jueves, 9 de diciembre de 2010

John Degenkolb


Hace poco, la prestigiosa web sobre ciclismo cyclingnews.com publicaba un artículo que firmaba Daniel Friebe sobre los diez neoprofesionales con más aspiraciones de brillar durante la temporada que estamos apunto de estrenar. Llamaba la atención que casi la mitad eran hombres rápidos: el alemán John Degenkolb (para él va el título por no poner al periodista del que no tengo más datos que sus artículos en un par de webs ciclistas), del que hablan maravillas, el enésimo italiano rápido Andrea Guardiani, el australiano Michael Matthews, por el que se ha pegado medio pelotón y al final se lo ha llevado el Rabobank y Caleb Fairly, aunque éste dicen que se desenvuelve bien con pequeñas rampas. Junto a ellos, un buen puñado de prometedores escaladores aún desconocidos, como el francés Thomas Bonnin, el italiano Antonio Santoro, el ruso Petr Ignatenko y el todoterreno Yonathan Alejandro Monsalve. El último de la lista era el prometedor contrarrelojista americano Taylor Phinney, quien, a sus 20 años, es casi una realidad y una promesa de éxito para el ciclismo norteamericano.
A todos ellos, a mí se me antoja necesario añadirles otro buen puñado de corredores que quizá ya lleven años en las pruebas profesionales pero que hacen que los aficionados a este deporte auguremos un futuro espléndido. Desde Jan Keukeleire a Sam Bennett, pasando por Jacopo Guarnieri o Beñat Intxausti, aquí va un listado por generaciones de los corredores que, en mi caprichoso parecer, darán espectáculo en los próximos años, con lo que queda claro que este deporte no dejará de tambalearse pero tampoco se prestará al degüello como muchas veces parece. Ninguno de los corredores que listo aquí tiene más de 25 años, ya que comienzo con la generación de los nacidos en 1986, una buena generación que ya empieza a despuntar y donde hay lo mismo hombres rápidos, que futuros clásicomanos que potenciales ganadores de pruebas por etapas, aunque quizás no se asome ningún dominador de las tres grandes pruebas.

Nacidos en 1986: Beñat Intxausti, Yoann Offredo, Ignatas Konovalovas, Nikolas Maes, Dominic Klemme, Maxim Vantomme, Artem Ovechkin, Bauke Mollema, Rob Ruijgh, Jan Bakelandts, Jay Robert Thomson, Jack Bauer, Thomas de Gendt, Fabio Duarte, Aidis Kruopis, Jerome Coppel, Ben Hermans, Maciej Paterski, Vitor Rodrigues o Víctor de la Parte.

Con un año menos, a mí, particularmente, la próxima generación me parece que tiene más talento que la anterior.

Nacidos en 1987: Rafael Valls, Manuel Boaro, Daniel Oss, Andreas Stauff, Andre Steensen, Dennis van Winden, Michel Kreder, Sacha Modolo, Denis Galimzyanov, Sergio Luis Henao, Kris Boeckmans, Gaitis Smukulis o el australiano Mark O’Brien.

En la próxima, sí que veo corredores que pueden triunfar en las grandes vueltas y, sobre todo, destaca por el potencial renacer del ciclismo colombiano.

Nacidos en 1988: Adriano Malori, Michael Weicht, Martijn Keizer, Wilco Keldermann, Wesley Kreder, Coen Vermeltfoort, Boy Van Poppel, Andrew Talansky, Tejay Van Garderen, Bjorn Selander, Arkimedes Arguelyes, Marko Kump, Darwin Atapuma, Jarlinson Pantano, Camilo Suárez, Sep Vanmarcke, Klaas Lodewyck, Michael Van Stayen, Pim Lighthart, Higinio Fernández, Julián Arredondo y Daniel Teklehaimanot.

La del 89 está todavía muy verde, pero sin duda, hay grandes proyectos de corredores, hombres rápidos y todoterrenos sobre todo.

Nacidos en 1989: Elia Viviani, Luca Barla, Tom Jelte Slagter, Raymond Kreder, Jack Bobridge, Adam Blyth, Timothy Roe, Alexei Tsatevich, Guillaume Boivin, Vegard Stake Laengen, Davide Apollonio, Timothy Stevens, Anthony Delaplace, Alexander Ryabkin, Carlos Betancourt y el portugués Nelson Oliveira.

A partir de aquí, es muy difícil que con 20 o menos años se empiece a destacar tan temprano en un deporte como el ciclismo, donde el desarrollo físico suele ser un poco más tardío. Sin embargo, sorprende que de la generación de los nacidos en 1990, ya hayan empezado a aparecer corredores muy prometedores como Peter Sagan, Michal Kwiatkowski, Nairo Quintana, Edward Beltrán, Marc Goos o el conquense Jesús Herrada. De la de 1991, he oído hablar algo de Luke Durbridge, pero supongo que es muy pronto para empezar a hacer cábalas.

Seguro que alguien que entienda más de ciclismo que yo, verá que en esta lista sobran tantos como faltan, pero, basándome solo en lo que leo, veo y oigo, he creído que esos nombres podían ser próximos apellidos que veamos repetidos en los primeros puestos de las clasificaciones. Algunos ya han empezado a ganar, otros aún suenan demasiado exóticos, pero ver como aparecen nuevas generaciones de ciclistas siempre alegra a los aficionados que seguimos, aunque sea ciegamente a veces, confiando en un deporte que siempre acaba por ofrecernos momentos de desquite.

2 comentarios:

achasa dijo...

Como diría un chavalín que conocemos, me he quedado ojoplático. ¿Me estás tomando el pelo con estos apellidos? ¿Realmente conoces a la mitad de los nombres que has puesto? Venga hombre, no me jodas.

Holden Caulfield dijo...

Me los he inventado todos, ¿a que soy ocurrente? A ver si tienes huevos y dentro de cinco años vuelves aquí a ver en qué he acertado y en qué no. Los nombres de los colombianos me los he currado, ¿eh?, Jarlinson Pantano, es bueno, a qué sí.