.

Con Mike Kelly en la dirección, los Taipans Cairns también cuentan con uno de los grandes nombres de esta liga, el de Nathan Jawai. El ex de Raptors, Wolves, Partizan, UNICS Kazan, FC Barcelona, Galatasaray o Andorra ingresó en la liga de su país hace cinco años. Ahora es una de las referencias de este equipo donde, sobre todo, destaca el norteamericano de la Universidad de Maryland, Melo Trimble, uno de los mejores anotadores de la liga. Él, junto a sus compatriotas DJ Newbill, ex del Villerbaune o el Oostende y Devon Hall y el neozelandés con pasaporte británico y experiencia en Grecia y Bélgica, Robert Loe, son la columna vertebral de este equipo. 

En los Brisbane Bullets ejerce como entrenador principal Andrej Lemanis, australiano de origen letón que también ejerce como seleccionador nacional. En su equipo encontramos al internacional Cameron Bairstow, nacido en la ciudad y con pasado en los Chicago Bulls. Él, junto con Lamar Patterson, Cameron Gliddon, Reuben te Rangi, Matthew Hodgson y Jason Cadee son los argumentos para entender que este equipo aspire a los play offs. El neozelandés te Rangi es una de las sorpresas de esta temporada. Cameron Gliddon es un exterior australiano con experiencia en Europa (Polonia y Rusia), mientras que su compatriota Matthew Hodgson juega por dentro y nunca ha salido del país. También es nacional Jason Cadee, uno de los mejores bases de la liga en la actualidad, que hace poco tuvo su primera experiencia fuera en Grecia. Por último, el norteamericano Patterson es uno de los mejores jugadores del equipo y tiene experiencia en Italia, Turquía y la NBA (Atlanta Hawks).

En Adelaide 36ers tienen como entrenador a uno de los preparadores más laureados de la liga, el norteamericano Joey Wright, con pasado como jugador en la NCAA y la liga filipina y amplia experiencia como entrenador en Australia. A sus ordenes, tiene a un viejo conocido de la ACB como 
Demetrius Conger, norteamericano que disputó la ACB con el Joventut, además de tener experiencia en otros países europeos. En el equipo de Adelaida también juegan jugadores como el norteamericano Jacob Wiley, el australiano Nathan Sobey, mejor pasador de la liga y con pasado en el PAOK, su compatriota de origen sudanés Majok Deng, ex NCAA en Louisiana-Monroe, Daniel Johnson, un veterano pívot australiano con experiencia en las ligas de Puerto Rico, Polonia, Irán no Argentina y Anthony Drmic, exterior australiano con pasado en los Broncos de Idaho State. 

Seguro que hay más jugadores interesantes y con buena producción. Seguramente, nos hayamos dejado llevar por nuestro limitado conocimiento y habremos dejado algún buen nombre en el tintero. Sin embargo, los que hemos dejado aquí expuestos, ya dan una buena medida del nivel en el país y de lo interesante que se presentan los play off por el título. No creo que lo contemos, pero, bueno, hemos vuelto, quizás volvamos a ausentarnos, pero nos conformamos con resistir. 

Por todos los logros mencionados anteriormente, vamos a darle el titular a Andrew Gaze. Además, hay que reconocer, aunque no le falten argumentos para explicarlo, que está haciendo una gran labor este año con los Sydney Kings. Así que, para él el titular. 



martes, 4 de diciembre de 2018

Gregorio Blasco



Esto no es cosa del mes pasado, llevamos años viviendo el movimiento incesante de jugadores de fútbol profesional que emigran a ligas que nos siguen pareciendo exóticas, aunque lo hagamos percutiendo una y otra vez en el mismo error eurocéntrico. No sé muy bien lo que quiero decir, o sí. Pero el caso es que hasta algunos periódicos deportivos de tirada nacional tuvieron que crear secciones para ser más rigurosos y seguirles el rastro a todos esos jugadores nacionales que se dispersaban por una variedad inabarcable de ligas internacionales. Empezó hace tiempo, años después de la ley Bosman, y quizás sea un reflejo de la visión mercantilista y globalizadora que rige ahora el fútbol mundial.

Me ha llamado la atención que, en este caso, el Athletic Club de Bilbao siempre pareció un poco apartado de estas tendencias. Expliquémonos, porque, así dicho, parece muy bruto e incorrecto. Los movimientos migratorios (llamarlo así puede resultar hasta insultante, pero, al fin y al cabo, emigrantes son los que se van) en el fútbol profesional se suelen dar en dos niveles. Y esta es una opinión personal. Uno, el más mediático, suele suceder cuando los jugadores tienen pedigrí o ascendente y son piezas de un mercado exigente y agresivo. Se pagan cláusulas o se negocian montantes, más o menos desorbitantes, para que equipos, a menudo con mayores poderes económicos que los que poseen al jugador apetecido, le capten o se apropien de sus derechos. Muy sencillo. Hay otro nivel, sin embargo, que sería el de esos jugadores menos mediáticos y relevantes para el mercado que buscan otro incentivo fuera de sus zonas de comfort, bien sea buscando una experiencia distinta, creyendo en la posibilidad de medrar en su estatus futbolístico o respondiendo a mejoras laborales que no suelen ser tan impactantes como las del primer nivel mencionado. Jugadores de ligas menores que firman por equipos de primera división en ligas con menos impacto económico en el fútbol internacional, llámalo Chipre o Polonia, muy de moda en el fútbol español como una salida socorrida, o ya sean Catar, Emiratos Árabes, Arabia Saudí, China, Japón u otros nuevos mercados pujantes y adinerados, si eres afortunado, ya seas del nivel 1 o del 2, porque, probablemente, tu nómina sea más envidiable en estos casos. Dentro de ese nivel 2, se podrían hacer distinciones o subniveles, por supuesto. No es lo mismo partir a lo desconocido en edad de meritorio que cuando ya se anuncia el ocaso de tu carrera. Entiendo que las motivaciones pueden ser muy distintas.

Volviendo al Athletic Club de Bilbao, casos recientes que pudiéramos incluir en el primer supuesto o nivel ha habido. Y muchos. Los hubo antes: se fue Bixente Lizarazu al Bayern de Munich, y eso que acababa de llegar, o Asier del Horno al Chelsea. Pero, en general, los traspasos o abandonos más significativos han ocurrido en época reciente, sobre todo, después del año de éxito europeo que comandó Marcelo Bielsa. Bien mediante el pago íntegro de la cláusula de rescisión (Ander Herrera, Javi Martínez, Aymeric Laporte o Kepa Arrizabalaga) o por la finalización del contrato (Fernando Llorente o Fernando Amorebieta) son varios los casos en los años más cercanos.

Ejemplos del segundo nivel, me atrevería a decir que no eran tan numerosos ni llamativos en el caso del club vizcaíno. O, por lo menos, si hacemos una distinción por subniveles y nos fijamos en los jugadores más jóvenes o en los que aún podrían declararse en edad de rendimiento pleno. Es distinto si el jugador sale desde la primera plantilla, después de una carrera larga, o si hablamos del excedente de jugadores de la cantera, ya hubieran llegado al primer equipo o no. Normalmente, hasta ahora, los jugadores jóvenes o en edades tempranas que salían fuera de Lezama y dejaban la institución, lo hacían, generalmente, en el ámbito local, enrolándose en otros equipos nacionales, ya fueran de la primera, la segunda o incluso de otras categorías menores. Escribo unos pocos y recientes: Unai Bustinza, Erik Morán, Mikel Vesga, Javier Eraso, Álvaro Peña, Ibai Gómez, Sabin Merino, Jonás Ramalho, Guillermo Fernández, Iñigo Egüaras, Markel Etxebarria, Unai Medina, Borja Viguera, Mario Barco, Xabier Etxeita... Todos son jugadores recientes, unos pocos ejemplos, que tanto habiendo formado parte de la primera plantilla como llegando tan solo al filial, salieron del Athletic Club para encontrar acomodo en equipos de primera y de segunda, pero siempre en ligas españolas. No era tan común, repito que es una sensación particular, ver a jugadores con pasado rojiblanco haciendo las americanas, viajando lejos de su entorno, destacando en ligas que, incluso, se escriben con alfabetos distintos. Los casos más habituales eran los contrarios, jugadores ya veteranos, mirando hacia la jubilación deportiva, que se aventuraban hacia una experiencia final o querían apurar unos ahorros: Javi González se fue a Israel con 32 años; Ismael Urzaiz un año al Ajax holandés tras once temporadas en la primera plantilla del Athletic; Fran Yeste, habiendo cumplido los mismos años de carrera que Urzaiz, viajó a Emiratos Árabes Unidos y a Grecia; Andoni Iraola se despidió del Athletic tras una temporada más que estos dos y vivió una experiencia distinta en Estados Unidos; Ander Murillo se fue a Chipre con 28 años, tras haber dejado el Athletic y pasar por Celta y Salamanca; Igor Gabilondo jugó en el mismo equipo que Murillo antes de retirarse; Ustaritz Aldekoaotalora, tras siete temporadas en el Athletic, y un breve paso por el Betis, probó en Georgia y Portugal; Aitor Karanka jugó en el Colorado Rapids de los Estados Unidos antes de retirarse y empezar su carrera como entrenador; en Grecia estuvieron Josu Sarriegi y Pablo Orbaiz, el segundo, después de once temporadas en el Athletic, en las que llegó a ser capitán, y pasando luego por Rusia; Kike Sola pasó una temporada cedido en Inglaterra; y Carlos Merino, que llegó de allí, salió pronto del Athletic, jugó varios años en segunda, y antes de volver a la península para jugar en segunda B y retirarse, emigró a Austria y Grecia. Aún hay alguno en activo, como Borja Ekiza, quien aún juega en Chipre; o Igor Angulo, quien, a sus 34 años, ha encontrado el éxito en Polonia tras buscarlo en Grecia y Chipre y durante años en segunda y segunda B; o el delantero Urko Vera, quien sigue en Rumanía, jugando para el Cluj. Los hay, incluso, que volvieron y aún están en activo: a sus 35 años, el navarro Mikel Arruabarrena aún juega en el Pontevedra de la segunda B, pero hasta llegar ahí, le costó debutar en primera con el Eibar, tenía 31 años, y para ello se labró una carrera en segunda, segunda B y Polonia; en la misma categoría, pero en el Badajoz, juega otro delantero salido de Lezama, Eder Díez, que pasó antes varios años intentándolo en Portugal; también ha vuelto a segunda B, en este caso más cerca de casa, al Barakaldo, David de Paula, quien, tras salir de Lezama, pasó por Alicante, Lemona, Ponferradina, Palencia y Logroñés antes de triunfar en Austria con el Wolfsberger y fichar por el histórico Austria de Viena; más corta fue las experiencia de Ager Aketxe en Canadá, donde estuvo cedido por el Athletic y ahora juega en el Cádiz de la división de plata; o la de Jon Aurtenetxe en Escocia, volviendo también a Bizkaia, donde juega ahora para el Amorebieta de la segunda B; Gorka Elustondo llegó al Athletic desde la Real Sociedad, se marchó al Atlético Nacional de Colombia y ahora juega en el Rayo Vallecano de la Liga BBVA; Aritz Borda, central de Real Sociedad B y Bilbao Athletic, ha jugado en Chipre, Tailandia, Rumanía y Australia; y, por supuesto, más mediático fue el traspaso de Yuri Berchiche de la Real Sociedad al PSG francés y su regreso a Bilbao, donde jugó en juveniles antes del salir a la cantera del Tottenham Hotspurs, al mismo tiempo que Mikel San José, ahora en la primera plantilla del Athletic, salía también a la cantera del Liverpool.

Excepto, quizás, en los casos de Berchiche y San José, jugadores en edad juvenil que prefirieron salir a Inglaterra e intentarlo en otro contexto, el resto de los jugadores mencionados arriba cumplían con lo que describimos en el nivel 2: o bien jugaban en categorías menores y vieron la posibilidad de medrar, mejorar sus emolumentos o vivir una experiencia; o se encontraban al final de su carrera y decidieron probar algo nuevo. Lo que me ha sorprendido ha sido encontrarme, en una sola temporada, hasta siete jugadores que, habiendo salido de Lezama, y sin que ninguno llegue a los 30 años, se encuentren ahora en lugares tan distantes como Chipre, México, Holanda, Polonia, Bélgica o Israel.

En México, está Unai Bilbao. A sus 24 años, y tras cumplir el ciclo del Bilbao Athletic sin llegar a debutar en el primer equipo, decidió probar suerte en el Atlético de San Luis mexicano, equipo que disputaba la segunda división del país. Hace unos días, precisamente, Unai Bilbao acaparaba la atención de la prensa bilbaína porque su temporada está siendo mayúscula: titular indiscutible, ha colaborado, marcando goles incluso, para que su equipo juegue la final del play off de ascenso y aspire a tal logro, para lo que deberá batir al Dorados que entrena Diego Armando Maradona. Precisamente este fin de semana, se jugó la eliminatoria y el equipo de Unai Bilbao derrotó al equipo del entrenador argentino, consiguiendo un ascenso que el central vizcaíno ha disfrutado como titular. En Polonia, juegan Sergio Mendigutxia e Iker Guarrotxena. El primero lo hace en la segunda división, en en el Star Mielec. Llegó allí desde UD Sanse de la segunda B. A sus 25 años, y tras pasar por Baskonia y Bilbao Athletic, su momento de gloria llegaría en el filial del Spórting de Gijón, ya que su buen rendimiento le llevó a debutar en primera división con los asturianos y, precisamente, en San Mamés, si no me confundo. Iker Guarrotxena es un año mayor, aunque, a día de hoy, que escribo esto, aún tiene 25 años porque los cumple en diciembre. Él no llegó a debutar en liga con el primer equipo, pero dejó buenas sensaciones en el Bilbao Athletic antes de salir a otros equipos de segunda. Ahora, juega en Primera división, pero en Polonia, para el Pogon Szczec, donde, precisamente en la penúltima jornada, marcó un doblete que le dio la victoria a su equipo y le situó entre los cinco primeros. En Chipre, juega el más veterano en esta lista, Isma López, quien cuenta ya con 28 años. Su entrada en Lezama causó un pequeño revuelo en la de Tajonar. Salió del Bilbao Athletic para volver tras pasar por Zaragoza B y Lugo y debutar en primera con el Athletic antes de marcharse al Spórting de Gijón. Este año firmó por el Omonia Nicosia de la primera división chipriota donde también juegan varios españoles y otros ex jugadores de las ligas españolas como Raoul Loue, Marco Motta o Mickael Gaffoor. Por cierto, entrenando, que no jugando, en Chipre, se encuentra, como ya sabemos casi todos después de su exitoso periplo en las clasificatorias europeas, Andoni Iraola, quien tiene al AEK de Larnaca, donde Ander Murillo es su director general, en cuarta posición. En Bélgica, juega el menudo lateral Urtzi Iriondo, titular en el último filial bilbaíno en jugar en segunda división. Encadenó dos cesiones seguidas, sin mucho éxito, en Granada y Elche, y ahora juega en un Union Saint-Gilloise que ocupa la segunda posición tras el líder Mechelen e Iriondo lleva cinco jornadas consecutivas sin jugar. A Israel, se marchó Enric Saborit, quien llegó a Lezama para jugar en el juvenil desde Cataluña y llegó a disfrutar de minutos en primera en diferentes épocas, incluyendo la más reciente con José Ángel Ziganda. Su equipo lidera la Liga, él no es titular indiscutible pero ha jugado e incluso ha marcado algún gol. Finalmente, en Holanda, vive y juega ahora Iker Hernández, delantero guipuzcoano que llegó a Lezama para tener un breve paso por el Bilbao Athletic tras jugar cedido en el Barakaldo por la Real Sociedad B. Internacional en categorías inferiores, su progresión, que le llevó a debutar en primera división a las órdenes de David Moyes en la Real Sociedad, se frenó y ha decidio darle un vuelco y buscar una aventura en un país extranjero. En una entrevista reciente, explicaba que el Den Bosch es un equipo que ha caído en manos de un empresario ruso que ha metido dinero y ahora aspiran al ascenso. De hecho, ahora mismo, lideran la clasificación de segunda en Holanda e Iker Hernández lucha por encontrar un hueco en el equipo que le está costando conseguir. Como explicaba en la misma entrevista que hemos mencionado antes, llegó al equipo en agosto, cuando la liga ya estaba en marcha y el equipo estaba formado, con lo que le está costando entrar en la dinámica. 

No hemos pretendido ser exhaustivos ni concluyentes. El jugador que más temprano debutó en el Athletic, de todos los mencionados aquí, creo que fue Aitor Karanka, quien lo hizo en 1993 y cuatro años más tarde firmó por el Real Madrid, de donde volvería. Precisamente allá por 1997, debutaría en el Athletic Javi González, otro de los mencionados aquí. Es decir, que, evidentemente, todos estos movimientos listados aquí tienen un nacimiento con cercanía al cambio de siglo y un crecimiento exponencial en los tiempos más recientes. No quiere decir que no hubiera casos antes, aunque fueran pocos, y no hemos querido incluir aquí los casos más históricos, aquellos que elevarían la división doble que propusimos antes, a triple. Serían los de aquellos jugadores del Athletic que, por trágicos eventos ajenos al fútbol, se vieron obligados a huir del país y exiliarse. Solo para que quede constancia de esa ausencia, le daremos titular y fotografía a uno de ellos, que sirva de ejemplo de lo que no hemos incluido aquí. El portero mundakarra Gregorio Blasco emigró a México a finales de los años 30 del siglo pasado, después de jugar en el Athletic de 1927 a 1936, una fecha, la última, que nos deja bien claro por qué viajó a México y acabó muriendo en México D.F., con la doble nacionalidad, y tras alargar su carrera en aquel país, excepto por un breve periodo de tiempo en el que se embarcó en la aventura argentina y jugó para River Plate. Si, por cierto, queréis averiguar más cosas sobre Blasco o cualquiera de aquellos jugadores que siguieron sus pasos o los adelantaron, podéis encontrar recursos en internet, como por ejemplo, la web de la que sacamos la fotografía que ilustra esta entrada, Memorias del Fútbol Vasco, aunque nosotros llegáramos a ella a través del buscador de imágenes de google. Probablemente, en un futuro cercano, los candidatos a incluirse en estas listas, incompletas y relativas, ya lo hemos repetido en varias ocasiones, se multipliquen, pero, sin duda, ya hoy en día, dejan entrever los cambios en el fútbol moderno, cambios que, incluso, afectan más allá de lo meramente futbolístico. Si para bueno o para malo, queda a la opinión de los afectados y de los que quieran opinar. 

Para terminar, un caso curioso, que podría dar lugar a una entrada única, sería el de Justo Ruiz, actual entrenador, si no me equivoco, de la selección de fútbol de Andorra en categoría sub 21. El de la absoluta es también de Gasteiz, Koldo Álvarez. Los dos dieron sus primeros pasos en las categorías inferiores del Aurrerá de Vitoria, pero Justo Ruiz siempre despuntó y acabó pronto en Lezama, donde, durante años, se le consideró una de las perlas de la factoría rojiblanca. Llegó a jugar en el Bilbao Athletic, pero no llegó al primer equipo. Pasó por Gimnastic de Tarragona, FC Andorra y Figueres antes de probar en Portugal, con el Uniao de Madeira. Regresó a Andorra, de donde era su mujer y en aquel país alargó su carrera hasta conseguir la nacionalidad, debutar con el equipo nacional, y convertirse en uno de sus jugadores históricos: 67 veces internacional y 2 goles vistiendo la camiseta del principado a nivel internacional. 


jueves, 29 de noviembre de 2018

Larry Brown

Imagen encontrada en el buscador de imágenes de google, proviene de la web Sporting News.


Casos ha habido: Herb Brown llegó a Vitoria-Gasteiz, al Taugrés, por entonces, después de haber dirigido a Pistons, Rockets o Suns; en el caso de George Karl, según cuentan, Ramón Mendoza, presidente por entonces del Real Madrid, no aceptó que con Drazen Petrovic su equipo no arrasara y mandó a Lolo Sainz a la oficina y trajo a un norteamericano que ya había sido primer entrenador en Cavaliers y Warriors, y luego volvería para serlo también de Supersonics, Bucks, Nuggets y Kings. En Madrid, la muerte de Fernando Martín fue demasiado para todas las innovaciones que trajo Karl a la sección; Mike Fratello fue seleccionador de Ucrania después de pasar por los banquillos de Hawks, Cavaliers y Grizzlies. Esos tres se me ocurren ahora. Entrenadores norteamericanos en Europa ha habido un montón, a diferentes niveles y en diferentes épocas, aunque algunos de ellos no entrenaran en la NBA: Tim Shea, Bill McCammon, Rudy D'Amico, Randy Knowles, Chris Fleming, Mike Taylor, Scott Roth, George Fischer, Richard Dukeshire, Bob Hill (de los Knicks pasó a Bolonia y volvió a la NBA), Terry Driscoll... Y tantos que se me escapan, por supuesto.

Dos ejemplos históricos: aquel Lester Lane que a finales de los años 60 firmó con el KAS de Bilbao. Había sido olímpico y medalla de oro en un equipo norteamericano donde jugaban Oscar Robertson y Jerry West. Estuvo dos temporadas en Bilbao y no lo hizo mal. Según cuentan algunas crónicas, se dedicó a recorrer la geografía ibérica dando conferencias, con Moncho Monsalve como intérprete. El otro sería Dan Peterson, un entrenador norteamericano con pedigrí y currículo en Italia. Nacido en Evanston, Illinois, llegó a la Virtus Bolonia a principios de los 70 después de haber sido entrenador de Delaware en la NCAA y seleccionador de Chile. Estuvo cinco temporadas en Bolonia y nueve en Milán, donde volvió a entrenar, temporalmente, en 2011. Ganó la Euroliga con el Tracer de Milán en 1987, en aquel equipo de los Riccardo Pittis, Mike D'Antoni, Dino Meneghin, Ken Barlow o Bob McAdoo. Dos años antes, ganaron la Copa Korac y durante los ochenta dominaron el Pallacanestro con títulos de liga en el 82, 85, 86 y 87 y algún doblete en Copa. En 2008, con motivo de la celebración de los cincuenta años desde la disputa de la primera Copa Europa, un comité de expertos eligió a los 35 jugadores, 10 entrenadores y 5 árbitros que más habían hecho para la competición. Peterson estaba entre esos diez entrenadores, el único norteamericano, junto con los españoles Pedro Ferrándiz y Lolo Sainz, los serbios Dusan Ivkovic, Zeljko Obradovic, Bozidar Maljkovic y Aleksandar Nikolic, el ruso Alexander Gomelsky, el israelí Pini Gershon y el italiano Ettore Messina. Su reputación y trascendencia llegó hasta su país, y el Wall Street Journal llegó a publicar un artículo dedicado a su persona con el significativo titular que copiamos a continuación: "The Coach Who Changed the NBA From Italy".

Todos sabemos que Mike D'Antoni entrena a los Rockets y antes entrenó a Olimpia Milano o Benetton de Treviso. Que David Blatt llegó a los Cleveland Cavaliers desde Europa y luego volvió al viejo continente, y ahí sigue. Uno tiene pasaporte italiano y norteamericano. El otro es norteamericano pero gran parte de su carrera como entrenador ha transcurrido en Europa. Jay Triano trabajó con Gordon Herbet en la selección de Georgia, si no me equivoco, y el resto de su trabajo ha transcurrido en Estados Unidos y Canadá. El norteamericano Quin Synder, actual entrenador de Utah Jazz, ejerció de ayudante en el CSKA de Moscú.

De nuevo, repito, son solo unos pocos ejemplos... habrá mucho más, y alguno importante se me habrá escapado, pero, en general, igual que Igor Kokoskov ha abierto un camino en la NBA, lo cierto es que tampoco son muchos los entrenadores norteamericanos con recorrido en la NBA que han probado en Europa. Se podría discutir mucho el por qué. Más aún, cuando solo nos hemos fijado en nombres, y no hemos analizado el impacto o la calidad de sus experiencias en Europa.

En realidad, solo queríamos hablar del último que lo ha intentado ya que, al parecer, según noticias recientes, su experiencia está a punto de terminar. A muchos les sorprendió que, Larry Brown, 78 años, el entrenador en activo más veterano según algunas fuentes, a estas alturas de su carrera profesional, se atreviera con una aventura como la de entrenar al FIAT Torino en Italia y en la Eurocup. Hermano del ya mencionado Herb Brown, Larry Brown podía haberse dedicado ya a otros menesteres y disfrutar del lucimiento de un largo palmarés y de esa reputación que siempre le ha perseguido de entrenador que no duraba muchos en los proyectos que aceptaba pero hacía mejores a equipos que hasta entonces no habían rendido bien. Ex entrenador de las universidades de Carolina del Norte (como ayudante), UCLA, Kansas y los Mustangs de Southern Methodist University, su última experiencia, su recorrido en la NBA es igual de meritorio y revelador. En diferentes épocas, ha sido primer entrenador de los Denver Nuggets, New Jersey Nets, San Antonio Spurs, Los Angeles Clippers, Indiana Pacers, Philadelphia 76ers, Detroit Pistons, New York Knicks y Charlotte Bobcats. Fue campeón de la NBA en 2004 con los Pistons. Los Pistons de Chauncey Billups (MVP de la final), Richard Hamilton, Mehmet Okur, Tayshaun Prince, Ben Wallace, Rasheed Wallace y... Darko Milicic derrotaron a los Lakers de Phil Jackson y Kobe Bryant. Tres años antes, en 2001, entrenando a los Sixers de Allen Iverson, con quien tuvo sus más y sus menos, fue elegido mejor entrenador del año en la NBA. También fue dos veces entrenador en el All Star Game. También tuvo logros en la NCAA, por supuesto, vencedor de las finales de 1988 y nombrado Naismith College Coach of the Year cuando entrenaba a la Kansas de Danny Manning y Kevin Pritchard. Por todos estos éxitos, entró en el Hall of Fame. Y hay más: también tiene currículo con la selección nacional. En el año 2000, siendo ayudante de Rudy Tomjanovich, disfrutó de un oro inmaculado en las Olimpiadas de Sydney. Al mismo tiempo, se convirtió en el primer norteamericano en ser medallista con la selección de baloncesto como jugador y entrenador. En 2002, accedió al puesto de seleccionador nacional. Ganó el FIBA Américas pero en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 solo pudieron conseguir la medalla de bronce al salir derrotados en semifinales contra la Argentina de los Manu Ginobili y compañía. Y eso que, en su equipo, contaba con gente como Dwayne Wade, Carmelo Anthony, LeBron James o Allen Iverson. 

Sin embargo, este año, ansioso de más experiencias, al parecer, decidió aceptar la oferta que le llegaba desde Italia y probar suerte. Una suerte que no ha ido bien. Hace tiempo que volvió a Estados Unidos por problemas de salud y tampoco su ayudante ha conseguido mejorar los pobres resultados de lo que va de temporada: un bagaje de 2 victorias y 6 derrotas en la liga doméstica y un contundente 0-8 en la Eurocup. Por ello, ayer mismamente, los periódicos se hacían eco de la decisión de los gestores del Torino de dejar de contar con él. Ya hay rumores que sitúan a entrenadores como Gianmarco Pozzecco y Stefano Pillastrini en el banquillo. Su Torino se ha basado en la producción de un buen puñado de norteamericanos (Tyshawn Taylor, Jamil Wilson, Tony Carr, Victor Rudd, Tekele Cotton, James McAdoo) que no han sabido rendir lo esperado. Les han acompañado dos veteranos italianos como Giuseppe Poeta y Marco Cusin, más el argentino Carlos Delfino. En fechas más recientes, llegaron Dallas Moore desde el Hapoel de Tel Aviv y Mouhammadou Jaiteh. Ninguno ha conseguido que el equipo de Larry Brown funcione del todo. Poeta, un veterano de 33 años con pasado en Bolonia, Baskonia, Manresa y Trento entre otros, lo dejaba bien claro en una entrevista para el New York Times"For sure, Coach is a legend, and for sure, he is a genius. But it is also true that here, basketball is totally different." Mi traducción: "Por supuesto, el entrenador es una leyenda, y, sí, también es un genio, pero también es verdad que, aquí, el baloncesto es muy diferente." Ese reportaje del New York Times, bajo un titular elocuente "A Hall of Fame in Exile: Larry Brown's Italian Adventure", recuperaba la experiencia de Brown en Italia de la mano del escritor Alessandro Grassani quien habría su texto con una frase muy contundente: "Larry Brown has been always something of a enigma. But rarely has he been so misunderstood". Mi traducción: "Larry Brown siempre ha sido un enigma, pero nunca había sido tan incomprendido como ahora." 

Se refería Grassani, sobre todo, al berenjenal en el que parecía que se había metido en Italia después de varias, muchas décadas de carrera. Esta última experiencia, a no ser que ocurra un cambio inesperado, está apunto de terminar. Puede que haya sido la última. O igual no. Con Larry Brown, al parecer, nunca se sabe. 

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Andrea Tafi

Imagen encontrada en el buscador de imágenes de google, parece provenir de la web "ciclismo internacional"


El ciclismo profesional, a veces, tiene cosas que parecen sacadas de una novela surrealista. Ramón Gómez de la Serna escribiría un par de buenas greguerías. No sé si le gustaría el ciclismo, pero yo me lo imagino. 

En pocos días, hemos asistido a la despedida de dos jóvenes talentos del ciclismo vasco: Jokin Etxabe, 24 años, y Egoitz Fernández, 26. Ambas retiradas prematuras nos pillaron por sorpresa. Etxabe debutó como profesional con el Aevolo estadounidense y después siguió con el Interpro Stradalli, buscándose un sueldo en el ciclismo continental. Había dejado destellos, se podía esperar una progresión. Según se explicaba en prensa, tras su anuncio de retirada, la falta de ofertas para volver a correr cerca de casa le invitaron a tomar esa decisión. Por su parte, Egoitz Fernández, después de ser uno de los mejores amateurs del pelotón vasco, emigró a Japón y consiguió que la Fundación Euskadi le repescara. Nada, también desiste. Hace unos días lo hicieron otros veteranos corredores vascos, como Ricardo García, Igor Antón o David López. Iba pasando poco a poco, casi que con naturalidad, pero estas dos últimas duelen. Duele más leer, hace también unos pocos días, simplemente el titular de una noticia en la que César Ortuzar, para el periódico Deia, se hacía eco de la pérdida de cantidad en el pelotón vasco: a los ya mencionados, Ortuzar añadía la retirada, que yo aún no he escuchado anunciadas en otros sitios, de Jon Ander Insausti. También incluía a corredores como Beñat Txoperena, Aitor González, Mikel Elorza, Josu Zabala u Oskar Malaxetxebarria que, al parecer, no tendrían contrato para el año que viene. Solo algunos, hasta donde yo sé, han sido confirmados por medio de otras fuentes de información. Ortuzar incluía esta frase que leída suena lapidaria: "Los números, puñeteros, son despiadados y revelan que el pelotón vasco ha perdido 13 efectivos para encarar la próxima campaña en las tres categorías del ciclismo en las que tiene presencia."

Lo que destacaba de Etxabe y de Egoitz Fernández era su juventud. Han elegido otro camino, por las razones que sea, pero, en cualquier caso, hay espacio para el lamento. 

Y, al mismo tiempo, aparece Andrea Tafi. A sus 52 años, el conocido como "El Gladiador" anunciaba en una entrevista en el medio belga Het Laaste Nieuws que el año que viene correrá la París-Roubaix. Se cumplirán 20 años desde que la ganara él, en 1999, con el maillot del Mapei-Quick Step (en realidad, vestía el de campeón de Italia), y por delante de dos compañeros de equipo, Wilfried Peeters y Tom Steels, precisamente, ahora, ambos directores en el Quick Step Floors que gestiona Patrick Lefevre. En esa misma entrevista, Tafi anunciaba que tiene equipo, que un equipo profesional se ha prestado a ayudarle en su intención de regresar a los 52 años para correr una carrera tan dura como la clásica mencionada; se habla de Dimension Data. Es más, dice que habló antes con Lefevre pero no consiguió convencerle. Hubiera sido el colmo de las coincidencias que Steels y Peeters le dirigieran ahora. Tan curioso como lo que ocurrió tres años antes, en 1996, cuando al velodromo llegaron juntos Johan Musseuw, Gianluca Bortolami y Andrea Tafi. Los tres corrían en el mismo equipo, el mismo de antes, el Mapei de Patrick Lefevre, quien tuvo que llamar hasta al patrón del equipo para decidir quién iba a ganar. Llegaron como he puesto antes y lo decidió el equipo. Las imágenes en televisión, desde que a 75 kilómetros de meta se creó la escapada final fueron surrealistas. Tafi seguro que se acuerda. Si al final vuelve, no estaría mal que Musseuw (53) y Gianluca Bortolami (50) se lo plantearan también. Ya puestos...

Esto de los regresos no es cosa nueva. Hemos vivido muchos. Hace poco hasta nos asustamos. Riccardo Riccò se confesaba en la Gazzetta dello Sport y la noticia llegaba a España con un titular curioso: "Riccò fabrica helados en Tenerife y piensa volver a correr con 40 años." Casi nada. En la noticia explicaban que el italiano estaba sancionado hasta 2023 y que pensaba volver cuando se cumpliera la condena, es decir, cuando ya tendría 40 años exactos. Pues habrá que ver. A principios de noviembre, leíamos titulares como "Lance Armstrong vuelve a competir en Costa Rica". Y un mes antes, era Floyd Landis el que anunciaba que volvía, aunque fuera como patrocinador de un equipo, gracias a los beneficios de una empresa que ha montado en el campo de la venta legal de cannabis, lo que dio lugar a un titular insuperable en Noticias de Navarra: "La mejor calada de Floyd Landis". El ciclismo inspira épica y al periodismo le da por la poesía. 

En fin, veremos en que queda. Si Tafi corre, que disfrute. La París-Roubaix suele dar el espectáculo suficiente como para no necesitar estos alicientes, pero si es él el que lo necesita, adelante. Ya sabe lo que es, la ganó y se la hicieron perder. En realidad, duele más ver a esos nombres que mencionábamos al principio escribiendo escuetas notas de prensa para agradecer la experiencia vivida y anunciar su retirada. Visto que ni haber vuelto a tener a dos equipos profesionales en el pelotón vasco nos ha permitido evitar que, según los datos de Ortuzar en el Deia, hayamos perdido ya a trece corredores, empiezo a convencerme de que igual no es tan bueno que se junten los dos, como se lleva tiempo discutiendo, y sí que salgan media docena más de equipos, a ver si así se acaba el goteo. Es coña, pero las retiradas, no lo son. Por lo menos, se han anunciado ascensos como los de Urko Berrade, Unai Cuadrado y Jokin Aranburu y que Peio Goikoetxea vuelve a estar sano y a pedalear. Algo es algo, esperemos que salgan más nombres, tengan 52 años, o varias décadas menos.



martes, 27 de noviembre de 2018

Darko Rajakovic



Y para terminar nuestra obsesión por los movimientos globales y los flujos internacionales, una rápida y superficial mirada a la NBA. No sé si ocurre ahora o ya ocurría antes, pero me ha dado por cerciorarme justo hoy. Y, a día de hoy, y considerando a Turquía, que geográficamente se sitúa entre los continentes asiáticos y europeo, pero que política y baloncestísticamente mira mucho hacia arriba, e Israel, cuyo baloncesto compite también en Europa, todos, exactamente todos los equipos NBA tienen al menos un europeo en sus filas. 

No es este un estudio internacional, ya que no hemos incluido otras nacionalidades que también pueblan la NBA. Y no es un estudio de calidad, porque no tenemos en cuenta el impacto o la contribución de estos jugadores a sus equipos, aunque, los nombres de Giannis Antetokounmpo, Luka Doncic, Nikola Jokic, Serge Ibaka, Marc Gasol, Nikola Mirotic, Ricky Rubio, Jusuf Nurkic, Goran Dragic, Domantas Sabonis, Rudy Gobert o Kristaps Porzingis, hoy en día lesionado, no dejarían lugar a dudas sobre la trascendencia del juego de los europeos en la competición norteamericana. O, por supuesto, el de veteranos que aún aguantan como Nicolas Batum, Pau Gasol, Dirk Nowitzki o Tony Parker. Sin olvidar, claro está, que el debate existe y seguirá existiendo: llegan demasiado jóvenes, se equivocan al ir... Teodosic lo dijo hace poco, aunque su ejemplo es distinto. Pero bueno, eso, para otro momento. Ahora, simplemente, los números y los nombres.

Esta es la lista completa. Primero en el este:

Celtics: el alemán Daniel Theis y el francés Gershon Yabusele
Bulls: el finlandés Lauri Markkanen
Hawks: el ucraniano Alex Len
Nets: el letón Rodions Kurucs y el bosnio Dzanan Musa
Cavaliers: el turco Cedi Osman y el croata Ante Zizic
Hornets: el francés Nicolas Batum, el español Willy Hernangómez y el francés Tony Parker
Knicks: el francés Frank Ntilikina, el croata Mario Hezonja, el turco Enes Kanter y el letón Kristaps Porzingis.
Pistons: el español José Manuel Calderón y el georgiano Zaza Pachulia
Heat: el esloveno Goran Dragic
Sixers: el turco Furkan Korkmaz
Pacers: el croata Bojan Bogdanovic y el lituano Domantas Sabonis
Magic: el francés Evan Fournier, el ruso Timofey Mozgov y el montenegrino Nikola Vucevic
Raptors: el británico OG Anunoby, el español Serge Ibaka y el lituano Jonas Valanciunas
Bucks: el griego Giannis Antetokounmpo y el turco Ersan Ilyasova
Wizards: el francés Ian Mahinmi y el checo Tomas Satoransky

Luego en el oeste:

Nuggets: el español Juancho Hernangómez y el serbio Nikola Jokic
Warrios: el sueco Jonas Jerebko
Mavericks: el griego Kostas Antetokounmpo, el esloveno Luka Doncic, el alemán Max Kleber y el alemán Dirk Nowitzki
Wolves: el británico Luol Deng y el croata Dario Saric
Clippers: el italiano Danilo Gallinari, el polaco Marcin Gortat, el serbio Boban Marjanovic y el serbio Milos Teodosic
Rockets: el suizo Clint Capela y el alemán Isaiah Hartenstein
Thunder: el español Álex Abrines, el francés Timothe Luwawu-Cabarrot y el alemán Dennis Schroder
Lakers: el alemán Isaac Bonga, el ucraniano Svi Mykhailiuk, el alemán Moritz Wagner y el croata Ivica Zubac
Grizzlies: el español Marc Gasol, el israelí Omri Casspi y el francés Joakim Noah
Blazers: el bosnio Jusuf Nurkic
Suns: el croata Dragan Bender y el francés Elie Okobo
Pelicans: el español Nikola Mirotic
Jazz: el español Ricky Rubio, el francés Rudy Gobert y el suizo Thabo Sefolosha 
Kings: el serbio Nemanja Bjelica y el serbio Bogdan Bogdanovic
Spurs: el español Pau Gasol, el italiano Marco Belinelli, el letón Davis Bertans y el austriaco Jakob Poeltl

El proceso colonizador del baloncesto europeo en Estados Unidos (una afirmación muy ligera y probablemente polémica) no lleva el mismo ritmo en el campo de la dirección técnica. Como todos sabemos, sin embargo, este año se ha dado un gran paso al confirmarse el primer caso de un entrenador europeo en convertirse en primer entrenador de una franquicia norteamericana. En este caso, se trató de Igor Kokoskov, con un largo pasado como entrenador ayudante en la misma liga, que acabó por convertirse en el primer entrenador de los Phoenix Suns. Me imagino que estará siendo una temporada dura para él, a pesar de la emoción y la ilusión del debut, por el 4-15 de bagaje que le lleva a ser el peor equipo de la conferencia Oeste, y el peor de la liga igualado con Cavaliers y Hawks, equipos de la conferencia este, que también tienen cuatro victorias a estas alturas de la temporada. Kokoskov se convirtió en el primer entrenador europeo porque nunca se ha considerado el pasaporte italiano de entrenadores como Vinny del Negro o Mike D'Antoni, actual entrenador de los Houston Rockets. Sin embargo, los movimientos existen, y empiezan a sumarse más ayudantes internacionales a los equipos técnicos de las franquicias, aspirando, en algunos casos, a que algún día les toque la oportunidad de convertirse en jefes. Aunque sea norteamericano de nacimiento, incluiremos en esa lista al irlandés de pasaporte y con pasado laboral allí Jay Larrañaga, ahora ejerciendo de ayudante de Brad Stevens en los Celtics de Boston. Otro compatriota suyo, también con pasaporte de los dos países, Jim Moran, histórico en la ACB por ser, junto con Anicet Lavodrama y John Pinone, el jugador extranjero con más temporadas en un mismo equipo de la ACB, trabaja ahora como ayudante en los Portland Trail Blazers. Igualmente, Pablo Prigioni es argentino, pero, además de tener el pasaporte italiano, gran parte de su carrera deportiva ha transcurrido en España. Después de fracasar en su intento de convertirse en entrenador con el Baskonia, ahora aprende como ayudante en los Nets. Uno de los fichajes más sonados, en parte porque aún sigue siendo el seleccionador nacional de España, fue la llegada de Sergio Scariolo a los Toronto Raptors. El español Jordi Fernández también hace funciones de ayudantía en los Denver Nuggets y, en circunstancias parecidas, nos encontramos al ucraniano Vitaly Potapenko trabajando para los Memphis Grizzlies. En los Oklahoma City Thunder nos encontramos con Darko Rajakovic, un entrenador serbio que pasó por la cantera del Estrella Roja y colaboró con el proyecto de formación baloncestística en Torrelodones, España. A él le vamos a poner en negrita y le vamos a dedicar el encabezamiento. La fotografía se la dedicamos a un Serge Ibaka que aparece muy concentrado y lo está, porque su temporada, por ahora, está siendo muy positiva y es muy culpable de todo lo bueno que le está pasando a Raptors. Seguimos: Gregg Popovych siempre ha sido conocido por tener un grupo de trabajo extenso y con pedigrí, y, ahora mismo, trabajan con él en los Spurs el italiano Ettore Messina (Spurs). Por último, otro viejo conocido de la ACB, donde ha entrenado en Valencia, Bilbao, Murcia y Tenerife, el griego Fotis Katsikaris, trabaja ahora para los Utah Jazz, donde coincide con varios ex jugadores de la misma liga como Raúl Neto, Royce O'Neale, Ricky Rubio o Joe Ingles.

Xavier Forcada


La Liga Francesa de Baloncesto (la ProA) será, probablemente, popular para los aficionados al baloncesto más alejados del mencionado país o accidentales por nombres con antecedentes o currículo internacional que han acabado últimamente jugando por allí. Nombres como los de Mantas Kalnietis (ASVEL), Roko Leni Ukic (Levallois), Mardy Collins (Strasbourg), Adas Juskevicius (Nanterre), Devin Ebanks (Chalons), Youssoupha Fall (Strasbourg) o Elmedin Kikanovic (Monaco) son los primeros en venir a la cabeza. El ex Laker Devin Ebanks y el joven pívot senegalés Youssoupha Fall están haciendo una gran temporada. 
Pero hay más, por supuesto, como el ex NBA Billy Outtara (Monaco), Zach Wright (Bourg), Jarrod Jones (Monaco), Yakhouba Diawara (Le Portel), el norteamericano ex de los Cavs London Perrantes (Limoges), el ex de los 76ers Isaiah Miles (Limoges), el veterano Malik Hairston (FOS Provence), Frank Hassell (Cholet), Pape Sy (Cholet), Aigars Skele (Antibes), el ex de los Nets Trevor Thompson (Antibes), CJ Harris (Pau Orthez), el senegalés Youssou Ndoye (Bourg), máximo reboteador de lo que va de temporada, Vitalis Chikoko (Pau Orthez) o una de las sensaciones de la temporada, el pequeño base norteamericano Justin Robinson (Chalon). 
Incluso, podríamos hacer una lista de jugadores importantes de la ProA que han llegado a Francia, ya sea esta temporada o en otras anteriores pero no mucho tiempo atrás, después de haber pasado por la ACB: el ex Unicaja DeMarcus Nelson (ASVEL); Ekenechukwu “Ekene” Ibekwe (Levallois), quien pasó por Donostia; el ex Murcia Scott Wood (Gravelaines); el veteranísimo Florent Pietrus (Strasbourg); Haukur Palsson (Nanterre), quien jugó en Manresa, Breogán y Baskonia; Richard Hendrix (Le Mans); el belga Jonathan Tabu (Le Mans); el ex Zaragoza Nicolas de JongKenny Chery (Boulazac), base canadiense que jugó en Gipuzkoa; Blake Schilb (Chalon), veterano norteamericano que jugó recientemente en el Betis; Kevin Cham (Mónaco), jovencísimo base francés que pasó por el Torrelodones; Abdoulaye “Papa” M’Baye (FOS Provence), pivot senegalés con pasaporte francés que jugó en la cantera del Barcelona y en el Lleida; el norteamericano con pasaporte georgiano Corey Fisher (FOS Provence); Taurean Green (Antibes); Jimmy Baron (Champagne Chalons-Reims); el veteranísimo Tariq Kirksay (FOS Provence); o el jamaicano ex del Zaragoza Samardo Samuels (Limoges).
No sé si, a sus 38 años, Carlos Cherry aún anda jugando al baloncesto en Francia. Puede, no sé si fiarme de los datos. Igual que parece que Ander García también ha emigrado al otro lado de los Pirineos, David Jofresa sigue allí y Mamadou Diop, senegalés con pasaporte español, también. Igual que el pamplonica de la cantera del Estudiantes David Sainsbury o el veteranísimo Miguel Montañana. Eso parece, pero no sé si fiarme de los datos que tengo. Lo que sí está claro es que se está abriendo una intensa vía para que jugadores nacionales (más allá de los internacionales que pasan por ambas ligas o países) emigren a Francia. Hay pocos o ningún jugador nacional en la ProA, solo incluiríamos a Juan Palacios (Chalon), veterano colombiano con pasaporte español que jugó en Vic, La Palma y Gran Canaria; pero en otras categorías, en la ProB, la NM1 o incluso en categorías más bajas del baloncesto profesional y semiprofesional francés nos encontramos a unos cuantos. 
Además de los ya mencionados, que, por encontrarse en categorías inferiores a la NM1, es difícil confirmar los datos, en esa tercera categoría del baloncesto francés (NM1) nos encontramos a jugadores nacionales como Alejandro Navajas (Lourdes), malagueño de 32 años que, entre otros, jugó en Breogán, Alicante o Basket Navarra; a Maodo Nguirane (Saint Vallier), senegalés con pasaporte español que pasó por la cantera del Unicaja; Lawrence Poilly (Stade Rochelais), joven jugador francés con pasaporte y formación en España y el navarro Mikel Uriz (Le Havre), quien, a sus 29 años, decidió cambiar la LEB Oro por esta aventura en el país vecino.
En la ProB, la segunda categoría del baloncesto francés, donde hay equipos fuertes con aspiraciones de regresar a la máxima categoría, nos encontramos a varios jugadores con pasado en España, como el ex del Gran Canaria, Laurence Ekpegerin, norteamericano con pasaporte británico que juega en el Nantes; Dinma Odiakossa, nigeriano que jugó en Melilla y La Palma y ahora lo hace para el Nancy; Makram Ben Romdhane, tunecino que pasó por el CB Murcia y ahora mismo, en las filas del Saint-Chamond es el máximo reboteador de la categoría; o Michael Fakuade, norteamericano que disfruta de un pasaporte Cotonou y jugó en los equipos de ciudades como Lugo, Donostia, Lleida y Palencia antes de hacerlo ahora en el Orleans de la ProB. En cuanto a los nacionales, son pocos, pero significativos, ya que, por ejemplo, en el Lille nos encontramos al veterano (34 años) Marcos Suka-Umu, madrileño con un extenso pasado en LEB Oro que llegó a debutar en 2013 en la ACB con el Valladolid. En el mismo equipo, el Gries/Oberhoffen, coinciden dos españoles con reconocido bagaje, Xavier Forcada y Asier Zengotitabengoa, de 30 y 31 años respectivamente. Los dos destacan en su equipo y en la ProB: Forcada es el mejor pasador de la categoría, con más de nueve asistencias por partido, y Zengotitabengoa es el décimo mejor anotador, con 16.0 puntos por partido. Forcada, además de jugar en EBA y LEB Plata, pasó muchos años en la LEB Oro (Cáceres, Breogán, Palencia y Prat), mientras que Zengotita fue una de las grandes promesas del baloncesto vasco, tras pasar por las canteras de Barcelona y Valencia, jugar en ACB con Bilbao, y acumular un palmarés reseñable en LEB Oro con Huesca, Cáceres, Canarias, Coruña, Andorra, Burgos, Melilla o Palma Air Europa. 
Le vamos a regalar el titular (y la fotografía) a Xavier Forcada, por encabezar la lista de mejores pasadores de la ProB y porque había que elegir a alguno. El Gries/Oberhoffen es un equipo alsaciano que, ahora mismo, ocupa la mitad de la tabla (10º con 3 victorias y 4 derrotas) después de la última victoria que consiguieron ante el colista a domicilio. En este equipo, dio sus primeros pasos Leo Westermann, y su padre llegó a entrenar al primer equipo en dos épocas distintas. En el último partido, Forcada fue el jugador con más minutos en la cancha (37) y dirigió y lideró a su equipo con 18 puntos y 5 asistencias. Su compatriota Zengotita no le fue al rebufo y añadió otros 18 puntos, 5 rebotes y 3 asistencias. El joven ala-pivot francés, ex del Cholet, Ywen Smock contribuyó con 17 puntos y 7 rebotes.