viernes, 9 de octubre de 2009

Roberto Heras


Tengo cinco minutos. Cinco minutos no dan para nada. Sí, dan. En cinco centésimas de segundo se decide un campeonato del mundo de 100 metros. En cinco segundos, mi amigo G decidió si se metía su primera raya o no. En cinco minutos, me da tiempo a decir que Roberto Heras ha sido campeón del mundo de bicicletas plegables, que Jennifer Aniston y Brad Pitt se reunieron en una habitación de hotel, que Barack Obama, y no estoy bromeando, ha sido nombrado Premio Nobel de la Paz, que Herta Müller, ya, yo tampoco, lo fue ayer del de literatura, que Mendilibar defiende a Nivaldo, que P está preparando las oposiciones para la Ertzantza, que me pierdo el concierto de Love of Lesbian, que volvió a escribir Phyllis Barber, que Julian Casablancas saca disco, que el deportista preferido de Casey Harriman es Tiger Woods, que ganaron los Utah Jazz, que cuántos años lleva ya Jerry Sloan, que acabo de pelar las patatas para la comida, que a AA le han elegido un artículo para una prestigiosa revista, que cierta cantante famosa vive recogida y anónima en el Baztán, que Aragón pretende las Olimpiadas de Invierno de 2022, que Mínguez y Sesma estarán como unas castañuelas, que me he metido una ostia tremenda esta mañana mientras corría, que me gusta el póster de The Decemberists, por cierto, que propongo hacer una liga cerrada para el simulador de la NBA, que Guti es más cristiano que nunca, y Cristiano más guti que nunca, que faltan dos minutos para que se acaben los cinco y que, lo dicho, Roberto Heras campeón del mundo de bicicletas plegables. Ah, y ha vuelto Emanuele Sella, y, ah, ¿Tal Burnstein va a fichar por Fuenlabrada?, y, ah, vuelven a tocar los Horses of Disaster, y, ah, aunque no lo creas ya han volado los cinco minutos. Cinco minutos dan pa mucho, y, si no, no hay más que ver los informativos. Esto ha sido todo, y así se lo hemos contado. Mañana más, pero no mejor, porque es imposible.

3 comentarios:

David dijo...

¡Mucho!

Leo del Mar dijo...

A su manera esto también es muy Bartleby, ¿no David?

Holden Caulfield dijo...

Pues me duele la rodilla... ¡vaya ostia que me he dado!