lunes, 11 de octubre de 2010

Casey Harriman


Bueno, pues, tener, tendría cosas que contaros, cosas como la conversación que mantuve el jueves por la noche con una perla de la cantera de un equipo de la liga ACB o la visita guiada que he tenido esta mañana, cuando aún no se había levantado la niebla, por las instalaciones de un equipo de fútbol de Primera División. Pero todo eso queda para la intimidad. Lo único que os puedo contar es que me he encontrado con Zan Tabak en el aeropuerto. Llevo una semana haciendo de promotor de conciertos, guía turístico, moderador y yo qué sé el qué en una ciudad cercana, así que no he tenido tiempo para hablar ni de Sergio Ramos, ni de Toni Elías, ni de Jorge Lorenzo, ni de Virginia Berasategi, pero anoche si me dio por meterme en la web de los bluejays de Creighton para empezar a informarme del comienzo de una nueva temporada en la liga universitaria, que, como en los dos años anteriores, con más o menos acierto y con la asiduidad que pueda, intentaré cubrir con mis torpes pretensiones de periodista deportivo.
Y aún falta un mes para que empiece la temporada. Menos. Será el 4 de Noviembre en el Qwest Center de Omaha ante Northern Estate y como partido amistoso. Una semana más tarde, los bluejays comenzarán la temporada oficialmente recibiendo a Alabama State.
Una temporada que se presenta muy atractiva para la universidad de los arrendajos azules. Nuevo entrenador, Greg McDermott, del que ya hablamos aquí, y una plantilla más internacional que nunca y con muchos jugadores seniors, entre ellos nuestro amigo Casey Harriman que intentarán aprovechar su última oportunidad de brillar en la NCAA.
Al menos un par de partidos de esta temporada serán retrasmitidos por ESPN y el calendario del equipo durante la liga regular es más atractivo que nunca, incluyendo un partido ante la universidad mormona de Brigham Young y las visitas de las universidades de Northern Arizona, Louisiana y la ya nombrada de Alabama.
Como ya he dicho, Greg McDermott, que antiguo entrenador de Northern Iowa y jugador profesional en Suiza, será el máximo responsable técnico después de la exitosa y lóngeva carrera de Dana Altman.
Los de Omaha han incorporado hasta cinco freshmen (jugadores de primer año), entre los que se incluye el hijo del entrenador, natural de Ames, Iowa, Doug McDermott, un prometedor jugador exterior. También llegan un canadiense, Manigat, un escolta de la ciudad, Taylor Stormberg, otro vecino de Iowa, Kody Ingle y el pivot de Waukee (ciudad del extrarradio de la capital de Iowa, Des Moines, donde me perdí durante unas horas andando en una bicicleta horrorosa), Will Artino. Pero no son los únicos jugadores nuevos, porque también entre los sophomores (jugadores de segundo año), llegan nuevos componentes, y especialmente destaca el jugador interior venezolano con apellido vasco, Gregory Echenique, que no tuvo el primer año universitario que se esperaba de él, pero que es una gran promesa del baloncesto venezolano. Habrá que ver qué puede dar. Junto a él, Josh Jones, Grant Gibbs, Derek Sebastian, Ross Ferrarini, Matthew Dorwart y uno de los mejores jugadores del año pasado, aunque intermitente, Ethan Wragge, el alero de Minnesota. En edad junior (jugadores de tercer año), solo está el base de Nebraska, Antoine Young, que probablemente sea titular. Y, por último, cinco jugadores de último año que deberán llevar el peso del equipo. Además de nuestro amigo Casey Harriman, la razón por la que sigo a este equipo y que, muy probablemente, siga con su rol de estajanovista, cumplirán su última temporada, el mejor jugador del año pasado y esperanza del equipo, el pivot de color Kenny Lawson Jr, el último de la saga de los Korver, Kaleb, que deberá mejorar con respecto al año pasado, el ala-pivot, Wayne Runnels, que luchará por acompañar a Lawson Jr y el alero Darryl Ashford que ya completó buenos partidos el año pasado.
No parece una mala plantilla. Habrá que ver cómo consigue el nuevo entrenador encajar todas estas piezas. Creo que el objetivo debe ser volver a entrar en la ronda final por el campeonato NCAA, y si puede ser por méritos propios, y ganando la conferencia, mejor. Emular a Butler será muy difícil, pero seguro que hay ilusión entre la parroquia del Qwest, quienes, por cierto, completaron una media de 14.000 espectadores por partido el año pasado.
Volveré a hablar de ellos en un mes, mientras tanto, les dejamos entrenando.

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