viernes, 23 de septiembre de 2011

Pepe Mel


Había pensado titular la entrada con el nombre de Ibrahim Afellay, más que nada por darle ánimos aunque se la traga al pairo que le demos ánimos desde este blog, pero es que lesionarse para seis meses es una auténtica putada. Igual que tiene que ser una putada empezar a entrar en los planes de tu entrenador, jugar, aunque sea cuando el equipo no lo está haciendo bien, y durar diez minutos en el campo porque te lesionas, ése fue Igor Martínez.

Pero, en realidad, no quería hablar de ellos.

Ni de Pepe Mel, por quien, al final, me he decantado, para, en lugar de dar ánimos, dar palmas y celebrar lo que está consiguiendo por ahora el Betis que es líder de la Liga BBVA (era BBVA, ¿no?) con cuatro jornadas jugadas.

No, tampoco quería hablar de Pepe Mel.

Quería hablar de mí, como aficionado.

Me pierdo.

Estoy completamente perdido.

Me llegan nombres: sé que Falcao ha metido un carro de goles, pero no sé cuántos. Sé que ayer marcó Pandiani y cuando lo he visto, creía que estaba leyendo la hemeroteca, con respeto. Sé que el Betis va lider. Sé que el Real Madrid perdió en Levante, que el Barça las pasó canutas en Valencia, que Cristiano Ronaldo hizo una peineta, Pepe volvió a pisar a alguien... Yo qué sé. También sé que Agüero mete goles, que David Silva está cabreado con Del Bosque, que Mata estudia dos carreras, que Granero lee libros, que alguien se metió un gol en propia puerta en no sé qué división de no sé qué liga de no sé qué país o quizás en lugar de un gol en propia puerta fue un gol desde el medio campo.

Pero sigo perdido.

No sé si juegan la Liga, la Copa del Rey, la Recopa, la UEFA, la Copa de Ferias o la Copa Libertadores. No sé si aún están jugando el Joan Gamper. Me pierdo por completo. Ya no sé si los domingos hay fútbol o si son los martes. Ya no sé cuándo ponerme la mini falda. A veces es a las seis, otras a las cuatro, otras a las diez de la noche y siempre parece que hay un partido de fútbol que ver en televisión.

No es que esté perdido, es que parece que vivo en un bucle: un bucle ocupado por tíos en pantalones cortos y con camisetas ceñidas generalmente de franjas coloreadas. El fútbol es la vida y la vida es una realidad virtual, pongámonos exagerados.

El caso es que me pierdo.

Y eso que este año ha ocurrido algo extrañamente placentero. Llevo dos jornadas consecutivas acudiendo a San Mamés. Hacía años que no veía fútbol de Primera División. Os doy el dato: ganó el Valladolid al Athletic 1-4 y Julen Guerrero mojó. Desde entonces, no volvía a San Mamés. Y ahora que he vuelto, estoy igual de perdido. Algo extraño pasa en el campo, y algo más extraño pasa en la grada. Un día fue a las cuatro de la tarde, otro a las diez de la noche. En ambos, vimos prácticamente el mismo partido de fútbol. No lo entiendo. Me pierdo.

Y Pepe Mel parece que no anda igual de desorientado. Su Betis encabeza la tabla y en San Mamés se les vio rápidos, certeros y eficaces. Rotundamente eficientes y sólidos. Mientras tanto, los grandes se tambalean, parece, pero eso, seguro que es un espejismo.

Pronto volverá la orientación, y yo entenderé las cosas una vez más. Me encontraré. Acabaré por acostumbrarme a que se hable de Neymar aunque Neymar aún no juege en la liga. Acabaré por amar desesperadamente a José Mourinho. Acabaré por entender que la jornada de fútbol, en realidad, la patrocina la cadena de supermercados americana 7-Eleven, y abren 24 horas seguidas.

Aunque, sinceramente, con el paso de los años, lo que he acabado por aprender, es que es casi mejor estar perdido. Completamente perdido. Aunque sea en una isla llena de aliens, de personajes extravagentes y de un japones con muy mala ostia.

Por cierto, ponle bigote a Pepe Mel, y, ¿no parece el médico de las mañanas de la Uno?

2 comentarios:

Emi dijo...

Pues o tú o Bielsa váis a tener que dejar de ir a San Mamés porque a este paso, el año que viene, cuando el Athletic venga a Bcn, vendrá a jugar al Mini Estadi en lugar del Camp Nou.... ;-)

Un saludo.

Holden Caulfield dijo...

Qué cenizo eres, tío. No seas tan negatiffo. ¿Aún estás resentido por haber perdido las dos carreras, la de la mañana y la de la noche?