jueves, 18 de octubre de 2018

Glenn Murray



A los que viven o vivimos lejos de Inglaterra, Brighton nos puede sonar a muchas cosas. A cursos de idiomas en el extranjero, a Graham Greene si te gusta leer, a los Mods y The Who si te gusta la música, y casi que a aparatos musicales, altavoces o algo así. Pero Brighton, ante todo, es una ciudad costera en el sur de Inglaterra, con su acuario, su emblemático museo y palacio real y un precioso muelle de recreo. Y tiene un equipo de fútbol: el Brighton & Hove Albion.

Fundado en 1901, casi nada, visten de azul y blanco y, desde hace muchos años, arrastran el apodo de las gaviotas, supongo que, en parte, por tener su sede en una ciudad de costa pero, también, por llevarle la contraria aviar a sus eternos rivales del Crystal Palace, que responden al sobrenombre de las águilas. En 2008 o así, por cierto, alguien hizo un estudio de las rivalidades deportivas inglesas más destacadas, y esta se quedó entre las diez primeras. Más que nada, por sorprendente, y es que representan a ciudades alejadas geográficamente y, a lo largo de su historia, tampoco se han enfrentado tantas veces.

No vamos a hacer aquí historia del Brighton porque no estamos tan puestos y no tenemos tiempo para acabar estándolo. Digamos, tan solo, que llevaban 34 años, si no me confundo, lamentando que no estaban en la Premier League. Lo consiguieron hace dos, tras el ascenso de la 2016-2017. La temporada pasada acabaron en la 15º posición, siete puntos por encima de un descenso con el que coquetearon. Disputadas las primeras ocho jornadas de esta edición, las gaviotas merodean por la mitad de la tabla, en la decimotercera posición, a cinco puntos del descenso.

Por el Brighton han pasado varios jugadores con experiencia en la liga española, como Gai Assulin, Adrián Colunga, Florin Andone, David López, Martín Montoya, Andrea Orlandi, Francisco Sandaza o Leonardo Ulloa. De hecho, quedan algunos. Martín Montoya y Florin Andone juegan cada quince días en el Falmer Stadium como locales. Y no son los únicos, también está el ex portero australiano del Valencia Matthew Ryan o Bruno Saltor.

Precisamente este es un caso especial. Y es que el catalán cumple su séptima temporada en el equipo, es su capitán y, además, uno de los jugadores más veteranos de la liga. De hecho, si no me confundo, es el jugador más veterano de la Premier League. Pero, esta temporada, hay otro jugador, también veterano, también en el Brighton & Hove Albion FC, que le está robando todo protagonismo a Bruno Saltor y al resto de sus compañeros. Y ese es nuestro protagonista, el veterano delantero inglés Glenn Murray.

Igual que Salvatore "Toto" Schillaci sorprendió a todos en el Mundial de Fútbol de 1990 cuando nadie le conocía y ya tenía 26 años. Igual que Aritz Aduriz se destapó como goleador por encima de la treintena. Igual que Vicente Engonga debutó con la selección española a los 32 años. Igual que Sergio Pelegrín fue el jugador más veterano en debutar en la liga española, con el Elche, hace como cinco años, a sus 34 años... Igual que todos estos, con el tiempo y los años, a Glenn Murray le ha salido el talento. 

Murray no juega con el 9 pero es un delantero tradicional, de los de merodear por el área a ver si cae. Roza los 190 centímetros, es espigado, algo desgarbado, viste barba y se faja. Podría pasar desapercibido. Podría haberse pasado toda la vida en el anonimato, jugando por ahí abajo. Sin embargo, se ha ido labrando una carrera por las categorías inferiores del fútbol inglés hasta que ahora está disfrutando del éxito. 

Murray emigró a Estados Unidos muy joven y luego volvió a Inglaterra para pasar por una retahíla de equipos, hasta que destacó, hace como diez años, en el Brighton & Hove Albion. Curiosamente, fueron los archirivales de estos, el Crystal Palace, los que se fijaron en él. Para más curiosidades, en la temporada 2012-2013, ambos equipos se enfrentaron en el play-off de ascenso a la Premier, pero Glenn Murray sufrió una grave lesión de rodilla y se perdió el ascenso de su equipo, el Crystal Palace, y la tristeza de su antiguo equipo. Volvió de la lesión en la temporada 2013-2014 y debutó en la Premier cuando ya alcanzaba la treintena. Su primer gol, lo lograría jornadas después, gracias a convertir un penalty que cometió sobre él mismo el español José Manuel "Chico" Flores, actual jugador del Rubin Kazan. Tras una cesión en el Reading y un regreso, acabó siendo traspasado al Bournemouth y, una temporada más tarde, regresó al Brighton. Sus 23 goles en la 2016-2017 ayudaron a aúpar a las seagulls a la Premier, después de un porrón de años. El año pasado, primero en el que jugó con asiduidad en la Premier, marcó 12 goles en 35 partidos. 35 años tiene ahora. Lleva 8 partidos jugados, todos los de la temporada, y ha marcado 5 goles. 

Desde que debutó con el Crystal Palace en la Premier, a los 30 años, había disputado 52 partidos y marcado 11 goles en tres temporadas con las águilas y una con el Bournemouth. Cuando solo llevamos ocho partidos de esta, en las dos últimas temporadas, si hacemos el cómputo ya, lleva 43 partidos y 17 goles. Pero lo que llama la atención es lo que queda por venir. Y lo que ya ha pasado. Entre los jugadores más veteranos de la liga, debutante en la Premier cuando ya era talludito, goleador de los de antes con bagaje en la Championship, parece que, ahora, le llega su momento, cuando muchos ya habrían desistido. Hay quien incluso piensa en la selección. Martin Keown jugaba con su edad en el equipo nacional. Franck Lampard con uno más. Los porteros David Seaman y David James lo hicieron con 39 años. Peter Shilton, con 40. Stanley Matthews vestía el jersey de la selección con 42 años. No hablamos de debuts. Dicen que el jugador más veterano en debutar con la selección de Inglaterra fue Alec Morten, con unos 40 años, pero como ocurrió allá por en torno a los años 70 del siglo XIX. No está muy clara ni su fecha de nacimiento, así que... Lo que si queda claro es que Leslie Compton debutó con 38 años en 1950. Por lo tanto, a Murray, esos records, le quedan lejos, pero, a buen seguro, le daría igual no cumplirlos. Ahora, lo que le queda por delante, es una temporada apasionante, en la que él y sus compañeros del Brighton & Hove Albion, una plantilla muy internacional (dos españoles, un nigeriano, un australiano, un colombiano, dos holandeses, un austriaco, un francés, un israelí, un camerunés, un brasileño, un rumano...) y con experiencia, buscarán la permanencia y, a título personal, probablemente, Murray aspire a conseguir un buen puñado de goles y seguir disfrutando de una madurez repleta.

martes, 2 de octubre de 2018

Claudio Pizarro



Mañana cumple el tío 40 años. Y, ahí, sigue, ampliando sus estadísticas en la Bundesliga. Ya ha batido varios récords, no podía ser de otra forma. De manera resumida, digamos que es el jugador extranjero que más partidos ha jugado y más goles ha marcado en la historia de la liga alemana y, en general, es el jugador que más partidos ha jugado y más goles ha marcado y que aún se mantiene en activo.

Precisamente, el sábado pasado, si no me confundo, Pizarro jugó su partido 450 en la Bundesliga. Acaba de empezar la temporada, pero no conseguiría, en esta, entrar en el top ten de jugadores con más partidos en la historia de la liga. Sí, quedarse cerca. Uli Stein, estrella del Hamburgo, ocupa la décima posición en esa clasificación con 512 partidos. Si el peruano consigue estirar su carrera, quién sabe, quizás consiga escalar tan alto y meterse entre los diez primeros, convirtiéndose, por supuesto, en el primer jugador no alemán que lo hace. Donde si aparece entre los diez mejores es en la clasificación histórica de goleadores. Pizarro, ahora mismo, es el quinto mejor goleador en la historia de la Bundesliga, el mejor extranjero en esa clasificación, ya que Robert Lewandowski está un puesto por abajo, eso sí, con apenas una decena de goles menos. Pizarro está a 21 goles de Manfred Burgsmüller, cuarto en esa clasificación y lejísimos, por supuesto, del casi insuperable Gerd Müller, máximo goleador en la historia de la Bundesliga con 365 goles.

En esas clasificaciones históricas encontramos a dos jugadores que nos ayudarán a recorrer la historia de Claudio Pizarro en Alemania y el legado que está dejando tras su dilatada carrera. Klaus Allofs es décimo máximo goleador en la historia del fútbol alemán, empatado con Dieter Müller, el noveno, ambos con 177 goles; por otro lado, Klaus Fichtel, histórico del Schalke 04, es el cuarto jugador con más partidos en la Bundesliga, 552, habiéndole arrebatado Oliver Kahn el pódium hace no muchos años. Tanto Allofs como Fichtel fueron jugadores del Werder Bremen, equipo en el que actualmente juega Claudio Pizarro, y para el que ya lo había hecho hasta en tres periodos distintos anteriormente.  Ambos guardan una relación con Claudio Pizarro que nos ayudará a entender el pasado, los comienzos de este jugador en Alemania y el que puede ser su futuro.

Y es que Klaus Allofs era gerente del Werder Bremen cuando, acompañado por su presidente, Jürgen L. Born, un banquero alemán que dejaría la presidencia del equipo bremense por algunas cuentas turbias, viajó a Lima para ver a un joven jugador peruano de apenas 20 años. La leyenda dice que lo vieron entrenar a través de un agujero en la valla del estadio. El caso es que Pizarro aterrizó en Alemania, en la ciudad del río Weser, y en su primera temporada convencería, jugando 25 partidos en la liga y aportando 10 goles y 3 asistencias. Por otro lado, Fichtel mantiene un récord que le costará batir al peruano Pizarro. Si lo hace, probablemente también le reclame su puesto entre los jugadores con más partidos en la Bundesliga. Y es que Fichtel, quien jugó cuatro años en el Werder Bremen, tras haber pasado anteriormente 15 temporadas en el Schalke 04, volvería de nuevo a su equipo anterior para rematar su carrera con otros cuatro años y retirarse a los 43, convirtiéndose en el jugador más veterano en disputar partidos de liga en Alemania. Pizarro va a cumplir los 40. Tampoco lo tiene tan lejos. Pero, al hilo de esto, el propio Fichtel, en una entrevista, decía que veía complicado que Pizarro, dada la exigencia física del fútbol moderno, pudiera llegar a igualarle o batirle.

Las estadísticas de Pizarro, que, como las de cualquier futbolista, son bien frías, nos cuentan que el peruano llegó a Bremen allá por 1999, a punto de cambiar de siglo. En dos temporadas en la Bundesliga, marcó 29 goles, 10 la primera y 19 la segunda, y lo fichó el todopoderoso Bayern Munich. Con el Bayern, jugó seis temporadas consecutivas en las que marcó 71 goles, bajando de diez solo en la última. Se marchó al Chelsea, donde no le fue tan bien, y una temporada después, regresó a Alemania, a su primer club, el Werder Bremen. Otras cuatro temporadas seguidas en las que recuperaría su arma más celebrada, el gol: 60 goles en total. Con esos números, volvió a Munich, donde no le fueron tan bien las cosas y tuvo un papel más residual. Tras tres temporadas, firmaría el tercer regreso a Bremen. La temporada pasada, sin embargo, la disputó con el Colonia. Y, en esta, volvió a aparecer en prensa al confirmar que, por cuarta vez, volvería a vestirse de verde y blanco para jugar con el Werder Bremen. El equipo es quinto, ha ganado tres partidos, empatado dos y perdido uno, tienen 11 puntos. Pizarro salió desde el banquillo contra el Hannover 96, el Frankfurt y el Sttutgart. No jugó contra el Nürnberg ni el Hertha Berlín y fue titular contra el Augsburgo. Aún no ha marcado. Si juega contra el Wolfsburgo esta próxima jornada, ya lo hará con 40 años. 

Su palmarés, además, es para enmarcar. Ha ganado 6 Bundesligas, 6 Copas de Alemania, 2 Copas de la Liga, 1 Supercopa de Alemania, 1 Champions League, 1 Copa Mundial de Clubes, 1 Supercopa de Europa y 1 Copa Intercontinental. Todo lo ha ganado con el Bayern Munich excepto un título, aquella Copa que ganó con el Werder Bremen en 2009. Aquel equipo que dirigía Thomas Schaaf estaba liderado por gente como Diego Ribas, Naldo Aparecido, Hugo Almeida, Torsten Frings, el propio Pizarro y, sobre todo, Mesut Ozil, el goleador de la final. 

Curiosamente, el capitán de aquel equipo era Frank Baumann, quien, ahora, con 42 años, es el director general del Werder Bremen. Dicen que Pizarro negociará con él su renovación. En una entrevista a Bild, antes de que el peruano cumpliera los 40, Baumann comentó que no descartaba su renovación. En otra, dijo estar asombrado de que alguien que era solo unos pocos años más joven que él siguiera rindiendo así sobre un campo. Fue el propio Pizarro el que dejó caer que esta sería su última temporada. Y su actual entrenador, Florian Kohfelt, ya debió comentar que no le importaría contar con su ayuda en la dirección. Pero, si sigue participando, si los récords siguen cayendo, ni Baumann se atreve a confirmar que este sea el último año de aquel joven jugador al que Allofs espiaba por un agujero. Fichtel dice que no cree que ocurra, pero tampoco creo que mucha gente en Trujillo, Extremadura, pensaran, en su día, que algún día el pequeño Francisco acabaría descubriendo el Perú. Y ya ves. Nunca se sabe con los Pizarros. 

Laia Palau



El Mundial de baloncesto femenino ha reforzado lo que ya sabíamos: que la selección de Estados Unidos disfruta de una generación dorada y que la española solo le va un poco a la zaga. E ir a la zaga de las americanas, dado lo que han conseguido hasta ahora, tiene un mérito increíble. 

Las de Dawn Staley consiguieron, con éste, su tercer campeonato del mundo consecutivo. A lo que suman los seis últimos oros olímpicos. El palmarés de jugadoras como Diana Taurasi, Breanna Stewart, Sue Bird, Tina Charles o Brittney Griner es insuperable. Normalmente, los focos se los lleva Taurasi, para muchos, la mejor jugadora del mundo y de la historia, pero no es el único argumento de un equipo que cuenta con varias potencias para mostrarse invencible, que es lo que llevan haciendo desde hace varios años y lo que han vuelto a repetir en este mundial de Tenerife: ganar, ganar y ganar. 

A sus 36 años, Taurasi añadió un título más a un palmarés que ya acumulaba, antes de este, tres títulos de la WNBA, 6 Euroligas, 4 medallas olímpicas de oro y 2 mundiales. Acompañada de las ya mencionadas anteriormente, y de otras, como la jovencísima Jewell Loyd, y A'Ja Wilson, Ellena Della Donne o Nneka Ogwumike, nadie ha sido capaz de vencerlas, ni tan siquiera la rotundidad de una Liz Cambage que ha sido la gran protagonista del torneo.

Con sus 2,03 y su fuerza física, la australiana ha dominado los tableros y ha liderado las estadísticas en puntos (23,6), tapones (1,1) y casi en rebotes por partido (10,5), solo superada por la talentosa belga Emma Meesseeman (10,7) otro nombre propio que explica el buen resultado de la selección belga, 4º en la clasificación final. Cambage se ha apoderado de los tableros durante todo el torneo, a base de talento, imponer su físico y una polémica capacidad competitiva. Su actitud durante la semifinal contra España desesperó a algunos, profesionales incluidos. Sin embargo, nada puede poner en duda su calidad y su compromiso para con una selección, la australiana, que sobrevivió como pudo cuando, en la final, se encontró con que Dawn Staley tenía varias armas preparadas para negarle la prioridad en la zona. 

Para finalizar, conviene recalcar el bronce de España, a quien solo pudo parar Cambage y su Australia en semifinales y que no dio ninguna posibilidad a la sorprendente Bélgica en la final de consolación. Las de Lucas Mondelo son uno de los grupos más competitivos y efectivos del deporte estatal y del femenino, en general. Con esta suman 12 medallas en el siglo XXI: la plata en las olimpiadas de Río de Janeiro en 2016, los bronces en el campeonato del mundo de 2010 y el de ahora y la plata en el de 2014, y ocho medallas en los Europeos desde 2001, dos de oro, cinco de bronce y una de plata. De todas esas, Laia Palau, una barcelonesa de 39 años, ha disfrutado 11, a la que sumaría el oro en los Juegos del Mediterráneo de 2001, convirtiéndola, así, en una de las deportistas más laureadas de España y, por lo tanto, la candidata perfecta para asumir el título de esta entrada. 

Alejandro Valverde



Fue un mundial muy excitante, la verdad. Aplaudo a los organizadores, o a quien decidiera el recorrido. Ver a ese tipo de corredores disputándose un mundial fue alentador. Tres años consecutivos llevaba ganándolo Peter Sagan y tuvo el bonito detalle de subir a ponerle la medalla a Alejandro Valverde que, a estas alturas, ya sabemos todos que ganó. El propio Sagan lo dijo, en algún sitio, que estaba bien que también ganaran los escaladores. Fueron cinco últimos kilómetros de clase y emoción, viendo a gente fuerte intentándolo, otros desfalleciendo, y asistiendo a la clase de rodador y al mucho pundonor y sangre fría que tiene Tom Dumoulin. Romain Bardet y Michael Woods, excepcional este último en la rampa final, fueron dignos rivales. No era fácil para el murciano Alejandro Valverde: fueron 500 metros de mucha presión, de muchos otros intentos antes que no salieron bien. Pero esta vez sí. Los datos no dejan lugar a dudas: plata en 2003 y 2005, bronce en 2006, 2012, 2013 y 2014. Todos esos metales, todos esos segundos o minutos que le faltaron para cambiar el material de la medalla, tenían que pesar en esos pocos metros finales. Pero no lo hicieron y ganó. 

Se le veía muy humilde y emocionado tras haberlo conseguido. Valverde tiene 38 años. Como comentaban en NBC Sports a las pocas horas, se había convertido en el segundo corredor más veterano en ganar un Mundial. Solo Joop Zoetemelk en 1985 era mayor que él cuando se convirtió en campeón del Mundo. Y solo por unos meses. Es, además, Valverde, el ciclista que más veces ha estado en el pódium de un mundial y el que más medallas ha conseguido. 

Con la suya, la selección de España consigue su sexta medalla de oro. Tres las consiguió Óscar Freire, y las otras las lograron dos corredores vascos, Abraham Olano e Igor Astarloa. Astarloa con aquel ataque definitivo en Hamilton, dejando en la picota a Paolo Bettini, y en la que Alejandro Valverde conseguiría su primera plata. La de Olano, quizás la más épica, llegando pinchado en Colombia, venciendo a rivales de la clase de Miguel Indurain y Marco Pantani, que serían segundo y tercero. Freire sorprendió a todos en Verona, repitió en Lisboa, y volvió a ganar en Verona cinco años después por delante de Erik Zabel y Luca Paolini. Hasta Valverde, las victorias españolas se consiguieron en una franja de diez años, de 1995 a 2004. Eran 14 años ya sin ganar, aunque, en ese ínterin, Valverde se cansó de ser tercero, fue segundo en 2005 y ambos puestos los saboreó también Joaquim Rodríguez. Lo decía Javier Mínguez, el veteranísimo seleccionador español, que esto era historia del ciclismo español, pues sí. Seis son pocos. España aún está muy lejos de las 119 medallas italianas y de las muchas que han conseguido selecciones como Bélgica, Holanda, Francia o Alemania. Países como Australia, Rusia y Estados Unidos tienen más medallas en total que la selección española. 

Valverde lucirá el maillot durante todo un año. No parece que vaya a retirarse con él puesto. Es bonito lucirlo, aunque alguno diga que trae consigo una maldición. Ayer decían que quería lucirlo ya en Lombardía. Incluso, en alguna de las muchas entrevistas que ha concedido tras la victoria, le puso una posible fecha a su despedida: los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Queda lejos, se retiraría con 40 años. Pero, ¿por qué va a pensar en la retirada un corredor que, este mismo año, encabeza el ranking UCI con 3963 puntos y que ha conseguido catorce victorias, incluyendo dos etapas en la Vuelta a España y el campeonato del Mundo? Invita a pensar que aún tiene recorrido, ¿verdad?

No vamos a repasar su carrera deportiva, recordar sus éxitos y los puntos oscuros de la misma, ni hacernos eco de todo lo que ya se ha venido diciendo de él estos días. Solo queríamos que quedara aquí registrado, porque, la verdad, dicen que no fue el mundial más duro, ni el más épico, pero fue un mundial entretenido, excitante y disputado, y merecía un hueco en este blog. Personalmente, seguimos quedándonos con aquel grito de ¡va pinchado! mientras Abraham Olano pedaleaba a ciegas y la cámara no acertaba a enfocar la rueda, pero, sin duda, este también se aúpara al pódium de nuestros recuerdos ciclísticos.