domingo, 23 de septiembre de 2012

José Luis Mendilibar


Me vais a perdonar, pero quizás es el reseco. Que ayer eran fiestas del barrio y zurito tras zurito ahora se pagan las consecuencias y tengo esa lucidez ácida y aparatosa del ingenioso con dolor de cabeza y malas pulgas. Así que, primero, me va a perdonar Mendilibar porque uso su nombre cuando en realidad quiero hablar de David Villa y de Leo Messi y de Sergio Ramos y en realidad quiero hablar de los periodistas y en realidad no hablo de nadie, y hablo hasta de Mendilibar. Que va a ser la resaca, pero que yo lo flipo. Yo es que cada día abro las versiones digitales, o los ojeo (u hojeo) en papel mientras me tomo un café, y yo cada vez entiendo menos, cada vez lo flipo más, y por más que lo intento, vivo en un estado continuo de melopea alucinógena con la prensa deportiva. 
En lugar de hacer referéndums para valorar las agonías de Artur Mas, van a proponer desde Madrid que España entera salga a la calle para, o bien por Recoletos manifestarse en favor de Sergio Ramos. O bien por la Castellana, hacerlo en apoyo a José Mourinho. Que si sí en Vallecas, que si no. Y de paso los ricos son más ricos, y los pobres son más pobres. Y la liga sigue perdiendo público y a Michel no le preguntan nunca por el Sevilla y al final va a tener que opinar sobre Pilar Rubio. ¡En todas las portadas de toda la prensa digital! Que si Pilar Rubio sí, que si no. Yo lo flipo. 
Y hoy broncas. Dios mío, qué bronca más morrocotuda que no usaba morrocotuda desde que había socomoturra en las fiestas del barrio. ¿He dicho que ayer fueron fiestas en mi barrio? Dieciséis años pasaron desde las anteriores, era como para celebrarlo, ¿que no? Aunque no haya goitiberas porque ahora el mundo es así de complicado. Y Messi se cabrea. ¡Pero qué cabreo! ¡Pero qué bronca! Por dios, aquello parecía el Sálvame. Y aquí viene Mendilibar haciendo de Kiko Hernández, porque justo ayer le escuché hablar en rueda de prensa, mordiéndose la lengua, dejando titulares insobornables que trasparentaban el cabreo que arrastraba el bueno de Zaldibar. Y me volvéis a perdonar que no he encontrado por escrito sus declaraciones, que solo he encontrado lo de que no estamos para competir y no sé qué más, pero ayer lo escuché como que para escuchar no me afectaban los zuritos y le oí como decia que un buen compañero es aquel que no solo echa flores al otro, que también se necesitan broncas, corregir, ayudar al compañero diciéndole lo que hace mal. ¿Lo dijo verdad? Lo dijiste, José Luis, ¿a que si? Vamos, que lo escuchó hasta Leo Messi. Te imagino viendo la tele y diciéndole a Cejudo, mira, ¿ves?, ¡así, así! Y he dicho Cejudo como podría haber dicho Menganito que no hay razón ninguna para que sea él u otro, que no vi el partido, solo la rueda de prensa, y me vais a perdonar, pero yo lo flipo.
Quizás es el resaco.
La resaca y que me he levantado muy temprano para molestarme la apatía. 
Y hoy homenaje a Iribar. 
Dime,Chopo. Dime, ¿volverán?
¿Volverán las oscuras golondrinas?
¿Volverán los porteros elegantes que visten de negro y miran como Roger Moore en Panorama para Parar?
¿Por qué, Chopo? ¿Por qué dura tan poco la felicidad incluso cuando no fue feliz del todo?
Yo no dejo de fliparlo, pero, sin duda que fue por la minioktoberfest de ayer.

2 comentarios:

achasa dijo...

Sí, ayer fueron fiestas del barrio, se nota.

Holden Caulfield dijo...

A que se oyeron los cohetes hasta en Lyon