jueves 3 de diciembre de 2009

Periko Alonso


Mi madre ha entrado al eroski a comprar carne picada y yo he pasado, así que la he dicho, voy a bajar a longplay y te espero fuera y quien no lo sepa que sepa que longplay es una tienda de discos en la misma acera que el eroski donde mi madre ha entrado a comprar la carne picada y cuando yo estaba mirando el escaparate del longplay he visto como subían por la calle dos de los muchos heroinómanos que suelen reunirse en el parque de los hermanos en la esquina del frontón bajo la atenta mirada de la policía municipal, cuando han pasado a mi altura y mientras yo miraba el escaparate los dos se han parado un momento y uno de ellos le ha gritado al otro: ¡y esto, puta mierda de escaparate ni una puta peli como dios manda, tío! ha dicho apuntando a las carátulas de los dvds en oferta entre los que se encontraban el acorazado potemkin, la trilogía del padrino y una colección con las mejores películas de Lumet, Pollack y Newman, yo me he hecho el sueco y el otro le ha contestado: ¡ya tío! y el otro ha seguido el otro día me compré una y era un puto documental, chaval, y han vuelto a ponerse en marcha calle arriba mientras su compañero le decía ayer estuve viendo yo la de un hombre llamado caballo, ¡bah, tío! y ya no he podido seguir escuchando, pero me ha parecido poesía pura.
Y me ha recordado a otra conversación que un día mantenían dos yonkies en un bar afterhour que solíamos frecuentar cuando con veinte años las siete de la mañana nunca nos parecía una buena hora para volver a casa el sábado:
¡El puto mejor era Maradona, tío!
¡El puto mejor para pillar buena coca, no te jode!
¡Que no joder, que era el puto amo!
¡El puto amo era Periko Alonso chaval!
¿Periko Alonso?
Sí, tío, el puto Periko Alonso era el mejor.
Periko Alonso, Periko Alonso, Periko... el de los palotes, cabrón, que a tí te pone palote hasta tu puto padre, maricón.
¡Subnormal!
Pura poesía. Y perdón por los múltiples insultos que, con toda probabilidad, fueron otros aunque hicieran el mismo ruido.

miércoles 2 de diciembre de 2009

John Brickenhorff Jackson



Diría que no me gusta volar, pero el placer de mirar desde allí arriba es demasiado subyugante. No tengo miedo a las alturas, pero siempre siento cierta atracción ambigua cuando me asomo al vacío. Algo me repele al mismo tiempo que siento el comienzo de un pánico tan atractivo que parece una fuerza inevitable. No sé si a John Brickenhorff Jackson le gustaba volar, pero dedicó toda su vida a estudiar el paisaje como expresión de la presencia humana, y de su cultura. Hoy estaba leyendo un libro de Neil Campbell en el que usaba una de sus fotos para explicar una aplicación teórica basada en el modelo que los americanos llaman "the grid", la parcelación cartográfica del oeste americano (que tan bien se ve en el mapa del país y no tan bien en la foto de arriba, pero es lo mejor que he encontrado) y que no atiende a ningún razonamiento geográfico y, por lo tanto, para Campbell y otros expertos, es una manifestación física de la jerarquización y el poder ejercido sobre el espacio. No me gusta volar, creo, pero jamás podré olvidar cuando vi esto, aunque no fue esto lo que vi, porque ésta es una foto sacada de internet, pero sirve de evocación para recordar una imagen que en mi memoria permanece vívida como el fuego, y precisamente eso es lo que parece Chicago en esta foto, fuego, un traje de faralaes en llamas:

Pero todo esto me ha hecho recordar la última vez que volé en avión, que no fue hace mucho. Hace como un par de fines de semanas, me tocó regresar de un viaje a Cádiz del que ya he hablado en este blog desde el aeropuerto de San Pablo en Sevilla. Para cuando llegábamos al País Vasco, ya había oscurecido. Las montañas empezaban a aparecer como sombras inquietantes. El avión volaba ajeno a mi propia apreciación de la velocidad y la distancia, sin saber que me estaba jugando una mala pasada: llevaba varios minutos pensando que ya habíamos sobrevolado Vitoria y probablemente aquello fuera Burgos o vete tú a saber qué otra ciudad. Pero me quedé con un detalle, con dos: todos los paisajes son muy parecidos desde el cielo y por la noche. Y segundo: siempre que veía a lo lejos un foco de luz que alumbraba más que otros dentro del dibujo, las líneas, las extrañas armonías que se cruzaban, siempre que veía un foco de luz más brillante que otros, al acercarme, descubría siempre lo mismo: aquellos focos de luz eran campos de fútbol. Cada pocos metros, otro campo de fútbol, otra porción de tierra iluminada que desde lejos parecían los centros de perezosas vías lácteas. Campos de fútbol. ¿Será una metáfora aérea de nuestra cultura? ¿Qué pensaría J.B. Jackson?

martes 1 de diciembre de 2009

Yosi Domínguez


Estaba de resaca y me tocaba jugar de portero. Quizás ya no sigue en el mismo sitio, pero antes, al menos, había un campo de futbito junto a la estación de trenes de Olabeaga. Todo el mundo lo cruzaba para subir luego por la calle de la Ventosa hasta San Mamés.
Era domingo. Las siete de la tarde. Aún no había oscurecido pero estaba de resaca y me tocaba jugar de portero. Por suerte, me tocaba jugar de portero. No había ido a casa en todo el fin de semana. Mis padres estaban en el pueblo, mi hermano con ellos, y yo tenía que disfrutar a la fuerza de las fiestas de Bilbao. El viernes acabamos rodando por la ladera de la Plaza del Gas, después de tomar la última con unos barraqueros en un bar con la persiana bajada y un camarero que no dijo ni una sola palabra. El sábado fue el concierto de Los Suaves. También rodamos por la ladera de la Plaza del Gas y A ayudó a V a echar la pota metiéndole los dedos junto al muro donde una punkie dormía cómoda y gozosa sobre el lodo de los meados. También meamos en una botella de dos litros de kalimotxo y la dejamos caer hasta que llegó al camino y otros dos pies negros la recogieron, la abrieron, le metieron un trago y gritaron: ¡gracias, está calentorra pero gracias! Yosi se puso de pie y empezó a gritar que viviera dolores y la madre que la parió. Así que todos botamos hasta rodar hacia abajo como había rodado antes la botella calentorra. A las cuatro me separé de mi cuadrilla y me junté con otros, y así siguió la vida dando vueltas hasta llegar de resaca al campo de futbito de Olabeaga, con resaca y me tocaba de portero.
Y no hablo con nadie porque se afanan por quitarse la pelota en el medio del campo. Todos están tan resacosos como yo así que aún no me ha llegado el balón. Y me entretengo con el eco de Yosi, y no me quito la canción de la cabeza: fuiste la chica de azul, en el colegio de monjas. Incluso me enciendo un trujas mientras mi equipo saca un córner en el otro lado del campo. El día es maravilloso. Ayer llovió, pero hoy el cielo se mantiene despejado. No hay nadie por el barrio y miro más allá de los tejados de las fábricas. Me siento bien, con resaca, pero bien: un fin de semana intenso, sin ningún recuerdo que memorizar pero con la sensación de que has puesto al límite tus pocas convenciones adolescentes. Estos tíos son gente guay, pienso con juvenil trascendencia, mientras les veo discutir por un balón que probablemente huyó por voluntad propia hacia la banda. Esto está bien, sigo pensando, mientras me cuelgo del travesaño y hago el mono: la amistad, las experiencias, esas cosas, murmuro, sin saber de qué coño estoy hablando: calcetines y coletas y estabas loca por Paco... Vuelvo a mirar al infinito que es el cielo y el tejado de la estación y se oye el murmullo de un tren que viene. El murmullo se vuelve más fuerte cuando el tren llega a la estación pero justo ahora les dio por atacar y el balón, gracias a dios que hace trampas al barajar, me llega manso hasta las manos. Me río. Hago que sé qué hago y busco a alguien a quien pasarle al balón: B me dice a mí con la mano, R bosteza, S se desmarca y lanzo el balón a J que era el único que no estaba mirando, pero me da igual. La gente ha empezado a salir por la puerta de la estación. Con esa agilidad mental de un adolescente a flor de piel me fijo en una chica rubia, delgada, que agacha la cabeza y camina sin mirar hacia la cancha. Me apoyo en el póster y la miro, la miro atento para ver si me mira, si me mira la sonrío, digo, no sé de qué valdría pero sería como ponerle la ginda al fin de semana. Mírame, murmuro, mírame. No mira. Mírame, no mira, lleva las manos en los bolsillos y no mira, ¿en qué estás pensando? ¿dónde vas? Míram... digo cuando oigo gritar mi nombre, muy fuerte, y vuelvo la mirada para ver como el balón ya ha salido disparado del pie de uno de mis amigos y sin poder reaccionar, no puedo más que dejarle que se estampe en mi cara, que me lance hacia atrás, que mi cabeza rebote contra el poster y que de ahí, ya puestos, acabe acompañada por todo mi cuerpo sobre el frío cemento de la cancha. No pierdo el conocimiento, pero sí la noción del tiempo, no sé si son segundos, un mundo, pero recuerdo los fragmentos del movimiento, gente a mi alrededor, me incorporo o me incorporan, veo el balón dentro de la portería, me preguntan algo que suena como una piedra al final de un pozo y al final miro a la derecha y la veo, me está mirando, me está mirando fijamente, con esa cara de quien está haciendo un gran esfuerzo por no partirse la caja. Se gira y sigue su camino con las manos en los bolsillos, la cabeza gacha y una sonrisa que estoy seguro de que ya no esconde. La ginda del fin de semana y entre el zumbido del golpe solo alcanzo a escuchar a Yosi: las vueltas que da la vida, el destino se burla de ti, donde vas bala perdida... Alguien me pregunta: ¿estás bien? Y le contesto: ¿dónde vas triste de ti?

Zvi Sherf


Hoy termino de currar a las seis y me queda una hora de viaje por la ap-68 para intentar llegar a tiempo a mi cita. Me han invitado al partido de competición europea que el Bilbao Basket disputará ante el Spartak San Petersburgo, y no me lo puedo perder. Hoy tengo la oportunidad de ver en directo a uno de los mejores entrenadores de la historia (y esto suena a mucho, y quizás no sea tanto, pero prefiero ser exagerado). El israelí Zvi Sherf cuenta ya con 58 años. Sherf no se convirtió en entrenador principal del Maccabi de Tel Aviv hasta la temporada 83/84, hace ya la friolera (bonita expresión, ¿verdad?, que el paso del tiempo dé frío) de 26 años, pero antes fue ayudante de Rudi d'Amico en aquel equipo que ganó la Liga, la Copa Israelí y la por entonces Copa de Europa en 1980/81. También en el 84, con 33 años, le nombraron por primera vez seleccionador nacional, consiguiendo como mejor éxito un séptimo puesto en los campeonatos del Mundo de 1987. Después regresaría a la selección nacional del 91 al 97 y creo que ahora ha vuelto a ser seleccionador. En su trabajo como entrenador, además sus primeros años en Maccabi y hasta otras cinco ocasiones en las que regresó al equipo más famoso del baloncesto judío, que ya he comentado, Zvi Sherf ha entrenado a media liga israelí (Maccabi Elitzur Netanya, Maccabi Rishon LeZion, Hapoel Jerusalem, Hapoel Tel Aviv, Hapoel Galil-Elyon) y en otros países como Grecia (Aris de Salónica, Makedonikos y PAOK), Polonia (Slask Wroclaw), Francia (Limoges) y Rusia (antes Dynamo de Moscú y ahora el Spartak de San Petersburgo). Ha ganado unos dieciséis campeonatos en Israel (entre ligas y copas), dos (o tres, no tengo claros los datos) Ligas Europeas y 1 Copa Saporta.
Así que hoy le veré dirigir a su nuevo equipo, que ganó por los pelos su primer partido de competición europea, pero en la Liga rusa llevan un registro muy malo. Además de a él, tendré oportunidad de ver a un ilustre veterano como Zakhar Pashoutin, al mejor reboteador de la pasada Lega, Sharron Ford, al ex de los Rockets James White pero sobre todo a Goran Suton, del que ya hablé aquí largo y tendido durante las crónicas de la pasada NCAA. El pívot de la universidad de Michigan State acabó entrando en el draft por decisión de Jerry Sloan, pero, al final, el entrenador de los Utah Jazz prefirió quedarse con Fesenko y Koufos como pivots reservas y dejó a Suton libre. De vuelta en Europa, con la guerra ya olvidada, veremos si Suton es tan bueno como pintaba cuando llevó a Michigan State hasta las últimas rondas de la fase final de la NCAA.
Pero todo eso será sobre las ocho, hasta las seis hay curro, y me estoy escaqueando, así que... punto y final, ya sabéis mis planes para un martes cualquiera.

domingo 29 de noviembre de 2009

Casey Harriman


Lo dejé con la victoria ante Florida A&M, ¿verdad? Después vino otra victoria en el Qwest, ante Arkansas-Little Rock, donde nuestro amigo Casey Harriman regresó a las canchas ya recuperado de su gripe porcina. Jugó 8 minutos y aportó 3 puntos, 2 rebotes y 1 robo. El resto de la semana Harriman y sus compañeros se fueron de viaje a Orlando, Florida, para celebrar el día de acción de gracias jugando el Old Spice Classic, un campeonato bastante joven, con solo 3 años de historia. En las anteriores ediciones, los ganadores fueron Arkansas, North Carolina State y Gonzaga. Este año, no sé quién ha sido el ganador final, pero los católicos de Omaha ni por el forro. Tres partidos, tres derrotas, ante Michigan por 7, ante Xavier por 13 y ante Iona por 8. Casey Harriman jugó en los tres, poco y sin gran cosa que resaltar: 2 puntos y 3 rebotes en 15 minutos ante Michigan, 1 punto y 1 rebote en 7 minutos ante Xavier y 1 punto y 5 rebotes en 15 minutos en el último. Por lo tanto, en resumen, mal rollo. Poco juego, malos resultados y a la espera de que Harriman encuentre el ritmo. El bagaje en lo que va de temporada es malo, malo, pero ahora es cuando tienen que empezar a enfrentarse a los equipos de su propia conferencia, la Missouri Valley Conference. Ya veremos si la cosa mejora. Los arrendajos azules han recuperado pronto a Justin Carter, que ha sido el mejor en el estadio de Disney World, a Harriman y a Millard. Kenny Lawson Jr. empieza a pillar protagonismo por dentro, y los nuevos han aportado bastante, así que mantengamos la esperanza. La cosa acaba de empezar. Y ya está, que me estoy quedando frío aquí delante del pórtatil. La próxima vez, a ver si la estrella del instituto de Ida Grove nos trae mejor noticias. Buenas noches y un cordial saludo.

Julia Otero


Hoy es el día de cada año en el que el tiempo se detiene en los periódicos, en las secciones deportivas de los telediarios y supongo que entre los aficionados de los que se suponen son los dos equipos más importantes de la liga española. Ahora mismo, que acabo de terminar de comer y me estaba fumando un cigarrillo, en una televisión de pago, ya han empezado con el típico reportaje nostálgico sobre los Madrid-Barça. Y me he acordado de que esta semana, en un periódico afín a uno de los dos lados, publicaban una lista de las mejores frases dichas por famosos en relación a este partido. Y merece la pena recordarlas. Empezamos ya que encabeza la lista con la de la famosa periodista:
1. No me parece que Beckham esté tan bueno. Lo estaría más si jugase en el Barça (Julia Otero)
2. Nuestro rival histórico ha sido el Atlético de Madrid y no el Barcelona (Florentino Pérez)
3. De pequeño me hice del Barça sólo para llevar la contraria en mi casa ya que todos eran del Madrid (Enrique Iglesias)
4. Fue una humillación. El Barcelona pudo ganar 11-2. Los madridistas tenemos que saber perder (Esperanza Aguirre)
5. La referencia para el Madridismo es el Barça (Joan Laporta)
6. El Barcelona mira desde Cataluña hacia adentro, el Madrid desde España hacia fuera (Jorge Valdano)
7. Ronaldinho no tendría hueco en nuestro equipo. ¡A ver a quién quitas! (otra vez Valdano)
8. Un león da más miedo que el Real Madrid de Florentino (Gerard Piqué)
9. El Barça juega de puta madre (Alfredo di Stéfano)
10. Desde pequeñito, siempre he sido del Barça (Alfonso Pérez Muñoz, ésta es la mejor, de verdad)
11. No me veo en el Madrid ni en los cromos (Luis Enrique, para muchos, alias "El Traidor")
12. El Madrid aunque quiera nunca tendrá la moral del Barcelona! (Sir Alex Ferguson)
13. No hay mejor campo para sentirse culé que el Bernabéu (otra vez Luis Enrique)
14. Para que voy a hablar del Madrid si soy culé de pies a cabeza (tercera seguida de Luis Enrique)
15. Mi madre y la de Luis Enrique son las más populares en el Bernabéu (Joan Gaspart)
16. Bote, bote, bote, polaco el que no bote (Ramón Mendoza)
17. Blancos llorones saludad a los campeones (Luis, buff, Figo)
18. Madrid cabrón saluda al campeón (Samuel Etoo)
19. Lo que más me jode es que ha ganado la Copa del Rey un equipo que no es español (Chendo después de que el Barça ganara la Copa de 1990)
20. Hay pocos eventos que den tanto sentido a la vida (Joan Laporta)

Con veinte son suficientes y más que significativas, darían para analizar con profundidad sobre la calidad humana, nuestros vicios, virtudes... Mi novia acaba de bufar, por dios... ha cambiado y de nuevo, más reportajes sobre lo mismo. Lo dicho, que el mundo se detiene, la respiración se contiene... y el mundo sigue girando sobre el eje de nuestros mitos más inútiles. Atención como empezaban las noticias de Antena 3: "España entera no mira a otro sitio, todos atentos al partido de esta tarde" o algo así. Y mi novia ha vuelto a bufar, y yo a coro.

jueves 26 de noviembre de 2009

Gaspar de Espinosa


Dicen que Gaspar de Espinosa, explorador, conquistador y político de Medina de Rioseco, fue el descubridor de la provincia del Chiriqui en la actual Panamá, allá por el año 1519. Hay como unos cuatro cientos mil chiricanos y la capital se llama David, sí. A mí lo que me llama es lo de los nombres, tú, y por eso escribo esta entrada, no te creas, porque la provincia del Chiriqui está dividida en distritos que a su vez se dividen en corregimientos y entre ambos te encuentras nombres como Divalá, Querévalo, Canta Gallo, Limones, Progreso, ¡Baco!, Rodolfo Aguilar Delgado, Boquerón, Bagalá, Pedregal, Tijeras, Boquete (que se divide en Alto y Bajo Boquete), Caldera, Aserrío de Gariché, Bugaba, Gómez, Sortová, Volcán, El Bongo, Cochea, Los Anastacios, Potrerillos y Potrerillos Abajo, Los Algarrobos, Tinajas, ¡Paja de Sombrero!, Hornito, Rincón, El Nancito, Juay, Lajas Adentro, Horconcitos, Boca Chica y Boca del Monte, Tolé, Quebrada de Piedra, Justo Fidel Palacios o Potrero de Caña. Dime que no, dime que con algunos no se te va la risa estúpida y con otros la imaginación, no me digas que no, ¿por qué Quebrada de Piedra o Paja de Sombrero? Se me ocurren historias que bien podría haber escrito el poeta panameño romático José María Alemán.
Bueno, pues en el Chiriqui corren ahora mismo la Vuelta al Chiriqui. Porque los meses de finales de año son meses para conocer latinoamérica a pedales. Ahora mismo se disputan la Vuelta a Ecuador, la Vuelta a Chiapas y la susodicha Vuelta Internacional al Chiriqui, pero es que en noviembre también tenemos la Vuelta a Santa Catarina en Brasil, la Vuelta a Guatemala y la Vuelta a Bolivia. Y Octubre contaba con la Vuelta al Chihuahua, que ya está cogiendo peso en el calendario, y en diciembre tendremos la Vuelta a Costa Rica. Todo un tour por el mundo latino y por un ciclismo distinto, cuentan, pero competitivo. Y si continuo con el chiste de los nombres estrambóticos (y este adjetivo siempre es relativo, como todos), nos podemos poner ciegos mirando los nombres de los corredores que toman parte en estas carreras, de verdad, de manera frívola e infantil si queréis, pero es que entre colombianos, panameños y de más naciones de américa del sur, nos encontramos con nombres que a los europeos, incluso si somos parcialmente latinos, nos suena a chanza. Ejemplos, y solo digo nombres de pila, no apellidos: Stiver, Arley, Yoedison, Yelko, Edwin, Maicol, Huberlino, Mojamed, Marconi, Eibar, Eddier, Jefferson, Randall o Hinolt. Esos están todos corriendo ahora en Panamá, de hecho, Stiver Ortiz es el líder y Eibar Villarreal ganó la última etapa. Pero en Ecuador hay más: Exson, Ferney, Geovanny, Lenin, Asbel, Uriel o Grover. Y en Chiapas, el ganador del segundo sector de la primera etapa fue el dominicano Norlandys Taveras, casi nada.
Con lo que tenemos que he perdido media hora de trabajo haciendo el gilipollas y poniéndome en evidencia con mi ridículo sentido del humor. Por lo tanto, voy a fumarme un cigarro y vuelvo con renovados bríos a enredarme en papeleo. Mientras tanto, que me perdonen los nombrados, pero es que sus nombres, a mí, por lo menos, me chocan bastante. El de la foto es Gaspar de Espinosa, por cierto, handsome, isn't he?