miércoles, 22 de noviembre de 2017

Raúl Fernández-Cavada

Fotografía encontrada en el buscador de imágenes de google.com (aparentemente viene de marca.com)


En este blog, no nos distinguimos por hablar de temas que estén de actualidad. Menos aún, de rumores, del mercado, casi ni hablamos de fútbol. Pero, precisamente, hoy vamos a escribir de eso, aunque sea por proximidad, como se suele decir. 

La procelosa (qué bonita palabra que no sé muy bien qué significa) renovación de Kepa Arrizabalaga Revuelta por el Athletic Club, y el supuesto interés de equipos como el Real Madrid o la Juventus de Turín, ha puesto al portero de Ondarroa en el disparadero de la actualidad y la información. De la información... más o menos informada... en apariencia. Parece, sin embargo, que las aguas se han calmado, aunque el portero siga sin estampar su firma sobre el papel de su contrato. 

La cobertura de su renovación, se produzca o no, ha sido un resumen gráfico y fidedigno de gran parte del espíritu y la práctica periodística actual. Las noticias estaban repletas de expresiones como "según fuentes cercanas", "según el círculo privado", "según un miembro de", "según fuentes consultadas por", según el santo espíritu y el fantasma de Philip Marlowe. En solo veinticuatro horas de diferencia, las fuentes consultadas concluían en blanco o en negro, en Madrid o en Bilbao, en sí o en no. En lugar de aceptar que no hay noticia, se crea, claro. Ha habido incluso titulares que son como para utilizarlos en debates de bar y/o en foros de discusión académica. Por ejemplo, yo recuerdo los dos o tres seguidos, así, del tirón, de una publicación que no conocía hasta entonces y que no sé de dónde sale, quién la dirige o si tiene un código ético en concreto. Me quedé ojiplático, por la extensión y el contenido de titulares como: "Así se baja los pantalones el Athletic Bilbao en la renovación de Kepa Arrizabalaga" (14/11/2017) o "El Athletic Bilbao pierde 50 millones en la renovación de chirigota de Kepa Arrizabalaga"(17/11/2017). La publicación se llama elgoldigital.com y yo no digo que no sea cierto ni apropiado, simplemente, lo repito: me quedo ojoplático. 

El caso es que, en este blog, nunca desarrollamos un tema en profundidad, y, por el contrario, nos pasamos como la inspectora de La casa de papel buscando hilos de los que tirar. Y esta situación nos dio uno. Nos llevó a detenernos en una cuestión algo más general: la portería del Athletic Club de Bilbao y la tradición de ese puesto dentro de la institución. 

Creo que cualquier aficionado al fútbol por estas latitudes, sabe y entiende que, en el club vizcaíno, el puesto de portero siempre ha sido mirado con lupa; siempre ha llevado consigo un peso, un nivel de exigencia, unas expectativas que, a veces, incluso, parecen como intangibles, poco medibles: un aura, no sé muy bien cómo explicarlo. Por su puesto, en parte, esa carga y exigencia tiene un origen positivo: la cantidad de buenos porteros que han defendido la portería de este club y, por lo tanto, como se suele decir literariamente, han agrandado su leyenda. Solo con mencionar a José Ángel Iribar Kortajarena valía, pero si añades a Andoni Zubizarreta Urreta, Carmelo Cedrún Ochandategui o Raimundo Pérez Lezama ya nos hacemos una idea de lo que queremos explicar. 

En septiembre de 2012, Juan Carlos Latxaga escribía un artículo en juegodecabeza.com que llevaba el siguiente titular: "El Athletic sigue buscando al sucesor de Iribar". Y en el interior del artículo daba un dato revelador: "Por no remitirnos a la noche de los tiempos y partiendo desde la barrera temporal de la guerra civil, el Athletic cubrió treinta y ocho años, los que van de 1942 a 1980, con solo tres porteros (...) Desde la retirada del Txopo en 1980 hasta nuestros días, han pasado 32 años en los que el Athletic ha recurrido a 15 porteros que se han repartido 1.535 partidos." De Lezama, Cedrún e Iribar a quince porteros hasta 2012. Y eso que Gorka Iraizoz Moreno se mantendría como titular absoluto de la 2008-2009 a la 2015-2016, jugando 286 de los 304 partidos de liga que disputó el Athletic en esos años. 

Pero precisamente el de Iraizoz es un ejemplo de la enjundia y exigencia del puesto en Bilbao. Incluso con sus 10 temporadas en el club y a pesar de encontrarse entre los 20 jugadores con más partidos en la historia del club (años en los que el equipo volvió a ganar un título), Iraizoz no consiguió, del todo, digamos, que se le reconociera como relevo de esas figuras históricas que mencionábamos antes. El Athletic, y creo que éste sería un sentimiento bastante generalizado, sigue buscando su nuevo Iribar.

Y muchos creen que lo ha encontrado en Kepa Arrizabalaga. Eso sí, pendientes de su renovación, muchos empiezan a pensar que quizás lo que el club y la afición han encontrado es a su nuevo Zubizarreta. Y es que Iribar jugó 614 partidos con su icónica zamarra negra, 18 temporadas como portero del Athletic Club. Por el contrario, Zubizarreta firmó por el FC Barcelona cuando solo llevaba cinco temporadas en el primer equipo del Athletic Club. Tenía 25 años y estaría ocho años consecutivos siendo portero culé. 

En cualquier caso, como decíamos al principio, esta entrada no quería detenerse en la figura y el contrato de Kepa Arrizabalaga. Lo parezca o no, todo esto era solo era la introducción. 

Lo que nos llamaba la atención es que el portero titular del Athletic Club, un joven de 23 años que se labró su puesto en primera haciendo de meritorio con cesiones en segunda (Ponferradina y Valladolid), internacional absoluto con la selección de España y codiciado por equipos de mayor potencial económico, es, en realidad, solo la punta de un iceberg que, en su función metafórica, representaría lo que podríamos considerar uno de los periodos de mayor eficacia productiva de Lezama en ese puesto. 

Veamos, si no, qué otros porteros se mantienen en nómina en el club, están cedidos o triunfan después de haber comenzado su formación en el Athletic Club. A saber, ahora mismo, y tras la marcha de Gorka Iraizoz al Girona, el Athletic Club tiene como portero reserva a Iago Herrerín Buisán, de 29 años, un portero que el año pasado salió cedido al Leganés y jugó 21 partidos como titular en primera división. Hasta entonces, había jugado solo 12 en tres temporadas como reserva en el Athletic. Tras salir de la cantera de Lezama para jugar cedido en el Barakaldo, regresó al Bilbao Athletic y marchó a la cantera del Atlético de Madrid, para después jugar en el Numancia y regresar a Bilbao. Ahora, lleva varias temporadas jugando la Copa del Rey o la competición europea. Pero además de Herrerín, José Ángel Ziganda, actual entrenador de la primera plantilla del Athletic Club, cuenta con el alavés Unai Simón Mendibil como tercer portero, un guardameta de 1'90 y 20 años que actúa de titular en el filial en segunda división B y que es el portero titular de la selección nacional sub21. Hasta ahora, también era portero de la sub21 Alejandro Remiro Gargallo, quien, a sus 22 años, juega como cedido en el Huesca, líder de la segunda categoría del fútbol profesional español. Es el portero menos goleado de la categoría y ha pasado por varias etapas internacionales en categorías inferiores. Solo con Arrizabalaga, Herrerín, Remiro y Unai Simón, el Athletic Club debería vanagloriarse de ser uno de los equipos europeos con el puesto de portero mejor cubierto. Y, además, aún habría oportunidades de encontrar más relevos en los equipos de formación del club, ya que los expertos destacan las prestaciones de Christian Atangana Assimba, de 17 años, actual portero del Baskonia de la tercera división, segundo equipo filial del Athletic Club, y habitual en las convocatorias del primer filial y en los entrenamientos del primer equipo. Nacido en Doula, Camerún, Atangana es un reflejo de los cambios sociales del territorio y otra promesa de la fértil cantera bilbaína. Igual que lo es Hodei Oleaga Alarcia, portero reserva de Unai Simón en el Bilbao Athletic, quien, con 21 años, destaca por su envergadura: 1,98 metros de altura. En el Baskonia, cuando no juega Atangana, juega Ander Iruarrizaga Díez, un portero de 19 años y natural de Igorre, Bizkaia, y que, si no me confundo, es hijo de Aitor Iruarrizaga Amarika, también canterano del Athletic y debutante en primera división con el Compostela gallego, y cuyo hermano, Patxi Iruarrizaga, por lo tanto tío de Ander, también jugó de portero en la plantilla del Athletic Club. Una buena saga de porteros, por lo tanto. 

Si esto no fuera suficiente para reflejar el buen trabajo en la portería que se lleva a cabo en Lezama (Peio Agirreoa es el coordinador de la formación de porteros, en cuyo equipo trabajan el propio Aitor Iruarrizaga, Armando Ribeiro, Unai Julián e Imanol Etxebarria en el primer equipo), coincide que, fuera del Athletic Club, y además del cedido Álex Remiro, también hay ex porteros del Athletic Club que destacan en el fútbol profesional. Uno de ellos, desgraciadamente, lleva tiempo en el dique seco por problemas de lesiones. Nos referimos a Jon Ander Serantes Simón, portero de 28 años del Leganés, quien participó, y con mucho protagonismo, en el histórico ascenso del equipo madrileño a primera división; empezó, además, la temporada del debú en la máxima categoría como titular. Solo una lesión le sacó de ahí y aún le mantiene fuera. Serantes salió de Lezama para medrar en la cantera del Barakaldo y llegar al primer equipo. Regresó al Bilbao Athletic, volvió al Barakaldo, salió al Lugo y se salió en el Leganés. También jugó en el Barakaldo Aitor Fernández Abarisketa, un guipuzcoano que, durante años, fue la gran promesa en la portería de la cantera de Lezama. Destacó en Barakaldo y acabó marchándose a la cantera del Villarreal. Ahora juega en el Numancia que dirige Jagoba Arrasate, tercero en la clasificación de la segunda división. A sus 26 años, es titular indiscutible: ha jugado 14 partidos y ha recibido 12 goles. Fue internacional en categorías inferiores. Quizás el que está recibiendo más elogios y atención es Raúl Fernández-Cavada Mateos, y no solo porque mida 193 centímetros y, por lo tanto, se le vea más. A sus 29 años, Raúl Fernández salió de la cantera del Bilbao Athletic para jugar cedido en el Conquense y el Granada y regresar al Athletic para jugar poco más de cinco partidos de Liga en 3 temporadas. Tras eso, ha tenido que buscarse un sueldo en la categoría de plata, jugando para Numancia, Rácing de Santander, Valladolid, Mirandés y, finalmente, Levante. Igual que Serantes en el Leganés, Raúl Fernández se convirtió en uno de los grandes argumentos para entender el ascenso de los valencianos. Ahora, en el regreso a primera de los granotas, Juan Ramón López Muñiz le ha elegido para defender la portería del equipo en la primera división del fútbol profesional nacional. Esperemos que las lesiones no lo estropeen, en este caso. Vamos a darle a él titular y fotografía porque lo merece y porque, al fin y al cabo, ya habíamos y han hablado suficiente del que parece seguir siendo el gran protagonista de todo este baile de buenos porteros.

Podríamos ampliar la nómina de nombres desde un nivel más humilde, y es que, ahora mismo, son varios los porteros que comenzaron carrera en Lezama, aspirando algún día a emular a los Iribar, Zubizarreta o... Arrizabalaga, y han acabado jugando en categorías menos destacadas, pero, al fin y al cabo, consiguiendo una carrera deportiva. Hablamos de jugadores titulares hoy en día en segunda B como Gorka Magunazelaia Garrido en el Cerceda del grupo I, Jon Altamira Areizaga en el Gernika del grupo II, Urtzi Iturrioz Urkiza en el Leioa del grupo II o Javier Mandaluniz Rentería en el FC Jumilla del grupo IV. Hay más, seguro, claro, pero creo que ha quedado claro lo que queríamos decir, estemos en lo cierto o no. Eso, ya, es opinión de cada uno. Igual que es solo opinión (o decisión) de él mismo que Arrizabalaga siga siendo o no jugador del Athletic Club. Nosotros, no teniendo ningún dato, no vamos a inventarnos noticias. Cuando suceda, seguro que lo leeréis, y todos podrán, entonces, usar una de esas expresiones, de nuevo, tan habituales en la prensa actual: "como ya habíamos avanzado..."


sábado, 18 de noviembre de 2017

Kathrine Switzer



Como siempre, hemos elegido a un personaje histórico o conocido, dentro de las muchas disciplinas que multiplican las diversas maneras que hay de competir corriendo, para reunir nuestras próximas entradas en relación con el anual acontecimiento que acoge este blog y nuestro blog hermano de PorMaratones. Sí, ya ha pasado un año, y a pesar de todo, repetimos: os anunciamos la celebración de la séptima edición de la Carrera Pormaratoniana que, como decimos, siempre auspicia el blog PorMaratones con el que nosotros colaboramos.

Para esta edición, y antes de entrar en harina, hemos elegido a Kathrine Switzer. Lo hacemos porque la alemana cumplía 70 años en 2017 y porque la fotografía que ilustra esta primera entrada celebraba su cincuenta aniversario en este mismo año. Cincuenta años han pasado desde que Switzer se convirtió en la primera mujer en correr la maratón de Boston con dorsal y pasó a la historia por el intento de Jock Semple, un miembro de la organización, de arrancárselo (el dorsal).

Pero, como decíamos, el nombre de Kathrine Switzer para lo que nos sirve es para anunciaros que ya tenemos fecha para la VII Carrera PorMaratoniana. Tendrá lugar el próximo sábado 2 de Diciembre de 2017, y, como viene siendo habitual, tendrá lugar en los alrededores del polideportivo de Gorostiza en Barakaldo y por el circuito pedestre que bordea las dos orillas del pantano de El Regato. En realidad, no hay nada que cambie con respecto a las últimas ediciones. El horario de salida será a las 9:00 de la mañana y la carrera se lanzará en el parque contiguo a las instalaciones deportivas de Gorostiza. Si estás pensando en apuntarte, te sugerimos que estés con antelación en las inmediaciones (entrada a los vestuarios). Si no tienes carné de socio del Instituto Municipal de Deportes de Barakaldo, los organizadores te facilitarán la entrada. Después de cambiados y de reunidos, el recorrido, como decimos, saldrá junto a los merenderos del parque de Tellaetxe en dirección al barrio de Retuerto. Antes de llegar a la rotonda del barrio, torceremos en dirección a Cruces para cruzar la antigua plaza de Cantarranas y dirigirnos hacia la vía ciclística que nace junto al puente de Bengolea. Todo este primer tramo será neutralizado, así que no tiene pérdida, porque iremos todos juntos. Donde empieza la pista rojiza de la bidegorri, se dará la salida lanzada. El resto del circuito seguirá el diseño de la vía ciclística hasta que esta cruza la carretera BI-4743 y enlaza con el paseo que nace junto a la antigua presa del pantano. Los corredores tendrán que seguir dicho paseo hasta llegar al barrio de El Regato, donde, a la altura de la iglesia de San Roque, cruzarán el puente que da al frontón y volverán hacia Gorostiza por el interior del pantano, siguiendo la senda hormigonada hasta llegar a las inmediaciones del carrejo de bolos. En este punto, deberán seguir por el interior del barrio, siguiendo la bidegorri que nace un poco más adelante al borde del río Castaños y subiendo la cuesta que rodea el polideportivo de Gorostiza por su parte trasera, para bajar después la pendiente hacia los merenderos y tomar la primera curva que lleva de vuelta a la recta desde la que se dio la salida a la carrera. Si no es tu primera ocasión, te sabrás el recorrido. Si te animas por primera vez, tendrás compañeros que te ayuden, puedes guiarte por las imágenes que encontrarás abajo, o, incluso, ponerte en contacto con los organizadores para concertar un entrenamiento orientativo días antes de la carrera.

Por lo demás, nunca nos parece inoportuno recordar que esta es una carrera sin rango oficial, sin cobertura médica, sin permiso municipal, porque, en realidad, no es una carrera organizada, aunque juguemos a que lo sea. Es simplemente una reunión de amigos que disfrutan de una ocasión específica para reunirse y correr juntos. Sin embargo, nos gusta organizarlo bien, procediendo a una inscripción, cobrando (que, en realidad, es poniendo bote) diez euros para gastos logísticos, tomando tiempos, entregando una bolsa del corredor al final, regalos, premios, cobertura fotográfica y, por supuesto, celebrándolo a la tarde con una comida (voluntaria, por supuesto) que se suele alargar. Pero, lo dicho, es una carrera furtiva, amateur y festiva, una reunión de amigos a la que estáis invitados. Por todo ello, es conveniente recordaros que sois responsables de vuestra propia seguridad y que se debe actuar con sentido común y precaución, atentos al tráfico, al resto de los deportistas y peatones y con respeto al entorno. 

En el siguiente enlace encontraréis la inscripción. Todo el mundo está invitado a participar e ingresar en la familia pormaratoniana. Si os interesa, no lo dudéis:


Si necesitáis más información, pinchad en el siguiente enlace y visitad el blog de PorMaratones:


Y, finalmente, aquí tenéis algunas fotografías del recorrido:





viernes, 17 de noviembre de 2017

Steven Adams



Me he puesto a hacerlo en un plis plas, que me podía la curiosidad. Hablando de África en la anterior entrada, surgió el comentario del carácter internacional que está tomando la pintura en la NBA. Cada vez son más los jugadores nacidos fuera de los Estados Unidos, aunque alguno haya crecido en las universidades del país, que reclutan las franquicias americanas para ocupar el puesto de pívot o center, como dicen ellos. 
En un trabajo de la ESPN en 2016, recogiendo los diez mejores pívots de la historia de la NBA, todos eran norteamericanos: Kareem Abdul Jabbar, Wilt Chamberlain, Bill Russell, Shaquille O'Neal, Hakeem Olajuwon, Moses Malone, David Robinson, Patrick Ewing (aunque nació en Jamaica), George Mikan y Bill Walton. Por ese orden según la ESPN. Si lo reducimos a los años que han corrido desde el cambio de siglo, la diversidad empieza a aparecer. Tanto en el número de webs, quizás menos fiables que la ESPN, que hacen los recuentos, como en la procedencia de los jugadores: empiezan a aparecer los Marc Gasol, Yao Ming, Tim Duncan, Zydrunas Ilgauskas, Dikembe Mutombo...
Echándole un rápido vistazo a la web basketball-reference.com, y sin incluir los datos aquí, me he guiado por la posición en la que juegan, los partidos en los que han aparecido como titulares, los que han jugado y hemos llegado a la conclusión de que más de la mitad de los equipos NBA hoy en día juegan con pívots que no han nacido en los Estados Unidos. 
Veamos primero el producto nacional. 

Son pívots titulares, al menos en estos primeros 15 partidos, más o menos, jugadores norteamericanos como Karl-Anthony Towns en los Minnesota Timberwolves, Andre Drummond en los Detroit Pistons, Robin Lopez en los Chicago Bulls, Brook Lopez en Los Angeles Lakers, DeAndre Jordan en Los Angeles Clippers, Willie Cauley-Stein en los Sacramento Kings, Dwight Howard en los Charlotte Hornets, Kevin Love en los Cleveland Cavaliers, Dewayne Dedmon en los Atlanta Hawks o DeMarcus Cousins en los New Orleans Pelicans. Menos claro, aunque yo los incluiría en esta lista, están los casos de Myles Turner en Indiana Pacers, quien creo que ha jugado la mitad de los partidos de su equipo, más o menos, como titular, debido a las lesiones, pero al que podemos calificar de pívot titular del equipo; Hassan Whiteside en los Miami Heat, quien no ha salido siempre de titular en esta temporada, pero hace las veces de referencia reboteadora del equipo; o Nerlens Noel en los Dallas Mavericks. Noel ha jugado seis partidos como titular, pero es que los otros se los han repartido entre el propio Dirk Nowitzki, Salah Mejri o Harrison Barnes, y quizás esa falta de un referente de confianza en la pintura es uno de los problemas de los actuales Mavericks. Otro caso pendiente es el de los Phoenix Suns, porque hasta ahora el pívot titular, desbancando al ucraniano Alex Len, ha sido Tyson Chandler, pero el reciente traspaso de Eric Bledsoe a los Bucks ha traído a Greg Monroe a Arizona. En cualquier caso, tanto Chandler como Monroe son estadounidenses. Precisamente en los Bucks, nos encontramos el caso más igualado, ya que esta temporada, se han repartido exactamente igual (por ahora) las titularidades el norteamericano John Henson y el sudanés Thon Maker. 
Si los sumamos a todos son, en total, quince norteamericanos actuando de titulares en la mitad de los equipos de la NBA. Justo la mitad. 
En los otros quince equipos, el pívot titular nació o proviene de otro país que no sea los Estados Unidos. En los Celtics, por ejemplo, hace esa labor el dominicano Alfred Joel Horford Reynoso, Al Horford; en los Toronto Raptors, el lituano Jonas Valanciunas. En los New York Knicks, el turco Enes Kanter. El camerunés Joel Embiid es el pívot titular en los Philadelphia Sixers; el ruso Timofey Mozgov lo era hasta ahora en los Brooklyn Nets; el serbio Nikola Jokic es indiscutible en los Denver Nuggets; el que fuera reserva de Jokic, el bosnio Jusuf Nurkic, es titular en Portland Trail Blazers; el neozelandés Steven Adams está destacando como pívot titular en los Oklahoma City Thunder; el francés Rudy Gobert se acaba de lesionar, pero es uno de los jugadores clave en los Utah Jazz; el georgiano Zaza Pachulia no juega tantos minutos como se esperan de un titular, pero siempre sale entre los cinco primeros en los Golden State Warriors; el polaco Marcin Gortat es la referencia interior de los Washington Wizards; y el montenegrino nacido en Suiza Nikola Vucevic, la de Orlando Magic; Clint Capela, también suizo de pasaporte, es titular en los Houston Rockets. Finalmente, quedarían los dos ejemplos más claros en estos últimos años: a sus 37 años, el español Pau Gasol sigue siendo el pívot titular de los San Antonio Spurs y su hermano Marc Gasol, de los Memphis Grizzlies,  es uno de los mejores pívots titulares de la NBA, promediando, en lo que va de temporada, 20.1 puntos, 9.3 rebotes, 3.4 asistencias y 1.9 tapones. Quince en total, la otra mitad. 

Hay otros jugadores internacionales que, aunque no sean titulares, tienen peso en las rotaciones interiores de sus equipos, como los ya mencionados Thon Maker y Alex Len, u otros como el griego Kostas Koufos, Gorgui Dieng, Domantas Sabonis, el brasileño Lucas Nogueira o el austriaco Jakob Poeltl en los Raptors, Alexis Ajinca, Omer Asik, Bismack Biyombo, el brasileño Cristiano Felicio, Nene Hilario, Boban Marjanovic o el francés Ian Mahinmi. 

Un nuevo ejercicio un tanto inútil en nuestra exploración de las plantillas y las estadísticas de la NBA. Por supuesto, se podría hacer una lectura más profunda y crítica de estos datos, y esgrimir conclusiones que hablen de la flexibilidad moderna en las posiciones del baloncesto, de la querencia por los jugadores completos, del tiro exterior, de la pérdida de movimientos tradicionales en el baloncesto más reciente... Pero no soy yo el más indicado para hacerlo (ya se ha hecho, en realidad). Aquí, nos quedamos en lo superficial. 

Vamos a regalarle el titular (y la foto) a Steven Funaki Adams. A sus 24 años, y en su quinta temporada con los Thunder, se está convirtiendo, de manera inesperada (quizás) en uno de los jugadores más importantes del equipo. La lleva tres temporadas siendo el pívot titular (acumula 227 partidos como titular de los 230 que ha jugado en las tres últimas temporadas) y en la última hizo sus mejores números: 11.3 puntos y 7.7 rebotes por partido. Esta temporada, por ahora, los mejora, 12.3 puntos y 8.4 rebotes. Su historia, además, es curiosa: tiene 17 hermanos, que su padre tuvo con cinco mujeres distintas, y todos los hijos rondan o superan los dos metros. Creció en una zona rural de Nueva Zelanda y él mismo se enorgullece de su procedencia, aceptando el sobrenombre del hombre del bosque, o del arbusto, si hacemos la traducción literal. 






jueves, 16 de noviembre de 2017

Chinanu Onuaku



Esta entrada la he escrito dos veces, y eso jode. No guardé los cambios, no sé lo que hice, y todo lo que tenía escrito hace un par de semanas se perdió. Pero como soy tozudo y no tengo prisa, empecé de nuevo. Eso sí, ya no era lo mismo, y no me va a quedar tan pulida y concienzuda como me quedó la primera vez. Pero vayamos con ello.

Africanos, o jugadores de origen africano, siempre ha habido en la NBA. Los nombres más recordados, por supuesto, siempre serán los del sudanés ya fallecido Manute Bol, más que por sus estadísticas, por su incuestionable presencia (y por ello le damos la imagen, que no el titular), y el de Hakeem Olajuwon, de pasaporte norteamericano pero raíces africanas, por su relevancia histórica: más de 1000 partidos en la NBA, dos veces campeón de la misma, dos veces MVP de las finales, una vez MVP de la liga y campeón olímpico en 1996, por resumir. Por supuesto, se podría hacer un trío (se debería hacer un trío) e incluir a Dikembe Mutombo, congoleño que llegó a ser ocho veces All-Star y cuatro veces mejor jugador defensivo de la liga. En algunos resúmenes, hasta incluyen a Steve Nash, quien, aunque tiene pasaporte canadiense, nació en Sudáfrica, aunque parece un poco rizar el rizo.

Ha habido muchos más, nacidos en los Estados Unidos y con padres u orígenes en África (algunos incluso con doble pasaporte y defendiendo en competiciones internacionales al país de sus raíces) o directamente con nacionalidad de países del continente africano: Ruben Boumtje-Boumtje, Stephan Lasme, Ndudi Ebi (británico pero con padres nigerianos), Pops Mensah-Bonsu (británico pero con padres de Ghana), Thanasis Antetokounmpo (griego), los libios Hesham Salem y Raed Elhamali, Soumaila Samake, Josh Akognon, Solomon Alabi, Peter Aluma, Kelenna Azubuike, Yinka Dare, Ike Diogu, Obinna Ekezie, Gani Lawal, Michael Olowokandi, Julius Nwosu, Daniel Ochefu, Olumide Oyedeji, Ime Udoka y Ben Uzoh (estos catorce eran o tenían raíces nigerianas), DeSagana Diop, Hamadi N'Diaye, Makhtar N'Diaye, Mamadou N'Diaye, Maurice Ndour, Boniface Ndong, Cheikh Samb, Georges Niang, Mouhamed Sene, Pape Sow, Deng Gai, Hasheem Thabeet, Mike Flynn (nació en Marruecos) o algunos recientes que ahora mismo, o hasta hace poco, estaban sin equipo o ya están por Europa, como Festus Ezeli, Michael Gnibije (norteamericano de nacimiento), Walter Tavares (recién estrenado en el Real Madrid) o Christian Eyenga (en el Fuenlabrada). Muchos tuvieron una carrera muy corta en la NBA, algunos son norteamericanos de facto y de sentimiento y solo tienen raíces o parentesco cercano en África (no lo he señalado en todos los casos), pero está claro que el legado del baloncesto africano en la NBA, en términos de cantidad y de calidad (aunque esto sea valorativo y, como siempre, discutible) es amplio y diverso.

Sin embargo, tengo la sensación de que desde 2015 hasta la actualidad, se está dando una pujanza muy importante en este aspecto. No sé si en este mundo globalizado andar con estas puntualizaciones tiene mucho sentido, pero sí que me parece significativo que cada vez son más los jugadores con orígenes africanos que tienen peso en la NBA o que parece que protagonizarán el futuro de la misma. Muchos de ellos tienen doble nacionalidad, nacieron en Europa o en los Estados Unidos, combinan pasaportes, llegan desde las universidades americanas o directamente desde países de Europa occidental, pero, en cualquier caso, el draft de 2017 parece que ha subrayado una tendencia que ya se veía desde hace un par de años.

Como ya he dicho, esta entrada empezó antes, pero ahora que la reviso para publicarla, me viene de perlas que, en la última jornada de la NBA, toda la atención se la haya llevado Joel Embiid. El número tres del draft de 2014 solo lleva 43 partidos en la NBA, martirizado por las lesiones que retrasaron su debut hasta la desesperación. Sin embargo, ayer, dejó a las claras su potencial, que ya había asomado la temporada pasada, dejando para la historia una actuación brutal: 46 puntos, 15 rebotes, 7 asistencias y 7 tapones en la victoria de su equipo ante Los Angeles Lakers del mediático Lonzo Ball. Embiid, nacido en Yaoundee, Camerún, hace 23 años, fue descubierto por su compatriota Luc Mbah a Moute, actual jugador de los Houston Rockets quien le ayudó para viajar, con 16 años, a los Estados Unidos para cumplir su sueño de convertirse en un jugador profesional de baloncesto. Su nombre, junto con el de Giannis Antetokounmpo, podría ser el gran justificante de esta entrada. El griego es hijo de emigrantes nigerianos que llegaron a Atenas para buscarse la vida. Él y su hermano Thanasis Antetokounmpo se han convertido en la gran oportunidad para su familia. El mayor, Thanasis, llegó a debutar en la NBA con los New York Knicks, pero apenas jugó un par de partidos. Tras una temporada aceptable en la ACB, jugando para Andorra, juega ahora en Grecia para el Panathinaikos. Su hermano pequeño, Giannis, se ha convertido en una de las grandes estrellas de la NBA a pesar de sus 23 años, y todos apuntan a que aún puede crecer más. Ha ido creciendo poco a poco, terminando la temporada pasada con medias de 22.9 puntos y 8.7 rebotes en 80 partidos de liga regular. Esta temporada promedia 30 puntos y 10 rebotes por partido, habiendo dejado ya, en lo que va de temporada, actuaciones memorables como sus 44 puntos y 8 rebotes ante Portland Trail Blazers en Octubre o sus 40 puntos y 9 rebotes hace unos días ante Cleveland Cavaliers.

Estos serían los casos más paradigmáticos, pero hay más. Jugadores jóvenes, como Clint Capela, interior suizo de Houston Rockets, elegido en el puesto 25 del draft de 2014, cuyo padre es de Angola y su madre congoleña. Su ascensión ha sido regular y ahora mismo es un jugador importante en el equipo de James Harden y Chris Paul, promediando 13.1 puntos y 11.0 rebotes por partido. Él es joven, recientemente drafteado, pero hay jugadores más veteranos rindiendo ahora en la NBA y que tienen pasaporte de países africanos o raíces en los mismos. Hablamos de jugadores como Al-Farouq Aminu, elegido en octava posición en el draft de 2008, Bismack Biyombo, elegido en el séptimo puesto del draft de 2011, Luol Deng, elegido en el puesto séptimo del draft de 2004, Gorgui Dieng, elegido en el puesto 21 del draft de 2013, Andre Iguodala, elegido en el noveno puesto del draft de 2004, Thabo Sefolosha, decimotercero en el draft de 2006, Victor Oladipo, elegido en segunda posición en el draft de 2013, Serge Ibaka, quien salió en el draft de 2008 y le eligieron en la posición 24, Ekpe Udoh, seleccionado en sexta posición en el draft de 2010, o el ya mencionado Luc Mbah a Moute, puesto 37 del draft de 2008. Aminu nació en Estados Unidos, pero también tiene nacionalidad nigeriana y ha jugado con la selección de este país. Tiene ya unos años de carrera y esta temporada, en Portland Trail Blazers, está teniendo peso en las rotaciones. Biyombo nació en Lubumbashi, República Democrática del Congo y dejó España hace unos años. Este año superará los 500 partidos en liga regular en la NBA y la temporada pasada fue la mejor en cuanto a números, promediando 6.0 puntos y 7.0 rebotes por partido. Dieng es un pívot senegalés de los Minnesota Timberwolves. La temporada pasada se hizo con la titularidad y promedió 10.0 puntos y 7.9 rebotes por partido. Deng es británico pero nació en Wau, Sudán del Sur. Jugó durante 10 años consecutivos en los Chicago Bulls, promediando siempre doble figuras en anotación. Cumple su segunda temporada en los Lakers y promedia más de 15 puntos y 6 rebotes por partido a lo largo de su carrera. Iguodala, jugador nacido en Estados Unidos y con pasaporte norteamericano pero de padre nigeriano, puede esgrimir dos cosas para recalcar su relevancia en la NBA: su rol como jugador de equipo en los Golden State Warriors campeones de la NBA y sus años llevando peso anotador y liderazgo en los Sixers. Ha aceptado con éxito su cambio de rol. Sefolosha es hijo de Patrick Sefolosha, un conocido músico sudafricano. Es de ascendencia, por lo tanto, sudafricana, pero también francesa, aunque nació en Suiza y tiene esa nacionalidad. Es un jugador de equipo, valorado por su rendimiento en defensa y en las rotaciones de fondo. Sus mejores años en cuanto a estadísticas los tuvo en Oklahoma City Thunders. Oladipo es norteamericano. Nació Upper Marlboro, Maryland, y creció baloncestísticamente en la Universidad de Indiana. Su padre es de Sierra Leona y su madre de Nigeria. En su debut en la NBA fue elegido en el mejor quinteto de rookies. Ha pasado ya por Orlando Magic y Oklahoma City Thunder, siempre promediando doble figuras y demostrando su talento para anotar, pero ha sido carne de traspaso y espera encontrar su hueco y continuidad en su regreso a Indiana. Con los Pacers, esta temporada, está promediando sus mejores números, 23.2 puntos por partido. Ibaka tiene doble nacionalidad, española y congoleña, pero ha defendido los colores de la selección española de baloncesto. Nacido en Brazzaville, llegó con 17 años a Catalunya para crecer como jugador de baloncesto. Llegó a Oklahoma City Thunder en 2009 y le costó dos años convertirse en el pivot titular, pero lo fue durante otras cinco temporadas consecutivas. Ahora sigue rindiendo a buena altura en los Raptors (12.5 puntos y 5.5 rebotes por partido). Udoh, nacido en Edmond, Oklahoma, es hijo de padres nigerianos. Tras intentar labrarse un hueco en Warriors, Bucks y Clippers, acabó en el Fenerbahçe de Zeljko Obradovic, con los que alcanzó la gloria en la Euroliga de 2017. Siendo uno de los jugadores más destacados en el viejo continente, encontró una nueva oportunidad en los Utah Jazz de Ricky Rubio. Lleva 15 partidos jugados esta temporada, a unos 13 minutos de media en cada uno. Sus estadísticas no son muy llamativas, aunque lleva 1.7 tapones por partido, lo que le convierte en el decimoprimer mejor taponador de la temporada ahora mismo. Por último, Mbah a Moute es un camerunés de 31 años que lleva en la NBA diez temporadas repartidas entre Bucks, Kings, Wolves, Sixers, Clippers y Rockets. En los Rockets, este año, promedia 8.4 puntos y 3.6 rebotes en los 14 partidos que ha jugado, tres como titular. 

Bien, a todo esto que llevamos ya, como decía al principio, debemos sumarle la tendencia al alza que se ha producido en los tres últimos drafts. En 2015, Jahlil Okafor fue elegido en el tercer puesto y Emmanuel Mudiay en el séptimo. El primero, nacido en Fort Smith, Arkansas, y, por lo tanto, de nacionalidad norteamericana, es hijo de Chukwudi Okafor, nigeriano, del pueblo Igbo. Okafor también ha sufrido las lesiones y aún no ha podido rendir a su más alto nivel. Este comienzo de temporada ha sido igual de accidentado y los rumores de traspaso se han multiplicado en los últimos meses. Aún así, aún hay confianza en que se convierta en un jugador importante en la liga. Por su parte, Mudiay nació en Kinsasha, República Democrática del Congo, hace 21 años. Llegó a la NBA muy joven, desde China, a donde se marchó sin pasar por la universidad. En su primera temporada con los Nuggets jugó 68 partidos y en la segunda 55, pero en ambas promedió por encima de los diez puntos por partido, saliendo de titular en la mayoría de los partidos que jugó. Esta temporada, no es titular, pero cuenta con minutos y sigue con sus promedios: 11.6 puntos y 3.2 asistencias.

En el de 2016, fueron más. Entre los seleccionados, encontramos a Thon Maker en el décimo lugar, a Gershon Yabusele en el decimosexto, a Pascal Siakam en el vigésimo-séptimo, a Cheick Diallo en el trigésimo-tercero, a Chinanu Onuaku en el trigésimo-séptimo y a Abdel Nader en el anteúltimo puesto, 58. Nader es egipcio. Tiene 24 años y se formó en Northern Illinois y Iowa State. El año pasado se salió en la D-League. Fue nombrado rookie del año, la primera vez que lo ganaba un jugador internacional. Este año firmó por los Celtics, el equipo que le eligió en el draft; ha jugado ocho partidos, aunque apenas ha contado con siete minutos de media. Onuaku nació en Maryland pero es de ascendencia nigeriana. Tras pasar por Louisville firmó por los Houston Rockets. El año pasado apenas jugó cinco partidos y pasó la mayor parte de la temporada en la D-League. Cuando le llegó la oportunidad de jugar con los Rockets fue por la lesión de Clint Capela, precisamente, y su debut se hizo viral ya que se cascó dos tiros libres lanzando al viejo estilo de la cuchara ("granny shot" en inglés), algo que ya había hecho con la selección norteamericana sub-19. Y, por ese atrevimiento (y porque alguna excusa necesitamos), Onuaku se llevará el titular de esta entrada, aún cuando no ha debutado todavía esta temporada. Diallo es de Mali, tiene 21 años, y solo pasó un año en Kansas. Firmó por los Pelicans y pasó por la D-League. Este año ha jugado nueve partidos, promediando 3.1 puntos y 2.8 rebotes por partido. Siakam nació en Douala y es camerunés. Tiene 23 años y salió de New Mexico State. La temporada pasada ya jugó 55 partidos con los Toronto Raptors y este año ha entrado en las rotaciones de los canadienses, 7.6 puntos y 3.8 rebotes por partido, habiendo ampliando sustancialmente sus minutos. Yabusele, por su parte, es francés, pero proviene de una familia de emigrantes de la República Democrática del Congo. Comenzó su carrera en Francia, le eligieron los Celtics en el draft, pero se fue a China. Este año ha jugado cuatro partidos con los de Brad Stevens; apenas disfrutando de cuatro minutos en cada uno de ellos. El que más oportunidades ha tenido es Thon Maker. Nacido en Wau, Sudán del Sur, como Luol Deng, tiene también la nacionalidad australiana. El año pasado, con los Bucks, el equipo que le eligió en el draft, jugó 57 partidos, promediando 4 puntos y 2 rebotes en cada uno de ellos. Este año empezó de titular, aunque apenas promedie 17 minutos por partido. En ellos, contribuye con 4.6 puntos y 3.1 rebotes por partido; pero los Bucks aún confían en él, al fin y al cabo, tiene 20 años.

Este año, fueron hasta seis los elegidos en el draft. No ocuparon puestos muy altos, pero el número es significativo. El que más alto salió fue Frank Ntilikina, en el octavo puesto. El francés nacido en Bélgica de padre ruandés ya llevaba dos años jugando a nivel profesional con el Strasbourg. A sus 19 años, ha llegado a los Knicks para hacerse hueco en la NBA. Sonó en algunos rumores de traspaso, pero, ahora mismo, se ha ganado un hueco en la rotación de los de Nueva York. Ha jugado 12 partidos, promediando 20 minutos en cada uno de ellos y con unas estadísticas mejorables pero que mantienen la ilusión: 4.8 puntos, 4.3 asistencias y 2.2 rebotes. Ha ido de menos a más. Bam Adebayo fue elegido en el puesto 14. Adebayo nació en Newark pero es de ascendencia nigeriana. Salido de Kentucky, ha irrumpido con fuerza en la rotación de los Miami Heat. Ha jugado ocho partidos e incluso en tres salió de titular. Promedia 3.8 puntos y 4.4 rebotes por partido. OG Anunoby nació en Londres pero tiene la nacionalidad nigeriana. Tiene 20 años y está ofreciendo un buen rendimiento en su primer año en los Raptors: ha jugado 14 partidos, 2 como titular, promediando 6.4 puntos y 2.3 rebotes por cada uno de ellos. Wesley Iwundu salió en la ronda número 33. Salido de Kansas State, a sus 23 años, fue elegido por Orlando Magic, y ha jugado cinco partidos, pero parece que pasará bastante tiempo en la G-League. Nacido en Houston, Texas, tiene ascendencia nigeriana. Lo mismo que Jesusemilore "Semi" Ojeleye, cuyos padres emigraron para acabar en Kansas, donde nació su hijo. En su primera temporada con los Celtics, acumula ya 14 partidos, aunque con estadísticas humildes de 2.9 puntos y 1.5 rebotes por partido. Finalmente, Ike Anigbogu salió elegido en la posición 47 y firmó con Indiana Pacers. Salido de UCLA, Anigbogu nació en San Diego de padres nigerianos. Su presencia en seis partidos de los Pacers esta temporada ha sido testimonial: 2.8 minutos de media.

Por último, en los cuatro últimos años, otros cuatro jugadores africanos o de origen africano llegaron a la NBA sin ser elegidos en el draft que les correspondía. En 2014, Yakuba Outtara no salió elegido. Nacido en Ghana pero con pasaporte francés, este escolta de 25 años destacó las dos últimas temporadas en el Mónaco y llamó la atención de los Brooklyn Nets este verano. No ha debutado, pasará bastante tiempo en la G-League, y habrá que ver si al final juega algún partido con los Nets. En 2008, al que no eligieron fue al tunecino Salah Mejri, quien se hizo con un hueco en el baloncesto profesional en España. Sin embargo, firmó por los Dallas Mavericks en 2015. Esta es su tercera temporada en Dallas. En la segunda, subió su producción hasta los 73 partidos, saliendo en 11 como titular, aunque sus estadísticas no sean muy destacables. Esta temporada, en unos Mavericks acostumbrados a la derrota, ha jugado 11 partidos, 1 como titular, promediando 3.4 puntos y 5.0 rebotes, cerca de hacer sus mejores números. Además, es uno de los mejores taponadores de la liga, por encima de Ekpe Udoh. David Nwaba tampoco fue elegido en el draft de 2016, el que le tocaba. Consiguió un hueco en la D-League y después contratos temporales con Los Angeles Lakers para debutar en la NBA. Esta temporada firmó por los Chicago Bulls. Las lesiones le han permitido disfrutar de minutos: ha jugado 8 partidos, saliendo de titular en tres, y promedia 6.9 puntos y 5.5 rebotes por encuentro. Nwaba, nacido en California hace 24 años, es hijo de padre y madre nigerianos, ambos del pueblo Igbo. Finalmente, el que no salió elegido en el draft de este año, aunque salía en los pronósticos, fue Mangok Mathiang. Mathiang, nacido hace 25 años en Sudán del Sur, pasó su carrera universitaria en Louisville, y, tras ganárselo en las ligas de verano, consiguió uno de esos contratos a dos vías para jugar entre la G-League y los Charlotte Hornets. Ya ha debutado en la NBA. Lo hizo el 25 de Octubre jugando tres minutos ante los Denver Nuggets y consiguiendo dos rebotes. 

Antetokounmpo y Embiid parecen ser, en parte, el futuro de la NBA. Tomarán el relevo de los Olajuwon o Mutombo. El juego interior en la NBA, cada vez tiene más peso internacional, quizás esa sea la próxima entrada que escriba de baloncesto (o no). Por ahora, cerraremos ésta echándole un vistazo al futuro más lejano, porque si éste del que hablábamos hasta ahora ya está ocurriendo, el que le seguirá luego, también parece que tendrá protagonismo africano. En los mock drafts de algunas páginas web para las temporadas 2018 y 2019, nos encontramos ha jugadores africanos o con orígenes africanos como Mohamed Bamba, Chimezie Metu, Hamidou Diallo, Isaac Bonga (alemán), Deng Adel, Jo Lual-Acuil, Bol Bol (hijo adolescente de Manute Bol, mide, por ahora, 2,21), Sekou Doumbouya (francés), Oluwasimisola "Simi" Shittu, Josh Okogie, Udoka Azubuike o Yankuba Sima, entre otros. Este último, Sima, por cierto, nació en Girona, es internacional por España en categoría sub20 y dejó St. John's para jugar en Oklahoma State. 

domingo, 5 de noviembre de 2017

Eusebio Sacristán



La Real Sociedad de Eusebio Sacristán se mantiene 9º, con 14 puntos, en la mitad de la tabla de la Liga española y muy cerca de la clasificación para la siguiente ronda de la Europa League al ocupar el segundo puesto del grupo L, cinco puntos por encima del tercero. Además, parte con ventaja para clasificarse para los octavos de final de la Copa del Rey tras vencer a domicilio al Lleida en el partido de ida. La Real Sociedad lleva 14 goles en 4 partidos en la Europa League, ningún otro equipo en los doce grupos ha marcado tantos. Lleva 1 gol en 1 partido de Copa. Y, finalmente, 21 goles en 10 partidos en Liga, donde solo han marcado más que ellos el Barcelona y el Valencia, los dos primeros clasificados. En total, 15 partidos oficiales y 36 goles. Un dato que corrobora el juego vistoso y de ataque que le está dando éxito a la Real Sociedad en estos últimos años. Está claro que el impacto de William José da Silva la temporada pasada (12 goles) o del malagueño Juanmi Jiménez (11 goles) tuvo algo que ver, pero también la aportación de jugadores de la casa como el veterano Xabi Prieto o el recién llegado Mikel Oyarzabal. Para esta temporada, se perdió a Yuri Berchiche, traspasado al PSG, y se perderá a Carlos Vela en el mercado de invierno, pero se sumó a la causa el belga Adnan Januzaj y se mantuvieron pilares como Asier Illarramendi o Iñigo Martínez.

Estos dos últimos, son producto de la cantera de la Real Sociedad. Dentro del equipo de trabajo de Loren Juarros y Javier Pérez, el fútbol formativo parece estar gestionado en Zubieta por Luki Iriarte, Mitxel Badiola, José Luis Aguirre y Xabier Lizaso, todos en diferentes ocupaciones y cargos. Llevan varios años juntos y los frutos de Zubieta parecen encaramarles a la categoría más alta de eficiencia entre los proyectos de trabajo de cantera. Según un estudio del CIES Football Observatory, entre julio de 2016 y Diciembre de 2017, la Real Sociedad fue el segundo club de Europa que más confiaba en su cantera, ya que el 50,1% de los minutos en ese tiempo los habían disfrutado jugadores crecidos en Zubieta. La Real estaba por delante del Olympique de Lyon (46,8%) y por debajo del primer puesto que ocupaban sus vecinos del Athletic Club de Bilbao (64%), según un estudio cuyos criterios a la hora de decidir quién es canterano y quién no lo es pueden ser discutibles, como siempre que se habla de este tema, pero que, al fin y al cabo, refleja a las claras la importancia del producto local en los magníficos resultados deportivos de la Real Sociedad durante estas últimas temporadas. Y es que, además, habría que analizar con cuidado el beneficio aportado y el rendimiento en esos minutos, porque otro estudio del que se hacía eco el periódico Mundo Deportivo en Mayo de 2017 (no hay datos sobre las fuentes, así que entendemos que el estudio es de ellos mismos), la Real Sociedad, con 1678 partidos, era el equipo en el que sus canteranos habían disputado más partidos en primera división, por delante del FC Barcelona (1611) y del Athletic Club de Bilbao (1508). Era, además, el segundo equipo de la liga en cuanto a goles marcados por sus jugadores de formación (158 en total) justo por detrás de un FC Barcelona que con 424 es insuperable ante la condición de canterano de Lionel Messi.

En mi modesta opinión, toda la estructura de formación de un club se ve solidificada y completada si se dan tres circunstancias: trabajo a largo plazo, confianza en la producción y compromiso. La Real Sociedad lo está cumpliendo a rajatabla desde la llegada de Jokin Aperribay a su consejo de administración y la superación de los años oscuros que le precedieron. Ha pasado ya una década, justo la que lleva Loren Juarros como máximo responsable deportivo del club txuri-urdin, incluyéndose entre sus obligaciones la gestión del Sanse, el filial de la Real Sociedad (oficialmente, por supuesto, Real Sociedad B). Eso ha generado, entiendo yo (todo visto desde fuera), la posibilidad de mantener una línea de trabajo constante y consistente, por mucho que siempre haya cambios cada año. Trabajar a largo plazo y sin vaivenes produce mejoras continuas de manera equilibrada. Pero, además de esto, se necesita confianza en el proyecto, fe en el aprovechamiento del trabajo. Y, como veremos luego, desde la llegada de Eusebio Sacristán al banquillo del primer equipo, se ha logrado contar con un entrenador que no solo da salida a los jugadores de Zubieta sino que también los convierte en protagonistas, les de responsabilidades, son jugadores con peso. Por último, aunque, en ocasiones, solo sean gestos, no viene mal que los jugadores de la cantera mantengan un arraigo con el primer equipo que sirva de aval a la hora de mantener la confianza institucional en la cantera; y al revés. Ahora mismo, en la Real Sociedad, se mantiene el estandarte más reciente de ese vínculo necesario entre el fútbol profesional y el romanticismo de la formación y el sentimiento. Xabi Prieto sigue siendo titular a sus 34 años. Lleva 15 temporadas consecutivas en la Real Sociedad, tres de ellas en segunda división. Pero no es el único. El regreso de Asier Illarramendi tras su fugaz paso por el Real Madrid, las renovaciones de Jon Bautista y Mikel Oyarzabal a pesar de las ofertas, la reciente declaración de amor de Álvaro Odriozola o la continuidad de Iñigo Martínez dejan a las claras que los jugadores sienten que están bien en el equipo. Todos ellos se formaron en Zubieta, llegando a las instalaciones guipuzcoanas a distintas edades, y parece que confían en el proyecto deportivo de su equipo. Todo esto puede cambiar en cualquier instante, cierto, pero ahora es el momento de disfrutarlo.

Y uno de los secretos, como decíamos, de toda esta eficiencia en el trabajo de formación, corre a cargo de un vallisoletano que llegó a la Real Sociedad en la duodécima jornada de la temporada 2015-2016, relevando al escocés David Moyes, quien venía de triunfar con el Everton y defraudar en el Manchester United y tampoco consiguió el éxito esperado en el club donostiarra. Ahora mismo, Moyes, si no me confundo, permanece en el paro después de vivir, la temporada pasada, su primer descenso con el Sunderland. Eusebio Sacristán, por su parte, llegaba a la Real Sociedad en noviembre de 2015 para disfrutar de su primera experiencia como entrenador en primera división, lo que no dejaba de ser un riesgo. Lo hacía, además, desde el paro, ya que había sido cesado en febrero de su cargo como entrenador del FC Barcelona B, filial del Barcelona, equipo que ocupaba la parte baja de la clasificación de la segunda categoría, después de haber recibido derrotas severas, como un 7-0 que sería, en parte, la condena de Eusebio Sacristán. Antes de todo esto, Sacristán había triunfado en un Celta de Vigo al que ascendió a primera división confiando en la cantera (él hizo debutar, si no me confundo, a Iago Aspas), pero sus discrepancias con los dirigentes del Celta le impidieron debutar en la categoría principal del fútbol profesional español. Hasta Vigo llegó desde Barcelona, donde formó parte del equipo de trabajo de Frank Rijkaard después de su retirada, y a donde volvería para encargarse de su filial después de cerrar su etapa en Galicia. Era el Barcelona B que Luis Enrique Martínez había recuperado para la categoría de plata y que Eusebio Sacristán llevaría a su clasificación histórica más alta en la temporada 2013-2014, cuando el equipo acabó tercero en la clasificación final. En esos cuatro años hasta su cese, por las manos de Sacristán pasaron jugadores como Sergi Roberto, Rafinha Alcántara, Gerard Deulofeu, Marc Bartra, Cristian Tello, Martín Montoya, Marc Muniesa, Sergio Araujo, Oier Olazábal, David Rodríguez Lombán, Alejandro Grimaldo, Denis Suárez, Sandro Ramírez, Adama Traore, Munir El Haddadi, Alen Halilovic o el recientemente convocado por la selección absoluta, Luis Alberto Romero.


En su primera temporada en la Real Sociedad, a donde llegó con la misma ya comenzada, como hemos explicado, el equipo acabó 9º, a solo 4 puntos del Sevilla, 7º clasificado, que ocupaba la última plaza que daba acceso a competición europea. El equipo que él cogió, el que heredó de David Moyes, estaba 16º a 2 puntos del último puesto en la undécima jornada. Ya en aquella primera temporada, en su segundo partido, debutaba el también vallisoletano Héctor Hernández, en la actualidad cedido en el Deportivo Alavés. Esa misma temporada, Igor Zubeldia jugó 7 minutos en el último partido de Liga. Y en las cuatro últimas jornadas contó con minutos el prometedor delantero Jon Bautista. Aritz Elustondo ya había debutado con David Moyes la temporada anterior y Joseba Zaldúa en la 2013-2014 con Jagoba Arrasate, pero ambos seguirían siendo relativamente importantes en los planes de Sacristán. Mikel Oyarzabal había jugado 6 minutos con David Moyes antes de que fuera cesado en esa temporada. Con Sacristán, sin embargo, jugaría 21 partidos y marcaría 6 goles. Su impacto sería mayúsculo, llegando a debutar con la selección absoluta en mayo de 2016. Él no le hizo debutar, lo hizo Moyes, pero Sacristán le dio el lugar y el espacio que necesitaba para convertirse en referencia del club. 

En la 2016-2017, Eusebio Sacristán se enfrenta a su primera temporada completa como entrenador de un equipo de primera división. Lo hace con la confianza del consejo de administración y de una afición contenta con el juego de su equipo y con los resultados del año anterior. Y esta nueva temporada, Eusebio Sacristán y su plantilla no defraudan. El equipo acaba 6º con 64 puntos y se clasifica para Europa, además de dejar momentos de auténtico buen fútbol a lo largo de la temporada. En lo concerniente a la formación, la tendencia sigue igual. Esta temporada, debuta otro jugador de cantera cuyo impacto igualará el de Oyarzabal: Álvaro Odriozola también acabará siendo seleccionado por la absoluta que entrena, a la sazón, un ex canterano de la Real Sociedad, Julen Lopetegi. Además de Odriozola, también debutan el santanderino David Concha, actualmente cedido en el FC Barcelona B (y aunque este no sea canterano, ya que llegó de la academia del Rácing de Santander); el jugador de Baiona con nacionalidad portuguesa, Kevin Rodrigues; y el centrocampista Jon Guridi. Igor Zubeldia sigue creciendo en presencia y juega cuatro partidos. Igual que Jon Bautista quien se va hasta los 12 partidos disputados, marcando, además, 3 goles. Bautista acabará firmando una jugosa renovación ante los cantos de sirena que parecen, según los rumores, provenir del vecino, y eterno rival, Athletic Club de Bilbao. 

Con todo este bagaje, la actual temporada, la 2017-2018, se abría con una tremenda ilusión para la afición de Donostia. Y se mantiene. El equipo comenzó instalado en la excelencia en Liga y ha ido desinflándose un poco, pero por juego parece apuntar a repetir el éxito de la temporada anterior. Puede que le pese, además, el enfrentarse a tres competiciones, teniendo ilusión por competir al máximo en Europa League y Copa del Rey. Para ello, Eusebio Sacristán parece dispuesto a repartir minutos y eso le obliga a volver a contar con los jugadores formados en Zubieta. En lo que va de temporada, Mikel Oyarzabal y Álvaro Odriozola, siguiendo con su trayectoria ascendente, son titulares indiscutibles, pero también ha recuperado ese rol Aritz Elustondo y se lo ha ganado un Kevin Rodrigues que, después de su debut en la temporada anterior, lo está celebrando con un esperanzador comienzo en esta. También han entrado ya en la dinámica del equipo, sin esperar al final, jugadores que aspiran a crecer dentro de la plantilla profesional, como Igor Zubeldia y Jon Bautista. Y, además, para corroborar la filosofía de estos últimos años y seguir confiando en los resultados de formación de la cantera, también ha habido un nuevo debut, el del lateral Andoni Gorosabel, quien ha jugado ya en Liga, Copa y Europa. Ander Guevara, un centrocampista alavés, aún no lo ha hecho, pero ha ido convocado y puede ser el próximo en debutar. 

En estas tres temporadas de continuos debuts (de debuts no solo temporales, si no de jugadores con aspiraciones a una larga carrera en primera), la Real Sociedad B, el Sanse, ha estado entrenado por Imanol Alguacil, ex jugador del primer equipo. En la primera temporada de Sacristán (2015-2016), el equipo filial quedó 7º en el grupo II de la Segunda División B, a solo 3 puntos de la promoción de ascenso. Jon Bautista marcó 14 goles y Joseba Muguruza, con 35 partidos, fue el que más jugó. Esa temporada, aún jugaron algún partido con el filial jugadores como Mikel Oyarzabal, Aritz Elustondo, Kevin Rodrigues, Igor Zubeldia, Jon Guridi o Álvaro Odriozola. En la 2016-2017, los chavales de Imanol Alguacil tuvieron una temporada más irregular: acabaron 10º a 9 puntos de la promoción. Luca Sangalli fue el jugador que más jugó (su hermano Marco Sangalli, también canterano de la Real, está en el Alcorcón de la Segunda división) y Jon Bautista volvió a ser el máximo goleador, seguido de cerca por Joseba Muguruza y Martín Merquelanz. Ahora mismo, temporada 2017-2018, el Sanse va 5º a un solo punto de la promoción. Andoni Gorosabel ya ha debutado. Ander Guevara ha estado cerca. Los Eneko Jauregi, Eneko Capilla (este ya debutó, en realidad, en la temporada 2014-2015), Robin Le Normand o Martín Merquelanz pueden ser los próximos, o "los veteranos" (23-24), Joseba Muguruza o Alejandro Sanz.

Curiosamente, este rendimiento, no tiene un gran reflejo en las convocatorias de los equipos inferiores de la selección estatal. La mayoría de estos jugadores alcanzan reconocimiento internacional cuando ya debutan con el primer equipo, pero también hay otros que son convocados antes de hacerlo. Jon Bautista o Aritz Elustondo ya han debutado en categorías inferiores. Mikel Oyarzabal y Álvaro Odriozola lo han hecho con la selección absoluta. Kevin Rodrigues, nacido en Baiona pero con nacionalidad portuguesa, es internacional sub21 con el país luso. Zubeldia fue convocado recientemente por la sub21, pero ha causado baja. Martín Zubimendi ha sido convocado por la sub19 que dirige el ex Athletic Club Luis de la Fuente. Zubimendi es un jugador muy joven, una nueva promesa de Zubieta, que ya ha jugado un partido este año con el Sanse y también lo hizo la temporada pasada a pesar de su juventud. Agustín Dávila ha llegado este año a Zubieta. Es internacional con Uruguay sub18 y juega en la Real Sociedad C que entrena Sergio Francisco y que también está rindiendo a un alto nivel, en este caso en el grupo vasco de la tercera división, donde ocupa la 3º posición.

Por último, en estos tres años que hemos cubierto aquí, la cantera donostiarra ha dado salida a otros jugadores que no la han encontrado en el primer equipo de la Real: Ander Bardaji, acostumbrado a ser el tercer portero del primer equipo txuri-urdin, es ahora reserva de Alejandro Remiro en el Huesca de Segunda división. Srdjan Babic, central serbio que ya fue cedido al Reus, juega esta temporada a préstamo en el Estrella Roja. Josu Ibarbia, titular en su última temporada en el Sanse, juega ahora en el Melilla de la segunda división B. Al Oviedo, se fue el portero Gorka Giralt, mientras que Alain Oiartzun, quien aún tuvo algo de relación con el Sanse en estos tres años, a pesar de ser de una generación anterior (debutó en Copa, no en Liga, durante la Liga 2014-2015), cuenta ahora para el alavés Natxo González en su nueva aventura como entrenador principal del Real Zaragoza, después de haber jugado la temporada pasada en el Mirandés.

Aunque parezca lo contrario, no hemos aspirado a ser exhaustivos ni a sentar cátedra. Nuestro análisis no deja de ser superficial pero creemos que refleja, aunque sea en parte, las razones por las que la Real Sociedad pasa por un momento dulce, tanto de resultados como de calidad de juego. Por supuesto, tampoco creemos en las lecturas idílicas. Seguro que hay espacio para la crítica y la mejora, pero, habiendo hecho estas observaciones desde fuera y sin profundidad, no nos parecía oportuno hacerlas a la ligera. Si nos surge siempre la misma pregunta: ¿dónde están los porteros guipuzcoanos? Quizás, igualmente, las conclusiones que podemos sacar ahora cambien antes de que la temporada llegue a su fin. O quizás no. El fútbol moderno es impredecible. Más bien, muy predecible. Lo predice el dinero. Luchar contra esas predicciones es un mérito que, en ocasiones, resulta más eficaz que la práctica habitual marcada por el mercado y la oferta y la demanda. No es la de la Real Sociedad el único caso, pero, en este caso, sí que está siendo uno de los más vistosos y amenos de ver. Cuando menos, pase lo que pase de aquí en adelante, se merecen un aplauso por lo que ya va ocurriendo.