lunes, 17 de mayo de 2010

Kilian Jornet


En un fin de semana preñado de noticias, todo el mundo hablaba hoy en el café de Rafa Nadal, de Fernando Alonso, de Joseba Etxeberria, del FC Barcelona y el Real Madrid, de Javier Clemente, y, hasta en menor medida, de Martin Fiz en la fiesta de Zierbena, de Chris Sorensen en el Giro de Italia, de la victoria de Oihane sobre Andeka (ay, la televisión) o del golpe de Imanol Aguiar en La Rioja y los goles de Orbegozo para el Amorebieta. Todos excepto esas tres mujeres que hablaban de sus hijos mientras una enseñaba las fotos de su comunión.
Yo, sin embargo, voy a pasar olímpicamente de todo eso, y me voy a centrar en el espectáculo físico que Kilian Jornet, Aitor Osa, Emanuela Brizio o Nerea Amilibia, entre muchos otros, dieron en el monte Azkorri. Cuarenta y dos kilómetros, con un desnivel acumulado de 5.400 metros, en un recorrido por el macizo de Aratz y la Sierra de Azkorri, que empieza en el pequeño pueblo de Zegama a las nueve de la mañana y termina, cuando puedas, en el monte Azkorri a través de un precioso paisaje de hayedos, roca viva y pastizales de altura. Unos cuatrocientos participantes que tenían como límite ocho horas para poner a prueba su resistencia física en una prueba considerada de dificultad muy alta y valedera para el Mundial 2010 de Skyrunning.
Si en años anteriores reputados maratonianos de montaña como Ricky Lightfoot (precioso y apropiado apellido), Ricardo Mejía o Rob Jebb, que tiene el récord, ya daban cuenta de la competitividad de esta prueba, este año ha servido para confirmar que el catalán Kilian Jornet es un fuera de serie, al conseguir su tercera victoria en los últimos años.
Junto a él, coparon el podio el ex-ciclista Aitor Osa, que ha encontrado una buena manera de reconvertir su carrera deportiva, y el hermano de otro ex-ciclista que hace unos días volvía a la prensa con una segunda victoria en la dura prueba de mountain bike conocida como la Titan Desert, Miguel Ángel Heras. En féminas, la italiana Brizzio se impuso a la vizcaína Amilibia. Pero, en mi modesta opinión, todos son ganadores en este tipo de pruebas. Y sirva como ejemplo, unas pocas fotografías que reflejan la dureza de una prueba que ni tan siquiera puede rebajarse con la belleza del paisaje (las imagenes corresponden a varias ediciones y las he cogido de varios blogs y fuentes a las que agradezco que no denuncien mi robo a mano armada). Enhorabuena a todos los participantes.

2 comentarios:

achasa dijo...

Jon Maiztegi me ha hablado de él. Es una máquina. Me dijo que se merecía una entrada y me metí en su blog. Nació en los Pirineos y desde pequeño ha estado subiendo y bajando montañas. Es único.
su web:
www.kilianjornet.com
Álvaro.

Holden Caulfield dijo...

Tiene que serlo. Nunca se me olvidará la última vez que subí al Kolitza, un día de perros, no sé las horas que tardamos entre la niebla, y estaban pintando las señales para que al día siguiente él y un italiano, creo, se disputaran el récord de la subida. Salieron más abajo que nosotros y si lo habrían hecho el mismo día que nosotros subíamos, les habría dado tiempo a cogernos dos veces subiendo y dos bajando. Te imaginabas por dónde ibas tú y cómo iban a subir ellos al día siguiente y se te encogía el corazón.