martes, 2 de abril de 2013

Neil Stephens



El director técnico del Orica GreenEdge juega en casa. Le llaman el australiano de Oiartzun, pero él tiene una visión bastante abierta de lo que significa la patria. Sus hijos van a la ikastola, hablan en euskera, pero en su equipo, el inglés es obligatorio. Hace poco que lo explicaba en una entrevista, quiere que todos sus ciclistas se entienda. Al parecer, Stephens no olvida su experiencia profesional: mientras corría en el Festina se sentía extranjero todos los días, mudo. Hoy entrevistaban en eitb.com a Asier Atxa, masajista vasco del equipo australiano. Él es un miembro de lo que algunos llaman la selección de Euskadi: hasta seis auxiliares del equipo australiano, incluyendo a un par de conductores, son vascos. Todos hablan inglés, claro. El buen rollo en el equipo australiano se hizo público hace un tiempo cuando publicaron su graciosa versión del "Call Me Maybe" de Carly Rae Jepsen. Luego lo cuelgo para que nos riamos todos un poco. 
Stephens recuerda muchas más cosas. También hace poco reconocía que pensaba en lo que aprendió de Eusebio Unzué para aplicarlo a su estrategia en carrera. Tuvo una larga carrera profesional que terminó con una enorme reputación como gregario aplicado, pero eso no fue óbice para que se construyera un buen palmarés. Dominó el Gran Premio de Villafranca de Ordizia (1991, 1993, 1994 y 1995), ganó una etapa en el Tour de Francia, otra en la Vuelta al País Vasco, otra en la Volta a Portugal, la Vuelta a Andalucía, la Bicicleta Vasca... Pero más cosas aún se le quedaron grabadas en su cabeza. Una de ellas, la orografía del País Vasco, que le valió para dirigir en Elgoibar a Simon Gerrans y ayudarle a convertirse en el primer líder de esta edición. Hoy mismo, en Vitoria-Gasteiz, no creo que le haya hecho falta ayudar a Daryl Impey, parece que el sudafricano se conoce la llegada a la capital de memoria, ya son dos años consecutivos ganando. Con esas dos victorias, los australianos no hacen más que reforzar su vitola de auténticos triunfadores de lo que va de temporada. Solo el todopoderoso Team Sky (tienen un buen cabreo en la Itzulia con ellos) les supera en puntería. 
Mañana los pupilos de Stephens tendrán que retorcerse sobre sus bicicletas. A Francesco Gavazzi le costará mantener el maillot de líder. Se llega a La Lejana, esa pendiente horripilante que los vecinos de La Arboleda tienen que subir para llegar al cementerio. Es menos de un kilómetro, pero antes ya habrán tenido emboscadas para que les duelan las piernas. Putxeta será solo una. Se presenta emocionante la tercera etapa de esta Vuelta al País Vasco y Crónica Deportiva Sentimental enviará un reportero a la línea de meta, así que intentaremos contarlo con nuestra habitual amateurismo. 
Hace como un par de meses nos metimos por Las Calizas y seguimos subiendo hasta La Arboleda. Paramos a beber agua en la plaza del pueblo y, sin comentarlo, uno de los nuestros, el que lleva la voz cantante, dijo, seguidme, y apuntó su bici hacia La Lejana. Desde atrás, yo le mentaba los muertos y le pedía que lo pensara bien, y lo pensó, cogió la calle que a la derecha busca el colegio y aún así me costó un riñón subir la pista rallada que sube hasta la carretera de Peñas Negras. Hasta allí llegamos, y eso sí, luego disfruté como un niño haciendo el descenso de La Asturiana, si no me equivoco. Hoy, alguno, se desgañitará gritando como lo hice yo, pero, desgraciadamente, ellos tendrán que acabar en una meta que está aún más arriba. 
Está siendo la edición de los caminos de cabra. Carreteras estrechas, escoltadas por verdes prados y solemnes caseríos. Desde la televisión, se ve de vicio. Pero mañana toca la cuneta. A vivirlo a pie de cancha. Veremos si el camberrano de Oiartzun también conoce las cuestas de Bizkaia también como las de Gipuzkoa. Y, como decía el otro, aún queda lo peor. O lo mejor.


2 comentarios:

achasa dijo...

Los naranjas son menos incluso que mandarinas.

Holden Caulfield dijo...

Exprimidas. Gorka Izagirre entraba con cara de susto.