viernes, 21 de enero de 2011

Pablo Moro


Ayer, planchaba mientras escuchaba Radio 3. Quería haber aprovechado la tarde para adelantar trabajo, pero cuando no se está inspirado, es mejor buscar refugio en tareas manuales, así que me puse a planchar. Mientras escuchaba Radio 3. Y en Radio 3 entrevistaban y cantaba Pablo Moro, al que no conocía, y dicen que salía cantando en el primer capítulo de Doctor Mateo, no tenía ni idea. Tampoco le presté mucha atención. En la onda del primer Quique González, de aquel fenómeno llamado Javier Álvarez, del veterano Ismael Serrano o del más veterano aún Joaquín Sabina, Pablo Moro es un cantautor de guitarra acústica, voz emocionada y letras a pie de calle. A mí no me va del todo, pero tampoco me disgusta. Así que mientras planchaba, seguí escuchando lo que cantaba. Y cantó esta canción: "Empate a cero." También contó que es ligeramente autobiográfica porque se ve que él conoció los campos de regional, quizás en su natal Asturias. Creo que hasta habló de la rivalidad entre el Oviedo y el Spórting de Gijón, y lo resumió en una frase bastante ilustrativa, algo así como: "suelen decir que no hay manera de estar más lejos de Oviedo que estando en Gijón, y viceversa." (Creo que no lo dijo así, pero más o menos)
Bueno, al caso, que la historia que se cuenta en "Empate a cero" sigue la estela de otras de las que ya hemos hablado en este blog como "All Kinds of Time" de Fountains of Wayne, y casa muy bien con el espíritu de este blog y el carácter de este bloguero. Así que cuelgo el vídeo que creo que puede denominarse como casero y también hasta las letras aunque quizás no haga falta, pero bueno.

Empate a cero

El cielo no te dio magia en los pies.
las ordenes precisas, cubrir los huecos, bajar a defender.
En el centro del campo, recuperando balones
soltándosela rápido al que se lleva la gloria de los goles.

Y tantos años, tantas botas,
tantos tacos, tanto esfuerzo
y no ganar ningún trofeo ni jugar un mundial.
Tanto barro, tantas rodillas,
tanto domingo, tantas dobles amarillas
para no llegar nunca a la final.

Y pasar la vida en el centro del campo
hasta que encuentren en la cantera un recambio.
Pasar la vida en el centro del campo.
La experiencia es un grado bajo cero
el destino jugando siempre al fuera de juego
y en el marcador un aburrido empate a cero.


Nadie se compró la camiseta con tu nombre.
Haciendo el trabajo sucio: o pasa el balón o sólo pasa el hombre.
En el centro del campo, trabajando con los pulmones,
no fuiste el fichaje estrella ni la hinchada te dedicó canciones.


Y tantos años, tantas botas,
tantos tacos, tanto esfuerzo
y no ganar ningún trofeo ni jugar un mundial.
Tanto barro, tantas rodillas,
tanto domingo, tantas dobles amarillas
para no llegar nunca a la final.

Y pasar la vida en el centro del campo
hasta que encuentren en la cantera un recambio.

Pasar la vida en el centro del campo.
La experiencia es un grado bajo cero.
El destino jugando siempre al fuera de juego
y en el marcador un aburrido empate a cero.

2 comentarios:

achasa dijo...

Aunque mucha gente se sienta identificada con la canción -yo no porque ni siquiera llegué a eso-, lo que me parece aburrido no se un 0-0; más bien su canción.

Holden Caulfield dijo...

Un afilado análisis, Risto.