martes, 30 de junio de 2020

Roberto Laiseka

Imagen encontrada en el buscador de imágenes de google, origen: Bikezona.com


Fue el 21 o el 22 de julio de 2001, ya ni me acuerdo, pero, en unos días, se cumplirán 19 años de ello. Ahora, el vídeo se puede ver en alguna plataforma. La pandemia y la cuarentena a la que nos abocó le ha dado un carácter más emocional, ya que la tendencia hacia la nostalgia de algunas cadenas de televisión durante la cuarentena recuperó este y algún otro acontecimiento. Además, visto desde las actuales circunstancias, con el ciclismo en standby y el calendario recortado y apelmazado, se echan mucho de menos las cunetas, las cimas, las volatas, los brazos en alto, las retiradas, en definitiva, todo lo que nos traía el ciclismo. En un vídeo que hace unos años grabó para la marca Orbea, el propio Laiseka confesaba que lo recordaba todo con claridad, dónde atacó, dónde lo dio todo, cómo se celebró luego. También hablaba de la táctica, de cómo Julián Gorospe puso al equipo a trabajar y él se preguntaba para qué, si no tenían posibilidades de ganar. Pues se ganó. 


Sí, hablamos, que no le he dicho claramente, del día que Roberto Laiseka, al que ya visteis en la fotografía, levantó los brazos en Luz Ardiden. No fue solo un éxito individual. De alguna manera, fue el clímax del ciclismo vasco moderno, si se me permite exagerar: la confirmación definitiva de un proyecto, el del equipo Euskaltel-Euskadi, desde Txomin Perurena hasta el día de hoy, desde Miguel Madariaga hasta Mikel Landa, que ha marcado el devenir profesional del ciclismo en Euskadi: “Cuando empezó este equipo parecía que sólo iba a durar un “telediario”, y mira, hemos ganado dos etapas en la Vuelta y una en el Tour. Hasta tenemos un autobús. Esto es la leche”, decía el propio Laiseka en prensa momentos después de triunfar en Luz Ardiden. Los titulares eran rotundos: “Laiseka pone nombre a un sueño” o “Laiseka, un héroe en Luz Ardiden: El euskaltel coronó en solitario y entró en la leyenda”. 

Al fin y al cabo, él lo sabía mejor que nadie. Además de un escalador, de un corredor agazapado, de desarrollo tardío, era el icono de todo el desarrollo del proyecto. Él pasó del primer maillot tricolor, verde, rojo y blanco, al naranja que marcaría la progresión del equipo. Él formaba parte de aquel primer equipo de 1994, el de Agustín Sagasti llegando deslomado a Azpeitia. Aquella primera plantilla de los Julián Barcina, Iñigo Cuesta, Javier Murguialday, Juan Carlos González Salvador, Juan Tomás Martínez, Aitor Osa, César Solaun o Pello Ruiz Cabestany que dirigían Txomin Perurena y José Luis Laka. Desde allí hasta 2001, pasaron muchas cosas, tantas o más que las que pasarían luego. 


En aquella edición del Tour de Francia de 2001, Julián Gorospe llevaba un diario de abordo en un periódico, y el día después de la victoria de Laiseka en Luz Ardiden, el titular que lo encabezaba rezaba así: “Somos el relevo de Pantani”. Hacía referencia a que el equipo de Marco Pantani, el Mercatone Uno, como el Liquigas, el Team Coast de Fernando Escartín, Aitor Garmendia y Alex Zulle o el Mercury se habían quedado fuera en el último taco de invitaciones. Sí entró un Euskaltel-Euskadi que debutaba en el Tour, solo dos años después de la victoria de Roberto Laiseka en Abantos en la Vuelta del 99 o cuatro de la llegada de Euskaltel como patrocinador en 1997. Gorospe decía: “Este grupo de hombres ha brindado un gran espectáculo a la afición vasca en todas las llegadas en alto y no se ha arrugado ante las grandes figuras del pelotón”. Gorospe también recordaba su propia victoria en Saint Etienne en 1986 para figurarse lo que sentía Laiseka entonces, quince años después, un corredor al que describía como “un corredor veterano que a los treinta y dos años ha sabido esperar su momento” o “un escalador nato y muy potente”. Y sí que supo esperar: lo decía Gómez Peña en el recuento de la entrevista, cuando hablaba de lo mal que lo pasó el traductor para devolver en otro idioma las palabras de un Laiseka excitado: “No entendía que el de ayer era el día-resumen de una carrera deportiva, que al traducido le desbordaba la felicidad”. Una idea que quedaba claramente resumida en el titular que ilustraba aquella noticia, palabras que pertenecían al propio Laiseka: “Me iría ahora mismo del Tour; ya me puedo retirar tranquilo.” 


Laiseka se retiró seis años más tarde, tras toda una carrera en el mismo equipo y con un racimo seleccionado de triunfos gourmet: tres etapas de la Vuelta, una del Tour y victoria en una cima épica del ciclismo vasco, Arrate en la Bicicleta Vasca. En esa reseña de Julián Gorospe que mencionábamos antes, el por entonces director técnico del equipo dejaba patente la dimensión que tenía esa victoria, la trascendencia que, en general, adquirió toda la experiencia desde que el equipo recibió la invitación para participar en aquella edición del Tour de Francia: “Fue impresionante ver cada puerto plagado de gente animándonos con los maillots naranjas y las ikurriñas”. La crónica de El Correo usaba metáforas como “Mar de ikurriñas” y Dani Egaña en Mundo Deportivo hablaba de “el increíble apoyo recibido por parte de la afición, que ayer volvió a merecer sin duda el calificativo de ser la mejor del mundo”. Gómez Peña en El Correo añadía “Ganó Laiseka, pero fue el triunfo de los aficionados.” El propio Laiseka lo explicaba cuando, en la ya famosa rueda de prensa, le preguntaban si era capaz de distinguir a los aficionados gritando su nombre y contestaba: “Era como un rumor. Eran tantos los que me animaban que no les entendía. Ha sido maravilloso. La leche.” 

 

La etapa en cuestión empezó en Tarbes, capital de Bigorra, y terminaba en Luz Ardiden, a 1.715 metros, coronada con el nivel de cota especial, una cima en una estación deportiva donde el Euskaltel triunfaría de nuevo diez años después de la mano de Samuel Sánchez (2011) y donde antes ganaron Pedro Delgado (1985), Otto Dag Lauritzen (1987), Landelino Cubino (1988), Miguel Indurain (1990) o Richard Virenque (1994). En la de Indurain, estuvo el propio Laiseka como espectador, en la cuneta: “Recuerdo que, creo que en el noventa, estuve aquí con mis amigos, en la curva que hay a 500 metros de la meta. Fue una etapa en la que venía escapado Miguel Ángel Martínez. Luego ganó Miguel Indurain por delante de Lemond y Marino. Me acuerdo bien porque se me derramó un yogurt en la cámara de fotos y se me estropeó la máquina. Me quedé sin hacer ninguna foto”. Después de Laiseka, Luz Ardiden volvería a ser cima y final de etapa en 2003, pero el ganador aparece ahora tachado porque su nombre era Lance Armstrong. Armstrong, de hecho, también fue tachado, pero en la clasificación general final, cuando ganó Laiseka en la estación de esquí de Luz Ardiden. Él lideraba aquel Tour, su foto en el pódium estuvo en las portadas, también lo decía Dani Egaña: “No pasó desapercibido el saludo entre Laiseka y Armstrong en el podio de vencedores. El vizcaíno era consciente de que una pequeña parte de su triunfo se debió a la permisividad del jefe de la carrera”. En la edición de Laiseka, no, pero en la de Lance Armstrong, el que escribe esto ahora sí estuvo en una de las curvas, viendo al norteamericano aparecer de la nada entre la bruma, distinguiendo el sudor esmaltado en el maillot de Haimar Zubeldia, aplaudiendo el caballito de Richard Virenque. Nos sacaron en la portada de un periódico, a mí y a mis compañeros, escribiendo el nombre del propio Laiseka sobre el asfalto caliente de un recodo de la subida. 

 

En el kilómetro 37 de aquel día, en la tercera tachuela de la jornada, once corredores cogieron algo de ventaja: Sven Montgomery, Alexander Vinokourov, Vladimir Belli, Michael Boogerd, Gert Verheyen, Patrice Halgand, Félix Cárdenas, Jean-Cyril Robin, Roberto Heras, Carlos Sastre y Javier Pascual Llorente. La primera gran subida era el Col d’Aspin, sobre el kilómetro 80, y un grupo donde destacaba Bobby Julich pasaba en cabeza, con la carrera hecha trizas. La guerra se hizo aún más intensa veinte kilómetros después, subiendo el Tourmalet, con saltos de Udo Bolts, otra vez Alexander Vinokourov,  Alexander Botcharov, Axel Merckx, o, una vez más, Carlos Sastre y Félix Cárdenas. Finalmente, en cabeza, por la cima del mítico Tourmalet, pasan liderando Sven Montgomery, Vladimir Belli, David Moncoutié y Mario Aerts. Llega el momento de Luz Ardiden. Desde muy lejos, a once kilómetros y medio, Laiseka lanza su ataque. Había sido el último en pasar por la cima del Col d’Aspin, en el Tourmalet, se asomó, por las rampas veía y oía su nombre, y en Luz Ardiden se lanzó al vacío. Primero caza a Didier Rous, después a Sven Montgomery, a David Moncoutié y Mario Aerts, y, finalmente, a 7,5 km a Wladimir Belli, que no era un cualquiera, había sido 7º en el Giro de Italia un año antes, con buenas piernas cuando la carretera se empinaba. Pero Laiseka también le deja atrás. Ya está solo. Su pedaleo, tan particular, tan aparatoso, parece bueno. Se encorva, boquea, no le tiemblan las piernas. Pero por detrás, hay tajada. José Luis Rubiera tira del grupo y a 5 kilómetros le toma el relevo Roberto Heras hasta que se queda solo con Lance Armstrong y Jan Ulrich. Joseba Beloki y Óscar Sevilla intentan no perder tiempo. A 1,5 km ataca el alemán Jan Ulrich, pero Lance Armstrong no tiene problemas para irse con él. Para entonces, Laiseka ya va encaminado a la gloria. Sus brazos largos como la historia que escribiría el equipo después, la que ya estaba escribiendo, se lanzan al cielo. Lanza besos.  Ya era ganador. El ganador. 


El equipo, la Fundación Euskadi, volvió al naranja hace un par de años, con la retirada de Miguel Madariaga y el ascenso a la presidencia de un ex corredor que aún está en activo, Mikel Landa. Hace unos meses se anunció el regreso de la empresa de telecomunicaciones Euskaltel al patrocinio, con un contrato largo, que sumado al apoyo de otras marcas como Orbea y Etxeondo, hace pensar que, paso a paso, un equipo que nunca desapareció del todo puede aspirar a regresar a esas cimas que acarició primero y conquistó después. Enfocados hacia la cantera, con el ánimo de seguir perpetuando la historia del ciclismo profesional vasco, nadie puede negar el legado de todos esos años que van desde aquel triunfo en la etapa matinal de la Vuelta al País Vasco hasta la terrible despedida del World Tour con la retirada del patrocinio de la misma empresa que regresa ahora, pasando, por el medio, de hitos como el de Roberto Laiseka, los de Iban Mayo, Unai Etxebarria, Haimar Zubeldia, Samuel Sánchez, Igor Antón, el propio Mikel Landa y tantos y tantos otros. No sería difícil ahora meterse a rebuscar en los currículos de los corredores profesionales que aún están en nómina en equipos UCI y encontrar los resquicios de esta historia de la Fundación Euskadi. Igual que aún se puede sentir el trabajo de cantera y los resultados que dio aquel equipo holandés, el Rabobank, registrando los corredores que aún permanecen en activo, lo mismo con el Euskaltel-Euskadi. La diferencia quizás sea, crucemos los dedos, que los vascos aún aspiran a seguir dejando más rastro. El que dejó Laiseka en Luz Ardiden, para muchos, aún se puede seguir.  

lunes, 29 de junio de 2020

Jacob Patrick

Foto tomada de la web solobasket.com


Podemos elegir o al más joven o a uno de los más veteranos, como quieras. Los dos extremos iluminan el final de la competición de baloncesto en Alemania. Por un lado, el éxito, a sus 73 años, reflejado en Aíto García Reneses, el entrenador español que ha conseguido llevar a un triunfo que el ALBA Berlín no conseguía desde la temporada 2007-2008 (al tercer intento), y que se suma a la Copa que consiguieron esta misma temporada ante el EWE Baskets Oldenburg. El otro es Jacob Patrick, un joven de 16 años, que con su triple ante el Brose Baskets en la segunda jornada de esta competición a modo de burbuja se convirtió en el jugador más joven en conseguir encestar en un partido de la máxima división alemana. Jacob Patrick juega en el MHP Riesen Ludwigsburg que dirige su padre John Patrick, y ambos, junto con un segundo hermano, Johannes Patrick, se enfrentaron al ALBA Berlín de Aíto García Reneses en la final. Patrick, el padre, lleva desde 2012 en el Ludwigsburg, un humilde equipo cuyo mayor éxito fue acabar segundo en la liga regular y alcanzar las semifinales en el play-off de una temporada de 2006/2007 que ganaría el Brose Baskets de Dick Bauermann (un año más tarde perderían la final de la Copa ante el Artland Dragons). Patrick, que por aquel entonces andaba ascendiendo a la Bundesliga al Göttingen, ha conseguido, por lo tanto, llevar al Ludwigsburg a su mayor triunfo, aunque haya sido un subcampeonato, pero un subcampeonato que nadie esperaba. Pasará así a la historia, como ya lo estaba en la de la universidad de Stanford, con la que hizo sus años de jugador universitario (antes de hacerse profesional en Alemania y Japón), y con la que formó parte del histórico equipo entrenado por Mike Montgomery y liderado por Adam Keefe que, en 1991, se llevó el NIT al derrotar en la final del Madison Square Garden a la Oklahoma de Billy Tubbs. 

Releyendo el párrafo, resumimos: que ha terminado la liga en Alemania y que después de dos docenas de años ha ganado el ALBA Berlín. Un ALBA Berlín españolizado, con el canario Himar Ojeda como director técnico (ya ocupó ese cargo en el Estudiantes y luego trabajó en el scouting internacional con los Atlanta Hawks) y con un cuerpo técnico de la misma nacionalidad, encabezado, como ya hemos dicho, por el veterano Aíto García Reneses. En la final, repetimos, se deshicieron de los sorprendentes MHP Riesen Ludwigsburg, encabezados por el entrenador norteamericano John Patrick (elegido mejor entrenador del año en Alemania), con otros nombres propios que han destacado, como el MVP de la temporada Marcos Knight (ex jugador del Zaragoza) o el mencionado joven Jacob Patrick. Jacob Patrick saltó a la prensa internacional en la segunda jornada, al conseguir 8 puntos en 12 minutos cuando contaba, en el momento, con 16 años, 6 meses y 17 días, convirtiéndose en el jugador más joven en anotar en la competición, como ya hemos dicho. 

La competición alemana se ha resuelto de manera muy parecida a la española. En dos grupos de cinco equipos, disputaron cuatro cada uno para llegar a unos cuartos de final que se disputaron a doble partido, igual que la semifinal y la final, con el detalle de que ganaba la diferencia de puntos, valiendo los resultados en empate. En la nómina de participantes iniciales, ya había sorpresas, como la presencia de equipos no muy habituados a luchar por los títulos pero que, hasta el parón, habían hecho una temporada muy buena, como el propio MHP Riesen Ludwigsburg, el Göttingen del holandés Johannes Rooijakkers, el sorprendente HAKRO Merlins Crailsheim del finlandés Toumas Iisalo, donde han destacado jugadores como el polaco-alemán David Brembly o el chileno-alemán Sebastián Herrera, y el Rasta Vechta del joven (36 años) entrenador cordobés Pedro Calles, quien, aparentemente, entrenará el año que viene al Hamburgo Towers después de haber coqueteado con media liga, según los rumores de la prensa. Faltaban, eso sí, algunos de los grandes protagonistas de la temporada, y había equipos con muchas bajas. Al Bayern de Munich, por ejemplo, principal candidato al título, seguro que le pasó factura la baja de Greg Monroe, pero lo mismo que le dolería al Ludwigsburg perder a Khadeen Carrington, en el mejor quinteto de la temporada y nombrado mejor escolta del año, o al ALBA Berlín no contar con jugadores como Tim Schneider o Makai Mason. 

Para hacer un pequeño resumen, nos vamos a guiar por los dos finalistas, repasando sus respectivos recorridos hasta alcanzar los dos últimos partidos. El ALBA Berlín comenzó ganando 72-81 al Fraport Skyliners, gracias a un buen Luke Sikma, 13 puntos y 10 rebotes, y a Peyton Siva, quien añadió otros 16 puntos. En la segunda jornada se deshicieron del Brose Baskets por 98 a 91. Hasta 6 jugadores consiguieron dobles dígitos: Luke Sikma, Rokas Giedraitis (suena para pasar a la ACB el año que viene), Landry Nnoko (se dice que puede firmar por el Estrella Roja, lo que traería al jugador del Bilbao Basket Ben Lammers a Berlín, eso dicen los rumores), Peyton Siva, Marcus Eriksson y Kenneth Ogbe y dos más, Martin Hermannsson y Niels Giffey, se quedaron en 9. Esta capacidad coral ha sido una tónica en un equipo con fondo, donde Aíto García Reneses ha tenido unas cartas marcadas que ha utilizado normalmente, pero permitiéndose relevos y repartir minutos. En la tercera jornada, consiguieron una victoria contundente (72-102) ante el Vechta del Pedro Calles, donde, por cierto, juega el polaco Jaroslaw Zyskowski, quien, al parecer, el año que viene jugará en Bilbao. Zyskowski fue el mejor de su equipo con 16 puntos. En este partido, destacaron los números (14 puntos y 8 rebotes) del interior Landry Nnoko, más el alemán Jonas Mattisseck, un joven (20 años) que actuó de titular y lo aprovechó para conseguir 11 puntos, y acompañar otro buen partido de gente como Siva, Giedraitis o Tyler Cavanaugh. En un adelanto de la final, la última jornada de esta apañada fase regular les enfrentó al Ludwigsburg, al que derrotaron por 97-89, con otra buena actuación coral, donde, eso sí, destacaron los 26 puntos de valoración de Luke Sikma, 15 puntos, 9 rebotes y 10 asistencias, rozando el triple doble, además de los minutos bien aprovechados de Johannes Thiemann desde el banquillo: 10 puntos y 7 rebotes o el 5 de 7 en triples del ex ACB Marcus Eriksson. Para empezar los cuartos, terminaron por la vía rápida la eliminatoria al vencer en el primer partido (68-93) al Göttingen del ex Bilbao Basket Alex Ruoff (8 puntos, 8 asistencias y 6 balones perdidos en este partido), con reparto de minutos y protagonismo para Peyton Siva y Luke Sikma que fueron reservas. Jugó otro exACB, Stefan Peno, quien, en 17 minutos, consiguió 4 puntos y 5 asistencias. Entre los titulares destacó Tyler Cavanaugh con 13 puntos y 6 rebotes. En la vuelta, los de Aíto García Reneses volvieron a ganar, esta vez por 88 a 85: Landry Nnoko 10 puntos y 9 rebotes y Martin Hermannsson, 19 puntos, 3 rebotes y 7 asistencias fueron los mejores, al menos, en las estadísticas. En semifinales, no tuvieron rival ante el EWE Baskets de Mladen Drijencic (otro que tiene a sus órdenes a su hijo, ya que en el EWE Baskets juega Robert Drijencic) y Rickey Paulding (38 años), todo un histórico de este equipo, donde juega desde 2007: 63-92 en la ida y 81-59 en la vuelta. En el primer partido, a destacar los 11 puntos, 10 rebotes, 4 asistencias y 3 robos de Luke Sikma, los 19 puntos de Peyton Siva y los 17 de Marcus Eriksson, que dejaron en nada los 23 puntos y 9 rebotes de Rasid Mahalbasic, uno de los mejores jugadores de la temporada. En el partido de vuelta, se aprovecharon los minutos para que jugaran de titulares gente como Kenneth Ogbe (16 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias) o Johannes Thiemann (11 puntos y 12 rebotes), demostrando la profundidad de la plantilla que maneja Aíto García Reneses. Eso sí, desde el banquillo, destacó, una vez más, Landry Nnoko, con 15 puntos y 5 rebotes. Llegaban, por lo tanto, a la final, sin conocer la derrota, con muchos jugadores enchufados, y dispuestos a recuperar un título que llevaban sin ganar muchos años.


Por su parte, el MHP Riesen Ludwigsburg, que no comenzaba con las mismas expectativas que los berlineses, empezó ganando al Vechta por un apretado 81 a 76. Los 24 puntos de Thomas Wimbush y los 13 puntos, 6 rebotes y 6 asistencias de Marcos Knight contrarrestaron el buen partido del polaco Zyskowski y del norteamericano Trevis Simpson, ambos con 18 puntos, aunque el primero también lució 8 rebotes. En la segunda jornada, siguieron sorprendiendo a todos al repetir victoria, esta vez por un apretado 80-77, ante al Fraport Skyliners. El buen trabajo de cuatro titulares, todos ellos norteamericanos, Nick Weiler-Babb (13 puntos, 3 rebotes y 2 asistencias), Jaleen Smith (15 puntos, 6 rebotes y 2 asistencias), Marcos Knight (25 puntos y 4 rebotes) y Zamal Nixon (14 puntos y 4 asistencias), fue el secreto de una victoria donde, sin embargo, lo que más destacó fueron los 8 puntos del jovencísimo Jacob Patrick, como ya hemos mencionado antes. El tercer partido de la liguilla para los de Ludwigsburg se convirtió en una sorprendente victoria por 103 a 74 ante el Brose Baskets. De nuevo los Zamal Nixon, Jaleen Smith, Thomas Wimbush (20 puntos) y Nick Weiler-Babb (16 puntos y 7 rebotes), sustentaron una victoria donde también lució la aportación del alemán Jonas Wohlfarth-Bottermann (13 puntos y 7 rebotes). El joven Jacob Patrick añadió otros 3. Finalmente, en la derrota ante el ALBA Berlín, destacaron Thomas Wimbush (30 puntos) y Nick Weiler-Babb (21 puntos y 11 rebotes). Ya en los cuartos, comenzaban sorprendiendo (83-87) a todo un Bayern de Munich. Los de Oliver Kostic, donde solo Danilo Barthel, (algo menos) Maodo Lo y Leon Radosevic (desde el banquillo) estuvieron a la altura, se vieron superados y sorprendidos por un equipo que estuvo liderado por Marcos Knight (17 puntos y 11 rebotes), Jaleen Smith (12 puntos, 5 rebotes y 6 asistencias) y Thomas Wimbush (16 puntos), pero, sobre todo, por el inesperado protagonista Hans-George Brase (18 puntos y 6 rebotes). Por cierto, Jacob Patrick siguió aportando, esta vez, 2 puntos. En la vuelta, los de John Patrick perdieron (73-74) pero supieron mantener la distancia y jugar con la ventaja que sacaron en el primer partido. Esta vez, además de Danilo Barthel (14 puntos y 7 rebotes), para el Bayern de Munich destacó Paul Zipser (16 puntos y 9 rebotes), pero fue insuficiente ante la resistencia (20 puntos y 10 rebotes) de un excelso Marcos Knight, además del buen partido (18 puntos, 2 rebotes y 3 asistencias) de Jaleen Smith. Jacob Patrick siguió creciendo: 4 puntos. En semifinales, empezaron empatando a 71 en su casa ante otra de las grandes sorpresas positivas de esta temporada, el Ratiopharm de Jaka Lakovic. Con Patrick Heckmann, 16 puntos y 8 rebotes, y Derek Willis, 19 puntos y 14 rebotes, liderando a los del esloveno, los de Ulm sacaron un buen resultado para la vuelta, a pesar del buen partido de la pareja formada por Marcos Knight (24 puntos, 11 rebotes y 4 asistencias) y Nick Weiler-Babb (21 puntos y 4 rebotes). Además de Jacob Patrick, con 2 puntos, otro joven talento a las órdenes de John Patrick, Radii Caisin, contribuyó al empate con 6 puntos. En Ulm, en contra de lo que probablemente esperarían los hombres de Jaka Lakovic, el Ratiopharm cayó derrotado por 85-94. Los de Ulm contaban con una buena plantilla, destacando el veterano Per Guenther (desde 2008 en el equipo), el también alemán y ex del Obradoiro Andreas Obst, los ya mencionados Patrick Heckmann y Derek Willis, sus compatriotas Tyler Harvey, Dylan Osetkowski y Archie Goodwin o un jugador que ha crecido mucho esta temporada, el austriaco Thomas Klepeisz. Precisamente Klepeisz, junto con Archie Goodwin, fueron los mejores de este partido. El primero aportó 17 puntos y 2 rebotes y el segundo 19 y 6. Pero no pudieron ante el partidazo Marcos Knight, quien se salió con 26 puntos y 13 rebotes, más la buena actuación de Thomas Wimbush, con 22 y 12. Tampoco estuvieron mal los otros dos norteamericanos, Jaleen Smith, 14 puntos y 4 asistencias, y Nick Weiler-Babb, 20 puntos, 2 rebotes y 2 asistencias. Ellos han sido las grandes armas que explican este enorme logro de los de John Patrick, en un equipo donde destaca la perspectiva de futuro, ya que a los mencionados Radii Caisin (19 años) y Jacob Patrick (16), se unen otros jóvenes como el propio Johannes Patrick (19 años), Lukas Herzog (18 años) y Ariel Hukporti (18 años), un pivot de 2'14, que ha tenido bastantes minutos. No son, por cierto, los únicos mimbres que hacen ilusionar al baloncesto aleman, ya que, sin ir más lejos, en el ALBA Berlín ha destacado el ya mencionado Jonas Mattisseck (20 años) y han tenido minutos otros jóvenes como Malte Delow (19 años) y Lorenz Brenneke (20 años). Y hay más, o los ha habido, por lo menos, con minutos en esta liguilla, como Bennet Hundt (21 años) del Göttingen, Sebastián Herrera (22 años) del Crailsheim, Matteo Seric (21 años) y Louis Olinde (22 años) del Brose Baskets, Gytis Masiulis (22 años), Len Schoormann (17 años) y Richard Freudenberg (21 años) en el Fraport Skyliners Frankfurt o Luc Van Slooten (18 años) y Philip Herkenhoff (21 años) en el Rasta Vechta.

Pero nos quedaba hablar de la final, una final que se decidió en el primer partido o casi que antes. Lo del primer partido está claro, ya que el ALBA Berlín lo cerró con una ventaja de 23 puntos, 88 a 65, dejando clara la superioridad aparente con la que comenzaban la eliminatoria y dejando el siguiente partido en un mero trámite. Decíamos que la final se decidió casi que antes porque se la perdió Marcos Knight, el mejor jugador del MHP Riesen Ludwigsburg y, según votación, de la liga alemana, quien se lesionó en un pie en el partido de vuelta en semifinales. Un Marcos Knight que, por cierto, dejó un buen recuerdo de compromiso en Zaragoza, cuando llegó para unos meses y para salvar al Zaragoza del descenso, y se quedó hasta terminar la faena aunque llegara con la reciente noticia bajo el brazo de que a su padre le habían diagnosticado una grave enfermedad. El segundo partido, que calificamos de mero trámite, se cerró con un apretado 74-75, pero de nuevo con victoria de los de Aíto García Reneses. El ALBA Berlín, eso sí, dominaba por 13 puntos al terminar el tercer cuarto y acabaría ganando solo por uno, lo que demuestra la lucha y el compromiso de los hombres de John Patrick, que no dejaron de intentarlo hasta el final. En el primer partido, volvió a emerger la capacidad colectiva de los de Berlín, con hasta 7 jugadores por encima de los diez puntos (haciendo 84 de los 88 puntos): Peyton Siva, Niels Giffey, Luke Sikma, Martin Hermannsson, Rokas Giedraitis, Landry Nnoko y Marcus Eriksson. En otros apartados, destacaron las 6 asistencias de Martin Hermannsson o los 7 rebotes de Landry Nnoko, así como los 12 balones que se robaron, estadística que estuvo muy bien repartida. Por los de Ludwigsburg, sin Marcos Knight, como decíamos, dos hombres llegaron a los 11 puntos, Nick Weiler-Babb y Jonas Wohlfarth-Bottermann. Eso sí, la mejor noticia, los jóvenes: hasta 8 puntos anotaron tres de ellos, Jacob Patrick, Lukas Herzog y Ariel Hukporti (más 5 rebotes). En el segundo, los de John Patrick lucharon hasta el final por la victoria gracias, entre otras cosas, al doble-doble, 14 puntos y 11 rebotes, de Nick Weiler-Babb o a las buenas estadísticas de Thomas Wimbush (19 puntos y 8 rebotes) y Jaleen Smith (15 puntos, 4 rebotes y 6 asistencias). El hermano mayor, Johannes Patrick, jugó 12 minutos y dio 2 asistencias, mientras que el pequeño, Jacob Patrick, aportó 3 puntos, 2 rebotes y 1 asistencia. Entre los jóvenes, destacó Lukas Herzog con 8 puntos. Por el ALBA Berlín, a destacar los 12 puntos y 4 rebotes de Landry Nnoko; los 13 puntos, 2 rebotes y 2 asistencias de Marcus Eriksson; los 14 y 5 rebotes de Martin Hermannsson; y los 14 puntos y 4 rebotes de Niels Giffey; mientras que más apagados o relajados estuvieron otros que fueron importantes para llegar a este título, como Peyton Siva o Rokas Giedraitis; o un Luke Sikma, por ejemplo, que no anotó, pero consiguió 7 rebotes y dio 7 asistencias. Johannes Thiemann, con 7 puntos y 5 rebotes, también aprovechó los minutos. 

viernes, 19 de junio de 2020

Juan Núñez



Por sumar, más que nada. Normalmente, hubiéramos añadido un suplemento a la anterior entrada, pero, como últimamente andamos escasos de inspiración y de tiempo y este blog está más delgado que el ganador del Tour de Francia entrando victorioso por los Campos Elíseos, así que... en lugar de ese suplemento, que no hubiera sido vitamínico, hemos preferido repetir título y publicar otra entrada. 

Y es que, si el otro día hablábamos de la juventud que se reflejaba en las plantillas de los doce equipos que iban a disputar la fase final, hoy nos parecía de recibo observar qué incidencia habían tenido en la primera jornada, que ya se ha disputado, recién terminó ayer. 

Creo que los datos no van a sorprender a nadie. Sabíamos que había un puñado de jugadores jóvenes que ya recibían minutos en sus equipos, los menos, y otros que habían sido incluidos en las listas, no diré que de relleno, pero sí con pocas aspiraciones de minutos. 

Recordemos los datos. En la anterior entrada hablamos de 33 jugadores entre los 16 y los 22 años. Pues bien, de esos 33 jugadores, en la primera jornada, se vistieron de corto y saltaron a la cancha un total de 14, es decir un 42,4% de los jugadores mencionados. Entre esos 14, 6 disputaron más de 10 minutos, es decir, un 42,8%. Y, un dato más curioso, de los 14, 9 jugaron para solo dos equipos, un 64,2%. 

Sí, casi el 65% de los 14 jóvenes (entre 16 y 22 años) que tuvieron minutos en la primera jornada de la fase final de la ACB se vistieron la camiseta del Joventut (5 de ellos) y del Casademont Zaragoza (4 de ellos). Era de esperar, en el caso de los aragoneses, como ya dijimos, por las bajas y por la generación de jóvenes jugadores que están amasando. Alguno de ellos ya ha tenido peso en las rotaciones desde el primer día de competición. Para los de Porfi Fisac, que perdieron contra el San Pablo Burgos, Carlos Alocén fue titular, sumando hasta 25 minutos y 32 segundos de juego, y aportando 8 puntos, 7 asistencias y 3 rebotes. Desde el banquillo, también contó con minutos (11:06) el checo Vit Krejci, quien añadió, finalmente, 3 puntos, 1 rebote y 2 asistencias. Menos presencia tuvieron otros dos jóvenes a las órdenes de Fisac, Javier García Sánchez y Jaime Pradilla. El primero jugó 2 minutos y 6 segundos, y el segundo 40 segundos, sin grandes incidencias en las estadísticas. Por parte del Joventut, Nenad Dimitrijevic, Joel Parra, Josep Busquets, Arturs Zagars y Arnau Parrado tuvieron presencia en una derrota ajustada ante el FC Barcelona que dejó una buena imagen de un equipo verdinegro que alineó hasta siete jugadores de cantera, los cinco mencionados más Albert Ventura y el vasco Xabier López Arostegi, lo que supone que el 63,6% de los jugadores utilizados para este partido han salido del programa de formación de los de Badalona. Lo que es más importante, más de la mitad de los puntos que consiguieron (el 53,2%) lo consiguieron jugadores de la cantera. De los cinco mencionados, Arnau Parrado fue el que menos jugó (4:34) pero consiguió 5 puntos y 1 asistencia. Los mismos puntos que consiguió, pero él añadió 4 asistencias, un Arturs Zagars que disfrutó de hasta 14 minutos y 10 segundos en cancha, los mismos que aprovechó Josep Busquets para redondear unas estadísticas de 7 puntos, 2 rebotes y 1 asistencia. Joel Parra fue titular, jugó 25 minutos y 23 segundos, y estuvo bien en el rebote: 2 puntos y 5 rebotes. Por supuesto, el que más incidencia tuvo en el juego fue el base titular, Nenad Dimitrijevic, quien, en 26 minutos, dirigió al equipo con unas estadísticas de 10 puntos, 4 asistencias y 1 rebote. 

El resto de los jóvenes participantes tuvo un protagonismo más residual y/o puntual. Leandro Bolmaro rozó los diez minutos con el FC Barcelona (9:32) y ayudó en la victoria de su equipo con 4 puntos y 2 asistencias. Los otro cuatro aprovecharon victorias contundentes de su equipo (Miguel González) o derrotas igual de amplias (Khalifa Diop, Alexis Bartolomé y Miguel Ruiz). Ninguno superó los diez minutos: Miguel González (3:30), Miguel Ruiz (5:16), Khalifa Diop (1:24) y Alexis Bartolomé (0:32). El único que obtuvo resultados en los ítems más importantes de la estadística fue el joven base bilbaíno Miguel Ruiz, quien aprovechó los cinco minutos que le dio Álex Mumbrú con el partido ante el Baskonia decidido para conseguir 2 puntos y 1 rebote. 

No vamos a seguir calculando el protagonismo de estos jugadores jornada a jornada porque el ritmo de competición es agotador. Hoy mismo comienza ya la segunda jornada, sin tiempo de haber deglutido la primera. Lo que sí puede que hagamos es un recuento final cuando ya tengamos al ganador de la Liga ACB. Hasta entonces, disfrutar del baloncesto como se pueda, aunque sea con ese eco ensordecedor de los pabellones vacíos. 

lunes, 15 de junio de 2020

Juan Núñez



Recientemente, se han publicado las plantillas oficiales de los doce equipos que disputarán la extraña y socorrida final de la ACB. Como probablemente ya sabréis, 12 equipos, divididos en dos grupos, se disputarán clasificarse para semifinales en un todos contra todos en el que cada equipo disputará cinco encuentros. Los dos primeros de cada grupo se clasificarán para las semifinales a partido único. Todo esto ocurrirá en Valencia. 


Volvemos a las plantillas, donde ha habido cambios, por supuesto, porque muchas cosas han sucedido en estos meses de confinamiento. La regulación de altas y bajas para la fase final se modificó y las plantillas han sufrido ligeros retoques, ya sea con bajas, jugadores que no han regresado a los equipos en los que estaban antes de la pandemia, o incorporaciones, en algunos casos, de jugadores jóvenes que ocuparán posiciones de auxilio en la rotación. Tyler Haws de Bilbao Basket rescindió y se volvió a su país, y como él también son bajas jugadores como Malcolm Delaney, Earl Clark o Luke Harangody, mientras que algunos, importantes, de hecho, son baja por lesión: Jaime Fernández, Moussa Diagné, Patricio Garino o Guillem Vives. El caso más doloroso es el del Casademont Zaragoza que sufrirá hasta tres bajas antes de empezar a jugar: Fran Vázquez (retirado), DJ Seeley y Jason Thompson, ambos de vuelta a su país durante la pandemia. Otro caso sorprendente es el de Salah Mejri, quien no tendrá hueco en la plantilla del Real Madrid. 


Con todo ello, una de las cosas que más ha sorprendido, es el nivel de talento joven y refrescante con el que contarán estas plantillas. Webs especializadas se han hecho eco de esta situación, pero nosotros le cogemos la lista prestada a Solobasket, aunque nosotros la organicemos y glosemos de otra manera. Pero es cierto, en general y en resumen, es sorprendente el número de jugadores jóvenes que se van a incorporar a estas plantillas. Muchos de ellos, probablemente, no contarán con minutos o contarán con pocos minutos. Otros, sin embargo, quizás aprovechen para reivindicarse y empezar a asomar por la élite, pero, en cualquier caso, sorprende positivamente este nivel de proyección futura. 


Como digo, hemos utilizado la lista que publicaba Solobasket, en la que recogían hasta 32 jugadores, todos nacidos entre 1998 y 2004, es decir, con edades comprendidas entre los 22 y los 16 años, ya que vamos a calcular las edades con el 2020 cumplido, aunque es probable que los números bailen ya que alguno de los afectados puede cumplir años de aquí a diciembre, por supuesto. En cualquier caso, un año más, un año menos, cuando no perseguimos la exactitud, tampoco va a cambiar los resultados de esta entrada. Lo primero que sorprende, antes de entrar en detalle, es que de esos 32 jugadores, 18 son españoles y 14 internacionales. Es decir, un 43,75% de esos jugadores jóvenes, sean o no de cantera, no proceden del país que los acoge, lo que, sin más, confirma la tendencia hacia la internacionalización del baloncesto estatal y también de su trabajo de formación. Entre los internacionales, destaca también la diversidad de orígenes: Argentina, República Checa, Macedonia, Letonia, Montenegro, Senegal, Lituania, Andorra, Serbia u Holanda, aunque sigue teniendo peso la zona este del baloncesto europeo. 


El FC Barcelona incluye en su plantilla para la fase final a dos jóvenes talentos: Leandro Bolmaro (2000) y Sergi Martínez (1999). El primero, por cierto, ha sido noticia durante este confinamiento porque, el llamado Messi de la NBA, surgió en un rumor que apuntaba a que los Dallas Mavericks de Luka Doncic estarían interesados en su futura incorporación al equipo de Texas. Quizás por las bajas mencionadas antes, el Casademont Zaragoza de Porfirio Fisac es el que incluye una hornada más amplia. El director técnico del equipo, el ex jugador de la ACB Pep Cargol, se exprime estos días para ir confeccionando, incluso, la plantilla de la temporada que viene. Seguro, alguno de estos jóvenes tendrá peso, un peso que ha llevado a que muchos hablen ya de la Generación Z, por el número y la calidad de los jóvenes surgidos de la cantera aragonesa. Uno de ellos, Carlos Alocén (2000), tendrá peso en el equipo y, según se comenta, quizás lo abandone después del verano para incorporarse al Real Madrid. Vito Krejci (2000), jugador checo, y Jaime Pradilla (2001), interior, ya van ganando minutos en el equipo de Fisac, minutos a los que aspiran otros como Aitor Etxaguren (2002), Ander Urdiain (2000) o Javier García (2001). Otro equipo de cantera, sin duda, es el Club Joventut Badalona, donde jóvenes como Neno Dimitrijevic (1998), Arturs Zagars (2000) o Joel Parra (2000) ya cuentan con minutos en las rotaciones. El primero de ellos, por cierto, el macedonio Dimitrijevic, ha surgido ya en algún rumor, uniéndose su nombre al del Valencia Basket. Además de ellos tres, Pep Busquets (1999) y Arnau Parrado (2000) también formarán parte de la plantilla de los catalanes para la fase final. Dos jugadores de cantera redondearán el listado del Herbalife Gran Canaria, los dos provenientes de Montenegro y Senegal, respectivamente, Jovan Kljajic (2001) y Khalifa Diop (2002). En Tenerife, Dino Radoncic (1999), montenegrino de la cantera del Real Madrid, reforzará al equipo de Txus Bidorreta. El alero nacido en Alemania pero con pasaporte de Montenegro, llegó hace años a España para debutar con 16 años en la ACB, de la mano del Real Madrid. Esta temporada ha jugado en UCAM Murcia, pero reforzará a los de Tenerife para substituir a otro joven, este lesionado, que se perderá la fase final: Santiago Yusta. Otro meritorio de la cantera canaria, Alberto Cabrera (1998), también formará parte de la plantilla de Bidorreta. Otro, por cierto, que también debutó con 16 años en la ACB. El Baskonia, que pierde a Semaj Christon y Patricio Garino, pero recupera a Luca Vildoza y Jayson Granger, también contará con sangre joven, en concreto, la de Miguel González (1999), Tadas Sedekerskis (1998) y Arturs Kurucs (2000). Con el Andorra, formarán dos jugadores andorranos, Hugo Bartolomé (1998), nacido en Francia pero con pasaporte andorrano y pasado en el FC Barcelona, y el alero Alexis Bartolomé (1998). En el Real Madrid, seguirán, como lo han hecho durante toda la temporada, dos proyectos importantes, el serbio Mario Nakic (2002) y el español Usman Garuba (2002). Un tercero, Juan Núñez (2004), perla de la cantera, se convierte en el jugador más joven en este listado. El Bilbao Basket tendrá a uno de los jóvenes más relevantes en lo que iba de liga regular, el lituano Arnoldas Kulboka (1998) quien, por cierto, ha renovado por el equipo bilbaíno, a pesar de, según los rumores, tener ofertas importantes. A su lado estará un joven base bilbaíno, Miguel Ruiz (2002), quien ya ha estado en la órbita del primer equipo pero que, ahora, aún en edad junior, aspira a aprender y a aportar lo que pueda al equipo de Álex Mumbrú. El Unicaja de Málaga contará con Pablo Sánchez (2002) y el Valencia Basket con Josep Puerto (1999). Finalmente, el San Pablo Burgos tiene tres jugadores en esta lista, el balear Marc García (2001), un joven talento campeón de Europa U18, el joven burgalés Alberto Alonso (2001) y el holandés Oliver Bieshaar (2001), interior, hermano del jugador de la cantera del Joventut Terrence Bieshaar (1997). 


Vamos a otorgarle el titular a Juan Núñez, como puede sospecharse, por su edad. Con 15 años, este base, que dicen que es eléctrico, rápido y con mucho carácter, ya fue de pretemporada a las órdenes de Pablo Laso. Algunos dicen que ya le siguen en la NBA. Si debuta, se incorporaría a esa lista privilegiada de jóvenes debutantes, que encabeza Ricky Rubio por delante de Ángel Rebolo. Por cierto, como ya hemos dicho, dos de los seis primeros en esa lista también estarán en la fase final de Valencia: Alberto Cabrera y Carlos Alocén. 


Por cierto, sin desmerecer el trabajo de recopilación y tratamiento de los datos de la web Solobasket, debemos terminar diciendo que, echándole un vistazo a las plantillas publicadas oficialmente por la web de la ACB ha quedado fuera un jugador que podría o debería haber entrado en esta colección: el estonio del Baskonia Sander Raieste (1999), quien hasta ahora estaba cedido en el BC Kalev/Cramo y quien, por cierto, igual que su compañero Miguel González, se inscribió en la lista de drafteables para este año. 



Jett Cantfield




El año en la NCAA se nos quedó corto y raro. La finalización de la competición sin disputar el título nacional, acabó con un año más de cobertura en este blog cuando, hemos de confesarlo, lo mejor parecía avecinarse. 

Los bluejays de Creighton habían ganado 11 de sus últimos 13 partidos y se situaban con posibilidades de disputar el título de su conferencia y, por ende, de participar una vez más en la fiesta nacional del baloncesto universitario. El entrenador Greg McDermott había amasado un quinteto de garantías, con poca profundidad de banquillo, pero mucha diversidad a la hora de buscar soluciones en ataque. 

Las perspectivas eran tan buenas que, cuando ya pasó todo esto, cuando se canceló la post-temporada, cuando los equipos andaban ya mirando a la próxima, ESPN colocaba a Creighton en segunda posición, a nivel nacional, en los vaticinios para el año que viene. Se contaba con que McDermott mantendría su quinteto al completo, ya que ningún jugador estaba en su último año de universidad, con lo que, a nada que se uniera alguien más al programa, las perspectivas competitivas serían muy halagüeñas. La misma clasificación fue revisada hace unos días y Creighton ya ocupa el decimosegundo lugar. ¿Cuál es la razón? Básicamente, que ese quinteto sólido y de confianza, ahora mismo, está hecho añicos. 

Eso es lo que vamos a contar ahora, ya que son días, aunque no lo parezca, de mucho ajetreo en las oficinas de los programas deportivos de las universidades. Los campuses siguen cerrados, así que me imagino que todas estas gestiones se estarán haciendo aún más duras. El próximo draft aún no está cerrado. Las fechas aún están en el aire. Hace ya días que los jugadores que se apuntaron voluntariamente al draft deberían haber decidido definitivamente si mantienen su candidatura o regresan a las plantillas de sus universidades para jugar más. Esa incógnita aún se mantiene y es la que, precisamente, mantiene en vilo a los arrendajos azules. 

Vamos a empezar por contar eso. El primero en salir al "mercado" fue Ty-Shon Alexander, quien anunció su intención de proponerse como candidato al draft. Después, lo hizo Denzel Mahoney. Y, finalmente, también se acogió a esa posibilidad Damien Jefferson. Los tres pueden echarse atrás tras calibrar sus posibilidades y regresar el año que viene a Omaha, pero también existe la posibilidad de que los de Creighton pierdan, de golpe, a tres de sus bazas más importantes. Ya hay una confirmada, la de Davion Mintz. El que fuera base titular, lastrado por las lesiones esta temporada pasada, ha decidido jugar la temporada que viene para Kentucky. Es la única baja confirmada al cien por cien junto con la de los dos seniors que terminaron su carrera el curso pasado: el jugador de Chihuahua Kelvin Jones y Jordan Scurry. 

Por supuesto, en las oficinas del programa de baloncesto de Creighton no han estado quietos, y ya han buscado nuevas incorporaciones para la temporada que viene, alguna procedente del viejo continente. Es el caso de Rati Adronikashvili, un jugador georgiano, con bagaje en las ligas europeas y en la selección absoluta de su país, con los que debutó en las ventanas FIBA, que se ha comprometido con los de Creighton. Es un jugador exterior que apunta buenas maneras. También han incorporado al interior de Missouri Ryan Kalkbrenner, quien se encontraba en la lista de los cien mejores proyectos de interior de la ESPN y han hecho ofertas para jugadores como Hunter Sallis, natural de Omaha, o Kendall Brown, de Minnesota, que también se encuentran en los rankings de futuros jugadores relevantes que suele hacer la ESPN. Habrá que ver si estos dos, ya que cuentan con más ofertas, se decantan por Creighton. El que sí se ha decantado ya, al parecer, es Alex O'Connell, quien llegaría a Creighton desde Duke.  No sé si O'Connell, en ese traspaso, tendrá que pasarse un año en blanco o podrá participar directamente con los de McDermott. Esa fue la circunstancia, precisamente, en la que se encontró un Antwann Jones que llegó el año pasado desde Memphis pero no ha podido jugar hasta ahora. La temporada que viene, este exterior, será una buena incorporación a la línea principal de los arrendajos azules. Igual que lo será, de una vez por todas, lo esperamos, la buena salud del interior australiano Jacob Epperson, quien se perdió toda la última temporada y, de regresar con buena forma física, se convertirá, a buen seguro, en un talento en la rotación de McDermott. 

Es decir, si se confirma, el quinteto que tan buenos resultados ha dado esta temporada, el Zegarowski, Ballock, Alexander, Jefferson y Bishop, quedaría echo trizas, pero, a la continuidad de Mitch Ballock, Christian Bishop o Marcus Zegarowski, se unirían jugadores como Ryan Kalkbrenner, Antwann Jones, Rati Adronikashvili, Alex O'Connell o Jacob Epperson que permitirían mantener la competitividad del equipo. Si alguno de los tres que anunciaron candidatura, Jefferson, Mahoney y Alexander, se acaba por echar a atrás, las perspectivas competitivas de los de Omaha serán aún mayores. Esperando que jugadores como Shereef Mitchell, Nic Zeil, Jalen Windham o Jett Cantfield (con él seguiremos encabezando hasta que nos lo planteemos para la temporada que viene) den un paso adelante, incluso se podría ganar en profundidad de banquillo, algo de lo que estuvo falto el equipo esta temporada. 

No cabe duda de que Creighton es una factoría de jugadores profesionales. En los últimos años, jugadores como Doug McDermott, Khyri Thomas o Justin Patton, con mejor o peor suerte, llegaron a la NBA, donde aún sigue el ejemplo más veterano de la producción de esta universidad, Kyle Korver. Muchos otros han dado el paso a otros países y ligas, y recordamos los casos de Booker Woodfox, Geoffrey Groselle, Justin Carter, Ethan Wragge, Gregory Echenique, Devin Brooks, Will Artino, Rodney Buford, Antoine Young, Grant Gibbs... Muchos aún están jugando fuera de Estados Unidos. Precisamente, Gibbs, un jugador que dejó huella en Omaha por su trabajo y liderazgo, destacó en Holanda antes de retirarse en Alemania. Ahora ejerce como entrenador ayudante en los Oklahoma City Blue de la G-League. Su legado en Holanda lo retomó uno de los jugadores más sobresalientes de las últimas temporadas hasta que una lesión y un juicio pusieron en riesgo su carrera profesional, Maurice Watson Jr. Firmó hace unos años por el ZZ Leiden holandés, con los que ganó la Copa de Holanda, acabando líder en asistencias de la competición de Liga. Ahora juega para el Forli italiano en la A2, o ahí estaba antes del parón por la pandemia. Marcus Foster, otro jugador importante en los años recientes, andaba jugando en Israel; Jahenns Manigat, en su país, Canadá. Leon Gilmore III en la G-League... Cole Huff y Martin Krampelj fueron los últimos en llegar a España, cogiendo el relevo de Ethan Wragge, quien jugó en Bilbao Basket. Cole Huff firmó con Cáceres en LEB Oro y Martin Krampelj a Andorra en ACB. 

viernes, 8 de mayo de 2020

Tomás Felipe Carlovich

Imagen encontrada en el buscador de imágenes de google, al parecer proveniente de la web mediotiempo.com, que a su vez la registra como original del twitter oficial del Club Atlético Colón


Diré lo primero que mi intención era dejar que pasaran unos días. No quería que se asomara por aquí cualquier extraviado o extraviada. Los motores de búsqueda de internet arrastran y rastrean y te pueden haber traído aquí sin contar con tu esperanza original de encontrar algo que mereciera la pena, algo que, por lo menos, te dijera lo que no sabías ya. Y no va a ser así. Si llegaste de improvisto y nuevo, te volverás rezagado y como viniste; solo si fuiste de este blog antes entenderás que, aunque ya no sea lo que fue, resulte comprensible que quisiéramos incluirle aquí. Llevamos años escribiéndole carga a esta larga lista de nombres propios, sin ambición, sin intereses prácticos, por costumbre, afición y el gusto de la tecla. Fue bajando la constancia y hasta el placer que le encontramos ya al ejercicio, sinceramente. La cosa se acaba, este blog da bocanadas, pero da igual ahora. Lo que quería decir es que cuando llegue, algún día, ese día miraré para atrás, veré el listado, evitaré los textos, y querré que al menos entre todos ellos estuviera el de Tomás Felipe Carlovich, alias el Trinche. Porque, de alguna manera, su historia nos recuerda otras que no le pertenecen a él ni él se debe responsabilizar de ellas, pero que a nosotros nos marcaron la línea en la que anduvimos, como aficionados, por estos lares del fútbol: la de mencionar a Mágico González cuando alguien decía Diego Maradona; la de recordar nombres de jugadores que ni ellos mismos se recuerdan, porque les vistes embarrados sobre el área y nunca tuvieron una portada en el periódico; la de pagar la cuota de socio del equipo de fútbol del pueblo cada año, aún estando emigrado a 7000 kilómetros de distancia para toda la temporada, aún y con un récord de treinta años repetidos en la segunda división B, y hacerlo porque sí, porque siempre fue así, porque ibas de la mano de tu padre y luego seguiste yendo apretándosela al hueco; decir de mico que Iñaki Moreno era tu jugador preferido, y que lo fuera; decías y preferías de verdad las historias del Caudal a las del Real Madrid; yo vi cómo le caían siete goles a Javier López Vallejo en Lasesarre; y un ascenso de tercera división en Águilas, Murcia, puede que sea uno de tus mejores recuerdos; una vez José Ángel Iribar estuvo a medio metro de mí; El Toralín, Anduva, Las Llanas y geografías así. Los argentinos les llaman potreros a esos jugadores con los pantalones machados de arena, que juegan como si lo estuvieran haciendo en una parcela abandonada, como si gambetearan un poema que habla de nostalgia y volver a la niñez. Nosotros crecimos en tierra de barro y lluvia, de chimeneas que humeaban y sirenas que llamaban al turno, mientras los niños jugábamos al fútbol en el descampado, en el cemento parcheado de los patios del colegio, en aquella arena apelmazada donde se bajaba a ver el torneo interbares. Rosario nos queda lejos y el Trinche más aún, pero, de alguna manera, evoca eso: los boinas, las cantinas, los carnés que se picaban, la publicidad metálica que sonaban a metralla, las vallas que vencían, las sonrisas medidas de los padres, la pendiente escarpada de las gradas de hormigón, los primeros amigos que hacías. Así que el Trinche está aquí no sé muy bien por qué, y si lo que quieres es aprender de él y de su historia, o ver cómo se le homenajea debidamente, ya te digo que me excuso, pero equivocaste el camino. 

Después de estar en coma inducido, como recogía hoy el periódico La Nación, el Trinche Carlovich fallecía a los 74 años de edad hoy mismo, 8 de mayo de 2020 (o ayer, que ya se me hizo el reloj una vuelta), por las secuelas de los golpes sufridos al ser víctima de un atraco en su ciudad, Rosario, la que le vio crecer como futbolista hasta ampliar una leyenda que no reflejaban las estadísticas. Debutó de joven con Rosario Central en la primera, a penas un par de partidos, y se hizo mito en el tercer equipo de la ciudad (según cuentan, que para su hinchada, digo yo que no lo será), en el Central Córdoba, casi siempre en categorías inferiores. Hace unos años, Informe Robinson, programa del igualmente recién fallecido Michael Robinson, le recuperaba para la épica romántica de los que le desconocíamos de lejos. Lo que decían en ese reportaje gente como José Pekerman, César Luis Menotti, Aldo Poy, Jorge Valdano o Carlos Aimar le daba figuración a esa memoria que carece de imágenes que la hagan visible. Juan Carlos Montes, en el reportaje, le llama "jugador lírico". Le definen, le describen, le imprimen movimiento, y el propio Trinche, con sus contrastes, le da cuerpo a la humanidad de la leyenda. Después, como dije al principio, se hace universal, se convierte en metáfora, y nos sirve incluso a los que poco más que retenemos de ahí eso: un apodo, un nombre, una historia que ni tan siquiera conocemos en su proporción pero que parece alimentar nuestra propia resistencia. 

Dicen que en Argentina se ha hecho viral denunciar que Carlovich no ha muerto, que lo mataron. Y parece cierto: lo ha matado este mundo de mierda donde robar una bicicleta se asienta en el sistema. Pero no matarán el fútbol que dio. El fútbol de Carlovich. Y con ello, algo más. Creo que es Menotti quien lo dice, en ese reportaje que mencionaba antes, que le gustaba más jugar al fútbol que ser profesional. Pero trascendió. Incluso acá, en este rincón de la tierra, donde siempre valoramos una versión del juego que se le hubiera atragantado a su ritmo, donde el hocico se metía en el lodo, los codos en los costillares, el balón dibujaba el triángulo de abre, centra y remata de cabeza. Otra pintura de un mismo paisaje. Trinche queda. Y es que no todo se quedó allá. Yo creo que no todo es trampantojo en el fútbol de hoy. Mirar siempre por el retrovisor no es bueno. No creo en venerar el blanco y negro pero sí creo en el gris. Por eso, espero que sigan prevaleciendo siempre las historias por encima de la Historia. Y la del Trinche es de las mejores, las escuches desde dónde la escuches. Que en paz descanse.

jueves, 16 de abril de 2020

Eric van der Luer

Imagen encontrada en el buscador de imágenes de google, pero aparentemente proviene de panenka.org


Ni bajo confinamiento encontramos el tiempo para dedicarle a esto lo que antaño hicimos, pero aún así, seguimos, tozudos y a estirones, caprichosos y sin aspiraciones, viniendo de vez en cuando a contar cosas que no alteran los ritmos ni atienden a modas e intereses. Como muestra, un botón: ¿por qué esto ahora? Pues no lo sé. Porque me encontré, por casualidad, con uno de esos vídeos nostálgicos que le rememoran y me dio por enredar más de la cuenta y acabé hilando tan fino y enredado que salió esto. 

El dato que me llamó la atención fue este: 30 goles y 15 asistencias. Eso quería decir que había participado en 45 goles de su equipo. En concreto, fueron 30 goles en 33 partidos. En concreto, fueron 45 participaciones activas en 83 goles que marcó el equipo: el 54% de los goles, más de la mitad. 

Hablo de Ronaldo Nazário y del PSV Eindhoven de la temporada 1994-1995. Ronaldo tenía apenas 18 años, había destacado en el Cruzeiro y llegaba recomendado por otra apuesta brasileña de los holandeses, Romário de Souza Faria, actual senador por Río de Janeiro en el Senado Federal de Brasil. Romário fue una apuesta exótica de los holandeses en su época de mayor esplendor, los años de Guus Hiddink y luego de Bobby Robson, los del máximo logro en la historia de los granjeros: la orejona de campeones de la Copa de Europa que levantaron en 1988. Romário llegó justo después y se quedó hasta el 93 en aquel PSV por el que pasaron jugadores como Ronald Koeman, Gerald Vanenburg, Eric Gerets, Jan Heintze, Hans van Breukelen, Edward Linskens, Georghe Popescu, John Bosman, Erwin Koeman, Jozef Chovanec o un Stan Valckx que también llegaría a jugar con Ronaldo. Los dos brasileños no coincidiría en Eindhoven. Ronaldo, de hecho, duraría menos que su compatriota. Para su segunda temporada, tras aportarle al PSV 51 goles en 54 partidos, se declaró en rebeldía y acabó marchándose al FC Barcelona donde se encontraría con Bobby Robson, quien había entrenado a Romário en el PSV. Ronaldo no disfrutó de tantos éxitos deportivos como Romário en Eindhoven y empezó a descubrir sus problemas físicos que, en parte, no le dejarían sacarle lustro completo a una carrera que, de por sí, y a pesar de sus rodillas, fue deslumbrante. Eso sí, dejó detalles. Era un niño, y a los 10 minutos de su debut contra el Vitesse marcó su primer gol. En su segunda temporada, creo, en un partido ante el Bayern Leverkusen, cayeron eliminados pero Rudi Völler no pudo contener sus elogios para el joven talento. 

Sin embargo, aquel PSV de los 30 goles y 15 asistencias de Ronaldo no ganaría la liga. Ni tan siquiera sería subcampeón. Ronaldo no estaba mal acompañado. Entrenados por Dick Advocaat desde diciembre de aquel año, además de Ronaldo, los rojiblancos contaban con gente como el talento belga Luc Nilis, histórico del Anderlecht al que cuentan que Ronaldo siempre tuvo como uno de sus mejores compañeros en el fútbol, Boudewijn Zenden, quien luego acabaría en el Barcelona, Jan Wouters, los porteros Stanley Menzo y Ronald Waterreus, quien luego jugaría en Rangers y Manchester City, Arthur Numan, Peter Hoekstra, quien luego jugaría en el Compostela o el Stoke City o Erik Meijer, que seguiría carrera en equipos como Bayern Leverkusen, Liverpool o Hamburgo.  A pesar de ellos y del sorprendente talento de Ronaldo, los de Advocaat se tuvieron que conformar con un tercer puesto en aquella temporada de 1994-1995. 

Acabaron terceros porque primero fue un equipo imparable. La lista de jugadores, con más o menos presencia aquel año, es sobrecogedora, ahora, sobre todo, que sabemos lo que fueron consiguiendo luego: Danny Blind, Frank de Boer, Michael Reiziger, Clarence Seedorf, Edwin Van der Tar, Finidi George, Marc Overmars, Jari Litmanen, Frank Rijkaard, Ronald de Boer, Patrick Kluivert, Edgar Davids, Nwankwo Kanu, Winston Bogarde... El Ajax de Louis Van Gaal que sería campeón de Europa en el Praterstadion de Viena con aquel gol de Kluivert en el 85 para doblegar la resistencia del todopoderoso Milán de Fabio Capello, de los Christian Panucci, Franco Baresi, Alessandro Costacurta, Paolo Maldini, Marcel Desailly, Zvonomir Boban... Más sorprendente, quizás, que la victoria de estos fue el segundo puesto del equipo de los mineros, del humilde Sport Verenigning Roda Juliana Combinatie Kerkrade o simplemente Roda JC, el Koempelclub o club de los mineros. Este equipo, que hoy es propiedad del empresario mexicano Mauricio García De la Vega, con intereses también en el Real Murcia, siempre ha sido un equipo humilde, que ha luchado continuamente para evitar el descenso. Aquel año, entrenados por un joven Huub Stevens, actual entrenador del Schalke 04 alemán, los de Kerkrade sorprendieron a propios y extraños con un meritorio subcampeonato gracias al portero Ruud Hesp, quien unas temporadas después firmaría por el FC Barcelona, y otros como Tijjani Babangida, quien jugó poco pero pasaría luego al Ajax, los delanteros goleadores Maurice Graef y Max Huiberts, quien se iría luego al Borussia Mönchengladbach o un histórico del club como Eric van der Luer. Fueron los años en la gerencia de Nolan Hendriks, los mejores años del club, llegando a ganar dos Copas de Holanda. Por detrás de Ajax, Roda y PSV quedaron el Feyenoord de Peter Bosz, Rob Witschge y Henrik Larsson, el Twente de Michael Mols y Paul Bosvelt, el Vitesse de Raimond Van der Gouw, Philip Cocu y Roy Makaay o el Heerenveen de un Jon Dahl Tomasson que aún era joven. 

Por el mérito de aquel Roda, aunque nuestro protagonista fuera Ronaldo, le vamos a dar el titular a Eric van der Luer. 14 temporadas en el Roda le llevaron a convertirse en una leyenda para los seguidores del equipo holandés. Desde que llegó del MVV Maastricht, su localidad natal, tras un breve paso por Bélgica, Van der Luer amasó más de 400 partidos y unos 30 goles con los mineros, participando en los mejores momentos del club y llegando a ser internacional. Como entrenador también pasó por el club, empezando su carrera de entrenador en la cantera del Roda y volviendo a la misma años después, siendo incluso entrenador principal del primer equipo de manera interina y brevemente cuando Robert Molenaar fue cesado el año pasado. Aquella temporada del subcampeonato, Van der Luer fue el jugador de campo con más minutos, 2926 en 34 partidos, los mismos que jugó el portero, Ruud Hesp, quien contó con más minutos. La fotografía, por el contrario, se la damos al protagonista, Ronaldo.