miércoles, 3 de julio de 2013

Stuart O'Grady




Hoy ha ganado Mark Cavendish al esprint y ayer lo hizo el Orica Greenedge en la contrarreloj por equipos. Como prometí (creo que no lo hice, pero queda bien decirlo), Crónica Deportiva Sentimental envió a Niza a su propio enviado especial. Os sabéis los datos, y quizás hasta visteis las imágenes: Matthew White exultante, Neil Stephens sonriente, Simon Gerrans convirtiéndose en el tercer australiano en vestir el jersey amarillo. De todos ellos, ninguno encabeza la entrada, lo hace Stuart O'Grady, quien celebró la victoria con sus compañeros, pero tiene algo más que celebrar desde el primer día de carrera: su nuevo récord como el corredor que más ediciones ha disputado de esta carrera (17).
Después de esta breve introducción, os dejo con la crónica de nuestro enviado especial, que responde a las siglas ACHS y que, ya sabéis, corre con asics, con un toque personal y una mirada particular e íntima de la carrera, lo que hace aún más interesante su relato. Los datos los podéis encontrar en prensa. Disfrutad. Por cierto, todo el reportaje fotográfico también le pertenece.

La llegada del Tour a Niza fue todo un evento para la ciudad. Desde el sábado anterior a la celebración de la etapa, un martes, la ciudad estaba de fiesta. Se notaba en el ambiente, en las conversaciones, en la decoración de la ciudad, en todo. La gente que apenas tiene interés por el ciclismo se interesaba en saber qué es el Tour, qué es una contrarreloj por equipos, cómo se desarrolla la prueba etc.
El mismo día de la prueba la ciudad, lógicamente, se transforma, e incluso las bibliotecas cambian sus horarios y adelantan su cierre. Todos, incluido uno mismo, alteramos nuestra rutina para poder disfrutar de la prueba. El martes fue de “media jornada”: se trabajó la mitad. Había que acercarse al recorrido para saludar a los ciclistas.
La etapa empezó sobre las tres de la tarde. Para esa hora, yo ya había recogido todo y estaba dispuesto a salir corriendo en busca de un buen sitio para ver pasar a los grupos. Pronto me di cuenta de que no iba a ser fácil. El sol pegaba fuerte, hacía mucho calor y los sitios a la sombra eran pocos y codiciados. Fue llegar a la calle Gambetta y ver que una gran cantidad de gente se agolpaba en la curva para ver pasar al primer equipo. Tras varios intentos, conseguí hacerme un hueco para poder ver el paso del FDJ, Cofidis y Euskaltel-Euskadi, entre otros. Nunca antes había visto una contrarreloj, y menos aún por equipos. Su velocidad es infernal, apenas les ves pasar. Les oyes, les intuyes, aparecen, pasan y desaparecen en el horizonte, ni dos segundos tardan.
Tras sacar algunas fotografías y algún video me dirigí a la salida. Le meta la había descartado, teniendo en cuenta la cantidad de gente que habría a esas horas en la Promenade des anglais. Seguro que era una misión imposible acercarse a menos de cien metros de la meta. Es por ello que opté por ir en sentido opuesto a la dirección de los ciclistas e ir viendo poco a poco su paso: Movistar, Katusha, Sky, Saxo Tinkoff… Todos pasaron a mi lado. La afición se amontonaba en las aceras, portando cada uno la bandera de su país: Noruega, Canadá, Estados Unidos… El colorido era precioso.
En la salida, pude ver a algún equipo salir en esa posición tan característica de las contrarreloj por equipos. Todos en línea y al mismo tiempo. Superar la zona de la salida fue complicado. Todos los curiosos nos encontrábamos allí y el efecto embudo de la gente llevó a alguna escena complicada.
Superado el atasco oteé en el horizonte los autobuses de los equipos: Garmin, Euskaltel, Europcar, Katusha, Saxo, Lampre… Cuando llegué, los ciclistas que habían terminado estaban estirando en el rodillo, probablemente para meter algún kilómetro más a las piernas, habida cuenta de que la etapa apenas contaba con veinticinco.
En el autobús del Garmin, David Millar acaparaba todas las entrevistas. Apenas se le podía ver entre los periodistas. El resto de integrantes, más tranquilos, veían el desarrollo de la etapa en una televisión del autobús, mientras seguían dándole a los pedales del rodillo.
El siguiente era el autobús del Euskaltel. Rápidamente, me acordé de Rufino Murguia. Allí estaban varios ciclistas estirando, entre ellos, Igor Antón y Mikel Astarloza. Este último se afanaba por dar su opinión al primero sobre cómo se había sentido durante la etapa y cómo había vivido él su trabajo. Fue en ese momento cuando me acerqué a ellos. Aproveché que se bajaban de la bicicleta para preguntarles qué tal la etapa (hay que tener en cuenta que yo no tenía ni idea de cómo lo habían hecho). Sus caras les delataron. Igor Antón apenas me dijo: “Bueno”, en plan, “podía haber sido peor”. Astarloza, en cambio, ni me habló, me miró y el gesto de su cara me lo dijo todo. Estaban disgustados.
Seguí mi recorrido viendo a Joaquim Rodríguez en el rodillo; yendo hacia la salida, apareció Cadel Evans; un poco más adelante, estiraba buena parte del Sky; también me entretuve observando el recibimiento que le hacían a Alberto Contador a su llegada al autobús. Los aficionados franceses se saben perfectamente su nombre. No vi a Chris Froome, aunque tampoco sé qué cara tiene, la verdad.
De regreso a casa, volví a pasar cerca del autobús del Euskaltel. Los ciclistas ya estaban cambiados, subiéndose al coche. Igor Antón apuraba una conversación con un conocido. Sus palabras fueron claras: “Por lo menos, no seremos los últimos”. Pobre Euskaltel, espero que levanten el ánimo. Después de Víctor Cabedo, de Rufino Murguía, de los problemas económicos, de la salida de Miguel Madariaga, de la mala temporada en lo deportivo… Espero que llegue una victoria que ayude a que Astarloza esboce una sonrisa la próxima vez que un aficionado le aborde.

Texto y fotografías: Álvaro Chaparro Sainz


3 comentarios:

achasa dijo...

Un placer colaborar. A ver si consigo pasarte el vídeo!

Holden Caulfield dijo...

La próxima vez te mandamos a primera línea de batalla o a cubrir algún sarao. Por cierto, en la etapa de ayer Marsella me pareció una ciudad preciosa.

achasa dijo...

Marsella es bonita desde arriba o desde lejos. Cuando estás dentro, no lo es tanto. La están renovando una barbaridad, gracias a lo de Ciudad Europea de la Cultura 2013.
El sábado 13 llegan a Lyon!!! y yo el 14!!! Casi te hago otra crónica.