miércoles, 16 de mayo de 2018

Enric Gallego



Este fin de semana empieza todo. Todos estos meses de liga regular buscando esto: o seguir soñando o, al menos, librarte de la pesadilla. Hablamos del fútbol más modesto dentro de las categorías profesionales o semiprofesionales del fútbol español. Ayer se sortearon los emparejamientos y ya tenemos las eliminatorias de ascenso y descenso, tanto a segunda como a segunda B, en el caso de subir; o a tercera, en el caso de los descensos.

Los que sufrirán para mantenerse, esos, los vamos a dejar. Vamos a fijarnos en quién se ha clasificado para aspirar a una categoría más arriba. Empezaremos con los que quieren abandonar la tercera división y alcanzar o regresar a la categoría de bronce, y después le dedicaremos más tiempo a los que ya están ahí y quieren ascender a la segunda división, la de plata, que ya tiene nombre de banco y todo.

Antes de que entremos en detalles, queda claro que, más allá del caso del Deportivo Fabril y la polémica (no es nueva) desatada sobre su derecho a participar o no, ganado deportivamente, eso sí, esta es una temporada de filiales. Los datos son contundentes. Entre los ascensos de segunda B a segunda y los de tercera a segunda B hay un total de 15: Tenerife B, Oviedo B, Mallorca B, Espanyol B, Cádiz B, Alavés B, Rayo Vallecano B, Almería B, Getafe B, Celta B, Deportivo B, Villarreal B, Athletic B, Real Sociedad B y Spórting B. En el caso del ascenso a segunda división es aún más destacable, ya que se han clasificado 6 filiales de 16 equipos, es decir, el 37.5% de los equipos clasificados. Y eso que se quedó fuera el gran favorito entre los filiales de segunda B, el Real Madrid Castilla. Si alguno de los seis consigue el ascenso, tomarán el relevo de un Sevilla Atlético al que nadie le libra ya del descenso y quizás a un Barcelona B que está luchando por que no suceda.

Además de los 9 filiales, entre los 72 equipos que aspiran a lograr el ascenso a segunda B, nos encontramos con equipos históricos que han vivido malos momentos en los últimos tiempos o grandes ciudades que buscan equipos que les representen más arriba: Conquense, Algeciras, L'Hospitalet, Jaén, Orihuela, Sant Andreu, SD Logroñés, Haro Deportivo, Mensajero, Langreo, Sestao, Portugalete, Cacereño, Lanzarote, Ceuta, Castellón, Teruel, Compostela, Calahorra, Yeclano o Gimnástica de Torrelavega. Solo con esos nombres y con el resto de aspirantes se puede concluir que nos esperan unas eliminatorias emocionantes, llenas de tensión, poco fútbol probablemente, algún toque épico y la tragedia y la euforia repartidas por barrios.

El mismo nivel de tensión, emoción e ilusión nos encontraremos en las eliminatorias de ascenso a la categoría de plata. Ya ha sido emocionante ver las últimas jornadas, con los duelos entre Rácing de Santander y Bilbao Athletic por entrar en el grupo 2, la de Extremadura y Melilla en el grupo 4, la del Celta B con el Rápido de Bouzas y el Navalcarnero en el grupo 1 o la del Cornellá con el Otinyent y el CD Ebro en el grupo 3. Al final, Bilbao Athletic, Extremadura, Celta B y Cornellá se llevaron el premio y se clasificaron en la cuarta posición. Se enfrentarán en la eliminatoria entre segundos y cuartos, respectivamente, a Villarreal B, RCD Fabril, Marbella y Spórting B. Los que han quedado terceros se enfrentarán entre ellos y las eliminatorias han quedado emparejadas de esta manera: Murcia-Elche, vaya duelo de históricos, y Fuenlabrada-Real Sociedad B. Quedan los emparejamientos que todos los ya mencionados hubieran querido jugar, las dos eliminatorias que darán acceso directo a la segunda división mientras que los eliminados podrán reengancharse con los ganadores de las que ya se han explicado. Cartagena y Rayo Majadahonda jugarán una. La otra enfrentará a Mallorca y Mirandés, un duelo de lo más interesante.

Como hemos explicado ya, Mallorca, Mirandés, Cartagena y Rayo Majadahonda disfrutarán de la oportunidad de ascender en dos partidos. Los que ganen la eliminatoria ya estarán en plata. Los que pierdan, tendrán que ganar otras dos eliminatorias. Se enfrentarán a alguno de los que tendrían que ganar tres para ascender, y que ya vendrán con una ganada.

Al Mallorca no hace falta presentarlo. Hace solo cinco temporadas estaba en primera división. Ha dominado el grupo 3 con relativa soltura. Entrenados por Vicente Moreno, valenciano con una larga carrera como jugador en el Xerez, donde también comenzó la de entrenador, para luego pasar por la Gimnàstic de Tarragona, los baleares certificaron el primer puesto en Son Moix con una jornada de sobra. Su plantilla es de relumbrón, destacando veteranos como Salva Sevilla, el portero Manolo Reina, el argentino Alejandro Faurlín, el canario Ariday Cabrera o el marfileño Lago Junior. Los goles de Álex López y del ex del Rácing, Tenerife y Mirandés Abdón Prats también han sido muy importantes para confirmar esa primera plaza. Enfrente, en la lucha directa por el ascenso, tendrán precisamente a un ex equipo de Prats. El Mirandés ha pasado por momentos de debilidad en el grupo más disputado de los cuatro, el dos, donde, el Bilbao Athletic, cuarto al final, ha conseguido más puntos que todos los primeros del resto de grupos. Han luchado hasta el final por un primer puesto que durante muchas jornadas fue del Spórting B y que en la última fue durante varios minutos de la Real Sociedad B. Hasta ese punto llegó la competencia. El Mirandés, sin embargo, se llevó el gato al agua y ahora le toca dar el do de pecho ante otro de los grandes favoritos al ascenso. Entrenados por el ex entrenador de Pontevedra, Leganés, Huesca, Recreativo y Marbella Pablo Alfaro, los castellanos han aprovechado los goles de uno de los delanteros más certeros de esta categoría, el veterano asturiano Diego Cervero, quien ya tuvo mucho que ver en el ascenso a segunda del Real Oviedo, el equipo de su ciudad. Junto a Cervero, han destacado los vascos Igor Martínez, Gorka Kijera, el ex del Athletic Yanis Rahmani o el navarro Roberto López "Rúper". Con jugadores experimentados como David Prieto o Juan Andreu "Melli" en defensa o Eloy Gila en el centro del campo, intentarán que la eliminatoria se resuelva en Anduva, espoleados por su fiel afición.

En la otra disputa, el Rayo Majadahonda ha sido quizás la sorpresa más inesperada. Han luchado hasta última hora por el primer puesto del grupo uno y lo consiguieron con un apretado empate en la última jornada. Nacido en Moscú de padres exiliados y con una larga carrera en el fútbol madrileño y manchego, el Rayo Majadahonda está entrenado por Antonio Iriondo. Con solo cinco temporadas en Segunda B, esta es una oportunidad histórica para un equipo que tiene una plantilla aparentemente desconocida pero con mucho talento y experiencia, contando con jugadores clave como el portero Basilio Sancho, el delantero Dani Pichín, el central asturiano ex del Burgos Jorge García, el trotamundos catalán Carles Coto (ha jugado en Chipre, San Marino, Uzbekistán, Bielorrusia, Georgia y Bélgica) o el canario Vicente Romero. Destaca el rendimiento de jóvenes que ya cuentan con ofertas para medrar como el marroquí Ayoub Abou, el peruano Jeisson Martínez o el delantero Jorge de Frutos, quien parece que el año que viene jugará en el Real Madrid Castilla. Uno de los secretos de la confección de esta plantilla se encuentra en la oficina, donde José María Movilla, ex jugador del Zaragoza, Murcia, Atlético de Madrid y Rayo Vallecano ejerce de director deportivo. Difícil lo tendrán, eso sí, ante la ambición de un Cartagena que lleva tiempo, seis años, intentando regresar a la categoría de plata. Antonio Jiménez Monteagudo ha encontrado en los goles del vasco Isaac Aketxe, hermano mayor de Ager Aketxe, ex del Athletic y actual jugador del Toronto de la MLS, y del ex Cádiz Rubén Pérez una de las mejores armas para aspirar al triunfo. No son los únicos argumentos de un equipo que cuenta con jugadores como el catalán Óscar Ramírez, el marfileño Adama Fofana, el ex de Celta, Alavés o Ludogorets Dani Abalo, el manresano Aitor Ruibal o el joven senegalés Moussa Camara. Tienen muchos recursos en ataque y gente con experiencia detrás.

Entre esos equipos se disputarán ya dos plazas directas. Si no lo consiguen, aún tendrán una segunda oportunidad. Para ello, tendrán que enfrentarse a los que ganen las otras eliminatorias. En ellas, habrá, por ejemplo, duelo de filiales entre el Villarreal B y el Bilbao Athletic. Los del Mediterráneo han acabado segundos en su grupo y son un equipo aguerrido y con mucho talento. Muchos de sus jugadores ya han debutado en primera división con el Villarreal y destacan jugadores como el cántabro Dani Rabaseda "Raba", el también delantero Rubén Mesa, el ex del Espanyol B Adrián Dalmau o los ex del Osasuna Ander Cantero e Imanol García. Parten con ventaja, por recorrido y experiencia, ante unos cachorros que han hecho un final de campaña demoledor, accediendo al play off de ascenso tras acumular goles y victorias en los últimos choques. Gaizka Garitano ha encontrado la tecla con el regreso del lesionado Iker Undabarrena, el portero Unai Simón, varias jornadas en el banquillo del primer equipo por las lesiones de Kepa Arrizabalaga, los defensas centrales Óscar Gil y Unai Bilbao, los dos con mucha experiencia y cuajo y una delantera donde ha brillado la puntería de Gorka Guruzeta y el trabajo de Asier Benito. No son los únicos que destacan, porque Andoni López, lateral que debutó en primera división contra el Girona, el mediocentro Peru Nolaskoain o el hijo de Aitor Larrazabal, Gaizka Larrazabal, también han hecho una gran temporada. Eso sí, en estas últimas jornadas, el que se ha destapado es Iñigo Vicente, ahora pegado a la banda, un jugador con desborde, gol, clase y nervio.

Otra eliminatoria será la que disputen Murcia y Elche, casi nada. El Elche estuvo en primera hace solo tres temporadas. El Murcia ya lleva diez sin llegar tan alto. Los dos coincidieron en primera allá por 1989. Ahora coinciden aquí, intentando comenzar el camino que les lleve de nuevo ahí. El Real Murcia está dirigido por José María Salmerón, ex entrenador de Almería, Poli Ejido, Lorca, Alavés, Fuenlabrada y UCAM Murcia, mientras que al Elche le dirige José Rojo "Pacheta", tras el cese de Vicente Mir. Pacheta es entrenador desde hace nueve años, habiendo pasado por Numancia, Oviedo, Cartagena, Hércules y dos experiencias fuera, una en Polonia (Korona Kielce) y otra en Tailandia (Ratchaburi FC). Los dos tienen, por cierto, a ayudantes que le sonarán a algunos aficionados, ya que David Karanka es el segundo de Salmerón y el argentino José Luis Acciari el de Pacheta. Jugadores como el asturiano Pedro Orfila, el madrileño David Mateos, el albaceteño Santi Jara, el jienense Fran Carnicer y su vecino de Jaén Elady Zorrilla o el murciano Armando Ortiz son argumentos suficientes para confiar en un Real Murcia donde, a sus 35 años, sigue jugando el sevillano David Sánchez, ex del Barça B, el Albacete, el Alavés, el Nástic, el propio Elche, el Atlético Baleares, el Melilla, el Cádiz o el Gloria Buzau y la Politécnica Timisoara en Rumanía. Un jugador de clase que ahora también tiene mucha experiencia. En Elche, algunos de los nombres que se podrían subrayar son los de gente como el ex jugador del Toledo Lolo Plá, el ex del Mirandés Daniel Provencio, el ex del Rayo Juan José Collantes, el ex del Córdoba Javi Flores, el ex del Sparta de Rotterdam Iván Calero, el tercero de la saga que forman los Aarón y Saúl Ñíguez, en este caso, Jony Ñíguez, el ya retirado y que regresó a la actividad Edu Albacar, el defensa más goleador de la larga historia del Elche o el ucraniano de la cantera del Valencia B Ivan Zotko. Pero, sobre todo, los dos nombres más destacados son los de sus dos delanteros goleadores, el catalán Benja Martínez, quien ya fue protagonista en el ascenso la temporada pasada de la Cultural Leonesa y un jugador que no necesita presentación, Juan Francisco Martínez "Nino", 37 años, hacía diez que dejó el Elche, de cuya cantera salió, para convertirse en uno de los grandes goleadores de la segunda división y golear también en primera tras pasar por Levante, Tenerife y Osasuna.

El Extremadura se vio fuera del play off hace unas pocas jornadas y cesaron a su primer entrenador, el ex jugador del Real Madrid Rafael Martín Vázquez. Para substituirlo, recuperaron al ex jugador del Atlético de Madrid Juan Sabas y bien por lo que ya había hecho Martín Vázquez o por lo que luego hizo Sabas, el caso es que el Extremadura se clasificó finalmente. Los asturianos Álex Barrera y Aitor Fernández, los canarios Airam Benito y Airam Cabrera, el uruguayo Jorge Zarfino, el goleador gaditano Kike Márquez o el ex del Cornellá Enric Gallego son algunos de los hombres importantes que intentarán que el Francisco de la Hera viva una segunda eliminatoria. Para hacerlo, tendrán que ganar al Deportivo Fabril, filial del Deportivo de La Coruña. Saben que, aunque ganen todas las eliminatorias, no podrán ascender, pero eso puede convertirles en un equipo aún más difícil. Entrenados por el ex guardameta uruguayo Gustavo Munúa, los fabriles ya han aportado jugadores a primera, y este mismo año han debutado gente como Steve Aldo One, Mujaid Sadick Aliu o Eduardo Expósito. Cerca han estado otros, como el mejor jugador de este equipo, el delantero Óscar García "Pinchi", el defensa Quique Fornos o Blas Alonso. Tienen a viejos conocidos del grupo dos como Gaizka Martínez y Martín Bengoa, al veterano goleador Uxío da Pena y otros jugadores que aspiran a hacer carrera profesional como Luis Fernández, Jorge Romay o el panameño Ismael Díaz. Sus rivales de región, el Celta de Vigo, también tendrán a su filial en la contienda.

Celta B y Marbella disputarán otra eliminatoria. El filial celeste se coló en el playoff gracias a su victoria en la última jornada y el empate entre el Rápido de Bouzas, también de Vigo, y el Navalcarnero. Hubo un tiempo en el que recibió el premio al entrenador más joven de España, y, la verdad, tras pasar por Burjassot, Wydad de Casablanca y selección de Marruecos (segundo de Benito Floro), Novelda, Eldense y Valladolid B, ahora entrena con éxito a los celtiñas y aún tiene 33 años recién cumplidos. Hablamos de Rubén Albés, el entrenador del Celta B. Su equipo es un equipo de mucho talento y prueba de ello es el debút en primera (y consolidación en el puesto: 20 partidos y 1 gol, en San Mamés) de Brais Méndez. Ningún otro jugador ha debutado pero muchos han ido convocados:  Diego Varela Pampín, el prometedor portero, ya 24 años, Daniel Sotres, Diego Alende, el alemán Dennis Eckert, Víctor Pastrana, Dejan Drazic, Dani Molina... Curiosamente no lo ha hecho su mejor goleador, el extremo de Lorca Juan Hernández, quien llegó al Celta vía Getafe B. Él será uno de los protagonistas de esta eliminatoria junto a los ya mencionados. El Marbella, por su parte, dirigido por Fernando Estévez, jugará su segundo play off de ascenso y con garantías, ya que han hecho una temporada bastante sólida. El experimentado portero José Manuel Muñoz "Wilfred", ex de Mirandés, Guijuelo o Llagostera, el ex del Numancia y Lugo, Manuel "Lolo" Pavón, el rumano Razvan Ochirosii, el dominicano Carlos Julio Martínez, el central madrileño Alejandro Catena, el veterano Javier Añón, el goleador Fran Ferrón o el jienense José Corpas son algunos de sus mejores jugadores, no los únicos, ya que Estévez cuenta con una buena plantilla de jugadores bregados en esta categoría.

El Cornellá de Jordi Roger Ceballos se clasificó para el playoff mezclando veteranía y joven talento. Serán una dura prueba para los jóvenes del Sporting B. Los catalanes cuentan, por ejemplo, con el espigado delantero holandés Leon de Kogel, ex del Utrecht, y el joven talento culé Rafa Múgica para el ataque, donde sufrieron la pérdida de su gran goleador (llevaba 18 goles) Enric Gallego, quien firmó en invierno por el Extremadura. Veteranos como Óscar Reche, Fito Miranda, Enric Maureta o Abdoulaye Fall serán importantes en la eliminatoria. Por su parte, el filial del Spórting ha sido toda una sorpresa en el disputado grupo dos. Durante mucho tiempo líder, no pudo con el empuje del Mirandés y la temporada se les ha hecho larga, pero han sido una de las noticias más positivas de un grupo dominado por los filiales. Consiguieron el segundo puesto final del grupo con una remontada en la última jornada ante un Arenas de Getxo que llegó a ir ganando por 0-2. Sin embargo, un último gol en el minuto 93 del delantero valenciano Álvaro Traver le dio el subcampeonato a los asturianos. Adrián Hernández Montoro ya ha debutado en el mayor, y Carlos Cordero, Pedro Díaz, Víctor Ruiz y Dani Martín han ido convocados. Quizás los dos casos más significativos son los de Nacho Méndez y Juan Rodríguez, jugadores que, no solo han debutado, si no que han tenido cierta continuidad en el equipo que dirije Rubén Baraja. 11 partidos el primero y 8 el segundo. Claudio Medina, Isma Cerro, Berto Cayarga o Pablo Fernández son otros nombres importantes de una generación que aspira a contribuir al renacer definitivo de la escuela de fútbol de Mareo.

Finalmente, la última eliminatoria la jugarán Fuenlabrada y Real Sociedad B. Los donostiarras han hecho otra temporada destacable, también aportando jugadores al primer equipo, incluso, a su propio entrenador. Y es que tras la destitución de Eusebio Sacristán, Imanol Alguacil, reconocido por su trabajo con el Sanse, ascendió a primera y dejo su puesto en manos de Aitor Zulaika. Siguieron compitiendo y acabaron por estar cerca de ser primeros de grupo. Eneko Jauregi, delantero centro, se marchó al Córdoba vía Cádiz con la temporada a la mitad, y el prometedor Martín Merquelanz se lesionó de gravedad. Además, jugadores como Jon Guridi o Andoni Gorosabel pasaban más tiempo en el primer equipo que en el filial. Gorosabel solo ha jugado dos partidos, pero fue convocado en seis ocasiones y era habitual en los entrenamientos. Guridi, por su parte, ya empieza a reclamar un puesto en Primera división, donde esta temporada ha jugado cuatro partidos. Ander Guevara y el portero Andoni Zubiaurre también fueron convocados. Pero, en líneas generales, el filial ha demostrado solidez y buen rendimiento, más allá de destacar a uno u otro jugador. Sin embargo, se podrían seguir de cerca los nombres del veterano (24 años) centrocampista Alejandro Sanz, del centrocampista goleador de 23 años Luca Sangalli (hermano del jugador del Alcorcón Marco Sangalli) o de los defensas Robin Le Normand y Adrián Lapeña. Lo tendrán difícil, eso sí, ante un Fuenlabrada que aspira a lo máximo y donde encontrarán, por cierto, a dos guipuzcoanos con mucha experiencia como Mikel Iribas y Mikel Arruabarrena. Eloy Jiménez es el entrenador del Fuenlabrada desde que estos cesaran a Antonio Calderón. Traspasaron a Luis Milla al Tenerife y se notó. Sin embargo, han conseguido clasificarse y ahora ya no querrán parar. El veterano ex del Getafe Daniel "Cata" Díaz, el goleador malagueño Dioni Villalba, el ex de Spórting y Elche Hugo Fraile, el trotamundos Juan Quero, ex jugador en Dubai, Malta, Tailandia o Bolivia, además del Rayo Vallecano, el Hércules, el Córdoba, Las Palmas..., el extremo Vicente Pérez, ex de Numancia o Nástic de Tarragona, Fran García, de la cantera del Villarreal o el veterano jugador canario Juanma Marrero son solo algunos de los nombres de una de las plantillas más ambiciosas, sin duda, de los cuatro grupos y que, a buen seguro, intentarán parar la soltura para el ataque de los jóvenes talentos guipuzcoanos. 

Muchos nombres, muchos datos (alguno seguro que incorrecto), alguna ausencia y, sobre todo, muchas ilusiones las que hemos ido mencionando aquí. Puede que la prensa nacional y el público en general mire más a Kiev y a las convocatorias de las selecciones, pero muchos aficionados estaremos mirando hacia estas eliminatorias que prometen la emoción que ha hecho siempre tan popular al fútbol. 

Posdata: no vamos a poner ningún nombre en negrita que son muchos. Elegimos como titulante a Enric Gallego porque, si no nos confundimos, entre los que metió con el Cornellá y los que ha conseguido con el Extremadura, se ha convertido en el máximo goleador de la categoría.

lunes, 14 de mayo de 2018

Álex Mumbrú

Fotografía encontrada en google images pero proveniente de deia,eus


Qué rápido pasan catorce años, ¿eh?, parece que fue ayer. Aquel ascenso de rojo, coronado con el campeonato LEB al derrotar al Granada de Sergio Valdeolmillos en La Casilla. Los Lucho Fernández, Bryan Sallier, Patrik Sáez de Ugarte, José Luis Maluenda, Venson Hamilton, pero, sobre todo, Javier Salgado y Txus Bidorreta, los dos nombres más unidos a la historia reciente del baloncesto bilbaíno. Debut en ACB en 2004. Qué ilusión al año siguiente, ya siendo ACB, que hasta Bozidar Maljkovic dijo que los bilbaínos habían traído aire fresco a la competición. 

Por el camino quedaban años de trasiego por las categorías inferiores. Nombres que solo quedan en la memoria de los más comprometidos y crédulos: Xabi Madina, Mark Poag, Álex Iturbe, Rubén Quintana, José Luis Ortún, Isma Torres... Unos jóvenes Txemi Urtasun, Fran Vázquez y Thiago Splitter jugaron en aquellos equipos que aspiraban al sueño. Y antes de ellos, el Patronato, el Bidegintza, los herederos de aquellas cenizas que dejó el Cajabilbao. Más nombres: Kuko Cruza, Russell Larson, Jeff Nordgaard, Iñigo Barona, Albert Burditt, Iñigo Batarrita, Kike Hermosilla, Miguel Ángel Pichardo... Y antes la gloria relativa y el dolor, aquel ascenso histórico que nunca se confirmó. Ganaban a la Unión Deportiva Salamanca y conseguían el ascenso a la ACB, pero todo terminaba en los despachos. Eduardo Piñero, Álvaro Coca, Patrick Sáez de Ugarte, Koldo Mauraza, Ferrán López, José "Pepón" Artiles, Fausto Orio, Iñaki Zubizarreta, Ronald Coleman y un jovencísimo Txus Vidorreta en el banquillo. Enfrente, jugadores como Jordi Millera, Perry Carter o Salva Guardia. Salamanca cantaba aquello de "Sabonis, Villacampa, caeréis en Salamanca." Y ellos acabarían disfrutándolo.  Igual que disfrutó el Puleva Granada con aquel 88 a 85 en La Casilla tras remontar una eliminatoria que los bilbaínos habían empezado ganando por 2-0. Mark Simpson llorando en medio de la cancha. Álex Etxebarria, Aitor Zárate, Román Carbajo, Kevin Holmes... Y los que vinieron antes, Wallace Bryant, Eugene McDowell, Grenville Waiters, José Antonio Figueroa, Xabier Jon Davalillo, Toñín Llorente, Chinche Lafuente, Darrell Lockhart y sobre todo Joe Kopicki. Para muchos, y yo me cuento entre ellos, nuestro baloncesto se quedó allí, entre el 90 y el 94, cuando éramos jóvenes y teníamos, sentíamos el vínculo. 

Todo eso, aunque no fuera suyo, aunque no lo heredara, arrastraba aquel equipo bilbaíno que, en 2004, hace solo catorce años, regresaba a lo más alto de la competición. En Diciembre de 2009, igualaba el número de partidos del Cajabilbao en la primera categoría del baloncesto profesional. Se iba labrando una nueva historia. La de los más de 15.000 espectadores en el BEC ante el Baskonia en 2007. La del subcampeonato de Supercopa, otra vez ante el Baskonia, en Septiembre del mismo año o el debut en play-offs aquella misma temporada. Las fases finales de Eurocup en Vitoria y Berlín. La final de la Liga ACB en la 2009-2010. ¡Una final de ACB! Los cuartos de final de la Euroliga. Aquella victoria ante el CSKA de Moscú. La derrota en la Eurocup de Charleroi ante el Lokomotiv Kuban. La historia de Marko Banic. De Ivan Koljevic, Germán Gabriel, Marcelinho Huertas, Nikos Zisis, Aaron Jackson, Kostas Vasileiadis, Janis Blums, Fotis Katsikaris, Predrag Savovic, Paco Vázquez, Dairis Bertans, Fred Weis, Raúl López, Quino Colom, Marko Todorovic, Renaldas Seibutis, Roger Grimau... Jugadores que, por una razón u otra, se quedaron ahí, en la memoria de los catorce años que han pasado volando. 

Y es que en catorce años, el Bilbao Basket creció tan rápido que a muchos les dio vértigo. Nació La Marea Negra, y los hombres de negro, y se construyó un nuevo estadio, y ya nadie se acordaba del parqué de La Casilla ni lo que suponía pagar un canon. Alguno se olvidaba hasta de pagar. De las finales, las ambiciones, los fichajes y los elogios, se pasó al terror de las deudas y los contenciosos administrativos. Salió Gorka Arrinda por la puerta de atrás y un recurso ante el Tribunal Administrativo del Deporte recuperó una plaza en la ACB para un equipo al que se la habían retirado por razones administrativas. Las ruedas de prensa de los jugadores, el fondo de garantía, los patrocinadores que no venían, los jugadores que se iban. Todo pareció empezar de repente y terminar de golpe. Pero el equipo renació en 2014. Diez años después de que empezara todo. Algo así como el renacer a bocanadas. En la 2014-2015 el Dominion Bilbao Basket llega a cuartos de final de la Eurocup, al playoff por el título. Es el equipo de Sito Alonso, de Marko Todorovic, Quino Colom, Dairis Bertans o Latavious Williams. 

Y el domingo se terminó. Catorce años acabaron de un plumazo, el que sacudió un triple de Matt Janning. El año en el que se retira Álex Mumbrú, un icono de Bilbao Basket en los últimos años (nueve, en concreto), un día después de que Axel Hervelle cumpliera 35 años (nueve de ellos jugando en Bilbao), en el partido 460 de Javi Salgado (diez temporadas en Bilbao Basket en dos épocas diferentes), una derrota más, la vigésimocuarta de la temporada, condenaba al descenso de categoría a un equipo que, como hemos repetido hasta la saciedad, ha vivido catorce últimos años de historia frenética y repleta. 

En caliente, Álex Mumbrú parecía no creérselo: "No queríamos que llegara nunca este momento". Javier Salgado intentaba poner ilusión pero le salía la coletilla: "Ojalá que sea solo un paso atrás para el equipo y no algo peor". Y el director general del equipo, Diego Sáenz, empezaba a buscar salidas, alguna, llena de curvas: "Queremos mantener el baloncesto y veremos cuál es la forma porque cambia la forma jurídica de ser ACB o LEB. Trabajaremos para que haya baloncesto de primer nivel en Bizkaia."

Aquel golpe de La Casilla, hace 27 años, le costó al baloncesto vizcaíno otros trece de reposo y recuperación. Lo que ha ocurrido este año parece arrastrase desde hace un lustro, cuando los castillos levantados se descubrieron hinchados, de naipes. El tiempo pasa volando, pero el balón siempre acaba cayendo tras el rebote. No hay forma de escapar hacia adelante. Las posibilidades quedan ahora abiertas y todo son preguntas: ¿vivirá el Bilbao Basket desde el otro lado la alegría de los despachos?,  ¿desaparecerá el equipo?, ¿aprovechará el descenso para terminar la purga?, ¿se volverá más rápido de lo que se volvió la anterior? Aún quedan días, semanas, meses por delante para que todas esas preguntas se resuelvan y sepamos si los catorce años se prolongarán, sea como sea, con la categoría que sea, pero con la ilusión, siempre, por bandera. Habrá que esperar, trasegar la decepción y confiar en que siempre quedará espacio para el baloncesto en una ciudad que le rascó al fútbol algo de protagonismo. 

Hacer una lectura de la temporada y explicar lo que ha pasado no es fácil. Quizás sí que lo sea, sobre todo para aquellos que lo han sufrido en directo y de cerca. Desde fuera, es más complicado. Hay datos que arrojan algo de luz: tres entrenadores, Carles Durán, Veljko Mrsic y Jaka Lakovic, jugadores que no terminan la temporada, Tim Kempton y Ricardo Fisher, nuevos que llegan pero no aportan como se esperaba, Benjamin Bentil y Nikola Rebic, lesiones en momentos clave, Dejan Todorovic y Jonathan Tabu, extracomunitarios que no marcan la diferencia, Mickel Gladness y Devin Thomas, los que se echaban de menos del año pasado, Michael Eric e Ivan Buva... El equipo no parecía arrancar nunca. La economía estrechaba las oportunidades de mejora. Los rivales se reforzaban, Gary Neal afinaba la puntería, Badalona sonreía, solo Sevilla mantenía el mismo nivel de desatino, y cada vez parecía más imposible detener la caída. Hasta que dos triples de dos norteamericanos, ambos del medio oeste, ambos tiradores, ambos de nombre de pila Matthew, uno Thomas, otro Janning, acabaron por darle la puntilla al equipo. Y sucedió. El Bilbao Basket abandona, deportivamente, la ACB. Lo hace tras catorce años disfrutando los vaivenes del éxito y del fracaso, dejando una masa social que disfruta de este deporte, ya sea como pasión o como oportunidad de ocio. Se termina, parece, un futuro que una vez pareció brillante y prometedor, y que aún puede llegar a cumplirse, quién sabe. Como hemos dicho antes, habrá que esperar con paciencia. 

Le voy a dar el titular de esta entrada a Álex Mumbrú porque creo que a Javier Salgado ya se lo di en su día. Se retirará siendo el 6º jugador con más partidos en ACB, el 5º con más minutos, el 9º con más puntos, el 3º con más triples, entre los quince primeros con más rebotes, los veinticinco primeros con más asistencias o los treinta con más robos. Se retirará con una medalla olímpica, siendo Campeón del Mundo y de Europa, sabiendo lo que es ganar una ACB, la que consiguió con el Real Madrid en 2007, el año en el que el Bilbao Basket se llamaba Lagun Aro, rozaron los playoffs y tan solo habían empezado el camino de inicio de estos catorce años hacia arriba y hacia abajo. Mumbrú se subiría al proyecto, lo viviría desde dentro, se empeñaría por él. Nació en Catalunya, pero se hizo vizcaíno. Su voz ha sido la voz del Bilbao Basket en los últimos nueve años. Su juego de espaldas en el poste, sus triples con curva, sus dedos buscando humedad. Se va, y con él, quizás, lo que pudo ser. 

Ya lo he dicho antes. Personalmente, yo me quedé allí, entre el 90 y el 94, escuchando por la radio la derrota contra John Ebeling y su Granada y viendo en la cancha la victoria ante el Salamanca que no sirvió para nada. Aún puedo recordar perfectamente la eliminatoria anterior, contra el Juventud Alcalá. La rueda de calentamiento de Mikel Cuadra. Aquello se queda grabado. Mis recuerdos están ahí. En los años adolescentes en los que le decíamos a nuestros padres que íbamos a jugar al patio, cogíamos el tren de cercanías escapando del pica y acabábamos en La Casilla. Allí vi jugar a Oscar Schmidt Bezerra, por ejemplo, por solo nombrar uno, y aunque fuera en un amistoso. La última vez que estuve en el Bilbao Arena, el Bilbao Basket jugaba entre semana, un partido intrascendente ante el Olimpia de Ljubljana. Creo que perdieron. Quizás no sea la persona más adecuada para haber escrito esto. Por eso, se lo dedico a todos los que lo han sentido más que yo, los que tienen aún más recuerdos, los que pueden llenar los huecos que le faltan a esta entrada, corregir sus errores, añadir más preguntas o incluso contestar a alguna de las que he hecho yo. A todos ellos, simplemente, decirles que ya se volvió una vez y se volverá otra. Solo esperemos que, esta vez, lo que se construya dure y resista aún más, que catorce han sabido a poco. 

domingo, 13 de mayo de 2018

Jon Aberasturi

Fotografía encontrada en google images, aunque aparece Ciclo 21 como origen

No nos vamos a engañar. Había muchas ganas. Estamos a mayo ya, la temporada empezó cuatro o cinco meses atrás, y teníamos ganas de celebrar esto. La temporada en la que el ciclismo vasco parecía renacer en el pelotón profesional, teníamos ganas de escribir esta entrada: la que anunciara la primera oportunidad de brindar con champán. El nombre a rotular, en este caso, por ser el primero, no es el de ninguno de los corredores que aparecen en la fotografía, pero sí el del titular: Jon Aberasturi

Y hemos tenido paciencia, no podía ser de otra manera. Tanta paciencia que, en lugar de lanzarnos como espontáneos al ruedo, con la primera, confiamos en que, al final del fin de semana, pudiéramos encontrarnos con más oportunidades de sumar nombres al laudatorio. Y así ha sido. Porque al primer nombre que escribíamos en negrita, le pudimos sumar otro hoy mismo, el del segundo vencedor: Mikel Bizkarra. Doble celebración en Aragón para un Euskadi-Murias Taldea que había estado buscándolo, y rozándolo, durante todo lo que va de temporada, y ahí lo tiene. Ya pueden darle argumentos contundentes a los que dudaban de ellos. 

El malogrado Agustín Sagasti le dio la primera a la Fundación Euskadi en abril de su primera temporada. Fue en la Vuelta al País Vasco, durante el primer sector de la última etapa. Tras una escapada de 80 kilómetros, el de Mungia llegaría en solitario a la meta de Loyola. Toni Rominger, quien ya había vencido en Balmaseda, no dejaría lugar a las sorpresas en Elosiaga y se llevaría la contrarreloj y su tercera Itzulia, la última que ganaría. 

Para el Murias Taldea, la primera fue en su segundo año como equipo profesional, hace solo dos temporadas, y la logró el prometedor pero ya retirado Imanol Estévez en la Volta ao Alentejo. Ahora, en solo un fin de semana, ya han sumado otro par de muescas a su palmarés, y lo hacen desde la recién estrenada categoría Continental Profesional. Seguro que no hay nadie más feliz y satisfecho que el testarudo Jon Odriozola, auténtico alma de este proyecto al que se empeñó en hacer realidad y, pase lo que pase en el futuro, lo ha conseguido. 

La Vuelta a Aragón dijo adiós en 2005. No se había vuelto a disputar hasta esta temporada, en un regreso logrado a base de esfuerzo y que ha alegrado a los aficionados nacionales, ansiosos por recuperar todas esas pruebas que fueron desapareciendo poco a poco. Con una orografía propicia para las grandes etapas, Aragón siempre fue una prueba importante del calendario profesional en España. En su palmarés, relucen como ganadores finales gente como Melchor Mauri, Fernando Escartín, Leonardo Piepoli, Juan Carlos Domínguez, Lucho Herrera, Pedro Delgado, Anselmo Fuerte, Stefano Garzelli o Rubén Plaza, el último. Desde hoy mismo, el escalador zamorano Jaime Rosón pasa a ocupar un lugar predilecto en la lista, el primero de una nueva época que esperamos longeva. 

Sin embargo, Movistar no ha arrasado como suele hacer habitualmente en las pruebas nacionales que no pertenecen al World Tour. En lo que va de año, ya han ganado en la Vuelta a Asturias (Richard Carapaz), la Volta a Catalunya (Alejandro Valverde), Volta a la Comunitat Valenciana (Alejandro Valverde), más clásicas como el Gran Premio Miguel Indurain (Alejandro Valverde) o la Klasika Primavera (Andrey Amador). También se han llevado la clasificación final de la Vuelta a Aragón, como ya hemos dicho, pero han tenido que compartir protagonismo, y quizás se podría decir que hasta cederlo, por el excelente rendimiento del Murias Taldea: dos de las tres victorias parciales, un hombre en el pódium, otro más entre los cinco primeros de la general, la victoria final por equipos, la victoria final en la clasificación de la montaña (Mikel Bizkarra), la clasificación final en el premio de la regularidad (Jon Aberasturi) y, de postre, el premio a mejor corredor aragonés que se ha llevado Sergio Samitier. Un botín de aúpa para el equipo vasco, hambriento desde que empezó la temporada, pero, probablemente, aún no saciado. 

Y es que con estas dos victorias, no se le puede quitar mérito a lo que ya venían haciendo. Desde que allá por enero comenzara el ambicioso calendario del equipo de Jon Odriozola (en Aragón la dirección deportiva ha estado en manos del ex Euskaltel Rubén Pérez, al que también procede mencionar y felicitar), el equipo vasco no ha dejado de intentarlo y de tener presencia en carretera. Los datos no dejan lugar a la duda. Incluyendo las victorias y los puestos en esta última semana, el equipo había cosechado 56 puestos entre los diez primeros. 

El número es bastante sorprendente: son 56 top tens en cinco meses. Solo contamos puestos en etapas y en generales, no en otras clasificaciones, parciales o finales. Todo un éxito. Y conseguidos todos ellos por catorce corredores distintos en una plantilla de tan solo veinte corredores. Bien es cierto que hay un pequeño truco en ese número de 56, ya que he incluido como siete lo que fue un único puesto de honor: la séptima posición en la contrarreloj por equipos de la Volta a la Comunitat Valenciana, que tuvo lugar en la tercera parcial de la edición de este año. Mikel Bizkarra, Eduard Prades, Enrique Sanz, Garikoitz Bravo, Héctor Sáez, Sergio Samitier y Julen Irizar formaban aquel equipo. Pero incluso si hubiéramos contado ésta como un solo top ten, seguirían siendo 50 resultados entre los diez primeros, un número más que reseñable. 

Jon Aberasturi y Mikel Bizkarra son los corredores más destacables, básicamente, porque son los dos únicos que han ganado. Jon Aberasturi, como ya hemos contado, lo hizo en la primera etapa de la Vuelta a Aragón, donde también acabó en 3ª posición en la segunda etapa, pero ya había conseguido muchos puestos de honor: 3º en la tercera etapa del Tour de Yorkshire, 2º en la primera y en la segunda etapa de la Vuelta a Castilla y León, 6º en la primera etapa del Circuito de La Sarthe, 3º en la sexta etapa de la Volta ao Alentejo, 7º en la segunda etapa de la Volta ao Alentejo, 7º en la clásica de Arrabida o 6º en la tercera etapa de la Vuelta a Andalucía. El sprinter alavés era una de las grandes apuestas de Jon Odriozola. Se marchó a Japón para relanzar su carrera y volvía con ocho victorias solo en 2017 y mucho protagonismo en el circuito asiático. No ha defraudado. Por su parte, Mikel Bizkarra se estrenaba en Ampriu hoy mismo y, aunque no había sumado muchos puestos de honor en lo que iba de temporada, siempre había aparecido en alto, demostrado regularidad, y deslumbró en Allanadas, durante la Vuelta a Andalucía, donde se codeó con lo mejor del pelotón y acabó 8º en una etapa que ganaría Wouter Poels. El otro protagonista en Aragón ha sido Gari Bravo, uno de los grandes estandartes de este proyecto, siempre trabajador y porfiado, al que se veía tan contento o más que Bizkarra en Cerler. En Aragón ha conseguido sus primeros puestos de honor: 3º en la primera etapa, 2º en la tercera etapa y 5º en la general final. Para tener una noción de cómo el equipo lucha y busca presencia en todas las carreras, cabría poner como ejemplo que, mientras Bizkarra y Bravo disfrutaban escalando Cerler, Héctor Sáez se metía en la escapada buena de la última etapa de los 4 Días de Dunckerque y le daba otro top ten al equipo: 7º en la sexta etapa. Antes, Mikel Aristi había conseguido el mismo puesto, 7º, en la tercera y la cuarta etapa de la misma prueba. Era la primera posición de honor para Sáez, pero no para un Aristi que está realizando una gran temporada aunque no haya podido levantar los brazos: 7º en el Tro-Bro Leon y 6º en la segunda y la sexta etapa de la Volta ao Alentejo. Hasta las victorias de Aberasturi y Bizkarra, el verdadero protagonista de la temporada verde era Eduard Prades. Había rozado la victoria, sin conseguirla, pero sus puestos de honor, alguno a nivel internacional, le catapultaban a lo más alto de los honores vascos: 2º en la general final del Tour de Yorkshire y 3º en la segunda etapa y 5º en la cuarta etapa de la misma prueba británica, 4º en la primera etapa de la Vuelta a Asturias, 7º en la 3º etapa de la misma prueba, 3º en la primera, 2º en la tercera y 3º en la general de la Vuelta a Castilla y León, 6º en la segunda etapa de la Vuelta al País Vasco, 4º en el Gran Premio Miguel Indurain y 6º en el Trofeo Lloseta-Andratx de la Challenge de Mallorca. Casi nada. Es el primer corredor en el ranking individual de la temporada 2018 según la web procyclingstats, PCS, con 250 puntos en el puesto 95. Es decir, está entre los 100 corredores más valorados ahora mismo. Junto a Aberasturi y Prades, otra gran apuesta del equipo para tener protagonismo era el veterano velocista navarro Enrique Sanz y, aunque no ha ganado, también acumula una buena lista de puestos de honor: 3º en la segunda y 4º en la tercera de la Vuelta a la Comunidad de Madrid, 7º en la primera y 3º en la segunda de la Vuelta a Castilla y León, 5º en la tercera de la Vuelta al País Vasco, 6º en la sexta de la Volta a Catalunya y 4º en el Trofeo Palma de la Challenge de Mallorca. Hasta que lo han conseguido Aberasturi y Bizkarra, las dos únicas victorias que se habían conseguido las habían logrado Óscar Rodríguez y Fernando Barceló. El primero ganó la montaña, y con mucho sufrimiento y reconocimiento final, en la prestigiosa carrera del Tour de los Alpes, mientras que el segundo ganó la misma clasificación en otra prueba francesa, el Tour de Haut Var. No contamos ninguna de ellas en la suma final de puestos de honor, pero sí el 7º puesto en la general de la Volta ao Alentejo que consiguió Fernando Barceló o el 3º en la quinta etapa de la misma prueba, disputada contra el reloj, que consiguió Óscar Rodríguez. Otros cuatro hombres han conseguido al menos un puesto de honor. Mikel Iturria fue 10º en la primera etapa de la Vuelta a la Comunidad de Madrid, Aitor González fue 8º en la cuarta etapa de la Volta ao Alentejo, Julen Irizar fue 6º en la primera etapa del Tour de La Provence y Cyril Barthe fue 10º en la segunda etapa del Tour de Haut Var y en la tercera del Tour de La Provence. 

Vale, no son victorias. Solo cuenta eso para alguno. Pero, aún y así, todos esos puestos les han valido para, a falta de que la UCI publique sus rankings, ocupar el puesto 30 en la clasificación de mejores equipos de la PCS con 699 puntos. Es trigésimo de 171 equipos que han conseguido puntuación. Está muy lejos del Cofidis, 15º con 1786, primer equipo Profesional Continental en la lista, mejor que equipos World Tour como UAE, Sunweb, Dimension Data o Katusha, pero, con esos puntos, el Euskadi Basque Country-Murias Taldea está por delante de otros equipos importantes en su categoría como Caja Rural, Vital Concept, Aqua Blue Sport, Bardiani, Fortuneo, Manzanas Postobón o Nippo-Vini Fantini. Esta clasificación puede variar mañana mismo, pero así está a 13 de Mayo de 2018. 

Esperemos poder seguir contando más victorias, pero, como siempre, intentarlo también tiene su mérito. Al menos, en este blog, estamos por la labor de no dejarnos llevar solo por los triunfos, ya lo sabéis. Aunque sí, lo confesamos al principio y lo volvemos a hacer hoy: teníamos ganas de escribir ésta, claro que sí.

jueves, 10 de mayo de 2018

James Borrego

Fotografía encontrada en google que parece provenir de la web solobasket


Aún no ha terminado la temporada y está la cosa que arde. Curiosamente, el fuego ha comenzado en los banquillos. Se presume éste un verano intenso en el mercado de la NBA, donde ya ha habido hasta emoción para ver quién se enrolaba en el draft, pero lo que quizás no esperaban muchos es que los movimientos empezaran tan pronto y empezaran desde los puestos de mando, la gente que viste corbata y traje. 

Y es que son varios los equipos que cambiarán de entrenador. Algunos ya han empezado a anunciar los nuevos inquilinos de sus oficinas mientras que en otros casos se suceden los rumores y las entrevistas. Es curiosa la forma de manejarse que tiene los ejecutivos en la NBA, con entrevistas de trabajo, vuelta a entrevistarse y yo qué sé. Me imagino a los candidatos respondiendo a preguntas de esas que te hacían a menudo: ordena estos colores, si fueras un animal, ¿cuál querrías ser?, ¿cómo te definirías?... Me da la risa solo de imaginarme a Gregg  Popovich intentando responderlas. 

Precisamente Popovich es protagonista, pero no por su contrato de trabajo, si no por la de su equipo técnico. Nadie parece discutir que Popovich seguirá siendo el líder del banquillo de los San Antonio Spurs, aunque algunos dudaban de su decisión personal tras los años de desgaste, el cambio de generación que se plantea en esta plantilla y la desgracia familiar que sacudió su hogar hace solo unas semanas. Sin embargo, no hay rumores a este respecto y parece que Popovich seguirá trabajando para recomponer un equipo en el que la posible salida de Kwahi Leonard es el centro de atención. Por lo que sería protagonista en esta entrada Popovich es porque lo primero que va a tener que renovar es su cuadrilla de currantes. Al paso que vamos, no le va a quedar ninguno. 

Empezemos por lo que parece confirmado. James Borrego, natural de Alburquerque, Nuevo México, dejará de ser ayudante de Popovich para convertirse en el primer entrenador de los Charlotte Hornets que gestiona Michael Jordan. Borrego ya estuvo ahí cuando los Orlando Magic echaron a Jacque Vaughn, actual asistente en los Brooklyn Nets, aunque solo fuera durante unos partidos. Algunos periodistas, como David Flores, periodista de Kens5, ya lo han presentado como el primer entrenador hispano en alcanzar el honor de ser jefe técnico de una franquicia NBA. Por cierto, en la lista de candidatos al puesto que finalmente ocupará Borrego, también estaba Jay Larrañaga, ahora ayudante en los Celtics de Boston, otrora jugador del CB Sevilla, Gran Canaria o Real Madrid, nacido en Charlotte, pero de origen irlandés y, al menos por la pinta del apellido, también vasco. Otro colaborador de Popovich también había sonado para hacer historia, en este caso, de género, porque Becky Hammon ha sonado en los muchos rumores que apuntan a la cobertura del hueco dejado por Joe Prunty, que actuaba en calidad de temporero, en los Milwaukee Bucks. Aún habrá que esperar para confirmar si Hammon rompe esas barreras o sigue trabajando con Popovich. Y lo mismo pasa con otro que también podía haber innovado, Ettore Messina. El italiano, que también ha ocupado el puesto de entrenador jefe en alguna ausencia temporal de Popovich, sonó para el mismo puesto que ha acabado consiguiendo, al parecer, Borrego. Aún se le relaciona con otros equipos y parece que puede tener su oportunidad. Está también en la relación de candidatos al banquillo de los Bucks, igual que lo estuvo el propio Borrego, lo está Becky Hammon, y según distintos periodistas lo podrían estar Steve Clifford, Mike Budenholzer, el entrenador del Darussafaka David Blatt y el otro nombre relacionado con los Spurs, Monty Williams. Williams, ex jugador de los Nuggets, Knicks, Magic, 76ers y los propios Spurs, también fue entrenador ayudante en Blazers, Pelicans y Thunder. Desde 2016 es subdirector de operaciones deportivas en los Spurs. Williams también ha sonado para Detroit Pistons. Y para los Orlando Magic, por último, parece que ha sonado Ime Udoka, ex jugador de UCAM Murcia, y ayudante de Popovich desde que se retiró allá por 2012. Teniendo en cuenta que Popovich es el presidente de operaciones deportivas y el entrenador jefe, si, al final se van Monty Williams, James Borrego, Becky Hammon, Ime Udoka y Ettore Messina se quedará tan solo con dos ayudantes que no parecen haber recibido, hasta ahora, ofertas, Will Hardy y Chip Engelland. Así que huele a que, si los rumores son ciertos, Popovich tendrá que empezar a recomponer sus Spurs desde la misma oficina. Popovich, por cierto, es el único entrenador de la NBA, junto com Tom Thibodeau de los Minnesota Timberwolves, que ocupa al mismo tiempo el cargo de entrenador jefe y el de mánager general o director de operaciones deportivas o como quieran llamarlo. Es decir, tiene el control técnico y ejecutivo. Antes era más habitual, pero parece que la tendencia, hoy en día, descubre que los dueños prefieren repartir tareas.

En este repaso hemos visto que, tanto en el confirmado Borrego como en los rumoreados Hammon y Messina, los periodistas subrayaban el carácter histórico de los posibles movimientos. Y esa también es una tónica que está sorprendiendo en esta colección de rumores y confirmaciones. Sin embargo, el que ya lo ha hecho es Igor Kokoskov. El entrenador serbio, que dejara Belgrado muchos años atrás para perseguir el sueño americano, se ha convertido en el primer preparador europeo en alcanzar el puesto de entrenador jefe. El seleccionador de Eslovenia en el pasado europeo de Turquía, donde los Luka Doncic, Goran Dragic y Klemen Prepelic se llevaron la medalla de oro, ha firmado contrato con los Phoenix Suns, de los que ya fuera entrenador ayudante. Lleva desde 1999 dedicándose a la ayudantía. Empezó en Missouri, en la NCAA, y ha pasado por Clippers, Pistons, Cavaliers, Magic, Jazz, su último destino (de ahí la alegría y enhorabuena que le dedicó en público Ricky Rubio), y los propios Suns antes de que Ryan McDonough le ofreciera el puesto de entrenador principal. David Blatt tenía la nacionalidad israelí, Vinny del Negro y Mike D'Antoni la italiana y Jay Triano nació en Canadá, por solo mencionar unos pocos, así que el carácter internacional ya había ido entrando en los banquillos americanos. Sin embargo, Kokoskov rompe la barrera del océano Atlántico, adelantándose a Ettore Messina y a los eternos rumores de entrenadores como Zeljko Obradovic, Dusan Ivkovic o Svetislav Pesic

Otros equipos que han confirmado sus cambios no han tenido tanta repercusión. J.B. Bickerstaff, hijo de Bernie Bickerstaff, ex entrenador de Sonics, Nuggets y Bobcats, renovó por los Grizzlies donde llegó para substituir a David Fizdale. Y, precisamente Fizdale ha firmado por los New York Knicks. Muchos entrenadores habían sonado para convertirse en el vigésimo noveno entrenador de los de la gran manzana. Al final, ha sido un Fizdale cuyo fichaje, al menos en España, se aprovechó para revivir su polémica relación, al parecer, con Marc Gasol. La verdad es que el banquillo de los Knicks es más impredecible de lo que querrían sus aficionados. Si ponemos como eje de la comparación los años de Pat Riley, el último entrenador de los Knicks en ser nombrado mejor entrenador del año mientras estaba en Nueva York, temporada 1992-1993, sorprende que, en los casi 50 años anteriores de historia, los Knicks conocieran solo 15 entrenadores. Mientras que, desde que lo dejó Riley, han pasado 23 años, la mitad, más o menos, y ya han tenido 14 entrenadores.

Aún están libres los banquillos de Orlando, Atlanta, Detroit y el ya mencionado de los Milwaukee Bucks. Los Pistons anunciaban que Stan Van Gundy no seguiría y, con este despido, los dos hermanos se quedan pendientes de encontrar trabajo. Jeff Van Gundy, el pequeño de los dos, no entrena desde que lo hiciera para los Houston Rockets hace como diez años. Lo que sí ha hecho, y aquí vuelve a aparecer Popovich, es ejercer el rol de seleccionador nacional cuando Popovich no estaba. Se le ve cómodo haciendo de comentarista para ESPN pero su nombre también ha aparecido, aunque débilmente, en algunos rumores. El mayor, Stan Van Gundy, recién finiquitada su trayectoria con los Pistons, intentará buscar otro destino que sumar a sus experiencias pasadas en Detroit, Miami y Orlando. Por ahora, para substituirle en los Pistons, sonó el nombre de David Griffin, quien fuera mánager general de los Cleveland Cavaliers hasta hace bien poco. No ha sido el único, porque también dicen que en Detroit consideran las alternativas de Mike Budenholzer, Mike Brown, el propio Monty Williams, del que ya hemos hablado, o incluso barajan la opción de un histórico de la NCAA, el entrenador de Michigan State, Tom Izzo. Al parecer, Atlanta se ha reunido con Lloyd Pierce, asistente en Philadelphia 76ers y volverá a reunirse con ellos, aunque también parece que hablarán con Stephen Silas, ayudante en los Hornets, Nate Tibbetts, ayudante en los Blazers y Jarron Collins, ayudante en los Warriors. En Orlando, también hay varios nombres que suenan como candidatos, como los recurrentes que aparecen en todas las listas más otros que pueden sonar más exóticos, como David Vanterpool, ex jugador del Avellino, del Siena y del CSKA de Moscú que ahora ejerce de ayudante en los Blazers. Sin embargo, el que más ha sonado con fuerza en los Magic últimamente, y también lo ha hecho para los Pistons, es Jerry Stackhouse, considerado uno de los entrenadores jóvenes con más futuro después de su buen trabajo en la G-League con los Raptors 905. Pero precisamente esa vinculación con Canadá ha hecho que su nombre también aparezca en una nueva quiniela, la que pone en el disparadero a Dwayne Casey, elogiado durante toda la temporada, pero discutido ahora, después del 4-0 ante los Cleveland Cavaliers. 

Hace unos días, Mike Bibby salía a la palestra tras su éxito como entrenador en el instituto. Hablaba de pasar a entrenar en la NCAA o incluso en la NBA. Sin embargo, el que más fuerza ha tenido en los rumores recientes, es otro ex jugador que empieza ahora su carrera como entrenador en el instituto. Hablamos, en concreto, de Brandon Roy, la estrella de los Blazers, malogrado por las lesiones. En 2016 entrenó a Michael Porter Jr. en la Nathan Hale High School y consiguió un récord de 29 victorias por ninguna derrota, lo que le llevó a ser galardonado con el premio Naismith High School Coach of the Year, un galardón que se entrega desde 2008, año en que lo ganó Bob Hurley, padre de Bobby Hurley, actual entrenador de Arizona State, y que acredita al mejor entrenador de instituto a nivel nacional. Este premio lo ha ganado hasta en tres ocasiones (2009, 2012 y 2015) el que está considerado como mejor entrenador del país en esta categoría, Steve Smith. Smith, entrenador de la Oak Hill Academy de Mouth of Wilson, Virginia, ha tenido en sus equipos a jugadores, por entonces adolescentes, como Carmelo Anthony, Michael Beasley, Kevin Durant, Steve Blake, Rajon Rondo o el ya mencionado Jerry Stackhouse. Él no ha sonado en ningún rumor y no parece que vaya a abandonar Virginia, pero sí están en el candelero sus antiguos jugadores.

Veremos en que acaba todo esto. Aún está por ver si hay más cambios, candidatos, nuevos entrenadores o entrenadoras. El titular se lo vamos a dar a James Borrego y la foto también va a ser suya.



miércoles, 11 de abril de 2018

Kazuyuki Manabe

Imagen encontrada en google, proviene de la web ofical del equipo Matrix Powertag


Ya hemos hecho entradas parecidas a esta en otras ocasiones. Y es que da mucho juego. La categoría continental de la UCI incluye 176 equipos de muchos países, con presupuestos, aspiraciones y estructuras muy diversas. Hace un año, la recomendable web zikloland.com, en un artículo que titulaban "La difícil vida en los equipos continentales", ya explicaba las dificultades que se pasaban en una categoría donde los sueldos mínimos variaban mucho de un equipo a otro, las ventajas en el calendario no eran tan visibles y la UCI mantenía oficialmente el amauterismo entre los contratados por esos equipos. 

Nosotros, generalmente, nos hemos fijado en cosas más baladíes: la procedencia, la edad, los parentescos. Y, en esta ocasión, vamos a hacer lo mismo. En Diciembre del año pasado, algunos periódicos deportivos estatales se hacían eco de la vida de Riccardo Ricco, el defenestrado corredor italiano que dilapidó su carrera por el dopaje. Subrayaban que ahora se dedicaba a los helados en Tenerife y que pensaba en volver al ciclismo cuando terminara su sanción y aún teniendo ya sobre 40 años. 

No recuerdo qué explicaciones o propósitos se dieron cuando la UCI inauguró la categoría continental, pero sospecho que se entendía como un paso intermedio entre el amateurismo y el campo profesional; una categoría inundada de jóvenes promesas que encontraban la oportunidad de despuntar en algunas carreras profesionales para acelerar su desarrollo. Precisamente ese sustantivo, el de desarrollo, se utilizaba y se utiliza para algunos equipos World Tour que organizaban equipos en esta categoría o alcanzaban acuerdos con otros, para mantener una línea de trabajo con jóvenes corredores. Aún hay algunos, pero menos que antes. Y aunque, si se hiciera un estudio estadístico completo, creo que la tendencia sería, aún, la de encontrar corredores jóvenes en esta categoría, aspirantes a crecer y ocupar las jubilaciones en categorías mayores, también es cierto que Riccardo Riccó, si volviera y firmara por alguno de los equipos continentales de ese año, no desentonaría o no sería, probablemente, el más veterano de todos. 

Echándole un rápido vistazo a los equipos en categoría continental (tal y como están publicados en la web de la UCI) sorprende encontrarse a corredores que hace cinco o seis años hacían entre los diez primeros en el Tour (Janez Brajkovic) o entre los quince primeros (Chris Sorensen), ganaban la Vuelta a Colonia o la Settimana Coppi e Bartali (Jan Barta), acababan sextos en el mundial en ruta (Romain Feillu) o eran campeones de su país en ruta (Yuri Trofimov) y en contrarreloj (Artem Ovechkin). Supongo que el tiempo (u otras circunstancias) no pasa en balde. 

Pero, como comentábamos antes, lo que sorprende es también la cantidad de veteranos incapaces de ponerle fin a su carrera que continúan dilatándola en esta categoría. Por supuesto, el más visible sigue siendo Davide Rebellin, quien, nacido en 1971, por lo tanto, bien superados los cuarenta, sigue corriendo en el equipo continental Sovac Natura4ever argelino. Además, hasta hace bien poco, seguía ganando. No es, sin embargo, el más veterano. Ese honor lo sigue disfrutando el neerlandés Lex Nederlof, del que ya hablamos largo y tendido en este blog, quien, a sus 52 años (nació en 1966) o quizás 51, no sé si ya cumplió este año, aparece en la lista del equipo laosiano Nex CCN Cycling Team. De todas formas, lo que sorprende, es que los casos de Rebellin y Nederlof no son puntuales. Hay más casos y nos hemos propuesto asomar alguno de ellos. 

Para concretar el ejercicio, nos hemos puesto una fecha: el año 1980. Hemos apuntado todos los corredores que aparezcan en las listas de corredores en equipos continentales que ha publicado la UCI en su web. Por lo tanto, hablamos de corredores que, como poco, tienen entre 37 y 38 años y corren en continental. Nosotros vamos a dar por cumplido el año que todos celebraremos en 2018, aunque, en algunos casos, puede que esos corredores (dado que aún estamos en abril) aún tengan pendiente soplar las velas. De 1980 a 1966, el año de Nederlof, nos encontraremos con varios ejemplos que os listaremos aquí y, después, sacaremos un par de conclusiones, como siempre, un tanto superficiales y caprichosas. 

Empezando por el equipo donde corre Lex Nederlof, el Nex CNN Cyling Team de Laos, ahí nos encontramos hasta tres compañeros más que entrarían en esta lista. El más veterano de ellos sería un corredor de Malasia, Phun Hong Ong que nació en 1975. 42 años tiene el ruso Konstantin Fast, compañero de Ong y Nederlof y, el más joven de los cuatro sería el indonesio Ryan Ariehan quien corre en el mismo equipo a sus 39 años. No es el único equipo que acumula veteranía y experiencia. Otro buen ejemplo sería el equipo japonés Matrix Powertag. En este equipo nos encontramos a tres japoneses con mucho bagaje: Kazuyuki Manabe tiene 48 años (nació en 1970), Daisei Nagara tiene 44 años (nació en 1974) y Naoki Mukaigawa tiene 38 años (nació en 1980). Hablamos de un equipo que tiene corredores que no entran en esta lista pero la rozan, como Junya Sano (1982) o Yukihiro Doi (1983) y donde también corren los españoles Airán Fernández (1988) y José Vicente Toribio (1985). Sin embargo, el equipo que se lleva la palma en esto de acumular años viene de Irán. En el Omidnia Mashhad Team encontramos hasta seis corredores que incluimos en esta lista, todos iraníes y con mucha experiencia, al menos, por lo que indican sus edades. De más veterano a menos, la lista incluye a Ahmad Noormohammadi Baygi (45 años), Mahdi Rouzbahanzh (44 años), Saaed Dargahi (41 años), Mahdi Heidari (40 años), Kamal Razi (40 años) y Masoud Poor Hemmati (38 años).No son los únicos ejemplos que nos ofrece Irán. Saeid Chehrzad, de 40 años, es un corredor iraní que corre en su país, en el Mes Kerman. Igual que Mahdi Bahari, de 38 años, que corre también en su país, esta vez, para el DTF Team. Seyed Moezeddin Seyed Rezaei Khormizi sería otro ejemplo: corre en Irán para el Pishgaman Cycling Team, es iraní, y tiene 39 años. El último caso que hemos encontrado sería el del también iraní Ghader Mizbani Iranagh, de 43 años, que corre en el también iraní Tabriz Shahrdari Team. 

El resto de casos están más repartidos. Rolando González Fernández, un corredor costarricense de 38 años, corre para el equipo norteamericano del 303 Project. En otro equipo norteamericano, el CCB Foundation-Sicleri, corre Tim Mitchell, norteamericano de 40 años. También en Estados Unidos, en el Team Illuminate en este caso, nos encontramos con Rob Evans, de 40 años. 

En sudamérica, concretamente en Argentina, también nos encontramos con varios ejemplos. En el equipo continental argentino Municipalidad de Pocito, nos encontramos con dos veteranos corredores chilenos, Marco Antonio Arraigada Quinchel, de 43 años, y Gonzalo Savas Miranda Figueroa de 39 años. En otro equipo del mismo país, el Asociación Civil Agrupación Virgen de Fátima, corre Luciano Montivero, un argentino de 40 años. Su compatriota Sergio Javier Aguirre Maldonado corre para el Municipalidad de Rawson, equipo del mismo país, y tiene 42 años. Siguiendo con este continente, también nos encontramos con varios ejemplos en Colombia. Un veterano con victorias en Europa, José Rodolfo Serpa, alarga su carrera en el GW Shimano de su país. Tiene 39 años. Su compatriota Luis Felipe Laverde llegó a ganar en el Giro de Italia y ahora sigue corriendo, a sus 39 años también, en el Coldeportes Zenu Sello Rojo de su país. El otro gran veterano del pelotón colombiano tiene la nacionalidad, pero es español de nacimiento. Hablamos del aún competitivo Óscar Miguel Sevilla Rivera quien, a sus 42 años, sigue corriendo, en esta temporada para el equipo colombiano Medellín. Dos último casos colombianos nos llevan al extranjero. Uno sería el del veterano corredor con apellidos de alcurnia en ese país y en este deporte, Víctor Niño Corredor, quien, a sus 45 años, sigue corriendo, pero lo hace en Malasia, en el Team Sapura Cycling. El otro es el de Francisco Jarley Colorado Hernández, de 38 años, un colombiano que corre en China, en el Ningxia Sports Lottery Livall Cycling Team. En el Inteja de la República Dominicana nos encontramos al otro gran ejemplo español de veterania, a Francisco Mancebo Pérez quien, a sus 42 años, alarga su carrera en este equipo dirigido por el aún corredor Diego Milán. 

En Europa, nos encontramos también varios casos y en varios países. En las Islas Británicas, por ejemplo, tenemos a tres británicos corriendo fuera. A Russell Downing, por ejemplo, 40 años, corriendo en el Holdsworth Pro Racing irlandés. Y a Martin Ford, de 44 años, corriendo en el Java Partizan serbio. Precisamente en ese equipo, también encontramos a otro veterano, en este caso, alemán, Andreas Keuser, de 44 años también. Dos corredores veteranos coinciden también en el equipo finlandés Memil CCN Pro Cycling. En este caso, el finés Patrik Joefsson, de 38 años, y el tercer británico, Robert Orr, de 38 años. Con la misma edad, 38 años, nos encontramos en Croacia, en el Meridiana Kamen Team, al croata Ivan Vojskovic. Su compatriota Radoslav Rogina, de 39 años, corre en el Adria Mobil esloveno, donde coincide con el nacional Jure Golcer, de 41 años. Más al norte, tenemos al checo Rotislav Krotky, de 42 años, corriendo para el AC Sparta Praha de su país. A su compatriota Tomas Buchacek, de 40 años, corriendo para otro equipo del mismo país, el Elkov-Author, donde corre Jan Barta, precisamente. En Alemania, tenemos al alemán Robert Retschke, de 38 años, corriendo en su país para el Team Lotto-Kern Haus. Y con la misma edad y la misma nacionalidad, también corre en Alemania, pero para el Bike Aid, Matthias Schnapka. En Ucrania, tenemos al ucraniano Sergiy Grechyn, de 39 años, que corre en su país, en el Lviv Cycling Team. Y en Hungría tenemos a un veterano italiano, Cristian Bianchetti, que corre en el Kobanya Cycling Team húngaro a sus 41 años. Otro italiano, este con un buen palmarés que incluye triunfos en la Subida al Naranco, el Giro de Toscana, el Tour del Mediterráneo o el Gran Premio Miguel Indurain es Rinaldo Nocentini, quien, a sus 41 años, sigue corriendo en Portugal, en el Sporting/Tavira. En el Efapel del mismo país corre Sergio Paulinho, portugués de 38 años. El belga de 38 años David Boucher alarga su carrera en el Tartaletto-Isorex de su país y el rumano Carol-Eduard Novak, quien por cierto es campeón paralímpico, corre en el Team Novak de su país a sus 42 años. Los dos últimos casos en Europa serían para españoles corriendo en Portugal: David Arroyo, de 38 años, quien corre junto al ya mencionado Paulinho en el Efapel y Gustavo César Veloso, también de 38 años, quien lo hace en el W5S/FC Porto del mismo país.
Nos quedaría un último ejemplo que hemos encontrado, en las antípodas, el del australiano Stuart Shaw, quien corre para un equipo lleno de jóvenes en su país, el Australian Cycling Academy, a pesar de tener 41 años. 

Una larga lista que, por supuesto, no sirve para llegar a grandes conclusiones porque la fecha que nos hemos puesto, el año 1980, no deja de ser caprichosa. Es cierto que mi sospecha es que el mayor porcentaje de corredores en esta categoría han nacido en los años 90, pero no deja de ser significativo que encontremos tantos casos de corredores veteranos que prolongan su currículo en estos equipos. Siempre ha sido el ciclismo un deporte donde se puede estirar la experiencia profesional. Muchos corredores, además, llegan tarde al profesionalismo (relativamente tarde), como los recientes casos de Primoz Roglic o Michael Woods o el que siempre se menciona de Tony Rominger. En cualquier caso, todos estos ciclistas esconden historias y carreras que darían para un libro y, como siempre intentamos demostrar, hay mucho ciclismo más allá de las grandes pruebas y las portadas de las revistas especializadas. 

Las conclusiones a las que llegaríamos son que, aunque Irán parezca llevarse la palma, la verdad es que la veteranía aparece en todos los continentes y en muchos países. Si no me equivoco, que puede, hemos mencionado como veinticuatro nacionalidades distintas entre los corredores nacidos durante o antes de 1980 y estos corren en equipos de veintitrés países distintos. Lo que sí parece darse es una tendencia bastante evidente hacia la domesticidad. Quiero decir que son más los corredores tan veteranos que están corriendo sus últimos años en casa que los que emigran: 31 contra 21, aunque, pueso ahora en cifras, tampoco es tanta la diferencia. 

Algún día, igual cogemos algún caso específico y lo expandimos. Por ahora, vamos a elegir titulante y, en este caso, le otorgamos el dudoso honor a Kazuyuki Manabe porque sus 48 años (ya cumplidos porque es de Febrero) le colocan en el pódium, por delante de Davide Rebellin, y por detrás del imbatible Lex Nederlof. La fotografía también es para él. Termino, eso sí, recordando que esto no pretende ser un estudio serio ni exhaustivo. Nos hemos guiado por la información publicada en la web de la UCI e incluso puede que se nos haya colado algún corredor, porque tampoco nos hemos puesto rigurosos a la hora de ojear las 176 plantillas oficialmente representadas ahí. No se incluyen los corredores de categoría World Tour y Profesional Continental, aunque sería interesante añadir esa información, y, como ya hemos explicado, se eligió el año 1980 por capricho (porque alguno había que elegir y nos parecía indicativo) y se han sumado las edades haciendo el cálculo como si el año de 2018 ya estuviera vencido, con lo que estoy seguro de que a algún corredor le habremos restado algún mes de vida. Se nos perdonará, espero.

martes, 10 de abril de 2018

Primoz Roglic



Se terminó la gran semana vasconavarra de ciclismo profesional, y, la verdad, nos hemos quedado con buen sabor de boca. Solo un corredor de la tierra ha levantado los brazos, pero muchos han sido protagonistas y, en general, se ha visto ciclismo del bueno en las cunetas y los puertos de Euskadi. No podemos pedir mucho más. Además, la semana, que ya llevaba un par de días abandonada, nos había guardado un postre que, de alguna manera, nos esperábamos pero no ha dejado, por ello, de ser una gran noticia: Euskadi-Murias estará en la próxima edición de la Vuelta a España. Y Caja Rural, como ya venía siendo habitual en años atrás, también. Les acompañarán Cofidis y Burgos, además de los World Tour, por supuesto. Jon Odriozola se mostraba exultante hoy y no es para menos. 

Pero hablemos de lo que pasó del 31 de marzo de 2018 al 8 de abril del mismo año. En esa casi decena de días se disputaron el Gran Premio Miguel Indurain, la Itzulia y la Klasika de Primavera, dejándonos, como ya he dicho, un buen regusto de ciclismo competitivo. Lástima que no se pudiera redondear con el disputado y clásico Memorial Valenciaga, una prueba del calendario amateur que aúna prestigio por su recorrido y por su palmarés. Entre sus ganadores, encontramos, entre otros, a Joaquim Rodriguez, Mikel Nieve, Unai Osa, Óscar Freire, Jaime Rosón o Julián Gorospe, pero, en su edición de 2018, que se disputó el domingo 8 de abril, se tuvo que suspender por una grave caída que ocupó a todas las ambulancias disponibles. Una lástima. 

Como suele ser habitual, todo empezó en Estella-Lizarra. Después de 12 años terminando en la rampa de la basílica de El Puy, se decidió que este año regresaría al Paseo de la Inmaculada. Quizás eso hizo que la victoria de Alejandro Valverde se decidiera antes, en las rampas de Muru e Ibarra, donde soltó al español Carlos Verona, el único que había resistido a la estrategia del Movistar. Tanto los de Eusebio Unzué (su viejo director José Miguel Echávarri fue homenajeado en la salida) como el equipo australiano donde corre Verona, el Mitchelton-Scott, fueron los dos equipos protagonistas. Además de Verona, Jack Haig y Robert Power lo intentaron para los australianos, aunque, finalmente, sería su compatriota Nicholas Schultz, corredor del Caja Rural, el que acabara acompañando en el podio a Valverde y Verona. En Movistar, además de Valverde, destacaron Carlos Betancur, que acabaría siendo quinto, justo por delante de su compañero de equipo Marc Soler. También conviene recordar el meritorio cuarto puesto del corredor de Murias Taldea Eduard Prades o la buena carrera de un joven ruso que está dejando buenas impresiones, Dmitriy Strakhov, corredor del Lokosphinx. Valverde, con esta, consigue, a sus casi 38 años (los cumplirá el próximo día 25) su novena victoria de la temporada, casi nada: general y 2 etapas de la Vuelta a Valencia, general y 1 etapa del Tour de Abu Dhabi, general y 2 etapas de la Volta a Catalunya y esta última victoria. Es, además, su segunda victoria en esta prueba, ya que la ganó también en 2014. Nadie repetía victoria desde que Matthias Kessler ganó dos años consecutivos en 2003 y 2004, justo después de que también lo hiciera el recién retirado Ángel Vicioso, 2001 y 2002, quien se añadiría, incluso, una tercera en 2015. 

La Itzulia volvía un año más tarde, por supuesto, que se nos hace largo aunque solo sea uno. Teníamos ganas de saber quién iba a seguir en el palmarés a Alejandro Valverde, precisamente. En los últimos diez años, la Vuelta al País Vasco había visto siete victorias españolas: cuatro de Alberto Contador, la mencionada de Alejandro Valverde y las que consiguieron Joaquim Rodríguez y Samuel Sánchez. Solo Chris Horner, Andreas Kloden y Nairo Quintana rompieron esta tiranía estatal. Este año, sin embargo, la tendencia varió y volvimos a ver ganar a un corredor internacional. En este caso, un esloveno de 28 años, que llegó tarde al ciclismo pero ha conseguido convertirse en un buen proyecto de futuro. En sus cinco años como profesional, Primoz Roglic ha ido siempre en línea ascendente y amasa ya un palmarés interesante en el que deberíamos incluir esta prestigiosa victoria, además de las que ya había conseguido en Tirreno-Adriático, Tour del Mediterráneo, Ster ZLM Toer o la misma Itzulia, donde ya había conseguido dos victorias parciales en 2017. Por supuesto, en ese palmarés destacan sus victorias de etapa en Giro de Italia y Tour de Francia y su subcampeonato mundial contra el reloj. Roglic aprovechó una primera etapa donde triunfó Julian Alaphillippe, quien repetiría en la segunda. Redondeó su hazaña en la CRI que ganó y resistió en un vistoso espectáculo de ataques en Arrate para llevarse su primera Itzulia. Lo hizo todo bien: atacar, rematar y resistir. Su victoria fue merecida. Él, junto con el doble vencedor Julian Alaphillippe, los hermanos Ion y Gorka Izagirre, el sonriente ganador en Arrate Enric Mas, el siempre batallador aunque no consiga nada, Thomas de Gendt, el derrotado pero con dignidad Mikel Landa, el rápido Jay McCarthy, quien ganó en Valdegovía y, como ya habíamos anticipado, el único ganador de la tierra en esta larga semana, el vizcaíno Omar Fraile, fue el gran protagonista de una carrera donde destacaron, de nuevo, las encerronas, como las de Elkano o San Pelayo, la clásica subida a Arrate, más épica y entretenida que nunca, el mucho público y el cambio de situación con la contrarreloj. Personalmente, creo que ése es el camino, aunque, al final, el resultado fue el mismo y ganó el que mejor rendimiento le sacó a esta especialidad. Sin embargo, pienso que ha sido un acierto no dejarla para el último día y, quizás, lo que convenga ahora sea hacer más duro aún lo que queda después de correrla. 

Finalmente, se disputó, el domingo, la clásica vizcaína por excelencia. En Amorebieta, recibieron a los corredores profesionales que se asomaron por allí para disputar la Klasika de Primavera, una prueba que ha bajado en calidad de participación pero que sigue presentando un recorrido para atrevidos y sumando un bonito cartel de ganadores. Eso sí, la carrera podría cambiar de nombre y pasarse a llamar la Klasika de Movistar. De las últimas diez ediciones, el equipo de Unzué ha ganado siete ediciones, incluyendo las cuatro últimas de manera consecutiva. Alejandro Valverde ganó en 2009 y Andrey Amador lo ha hecho en 2018, precisamente llegando bien acompañado por el murciano. Entre ambos, ganaron cuatro corredores que ya no están en Movistar pero lo estaban cuando llegaron primeros: Giovanni Visconti, quien ganó en dos ocasiones, Rui Costa, Gorka Izagirre y José Herrada. Amorebieta es azul. Solo Peio Bilbao, Jonathan Hivert y Samuel Sánchez rompieron esa hegemonía. En esta edición de 2018, Amador y Valverde lanzaron ataques en las subidas repetidas a Muniketa y Autzagane y acabaron llegando a meta juntos, alcanzando, supongo, un acuerdo para que ganase el costarricense. El tercero en discordia, tiempo después, fue el colombiano Wilmar Paredes. Amador tiene ya 31 años y parece que lleva una vida en el equipo de Unzué, desde 2009. En esos años, ha conseguido solo tres victorias: una etapa del Tour del Porvenir, esta clásica y su principal victoria, allí en Cervina, en la decimocuarta etapa del Giro de Italia de 2012, cuando alargó el sprint con Jan Barta hasta el final. Es precisamente esa carrera, el Giro de Italia, la que más satisfacciones le ha dado. Además de la victoria, llegó a vestirse el maillot de líder en 2016 y ha hecho muy buenas generales: 18º el año pasado, 8º el anterior y, sobre todo, 4º hace tres años. Quizás, a partir de ahora, le coja cariño también a la Klasika. 

Así terminó la gran semana de diez días en el ciclismo euskaldun. Esperaremos con ansia la del año que viene, aunque, mientras tanto, tenemos con qué entretenernos. A ver si encuentro un hueco y hablamos también de lo que ocurre más arriba, en Bélgica y el norte de Francia. 

martes, 3 de abril de 2018

Donte DiVincenzo



Foto extraída del google images, pero proveniente de japantimes.com


Teníamos medio escrita la entrada anterior, es decir, la que contaba lo que sucedió antes de la Final Four, pero las vacaciones nos han afectado tanto o más que la rutina laboral. Así que se nos quedó colgado.

En aquella entrada sin publicar contábamos como se consumó la sorpresa y Loyola-Chicago se clasificó para la disputa por el título en San Antonio, acompañándose para tan reseñable hito por los Jayhawks de Kansas, los favoritos de Villanova y los Wolverines de Michigan. Nos extendíamos un poco para contar que los Rambles derrotaron a la otra sorpresa del cuadro final, Kansas State, manteniéndose firmes en el marcador desde los comienzos del partido. Se apoyaron en sus buenos porcentajes de tiro y en el rebote. Pusieron fe y multiplicaron la gloria de su archifamosa seguidora, Sister Jean. En los de Porter Moser, Ben Richardson fue el mejor con 23 puntos, incluyendo un 6 de 7 en triples, pero también destacaron otros jugadores como Donte Ingram, Cameron Krutwig o el reserva Lucas Williamson. Xavier Sneed, Barry Brown y Kamau Stokes intentaron mantener a los de Bruce Weber en el partido, pero no lo consiguieron. A pesar de ello, aplausos también para Kansas State.

Villanova se libró de Texas Tech sin muchos problemas. Superiores en el rebote, donde destacó Eric Paschall, los de Jay Wright hicieron un buen juego colectivo con hasta cinco jugadores con dobles dígitos: el propio Paschall, Omari Spellman, Mikal Bridges, Jalen Brunson y Donte DiVincenzo. Los otros dos partidos estuvieron más apretados. Los malos porcentajes y las defensas definieron la lucha entre Michigan y Florida. John Beilein colocaba de nuevo a su equipo en lo más alto, y lo hizo esta vez apoyándose en un alemán que ha acaparado la atención en Michigan, Moritz "Moe" Wagner, más disipado en este partido, aunque acabó aportando 12 puntos y 6 rebotes. Hizo de pareja de Charles Matthews, esta vez, el mejor, con 17 puntos y 8 rebotes. Phil Cofer, con 16 puntos y 12 rebotes, fue el mejor de Florida State. Los Seminoles de Leonard Hamilton, decimosexta temporada como entrenador, hicieron, sin embargo, un campeonato excepcional, demostrando que en la universidad hay más que fútbol americano. Por último, Bill Self y sus Jayhawks de Kansas asestaron un golpe definitivo a Duke y a Grayson Allen, quienes ya se veían disputando el título. Precisamente Allen tuvo el balón para evitar la prórroga, pero el balón no quiso entrar. En los minutos de añadido, nadie pudo parar a Malik Newman, quien hizo, nada más y nada menos que los 13 puntos de su equipo y le llevó hasta la victoria final. Newman terminó con 32 puntos y 7 rebotes, destacando por encima de otros compañeros que también hicieron un buen partido como Lagerald Vick, 14 puntos, o el ucraniano Sviatoslav Mykhailiuk, con 11 puntos, 10 rebotes y 5 asistencias. Trevon Duval, 20 puntos y 6 asistencias, y Marvin Bagley III, 16 puntos y 10 rebotes, mantuvieron a Duke en la lucha pero no pudieron redondear su actuación con una victoria final. 

Así llegábamos a la final four de San Antonio donde Michigan se enfrentaba a Loyola-Chicago, la cenicienta del evento. Sabiendo manejar bien las distancias y los nervios, los de Beilein, que aumentaban su racha a catorce victorias consecutivas, acababan con el sueño de los Ramblers gracias a sus dos jugadores más en forma, el alemán Moe Wagner (24 puntos y 15 rebotes) y Charles Matthews (17 puntos, 5 rebotes y 3 robos). Suficiente para apagar la tímida resistencia de Cameron Krutwig (17 puntos y 6 rebotes) y de Clayton Custer (15 puntos y 2 robos). Los de Moser soñaban con emular al equipo de 1963, el único de su programa que consiguió acceder a una final four y que, además, la ganó, pero no pudo ser. Sin embargo, los Ramblers se llevan el cariño de los aficionados y una temporada que recordarán durante muchos años. En la otra semifinal, Villanova tampoco pasó grandes apuros para meterse en la final una vez más, y ya van dos en los últimos tres años. En esta ocasión, se clasificaron gracias a un nuevo récord de la competición: los 18 triples que consiguieron en estas semifinales. Así, el 95 a 79 final descubrió a un equipo con varias armas en ataque. Hasta seis jugadores por encima de los 10 puntos: Eric Paschall (24 puntos), Omari Spellman (15 puntos y 13 rebotes), Phil Booth (10 puntos y 6 asistencias), Mikal Bridges (10 puntos), Jalen Brunson (18 puntos y 6 asistencias) y Donte DiVincenzo (15 puntos y  7 rebotes). Mucho, demasiado, para solo dos hombres, Malik Newman (21 puntos y 8 rebotes) y Donte Graham (23 puntos). 

La final se disputó con las apuestas a favor de los de Jay Wright, pero sin descartar absolutamente a unos Wolverines que habían sorprendido a propios y extraños con una actuación sólida y efectiva. Ambos equipos llegaban con dos buenas rachas. Los de Michigan con 14 victorias consecutivas. Los de Villanova con otra igual de sorprendente: todos sus partidos hasta la final, cinco en total, ganados por diferencias de más de diez puntos. Y, en la final del Alamodome, llegaría la sexta. Resultado final: 62-79 para los Wildcats. Ni los 17 puntos y 6 rebotes de Moritz Wagner ni los 23 puntos de Muhammad-Ali Abdur-Rahkman pudieron sobrevivir a la gran actuación del reserva Donte DiVincenzo, 31 puntos, 5 rebotes y 3 asistencias, con 5 de 7 en la línea de triples. Precisamente, la línea de tres, una de las grandes armas del equipo de Jay Wright fue solo un pequeño argumento para entender la victoria de Villanova. También triunfaron en la pintura y la media distancia: 11 rebotes más que sus rivales y un 47.4% por ciento de efectividad en el tiro. A la gran actuación de DiVincenzo, se sumaron los habituales, destacando, sobre todo, Mikal Bridges con 19 puntos y 4 rebotes. 

Con esta victoria, Villanova no solo alcanza el primer puesto nacional del año 2018. Esta temporada, solo han perdido cuatro partidos, lo que da aún más relevancia e ilusión a los seguidores bluejays, ya que Creighton fue uno de esos cuatro equipos. Jay Wright y sus pupilos aspiran, además, a todos los elogios habidos y por haber. Hay quien ya les ofrece la oportunidad de disfrutar de la consideración de mejor programa de baloncesto nacional en la actualidad. Y no es una exageración. Jay Wright trabaja en el equipo desde 2001, pero está siendo ahora cuando está recogiendo los frutos. No ganaban un título desde 1985, y ahora llevan dos en tres años. A lo que suman tres campeonatos y dos subcampeonatos en las cinco últimas ediciones de la Big East, una de las conferencias más complicadas en la NCAA. En estos tres años de éxito, hasta cuatro Wildcats alcanzaron la NBA: Daniel Ochefu, Darrun Hilliard, Ryan Arcidiacono y Josh Hart. Kris Jenkins, el ídolo del primer título, juega en la NAPB con Yakima SunKings. Darryl Reynolds fichó por el Start Lublin de Polonia.  Según algunos rumores, Mikal Bridges y Jalen Brunson saldrán en el próximo draft, pero, la verdad, asusta saber que, en esta plantilla que dirige con buen tino Jay Wright, solo dos jugadores con un rol residual, Tom Leibig y Matt Kennedy son senior. Tanto Brunson, como Bridges, como Donte DiVincenzo, Eric Paschall, Phil Booth u Omari Spellman podrían añadir una temporada más a su ya de por si excelente currículo deportivo universitario. Se habla de que el cuatro Eric Dixon podría unirse al proyecto en 2019. Jahvon Quinerly, otro gran proyecto en edad de instituto (su nombre, creo, ha salido en las investigaciones del FBI) ya ha anunciado que se comprometerá con Villanova. Además del escolta Brandon Slater, también un gran añadido, y el ala-pívot Cole Swinder

En fin, con esta larga entrada, terminamos un año más de cobertura de la NCAA, quién sabe si el último. Quizás regresemos con el draft o quizás no. Ha merecido la pena, una vez más, pero nos vemos obligados a pedir disculpas por la poca consistencia a la hora de cubrir la fase final. Si algo nos quedará, personalmente, en el recuerdo, fue, sin duda, vivir el ambiente post-partido en Boise. Ver a los aficionados de Gonzaga disfrutar de su victoria ante los Buckeyes de Ohio State permanecerá en nuestro recuerdo. 

Vamos a terminar, sin embargo, con un último párrafo para recordar que, aunque aquí no lo cubramos, también hay baloncesto femenino. Y, además, la edición de este año ha estado de lo más emocionante. Que se lo diga, si no, a la protagonista final de esta entrada, que no se llevará el titular (se lo daremos a Donte DiVincenzo) pero bien podría habérselo llevado. Hablamos de Arike Ogunbowale, la escolta de los Fighting Irish de Notre Dame. Con 58 a 58 en el marcador, un triple suyo en el último segundo le dio la victoria a las de Muffet McGraw, primera entrenadora del equipo desde 1987, nada más y nada menos. McGraw fue incluida en el Hall of Fame el año pasado y este es su segundo título, el primero data de hace 17 años. Pero volviendo a Ogunbowale, la gloria de ese tiro ganador se multiplica si miramos hacia atrás. Y es que en semifinales, hizo exactamente lo mismo. Otro tiro suyo, esta vez de dos, puso el 91 a 89 definitivo y terminó con UConn en la prórroga. Ogunbowale, una joven de Milwaukee cuyo padre emigró desde Nigeria, consiguió 27 puntos en esas semifinales y 18 más en la final. Con talento también para el fútbol, Ogunbowale es prima de Diamond Stone, ex jugador de Maryland que llegó a jugar un puñado de partidos con los Clippers. Haga lo que haga en el futuro, ya ha pasado a la historia de Notre Dame y de la NCAA femenina.