martes, 4 de febrero de 2014

Antonio Augusto Ribeiro Reis Junior



O, mejor, Juninho Pernambucano. Y así lo diferenciábamos de Juninho Paulista, en realidad, Osvaldo Giroldo Junior. El primero nació en Recife, capital del Estado de Pernambuco, si no me equivoco, al noreste del Brasil. El segundo nació en Sao Paulo, capital del Estado de Sao Paulo, si no me equivoco, al sureste del Brasil. Por eso, uno era Pernambucano, el otro era Paulista y los dos Juninho. 
Juninho Paulista se retiró hace unos pocos años, en 2010. Debutó en 1992 en las filas del equipo brasileño del Ituano, del que, por cierto, creo que ahora es presidente. A la temporada siguiente fichó por el Sao Paulo, dio el salto a Europa para jugar con el Middlesborough y llegó al Atlético de Madrid de un Radomir Antic que dos temporadas antes había hecho campeón a los rojiblancos. En su primera temporada, jugó 23 partidos y consiguió cinco goles, en un año muy raro, donde el equipo terminó séptimo en Liga, Christian Vieri acabó de pichichi y se utilizó a un montón de jugadores, algunos tan socorridos o exóticos como el sudafricano Quinton Fortune o el israelí Aviyahu Nimni. En su segunda temporada, su rendimiento mejoró algo más, 32 partidos y 8 goles, pero no los resultados colectivos, en un año en el que acabaron por debajo de la mitad de la tabla y tuvieron tres entrenadores, Arrigo Sacchi, Carlos Sánchez Aguiar y, de nuevo, Radomir Antic. Volvió a su país para jugar en Vasco de Gama y Flamengo, regresó al Middlesborough, jugó en Escocia con el Celtic de Glasgow, volvió a su país y repitió en Flamengo y antes en Palmeiras, se lanzó a la aventura en Australia, jugando con el Sydney FC, y se retiró en el club en el que comenzó y que, como digo, creo que ahora preside. 
Por su parte, Juninho Pernambucano, y por eso viene todo esto, se retiró, como quien dice, ayer. Y cuando leí la noticia creía que me estaban tomando el pelo o que me había quedado dormido dentro de la máquina del tiempo. No sé por qué, hacía a Pernambucano presidiendo equipos como Paulista, más que intentando aún vestirse de corto. Pero así era, porque Juninho Pernambucano, el que, para muchos, ha sido el mejor lanzador de faltas de la historia, aún se resistía a retirarse. Quería hacerlo cuando cumpliera los 40 años, así que se proponía terminar esta temporada y quizás comenzar otra. En cualquier caso, una lesión le ha obligado a recapacitar y adelantar su retirada. En una rueda de prensa en la que no pudo evitar las lágrimas, anunció la decisión y dio por finalizada su dilatada carrera deportiva. Una carrera que comenzó solo una temporada más tarde de que hiciera lo mismo con la suya Juninho Paulista. Mientras éste llegaba al Sao Paulo, Pernambucano debutaba con el Sport Recife. Pronto lo reclamó el Vasco de Gama con el que estuvo unos cuantos años, antes de tomar la decisión más importante de su carrera deportiva, dar el salto al continente europeo y firmar por el Olympique de Lyon. En el equipo de Lyon jugaría durante ocho temporadas consecutivas en las que consiguió memorables actuaciones, jugó casi cuatrocientos partidos oficiales y marcó más de cien goles. Contribuyó a la época más memorable de la historia de este equipo, la de las siete ligas consecutivas, un hito en Francia y probablemente en toda Europa, amén de otros títulos como la Copa y el Trofeo de Campeones y grandes actuaciones en Europa donde sus duelos contra el Real Madrid estropearon los sueños de los seguidores merengues. Con Geoffrey Coupet de portero, el también brasileño Claudio Caçapa en defensa, Juninho Pernambucano en el centro del campo, y primero Sonny Anderson y luego Karim Benzema en punta, los entrenadores Jacques Santini primero y Alain Perrin el último y, por el medio, sobre todo, Paul Le Guen y Gerard Houllier hicieron siete veces campeón a un equipo por el que pasaron jugadores como el malogrado Marc Vivien Foe, Eric Carriere, Jeremie Brechet, Edmilson Gomes, Sidney Govou, Mamadou Diarra, Hatem Ben Arfa, Giovanni Elber, Michael Essien, Florent Malouda, Eric Deflandre, Cris Marques, Eric Abidal, Sylvain Wiltord, Nilmar da Silva, Jeremy Berthod, Patrick Müller, Benoit Pedretti, Fred Chaves, John Carew, Tiago Mendes, Sebastien Squillaci, Anthony Reveillere, Kim Kallstrom, Jeremy Toulalan, Milan Baros, Marc Crosas, Loic Remy o Fabio Grosso. Cuando a finales de 2009 decidió dar por cerrado este exitoso período de su carrera, su compatriota Paulista ya andaba cerca del final, pero a él aún le quedaban fuerzas para iniciar una nueva aventura, esta vez, en la Q-League de Qatar, donde se enrolaría en las filas del Al-Gharafa SC. Tras dos años ahorrando dinero, decidió volver a su país para dar los últimos coletazos a su vida deportiva en el Vasco de Gama, aunque, durante unos meses, se dejó engatusar por los dólares del Red Bulls de Nueva York. 
Así pues, uno empezó en Itu y terminó allí. El otro lo hizo en Recife y acaba en Río de Janeiro. Paulista empezó en 1992 y terminó en 2010. Pernambucano en 1993 y ha acabado ahora, en 2014, dolorido por las lesiones e incapaz de culminar su carrera cumpliendo su propósito de jugar con 40 años. Eso sí, se retira habiendo convertido su nombre en el sinónimo más adecuado de divinidad para los aficionados del Olympique de Lyon y habiéndonos regalado, a todos los que lo somos al fútbol, cosas como éstas (comentario cruel: y Oliver Kahn no quería barreras, ¿no?, pa'l caso):



 Posdata: la foto corresponde al momento en el que se despide en rueda de prensa y he tenido el atrevimiento de cogerla del diario Deia, en cuya versión digital leí la noticia de su retirada.

4 comentarios:

achasa dijo...

Cuando yo estaba en Lyon, le leí una entrevista en la que decía que volvería para ser entrenador del Olympique, su sueño. Veremos. Yo no le vi jugar, una pena.

Holden Caulfield dijo...

Pues ya puede empezar a preparse. Con el Lyon a 20 puntos del primero, igual se animan con el experimento y todo.

achasa dijo...

Pero juegan la final de la Copa de la Liga contra el PSG, algo es algo!

Holden Caulfield dijo...

No sabía. Bien. A ver si le fastidian la fiesta a Ibrahimovic y sus jefes los jeques.