martes, 4 de diciembre de 2018

Gregorio Blasco



Esto no es cosa del mes pasado, llevamos años viviendo el movimiento incesante de jugadores de fútbol profesional que emigran a ligas que nos siguen pareciendo exóticas, aunque lo hagamos percutiendo una y otra vez en el mismo error eurocéntrico. No sé muy bien lo que quiero decir, o sí. Pero el caso es que hasta algunos periódicos deportivos de tirada nacional tuvieron que crear secciones para ser más rigurosos y seguirles el rastro a todos esos jugadores nacionales que se dispersaban por una variedad inabarcable de ligas internacionales. Empezó hace tiempo, años después de la ley Bosman, y quizás sea un reflejo de la visión mercantilista y globalizadora que rige ahora el fútbol mundial.

Me ha llamado la atención que, en este caso, el Athletic Club de Bilbao siempre pareció un poco apartado de estas tendencias. Expliquémonos, porque, así dicho, parece muy bruto e incorrecto. Los movimientos migratorios (llamarlo así puede resultar hasta insultante, pero, al fin y al cabo, emigrantes son los que se van) en el fútbol profesional se suelen dar en dos niveles. Y esta es una opinión personal. Uno, el más mediático, suele suceder cuando los jugadores tienen pedigrí o ascendente y son piezas de un mercado exigente y agresivo. Se pagan cláusulas o se negocian montantes, más o menos desorbitantes, para que equipos, a menudo con mayores poderes económicos que los que poseen al jugador apetecido, le capten o se apropien de sus derechos. Muy sencillo. Hay otro nivel, sin embargo, que sería el de esos jugadores menos mediáticos y relevantes para el mercado que buscan otro incentivo fuera de sus zonas de comfort, bien sea buscando una experiencia distinta, creyendo en la posibilidad de medrar en su estatus futbolístico o respondiendo a mejoras laborales que no suelen ser tan impactantes como las del primer nivel mencionado. Jugadores de ligas menores que firman por equipos de primera división en ligas con menos impacto económico en el fútbol internacional, llámalo Chipre o Polonia, muy de moda en el fútbol español como una salida socorrida, o ya sean Catar, Emiratos Árabes, Arabia Saudí, China, Japón u otros nuevos mercados pujantes y adinerados, si eres afortunado, ya seas del nivel 1 o del 2, porque, probablemente, tu nómina sea más envidiable en estos casos. Dentro de ese nivel 2, se podrían hacer distinciones o subniveles, por supuesto. No es lo mismo partir a lo desconocido en edad de meritorio que cuando ya se anuncia el ocaso de tu carrera. Entiendo que las motivaciones pueden ser muy distintas.

Volviendo al Athletic Club de Bilbao, casos recientes que pudiéramos incluir en el primer supuesto o nivel ha habido. Y muchos. Los hubo antes: se fue Bixente Lizarazu al Bayern de Munich, y eso que acababa de llegar, o Asier del Horno al Chelsea. Pero, en general, los traspasos o abandonos más significativos han ocurrido en época reciente, sobre todo, después del año de éxito europeo que comandó Marcelo Bielsa. Bien mediante el pago íntegro de la cláusula de rescisión (Ander Herrera, Javi Martínez, Aymeric Laporte o Kepa Arrizabalaga) o por la finalización del contrato (Fernando Llorente o Fernando Amorebieta) son varios los casos en los años más cercanos.

Ejemplos del segundo nivel, me atrevería a decir que no eran tan numerosos ni llamativos en el caso del club vizcaíno. O, por lo menos, si hacemos una distinción por subniveles y nos fijamos en los jugadores más jóvenes o en los que aún podrían declararse en edad de rendimiento pleno. Es distinto si el jugador sale desde la primera plantilla, después de una carrera larga, o si hablamos del excedente de jugadores de la cantera, ya hubieran llegado al primer equipo o no. Normalmente, hasta ahora, los jugadores jóvenes o en edades tempranas que salían fuera de Lezama y dejaban la institución, lo hacían, generalmente, en el ámbito local, enrolándose en otros equipos nacionales, ya fueran de la primera, la segunda o incluso de otras categorías menores. Escribo unos pocos y recientes: Unai Bustinza, Erik Morán, Mikel Vesga, Javier Eraso, Álvaro Peña, Ibai Gómez, Sabin Merino, Jonás Ramalho, Guillermo Fernández, Iñigo Egüaras, Markel Etxebarria, Unai Medina, Borja Viguera, Mario Barco, Xabier Etxeita... Todos son jugadores recientes, unos pocos ejemplos, que tanto habiendo formado parte de la primera plantilla como llegando tan solo al filial, salieron del Athletic Club para encontrar acomodo en equipos de primera y de segunda, pero siempre en ligas españolas. No era tan común, repito que es una sensación particular, ver a jugadores con pasado rojiblanco haciendo las americanas, viajando lejos de su entorno, destacando en ligas que, incluso, se escriben con alfabetos distintos. Los casos más habituales eran los contrarios, jugadores ya veteranos, mirando hacia la jubilación deportiva, que se aventuraban hacia una experiencia final o querían apurar unos ahorros: Javi González se fue a Israel con 32 años; Ismael Urzaiz un año al Ajax holandés tras once temporadas en la primera plantilla del Athletic; Fran Yeste, habiendo cumplido los mismos años de carrera que Urzaiz, viajó a Emiratos Árabes Unidos y a Grecia; Andoni Iraola se despidió del Athletic tras una temporada más que estos dos y vivió una experiencia distinta en Estados Unidos; Ander Murillo se fue a Chipre con 28 años, tras haber dejado el Athletic y pasar por Celta y Salamanca; Igor Gabilondo jugó en el mismo equipo que Murillo antes de retirarse; Ustaritz Aldekoaotalora, tras siete temporadas en el Athletic, y un breve paso por el Betis, probó en Georgia y Portugal; Aitor Karanka jugó en el Colorado Rapids de los Estados Unidos antes de retirarse y empezar su carrera como entrenador; en Grecia estuvieron Josu Sarriegi y Pablo Orbaiz, el segundo, después de once temporadas en el Athletic, en las que llegó a ser capitán, y pasando luego por Rusia; Kike Sola pasó una temporada cedido en Inglaterra; y Carlos Merino, que llegó de allí, salió pronto del Athletic, jugó varios años en segunda, y antes de volver a la península para jugar en segunda B y retirarse, emigró a Austria y Grecia. Aún hay alguno en activo, como Borja Ekiza, quien aún juega en Chipre; o Igor Angulo, quien, a sus 34 años, ha encontrado el éxito en Polonia tras buscarlo en Grecia y Chipre y durante años en segunda y segunda B; o el delantero Urko Vera, quien sigue en Rumanía, jugando para el Cluj. Los hay, incluso, que volvieron y aún están en activo: a sus 35 años, el navarro Mikel Arruabarrena aún juega en el Pontevedra de la segunda B, pero hasta llegar ahí, le costó debutar en primera con el Eibar, tenía 31 años, y para ello se labró una carrera en segunda, segunda B y Polonia; en la misma categoría, pero en el Badajoz, juega otro delantero salido de Lezama, Eder Díez, que pasó antes varios años intentándolo en Portugal; también ha vuelto a segunda B, en este caso más cerca de casa, al Barakaldo, David de Paula, quien, tras salir de Lezama, pasó por Alicante, Lemona, Ponferradina, Palencia y Logroñés antes de triunfar en Austria con el Wolfsberger y fichar por el histórico Austria de Viena; más corta fue las experiencia de Ager Aketxe en Canadá, donde estuvo cedido por el Athletic y ahora juega en el Cádiz de la división de plata; o la de Jon Aurtenetxe en Escocia, volviendo también a Bizkaia, donde juega ahora para el Amorebieta de la segunda B; Gorka Elustondo llegó al Athletic desde la Real Sociedad, se marchó al Atlético Nacional de Colombia y ahora juega en el Rayo Vallecano de la Liga BBVA; Aritz Borda, central de Real Sociedad B y Bilbao Athletic, ha jugado en Chipre, Tailandia, Rumanía y Australia; y, por supuesto, más mediático fue el traspaso de Yuri Berchiche de la Real Sociedad al PSG francés y su regreso a Bilbao, donde jugó en juveniles antes del salir a la cantera del Tottenham Hotspurs, al mismo tiempo que Mikel San José, ahora en la primera plantilla del Athletic, salía también a la cantera del Liverpool.

Excepto, quizás, en los casos de Berchiche y San José, jugadores en edad juvenil que prefirieron salir a Inglaterra e intentarlo en otro contexto, el resto de los jugadores mencionados arriba cumplían con lo que describimos en el nivel 2: o bien jugaban en categorías menores y vieron la posibilidad de medrar, mejorar sus emolumentos o vivir una experiencia; o se encontraban al final de su carrera y decidieron probar algo nuevo. Lo que me ha sorprendido ha sido encontrarme, en una sola temporada, hasta siete jugadores que, habiendo salido de Lezama, y sin que ninguno llegue a los 30 años, se encuentren ahora en lugares tan distantes como Chipre, México, Holanda, Polonia, Bélgica o Israel.

En México, está Unai Bilbao. A sus 24 años, y tras cumplir el ciclo del Bilbao Athletic sin llegar a debutar en el primer equipo, decidió probar suerte en el Atlético de San Luis mexicano, equipo que disputaba la segunda división del país. Hace unos días, precisamente, Unai Bilbao acaparaba la atención de la prensa bilbaína porque su temporada está siendo mayúscula: titular indiscutible, ha colaborado, marcando goles incluso, para que su equipo juegue la final del play off de ascenso y aspire a tal logro, para lo que deberá batir al Dorados que entrena Diego Armando Maradona. Precisamente este fin de semana, se jugó la eliminatoria y el equipo de Unai Bilbao derrotó al equipo del entrenador argentino, consiguiendo un ascenso que el central vizcaíno ha disfrutado como titular. En Polonia, juegan Sergio Mendigutxia e Iker Guarrotxena. El primero lo hace en la segunda división, en en el Star Mielec. Llegó allí desde UD Sanse de la segunda B. A sus 25 años, y tras pasar por Baskonia y Bilbao Athletic, su momento de gloria llegaría en el filial del Spórting de Gijón, ya que su buen rendimiento le llevó a debutar en primera división con los asturianos y, precisamente, en San Mamés, si no me confundo. Iker Guarrotxena es un año mayor, aunque, a día de hoy, que escribo esto, aún tiene 25 años porque los cumple en diciembre. Él no llegó a debutar en liga con el primer equipo, pero dejó buenas sensaciones en el Bilbao Athletic antes de salir a otros equipos de segunda. Ahora, juega en Primera división, pero en Polonia, para el Pogon Szczec, donde, precisamente en la penúltima jornada, marcó un doblete que le dio la victoria a su equipo y le situó entre los cinco primeros. En Chipre, juega el más veterano en esta lista, Isma López, quien cuenta ya con 28 años. Su entrada en Lezama causó un pequeño revuelo en la de Tajonar. Salió del Bilbao Athletic para volver tras pasar por Zaragoza B y Lugo y debutar en primera con el Athletic antes de marcharse al Spórting de Gijón. Este año firmó por el Omonia Nicosia de la primera división chipriota donde también juegan varios españoles y otros ex jugadores de las ligas españolas como Raoul Loue, Marco Motta o Mickael Gaffoor. Por cierto, entrenando, que no jugando, en Chipre, se encuentra, como ya sabemos casi todos después de su exitoso periplo en las clasificatorias europeas, Andoni Iraola, quien tiene al AEK de Larnaca, donde Ander Murillo es su director general, en cuarta posición. En Bélgica, juega el menudo lateral Urtzi Iriondo, titular en el último filial bilbaíno en jugar en segunda división. Encadenó dos cesiones seguidas, sin mucho éxito, en Granada y Elche, y ahora juega en un Union Saint-Gilloise que ocupa la segunda posición tras el líder Mechelen e Iriondo lleva cinco jornadas consecutivas sin jugar. A Israel, se marchó Enric Saborit, quien llegó a Lezama para jugar en el juvenil desde Cataluña y llegó a disfrutar de minutos en primera en diferentes épocas, incluyendo la más reciente con José Ángel Ziganda. Su equipo lidera la Liga, él no es titular indiscutible pero ha jugado e incluso ha marcado algún gol. Finalmente, en Holanda, vive y juega ahora Iker Hernández, delantero guipuzcoano que llegó a Lezama para tener un breve paso por el Bilbao Athletic tras jugar cedido en el Barakaldo por la Real Sociedad B. Internacional en categorías inferiores, su progresión, que le llevó a debutar en primera división a las órdenes de David Moyes en la Real Sociedad, se frenó y ha decidio darle un vuelco y buscar una aventura en un país extranjero. En una entrevista reciente, explicaba que el Den Bosch es un equipo que ha caído en manos de un empresario ruso que ha metido dinero y ahora aspiran al ascenso. De hecho, ahora mismo, lideran la clasificación de segunda en Holanda e Iker Hernández lucha por encontrar un hueco en el equipo que le está costando conseguir. Como explicaba en la misma entrevista que hemos mencionado antes, llegó al equipo en agosto, cuando la liga ya estaba en marcha y el equipo estaba formado, con lo que le está costando entrar en la dinámica. 

No hemos pretendido ser exhaustivos ni concluyentes. El jugador que más temprano debutó en el Athletic, de todos los mencionados aquí, creo que fue Aitor Karanka, quien lo hizo en 1993 y cuatro años más tarde firmó por el Real Madrid, de donde volvería. Precisamente allá por 1997, debutaría en el Athletic Javi González, otro de los mencionados aquí. Es decir, que, evidentemente, todos estos movimientos listados aquí tienen un nacimiento con cercanía al cambio de siglo y un crecimiento exponencial en los tiempos más recientes. No quiere decir que no hubiera casos antes, aunque fueran pocos, y no hemos querido incluir aquí los casos más históricos, aquellos que elevarían la división doble que propusimos antes, a triple. Serían los de aquellos jugadores del Athletic que, por trágicos eventos ajenos al fútbol, se vieron obligados a huir del país y exiliarse. Solo para que quede constancia de esa ausencia, le daremos titular y fotografía a uno de ellos, que sirva de ejemplo de lo que no hemos incluido aquí. El portero mundakarra Gregorio Blasco emigró a México a finales de los años 30 del siglo pasado, después de jugar en el Athletic de 1927 a 1936, una fecha, la última, que nos deja bien claro por qué viajó a México y acabó muriendo en México D.F., con la doble nacionalidad, y tras alargar su carrera en aquel país, excepto por un breve periodo de tiempo en el que se embarcó en la aventura argentina y jugó para River Plate. Si, por cierto, queréis averiguar más cosas sobre Blasco o cualquiera de aquellos jugadores que siguieron sus pasos o los adelantaron, podéis encontrar recursos en internet, como por ejemplo, la web de la que sacamos la fotografía que ilustra esta entrada, Memorias del Fútbol Vasco, aunque nosotros llegáramos a ella a través del buscador de imágenes de google. Probablemente, en un futuro cercano, los candidatos a incluirse en estas listas, incompletas y relativas, ya lo hemos repetido en varias ocasiones, se multipliquen, pero, sin duda, ya hoy en día, dejan entrever los cambios en el fútbol moderno, cambios que, incluso, afectan más allá de lo meramente futbolístico. Si para bueno o para malo, queda a la opinión de los afectados y de los que quieran opinar. 

Para terminar, un caso curioso, que podría dar lugar a una entrada única, sería el de Justo Ruiz, actual entrenador, si no me equivoco, de la selección de fútbol de Andorra en categoría sub 21. El de la absoluta es también de Gasteiz, Koldo Álvarez. Los dos dieron sus primeros pasos en las categorías inferiores del Aurrerá de Vitoria, pero Justo Ruiz siempre despuntó y acabó pronto en Lezama, donde, durante años, se le consideró una de las perlas de la factoría rojiblanca. Llegó a jugar en el Bilbao Athletic, pero no llegó al primer equipo. Pasó por Gimnastic de Tarragona, FC Andorra y Figueres antes de probar en Portugal, con el Uniao de Madeira. Regresó a Andorra, de donde era su mujer y en aquel país alargó su carrera hasta conseguir la nacionalidad, debutar con el equipo nacional, y convertirse en uno de sus jugadores históricos: 67 veces internacional y 2 goles vistiendo la camiseta del principado a nivel internacional.