sábado, 13 de agosto de 2011

Birgit Prinz


Cuando estuve en Alemania, me sorprendió la atención que recibía la selección femenina de fútbol. Sus jugadoras aparecían en los escaparates de la sección deportiva del Karstadt. Hay que reconocer que aquí la situación del fútbol femenino avanza, aunque quizás demasiado lento. En Bilbao, se ha superado la resaca de los primeros éxitos y las chicas aún son capaces de reclamar la atención que se ganan con justicia en el campo. Muchos equipos masculinos están abriendo sus secciones, ya hay algunas futbolistas profesionales, y la prensa deportiva, especialmente algún diario de tirada nacional, empieza a hacerse eco de las noticias que produce el fútbol femenino. Sin ir más lejos, esta misma semana, me sorprendió ver en una edición digital, un titular de tamaño medio, con fotografía incluída, comentando el regreso de la delantera Erika Vázquez al Athletic Club. Pero, sin duda, la noticia relacionada con el fútbol femenino que más espacio ha ocupado en la prensa durante esta semana es la retirada, a los 33 años, de una de las mejores jugadoras mundiales, la alemana Birgit Prinz.
Para entender lo que ha supuesto Prinz en el mundo del fútbol femenino, no hay más que resumir sus éxitos: 3 veces ganadora del primer premio a la mejor futbolista femenina del año para la FIFA (2003, 2004, 2005), 7 veces logró el mismo premio pero otorgado por la federación alemana y a nivel nacional, 2 veces campeona del Mundo (2003, 2007), 8 Ligas en Alemania, 7 Copas, 1 Liga en Estados Unidos, máxima goleadora de la bundesliga en cuatro ocasiones, máxima goleadora en el Mundial de 2003, campeona de Europa con Alemania en cinco ocasiones, tres medallas de bronce en las Olimpiadas, 3 Copas de la UEFA con el FFC Frankfurt...
Vale, ¿no?
Prinz ha jugado toda su vida en los equipos de su ciudad, el FSV hasta 1998 y el FFC Frankfurt a partir de ese año. Durante un año, jugó también con el Carolina Courage de la liga norteamericana. Con la selección alemana debutó con 16 años, entró en el minuto 72 y en el 89 consiguió su primer gol.
Pero Prinz, que tiene estudios de fisioterapia y una licenciatura en psicología por la Universidad de Frankfurt, se hizo famosa allá por 2003 cuando el esperpéntico Luciano Gaucci quiso ficharla para su AC Peruggia.
Prinz se llegó a reunir en Roma con el empresario italiano, pero finalmente rechazó la oferta del club, como antes lo habían hecho las suecas Hanna Lungberg y Victoria Svensson. Gaucci fue dueño de otro equipo de la tercera división italiana, el Viterbese, y en el verano de 1999 fichó a Carolina Morace como primera entrenadora. Quería más, sin embargo, e intentó fichar a Prinz para el Perugia. Incluso amenazó con fichar a un caballo cuando el fichaje se truncó. Al final, se tuvo que conformar con otros fichajes "exóticos" como el del surcoreano Ahn Jung-Hwan (daría para otra entrada contar todo el asunto del gol de Ahn contra Italia y el cruce de declaraciones posterior, pero es fácil hacer una búsqueda en google si os interesa), el japonés Nakata o el ya famaso de Al Saadi Gadafi, hijo del líder libio Muammar aunque, como ya todo el mundo sabe, fue un auténtico fracaso: jugó un partido antes de dar positivo por consumo de drogas. Gaucci, por cierto, acabó huyendo a la República Dominicana, donde vivió durante varios años escondido, cuando tras la quiebra económica de su club, se le acusó de fraude y de conspiración para cometer fraude por valor de 35 millones. Hace poco que regresó a Italia después de que se resolvieran todos esos asuntos, y este mismo año, ayer como quien dice, él y su hijo intentaron sin éxito comprarse el Córdoba.
Pero estábamos hablando de Prinz, no de Gaucci. Y sí, Prinz le dejó con el corazón roto (sarcasm? como diría Sheldon Cooper) a Gaucci. Prinz explicó muy bien su decisión, que yo traduzco de una traducción anterior del alemán al inglés, así que probablemente ya no quede nada de lo que realmente dijo Prinz: "me halaga que me comparen con los jugadores masculinos profesionales, pero creo que no es una comparación muy realista. Si me convierto en una persona famosa por mis actuaciones en un terreno de juego, puedo llevarlo muy bien, pero creo que no estoy preparada para soportar el glamour." En resumen, Prinz sospechaba que se iba a pasar mucho tiempo en el banquillo y no quería convertirse en el objeto de una campaña publicitaria.
Todo eso quedó ya atrás hace unos pocos años. Ahora, a los 33, Prinz ha decidido retirarse. Ya lo puede hacer tranquila, la guinda a su palmarés la puso Mattel cuando decidió hacer una Barbie con su imagen y la de su compañera de selección Silvia Neid. Dicen que en 2006, Prinz pudo haber fichado por el Real Madrid cuando Ramón Calderón se proponía, de una vez por todas, crear una sección femenina en el club madrileño. Pero todo se quedó en nada. Y en nada sigue quedándose el proyecto de sección femenina del Real Madrid, porque Florentino Pérez, que tiene más de 15.000 socias mujeres en su club, si mis datos son correctos, no parece verle viabilidad económica o le da pereza. Prinz ya no podrá jugar de blanco, y a Erika Vázquez le sienta mejor con unas franjas rojas, pero no estaría mal que el Real Madrid se incorporase a esto del fútbol femenino. Eso sí, esperemos que si ocurre, no sea para convertir esto en una versión mejorada del coñazo bipolar que vivimos en el masculino, porque entonces, apaga y vamonos, que vengan Gauccis a pares a ver si por lo menos nos divertimos un poquito (Sheldon Cooper de nuevo: sarcasm?)

2 comentarios:

Mitxel dijo...

Cinco veces campeona de Europa con Alemania??? Cada cuanto juegan? Es que si es cada 4 años es una pasada, o es que siempre gana Alemania?

Holden Caulfield dijo...

En el 95, 97, 2001, 2005 y 2009. ¿Antes era cada dos y ahora cada cuatro? La verdad es que no tengo mucha idea, pero eso pone en la wiki.