martes, 24 de enero de 2012

Jim Caviezel


¿Sabías que dicen que bien podría haberse convertido en un jugador de baloncesto profesional? Con su 1'88 jugaba de exterior en el Bellevue Community School. En su segundo año, una lesión en el pie puso final a sus sueños, le transfirieron a la Universidad de Washington y cambió el baloncesto por la interpretación.
¿Qué estaba haciendo yo ayer mientras César Fernández de las Heras Caneda marcaba un gol en el descuento de las semifinales?
Ver una película de Jim Caviezel.
Dijeron que solo duraba ochenta minutos, así que me convencí de verla. Salí de casa a las 6:45 de la mañana, a las 7:50 estaba en mi puesto de trabajo. Lo abandoné a las 13:05 para comer un par de sándwiches. Regresé a las 13:35 y di por cerrada la jornada a las 20:15. A las 21:45, más o menos, entraba por la puerta de casa. Estaba hecho polvo, pero una película de ochenta minutos, con los pies sobre la mesa y hundido en el sofá lo podría soportar. La peli se titulaba Mentes en Blanco, Unknown en inglés, dirigida por Simon Brand en 2006. ¿Estuvo bien? Bueno, eran poco más de las 23:30 cuando terminó, perfecto para ir a la cama y caer como un bebé.
¿Y qué pasó mientras tanto?
Pues pasó que no me enteré de la hazaña de los héroes de Anduva. Y eso que en una de esas, antes de que comenzara la peli, mientras ella subía y bajaba canales con dejadez, pasó por uno de ellos donde estaban dando el partido y la dije, ¡espera!, déjame ver cómo van. Y vi que iban 0-1, así que le susurré, ya está, cambia. Y pensé que se acabó el sueño de los de Carlos Pouso, y que pronto iba a empezar el mío, mucho más profundo.
Me fui a la cama, mientras ellos lo celebraban en las duchas, mientras la gente, en Miranda de Ebro, lo celebraban por todo lo alto, mientras Pablo Infante, por mucho que haya tenido que ir a trabajar esta mañana, no conseguía conciliar el sueño después de tanta emoción. Seguro. Pero yo no me he enterado hasta esta madrugada.
6:00 ha sonado el despertador. 6:25 he terminado de tomarme el café y de ver la prensa. 6:30 ya estaba en el escritorio. 9:00 me tomo un descanso y decido escribir algo sobre ellos, sobre Rui Fonte, Mauricio Pochettino, Pablo Infante, César Caneda y Carlos Pouso.
Impresionante.
Es la mayor felicidad del mundo, dicen que decía Pouso. Me lo creo.
Esto es Anduva, lo pone en la puerta, dicen que decía Infante. Me lo imagino.
Qué grande es el fútbol, dicen que decía Piqué. ¿Me lo cuentas?
Me lo perdí. Pero lo puedo recuperar.
Mientras veía el resumen, y sentía las gradas repletas de Anduva flipar con el remate al primer palo de César Caneda, lo recuperaba. Lo vivía como un homenaje a todos los que nos hemos tragado, nos tragamos, y nos tragaremos, tantos y tantos partidos de categorías inferiores. La vieja Lasesarre. Los graderíos de hormigón armado. Las bufandas de lana. Los sueños que no acaban en títulos. Algo de eso me venía a la cabeza.
Sinceramente, espero que la semifinal enfrente al Mirandés con el Athletic y que la pierda el Mirandés porque soy seguidor del Athletic, pero también soy socio del Barakaldo y un aficionado de la Segunda B y de la Tercera, de esos a los que Anduva les parece un templo, de los que han visto crecer y envejecer a jugadores que nunca ganaron (ni ganarán) un FIFA World Player pero celebraban los goles como si hubieran ganado la Copa del Rey. Y Pouso y los suyos están cerca. Una felicidad inmensa, me lo puedo imaginar. Me lo imagino con un poquito de envidia sana y con cierto poso de tristeza: algún año nos tocará a nosotros. Mientras tanto, aupa Athletic y a ver si las semifinales de Copa son rojas con franjas o sin ellas.
La próxima vez, por muy cansado que esté, prometo que le van a dar por ahí a Jim Caviezel.

6 comentarios:

achasa dijo...

Pues yo vi el partido por internet. Entero no, pero si a ratos; mientras escribía un artículo en el despacho a las once de la noche.
Vi el gol de Caneda y los remates fallidos de Arroyo. Vi a Infante creyéndose Messi y pidiendo perdón por no pasar antes la pelota. Se veía venir y vino, metieron gol cuando debían meterlo. Me alegro por ellos. Coincido contigo, espero que no lleguen a la final.
Alvaro

Holden Caulfield dijo...

¿Hace falta acreditarse también para tirarse por una ventana?

Emi dijo...

Aupa el Mirandes y aupa Anduva, qué imágenes!! y como dices, qué recuerdos a las promociones en el viejo Lasesarre...

A ver si esta noche algún vasco merengue exiliado en Bcn puede vivir un poco de alegría también... :-( A ver si nos dejamos de Pepes y Mourinhos y damos la vuelta a esta hegemonía imparable del Barça...difícil!

De cine y de Unknown, te recomiendo la última de Liam Neeson...a mi me gustó.. ;-)

@alexiscrosas dijo...

Hombre de poca fe...

achasa dijo...

Me acabo de enterar que César Caneda es César Fernández de las Heras! Vaya, ha tomado el apellido de su madre!

Holden Caulfield dijo...

Perdón por el retraso en contestar a vuestros comentarios, días de agobio en el curro. Lástima que tus alegrías no se cumplieran, Emi, aunque supongo que acabarías más contento con este partido que con el anterior. Y me apunto la película de Liam Neeson. El comentario de Alexis Crosas me huelo que era más para ti que para mí. Álvaro, sí, Caneda es el César del Athletic, por mucho que según me contaron, le entrevistara De la Morena y le preguntara que a ver en que equipo de primera había jugado y que si, al fin y al cabo, serían tan solo unos pocos partidos. Pues sí, De la Morena, quizás 29 en 4 temporadas no sean muchos, pero más de 250 partidos en Segunda División A, creo que son suficientes para que un periodista reconozca su nombre. Además, por cierto, un viejo amigo nuestro, al que conocíamos por Carlitos, más que Carlos, Lasheras (tardes de gloria), es el director técnico del Mirandés. Ale, me he quedado a gusto a las 6:30 de la mañana.